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	<title>XAVIA &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>XAVIA &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Casualidades&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2022 08:11:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[  -Los del ático se han separado. Mi madre, como de costumbre, era la fuente informativa de la comunidad. No se le escapaba nada. Que si el del cuarto se había roto un pie jugando a fútbol, que si el del segundo había tenido humedades, que si la madre de no sé quién estaba ingresada, que si la tienda de la esquina había cambiado de dueños. Tanto mi hermana como yo estábamos en la universidad, mientras mi padre dirigía una oficina bancaria en un pueblo vecino, así que no solíamos enterarnos de los cuchicheos del barrio. Mi madre, en cambio, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los del ático se han separado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi madre, como de costumbre, era la fuente informativa de la comunidad. No se le escapaba nada. Que si el del cuarto se había roto un pie jugando a fútbol, que si el del segundo había tenido humedades, que si la madre de no sé quién estaba ingresada, que si la tienda de la esquina había cambiado de dueños. Tanto mi hermana como yo estábamos en la universidad, mientras mi padre dirigía una oficina bancaria en un pueblo vecino, así que no solíamos enterarnos de los cuchicheos del barrio. Mi madre, en cambio, ama de casa desde hacía más de una década cuando traspasó la peluquería que regentaba, lo sabía todo. Voluntariamente, además.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estábamos sentados a la mesa los cuatro, cenando, cita ineludible para todos los miembros de la familia impuesta por mi madre años atrás. Durante esa media hora larga, ella solía ponernos al día de cualquier novedad que considerara de interés, amén de interrogarnos por nuestro devenir diario, amigos, compañeros de trabajo en el caso de mi padre, etc. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabes qué ha pasado? –preguntó mi hermana que también compartía con su progenitora la misma debilidad por los cotilleos ajenos, así que solía escucharla ávida, mientras mi padre y yo nos lo decíamos todo con la mirada. ¿A mí qué más me da?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La verdad es que no. He intentado hablar con Maite pero no he logrado sacarle mucho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta frase define perfectamente a mi madre. No un pensamiento del tipo he ido a hablar con ella para ayudarla o animarla, por ejemplo. No. He subido a sacarle información. Conocer los detalles, saberlo todo, era mucho más importante que ofrecer ayuda. No entiendo cómo no te hiciste periodista, con lo que te gustan los cotilleos serías la reina de los programas de marujas de la tele, le he dicho más de una vez. Su respuesta, airada, es que uno tiene que saber dónde vive y a qué atenerse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como era habitual en mí cuando el tema no me interesaba, desconecté, hasta que entablé una conversación de fútbol con mi padre, pues es forofo a niveles enfermizos. No llevábamos ni cinco minutos charlando cuando mi hermana se quejó, ¡ya estáis con el peñazo del fútbol, qué pesados! </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Coño! ¿Y vosotras? –reaccioné. Mi padre era incapaz de levantar la voz en presencia de mi madre. Curioso en un profesional que dirigía una oficina grande de un banco importante con catorce personas bajo su mando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasaron un par de semanas sin que hubiera grandes novedades. Al parecer, Miguel se había marchado de casa dejando a la mujer y al hijo de ambos, de unos diez años. Mi madre trinaba porque no conocía las razones, cuernos, seguro, afirmaba, aunque al hombre no lo veía capaz. Tampoco a ella, pues es un trozo de pan.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi percepción de la familia era similar. Miguel siempre me había parecido un tipo gris. Educado y agradable, pero sin ningún tipo de carisma. Desconozco en qué trabajaba pero me recordaba a algún oficinista de los que mi padre se queja que le mandan de Central para cubrir vacaciones y vacantes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite era, es, una administrativa de multinacional más abierta que su marido, más comunicativa, con la que creo que nunca había cruzado más que frases tópicas de ascensor. Debía rondar los cuarenta años y siempre me había parecido atractiva. Aquel día, coincidimos en el portal, yo salía, ella entraba con su crío, y ciertamente la vi desmejorada. Más pálida, un pelín chupada de cara, pero el abrigo de invierno me impidió confirmar cuánto peso había perdido. Se ha quedado en los huesos, sentenció mi madre en la cena de aquella noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es curiosa la vida de un vecindario. A parte de haber de todo, como en la Viña del Señor, también hay roles, hábitos, horarios y costumbres muy arraigadas que parecen inmutables. Incluso las coincidencias parecen escritas de antemano. Supongo que la vida de cada persona también se rige por esos mismos hábitos que te llevan a una vida diaria más o menos ordenada, por no decir tópica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En mi caso puedo usar el mismo patrón, pues siendo estudiante de Administración y Dirección de Empresas, iba a la universidad cuatro días por semana de 8 a 4 normalmente, entrenaba tres tardes y jugaba un partido de fútbol cada domingo, además de trabajar sirviendo copas en un pub bastante concurrido del centro, las noches de viernes y sábados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue coincidencia que compartiéramos ascensor un lunes a primera hora de la tarde. Viaje de tres plantas salvado con un par de frases tópicas. Otra vez el martes y de nuevo el miércoles. Lo curioso es que ocurrió en horas distintas, como si uno de los dos hubiera esperado la llegada del otro para provocar la coincidencia. No fue mi caso. Tampoco me pareció el suyo, pues las tres veces parecía muy ajetreada, además de un poco distante. Aún así, el tercer día no pude evitar el comentario, ¿otra vez? al que respondió, parece que lo hagamos a propósito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No volví a verla en semanas, mientras su separación subía y bajaba como una montaña rusa en los “índices comidilla” de mi madre que puntualmente nos relataba cada noche. Siguiendo al dedillo las pautas de cualquier agenda periodística, una novedad o un nuevo chismorreo volvía a poner el terma en primer plano de actualidad, hasta que era sustituido por otra noticia de mayor calado o cierto interés.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, nos informó que Miguel vivía en la ciudad con un amigo, que visitaba a su hijo periódicamente, creía que un par de veces por semana, y que Maite seguía sumida en una depresión de caballo, pues la había dejado él. Sobra decir que yo seguía a lo mío, igual que mi padre, mientras mi hermana escuchaba atenta con los ojos abiertos como platos, acompañado de comentarios infundados, suposiciones, que trataban de aportar la opinión en la línea editorial del medio, pero que partían de la más absoluta desinformación, pues no dejaban de ser conjeturas. Pero la sentencia era inapelable. La ha dejado por otra, estoy segura, ya que todos los tíos sois iguales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_002_ac41.jpg" width="460" height="682" />La siguiente vez que la vi acababa el invierno. Era sábado a medio día, el sol apretaba, razón por la que entró en el portal con la chaqueta en la mano. De la otra, tiraba de su hijo que no sé qué le decía de un juguete o del parque o algo por el estilo. No le estaba montando ninguna rabieta pero parecía que no quería volver a casa aún. Yo salía pues había quedado para comer con Pol, un compañero de la facultad, que me esperaba después de llamar al interfono para que bajara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saludé sin intención de detenerme cuando oí, para acallar al crío, a Maite prometiéndole comprar el balón a final de mes, que ahora no le iba bien. Por respuesta se encontró con unos gemidos agudos reclamándole ahora, ahora, la quiero ahora. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer tenía cara de cansada, supongo que un niño percutiendo ha de ser agotador, y el hijo, Iván, parecía desconsolado. Normalmente no hubiera intervenido, pero sin saber por qué me detuve. Si todo el problema era un balón, yo tengo media docena en casa, así que le ofrecí uno mío. El niño paró de golpe el berrinche, mirándome curioso, mientras su madre me indicaba que no hacía falta aunque su triste mirada me agradecía el gesto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero el balón de la Eurocopa. Un niño me lo ha colgado en el parque –reclamó Iván afligido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te preocupes, te doy el mío. Esta tarde te lo subo que tengo muchos balones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta, discúlpanos –intervino la madre mientras el crío insistía en que tenía que ser el de la Eurocopa 2008, un balón Adidas gris con grandes topos negros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me importa, de verdad. No lo uso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que para mí había sido un gesto sin mayor trascendencia, de escasa dificultad, para la mujer supuso un alivio importante, que me agradeció profundamente, mientras su hijo brincaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién es la madurita? –preguntó Pol cuando salí a la calle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La vecina del ático. El hijo ha perdido la pelota en el parque y se la estaba liando, así que le he prometido darle una de las mías. –Tampoco le dio más importancia, pero me miró sorprendido, así que amplié las explicaciones. –Se ha separado del marido hace poco y no anda fina. Parece buena tía así que no me cuesta nada. Luego subiré a llevársela.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mirada de Pol cambió drásticamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que la madurita se acaba de separar. Pues está bien buena, la tía. Aprovecha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué va, tío! Si me debe sacar veinte años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso qué más da? ¿Has visto qué tetas? –Bufé, joder tío, siempre estás igual. –Además, ya sabes qué pasa con las divorciadas. Rima con desesperadas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otro tópico más sobado que la pipa de un indio. Que si todos los hombres somos iguales, que si una divorciada es una gata en celo… ¿Cuál iba a ser el siguiente? ¿Que todas las mujeres son unas guarras menos tu madre y tu hermana? ¡Qué cansino! Preferí cambiar de tema.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llamé al timbre del ático a media tarde. Me abrió Maite embutida en un vestido de estar por casa, de una sola pieza, informal pero cómodo, ligeramente entallado, mostrando una bonita figura. Llevaba el cabello recogido en una cola y me hizo pasar, agradeciéndome que le regalara la pelota que sostenía en la mano, aunque no hacía falta, no debías hacerlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iván apareció al final del recibidor, sonriendo de oreja a oreja cuando vio qué portaba. Se la entregué, disculpándome por tenerla un poco gastada, es que he marcado muchos goles con ella, así que estoy seguro que tú también marcarás un montón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hacía mucho calor en aquel piso. El crío también vestía fresco, pantalón corto y camiseta de fútbol, del Arsenal. Le pregunté por qué los <i>Gunners</i>, ¿es tu equipo favorito? No, tengo más, ven, te las enseño, respondió tomándome de la mano para llevarme a su habitación dónde abrió un cajón de debajo de la cama para mostrarme orgulloso cerca de una docena de camisetas de equipos de primera línea.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por diseño, mi favorita es la del PSG –contesté a la pregunta que me hizo –pero no es un equipo que me caiga demasiado bien.  Mi equipo favorito de las que tienes aquí es el Ajax de Amsterdam.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sorprendió que no tuviera ninguna camiseta de equipos de la Liga española, por lo que le pregunté por ello, además de interesarme por su equipo del alma. Como muchos niños barceloneses me respondió, del Barça, en tono extrañado, como si no hubiera más equipos en la ciudad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde la tienes?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lavándose, respondió su madre que nos observaba desde el quicio de la puerta con aquella sonrisa de pseudofelicidad adornada de orgullo cuando ves a tu hijo contento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve en aquel hogar casi dos horas en los que Iván me explicó que las camisetas eran regalos de su tío, cada vez que viaja a una ciudad europea me trae una. También le pegamos cuatro chuts al balón en una amplísima terraza que tenía el mismo tamaño que el piso. En cada rellano había dos viviendas, mientras el ático solamente tenía una, por lo que la terraza ocupaba el espacio del segundo piso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no perdía detalle, sentada en el sofá ladeada con las piernas dobladas debajo de las nalgas, sin perder la sonrisa ni un segundo. Acepté sediento el refresco que me ofreció pues el crío agotaba, hasta que abandoné el piso pues debo cenar e ir a trabajar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambos se despidieron de mí en el rellano, con la propuesta de repetirlo, agradeciéndome de nuevo el regalo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le hubiera dado más recorrido a la relación con los vecinos, pues a diferencia de mi madre no soy dado a ello, si no hubiera vuelto a coincidir con Maite el lunes siguiente, de nuevo cruzando el portal. Yo entraba, volviendo de la facultad. Ella salía pues iba a buscar a Iván al cole.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguantándome la puerta para que pudiera entrar, reiteró agradecimientos, con aquella amplia sonrisa de dientes perfectos. Pero la casualidad quiso que hora y media más tarde, dirigiéndome a entrenar, coincidiéramos de nuevo, esta vez Iván incluido, lo que me obligó a detenerme pues el niño quiso contarme cuántos goles había marcado con su nueva pelota y lo bien que iba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo importante no es la pelota, es el pie que la chuta –respondí para hincharlo más aún, despeinándolo con la mano en un acto cariñoso de felicitación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vas a entrenar? –preguntó mirando mi bolsa de deporte. Asentí, anunciando que llegaba tarde. -¿Puedo venir a verte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los niños tienen estas virtudes, dejarte con la boca abierta, sin palabra, ya sea porque sus inocentes preguntas tienen respuestas complicadas, ya sea porque te meten en un brete sin ser conscientes de ello. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su madre negó, es tarde, tienes que ducharte, tengo que hacer la cena… Otro día será, respondí, buscando una salida prometiendo algo que sabía que no se cumpliría. Pero el crío insistió, ¿cuándo?, dejándome otra vez mudo. Así que opté por el camino de en medio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece si vienes a verme a un partido? –Vale, exclamó excitado. Repitió el cuándo, sin preocuparse de la opinión de su madre. –No sé. Este domingo jugamos en casa. Siempre jugamos a las 12 del mediodía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se giró hacia su madre, ¿podemos ir, podemos ir? usando la típica cantinela infantil. La mujer asintió, aunque me pareció que buscaba acallarlo y liberarme más que confirmar su presencia en el evento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sábado a mediodía, llegaba a casa de realizar un par de compras, cuando me lo encontré en mi rellano, excitado pues había bajado los dos pisos corriendo. Por lo que su madre me explicó a los pocos segundos, cuando apareció detrás, desde que me había visto salir por el portal desde el balcón, que estaba asomado a él esperando mi vuelta para bajar a preguntarme dónde jugaba al día siguiente. Les di las señas, despidiéndonos con un hasta mañana que el chaval celebró como si ya hubiéramos ganado el partido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entrando en el vestuario diez minutos antes de empezar el partido, después de la hora preceptiva de calentamiento, les vi, sobre todo debido a los insistentes aspavientos de Iván, muy cerca del túnel de vestuarios. Sonreí, dedicándole un gesto de OK con el dedo pulgar levantado, mientras Maite me miraba con cara de circunstancias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_003_e5c6.jpg" width="460" height="682" />Varios compañeros me preguntaron por el crío, pues a parte de mi padre, mi único aficionado fiel, no solía traer a nadie más para que nos apoyara. Cuando respondí, un vecino, Germán, el portero, me preguntó por la vecina. Varios se habían fijado en ella, así que su presencia fue la comidilla del pre partido. Afortunadamente, el entrenador lo cortó en seco, pues la charla táctica era lo único importante en ese momento, pero al finalizar el encuentro, en las duchas, tuve que aguantar de nuevo los chascarrillos de mis compañeros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si no había tenido bastante, la guinda la puso Iván al acabar el partido. Orgullosamente feliz, me cortó el paso cuando salía del vestuario abrazándome contento, felicitándome por la victoria y por el gol marcado, el que nos había dado el triunfo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Media hora después estaba sentado con ambos en un sencillo restaurante de tapas cercano al campo. Normalmente hubiera ido con la mayoría de mis compañeros a comer, pues era lo habitual, pero viendo la excitación del crío que no me soltaba, acabé invitándolos. Maite se negó al principio, no molestes más cariño, pero acabé imponiendo mi criterio. Os invito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Igual como había pasado en su casa, Iván era un torbellino que no se callaba ni debajo del agua, comentándome lances del partido, jugadas, momentos importantes según él, casi con memoria fotográfica, mientras su madre se mantenía en un segundo plano. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel martes por la tarde cumplí una promesa que había hecho el domingo comiendo. En el entrenamiento del lunes, había comprado una camiseta de mi equipo en talla infantil, así que a media tarde, cuando supuse que ya habrían llegado a casa, subí los dos pisos que nos separaban para regalársela a Iván. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias, no debías haberlo hecho, pero hoy está con su padre –me atendió Maite desde el quicio de la puerta. El mismo vestido informal cubría su cuerpo, la misma cola de caballo, la misma sonrisa triste. –Pero qué mal educada soy. Pasa por favor –me invitó haciéndose a un lado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no hace falta, no quiero molestar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es molestia. ¿Te traigo un refresco o una cerveza? –preguntó dándome la espalda y enfilando hacia el interior del piso. Me tendió la cerveza en el comedor, invitándome a sentarme en el sofá. –No sabes lo contento que está Iván. Lleva dos días que no habla de otra cosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella también se había abierto una cerveza. Sentados uno al lado del otro, charlamos amistosamente con Iván como protagonista principal. Era un buen crío y la mujer se sentía orgullosa de él. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Involuntariamente, cambié de tema. Después de media hora alabando al hijo, percibí que la mujer también necesitaba reforzar un poco su autoestima, pero creo que no utilicé las palabras adecuadas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Algún mérito tendrá la madre si el niño crece tan listo y decidido. –Sonrió suavemente, esbozando un gracias, pero la cagué al continuar. –No debe ser fácil, en vuestras circunstancias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su semblante se ensombreció. Mi nulo conocimiento de la psicología femenina me acababa de meter en un brete. Me disculpé automáticamente, lo siento, sólo quería decir que aún tiene más mérito, pero ya estaba hecho. Los ojos de la mujer se humedecieron, aunque logró contener las lágrimas, mientras yo no sabía dónde meterme. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A una amiga de mi edad, la hubiera abrazado, hubiera sabido qué decirle, pero Maite tenía veinte años más que yo. ¿Debía reaccionar igual? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mujer se levantó súbitamente, alisándose el vestido en un gesto más nervioso que práctico, con lo que comprendí que me estaba invitando a marchar. La imité, despidiéndome, tomando el camino hacia la salida, mientras me agradecía de nuevo el regalo, Iván se pondrá muy contento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí la puerta, pero no llegué a cruzarla. Me giré para disculparme por última vez, cuando las primeras lágrimas comenzaban a brotar. Instintivamente la abracé. Al principio me recibió tensa, sorprendida, hasta que relajó la columna y se dejó consolar. Estuvo llorando varios minutos en mi regazo mientras yo permanecía callado, dejando que liberara su necesidad. Paulatinamente se fue calmando, soltándose de mi abrazo, disculpándose, pero no la abandoné. Cuando la noté recompuesta la conminé a pasar al baño a lavarse la cara mientras yo le preparaba cualquier cosa, ¿una infusión, otra cerveza, un vaso de agua?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apareció detrás de mí, en la cocina, a los pocos minutos, disculpándose de nuevo, te habré parecida una tonta, claro que no, lamento haberme comportado como una cría, no lo has hecho, te lo dice alguien acostumbrado a las crías. Logré arrancarle una sonrisa, triste, pero ya no eran lágrimas. Le tendí la infusión, té Rooibos, mientras me ofrecía para ayudarte en lo que necesites.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La siguiente hora, ambos de pie en aquella moderna cocina, hubiera hecho las delicias de mi madre, pues Maite se desahogó conmigo, algo que no había podido hacer aún pues era hija única y no tenía ninguna amiga con suficiente confianza como para desnudarse completamente. Esto lo fui entendiendo a medida que me contaba su vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como los medios periodísticos vecinales habían intuido, Miguel la había dejado. Conocía a su marido desde la infancia, pues eran vecinos del mismo pueblo pirenaico, amigos al principio, pareja, bien entrada la adolescencia. Lo describió como a un buen hombre, reservado, pero muy acomplejado, pues una educación religiosa muy invasiva lo había tenido muy reprimido. Tanto, que la mujer no vio venir de dónde le caía la bofetada. El drama no era solamente que su marido la hubiera abandonado por otra pareja, lo hiriente era que lo hubiera hecho por alguien llamado Marcelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejé el piso después de un último abrazo, este de amistad más que de consuelo, mientras me ofrecía por enésima vez para ayudarla en lo que necesitara. En mí tenía un buen amigo con el que podía hablar cuando quisiera. Gracias, de verdad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobra decir que no conté nada en la cena, pues mi madre y hermana me hubieran ametrallado a preguntas. El tema, además, hacía días que había dejado de ser <i>trending topic</i> familiar, así que un lío en la pescadería del barrio se llevó la portada aquella noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegué a casa de entrenar la tarde noche siguiente, pasadas las nueve, mi madre me avisó que el niño del ático había bajado a agradecerme no sé qué. Sí sabía qué, pues seguro que lo había interrogado, pero esperaba que yo le diera los detalles. No lo hice, preferí meterme en la ducha para cenar juntos. Fue entonces cuando someramente expliqué que al niño le gustaba mucho el fútbol, que habían venido a verme el domingo y que yo le había regalado una camiseta del equipo para añadir a su colección. Mi madre quería más información, preguntó por ella, extrañada que me relacionara con el hijo y no con la madre, pero no entré en su juego. Sólo se trata de un crío que quería ver un partido de fútbol, mamá.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subí al ático la tarde siguiente. El niño estaba exultante. Había llevado la camiseta al colegio, fardando de que se la había regalado el mejor del equipo. No soy el mejor, Iván. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres la estrella del equipo –terció su madre divertida, -tendrás que lidiar con ello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasó un buen rato hasta que el chico me liberó, no recuerdo con qué se entretuvo, cuando pude acercarme a Maite interesándome por ella. Es bonito verte sonreír. Gracias, de verdad. Me ayudaste mucho. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude abandonar el ático sin otro compromiso. Iván quería vernos jugar de nuevo, pero esa semana jugábamos a 50 km de casa así que no podían venir pues su madre no tenía coche. El chaval insistió, sin ser consciente de la peripecia que suponía esa distancia en transporte público, así que me acabó arrancando quedar el sábado por la tarde para pegar cuatro chuts en un parque.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hay mucho que contar del parque. Iván era bastante bueno para contar con sólo 8 años y mostraba a raudales la energía propia de un crío de esa edad. A las dos horas aproximadamente, di por finalizada la tarde pues había quedado con Pol, así que nos encaminamos a casa. La sorpresa vino cuando me di cuenta que al niño se le habían acabado las pilas y se arrastraba de la mano de su madre. Lo tomé en brazos, poco antes de que cayera rendido. Así, entramos en su piso para posarlo sobre su cama y que pudiera dormir tranquilo la tardía siesta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite me cortó el paso tendiéndome una cerveza cuando me dirigía a la salida. Iba a rechazarla, pero ya estaba abierta, así que no me quedó otra que agradecerla. Nos sentamos en el sofá, siendo ella la que tomó la iniciativa. Verbal,  preguntándome si tenía novia. Negué. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo dejé con una chica hace meses, pero no suelo tener pareja estable. -Aún eres muy joven. Sonreí. -Tú también eres una mujer joven. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, -exclamó complacida, -ya no soy joven. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué edad tienes? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso no se le pregunta a una mujer, -me riñó fingidamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te echo 35 pero pareces más joven. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un mentiroso –respondió coqueta. –Me echas muchos más, pero quieres alagarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cerveza había sido un indicio, pero el juego en el sofá no me dejó duda alguna. Maite quería algo más y yo debía decidir rápidamente qué hacer, así que seguí el juego mientras deshojaba la margarita. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya les gustaría a mis amigas de la universidad estar tan bien cómo estás tú. –Ahora sí tenía el orgullo hinchado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿De verdad te parezco atractiva?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De verdad. Mucho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya no hubo nada por decidir. Mis hábitos de ave nocturna, mi hábitat de caza pues un camarero de pub de éxito lo tiene bastante fácil, actuaron casi por inercia avanzando mi cuerpo hacia el suyo. Ella respondió de la misma manera, hasta que nuestros labios se encontraron. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé un rato en mover las manos. Maite vestía una camiseta fina de manga larga con mallas oscuras, lo que me permitió notar perfectamente las formas de aquella atractiva mujer. Primero el muslo, duro, hasta que ascendí por su costado recorriendo con cautela el joven contorno de la madura mamá. No acaricié su pecho hasta que no la noté entregada, devolviéndome con intensidad el morreo que yo proponía, lengua buscando lengua. Su brazo rodeaba mi cuello mientras mi mano, abandonaba el seno cubierto para adentrarse en el bajo de la tela, buscando intensificar la exploración. Cuando ésta llegó al pecho, acariciándolo por debajo a través del sostén, abandonó mis labios para rogarme, trátame con cariño, por favor, es todo lo que necesito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La besé con suavidad, abrazando el pecho completamente, mientras ella apoyaba la nuca en el sofá dejándome hacer. Colé la mano dentro del sujetador, acariciando una amplia masa de carne dura, hasta que mis dedos pellizcaron el pezón, despierto, sensible. Suspiró en mi garganta, entregada. Recorrí su cuello con los labios, levanté la camiseta, aparté el sujetador y lamí su corazoncito. Ella misma se quitó la prenda por encima de la cabeza, momento que aproveché para halagarla de nuevo. Eres una joven muy guapa. ¿Te gusto? Mucho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reanudamos el morreo mientras mis manos tomaban ambas mamas, descubiertas después de que las tiras de la ropa interior bajaran por sus brazos. Volví al cuello, de allí a sus pechos, mientras mis manos bajaban a sus caderas para tirar de las mallas hacia abajo. Tuve que arrodillarme en el suelo para quitárselas. Cerró las piernas pudorosa, pero me colé entre ellas para separarlas, mientras mis labios volvían a los suyos, recorrían de nuevo sus senos, bajaban por su estómago hasta que se encontraron con el tanga blanco que cubría su tesoro. Lo aparté y me zambullí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estaba especialmente mojada, húmeda solamente, por lo que me entregué en cuerpo y alma a llevarla al clímax. No tardó. En menos de cinco minutos sus caderas se convulsionaban al ritmo de profundos suspiros. Ascendí de nuevo por su cuerpo, sin dejarla descansar, besándonos de nuevo mientras me acomodaba entre sus piernas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tengo preservativos, anuncié. Tranquilo, llevo un DIU, respondió acercando su pubis al mío. Tomé mi miembro para apuntar en la dirección correcta, lo encajé y empujé. Ahora el suspiro sí fue intenso, acompañando mi gemido, pues me pareció una de las vaginas más estrechas en la nunca había entrado. No fui brusco, ni violento. Entraba y salía lentamente, sintiendo cada milímetro de aquel necesitado conducto, mientras besaba sus pechos, mal cubiertos por el sujetador, chupaba sus pezones, erizados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_004_6930.jpg" width="460" height="682" />Si hubiera acelerado las embestidas me hubiera corrido antes, pero preferí no cambiar de ritmo, prolongando el acto, intensificando mi orgasmo. Cuando llegó, seguí percutiendo unos minutos pero era evidente que ella no iba a correrse de nuevo. En cuanto me detuve, abrió los ojos contenta, sonriendo, preguntándome si me había gustado. Mucho. A mí también.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta que me hice al poco rato, duchándome antes de ir a trabajar, fue ¿y ahora qué? Sin ser un chico especialmente promiscuo, suelo encamarme con alguna chica cada mes o cada dos meses como mucho, pues resulta bastante fácil trabajando en el mundo del ocio nocturno. Son encuentros sin necesidad de continuidad, divertimentos, en los que ambos solemos tener claras las normas. Solamente he tenido dos relaciones que podrían llamarse de ese modo, la última de poco menos de un año con una compañera de universidad, que no de facultad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Maite me planteaba dudas. El instinto me avisaba que me convenía ceñirme a mi acostumbrado hábito de soltería, pero una parte de mí intuía que tal vez ella lo viera de un modo distinto. Por un lado, no parecía mujer de encuentros esporádicos, por más que el tópico sobre las personas divorciadas suela caricaturizarlas así. Por otro, tal vez solamente buscaba un poco de cariño, de consuelo, después de meses sin tener relaciones. No me quedaba otra que aclararlo con ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue hasta el jueves que me la encontré. De nuevo, intempestivamente. A las 8 y media de la mañana pues yo había decidido saltarme la primera clase y ella salía con Iván para llevarlo al cole e ir a trabajar. Suelo bajar las tres plantas hasta la calle por las escaleras, así que al llegar al rellano del portal se abrió la puerta del ascensor del que salían ambos. El niño me saludó efusivo, ¿Cuándo volveremos a ir a jugar? ¿Dónde juegas este domingo? Y un par de preguntas más que no recuerdo. Maite, en cambio, me miró tímida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Les sostuve la puerta de la calle para que pasaran, mientras respondía con tópicos al crío. Cuando la madre pasó a mi lado, me miró inquisitivamente, sin duda teníamos que hablar, pero las palabras que surgieron de mi garganta instigadas por mi subconsciente me delataron. Estás muy guapa esta mañana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite sonrió ampliamente, contenta por mi comentario, respondido con un simple gracias más cargado de intenciones que mi cumplido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La charla tuvo lugar aquel mismo viernes. Estaba solo en casa cuando llamaron al timbre. Me sorprendió verla en mi rellano, siendo tan atrevida, pero se había cruzado con mi madre en el portal por lo que sabía que estaba solo, pues mi hermana sí tenía clases los viernes y mi padre no llegaba hasta media tarde. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Supongo que ya has comido, –eran más de las 3 –pero yo voy a hacerlo ahora que ya he salido del trabajo, aunque no tengo mucha hambre… ¿Puedo invitarte a un café?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos miramos por espacio de unos segundos, ella ataviada con un clásico traje chaqueta como corresponde a un profesional de multinacional, yo en tejanos y camiseta. Acepté, sabiendo que debería entablar una charla que me daba bastante pereza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entrando en su piso, colgó la americana en una percha del recibidor, casi sin detenerse mientras me preguntaba cómo quería el café. Solo corto. La seguí a la cocina, pues había sido la sala de nuestras primeras confidencias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que los dos cafés no estuvieron dispuestos sobre la mesa central que presidía aquel elegante espacio, con sus tazas de porcelana, cucharilla a juego y sacarina para ella, azúcar moreno para mí, se mantuvo el silencio. Ambos nos miramos unos segundos eternos, mientras removíamos el líquido, hasta que ella arrancó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que pasó el otro día…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gustó mucho –la corté. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, a mí también –sonrió, recordando. –Pero no sé si está bien. Te saco veinte años, yo estoy saliendo de una relación que se suponía que debía durar para siempre y tú eres… joven… tienes que salir con chicas de tu edad…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Maite, -rodeé la mesa y me planté a su lado –yo no busqué lo que pasó el otro día. Creo que ninguno lo buscó, simplemente surgió. Eres una mujer muy guapa, muy atractiva, que me gusta mucho, y no me arrepiento de lo que hicimos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya pero… -bajó la cabeza intimidada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya pero qué? ¿Qué quieres decirme exactamente? Que no me haga ilusiones. Que fue solamente una vez y que no debemos repetirlo. –Volvió a mirarme a los ojos. Los comprendí. No quería decirme eso, al contrario. -¿O no van por ahí los tiros?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sé. –Volvió a bajar la vista. La tomé de la barbilla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Seamos honestos. Yo siempre lo seré. Me encantó hacer el amor contigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Eso hicimos? ¿Hicimos el amor?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo lo llamarías tú?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé… hacer el amor implica algo más fuerte… ¿No fue un simple polvo… para ti?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me detuve. No, era la respuesta que surgía instantáneamente, pero ahora sí debía medir mis palabras. Sentía con Maite una conexión distinta. Más profunda que la que notaba con cualquier chica con la que me acostaba una noche de fin de semana, pero no sabía definirla bien pues tampoco se parecía a lo que tuve con Noe, mi última novia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Como te conté el otro día, no soy un chico de relaciones estables o duraderas. Lo habitual en mí son simples polvos como tú los has llamado aunque no me guste definirlos así. Es más, con alguna mantengo una buena relación, así que… -no encontraba las palabras adecuadas. –No sé definir cómo me siento contigo. Físicamente me atraes mucho. –La miré de arriba abajo. –Eres muy guapa, estás muy buena. Y me encanta estar contigo, pero creo que debes ser tú la que marque los tiempos, el ritmo, las necesidades, pues como tú bien has dicho, sales de una relación complicada y yo no tengo experiencia en relaciones, en…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus labios me acallaron. Se me echó encima ahogándome contra la mesa, rodeando mi cuello con sus manos. Su lengua acosaba a la mía mientras su cuerpo atacaba al mío por derecho de conquista. Reaccioné raudo, automáticamente, tomándola de las nalgas, aferrándome a ella, notando sus senos clavados en mi pecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez fueron sus labios los que recorrieron mi cara, mi cuello; sus manos las que se colaron por debajo de mi camiseta para levantármela, para acariciar mis pechos, mis pezones. La dejé hacer sin soltar aquel par de duras caderas más que para sacarme la prenda de algodón por encima de la cabeza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus manos bajaron a mi cintura, desabrochando mi pantalón con prisa, coló una mano ansiosa, mientras la otra tiraba del tejano para que mi masculinidad asomara. Cuando apareció, abrazada por cuatro dedos que la mimaban, se agachó hasta quedar arrodillada para engullirla como si no hubiera un mañana. Estaba preciosa con la cara chupada, los labios hinchados y los ojos cerrados, recorriendo mi miembro con avidez. Se lo dije. Abrió los ojos, mirándome sonrientes, sin abandonar su juguete. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que detenerla. A este ritmo me correré antes de hora, avisé. Se levantó, abrazándome, morreándome, mientras ahora era yo el que le desabrochaba la blusa y colaba la mano entre sus piernas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella misma se levantó la falda para facilitarme el acceso a su intimidad. Llevaba panties, que también bajó. Tenemos poco tiempo, me apremió mirando el reloj de pulsera, debo ir a recoger a Iván. Levantó una pierna rodeándome para que pudiera ensartarla, pero la postura lo hacía prácticamente imposible, yo apoyado en la mesa, ella de pie delante de mí con las medias a medio muslo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomándola de la cintura, intercambié nuestras ubicaciones, pero seguía siendo muy difícil, así que opté por un plato más sucio. Le di la vuelta para que apoyara las manos en la mesa, le abrí las piernas como si del encuentro entre un agente y un delincuente se tratara, con leves golpes en la cara interna de ambos pies para que los separara, fijé la falda en la cintura, aparté el tanga oscuro, apunté sosteniéndome el miembro y entré.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite no era una mujer que gimiera con especial fuerza. Suspiraba constantemente intercalándolos con jadeos más o menos profundos. Cuando comencé a percutir con fuerza, follándomela más que haciendo el amor, suplió los suspiros por pequeños gritos perfectamente acompasados a mis envites. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegó al orgasmo poco antes que lo hiciera yo, sin alterar a penas el ritmo de su música. Yo sí bufé como un toro, agarrado a sus caderas para no caerme, asideros que cambié por sus colgantes mamas cuando la abracé, vacíos mis huevos, llena su vagina, tratando de recuperar el resuello, acompasando nuestra respiración.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque el domingo por la mañana vinieron a ver el partido, no fue hasta el martes que pude estar con Maite de nuevo, pues al finalizar el encuentro madre e hijo tenían prisa y no se quedaron a comer. Iván estaba con su padre, en un régimen de visitas mínimo, pues solamente estaba con él los martes, hecho sorprendente en parejas separadas. Al parecer, el niño no estaba cómodo cuando estaba con su padre y su pareja masculina.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me recibió a media tarde, acicalada con un vestido de una sola pieza con bastante escote, ceñido a su bello cuerpo, que le cubría medio muslo. Llevaba el pelo suelto y se había maquillado elegantemente. Yo vestía más informal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque me ofreció una copa, había abierto vino blanco, apenas le pegué un par de sorbos. Bastó que la adulara, que le dijera lo guapa que estaba, lo mucho que me atraía, para que se me lanzara encima como una leona. De nuevo estábamos en el sofá del comedor, de nuevo tomó la iniciativa, acariciando mi muslo, agarrándome el paquete. Más que besarme me engullía, inclinada sobre mí, conquistándome. No tardé en descubrir uno de sus senos que me ofreció orgullosa acercándomelo a la boca, mientras su mano izquierda lograba abrirse paso en mi cremallera. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a ofrecerme sus labios cuando liberó mi pene, a la vez que, ladeada, encajaba su pubis sobre mi muslo, frotándose, masturbándose. Maite estaba desbocada, suspirándome en la boca, babeándome pues le costaba mantener el control de los labios. Me chupaba la cara, me besaba, me ofrecía la lengua, mientras su mano se agarraba al mástil como si temiera caerse y sus piernas se movían aumentando la fricción. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le bajé el vestido para que aparecieran ambos pechos, llenos, duros, con los pezones perfectamente armados, me los llevé a la boca, alternativamente mientras mis manos asían aquellos apetitosos manjares, para que no escaparan. Su mano derecha, libre, me agarró del cabello con fuerza. Volvimos a unir nuestros labios pero esta vez fue ella la que me abandonó. Sin detenerse en mi abdomen, bajó la cabeza para engullir mi miembro hambrienta. La agarré del cabello apartándolo para ver su cara profanada por mi hombría. Chupaba con ganas, suspirando a cada succión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le levanté el vestido para acariciar sus nalgas, pues habían quedado en cuatro sobre el sofá, de lado. Mi mano izquierda sobaba, la derecha la guiaba. Moví la primera hacia su entrepierna, la colé dentro de la tira posterior del tanga, pasé por su ano donde no me detuve hasta que noté su vagina primero, sus labios a continuación, completamente empapados. Aumentó los suspiros, también la profundidad de la felación, cuando mi dedo se coló en su interior, cuando lo retiré y acaricié aquellos hinchados labios, cuando la penetré de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí cambiar de juego. Me levanté desnudándome, ella también se quitó el vestido y la ropa interior, tan rápida que tuvo tiempo de ayudarme con el bóxer mientras su boca buscaba de nuevo mi polla. Pero se la quité, momentáneamente, pues nos tumbamos invertidos en el sofá para que mi lengua llegara cómodamente a su entrepierna, para que su boca pudiera seguir deglutiendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi lengua, mis labios, dieron buena cuenta de aquel ácido manjar, mientras mis dedos percutían en su orificio. Su vagina se movía temblorosamente, expulsaba flujo a raudales, hasta que explotó en un orgasmo intenso que silenció mi pene alojado en su boca. No pude evitarlo y yo también llegué en ese momento, por lo que profané su garganta sin poder avisarla. Sus propios espasmos la obligaron a tragar, algo que nunca había hecho, me confirmaría después, pero ni se apartó ni desalojó a su presa. Al contrario, la duración de su orgasmo, había empezado antes que el mío y acabó después, le impedían soltarse pues alojar mi pene en la garganta potenciaba su clímax.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvimos un rato abrazados, sin movernos, con sus muslos rodeando mi cabeza, su boca apoyada en mi pene, mientras nuestras respiraciones tornaban a la normalidad. Hasta que tuve que levantarme para mear. Cuando volví, Maite me esperaba sentada, desnuda, con la copa de vino blanco en una mano, ofreciéndome la otra para que repusiera fuerzas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me senté a su lado, también desnudo, se apoyó en mi pecho mientras me acariciaba el estómago y los muslos, relajada. Charlamos un rato, adormecidos por la típica relajación post coital, aunque no había habido coito propiamente dicho, hasta que me preguntó si tenía hambre. La verdad es que no, gracias. Yo me comería una vaca, respondió, pero me apetece más comer toro. Bajó la cabeza, asió mi glande con los labios, y reanudó la felación pretérita. Cuando la hubo endurecido solicitó, quiero que me hagas el amor, quiero sentirte dentro de mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ven, la tomé de las axilas, primero, de la cintura después, para ayudarla a encajarse sobre mis piernas. Tuvo que ser ella la que introdujera mi pene en su interior, mientras mis manos se movían de las caderas a los pechos alternativamente, sin ton ni son.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a correrse antes que yo, aumentando la velocidad de sus caderas, suspirando acelerada, emitiendo aquellos raros chillidos, agudos pero de baja intensidad, que tanto la caracterizaban. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_005_e426.jpg" width="460" height="682" />Me quedé a cenar, a sabiendas que a mi madre le disgustaría que la avisara con tan poco tiempo. Pero el plato del ático era mucho más suculento. Eran más de las once cuando nos despedíamos en el recibidor, con los últimos arrumacos, besos robados, caricias más o menos intencionadas, hasta que posó la mano de nuevo sobre mi entrepierna. Bendita juventud, exclamó al notarla despierta de nuevo. La tomó con fuerza, besándome con ansia de nuevo, hasta que se separó de golpe, se dio la vuelta para apoyarse en la mesita donde soltaba las llaves, se levantó la falda para mostrarme las nalgas que desnudaba del tanga que dejó caer al suelo, invitándome a acabar la faena con aquella mirada felina que me taladraba, clavando sus ojos en mí a través del espejo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí obediente. Me desabroché rápidamente, apunté y entré, de nuevo con su ayuda. Sin dejar de mirarla a los ojos, sosteniéndome también ella la mirada a través del espejo, suspirando, chillando, pidiéndome más con aquellas húmedas pupilas que hablaban por sí solas, mientras sus caderas bailaban al son de las mías. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios, cómo me pones! Exclamó dándose la vuelta cuando ambos habíamos llegado a puerto. Me besó profundamente, aún obscena, para separase mirando mi miembro enhiesto, arrodillarse y engullirlo de nuevo. Sólo le pegó cuatro o cinco lametones, para levantarse entre lamentos, vete ya, vete ya, empujándome hacia la salida, que no puedo controlarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos comunicábamos por SMS, los whatsapps aún tardaron unos años en llegar, mensajes de texto escuetos, citándonos. ¿Puedes subir? ¿Quieres pasar cuando acabes el entreno? Si podía me asomaba, a menudo a su piso, donde Iván se acababa de acostar, por lo que teníamos cierta intimidad, aunque no la tranquilidad con que nos amábamos los martes, nuestro día de novios, lo bauticé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero un día a la semana nos era insuficiente. Intenso, pleno, satisfactorio, pero nos sabía a poco. Por allí comenzó el juego. Al principio, me escapaba después de cenar, salgo un momento para ir a casa de Andrés, un compañero de facultad que vivía cerca, decía, pero me escabullía escaleras arriba para amarnos en silencio o tratando de no hacer ruido para no despertar al niño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero pronto aprendí que lo que volvía loca a Maite era la dificultad, el riesgo, la imprevisibilidad. Era una tarde de fin de semana. Yo había subido al ático con no sé qué excusa pero como era habitual, Iván me había acaparado, hasta que logré que se quedara plantado ante unos dibujos de la tele. Su madre había ido a la cocina para preparar la merienda, cuando entré con la excusa de ayudarla. Estaba untando pan de molde con Nocilla, así que la abracé por detrás, subiendo las manos hasta agarrarle ambos pechos y clavarle el paquete en las nalgas. Estate quieto que está Iván, pero no la solté. Al contrario, masajeé aquel par de maravillas, no deberías llevar sujetador en casa que no puedo sentirlas completamente, susurré lamiéndole el lóbulo de la oreja, mientras mi pubis se aferraba a su trasero. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estate quieto –repitió, pero ocupadas las manos con el pan y el cuchillo para untar, su cuerpo respondió moviéndose, aumentando la fricción. Le bajé el vestido para que sus pechos asomaran, aún cubiertos por el sostén. –Estate quieto, ¿estás loco? –protestó sin convicción, pero mi respuesta fue liberarlos para sobarlos sin compasión, pellizcándole ambos pezones. Suspiró sin dejar de protestar, pero bastó que le musitara quiero follarte aquí y ahora, para que apoyara ambas manos en la mesa, parara un poco más el culo y respondiera jadeando: -¿A qué esperas? Hazlo rápido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se corrió en menos de un minuto, desbocada, sin dejar de mirar hacia la puerta de la cocina. Yo tardé un poco más pero no lo suficiente para que llegara por segunda vez. Estamos completamente locos, fue su sentencia, mientras se acomodaba la ropa y salía con el bocadillo hacia el comedor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo repetimos unas cuantas veces, ahora me recibía sin sujetador, actuando incluso al filo de la navaja. De nuevo en la cocina, de nuevo Iván en el comedor, de nuevo sobándonos como adolescentes, hasta que Maite se arrodilló para chupármela. La había agarrado de la cola de caballo cuando el crío se asomó a la puerta. Su madre emitió un leve chillido, amortiguado por la barra que la enmudecía, cuando Iván me preguntó por ella. La isla central de la estancia la protegía, lo suficientemente alta para que a mí me llegara a medio estómago, así que no le permití descuidar su juguete.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha ido al lavabo, Iván, creo que le ha sentado un poco mal la merienda. Dale un momento que ya viene. -Fui capaz de soltar la parrafada sin despeinarme, manteniendo quieta la cintura pero obligando a su madre a reanudar el vaivén de su cuello. El niño me miró extrañado, ya que la había visto entrar en la cocina, pero más aún por haberle caído mal una comida que no había tomado. Así me lo hizo saber, creo que mamá no ha merendado. –Lo estaba haciendo hasta que ha tenido que ir al baño. Dame dos minutos que te traigo un vaso de leche y preparo otro para tu madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vale, fue toda la respuesta que obtuvimos mientras Maite sorbía como nunca la había visto hacerlo, suspirando, boqueando, hasta que descargué. Por segunda vez en nuestra corta relación, me derramaba en su garganta, por segunda vez en su vida, se bebía toda la leche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Qué pasada! exclamé con las piernas temblando. ¡Estamos locos! respondió falsamente indignada, con aquel brillo en los ojos que hacía unos días había detectado que la delataban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta el verano este fue nuestro modus operandi. Las tardes de martes nos encerrábamos en el ático, mientras nos convocábamos por SMS para un bocado rápido. Follamos en el terrado del edificio, en su rellano con el niño dentro del piso, en la cocina unas cuantas veces, incluso en el parque, en unos probadores o en los baños de un centro comercial próximo a su trabajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de tres meses, la relación se había ido afianzando. Iván me adoraba y su madre se sentía feliz si veía a su hijo contento. Físicamente, Maite también mejoró, pues el color volvió a sus mejillas y recuperó los tres o cuatro kilos que había perdido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no podía ser de otro modo, mi madre se percató de los cambios físicos de la mujer con lo que una noche nos sorprendió con la noticia de que la vecina del ático tenía novio. Casi me atraganto. Íbamos con cuidado, nadie nos había visto enzarzados, sí juntos pues cada dos domingos venían al campo a verme jugar, pero tenía que controlar a mi madre, pues conociéndola no iba a detenerse hasta que supiera quién era el afortunado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los que sí se dieron cuenta de que había algo entre la madurita maciza y el delantero del equipo fueron mis compañeros. El rollo del niño aficionado al fútbol coló unas semanas, pero Germán, como ya había intuido un par de meses atrás, fue el primero en decirme que no me creía. Hoy me he estado fijando y cuando te ha cazado el lateral derecho del otro equipo, por poco no me parte la rodilla, a la tía casi le da un chungo, preocupada por su amorcito, soltó con retintín. Ni una palabra a nadie, fue mi sentencia confirmatoria. Pero no pude evitar centenares de comentarios obscenos durante los siguientes encuentros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La vi poco las dos semanas de exámenes, aunque no pude rechazar un mensaje que rezaba, necesito que me folles, completado con un, ahora. En 5’ en el cuarto de contadores, respondí. Cuando llegué a la puerta colindante con la del terrado, la abrí y allí me esperaba mi premio. Apoyada contra la pared, brazos estirados, sin ropa interior, se había bajado los tirantes del vestido para que sus pechos colgaran hacia adelante y mostraba sus nalgas prominentes para que la penetrara. Me bajé el pantalón corto, me apoyé detrás y la ensarté, mientras mis manos se agarraban al par de asas duras y redondas para pellizcarlas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el martes siguiente cuando tuvimos nuestra primera trifulca, si es que se le puede llamar así. Al principio lo achaqué a lo poco que nos habíamos visto en dos semanas, pero pronto entendí que perderme por los estudios la había hecho consciente de la diferencia de edad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Dónde nos lleva esto? –preguntó. –Tengo 21 años más que tú, soy madre de familia, tú eres un estudiante universitario que aún no se ha incorporado al mercado laboral… ¿Qué futuro tenemos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La verdad es que yo ni me lo había planteado, algo que la cabreó más si cabe, pues demostraba el diferente grado de madurez entre ambos, sentenció. Tenía razón, pero yo nunca me había planteado la vida a años vista, ni siquiera a meses vista, así que no pude responderle más que me gustaba estar con ella, compartir nuestros juegos… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una relación de pareja no es sólo follar –me escupió. No me refería solamente a eso, respondí, pues me encantaba que vinieran a los partidos, salir a pasear por el parque con su hijo, incluso pasar la tarde viendo una película de vídeo en el sofá. Estar con ella. Pero me echó de su casa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía si habíamos roto, pero me sentí mal por una mujer por primera vez en mi vida. Cuando lo dejé con Noe me sentí liberado pues cada semana me notaba más asfixiado, pero ahora… echaba de menos a Maite. Pero no le mandé ningún mensaje ni la llamé. Ella tampoco lo hizo. Así que me mentalicé para dar por terminada la relación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las semanas siguientes tuve opción de liarme con un par de chicas en el pub pero extrañamente en mí, no me apeteció. Que hubiéramos terminado la liga también ayudó a poner distancia entre nosotros pues Iván no insistía en venir ya que hasta septiembre no había más partidos oficiales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero de nuevo la Diosa Fortuna intercedió. Era sábado, volvía de trabajar pasadas las cuatro de la madrugada cuando nos encontramos en el portal. Ella había bajado de un Audi oscuro. Al principio nos quedamos parados, sin saber cómo reaccionar. Era obvio que ella volvía de una cita, así que no pregunté. Abrí la puerta y la sostuve para que pasara. Caminé detrás de ella, estaba preciosa con un vestido ceñido que potenciaba su joven figura, pero preferí no tomar el ascensor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mensaje me entró diez minutos después. ¿Estás despierto? Tardé en responder, pero cedí. Sí. ¿Quieres subir? Me abrió en ropa interior, un conjunto azul provocativo pero elegante. Cerré la puerta tras de mí pero no me dejó cruzar el recibidor. Se me tiró encima felina, devorándome. No pude más que apoyar la espalda contra la puerta mientras me arrancaba la ropa desbocada. Me la follé en el sofá, en la cocina y en su habitación. A las siete de la mañana me echó de su casa. Es mejor que te vayas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había sido nuestro encuentro sexual más intenso hasta ese momento pero no tuve claro que fuera a tener continuidad. Menos aún viendo pasar los días sin recibir noticias. Así que fui yo esta vez el que mandó el mensaje. ¿Podemos vernos? Tardó dos horas en responder, es mejor que no. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero me llevé la sorpresa aquel viernes. Eran más de las dos de la madrugada, el local estaba a petar e íbamos bastante de bólido. Aún así, Carla, una compañera de facultad, estaba apostada en la barra tonteando conmigo sin disimulo. En una hora escasa saldría del pub con ella e iríamos al piso de estudiantes que compartía con dos chicas más. No estaba acordado aún, pero veía claramente por dónde iban los tiros. Cuando vi a Maite en la otra punta de la barra, mirándome fijamente. Martín, mi compañero le había servido un gin tonic, pero me acerqué a ella, notando la mirada de Carla clavada en la nuca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo tú por aquí? –pregunté acercándome mucho a su oído para que pudiera oírme pues la música del local lo dificultaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He venido a verte. –La miré sorprendido. –La verdad es que he venido a buscarte… a que me acompañes a casa cuando salgas del trabajo. -Ambos nos aguantamos la mirada, yo preguntándole qué quería, qué buscaba, más allá del sexo. Ella respondiéndome con mensajes contradictorios, por lo que no sabía a qué atenerme. Entonces miró hacia Carla fugazmente antes de preguntarme: -¿Quieres acompañarme?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez aquel brillo en la mirada, aquel gesto de necesidad. Asentí sin verbalizarlo. Vi que le quedaba poca bebida, así que le serví otra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diez minutos después Carla se largaba cabreadísima. ¿Quién es la vieja, tú madre? me había escupido con todo el desdén que fue capaz cuando le anuncié que había quedado con la chica que había venido a buscarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Paseamos juntos hasta casa, agarrados como dos enamorados desde la primera esquina, sin importarnos quién pudiera vernos. Hablamos poco durante el trayecto, pero me confesó que me echaba mucho de menos. Yo también quiero estar contigo pero necesito saber a qué atenerme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda fase de nuestra relación duró hasta otoño. Pasamos el verano juntos, considerándonos pareja pero sin hacerlo público pues la diferencia de edad la incomodaba más a ella que a mí. Decía que el entorno, el vecindario principalmente, la consideraría una asalta cunas. Me hizo gracia el comentario, pues ese mismo entorno hubiera visto a un hombre maduro con una jovencita como a un triunfador, pero ella no quería dar explicaciones ni aguantar miradas y comentarios incómodos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, volvimos a las andadas, mensajes de texto citándonos para encuentros rápidos entre semana, exceptuando los martes en que dábamos rienda suelta a nuestro apetito amándonos con calma, haciendo el amor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_006_2829.jpg" width="460" height="682" />Agosto supuso un punto de inflexión pues Iván marchó con su padre para pasar con él la segunda quincena, por lo que Maite y yo tuvimos más tiempo para estar juntos. Fui yo el que planteó realizar una escapada. Económica, pues sus limitados ingresos no le permitían grandes dispendios, los míos eran más exiguos pero eran suficientes para cubrir mis gastos, así que alquilamos una habitación de hotel en la Costa Brava. Oficialmente marché con amigos de la universidad, pues mi madre ya comenzaba a preguntar demasiado, consciente de que yo tenía algo parecido a una pareja, pero no solté prenda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tener que trabajar dos noches a la semana nos obligó a volver el viernes por la tarde, para irnos  de nuevo el domingo a medio día y vivir la segunda parte de nuestra luna de miel, así la definí yo, en otro alojamiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella quincena descubrí una faceta de Maite que me sorprendió inicialmente, pero que me encantó cuando la pusimos en práctica. La aparentemente conservadora mujer era una exhibicionista consumada. Nunca lo había puesto en práctica de modo tan descarado, aunque ya de joven descubrió que le gustaba ser observada. Con su marido no se atrevió a jugar pero conmigo daba rienda suelta a su faceta más festiva.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegar al primer hotel y notar las sorprendidas miradas de los tres recepcionistas cuando la vieron aparecer con una pareja mucho más joven le encantó. Me envidian, sentenció orgullosa refiriéndose a dos de las mujeres que nos atendieron la primera tarde. No será para tanto, respondí, añadiendo que eran los hombres del lugar los que me envidiaban pues me estaba calzando a la tía más atractiva del hotel.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la playa estuvo en top-less cada día. Lejos de importunarla las miradas de los compañeros de arena, se exhibía descaradamente cuando había grupos de chicos u hombres cerca, deteniéndose más de la cuenta en sus pechos cuando se extendía la crema, levantando el culo a la mínima que necesitaba coger algo de la bolsa, jugando conmigo en el agua, sobándome, dejándose sobar, atenta a las inspecciones que recibía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estos juegos la mantenían calentísima, tanto que hicimos el amor en el agua tres veces los dos primeros días, además de violarme sin compasión al llegar al hotel a media tarde. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La primera noche salimos a cenar por el puerto, pero al terminar le apeteció pasear por la zona, mirando tiendas y paradas de bisutería. No llevaba sujetador pues el vestido era muy abierto por la espalda y no hubiera quedado bien. No mostraba nada y era lo bastante ceñido para que sus erguidos pechos quedaran bien sujetos, pero me rozaba constantemente, sobre todo con ellos para que sus pezones se endurecieran. Entramos en la habitación a la carrera y me la follé de pie apoyada contra la puerta en el primer asalto de la velada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda noche decidió obviar el sujetador a pesar de que esta vez no había justificación estilística. Me gusta sentirlas libres para que puedas tocármelas directamente. La tela del vestido ibicenco era más fina, así que no hubo ojos masculinos que no se desviaran hacia aquel par de maravillas insinuadas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche no llegamos al hotel. Después de cruzar una zona de ocio con una manada de chicos jóvenes apostados en la entrada de un local que la repasaron con miradas felinas, Maite tiró de mí hacia un callejón, me empujó entre dos coches, una camioneta y un utilitario, me apoyó contra el primero agarrándome la polla por encima del pantalón de lino, sacándomela y agachándose pues estoy como una moto. No se detuvo hasta que me corrí entre sus labios, acuclillada, con la falda del vestido enrollada en la cintura y sus pechos meciéndose, también desnudos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el jueves de la primera semana, nuestra última tarde en aquella villa marinera, cuando dio un paso más. Salimos a pasear antes de cenar, ella embutida en un vestido muy corto que se había comprado volviendo de la playa. Era marrón camel, de una sola pieza, con escote redondo abrochado con dos botones a la altura del canalillo. Era bastante corto, tres o cuatro centímetros por debajo de las nalgas, más entallado que ceñido pero que dibujaba perfectamente las curvas de la atractiva mujer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las hambrientas miradas fueron constantes, sucias la mayoría, pues desde que habíamos salido a la calle sus pezones amenazaban con rasgar la tela. Pareces una buscona, la califiqué después de que tonteara más de la cuenta con un guía turístico al que le preguntó por locales donde ir a bailar. Pues no sabes lo mejor, respondió sentándose en un pequeño muro que rodeaba el bien conservado castillo que coronaba el casco antiguo del pueblo. Mirándome a los ojos, me empujó para apartarme un par de metros de ella, abrió las piernas y sonrió ladinamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su bonito pubis, decorado con una fina línea de bello oscuro, se mostraba sabroso a todo aquel que pasara por mi lado. Afortunadamente estábamos solos, pues ordenó, acércate y cómemelo. Miré a ambos lados, no vi a nadie, así que me agaché y le devolví el favor. Estaba empapada. Era tal su grado de excitación que se corrió en un par de minutos con sus característicos chillidos, agarrándome del pelo para que no huyera. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda semana fue aún más intensa. Cuando llegamos al hotel a media tarde del domingo no me dejó tocarla, a pesar de que había estado tonteando conmigo la hora y media de trayecto en tren hasta nuestro destino, acercándome sus libres senos a  mi cuerpo, frotándose contra mí a la menor ocasión, retándome juguetona. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Primero debemos deshacer las maletas –ordenó decidida, rechazándome cuando la tomé de las caderas para follármela. La sorpresa, la razón de su comportamiento, apareció instantáneamente cuando abrió la suya. Camisetas, un par de faldas y vestidos de verano, dos bragas de bikini, pero ninguna pieza de ropa interior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrí los ojos como platos, estás loca, exclamé, completamente, respondió, sacándose el vestido por encima de la cabeza para quedar completamente desnuda pues no la cubría ninguna otra prenda. Se dio la vuelta, salió a la pequeña terraza de la habitación para apoyarse en la barandilla mirando hacia el mar, ofreciéndome sus nalgas, parándolas lo justo para que entendiera su invitación. Así me la tiré, mirando el horizonte, sin importarme lo más mínimo las miradas de otros huéspedes, bañistas o curiosos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconocía que la población en la que nos hospedábamos contaba con una cala nudista. Fue nuestro paradero del lunes. Me gustó la sensación de bañarme desnudo pero Maite no acabó tan contenta como esperaba de la experiencia. Por un lado, disfrutó de su desnudez, libre, de la mía, pues le excitaba acariciarme, agarrándome del pene y meciendo mis testículos a la mínima ocasión, incluso penetrándose un par de veces en el agua; pero su desnudez quedaba difuminada entre decenas de mujeres de la misma guisa, así que apenas captaba miradas obscenas, que era lo que realmente la ponía cachonda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que prefirió visitar playas convencionales donde fuera el centro de atención, vestir provocativa por las calles del pueblo rebozándose en miradas lascivas, mostrarme un pecho o el pubis cuando estábamos sentados en un restaurante o tomábamos una copa en un local e incluso tomar mi mano para que uno de mis dedos se zambullera en su marasmo y dármelo a chupar. Cuando me lo sacaba de la boca, me morreaba con una intensidad tal que parecía querer traspasarme. Del sofá de sky de aquel concurrido pub pasamos al baño de mujeres donde me sentó sobre uno de los inodoros para ensalivarme bien la polla antes de encajarse sobre mí botando desbocada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Septiembre fue un mes extraño, sin duda provocado por volver a la rutina después de la quincena más intensa de nuestras vidas. En agosto había llegado a un acuerdo con su ex marido referente al régimen de visitas de Iván según el cual el niño debía pasar dos fines de semana al mes con su padre, además de los acostumbrados martes, pero mi trabajo las noches de viernes y sábados, así como el partido de fútbol los domingos, no nos permitían irnos de fin de semana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Octubre fue el presagio de noviembre. Manteníamos la chispa sexual, la atracción física continuaba alta pero ambos éramos conscientes que no era suficiente, que tarde o temprano aparecerían los problemas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo surgió la pregunta que nos había distanciado en primavera, ¿hacia dónde nos lleva esto? Para mí era obvio, hacia una relación de pareja estable, pero ella seguía pensando que la diferencia de edad era un impedimento. Traté de convencerla por activa y por pasiva que lo nuestro podía resultar, que la quería, que estaba enamorado de ella, pero fue en balde. El tercer martes de noviembre pasamos la última tarde juntos. Sin tocarnos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonará a tópico pero pasé las peores navidades de mi vida. Afortunadamente no la vi hasta año nuevo, pues hubiera empeorado mi estado. Fue breve, a lo lejos, pues yo giraba la esquina volviendo de entrenar cuando ella entraba en el portal. Una parte de mí quiso correr para atraparla antes de que se perdiera en el ascensor, pero mi yo racional se estaba imponiendo ya, así que me mantuve calmado, firme, convencido en pasar página. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero acababa febrero cuando sentí la puñalada. Era viernes, pasadas las tres de la madrugada cuando llegaba a casa y la vi bajar de un Audi negro, el mismo que había visto meses atrás. Ella no me vio hasta que fue demasiado tarde, pues no pudo esquivarme ni retrasar su entrada en el portal. Incómodos, no nos dijimos nada, hasta que un lacónico buenas noches salió de mi garganta enfilando la escalera, pues no quise compartir ascensor con ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez no hubo mensaje posterior, aunque me mantuve despierto varias horas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que mentir a Iván una tarde que me los encontré, pues no entendía por qué ya no podía venir a verme jugar los domingos. He dejado el equipo. La cara de decepción del crío me cayó como una patada en el estómago, pero disimulé tan bien como pude. Maite también quedó afectada, razón por la que me llamó al día siguiente para citarme en una cafetería.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gustas mucho, sigues gustándome mucho, pero tienes que comprender que no podemos estar juntos. –Sentada ante un té Rooibos, le costaba mirarme a los ojos cuando hablaba. –Te saco veinte años, tienes edad para ser hermano de mi hijo, no el novio de su madre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A mí eso no me importa…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Debería importarte. Si estuviéramos juntos, ¿qué pasaría dentro de diez años, dentro de veinte cuando sea una vieja arrugada y tú estés en tu madurez?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que me seguirías gustando igual… -me acalló acercándome la mano al mentón cariñosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué mono eres! –sonrió. –Ojalá te hubiera conocido con otra edad, en otro momento, pero debo rehacer mi vida con alguien de mi edad, de mi…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Con el del Audi?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, compréndelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me presentó a Ignacio, el dueño del Audi, un par de meses después, coincidiendo en plena calle. Yo iba a entrar en el portal, ellos salían, con Iván, feliz de ir al cine a ver una película de superhéroes. Hice de tripas corazón, encajando una mano, chocando la del crío, mirando a su madre con tristeza, pero no había nada que hacer. Lo mío con Maite había acabado y debía ponerme otras metas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aprovechando una beca Erasmus, me fui cuatro meses a Heidelberg, donde intimé con alemanas, bávaras, una austríaca y dos italianas. Perdí el trabajo en el pub, así como mi puesto en el equipo, pero era necesario tanto académica como personalmente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En verano comencé prácticas no remuneradas en una agencia de publicidad que me contrató en septiembre con un salario indecente pero que me permitía incorporarme al mercado laboral como un número más, otro peón en la cadena de montaje.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las cenas familiares seguían siendo tan amenas como antaño. Así, supe que el matrimonio del primero se habían ido a vivir a Valencia y habían vendido el piso; que la señora Blanca del segundo había cambiado su pequinés de catorce años por un chihuahua, a rey muerto, rey puesto; que el hijo del cuarto había aprobado el examen de policía por lo que esperaba destino, y que Maite tenía pareja, un compañero de trabajo llamado Ignacio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era miércoles. Había tenido que avanzar noviembre para que el otoño hiciera acto de presencia. Abandonado el fútbol, me había aficionado al <i>running</i> en Alemania pues acostumbrado a quemar más de 2000 calorías diarias, no me quedaba otra que reducir la ingesta de alimentos o mantener la intensidad del ejercicio si no quería aumentar de tamaño. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entré en el portal a la carrera, pues aquel día me sentía especialmente vigoroso, esprintando para llegar a la puerta antes de que se cerrara. Al empujar y colarme dentro, me encontré con Maite, el vecino que acababa de entrar, pulsando el botón de llamada del ascensor. Se giró asustada ante el ímpetu de mi entrada, por lo que me disculpé enfilando hacia la escalera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no subes en el ascensor? –preguntó. No llegué a detenerme mientras respondía que prefería acabar el ejercicio subiendo por las escaleras, cuando reparé en que no me había hecho una pregunta. Me detuve y la miré con un pie ya en el primer escalón. –Puedes subir conmigo, si quieres –me invitó sosteniendo la puerta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_008_3583.jpg" width="460" height="682" />Llegué a dar un segundo paso en la escalera pero acabé girando sobre mí mismo para entrar en el cubículo. Nos miramos mutuamente, intensamente, pero fuimos incapaces de decir nada durante dos tercios del trayecto. Superado el segundo piso, movió los labios para decir algo pero no salió sonido alguno, así que al llegar al tercero apoyé la mano en la puerta para abrirla mientras me despedía con un, me ha alegrado verte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera, -pero no añadió nada durante eternos segundos, mirándome fijamente. Yo tampoco solté prenda pero mis ojos la apremiaron a decir lo que tuviera que decirme, hasta que empujé la puerta para abrirla. –Lo lamento mucho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a preguntar qué lamentaba, pero hubiera sido una pregunta retórica, así que simplemente asentí con la cabeza sin pronunciar palabra. Pero no salí. Su mano se posó en mi brazo, a la altura de la muñeca izquierda, me detuve mirándola sorprendido, cuando noté toda su fuerza tirando de mí. La puerta se cerró, así como los dos portones de seguridad. Sin dejar de mirarme fijamente, alargó la mano libre hacía la botonera del ascensor, pulsó el de stop y me besó con ansia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pilló por sorpresa, pero mentiría si dijera que me negué o que me mantuve digno. Al contrario devoré sus labios con la misma intensidad que ella devoraba los míos. Mi lengua buscó la suya con tanta necesidad como ella aportaba. La besé en el cuello, mis manos tomaron sus pechos mientras las suyas bajaban a mi entrepierna, suspirando al son de aquella música tan conocida por mí, coló la mano y me sacó el miembro, susurrándome al oído fóllame, fóllame. Vestía un pantalón fino. Busqué el botón para desabrocharlo, pero no lo encontré, pues lo tenía en la cadera. Ella lo liberó, bajando la prenda hasta medio muslo, abriendo con limitada dificultad las piernas cuando colé la mano entre ellas, hasta que repitió, fóllame, dándose la vuelta para ofrecerme su cara posterior.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curvó ligeramente la columna para facilitarme la entrada, apoyando las manos contra el espejo mientras las mías la tomaban de los pechos, una en cada uno, abrigados, sintiendo un tacto artificial que nada tenía que ver con la libertad con que los había degustado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me derramé en su interior, hacía rato que se había corrido pero su respiración se mantenía acelerada. Me aparté dejándome caer hacia atrás hasta quedar apoyado en la pared opuesta del pequeño habitáculo, con las piernas semi flexionadas y la polla en ristre. Se subió el pantalón con calma, acompasando su respiración, pulsó el botón del quinto, me besó suavemente en los labios y empujó la puerta para abandonarme a mi suerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve tentado a mandarle un mensaje de texto o incluso a llamarla, pero no me atreví. No sabía a qué había venido el encuentro del ascensor, pero me dejé guiar por el instinto y esperar acontecimientos. Tampoco tenía claro querer volver con ella, después de un año que había sido difícil para mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite tampoco dio ningún paso. Al menos no conmigo pues coincidí en el portal con su novio dos días después. Yo salía, él entraba, risueño y simpático como siempre. Nos saludamos con educación y cada uno emprendió su camino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El mensaje llegó una semana después, pasadas las diez de la noche. ¿Estás ocupado? No. ¿Puedes subir un momento? Iba a responder para qué quieres verme, pero tecleé dos letras, ok.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La puerta estaba entornada, así que la empujé. Maite me esperaba de pie, al final del recibidor, con el vestido camel que se compró quince meses atrás. Sus jóvenes piernas brillaban como un diamante, su bien definido cuerpo me llamaba como un imán. Entré prudente aunque sus ojos me transmitían claramente para qué quería verme. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me besó sucia, babeándome, cuando llegué a su altura, pero no me permitió corresponderle más que unos segundos. Agarrándome del cabello tiró de mi cabeza hacia abajo para ordenarme, cómemelo. Arrodillado levanté el mínimo telón, exigua y única protección de la feminidad de la madura mujer. Levantó una pierna cuando notó mi lengua recorrer su desnuda vagina apoyando el pie sobre el pequeño mueble del recibidor. Lamí, chupé, sorbí, bebí hasta que los suspiros fueron sustituidos por chillidos sofocados por su mano libre, mientras sus caderas temblaban y sus piernas se mecían, débiles ante el ataque recibido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que sostenerla por las caderas para que no perdiera el equilibrio mientras susurraba gracias, como lo necesitaba, recuperando el resuello. Me levanté sin dejar de abrazarla para fundirnos en un interminable morreo, que empapó su lengua de fluidos femeninos. Alargó la mano buscando mi entrepierna, sacó mi pene, lo masturbó sin dejar de besarme, ofreciéndome los pechos a continuación, chúpamelos, también te echan de menos, hasta que se agachó para engullir mi miembro hambrienta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de su ansia, me la chupó despacio, saboreándola, lamiéndome el tronco lateralmente, sorbiéndome el glande, recorriendo los testículos, tragándose uno, también el mellizo, hasta que insistió en profundizar con la barra de carne hasta que me corrí. Engullida la semilla, liberó el miembro, sentenciando, ¡cuánto la echaba de menos!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal vez deberíamos haberlo hablado, acordado los términos, pero no lo hicimos. Ni después de este encuentro, ni del tercero en el rellano de su piso, ni del cuarto en el cuarto de contadores, ni del siguiente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella me reclamaba, yo aparecía. Follábamos, en el amplio término de la palabra, rápida, ansiosa, apresuradamente, como dos animales salvajes llevados por el irracional celo que la madre naturaleza nos había inyectado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fueron varios meses de encuentros semanales o quincenales en que apenas cruzábamos palabra. Frases cortas, órdenes, agradecimientos y sonidos incontrolados llenaban nuestras comunicaciones. Hasta el 14 de julio, día nacional de Francia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque ya lo sabía, tuve que disimular, haciéndome el sorprendido cuando mi madre nos mostraba la invitación a la celebración de compromiso de la vecina del ático. Se casaba a mediados de julio con aquel chico tan agradable, el compañero de trabajo, el del Audi negro. Me alegro mucho por ella, lo necesita después de que el malnacido de su ex la dejara, sentenció mientras nos servía raciones de lasaña monumentales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite me lo había dicho un par de semanas antes, después de un polvo rápido en su piso. Ignacio es un buen hombre, al que estoy aprendiendo a querer, que me aportará estabilidad, cariño y una figura paterna para Iván. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quise preguntar qué pasaba con nosotros, dónde quedaba la pasión en su relación de pareja, cómo… pero no lo hice. La felicité y le deseé lo mejor antes de abandonar el piso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratándose de dos personas divorciadas, se casaron en una breve ceremonia en el ayuntamiento de nuestra localidad oficiada por el teniente de alcalde, a la sazón amigo del novio. De allí, pasaríamos a un restaurante especializado en convites para comer demasiado y beber mucho más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Maite iba preciosa, aunque no de blanco. Un vestido largo en tono salmón con mucha pedrería la hacía parecer una princesa más que una novia. Iván estaba exultante con su americana azul y los padres de la novia no podían disimular su origen rural, pero eran gente de muy buen pasta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apenas asistimos 60 invitados al evento, pues ambas familias eran pequeñas, por lo que la mitad de asistentes éramos amigos o compañeros de trabajo. Mi hermana no pudo venir, pues le había coincidido con un viaje a Roma, así que el trío restante celebramos, comimos y bebimos mientras mi madre no se perdía detalle. Sin duda editará un reportaje al minuto para uso y disfrute posterior con su hija, pensé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/151/37570505/37570505_012_f6e3.jpg" width="460" height="682" />Di dos besos a Maite, adulándola por lo guapa que estaba, cuando la felicitamos después del sí quiero en la sala del ayuntamiento pero evité cualquier contacto posterior con ella. Me concentré en cumplir, aunque Iván me reclamó varias veces después de comer, pues solamente había dos niñas de su edad. Me ayudó a pasar el trago, matando el tiempo, pues no podía irme sin mis padres ya que habíamos venido en su coche. Conociendo a mi madre, además, se quedaría hasta el final del evento, no fuera a perderse algún percance por mínimo que fuera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé el peor rato cuando Maite me sacó a bailar. Ya debía haber pasado una hora desde que los novios habían abierto el baile, cuando entré en el comedor acompañado de Iván que se dirigió a su madre pues también quería bailar con ella. Pero Ignacio, con el que vi que también había hecho buenas migas, me alegré por el crío, le ofreció unas chucherías que le había traído de Lyon la madre de él, pues era francesa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al quedar compuesta y sin novio, que reza el tópico, Maite me tomó de la cintura para bailar conmigo la siguiente canción, en un acto más instintivo que meditado. Tal vez por ello, la conversación no fue lo rica que debería haber sido, pero sí muy intensa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás preciosa –rompí el hielo cuando el gélido muro que nos separaba se me hizo insufrible. –Y te felicito, la ceremonia ha sido muy bonita y el convite también está muy bien elegido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gracias –respondió taladrándome con la mirada. Sus ojos almendrados sí hablaban, tratando de darme explicaciones, de convencerme, disculpándose pues se sentía culpable. -¿Cómo estás?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, gracias, no te preocupes. Hoy es tu día y debes pensar solamente en ti. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo dije con segundas intenciones, pero así se lo tomó. Su expresión cambió, tensa, a la defensiva. Me escrutó unos segundos para contraatacar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo lamento, de verdad que lo lamento mucho. Traté de explicártelo el otro día y sé que es duro, pero debes pasar página. Debemos pasar página los dos. Que me vaya a vivir a la casa que tiene Ignacio en el centro facilitará las cosas. –Hizo una breve pausa, miró en derredor confirmando que nadie la oía. –Te aprecio mucho, muchísimo, y lo que hemos vivido estos meses ha sido de lo más bonito que me ha ocurrido nunca, pero debes comprender que no puede ser, no podemos vivir así para siempre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé –bajé la mirada. Afortunadamente, la canción acabó en ese momento, por lo que me solté cruzando nuestras miradas por última vez. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">O eso pensaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era tarde. Los invitados habían comenzado a desfilar pero no había forma humana de arrancar a mi madre del espectáculo. La tarde tocaba a su fin, así que mi padre y yo salimos al jardín a estirar un poco las piernas. Me confesó que estaba un poco borracho, así que me tocaría a mí conducir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entré para ir al lavabo mientras mi progenitor anunciaba que iba a buscar a su mujer que irnos. Le creí por lo que a sus intenciones se refería, pero dudé que lograra su objetivo. No se lo dije. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saliendo del baño me la encontré de frente. Sonreí, más por cortesía que por felicidad, sin detenerme. Ella también esbozó un gesto educado pero sí se detuvo. Me detuvo, tomándome del brazo, en un gesto muy típico que ahora me incomodaba. La miré interrogativamente. Su respuesta fue tirar de mí hacia el fondo del pasillo. Empujó la puerta del final a la derecha, nos colamos en una pequeña habitación que le habían ofrecido como vestuario, allí estaba una bolsa con ropa para que se cambiara, se apoyó contra la puerta impidiéndome escapar y me miró felina.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve tiempo de preguntar qué hacemos aquí. Me rodeó el cuello con los brazos tirando de mi cuerpo hacia ella para besarme con pasión. Tardé en reaccionar, sorprendido a la vez que confuso. Necesito despedirme de ti, fue toda la explicación que recibí, apremiándome con la mirada, atacándome de nuevo con sus voraces labios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Correspondí. Yo también arremetí contra aquel conocido cuerpo, mojando sus labios, buscando su lengua, tomándola de las caderas, aferrándome a sus nalgas. Entonces sus manos soltaron mi nuca para bajar colándose dentro del vestido, arrastrando el tanga para dejarlo caer en el suelo, levantando la falda para mostrarme su liberado sexo. Colé los dedos. Estaba empapada. Suspiraba levantando la cabeza, mirando al cielo con los ojos cerrados. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me agaché, como había hecho otras veces, degustando el manjar, comiéndome el postre de la celebración. Tenía las rodillas dobladas hacia adelante tratando de ampliar la apertura de las piernas mientras sus manos aguantaban la falda, hasta que se corrió, intensamente, como solía, con aquellos chillidos que nunca he olvidado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Empujó mi cabeza apartándome, sin soltar el vestido, penetrándome con la mirada, ofreciéndome su flor. Me incorporé, me desabroché el pantalón, saqué mi pene, durísimo, apunté pero no logré mancillarla hasta que ella intervino, tomándolo con la mano y encajándolo en su madriguera. Era la primera vez que lo hacíamos de pie, cara a cara. Sus piernas me rodearon, sus brazos se agarraron a mi espalda con fuerza, pero tuve que apoyarla en la puerta para no caernos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentimentalmente hicimos el amor. Yo quería a esa mujer y sabía que ella me quería a mí. Pero no era amor lo que expresamos en ese momento. Era pasión, era lujuria, era obscenidad, era sensualidad. Follamos, eso era lo que estábamos haciendo, atravesarnos animalmente pues ahora sí nos estábamos despidiendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me follé a la novia el día de su boda, en el primer día del resto de su vida, en el último día de nuestra vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me despidió con un casto beso cuando abandoné aquella pequeña estancia, un beso que contenía toda nuestra esencia. También me llevé el tanga blanco pues pensé que Maite ya no lo necesitaría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Protected by SafeCreative</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad. Son 12 relatos inéditos con un personaje común.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="EN-US">SI QUEREIS LEER UN LIBRO QUE HE PUBLICADO EN AMAZON:</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Protected by SafeCreative</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad. Son 12 relatos inéditos con un personaje común.</span></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">=&#8221;MsoNormal&#8221; style=&#8221;text-align: justify;&#8221;&gt;<a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2"><span lang="EN-US">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</span></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="EN-US" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/151/37570505/37570505_009_b8db.jpg" width="629" height="419" /></span></span></i></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La mujer de Ernesto&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Jul 2022 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[XAVIA]]></category>
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					<description><![CDATA[  ¿Estás de coña? No tuve que verbalizarlo, pues Ernesto me conocía lo suficientemente bien como para poder leerme la mente. Mejor dicho, el semblante, pues no pude evitar abrir los ojos como platos y mirarlo interrogativamente. -¿A quién más se lo puedo pedir si no es a ti? Conocí a mi mejor amigo en plena adolescencia. Compartíamos alineación titular en el equipo que me fichó como delantero centro en categoría cadete. En aquella época jugábamos un 4-4-2, que se convertía en 4-5-1 según la necesidad de reforzar el medio campo ante equipos más potentes. Ernesto era el segundo delantero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span style="font-size: 14pt;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Estás de coña? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tuve que verbalizarlo, pues Ernesto me conocía lo suficientemente bien como para poder leerme la mente. Mejor dicho, el semblante, pues no pude evitar abrir los ojos como platos y mirarlo interrogativamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A quién más se lo puedo pedir si no es a ti?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conocí a mi mejor amigo en plena adolescencia. Compartíamos alineación titular en el equipo que me fichó como delantero centro en categoría cadete. En aquella época jugábamos un 4-4-2, que se convertía en 4-5-1 según la necesidad de reforzar el medio campo ante equipos más potentes. Ernesto era el segundo delantero en el primer sistema, o el enganche en el segundo, pieza clave pues técnicamente era espléndido además de poseer una visión de juego que me permitía hincharme a marcar goles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como muestra, un botón. Le llamábamos Laudrup. Por su elegancia acompañando al balón, por sus pases entre líneas que cruzaban defensas experimentadas que me dejaban solo ante el portero rival, pero sobre todo por su parecido físico con el danés, pues también es rubio además de atractivo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahí surgió una entente, una relación cada vez más estrecha que se tornó franca amistad los ocho años que compartimos escuadra. La universidad y las primeras responsabilidades laborales fueron diezmando el equipo del que acabamos saliendo pues no dejaba de ser un hobby adolescente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La competición federada quedó atrás pero aún hoy seguimos jugando juntos en un equipo amateur de fútbol 7 en ligas de adultos, que nos sirven para desconectar de una vida demasiado estresante en lo profesional, muy limitada en su caso en lo personal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El deporte no era nuestra única actividad juntos. Nos habíamos convertido en amigos inseparables, salíamos algún fin de semana solos o con otros compañeros del fútbol o de estudios y en su compañía descubrí el mundo de la noche, las chicas, y maduré al mismo ritmo que lo hacía él. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que conoció a Angie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Contábamos ya con 25 años cuando me confesó que se había enamorado de una compañera de trabajo. Después de varios años marcando muescas en nuestros respectivos revólveres, una joven muy guapa, elegante e inteligente lo había cazado. La frase no era mía pero la suscribo al 100%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ninguno de los dos habíamos tenido aún una relación seria con una chica. A mí no me apetecía, quince años después sigo sin haber tenido ninguna con suficiente profundidad para considerarla como tal, y Ernesto parecía responder al mismo patrón. Pero aquella joven abogada de larga melena oscura y ojos azules lo embriagó ofreciéndole una felicidad por la que siempre los he felicitado, a ambos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curiosamente, o no tanto pues la experiencia me ha demostrado que es más habitual de lo que debería, las dos personas más próximas a mi amigo no cuajaron entre sí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además de guapa e inteligente, virtudes innegables en la chica, Angie atesoraba un carácter fuerte, algo que también me agrada en una mujer, que la dotaba de un perfil dominante, mandón, que no casaba conmigo. Ernesto estaba encantado con ella, así que viendo feliz a mi amigo, yo también me sentía feliz por él, pero nuestra soterrada animadversión, alejó a mi compañero de fatigas de mi lado, por lo que tuvimos poca relación hasta que montamos el equipo de fútbol nocturno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca tuve ningún problema con ella, tampoco ella lo tuvo conmigo, pero las pocas veces que me invitaron a cenar o algunas salidas conjuntas, tres o cuatro al principio de su relación, me dejaron claro que Angie me veía más como una amenaza que como a un amigo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era obvio que ideológicamente no pensábamos igual, pues era una mujer de mentalidad conservadora, sobre todo por lo que a las relaciones de pareja se refiere, pues ella no comprendía cómo había chicas dispuestas a acostarse conmigo, o con cualquiera, la primera noche, sin visos de continuidad o de entablar algo más sólido que una ración de sexo sin compromiso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/E/U/BrEU/Aletta.Ocean_.QueQuien02.jpg" width="424" height="636" />Fui el padrino de bodas de Ernesto, dónde leí una dedicatoria mucho más suave de lo que hubiera querido, pues no quise problemas con ella ni con su familia, rancia hasta decir basta. Los visité en la maternidad horas después de los dos partos, el segundo de gemelos, les felicité la Navidad cada año, compré juguetes para los tres críos, y venían ambos siempre a mi fiesta de cumpleaños, un evento que organiza mi hermana puntualmente cada septiembre, pero mi relación con ella nunca pasó de cuatro frases tópicas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que ahora estábamos sentados en el bar en que tomábamos la cerveza post partido, ya solos, pues el resto del equipo se había ido retirando después de lamentar la tunda que nos habían pegado un grupo de críos de poco más de veinte años. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin ser habitual que nos quedáramos solos para tomarnos la segunda, últimamente lo habíamos hecho varias veces. Y ahora comprendía por qué. También explicaba su extraño comportamiento conmigo, nervioso, y su errático desempeño sobre el campo, pues llevaba semanas sin dar pie con bola, nunca mejor dicho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Accedí a la petición de Ernesto. Los amigos están para eso, echar una mano cuando los necesitas. Pero no las tenía todas conmigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era sábado. Habían dejado a los niños con los suegros, pues la madre de Ernesto vivía su viudez a más de 100 km de distancia, para tomarse un fin de semana de relax en un hotel de playa con spa. Me habían invitado a cenar con ellos pero rechacé la propuesta. Preferí llegar acabados los postres para tomarnos juntos una copa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Angie estaba espléndida, como siempre, con un vestido de noche de una sola pieza, oscuro con reflejos brillantes, entallado a su poderosa figura. También la noté nerviosa. Pero el que estaba taquicárdico era mi amigo, ansioso por emprender una aventura desconocida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomamos la copa en el bar del hotel, gin tonics para ellos, un bourbon con hielo para mí, mientras la mujer ponía las cartas sobre la mesa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te agradecemos mucho que hayas venido pues confiamos en ti lo suficiente para pedirte que nos ayudes en esta… -No supo calificarlo. Sabéis que podéis confiar en mí, tercié. –Sí, de eso se trata, de confianza. Sobra decir que nada de lo que ocurra hoy aquí debe salir de aquí. Ernesto lleva tiempo fantaseando con ello y yo lo quiero tanto que estoy dispuesta a hacerlo. Pero quiero que tengas claro que se trata de una sola vez y que nosotros pondremos los límites. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nosotros era un eufemismo de yo, lógico pues era ella la que se prestaba a un juego demandado por su marido. Asentí, confirmando que mi nivel de compromiso era el mismo que el suyo, a la vez que comprendía perfectamente que el evento empezaría y acabaría cuándo y cómo ellos decidieran. Mejor dicho, ella, aunque esto no lo dije.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aclaradas las reglas del juego, dejamos las consumiciones vacías sobre la mesita del bar y enfilamos hacia los ascensores. Según me habían aclarado, esta parte la había expuesto Ernesto, además de confiar en mí y de apreciarme, comentario aparentemente inofensivo que más tarde entendería que no lo era tanto, me habían elegido a tenor de mi experiencia, pues yo ya había participado en un juego parecido alguna vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era cierto, pero lo había hecho con una pareja con la que no me unía ningún tipo de relación sentimental. Se trataba de una amiga con derecho a roce con la que me estuve acostando una temporada, que un buen día me sorprendió apareciendo con su marido. Tres veces compartimos cama pero Margot, que es como se llamaba la amiga en cuestión, llevaba muchos años de mili a las espaldas. Algo que dudaba en Angie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que no entramos en la habitación del hotel no confirmé que el tema iba en serio. En todo momento, había tenido la sensación que se echarían atrás. Seguía sin descartarlo, pero la velada fue avanzando y nadie puso el freno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La estancia era amplia, digna de un hotel de cuatro estrellas, con cama de matrimonio y sillón al lado de la ventana abalconada, además de las tópicas mesitas, bufet-escritorio coronado con un televisor de unas 20” y el siempre jugoso pero prohibitivo mueble bar. La cámara estaba perfectamente recogida, nunca me he alojado en un hotel y he tenido la habitación en tal estado de revista. Ernesto atenuó la luz desde los mandos de la pared lateral mientras su mujer ponía música relajante en un reproductor de Apple sobre el que había fijado su Iphone 6.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al desconocer el procedimiento ideado por la pareja, preferí mantenerme pasivo mientras iniciaban el juego, así que me senté en el sillón viendo como se acercaban bailando sensualmente. En seguida Ernesto agarró a su esposa de la cintura acompañando el contoneo de sus caderas que seguían el pausado ritmo de la melodía, por lo que su mujer le correspondió tomándolo del cuello. Bailaron un buen rato, acariciándose suavemente, besándose con pasión comedida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde primera fila, pude ver como era Angie la que tomaba la iniciativa desabrochando los botones de la camisa de mi amigo. Hasta que no hubo vaciado el último ojal, no dejó de besarlo. Bajó las manos y también le desabrochó cinturón y pantalones. Cuando éstos cayeron al suelo, se agachó lamiéndole el torso hasta llegar a la cintura mientras sus manos tiraban de las perneras para quietarle zapatos, calcetines y pantalón, dejándolo ante el mundo sólo con slips.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a ascender sin sorprenderme en demasía que no hubiera acercado sus labios al paquete de Ernesto. No sabía mucho de su sexualidad. Según Ernesto era muy placentera y no tenía queja pero desde que empezó su relación con Angie, dejó de ser expresivo en sus relatos amorosos, algo que habíamos sido ambos hasta entonces. Achaqué el cambio a la propia madurez de ambos, pues ya no éramos críos adolescentes con las hormonas desbocadas, al respeto hacia tu pareja, pues ya no era un rollo que te has tirado, sino la futura madre de tus hijos, pero también al conservadurismo de la mujer, pues intuía que su vida íntima podía ser muy satisfactoria pero no variada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque el voyeurismo nunca ha sido uno de mis platos principales, mirar a la pareja desnudándose a un par de metros de mí comenzaba a excitarme. Más por las expectativas del bistec que iba a degustar que por la acción contemplada en sí, pues solamente mi amigo mostraba carne y no me atraía lo más mínimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Ernesto tiró del vestido de Angie para sacárselo por encima de la cabeza, casi diez minutos después de quedarse en calzoncillos, mi pene dio un brinco de alegría, pero confirmé que ella dominaba los tiempos según sus necesidades. Lógico siendo la que se prestaba a un juego deseado por su marido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ernesto tenía más prisa que Angie, pero no forzaba la situación. Se conformaba acompañándola, ofreciéndome mínimos bocados del manjar. Sin dejar de contonearse, la había ido volteando para que ahora ella quedara delante de mí, por lo que no perdí detalle del espectáculo que aquella elegante mujer ofrecía en ropa interior.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cabellera caía más allá de los hombros, abrigándolos. Tenía una espalda aún joven, mostrando claramente que seguía haciendo deporte, cruzada por la tira de un sujetador negro. La cintura era estrecha, sin exagerar, actuando de nexo con una nalgas redondas aún sin marcas en la piel, a pesar de haber dado a luz a tres niños y haber cumplido los 40. Un tanga negro a juego con el sujetador lo cubría parcialmente. Las largas piernas de Angie quedaban oscurecidas por medias con goma en el muslo, rematadas con unos elegantes zapatos de tacón también negros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque apenas había podido apreciarlo, pues seguían bastante abrazados, la mujer de Ernesto atesoraba un buen par de tetas. Aún no lo sabía, pero sujetador y tanga eran transparentes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/E/X/BrEX/Aletta.Ocean_.QueQuien03.jpg" width="424" height="636" />Las manos de Ernesto comenzaron a inspeccionar la conocida piel de su mujer, tomándola de las nalgas, bajando por sus muslos, volviendo a ascender hasta llegar a la espalda, mientras ella se dejaba llevar agarrada al cuello de su hombre. No habían dejado de besarse en casi todo el rato, hasta que mi amigo abandonó sus labios para recorrer su cuello, sus hombros, el nacimiento de sus pechos, mientras Angie levantaba la cabeza facilitándole el camino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue ella la que dio el paso hacia la cama, sentándose lateralmente en un primer momento, para quedar tumbados cara a cara al instante, acariciándose sin alterar el ritmo pausado. Aunque excitado, me enterneció. Comprendí en aquel instante qué significaba hacer el amor, algo que yo nunca había experimentado, por lo que me sentí sobrero en aquella habitación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice el ademán de levantarme para salir de allí y dejarlos solos, entregados a su amor, pero la chica me llamó a su lado con un gesto con la mano. No dije nada, no avisé que creía que debía marcharme. Supongo que al sentir mi movimiento pensaron que ya quería unirme a ellos. Tuve un momento de duda, pero estaba allí por ellos, para ayudarlos a compenetrarse mejor, me habían dicho, así que me detuve acercándome. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entendí el gesto que me hacía Angie como una invitación a tumbarme a su lado, detrás de ella, pues seguía ladeada hacia su amado. Obedecí, posando mi mano izquierda en su cintura, acariciando su cadera, hasta que ella la tomó para hacerla ascender hasta su pecho. Lo acaricié con suavidad sin que ella me soltara, apreciando su buen tamaño y dureza, a través de una fina tela que apenas interfería. Noté un pezón duro, grande incluso para el tamaño de la mama, que pellizqué suavemente mientras acercaba los labios para besarle el hombro y el cuello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí la mano de Ernesto colarse entre las piernas de su mujer pues ésta levantó la izquierda arqueándola y gimió suavemente en la boca de su marido. Su mano mantenía la presión sobre la mía que no había dejado de estimular su pezón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los gemidos se tornaron jadeos por lo que se vio obligada a desalojar los labios de su pareja. Éste aprovechó la entrega de su esposa para empujarla suavemente hasta que quedó tumbada boca arriba, con el cuello estirado como si buscara aire cerca de los almohadones y las piernas abiertas, sintiendo los dedos de su hombre jugando con su intimidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ernesto tiró de la tira del sujetador del pecho que tenía a mano para desnudarlo y lanzarse a devorarlo con hambre. Imité el gesto, aunque me mostré más comedido en la degustación, lamiendo más que chupando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Angie jadeaba, aumentando el ritmo de su respiración, hundiendo e hinchando el estómago, moviendo las caderas adelante y atrás. Su mano tomó mi cabeza, la gemela también acariciaba la de su marido, evitando que la abandonáramos hasta que explotó en un intenso orgasmo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dejamos recuperarse unos instantes mientras Ernesto me miraba sonriente. Besó a su amada suavemente que le correspondió abrazándolo hasta que se giró hacia mí para preguntarme, ¿no te vas a desnudar?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí, quedando también en ropa interior, un bóxer gris en mi caso, para volver a tumbarme a su lado con el arma a punto. Mientras, el matrimonio había vuelto a los arrumacos. Ahora era Angie la que asía el sexo de su pareja, masturbándolo lentamente con la mano dentro del slip. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ernesto se acomodó entre las piernas de su mujer, apartó el tanga y la penetró. La mujer lo recibió relajada, arqueando la espalda para facilitar el acoplamiento. Yo me mantuve quieto a su lado hasta que me tomó de la cabeza para que mi boca estimulara de nuevo su pecho. La ecuación no duró demasiado pues mi amigo se apartó cediéndome el sitio, estamos aquí para esto, dijo acompañado de una ligera sonrisa. Angie, en cambio, lo miró dubitativa pero no me rehuyó cuando me puse un preservativo y me colé entre sus extremidades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Calidez, humedad, ardor. El sexo de aquella mujer me recibió más contento de lo que lo hizo su anfitriona, que optó por cerrar los ojos y sentir. No sé si también simular que era su marido el que la poseía. Éste la acariciaba con más ternura que deseo, mientras la besaba en la cara y los labios y le susurraba al oído. No pude oír demasiado, pero entendí claramente un te quiero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi posición, arqueado para dejarle sitio, comenzaba a incomodarme así que me tumbé más plano sobre ella, lamiéndole los pechos, besándole el cuello. Se me antojó besarla en los labios, fue más instintivo que premeditado, pero Angie giró la cabeza, devolviéndome a la realidad, consciente de qué y con quién lo estaba haciendo, por lo que enlentecí el vaivén hasta detenerme para ceder el puesto a mi amigo. Pero éste prefirió un cambio de escenario al que su esposa se adhirió dócil.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En vez de sustituirme, acercó su miembro a la cara de la chica que lo tenía agarrado desde hacía un rato para que se lo llevara a la boca. Lo hizo sin dudarlo, pero aún me sorprendió más cuando Ernesto la incorporó para que quedara con la grupa expuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca me he encontrado con una mujer, joven o madura, que se haya negado a meterse mi polla en la boca, pues el sexo oral es hoy una práctica ampliamente extendida. Además, como me dijo una vez una amiga con la que nunca me acosté, la chupo para que me lo coman, es un acto recíproco, aunque debo añadir que igual como a un hombre le excita lamer un coño, a  la mayoría de mujeres con las que me he acostado les excitaba chupar una polla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no pude evitar sorprenderme viendo a la conservadora y recatada Angie, al menos de puertas a fuera, a cuatro patas engullendo el pene de su marido mientras esperaba que yo percutiera por su retaguardia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obviamente, no me hice de rogar. De pie las posaderas de la mujer de mi amigo me habían parecido espléndidas. Ahora, esperándome en pompa, tentaban a cualquier santo, y yo no lo soy. Entré de nuevo en aquella cavidad sintiendo cada terminación nerviosa de mi hombría. Me había parecido estrecha la primera vez, ahora sentía un roce mayor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ernesto alternaba miradas a su mujer, a su buen hacer, supuse, con miradas hacia mí, siempre sonriente, orgulloso. Angie había tenido un orgasmo, no parecía que estuviera próxima a otro, pero la cara de su marido era de felicidad absoluta. Tanto, que a los pocos minutos la avisó de que se corría. Ella se incorporó ligeramente, desalojando su boca, para agarrarla con la mano y acabar de ordeñarlo, dirigiendo los chorros hacia un lado de la cama, que quedó perdida pues el tío soltó una buena descarga. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo me había detenido, más bien ralentizado el movimiento para facilitarle la tarea, pero en cuanto la soltó, volví a percutir con ganas. Me encantaba follarme a la orgullosa Angie, dándole sin misericordia mientras sus tetas se movían adelante y atrás, sus gemidos crecían, sus nalgas quedaban marcadas por la fuerza de mis dedos, pero súbitamente me pidió parar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Déjame ponerme encima un poco, así no llegaré.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí, tumbándome boca arriba para que la mujer se encajara a horcajadas sobre mí. En cuanto empezó el vaivén, mis manos se fueron directas a sus poderosas tetas, que agarré, amasé y acaricié con deleite, mientras los jadeos de mi amante aumentaban paulatinamente. Ernesto se arrodilló a su lado para besarla, agarrándola del cuello, pero los suspiros y la acelerada respiración de su esposa lo dificultaban. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me queda mucho –avisé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aguanta un poco, aguanta, por favor –suplicó la amazona, -estoy muy cerca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me incorporé para cambiar la fricción entre nuestros sexos, pues iba a llegar yo antes, metiéndome un pecho, creo que el derecho, en la boca, ahora sí, chupándolo con ganas. Di en el blanco, pues Angie se convulsionó recorrida por espasmos de desigual intensidad pero profundo placer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando se hubo calmado, soltó mi cabeza que había agarrado tomándola como el asidero de la cabalgata para mirarme a los ojos preguntándome, ¿no te has corrido, verdad?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún no, pero lo haré con cuatro movimientos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera, -me sorprendió descabalgándome –lo acabaremos con la boca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Casi me corro al oír la frase, pero me dejé caer, apoyando mi tronco sobre los codos pues no pensaba perderme detalle de los labios de la conservadora Angie engullendo mi hombría, una imagen que pensaba retener con memoria fotográfica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sorpresa vino cuando me la agarró de la base con la mano izquierda y tiró de la punta del condón con la derecha, sacándolo. ¡La hostia, me la va a chupar a pelo! Fugazmente pensé si me podía correr en ella o si no debía, pues Ernesto no lo había hecho, pero estaba tan cerca de la meta que no sabía si podría avisarla a tiempo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la sorpresa se tornó en mayúscula cuando fue Ernesto el que engulló mi polla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me quedé helado porque su mujer me había dejado más caliente que una antorcha. Pero sí paralizado. Era lo último que esperaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/a/BrFa/Aletta.Ocean_.QueQuien06.jpg" width="424" height="636" />Mentiría si dijera que me disgustó. Mi amigo, mi amigo más íntimo, con el que me había duchado centenares de veces, que me había contado con pelos y señales sus gustos sexuales, sus hazañas previas a Angie, me la estaba chupando como un descosido. La chupaba bien el maricón, eso era innegable, lo que sumado a mi estado de casi éxtasis provocó la explosión. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni caí en la posibilidad de avisarle. Simplemente disparé, jadeando como si fuera su mujer la receptora de los disparos. Pero él no se detuvo. Siguió chupando, tragando, limpiándomela, aún cuando ya hacía bastantes segundos que había dejado de convulsionarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuestros ojos se cruzaron un segundo en el que nos dijimos muchísimas cosas. Pero muchas más confluían en las miradas que intercambió el matrimonio, hasta que se abrazaron intensamente, amándose, queriéndose.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cualquier encuentro amoroso en que he participado siempre me he quedado en el post partido. A veces a dormir en el hotel o casa de la amante. En otras ocasiones solamente alguna hora, comentando la jugada o charlando de nimiedades. Esta vez fui incapaz, a pesar de que me ofrecieron una copa para cerrar la velada distendidamente como tres buenos amigos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había gustado follarme a Angie, aunque no había sido el mejor polvo de mi vida ni por asomo ni ella me había parecido una amante especialmente buena, pero me sentía muy incómodo con Ernesto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por un lado, engañado, pues no me había avisado de cómo quería acabar el sexo, algo que sí tenía acordado con su mujer. Comprendí que no me lo dijera, pues siendo justo con él, si me lo hubiera planteado le hubiera dicho que ni de coña.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por otro lado, me sentía confuso, sorprendido de que nunca me hubiera confesado que le ponía chupar una polla. Pero, bien pensado, también era comprensible pues los hombres somos muy machos entre nosotros y hay variantes sexuales que nunca reconoceremos que nos atraen. El sexo anal, por ejemplo. Nunca me han dado por el culo, pero que te metan un dedo mientras te la están chupando es muy placentero, pero el mayor orgasmo de mi vida me lo provocó Margot un día que le permití penetrarme con un consolador mientras me la chupaba. Fue la hostia, pero nunca lo explicaré en una reunión de colegas. Menos a compañeros del equipo de fútbol.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel jueves, antes y durante el partido, Ernesto se comportó con absoluta normalidad, volviendo a ser el amigo alegre y confiado que había sido hasta hacía unas semanas, pero no pudo quedarse a la cerveza posterior pues tenía algo con su mujer. Lo agradecí, pues yo sí me sentía incómodo, tanto que esperé a ducharme el último para no coincidir desnudos bajo el agua.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue a la semana siguiente cuando mi amigo cogió el toro por los cuernos. Lo supe cuando me lo pidió mientras nos tomábamos la cerveza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, ¿podrás llevarme a casa que me ha traído éste –señalando a Pau que trabajaba en el mismo edificio que él –pero tú vives más cerca?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro, no hay problema –acepté aunque no me apetecía. Pero al entrar en el coche, comprendí que no había cogido la moto con la que solía moverse por la ciudad adrede.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te lo dijimos en el hotel y te lo digo de nuevo, en nombre de los dos. Estamos muy agradecidos por lo que hiciste. Eres un gran amigo, acertamos con la elección y Angie quiere invitarte a cenar cualquier día para eso, para demostrarte nuestro agradecimiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta, descuida, yo también lo disfruté.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba absorto en la carretera, pero era innegable que evitaba mirarle. El trayecto a casa no se demoraba más de diez minutos, así que opté por no comentar nada más al respecto y disimular mi incomodidad. Pero Ernesto me conocía demasiado bien, así que continuó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero que esto suponga un problema entre nosotros. –Me tomó del brazo obligándome a mirarle pues nos habíamos detenido en un semáforo y yo estaba fijo en el cambio de luces. Lo hice, confirmándole sus temores, explicándome como un libro abierto a pesar de no soltar prenda. Afortunadamente, el rojo se tornó verde y arranqué. –Mi fantasía era ver a mi mujer con otro hombre. Es una gran mujer, en todos los sentidos, y nunca estaré lo suficientemente agradecido por haberla conocido, por tenerla, por ser mía. Ella siempre ha sido muy clásica, ya lo sabes, pero le gusta el sexo y se entrega a él con menos remilgos de lo que aparenta. La relación de pareja tiene muchas fases pero llega un momento que se vuelve monótona en lo que al sexo se refiere, pues al final es la misma persona con los mismos gustos. Pero como te digo, bajo esa capa de mujer seria y conservadora, también subyace un carácter… aventurero, por decirlo de algún modo, pero sobre todo, tiene una férrea voluntad de hacerme feliz, de ser felices juntos. –Hizo una pausa. Estábamos entrando en su calle, así que me pidió que aparcara pues quería dejar las cosas bien claras entre nosotros. –Nunca le he ocultado nada. Nunca. Y puedo afirmar que ella a mí tampoco. Estoy seguro de ello. Así que un día nos confesamos nuestras fantasías. No creas que fue fácil para ella, no es un tema tan simple de plantearle a tu pareja, pero le acabé arrancando que, después de la idea de hacerlo en un sitio público, fantasía fácil de realizar y que le concedí al poco tiempo de contármela, también le ponía hacerlo con dos hombres. La mía era verla con otro, ver a mi mujer follada por otro tío. No voy a explicarte con pelos y señales la fantasía, a ella sí se la detallé, pero resumiendo, el otro tío tiene que estar mejor dotado que yo, tú polla es más ancha que la mía, -¡Coño!, ¿me miraba en las duchas? –y debe obligarme a hacer algo humillante, como comerle la polla con la que se la acaba de follar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Basta –lo corté. –No quiero oír nada más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no? –Sus ojos me taladraban con una intensidad desconocida por mí. –Eres mi mejor amigo. Después de mi mujer y mis hijos eres la persona más importante de mi vida. Te quiero. Casi tanto como a ellos. Y me jodería mucho perder tu amistad por algo tan estúpido como el sexo. Confié en ti. Confío en ti. Estoy confiando en ti ahora mismo, explicándote algo muy íntimo que solamente puedo confesarle a alguien tan allegado a mí… Eres mi hermano. Más que eso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hizo una pausa que ambos aprovechamos para ordenar nuestras ideas. Duró varios minutos, permitiéndome separar el sexo de la amistad. Me sentía muy desconcertado, utilizado, también. Admití que había percibido el estrecho lazo que les une, algo que nunca he sentido con ninguna mujer, solamente con mi hermana y obviamente no hay ninguna connotación sexual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ojalá algún día puedas sentirlo. Eso es amor. Amor verdadero. Y te aseguro que es el mayor placer que existe, no puede compararse con nada. –Entonces cambió de registro para continuar su explicación. –Perdóname por engañarte, por no explicarte todas las facetas del juego, pero si lo hubiera hecho, no hubieras accedido. Hasta que tomamos la decisión de planteártelo, le dimos muchas vueltas al tema durante casi dos años. Desde que lo planteas por primera vez hasta que lo materializas… sí, pasa mucho tiempo. Probamos por internet, buscando algún tío dispuesto, pero sólo nos encontramos con macarras que en cuanto se plantaban delante de Angie no pensaban más que en llevársela al baño del bar donde habíamos quedado para pegarle un polvo, como si se tratara de una vulgar fulana. –Lo miré sorprendido. –Te lo juro. Uno se atrevió a proponérselo. Así que después de varios chascos fue ella la que te señaló. Al principio me negué pero Angie apeló a la confianza. Esa fue la palabra clave. No le importó que nunca os hayáis llevado especialmente bien, aunque te aprecia más de lo que crees, sobre todo ahora que te has portado como un caballero. –Sonreí. –Confianza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No añadió mucho más durante un buen rato. Le di la razón en casi todo, pues mi completo desconocimiento de los vaivenes y sentimientos de una pareja me limitaban, pero estuve de acuerdo con él en que lo apreciaba y que la confianza depositada en mí debía ser correspondida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven este sábado a cenar, venga, harás feliz a Angie. Y tráete una botella de vino, mejor dos, uno blanco y uno negro, que no tienes hijos y puedes permitírtelo. Ah, y un juguetito para cada crío, así también te los ganas a ellos –se despidió pegándome un codazo antes de salir del coche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena fue bastante bien, además de confirmarme que mi relación con Angie había mejorado mucho. Había dejado de ser fría, tornándose ligeramente cariñosa. Supongo que debe ser lógico después de haber follado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la bomba cayó el jueves siguiente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo Ernesto apareció con Pau, así que me tocaba llevarlo a casa. Esta vez no se trataba de ninguna encerrona. La Burgman 400 lo había dejado tirado de buena mañana y parecía que le iba a tocar cambiarla. Durante el trayecto me lo estuvo explicando, pero no fue hasta que llegamos a su calle en que me lo enseñó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira, -me dijo mostrándome la pantalla del Iphone –es la primera vez en mi vida que engaño a Angie. Ella no sabe nada de esto y como se entere me mata, pero era la última parte de mi fantasía. Se la conté pero se negó en redondo. Una cosa era acostarse contigo, que ya me parece un paso de gigante, y otra distinta dejarme grabar el encuentro, me dijo. Sé que no debería, pero me tiene súper excitado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estás loco, fue mi sentencia mientras veía a la pareja bailando de pie al son de la música que ella había elegido. El vídeo duraba más de 40 minutos. No llegué al final, pues apenas reprodujimos un par, pero me confirmó que estaba todo el episodio. Le entró un mensaje de su mujer, preguntándole dónde estaba, así que lo guardó en el bolsillo de la chaqueta y abandonó el vehículo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue al aparcar en mi plaza de parking cuando oí el sonido de aviso de entrada de un mensaje de texto. Miré mi móvil sorprendido pues yo tenía activado otro timbre. No había nada en mi pantalla, así que miré hacia el asiento derecho. Nada, pero al estirarme vi la luz en el suelo, al lado de la puerta. Se le había caído al bajar. Lo cogí para devolvérselo. Mandé un mensaje a Angie para avisarles, respondiéndome un escueto gracias, mañana te llama Ernesto y quedáis.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/f/BrFf/Aletta.Ocean_.QueQuien07.jpg" width="424" height="636" />Le había estado dando vueltas mientras cenaba, frenándome, pero tumbado en la cama decidí que haría caso al duende malo en vez de al bueno. Me levanté, desbloqué la pantalla del teléfono de mi amigo, era fácil pues utilizaba su fecha de boda, y lo reproduje.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por la posición de los protagonistas, tenía que haberlo escondido en la mesita izquierda, exactamente opuesto, en diagonal, al sofá en el que me había sentado a esperar. No solamente completaba mi percepción de la velada desde otro ángulo, además potenciaba algunos momentos que ahora me parecían mucho más excitantes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Angie chupándosela a su marido, algo que mi posición posterior no me había permitido ver, su cara de placer cuando la follaba desde detrás con las amplias tetas bamboleándose adelante y atrás, aquel cuerpazo botando sobre mí cuando nos acercábamos al orgasmo, pero sobre todo, mi polla descargando en la garganta de mi amigo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por primera vez en más de una década me hice una paja. Pero no me relajó. Al contrario, ahora me sentía doblemente engañado. No me había avisado del final del juego. Lo comprendía pero no me había gustado. Tampoco me había dicho que pensaba convertirme en la estrella invitada de una peli porno. Mi disgusto aumentaba, además de parecerme muy arriesgado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero había una tercera pata de engaño que aún me sulfuró más. ¿Dónde coño había quedado todo aquel discurso de la confianza, entre amigos, en pareja, y el amor verdadero? Ardía. Tanto que activé el Bluetooth de ambos dispositivos y me traspasé el archivo. Mañana pienso cantarte la caña, cabronazo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no lo hice pues fue Angie la que me llamó para recogerlo, ya que trabajamos relativamente cerca. Quedamos a mediodía, aprovechando la pausa del almuerzo, pero rechacé su invitación para comer al tener un día complicado. Tampoco me apetecía, la verdad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hubiera pasado nada más, pues opté por olvidarlo, aunque mi relación con Ernesto se resintió ligeramente, si su mujer no se hubiera presentado en mi trabajo una mañana ardiendo por todos los poros. Afortunadamente solamente se dio cuenta Clara, la administrativa de recepción, pues fue la encargada de detenerla, así que la acompañé a la puerta para llevarla a tomarse una tila para que se calmara. Pero estaba desbocada. Tanto en el rellano del edificio como dentro del ascensor, cabrón fue lo más suave que salió de su garganta. Así que lo paré antes de llegar a la planta baja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces hijo de puta?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No saldré por esa puerta –afirme categórico señalándola –hasta que te calmes. No sé de qué coño va esto, pero espero que sea la última vez que me montas una escena en mi trabajo. ¿Es que te has vuelto loca? ¿Quieres que me despidan?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por mí como si te tiran al fondo del mar agarrado a un bloque de cemento. Te haces llamar amigo y eres un cerdo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé de qué me hablas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No? –gritó escandalizada. –Del vídeo, puto cabrón, del vídeo. -Un qué quedó ahogado en mi garganta, pero mi expresión le confirmó que sabía de qué estaba hablando, así que me acusó, fuera de sí. –No contento con tirarte a la mujer de tu mejor amigo, traicionas su confianza grabándolo a escondidas. Hay que ser hijo de puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí hay que serlo, sí, afirmé, pero ya no hablaba con ella. Desbloqueé el ascensor pero apreté el botón del parking para llevarla a mi coche, pues allí podríamos hablar sin que toda la ciudad oyera sus gritos. Vamos a sentarnos en mi coche y me lo explicas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">30 minutos después, ella parecía más calmada pero yo ardía por dentro. Se iba a enterar el matrimonio perfecto de lo que valía un peine.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De puñetera casualidad, Angie había descubierto el vídeo en el teléfono de su marido. Supongo que no es tan extraño que tu pareja coja tu teléfono para hacer no sé qué, lo desconozco ya que a mí nunca me ha pasado por razones obvias. Según ella no lo estaba espiando pues confiaba en él ciegamente, pero vete tú a saber. La respuesta de Ernesto ante el descubrimiento había sido culparme a mí de todo. Yo lo había grabado y luego se lo había mostrado para regocijarme, llamándolo maricón incluso, amenazándole con enseñarlo a los compañeros del equipo por si alguno más quería de sus servicios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aluciné en colores. Me sorprendía que me considerara capaz de algo así, ya no de grabar el vídeo. De amenazarlo o chantajearlo. ¿Chantajearlo con qué? ¿Dinero? Gano más que él y no tengo hijos. La respuesta me la dio Angie. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Con follarme cada vez que quieras. Eso es lo que el pobre no se atrevía a decirme. Me lo confesó llorando. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué por activa y por pasiva. No sirvió de nada. Yo era un cerdo asqueroso, un chantajista sin escrúpulos y un violador en serie. Con razón no tienes pareja, ¿a saber a cuántas has forzado?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hizo la afirmación ya calmada, arrastrando cada sílaba con rabia. Te equivocas, repetí por enésima vez, pero no sirvió de nada. En cambio, su siguiente frase me descolocó completamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien. Tú ganas. Nos tienes en tus manos, así que haré lo que quieras. Pero pobre de ti que alguna vez alguien vea ese vídeo. Te juro que te mato.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quedé quieto. Impasible. Mirándola con una mezcla de pena y desprecio, pues el cerdo era su marido que la había manipulado como a una muñeca. Pero también estaba cabreadísimo por la cantidad de insultos y acusaciones infundadas que había tenido que aguantar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sería por ello, que cuando afirmó resuelta, hoy no puedo ofrecerte más que una mamada que tengo la regla, espero que te sirva de adelanto hasta la semana próxima y nos dejes tranquilos, no hice nada para desmentirla ni detenerla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vestía un traje chaqueta oscuro de pantalón y americana con jersey de cuello alto rojo. Llevaba el pelo suelto, como solía, y mantenía buena parte del suave maquillaje pues la ira no había desembocado en lágrimas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se agachó ligeramente, me desabrochó cinturón y pantalón, apartó el bóxer y la agarró aún fláccida. Me miró medio segundo, desvió los ojos hacia mi pene y se acercó a éste lentamente pronunciando un cabrón justo antes de engullirla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aparté el cabello para verla. Tenía los ojos cerrados fuertemente por lo que se le arrugaban los laterales de éstos. Sus labios, pintados en rojo suave, rodeaban el miembro subiendo y bajando con cierta presión, recorriendo un falo que ya había llegado a su estado óptimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Joderos cabrones, pensé, esto sí es amor verdadero, mientras la agarraba del cabello para dirigir la mamada. Más despacio, así pareces una cría inexperta, pinché. Eres un cabrón, respondió obedeciendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La orgullosa Angie, la conservadora madre, la hija de un matrimonio de rancio abolengo, del letrado Guzmán de Castro, uno de los abogados más conocidos de la ciudad, había salido del bufete de papá para comerle la polla a un amigo de su marido. Ese pensamiento, unido a la escena que mis ojos no querían dejar de mirar y a las notables habilidades de la mujer, me estaban volviendo loco. Tal vez por ello, me dejé ir, interpretando el papel que pretendidamente me tocaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es abogada, chupa. Chúpame la polla, trágate la polla de este delincuente, de este chantajista. Cómete la polla que tanto le gustaba al maricón de tu marido, si no quieres que le obligue a chupársela a todo el equipo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Angie gemía, lamentándose, sin perder el ritmo pero llamándome cabrón de tanto en tanto. En cualquier momento esperaba ver lágrimas en sus ojos pues los cerraba con verdadero disgusto, pero no llegaron a asomar. Era tal mi rabia que casi me supo mal no verlas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no importó. Mis huevos abrieron las compuertas y el orgasmo avanzó del escroto hasta mi glande para disparar agresivo en el paladar de la pobre incauta. Ni la avisé ni le permití apartarse. La agarré fuerte de la cabeza, traga puta, mientras mi simiente la profanaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto aflojé la presión, vaciados mis depósitos, se soltó violentamente para abrir la puerta y escupir entre toses y arcadas. En cuanto se calmó, se irguió orgullosa lanzándome una mirada asesina al pasar por delante del coche dirigiéndose hacia los ascensores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una sensación agridulce recorría todo mi cuerpo cuando me senté en la butaca de mi despacho. Tenía 9 llamadas perdidas de Ernesto, 6 whatsapps y 2 mensajes de audio. Pero antes de ponerme con ello, no tenía ninguna gana, tuve que agradecerle a Clara que hubiera intercedido por mí. Le restó importancia pero me avisó que me fuera con cuidado con mis ligues, más si están casadas, pues cualquier día vendrá el marido en vez de la mujer. La observadora recepcionista se había fijado en el dedo anular de Angie y había sacado conclusiones basadas en mi fama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me sentía bien con lo ocurrido en el parking del edificio. La mujer me había encendido de un modo malsano, influenciada por las mentiras de mi supuesto amigo, pero me había pasado tres pueblos, por más que una parte de mí me defendiera afirmando que se lo merecían, ambos. Pero nadie merece ese trato, menos si te han manipulado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me costó pero acabé leyendo los mensajes y escuchando los audios. Ernesto me avisaba de que Angie estaba cabreadísima con lo del vídeo, que lo había descubierto en un descuido de él, montándole tal jaleo que a él no se le ocurrió otra salida que culparme a mí de todo. Yo lo había grabado y yo se lo había mandado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el segundo audio, se disculpaba por haberme acusado, pero no me quedaba otra ya que me ha amenazado con dejarme. Lo siento tío, pero si la pierdo y pierdo a mis hijos me tiro de un puente. Me cabreó que sus disculpas no fueran extensivas a todas las barbaridades que había soltado de mí, pero era lo que había. Era un cabrón y sus incompletas excusas me lo confirmaban. ¡Que te den, a ti y a tu mujer!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/h/BrFh/Aletta.Ocean_.QueQuien08.jpg" width="424" height="636" />No me presenté al partido de aquel jueves, ni al del jueves siguiente. No quería enfrentarme a Ernesto, menos delante de mis compañeros. Me había llamado decenas de veces, pero yo no le había cogido el teléfono.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además, me sentía mal conmigo mismo, pues nunca antes había forzado a una mujer. Sí había sido violento alguna vez, Margot me lo había pedido en más de una ocasión, pero no hasta el extremo de obligarla a hacer algo contra su voluntad. Pero no era exactamente remordimientos lo que sentía. La rabia que me recorría por sentirme utilizado, traicionado por una de las personas que más apreciaba, los mitigaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Angie me llamó el domingo por la tarde. Estuve tentado de no contestar. De hecho, no respondí hasta la tercera llamada, deseando que su tono fuera otro, despertándome de un sueño, disculpándose por un malentendido y olvidándolo todo. Pero no fue así.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana no iré al bufete hasta media mañana. Te espero en casa para pagarte la deuda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tienes nada que pagarme –respondí, tratando de poner tierra sobre el asunto para que ambos lo olvidáramos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah, ahora resulta que el cerdo chantajista tiene remordimientos –me soltó insolente. –Pues te va a tocar vivir con ello, cabrón hijo de puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi gozo en un pozo, pensé. Ni olvida ni perdona, pues yo tampoco. Mañana por la mañana fue lo único que respondí antes de colgar el teléfono.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo tampoco pasé por el despacho. Avisé a Clara que llegaría un par de horas tarde por un tema personal y me dirigí al hogar del matrimonio perfecto. Llamé al timbre del interfono, pero no contestó. Sin duda me veía a través del video portero pues la puerta se abrió a los pocos segundos. Cuando llegué al ático, la puerta del piso estaba entornada. Entré y cerré detrás de mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me esperaba de pie al final del recibidor con una copa en la mano. Un poco pronto para beber, ¿no crees? solté a modo de saludo. Lo necesito para pasar el trago, respondió airada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vestía preparada para ir a trabajar. Blusa marfil abotonada hasta el penúltimo ojal. Falda lisa gis un poco por encima de la rodilla, sin duda a conjunto con alguna americana aún guardada, medias negras y zapatos rojos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo mucho tiempo, así que toma lo que has venido a buscar y lárgate –me escupió orgullosa mientras me daba la espalda y enfilaba hacia su habitación. Allí, se tumbó en la cama, boca arriba, abriéndose de piernas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Esto es lo que quieres, que te folle en la habitación de matrimonio, en tu cama? –pregunté mirando en derredor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No es lo que yo quiera. Eres tú el que me obliga a pasar por esto para salvar a mi marido y nuestro honor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí. Honor, bonita palabra, sobre todo referida al hipócrita de su marido. Como siguiera con estos aires, al final sí que acabaría por enseñarle el puto vídeo a alguien. Pero no se lo dije. Preferí aceptar el pago, pero según el precio que yo fijara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así tumbada, como una maruja amargada, no me excitas nada. –Me agarré la polla por encima del pantalón. –Así que ponte de rodillas y pónmela a punto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Una mierda! No voy a hacerlo. Si quieres me tomas, si no te largas –respondió abriendo las piernas incitadoras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pensaba que era yo el que disponía y tú la que obedecía –sostuve acercándome para agarrarla de los tobillos y tirar de ella hacia mí para que sus nalgas quedaran al límite de la cama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es lo que a ti te gustaría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo llevaba medias con goma, por lo que me ofrecía su sexo cubierto por un bonito tanga oscuro. Me desabroché el pantalón y me saqué el miembro aún fláccido, por lo que no me quedó otra que pajearme mirándola. Ella giró la cara hacia la ventana para no verme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué buena estás cabrona! –la felicité antes de encajarme entre sus piernas apartando el tanga para penetrarla. Cerró los ojos con fuerza cuando entré, lamentándose  de nuevo, pero no emitió sonido alguno. Yo sí bufé, en su cara, repitiendo la frase anterior. Cerdo asqueroso fue todo lo que salió de sus labios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El polvo fue una mierda. Un mete y saca de cinco minutos sobre una muñeca inerte de la que solamente me permití abrirle la camisa para tomar sus tetas como agarraderas, pues yo me mantuve de pie la mayor parte del rato. Me corrí, me levanté y me fui.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No iba a repetirlo. Me lo dije al salir de aquel piso al que no quería volver. Tampoco pensaba tener ningún contacto más con ellos, así que esa misma tarde avisé a los compañeros del fútbol que dejaba el equipo por problemas físicos. Di escuetas explicaciones a los dos colegas que me llamaron, no jodas tío, eres una pieza insustituible, y seguí sin responder a las llamadas de Ernesto, sabedor que él era el causante del entuerto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No cumplí la promesa hecha. Cuatro o cinco semanas después, soy incapaz de precisarlo, me llamó de nuevo. Esta vez me citaba a mediodía. Me negué. El juego se ha acabado, fue toda la explicación que oyó de mis labios. No te creo. Allá tú, me importa bien poco, la verdad. ¿Qué pasa con el vídeo? Lo he borrado. No te creo, repitió. Ven a mi casa y me lo demuestras dejándome ver tu móvil. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Accedí ante su insistencia para acabar de una puñetera vez. Yo podía enseñarle lo que quisiera, pero fácilmente podía haber borrado el vídeo del teléfono después de descargarlo en un ordenador u otro dispositivo. Pero si así se sentía más tranquila…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo venía del bufete, pues vestía traje de ejecutiva, falda y americana oscuras, blusa clara y  zapatos de tacón, éstos azules. También esta vez me esperaba altiva, con una copa en la mano, pero no se dirigió a su habitación. Me exigió el móvil que desbloqueé para que pudiera acceder a la galería de vídeos y confirmara que ya no estaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo sé que no lo has copiado en otro sitio?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo sabes, pero yo te lo aseguro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Esperas que crea la palabra de un violador?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encendí. La rabia ascendía desde mi estómago hasta mi cerebro, pero pude controlarla. Cree lo que te dé la gana, fue mi único alegato. Su respuesta fue una bofetada. Ni me la esperaba ni la vi venir, por lo que impactó de lleno en mi mejilla. La segunda sí pude esquivarla, pero tuve que aguantar sus insultos mientras forcejeaba con ella para evitar ser agredido de nuevo. Logré empujarla para sacármela de encima, cayendo de culo sobre el sofá. No llegó a levantarse, pero continuó con su retahíla de adjetivos calificativos. Cabrón, hijo de puta, violador, medio hombre, maricón y alguno más que no recuerdo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debí haber abandonado aquel piso para no volver jamás como me había prometido, pero no lo hice. Aún hoy me cuesta comprender qué tornillo se me aflojó, pero la emprendí con ella agarrándola de la blusa que se rajó con sorprendente facilidad. Suéltame cerdo. Pero no la solté. Logró darse la vuelta, tratando de escapar a mi ataque, pero sencillamente me facilitó las cosas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quedó trabada sobre el apoyabrazos del sofá, con la falda medio levantada y la blusa rota por delante. Algo que no podía ver pues la americana le cubría la espalda. Me acomodé detrás, subiéndole la falda para descubrir aquel par de nalgas perfectas sólo cubiertas por un tanga morado pues las medias volvían a ser con goma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/j/BrFj/Aletta.Ocean_.QueQuien09.jpg" width="424" height="636" />Con la mano derecha pude inmovilizarla doblándole el brazo hacia atrás, como había visto en millares de escenas policíacas, mientras me desabrochaba el pantalón para que asomara mi pene con la mano libre. No, suéltame cabrón, gritaba, pero no la oía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me costó penetrarla. Tuve que pegarle un par de nalgadas, la segunda le dejó marca, para que se estuviera quieta. Entré y me la follé rudamente, violentamente, insultándola yo ahora, cobrándome las afrentas anteriores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez sí me sentí mal.  Esta vez sí tuve remordimientos. Esta vez sí me juré que nunca más volvería a repetirlo. ¿En qué te has convertido?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo nunca le dije tal cosa. ¿Por quién me tomas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de mi antiguo amigo estaba contraída, morada incluso por la tensión de la discusión. A pesar de la encerrona que me había tendido, había logrado mantener la calma. Incluso yo mismo me sorprendía del autocontrol que estaba logrando estas últimas semanas, después de un par de meses desbocado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había llamado Rafa, el nuevo capitán del equipo pidiéndome volver para un único partido pues estaban muy faltos de efectivos. Ernesto entre las bajas. Como el grupo sabía que una disputa con éste había provocado mi salida, me suplicó que les echara una mano puntualmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué al vestuario a la hora acordada para prepararme, sin imaginarme que solamente Rafa y Ernesto se presentarían, pues el partido había sido aplazado, de modo que el primero se largó para que podáis solucionar vuestras mierdas de una puta vez que os necesitamos a los dos al 100%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ernesto se parapetó en la puerta, apoyando la espalda en ella para bloquearla obligándome a escuchar todo lo que me tenía que decir. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me he equivocado, -fue su primera confesión. -No debería haber grabado el vídeo pues dos semanas de disfrute no han compensado la pelotera que he tenido con Angie, he estado a punto de perderla, y lamento haberte culpado a ti de todo pero no supe reaccionar de otra manera, no supe cómo defenderme ante ella. Compréndeme, me aterraba perderla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta aquí tenía su lógica. No compartía el proceder pero podía entenderlo. Era disculpable. Pero la segunda parte, acusarme de manipulador, chantajista, violador y no sé cuántas cosas más era simplemente imperdonable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tío, no sé de qué me estás hablando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le lancé toda la caballería encima. Sin apenas levantar la voz, le eché en cara todo. No eres amigo de nadie, no tuviste ningún escrúpulo en cubrirme de mierda para…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te repito que no sé de qué coño estás hablando –me atajó levantando la voz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La bombilla se encendió en mi cabeza. Casi pude sentir la ignición eléctrica, punzante, dolorosa. ¡Qué idiotas hemos sido! Nos ha manipulado como a dos monos de feria.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces fue Ernesto el que montó en cólera. Pero, para mi sorpresa, contra mí, pues su santísima esposa nunca sería capaz de decirme algo así. ¿Por quién nos tomas? repitió, incluyendo ahora a la intachable dama que había hecho un esfuerzo sobrehumano para complacerle pues se amaban con locura. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero no puedo pretender que sepas de qué te hablo, –me escupió con renovado desdén –si tú nunca has querido a nadie más que a ti mismo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente nuestra amistad había llegado a su fin. Pero no estaba enfadado con él a pesar de su sentencia final. Era pena lo que me suscitaba, pues tenía una venda en los ojos a la que él llamaba amor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Angie merecía un castigo, que alguien la pusiera en su sitio. Y ese alguien iba a ser yo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque era lo que me pedía el cuerpo, no me atreví a visitarla en el trabajo como ella había hecho conmigo. La batalla final debía producirse entre ella y yo. Nadie más debía ser partícipe de ésta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sabía que salía de casa pronto para ir al bufete o al juzgado, así que debía actuar cuando pudiera pillarla sola. Habían pasado más de dos meses desde nuestro último encuentro, así que dediqué la semana siguiente en conocer sus movimientos. Además de los viernes, comía en casa los martes pues realizaba un curso que la ocupaba toda la tarde. Ya sabía cuándo, tenía claro el qué por lo que solamente me faltaba planear el cómo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me presenté delante del bloque poco antes de las 2. Esperé que se abriera el portón del parking con la salida de algún vecino y me colé mientras la puerta se cerraba automáticamente detrás de mí. Esperé agazapado a que apareciera el BMW Serie 3 que conducía la mujer, pasadas las dos y media, y actué.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había cambiado de ropa en el coche, tejanos gastados, jersey fino, guantes y pasamontañas, para no ser reconocido por ninguna cámara de vídeo interior del garaje. En cuanto salió del coche, altiva, y tomó el pasillo que debía llevarla hacia el ascensor, me lancé a por ella. La tomé por detrás, rodeándole el cuello con el brazo izquierdo mientras le mostraba la navaja que sostenía en la mano derecha. Pegó un grito, medio ahogado por el terror, pero se dejó arrastrar dócil hacia la salida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/m/BrFm/Aletta.Ocean_.QueQuien11.jpg" width="424" height="636" />Sus ojos se movían nerviosos, de lado a lado mientras esperábamos que llegara el ascensor, abrí la puerta y la empujé dentro, sin importarme lo más mínimo si le dolía el golpe que se pegó contra la pared frontal. Apreté el botón del ático mientras la mujer comenzaba a balbucear súplicas y ruegos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Toma, –tendiéndome el bolso –llévate el dinero y las tarjetas, pero no me hagas daño, por favor, tengo tres hijos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dije nada. Simplemente la agarré del cuello con la mano derecha, como si quisiera ahogarla, lo que la aterró. Vi pánico en sus ojos. Su boca se abría boqueando, buscando aire, aunque mi presión no era lo suficientemente fuerte como para asfixiarla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al ático, tiré de su cabello para que me siguiera, empujándola contra la puerta del piso para que abriera. ¿Cómo sabes dónde vivo? preguntó con un hilo de voz mientras buscaba las llaves dentro del bolso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No atinaba en la cerradura, así que le arranqué las llaves de las manos para salir del rellano dónde en cualquier momento podía aparecer algún vecino de la vivienda de enfrente. Al abrir la puerta, la empujé de nuevo, haciéndola caer al suelo aunque no había sido mi intención.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrodillada suplicó de nuevo por su integridad física, implorándome no dañarla, ofreciéndome dinero de nuevo y lo que quieras de la casa, joyas, electrodomésticos, lo que quieras. Hoy sí tenía lágrimas en los ojos, hoy sí se le había corrido el maquillaje. Pero la mujer insistía, apelando a sus hijos. Me hizo gracia que no nombrara a su marido en ningún momento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La agarré del cuello y la miré detenidamente, hinchado de placer viéndola suplicar desesperada. Fuera por la posición, fuera buscando cualquier resquicio que la aferrara a la vida, me ofreció hacer lo que quieras, por favor, haré lo que quieras pero no me hagas daño. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Moví lo justo la mano para que su cabeza quedara claramente delante de mi hombría, mensaje que entendió perfectamente. Está bien, está bien, te la chupo pero no me hagas daño. Sus manos se movieron rápidas a mi pantalón que desabrochó ágil para descubrir mi miembro al apartar el slip. Siempre llevo bóxer, pero no quería dar ninguna pista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se lo pensó y engulló decidida. Cerró los ojos al principio para irlos abriendo a medida que la mamada avanzaba, mirándome, calibrando mi respuesta pues no había emitido sonido alguno para no ser reconocido. Se la aparté de los labios empujándola hacia mis huevos, que lamió famélica, para volver a introducirse el falo y continuar la felación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No quería correrme aún, así que la empujé para apartarla del juguete. Me agarré el pantalón con una mano, para no trastabillar, mientras la tomaba del cabello de nuevo arrastrándola hacia el comedor, pero no nos quedamos en él. Lo cruzamos en dirección a su habitación. Al entrar en ella me miró sorprendida, de nuevo preguntándose cómo podía conocer la disposición de la casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quién eres?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no respondí. La obligué a levantarse para tirarla sobre la cama, mientras le destrozaba el conjunto ejecutivo, blusa incluida. Se resistió, luchando sin convicción, consciente de que su suerte estaba echada. Cuando le arranqué el tanga y le separé las piernas, colándome entre ellas, se dio por vencida. Hasta tuve la sensación que relajaba la musculatura para facilitarme la penetración. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me tumbé sobre ella, follándola, acercando mi cara a su cuello desnudo, a sus labios, a su rostro, que no podía sentir pues el pasamontañas solamente dejaba mis ojos al descubierto. Allí cometí el error. Sentirla relajada, vencida, provocó que yo bajara las defensas, algo que Angie no desaprovechó. Logró aflojar la presión que ejercía sobre sus brazos lo suficiente para llegar hasta mi cabeza y tirar de la prenda de lana que me convertía en un desconocido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaccioné, pero fue demasiado tarde. Si mis ojos ya debían haberle dado una pista, mi mentón, labios y nariz, completaron el retrato. Gritó mi nombre con todas sus fuerza, apellidándolo cabrón hijo de puta, suéltame, reanudando un forcejeo del que había desistido hacía un rato.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De perdidos al río. Le crucé la cara de una bofetada. Igual como me ocurrió dos meses atrás, la pillé desprevenida por lo que el impacto fue limpio, duro, poco doloroso pero la atemperó de nuevo, desconcertada. Entonces vi aparecer la sangre en el costado del labio, se lo había partido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvieron las súplicas, por favor no me hagas daño, por qué me haces esto. Me arranqué el pasamontañas de la cabeza, ahora ya no hacía falta, lo hago porque te lo mereces, porque eres una zorra retorcida, manipuladora, mentirosa, una auténtica hija de puta, la injurié acelerando mis movimientos pélvicos violentamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya no era miedo lo que proyectaban sus ojos. Brillaban aún húmedos, despiertos, mientras sus labios me devolvían los insultos. Cabrón, hijo de puta, violador, chantajista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Súbitamente me detuve, dejándola en evidencia pues su pelvis seguía moviéndose, sola, sin que yo la obligara. Se dio cuenta pero no le importó. ¿Qué te pasa? ¿Te has quedado sin fuerza? ¿Eres maricón? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reanudé los envites, más violentos aún. El maricón es tú marido, el comepollas. Tú eres una zorra, a la que el mierda que tiene en casa la deja a medias y necesita una polla de verdad que le dé caña.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Vas a ser tú?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/7/9/8/47986/B/r/F/o/BrFo/Aletta.Ocean_.QueQuien13.jpg" width="424" height="636" />-Soy yo el que te está jodiendo como mereces –afirmé agarrándola de nuevo del cuello. Casi automáticamente noté acercarse su orgasmo. No, eso no cabrona. Por lo que me retiré rápidamente. Un no gritado, lastimero, salió de su garganta. Pero no le di tiempo a lamentarse. La tomé de la cintura, le di la vuelta, dejándola en cuatro, la ensarté de nuevo y agarrándola del pelo le anuncié que iba a follármela como a una perra, pues no eres más que eso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí gritó. De júbilo, pues el orgasmo la sacudió de arriba abajo o de adelante atrás, a tenor de la posición, no sabría especificarlo. Yo tampoco tardé mucho. Cuando hube vaciado mis testículos en el interior de la mujer, me dejé caer de lado soltándole la cabellera por fin, agotado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me has destrozado el traje, cabrón –fue lo primero que me dijo un buen rato después volviendo ambos del limbo, aún desmadejados sobre la cama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú has destrozado mi amistad con Ernesto. –No respondió. Tenía los ojos cerrados y respiraba pausada. Al rato me levanté con la intención de irme pues el juego había acabado. No había salido como yo esperaba pues la muy puta salía victoriosa, pero al menos la había desenmascarado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me ha gustado, -fue todo lo que me dijo, sonriente, sin abrir los ojos. –Lo has hecho bien interpretando tú papel. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía si se refería al ataque de hoy o a los meses precedentes, tampoco se lo pregunté. Simplemente afirmé, te has pasado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha valido la pena –fue su sentencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sí, eso crees? ¿Montar todo este circo para pegar cuatro polvos ha valido la pena? ¿Y qué me dices de Ernesto y de mi amistad con él? Nunca la voy a recuperar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrió los ojos y se incorporó, quedando apoyada sobre los codos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo no monté nada. Fue el idiota de mi marido que me grabó a escondidas cuando le había dejado claro que eso no podía hacerlo. Me di cuenta aquella misma noche, cuando cogió el móvil de la mesita al acostarnos, por cómo lo miraba. Al día siguiente confirmé, mirándole el teléfono, que no sólo era medio maricón, además era un embustero. Me cabreó muchísimo, pero monté en cólera cuando recogí su móvil extraviado y vi en el registro de envíos que te lo habías grabado. No sabía cuál era más cerdo de los dos. Así que urdí el plan, para joderos. ¿He roto vuestra amistad? No me parece un precio tan alto, la verdad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí, deportivamente, pues nos había derrotado a los dos, pero aún quise saber antes de marcharme:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pero para ello debías dejarte violar? –Hice una pausa. -¿Te pone, verdad?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Es una de mis fantasías, la más intensa, la más deseada, pero no me atreví a confesársela a Ernesto, así que cuando me di cuenta del engaño, vi el campo abierto para matar dos pájaros de un tiro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Game over, pensé. Enfilé hacia la puerta de la habitación para marcharme seguro de no volver jamás, cuando se levantó felina y me franqueó el paso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Ya te vas? –preguntó entre coqueta y altiva, medio desnuda pues los harapos que habían sido un bonito traje a penas la cubrían.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro. ¿Qué esperas que haga?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podrías quedarte un rato y darme mi merecido de nuevo. ¿No quieres vengarte del maricón de tu amigo y la zorra de su mujer? –le aguanté la mirada, alucinado. La suya me devoraba, hambrienta. –Hay cosas que aún no me ha hecho ningún hombre, que no le permitiría nunca a ninguno a no ser que me obligara… -movió la cadera lateralmente para que sus nalgas quedaran más expuestas mostrándome por dónde nadie la había tomado nunca sin perder aquella sonrisa infantil, traviesa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si me quedo vas a tener que hacer todo lo que yo diga –afirmé tomándola del cabello de nuevo, acercando mi cara a la suya.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Orgullosa, sentenció:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es lo que a ti te gustaría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">Protected by SafeCreative</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="EN-US">SI QUEREIS LEER UN LIBRO QUE HE PUBLICADO EN AMAZON:</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2"><span lang="EN-US">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</span></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="EN-US" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-13014" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2016/10/Sin-título-3.png" alt="sin-titulo" width="600" height="937" /></a></span></i></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Dumb boy&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jul 2022 07:38:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Nunca me he considerado gran cosa, supongo que porque nunca lo he sido. No soy especialmente inteligente, mis notas en el colegio siempre fueron mediocres por más que me esforzara, tampoco he sido lista, pues repasando mi experiencia vital veo claramente que mis decisiones nunca me ayudaron a dar pasos importantes. Físicamente, no soy fea, pero había muchas chicas más guapas y atractivas que yo, que me pasaron por delante muchas veces cuando los chicos se nos acercaban. Hasta que apareció Berni. *** Daniel duerme a mi lado profundamente cuando me despierto. No siempre ha sido así pero desde hace [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca me he considerado gran cosa, supongo que porque nunca lo he sido. No soy especialmente inteligente, mis notas en el colegio siempre fueron mediocres por más que me esforzara, tampoco he sido lista, pues repasando mi experiencia vital veo claramente que mis decisiones nunca me ayudaron a dar pasos importantes. Físicamente, no soy fea, pero había muchas chicas más guapas y atractivas que yo, que me pasaron por delante muchas veces cuando los chicos se nos acercaban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que apareció Berni.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel duerme a mi lado profundamente cuando me despierto. No siempre ha sido así pero desde hace unos meses ha vuelto a mi cama. Me agrada. Me hace compañía y me siento querida por el hombre de la casa. Ya ha cumplido los 14 y me ha atrapado en altura. Está creciendo alto y recio como su padre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me levanto tratando de no despertarlo para preparar el desayuno y dejar la casa ordenada antes de ir al colegio él, al trabajo yo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vuelvo a tener la blusa del camisón desabrochada. Ayer también me pasó. Supongo que los ojales se están dando y al moverme, siempre me he movido mucho durmiendo, se me han salido los dos botones superiores de los tres que tiene.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni fue mi primer amor. Mi amor en mayúsculas. El único hombre que he amado como una mujer puede amar a un hombre. Tenía mala fama, envidia pensaba yo, decían de él que frecuentaba malas compañías, las que él quería, que había salido con decenas de mujeres, lógico con lo guapo que era, que no las había tratado bien, porque ninguna sabía cuidarlo como él merecía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo solucioné el problema. Amansé a la bestia, lo colmé atendiendo todas sus necesidades, ofreciéndole el amor y comprensión que las otras no habían sabido darle. Amándolo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_02.jpg" width="300" height="450">Últimamente Daniel está mejor. No ha sido fácil para él aunque siempre he procurado ayudarlo en cualquier aspecto de su vida, de su crecimiento. Eso es lo que creo que debe hacer siempre una madre, desvivirse por sus hijos. Yo solamente tengo uno, así que puedo volcar todos mis esfuerzos en él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los médicos nos avisaron pronto que nuestro hijo podía tener algunas dificultades de aprendizaje, así lo llamaron. El parto había sido difícil pues venía de nalgas y no me sometieron a cesárea como debieran haber hecho porque aquella noche parimos dieciséis mujeres en el mismo centro y solamente había dos cirujanos de guardia. Culparon a la Luna llena que incentivaba los partos, me dijo la comadrona, pues nunca habían visto nada igual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi bebé sufrió un principio de asfixia, al enrollársele el cordón umbilical alrededor del cuello, pero su fuerza de voluntad unido a mi esfuerzo por traerlo al mundo sano y salvo obraron el milagro. A la comadrona también le debemos gratitud eterna, pues logró girarlo a tiempo dentro de la barriga encajándolo en mi pelvis para que pudiera salir para conocer a su madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le quedaron secuelas físicas, algo de agradecer pues podía haber sufrido alguna atrofia muscular, nos dijeron, pero su cerebro realizó tal esfuerzo por liberarse que ahora paga las consecuencias. Aunque no me parecen tan importantes. Es cierto que nunca será el chico más listo de la clase, yo tampoco lo fui, pero con mucho esfuerzo, el mío y el suyo, ha ido superando todos los cursos, aprobándolos por los pelos pero satisfactoriamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Qué orgullosa me siento!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni no se quedó para criarlo. Estuvo a mi lado durante el embarazo y el primer año de vida de nuestro hijo, pero dos días antes de su primer cumpleaños se fue. Para no volver.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me lo habían avisado. Me lo temía. Tal vez por eso no lloré su pérdida. No podía, pues mi hijo necesitaba verme fuerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante tres años fui la mujer que hizo feliz a aquel hombre indomable. Sé que lo hice feliz y me siento orgullosa de ello, pues no era tarea fácil. Pero Berni era, y estoy segura que sigue siendo, una alma libre, que nos quiere a su manera, aunque no sea la compartida por la mayoría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer año estuvimos muy enamorados. Él lo era todo para mí. Yo también lo era todo para él, hasta que me quedé embarazada. No le hizo ninguna gracia y me pidió que abortara pues no estaba preparado para cuidar a un niño ni entraba en sus planes formar una familia. Pero lo convencí. Le demostré que podía ser una esposa tan amorosa como iba a serlo como madre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No nos casamos, pero alquilamos un piso y comenzamos nuestra vida juntos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel ya es todo un hombre. Se hace mayor. Ya no se deja duchar por mí como hacía hace escasos meses. Lógico pues ese vello que comienza a asomarle en el bigote es una prueba inequívoca del que debe estar decorando su cuerpo. Esta mañana, además, se ha levantado con el pene enhiesto. Sé que es habitual en los chicos. Yo también me despierto casi cada día con ganas de orinar, pero a los hombres se les concentra la necesidad en aquel músculo y no pueden disimularlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde pequeño me di cuenta que nuestro hijo había heredado los atributos de su padre. No solamente las facciones, ojos claros, cabello negro como la noche, mentón cuadrado, labios carnosos y muy rosados, espalda ancha; también el tamaño de su hombría, por encima de la media.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por ello, para no avergonzarlo, comprendí que no debía ducharlo más y, las mañanas que ha dormido en mi cama, me levanto antes que él para no ser testigo de su incómoda urgencia matinal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque solamente contaba con 21 años cuando lo conocí, Berni no fue mi primer hombre. Tuve dos novios anteriores con los que me comporté como lo que era, una adolescente mojigata e inexperta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin ser ninguna belleza siempre atraje a los chicos. Me desarrollé pronto, a los trece años ya tenía más pecho que algunas mujeres adultas, así que fui objeto de deseo de mis compañeros desde bien pronto. Pero yo no mostraba el mismo interés que mostraban ellos. Por un lado porque me atraían jóvenes mayores. Los de trece o catorce me parecían niños, más preocupados en tocarme las tetas o frotarse el dorso de la mano en mis nalgas que en invitarme a salir o en preocuparse por mí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Carlos tenía dos años más que yo cuando comenzamos la relación y Raúl cuatro. El año que fui novia del primero no pasamos de caricias por debajo de la ropa. Me encantaba que me pellizcara los pezones, pero no le dejé ir más allá. Sin duda, la rígida educación recibida en casa me frenaba, pues las dos hijas del matrimonio mayor que formaban mis padres, fuimos adiestradas en la desconfianza ante el sexo opuesto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con Raúl sí superé varias pantallas. Estaba a punto de cumplir los 17 cuando me lo presentó mi prima. Fui prudente los primeros meses, frenando sus ansias por desvestirme, poseerme completamente, cuando me llevaba a la ladera de Montjuic en su Opel Astra negro. En el asiento trasero del vehículo perdí la virginidad pocas semanas antes de cumplir los 18. Fue mi regalo por su 22º cumpleaños. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se lo conté a mi madre, pero me hubiera gustado preguntarle por qué demonizaba un acto tan placentero. Me gustaba hacer el amor con Raúl, tanto que solía ser yo la que le pedía que trajera el coche. Me sentaba a horcajadas para que pudiera besarme y sobarme los pechos a conciencia, le encantaba, decía que tenía el mejor par de tetas de la comarca. A mí me volvía loca sentir su pene entrando hasta lo más profundo de mi ser. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero la relación acabó. Me dejó por la misma razón que Carlos había hecho dos años antes, porque se aburría. Durante varios meses estuve esperando la llegada del Príncipe Azul, pues sabía que llegaría. Hasta que una noche de verano, en las fiestas del pueblo, cada vez más necesitada de llenar mi sexo, me dejé llevar a la playa por un desconocido que me poseyó con poca delicadeza y menos paciencia, llenando mi falta de sexo pero no calmando mi necesidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue desagradable pero aquel día aprendí que para hacer el amor, necesitas una pareja. Por ello, no estuve con ningún chico durante más de un año, hasta que se me acercó Berni.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_03.jpg" width="300" height="450">Esta tarde Daniel ha vuelto del colegio inquieto. No ha querido explicarme nada, ha dejado de hacerlo, pero sé que ha tenido alguna disputa con sus compañeros de curso. Por más que trate de apoyarle, de quitarle hierro al asunto, no puedo hacer mucho más que presentarle estrategias para evitar los conflictos. Pero no es suficiente. Necesita una figura paterna que lo guíe pues mi mentalidad y experiencia no puede ser otra cosa que femenina. ¡Cuánto odio a Berni cuando nuestro hijo necesitaría de la seguridad y aplomo de su padre!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En todas las clases, en todos los cursos, en todas las escuelas hay chicos o chicas que no encajan con la facilidad del resto y que acaban siendo el blanco de las burlas de sus compañeros. Por desgracia, no todos los compañeros dan valor a ese nombre y se ensañan con los más débiles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi hijo no es débil físicamente, pero sí va por debajo de la mayoría intelectualmente. Su capacidad comprensora llega al límite mínimo para poder compartir educación con chicos corrientes, pero lo supera por poco. Por allí asoman las burlas. Obviamente es un hecho que siempre le ha acomplejado, con el que he tenido que lidiar desde su nacimiento, pero nunca me daré por vencida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No he logrado que me explicara qué ha pasado cenando, pero sí creo que he contribuido a animarlo un poco. Hemos visto un poco la televisión juntos, hasta que el cansancio me ha vencido y me he ido a la cama. Él ha preferido acabar de ver el programa antes de acostarse, pero me ha confirmado que volverá a hacerlo en mi cama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Algo me ha despertado. Daniel supongo al venir a la cama, pero en la luz del despertador veo que son más de la 1. No creo que acabe de acostarse, además, encendiendo la lámpara de la mesita veo que está profundamente dormido. Tal vez me he movido hacia su lado y nos hemos tocado, tal vez se ha movido él pues lo he sentido muy cerca. Apago la luz de nuevo, debo dormirme. ¡Maldito camisón! Otra vez se me ha abierto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había oído hablar de él, de sus correrías. Lo había visto, mirado muchas veces, pero nunca me atreví a dirigirle la palabra. Era muy guapo, atractivo más que agraciado, de aquellos hombres que desprenden un aura especial. Sus ojos claros te atravesaban, su seguridad te imponía, pero su sonrisa te derretía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer día creí que yo sería otra más en su larga lista de conquistas. Después de charlar e invitarme a una copa me tenía a sus pies, así que no hacía ni una hora que me conocía cuando enfilamos agarrados el camino hacia su coche, un BMW serie 3. Me tomó en el asiento trasero, espacio al que estaba acostumbrada. Me desnudó lentamente, aferrándose a mis pechos como habían hecho mis tres amantes anteriores para tumbarme y penetrarme en la postura del misionero. Noté cierta violencia en su vaivén, sobre todo en su primer envite. Me gustó pero fue al acabar cuando confirmé lo que creía haber sentido. Además de guapo, Berni estaba muy bien dotado. Aún no lo sabía pero aquella espléndida barra de carne que me había llevado al orgasmo, aún tenía que hacerme muy feliz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Creo que Daniel me ha tocado. Esta noche. No puedo asegurarlo, pero me temo que no me equivoco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_04.jpg" width="300" height="450">No supe nada de Berni en dos semanas, confirmando mis sospechas. Has sido otra medalla en su amplio historial, así que preferí quedarme con la parte positiva. Me lo pasé bien. Pero la providencia estaba de mi parte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos reencontramos en la fiesta de una amiga común muy poco concurrida pues la chica la celebraba en su casa, estrenaba piso, y restringió mucho la lista de invitados. Debíamos ser una docena como mucho y las seis jóvenes allí reunidas habíamos sido amadas por Berni. Que me eligiera a mí para repetir, por delante de las otras cinco, me llenó de orgullo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez me senté encima, le ofrecí mis pechos orgullosos para que los disfrutara alabándolos, y sentir su masculinidad en toda su envergadura. Me corrí dos veces. Pero la providencia aún no había hecho acto de presencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía forma de camioneta de reparto de prensa, se saltó un stop e impactó con cierta violencia en el lateral izquierdo del BMW, muy cerca de la puerta del conductor. Pudo haber sido peor de lo que fue, pero Berni salió herido de cierta gravedad. Clavícula rota y tres costillas fisuradas. Lo acompañé al hospital, pues yo había resultado ilesa. Allí descubrí que Berni estaba solo, no tenía familia, así que involuntariamente me convertí en ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no lo era, me consideraron su pareja. Su mujer, pensé yo. Lo dejé en su casa, un pequeño apartamento cerca de mi barrio, prometiéndole volver para cuidarlo. Eso hice a la mañana siguiente, en que amparándome en el accidente de tráfico solicité fiesta en el trabajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí empezó nuestra historia de amor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé qué hacer, cómo enfocarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis sospechas se han hecho realidad. Ayer me acosté antes que Daniel, como otros días, pero hice lo imposible para no dormirme. Estaba inquieta, así que no me fue difícil. Cuando entró en la habitación, sigiloso para no despertarme, me hice la dormida. Entró en la cama, moviendo las sábanas con cuidado y se tumbó a mi lado. No ocurrió nada en unos minutos, por lo que me sentí aliviada. ¿Cómo podía haber malpensado de mi amoroso hijo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que noté movimiento a mi izquierda. Iba a preguntarle si no podía dormirse, si necesitaba que le preparara un vaso de leche caliente, cuando noté su mano, en mi costado. Me tocó la cadera, suavemente al principio, posándola sobre ella al poco rato, supongo que confirmando mi estado de somnolencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mano que he agarrado miles de veces ascendió por mi vientre hasta mis pechos. Primero los acarició tímidamente, hasta que confirmó que estaba profundamente dormida, como suelo estar, tomándolo con seguridad con la mano abierta, sobándome. Estuve a punto de pegar un respingo ante la sorpresa, pero logré contenerme. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando su mano se cansó del izquierdo, cambió al derecho que también recibió el mismo trato. Sus dedos se movían sobre mis mamas, las mismas que lo amamantaron durante medio año, pellizcándome los pezones que se irguieron obscenos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sorpresa me había paralizado, pero mi mente me pedía detenerlo, sobre todo cuando desabrochó dos botones del camisón para colar la mano. Ahora su piel tocaba mi piel. Una mano caliente de dedos ardientes me sobaron a conciencia durante mucho rato, demasiado, hasta que noté movimientos a mi izquierda, temblores, y un leve gemido, mientras la presión de su mano sobre mi seno se intensificaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel se durmió a los pocos segundos mientras yo era incapaz de pegar ojo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las primeras semanas con Berni fueron las más intensas de mi vida. Me volqué en él, en su cuidado, en su cura, en su felicidad. Tenía claro que para hacer feliz a un hombre debes satisfacerlo y Berni no era un hombre cualquiera. Era el hombre que quería convertir en mi hombre, así que me esforcé para demostrarle que yo podía suplir cualquier carencia, cualquier deseo, llenar su vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le preparaba la comida, le hacía la colada, le ayudaba a bañarse, le curaba las heridas. Y le amaba. Me presentaba en su apartamento antes de ir al trabajo, volvía cuando salía de él, dichosa, atenta. Predispuesta a entregarme a él en cuerpo y alma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tercer día hicimos el amor por primera vez. Con cuidado, le ayudé a desnudarse, me desvestí y me encajé sobre su espléndido cuerpo en mi postura favorita. Lo repetimos a diario, pues él necesitaba mucho sexo, yo mucho amor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pronto aprendí a amarle como a él le gustaba. Su pene fue el primero que me metí en la boca. Qué rico sabía. Qué feliz me sentí la primera vez que su simiente la anegó. A él le gustaba, a mí me encantaba complacerle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hacíamos el amor en cualquier sitio que a él se le antojara. En la cocina, donde le gustaba tomarme por sorpresa desde detrás, empujándome contra el mármol, en la cama dónde podíamos retozar horas y horas, en el sofá dónde le bastaba sacarse el miembro para que yo supiera lo que su cuerpo demandaba. Me agachaba y lo chupaba hasta que se venía entre mis labios. También se lo hacía en el coche, a veces conduciendo, en una locura que a mí me encantaba tanto como a él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oficialmente nos convertimos en pareja. Las otras chicas me miraban desafiantes, algunas decían querer prevenirme ante él, pero yo sabía que era envidia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_05.jpg" width="300" height="450">Daniel ha repetido su travesura tres noches seguidas. Así lo llamo, travesura. ¿Qué otra palabra puedo utilizar? Trato de darle una explicación y por más vueltas que le doy, es obvia. Mi hijo ya no es un niño. Es un adolescente con las hormonas alteradas y su cuerpo tiene necesidades fisiológicas a las que debe atender.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soy mujer y a mis 35 años aún me conservo bien. Comprendo que pueda atraerle, pero un joven de 14 años debe fijarse en chicas de su edad. No en su madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tal vez, mi error ha sido intimar demasiado con él. Siempre he sido muy cariñosa, me ha gustado besarlo, abrazarle. Me ha hecho mucha compañía toda la vida, también de noche en mi cama, pero nunca vi venir que los acontecimientos pudieran derivar hacia la atracción física.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debo hablarlo con él, pues he sentido la tentación de despertarme de golpe, cuando me tocaba, pero temo ridiculizarlo, dañarlo anímicamente. Y mi hijo necesita seguridad en sí mismo. Ya lo maltratan las compañeras de curso, brujas engreídas que no ven el interior de las personas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta noche, además, ha dado un paso imprevisto, uno más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me estaba acariciando, había colado la mano dentro de mi ropa cuando decidí moverme para que se detuviera. Aparentemente no me he despertado. Solamente me he girado en sueños dándole la espalda, cruzando el brazo izquierdo sobre mis pechos. Daniel ha retirado la mano rápidamente. Por unos instantes he creído lograr mi objetivo, pues se ha quedado tumbado sin moverse, hasta que he notado su mano en mis nalgas. Las ha acariciado con deleite, igual como hacía con mis senos, hasta que ha decidido dar un paso más. Sus dedos se han colado por el bajo del camisón, a medio muslo, y han ascendido. Han acariciado mi nalga desnuda, pues la tela ha quedado levantada a la altura de mi cadera, también la derecha con más dificultad pues era la inferior, hasta que se han atrevido entre ellas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No he podido evitar un leve respingo cuando sus dedos han descendido por la raja que las separa y han tocado mi sexo por detrás. No ha durado demasiado, escasos segundos, pero he notado claramente como sus dedos empujaban y acariciaban la rugosidad de mis labios. No sé cuán lejos hubiera llegado si no hubiera eyaculado en ese momento. Tengo que detenerlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue culpa mía. No lo busqué, ni era mi intención, pero yo fui la responsable del embarazo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevábamos catorce meses de noviazgo, los mejores de mi vida. Intensos, apasionados, en los que lo compartíamos todo. Mi vida giraba en torno a mi hombre, al que esperaba en su apartamento cuando había salido con sus amigos. Al que atendía, mimaba, amaba cuando estábamos juntos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sexo era espléndido. Aprendí mucho a su lado. Siempre le estaré agradecida por ello. Sobre todo, aprendí a complacerle. Berni odiaba los preservativos. A mí tampoco me gustaban pues notar la fricción de su piel con la mía no tiene parangón, así que pronto acudí al ginecólogo para que me recetara pastillas anticonceptivas. Después de diez meses tomándolas, tocaba el mes de descanso para que los óvulos no se deterioraran. Así que volvimos al sexo de nuestros primeros días en que mi amor eyaculaba sobre mi cuerpo, cuando no le daba tiempo de llegar a mi boca. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero aquella noche en su coche, sentada a horcajadas sobre él, estaba sintiendo toda su virilidad clavada en mi útero, llevándome a cotas de placer altísimas, así que cuando me avisó que estaba a punto de correrse no quise detenerlo, ahora no, amor, ahora no. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el mejor orgasmo de mi vida, como si la fecundación de un nuevo ser convirtiera el placer en una explosión de gozo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando desalojé el pene más bello del mundo de mi vagina, supe que algo extraordinario había ocurrido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si estoy haciendo lo correcto. He decidió ayudarle. Se lo he prometido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hemos estado hablando un buen rato esta tarde. He dejado pasar unas horas pues ayer estaba demasiado avergonzado y lo último que quiero es acomplejarlo. Pero creo que puedo ayudarle y que le hará bien, pues me necesita más que cuando era un niño pequeño. Y nunca lo dejaré en la estacada, se lo he dicho y voy a cumplirlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_06.jpg" width="300" height="450">Repetí la táctica disuasoria de la noche anterior, girarme. Cierto es que no logré que se detuviera, pero no se me ocurrió otra alternativa. Además, lo hice de modo instintivo. Su respuesta fue la misma que la noche precedente. Acariciarme las nalgas en vez de los pechos. Y de nuevo, se atrevió a aventurarse entre éstas. Pero más atrevido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté sus dedos acariciar mi sexo por encima de las bragas, recorriéndolo, haciendo presión con el pulgar. Debí haberme movido de nuevo, para que se detuviera, pero no supe reaccionar. Él, en cambio, si se aventuró hacia nuevos territorios. Con más habilidad de la que esperaba, coló un dedo por el lateral de la prenda hasta llegar a mi sexo, a tocarlo directamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su dedo se movió incómodo en una zona que ningún hombre ha tocado desde hace años. Me excité. La sorpresa, por un lado, la carencia, por otro, me vencieron. Rápidamente noté como mi sexo se humedecía, como recibía complacido la visita de la falange intrusa. No pude evitarlo y gemí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí se detuvo, instantáneamente, girándose para huir tan lejos como el colchón le permitió. Estuve callada unos segundos, inquieta, hasta que oí ahogados sollozos. Mi corazón se rompió en mil pedazos, así que hice lo que harían cualquier madre, abrazarlo con fuerza para calmarlo, no pasa nada cariño, no pasa nada. Hasta que noté como se dormía entre mis brazos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que esta tarde, con los ánimos más atemperados, he cogido el toro por los cuernos. Esto no puede volver a repetirse he querido decirle, ¿cómo se te ha ocurrido hacer algo así?, pero su respuesta me ha desarmado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya tengo 14 años, mis amigos tienen novias o amigas pero yo no puedo tenerlas. Ninguna se fija en mí porque soy distinto, no soy como ellos –se ha quejado llorando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por más que he tratado de consolarlo, argumentando que habrá otras chicas, que encontrará a alguna que lo valore tal como es, que no se dejara llevar por el qué dirán o por prejuicios adolescentes, inmaduros, solamente he logrado calmarlo abrazándolo de nuevo, diciéndole lo mucho que le quiero y que siempre me tendrá a su lado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, mamá, pero yo necesito algo más que el amor de mi madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca me he arrepentido de quedarme embarazada ni de haber dado a luz al ser más bello del Universo, por más dificultades que haya tenido. Si fuera creyente, lo consideraría un regalo de Dios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni no lo vio así. Para él era un problema, un estorbo, algo para lo que no estaba preparado. Pero no me dejó, aunque tuve miedo de que lo hiciera, sobre todo cuando el embarazo se complicó. Primero náuseas a todas horas que me dejaban tan débil que me costaba atender a mi hombre como él merecía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasada esta primera fase, cogí anemia por lo que me aconsejaron reposo absoluto, pues el feto crecía demasiado despacio. Pobre Berni, siempre a mi lado aunque él no deseara estar en esa tesitura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que ocurrió lo inevitable. Acostumbrado a tener a su mujer siempre disponible, no sólo para el sexo, buscó vías de escape para no volverse loco. No sé con cuantas mujeres se acostó durante mi embarazo, pero no se lo tuve en cuenta. Por más dolor que yo sentía, aprendí a superarlo, a comprender a mi hombre, pues sabía que en cuanto yo estuviera sana de nuevo, lo recuperaría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si he tomado la decisión correcta pero ahora ya está hecho, ya no puedo echarme atrás. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante dos semanas, Daniel ha parecido un alma en pena. Pobre, he tratado de animarlo de tantas maneras como he podido, pero ha sido en balde. Se siente avergonzado, a pesar de que traté de no humillarlo, pero es tan buen chico… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el cole, además, parece que su relación con los pocos amigos que tiene también ha empeorado. Ayer llamé a su profesora para saber cómo le iba, algo que hago habitualmente pues está catalogado como un alumno con necesidades especiales al que le hacen un seguimiento más cercano, y las palabras de la docente me dejaron aún más preocupada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ha dado un bajón, me dijo, pero ya sabes cómo es, cuesta mucho sacarle información, hacer que se sincere con los adultos. Conmigo sí puede hacerlo, pensé, aunque esta vez sea distinto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que aquella misma noche le pedí que volviera a dormir a mi cama, que le echaba mucho de menos. Me gusta tenerte a mi lado, me haces compañía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le esperé despierta pues de nuevo prefirió acabar de ver un programa de la tele. Cuando apareció, me alegré, tanto que lo abracé al entrar conmigo en la cama. Tranquilo cariño, yo te ayudaré en cualquier cosa que necesites, sabes que puedes confiar en mí. Un escueto gracias antes de desearnos mutuamente buenas noches fue su respuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero media hora después, ninguno de los dos se había podido dormir. Haré lo que sea por ti, mi amor, me dije sin verbalizarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No puedes dormirte? –pregunté. No. -¿Estás inquieto? –Un poco. Me acerqué a él, abrazándolo de nuevo, para separarme a continuación y tomar su mano. –Mamá hará lo que haga falta para ayudarte, para que te sientas bien.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me abrí los tres botones del camisón y posé su extremidad en mi escote. No dije nada más. Lo miré fijamente pero estábamos a oscuras. Mejor así, pues no quería contagiarle mi vergüenza. Tardó en moverse, en actuar, pero cuando lo hizo, su mano tomó mis pechos alternativamente, sopesándolos, acariciándolos, mientras yo me mantenía pasiva, permitiéndole satisfacer sus necesidades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No se masturbó, aunque esperaba que lo hiciera. Cuando se dio por satisfecho, retiró la mano, me dio un beso en la mejilla y me deseó buenas noches.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni llegó al hospital cuando Daniel ya tenía 6 horas. Se excusó en el trabajo, aunque éste, cuando tenía, era esporádico y no solía ser nocturno. No le dije nada, pero olía a otra mujer. Preferí mostrarle el fruto de nuestro amor, el niño más bonito del mundo. Lo tomó en brazos y lo besó. Ese gesto fue suficiente para mí, para llenarme de gozo y olvidar los últimos meses en que apenas había sentido su calor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sorprendentemente, me gusta que mi hijo me acaricie. Me hace sentir viva. Ha despertado en mí sensaciones olvidadas. Al principio no estaba segura, convencida de estar permitiendo actos anti natura, pero la felicidad ha vuelto a su rostro y yo me siento amada de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los primeros días se contentó con acariciarme los pechos colando la mano por mi escote. A oscuras, pues era más fácil para mí. Pero ayer entraba un poco de luz de la Luna llena por la persiana mal cerrada y me pidió que me quitara el camisón. ¿Puedo verlas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí cierta incomodidad, pero accedí. Tumbada boca arriba, notaba las manos de mi hijo moverse por mis senos, acariciando mis pezones, con los ojos clavados en las armas que habían conquistado a varios hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No puedo evitarlo, pero me excita que me pellizque los pezones. Siempre han sido mi zona más erógena. Después de cuatro años, he vuelto a sentir humedad en mi sexo. No estoy cerca del orgasmo ni mucho menos, pero me recorre por todo el cuerpo aquel cosquilleo que casi había olvidado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando está casi a punto, se levanta de la cama súbitamente, entra en el baño y se masturba. En menos de un minuto, vuelve a la cama aliviado. La escasa luz que ayer iluminaba la estancia me permitió ver su sonrisa de felicidad. Yo también me sentí feliz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_07.jpg" width="300" height="450">Bastaron pocas semanas de convivencia familiar para que confirmara que nuestra relación de pareja estaba tocada de muerte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si el embarazo había sido difícil, los primeros días de vida de Daniel fueron muy duros. Lloraba sin parar demandando pecho continuamente. Era incapaz de dormir más de dos horas seguidas y yo estaba completamente muerta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni estaba desquiciado. No podía dormir, así que más de una vez se levantaba en plena noche y se iba de casa. Otras noches, directamente no aparecía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque el ginecólogo me lo había prohibido pues tenía la vagina completamente lastimada, recuperándose del esfuerzo realizado durante el difícil parto, me ofrecí a mi hombre una noche que yacía a mi lado. Necesitaba sentirlo dentro, sentirlo mío, pero fue un auténtico suplicio. Tuve que morderme el labio para no llorar mientras el pene que me había hecho la mujer más dichosa del planeta me rajaba internamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni se dio cuenta, pero no se detuvo hasta derramarse en mi interior. Su cálida semilla fue el único calmante que mi irritada piel sintió. Me había precipitado, estuve dos días soportando un dolor atroz, así que tomé una decisión que solamente lograría posponer lo inevitable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vuelvo a tener sentimientos encontrados. Por un lado, me siento feliz por mi hijo. Por otro, siento estar haciendo algo incorrecto. Pero esta noche he dado un paso más que me tiene muy preocupada pues no sé hasta dónde me puede llevar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le espero en la cama sin camisón, aunque últimamente ya nos acostamos a la vez, pues es mayor su deseo por mí que por acabar de ver cualquier programa en la tele. Así que me lo quito en cuanto nos metemos en la cama. Ya no apagamos la luz. Le gusta verme y a mí me gusta ver su cara de felicidad, así que le dejo hacer relajada, sintiendo sus manos recorrer mi torso, alabando mis atributos, pues no ceja en ello ni un minuto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces, habiéndome pellizcado con deleite los pezones, pues le confesé que me encanta, ha deslizado la mano por mi vientre, amorosamente. Me ha encantado, hasta que su mano se ha detenido en el borde de mis bragas, jugando con la goma a la altura de mi pubis. Lo he detenido, pero antes de que yo pudiera decirle que eso me parecía demasiado, me ha mirado a los ojos y un por favor, mamá, ha ido acompañado de una prueba de su amor hacia mí, tú también te mereces disfrutar un poco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me ha desarmado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus dedos se han colado en el interior de la prenda de algodón, se han detenido cuando han notado la descuidada selva que protege mi pubis para seguir avanzando cuando se han cansado de rizar mis rizos. No he abierto las piernas. Bueno, sólo un poco. Lo justo para notar sus dedos en mis labios, para que el índice los recorriera, abrazándolo. No he podido evitar suspirar, profundamente, apagando los gemidos que surgían de mi garganta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi cuerpo me ha pedido separar mis muslos ampliamente para que su mano se moviera libre, pero el cerebro aún estaba despierto. Lo he detenido a tiempo, gracias cariño, pero ya basta por hoy. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ha vuelto a mis pechos, a mis pezones, y me ha abandonado cuando había cerrado los ojos sintiendo palpitar toda mi feminidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Despierta, con mi hijo dormido a mi lado, me doy cuenta de cuán necesitada estoy de un hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sexo con Berni había sido muy placentero para ambos durante una año y medio aproximadamente. Sentía que con él había aprendido todo lo que sabía, él había sido el amante experimentado que me había enseñado. Pero había una práctica concreta que nunca había realizado con él pues me asustaba y él nunca me la había pedido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dediqué los pocos ratos libres de que disfruté aquellos dos días en que tuve el sexo en carne viva a buscar información en internet. Cómo hacerlo, qué tener en cuenta, qué temer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Berni era mi hombre y mi labor como mujer era satisfacerlo. Necesitaba recuperarlo, devolverlo a mi lado, pues me creí capaz de ello. Lo intuía aunque no quería rendirme a la evidencia. La suerte estaba echada y no iba a lograrlo. Pero hice un último esfuerzo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debía haber pasado una semana o diez días desde nuestro doloroso encuentro amoroso cuando logré cenar con él con cierta tranquilidad. Le había dado el pecho a Daniel poco antes de hacer la cena y se había dormido, así que le pedí a mi pareja que no se fuera pues tenía una sorpresa para él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo llevé a la habitación acabada la cena, ojalá hubiera tenido tiempo de cocinar alguno de sus guisos favoritos, prometiéndole una noche de sexo memorable. Me desnudé, lo desnudé, y me arrodillé ante él para preparar su miembro. No me costó dejarla a punto, pero cuando iba a tenderme para ofrecerme a mi hombre, tomé un frasco de lubricante que había comprado especialmente, me unté el ano y la vagina poniéndome a cuatro patas y le pedí que me lo hiciera por detrás, pues la vagina aún no está a punto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperaba su respuesta por lo que no me sorprendió. ¿Quieres que te dé por el culo, como a una puta? Sabía lo que pensaba de esa práctica pues me había confesado que un par de veces la había practicado en prostíbulos, pues según él, una “tía normal” no se prestaba a algo tan sucio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero también sabía que le había gustado, salvadas sus reticencias morales. Además, yo estaba dispuesta a hacer lo imposible para recuperarlo y comportarme como una puta me parecía un precio relativamente bajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque entró con cierto cuidado, fue doloroso, sobre todo en cuanto el recto se fue adaptando y Berni acelerando la percusión. Pero cuando su semen me regó, cuando llevé a mi hombre al orgasmo, me sentí completamente satisfecha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El problema vino cuando los meses siguientes, independientemente de que mi vagina ya estuviera disponible, mi recto se convirtió en el desagüe preferido de su masculinidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_09.jpg" width="300" height="450">Hoy he tenido un orgasmo. Cuatro años y pico después he vuelto a sentir mi sexo palpitar, mis caderas temblar, mi garganta jadear. Ha sido muy placentero, eso no puedo negarlo, me hacía mucha falta, pero también ha sido peligroso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevo días planteándome masturbarme. Nunca lo he hecho. Sola. Cuando Berni me penetraba analmente aprendí a estimular mi sexo para mitigar la molestia que me producía con lo que acabé logrando pequeños orgasmos. Pero solamente me he tocado en esas ocasiones. Y ya han pasado trece años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los nuevos juegos con Daniel, sé que no debo pero cada día le permito un poco más, me tienen cada vez más predispuesta, más excitada. Ayer, sin ir más lejos, si el hombre que se sentó a mi lado en el autobús hubiera dado algún paso más y me hubiera invitado a acompañarle a tomar una copa, seguramente me hubiera poseído. Pero solamente me dio un poco de conversación sin más expectativas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero así de necesitada estoy, así de excitada me tiene mi hijo. Por ello, le permito que me acaricie también el sexo, tímidamente los primeros días, deteniéndolo cuando estoy a punto de perder la compostura. ¡Como si no la hubiera perdido ya! Pero ayer y sobre todo hoy, he cruzado el límite. Sólo un poco más, sólo un poco más me he dicho, hasta que ya no ha habido marcha atrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un orgasmo intenso como hacía mucho tiempo que no sentía me ha recorrido de la cabeza a los pies teniendo mi sexo como epicentro sísmico. Los dedos de Daniel han operado el milagro, pero lo peor no ha sido que mi propio hijo me llevara al clímax. Estaba tan absorta en mi propio placer que no me he dado cuenta de lo acontecía a mi alrededor hasta que he notado la semilla de mi niño quemándome la piel. Con la mano libre se estaba masturbando hasta que ha eyaculado sobre mi abdomen y pecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Qué sucia me he sentido!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gastar mi última bala no me sirvió para retener a Berni. Antes de que le salieran los primeros dientes a Daniel, sabía que nuestra relación estaba próxima a acabar. Aún aguantó a mi lado algunos meses, supongo que porque realmente ya no estaba a mi lado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hacíamos el amor una o dos veces por semana, entendiendo hacer el amor por ponerme a cuatro patas y penetrarme como a una puta, según su visión de la sexualidad. A veces lograba llegar al orgasmo, a veces ni lo intentaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sexo más tradicional, el placentero para ambos, lo reservaba para sus salidas nocturnas que habían llegado a prolongarse más allá de una noche. Por eso, cuando no volvió a casa dos días antes del primer aniversario de nuestro hijo no le di más importancia. Cuando lo llamé, servido el pastel de cumpleaños y un pequeño grupo de amigos esperando, y no me respondió, supe que se había acabado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reapareció tres meses después. Lo pillé en casa recogiendo sus pertenencias. Volvía del trabajo y ni estaba de humor ni me quedaba energía para exigirle explicaciones. Solamente esperé que acabara para despedirme de él esperando que él lo hiciera de su hijo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo besó paternal y le deseó suerte en el futuro, la necesitarás, poco después de despedirse de mí pegándome el último polvo de nuestra vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente he perdido la cabeza. ¿Qué otra explicación puede darse de una mujer que permite que su hijo la masturbe? Pero no es solamente eso. También yo he comenzado a corresponderle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dice el refrán que a la tercera va la vencida. En mi caso ha sido a la cuarta. Cuatro días consecutivos llegando al orgasmo gracias al buen hacer de los dedos de mi hijo me han empujado a corresponderle. Hoy no le he permitido masturbarse ante mí, eyacular sobre mi cuerpo. Hoy le he ordenado tumbarse boca arriba, espera, déjame a mí, he tomado su miembro con la mano derecha, qué placer recuperar la sensación de sujetar la hombría de un hombre, lo he acariciado de arriba abajo, de abajo arriba, y lo he masturbado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo he hecho muy despacio, alargando el momento, con la lentitud suficiente para retrasar el final, para multiplicar su explosión. Daniel, no solamente posee un pene grande y robusto, también su eyaculación ha sido potente, viril. Sin duda, es hijo de su padre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_11.jpg" width="300" height="450">Desde la partida del que había sido mi hombre, no estuve con ningún otro durante seis años. No lo necesitaba. No me apetecía. Berni había colmado el vaso y parecía haberme dejado saciada para una eternidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi vida giraba en torno a mi hijo, a su educación, a velar por sus progresos, a convertirlo en un joven de provecho. Las dificultades añadidas a su caso específico consumían las pocas energías que me quedaban, así que no&nbsp; me preocupaba por nada más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Convencida por Merche, una compañera de trabajo que también se había separado, comenzamos a salir a alternar, como lo llamaba ella, pero me sentía como pez fuera del agua y no coseché gran cosa más allá de sonoros fracasos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pronto dejamos de salir juntas pues ella se encamaba con el primero que la invitaba a una copa y yo no estaba por la labor. Aún así, acabé en la habitación de hotel de un joven francés que me trató muy bien y me hizo el mejor cunnilingus de mi vida. Después de eso le dejé que me follara como quisiera. Y un año después, aprovechando la semana de campamento de verano de Daniel, me vi tres veces con un cliente de mi empresa. No era gran cosa en la cama, demasiado egoísta, de los que te exigen que se la chupes pero ellos no te lo hacen a ti, pero me sirvió de calmante unos días en que lo necesitaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tres meses después de comenzar mi aventura con Daniel, nuestra relación ha cambiado como un calcetín. No sé dónde nos lleva, aunque lo presiento y sé que está mal y que la sociedad en que vivimos lo denigra, no puedo evitar desearlo con todas mis fuerzas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya no esperamos a la noche para amarnos. Sí ya lo llamo así pues es como lo siento. Cualquier momento es bueno para abrazarnos, acariciarnos, sentirnos. Quiero a mi hijo con locura. Haría por él lo que hiciera falta, cualquier cosa que fuera menester con tal de hacerlo feliz o de sacarlo de un apuro, pero esto, esta extraña historia de amor, es lo mejor que me ha pasado nunca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel es feliz, sé que lo estoy haciendo feliz. También he reforzado su autoestima, lo he desacomplejado pues lo que él tiene con una mujer madura, nunca le cuentes nada de esto a nadie, nos separarían, no lo tiene ninguno de los chulillos que pueblan su colegio. Sólo mi hijo, sólo mi Daniel es un hombre de verdad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estoy en la cocina y me abraza desde detrás. No puede evitarlo, sus manos automáticamente toman mis pechos. En casa, ya no llevo sujetador. Es una de las primeras prendas que me quito para facilitarle la tarea, para facilitárnosla a ambos. De mis senos a mi sexo hay un trecho muy corto. De éste a su pene, más corto aún.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero necesito más, cada vez más, así que he optado por instruirle. Soy su maestra. Necesito un hombre que me posea, que me penetre, que me llene. Daniel y su miembro son perfectamente capaces de ello, pero no me atrevo. Es mi hijo. Qué más dará llegados a este punto, pienso, pero no tengo el valor para ello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como sucedáneo, aunque a menudo más placentero, le pedí que me lo hiciera con la boca. Buf, qué bien lo hace. Solamente ha necesitado tres días para ser tan bueno como aquel francés que me derritió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además de ser una buena madre, soy una mujer agradecida, así que también suplí mi mano por mi boca y le regalé su primera felación. Me sentí oxidada, pues un lustro es mucho tiempo sin deglutir carne humana, pero no me costó llevarlo en volandas al Paraíso. Su inexperiencia le llevó a eyacular en mi boca, no me importa cariño pero debes avisarme. Es como su padre, tampoco avisaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero es más potente que él. Hoy sábado ya se la he chupado dos veces, la primera en la cocina cuando íbamos a desayunar, la segunda después de comer cuando se suponía que íbamos a ver una película en el sofá. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora comienzo la tercera. Primero succiono el glande, rodeándolo completamente con los labios, para bajar a continuación hasta cubrir la mitad del tronco. No me cabe mucha más, pues no tiene el tamaño de un chico de catorce años. Subo, me la quito de la boca pero no dejo de lamerla, desciendo hasta sus testículos que también devoro, subo de nuevo siguiendo con la punta de la lengua el conducto que disparará su simiente, hasta llegar a su glande de nuevo que engullo hambrienta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es la eyaculación más débil del día, obvio por ser la tercera, pero es suficiente para llenarme la boca. Me tumbo en la cama boca arriba abierta de piernas, sin necesidad de quitarme las bragas pues ya no me las he vuelto a poner cuando me las ha quitado esta mañana y le ofrezco mi flor para que me extraiga todo el polen.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que lo condición humana nos empuja a aparearnos, como guinda a nuestra necesidad de vivir en sociedad. Después de Berni, me creí incapaz de volver a amar a un hombre. Es cierto que nunca amé a ninguno con la intensidad y la entrega con la que lo hice con él, exceptuando a Daniel claro, pero sí llegué a entablar algo parecido a una relación de pareja con un buen hombre llamado Marcos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_13.jpg" width="300" height="450">Después del cliente de mi empresa, estuve un par de años sin catar varón hasta que tuve un rollo de una noche con un hombre quince años mayor que yo que aprovechó la ocasión. Salí de caza, hambrienta hasta la desesperación pues lo había pospuesto demasiado, y el primer tío que me entró se llevó el premio. En los asientos posteriores de un Volkswagen recordé viejos tiempos. Fue rápido pero suficiente para tenerme satisfecha otra temporada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Marcos apareció al poco tiempo. Un joven soltero que se mudó a mi escalera y con el que pronto hice buenas migas. Era muy buen tío, de lo más honesto y altruista que he conocido nunca, que puso toda la carne en el asador para que lo nuestro funcionara. Pero no llegamos al año juntos. Daniel y él eran incompatibles, más por culpa de mi hijo, celoso de que su madre tuviera que repartir sus atenciones entre él y otra persona. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de él, solamente dos hombres más hace unos cuatro años, curiosamente la misma semana. El primero, guapo, agradable y atento. Me invitó a cenar, paseamos por la orilla de la playa, me llevó a tomar la última copa a su apartamento, y allí cuidó de que yo me corriera antes que él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El último hombre que ha estado entre mis piernas fue un soldado norteamericano que me quitó las ganas de aventuras esporádicas. Era latino, hijo de puertorriqueños, ambos tuvimos claro a lo que íbamos desde el primer momento pues su acorazado solamente paraba una noche en el puerto de Barcelona. En su beneficio puedo afirmar que era un amante potente, pues eyaculó tres veces en menos de dos horas. Pero para ello, me hacía chupársela constantemente. Me penetraba unos minutos y me ponía de nuevo de rodillas. Aunque aún no me explico cómo lo aguanté tanto rato, pues yo no llegué a correrme en toda la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca lo había hecho. Nunca lo habíamos hecho. ¡Hay tantas cosas nuevas en mi vida! </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel y yo nos hemos ido de fin de semana. Juntos, aparentemente como madre e hijo. Realmente como dos amantes furtivos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No tengo coche así que hemos tomado el tren hasta nuestro destino, un pequeño hotel de costa que aún no ha colgado los precios de verano. Estamos en mayo. Dos noches con sus días para descansar y disfrutar. Iremos a la playa, comeremos y cenaremos por ahí, barato pues no podemos permitirnos grandes dispendios y, sobre todo, nos amaremos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si soy la primera mujer de Daniel, se merece tener su primera escapada romántica, aunque yo quiero ser la única. Al llegar al hotel juntamos las dos camas para dormir juntos. Nos duchamos y nos preparamos para salir a dar una vuelta buscando un local idóneo para cenar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi hijo ha querido jugar antes de salir pero lo he retenido con espera a esta noche, quiero que sea especial.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de cenar paseamos por una feria y nos montamos en los autochoques. Juntos, envestimos a todo aquel que se atreve con nosotros. Me defiende como se espera que un hombre defienda a su mujer, pero chala como un crío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://img.pornpics.com/2019-02-16/584351_15.jpg" width="300" height="450">La vuelta al hotel es agradable. Siento un intenso cosquilleo que me recorre las piernas hasta el estómago, cuando lo tomo de la cintura pues hemos tomado una calle vacía. Es tan alto como yo. Hacemos muy buen pareja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debería deshacer el abrazo cuando enfilamos la calle del hotel, más céntrica y concurrida, pero ¿qué tiene de malo que una madre y su hijo se abracen? En el ascensor me apetece besarlo, nunca lo he hecho en los labios, pero no me atrevo. Parece que Daniel me ha leído el pensamiento. Se me acerca y me abraza. No quiero, pero decido soltarme. La puerta puede abrirse en cualquiera de las cuatro plantas del hotel y podemos tener un problema.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Es al cerrar la puerta de la habitación que lo tomo del cuello y acerco mis labios a los suyos. Será cómico que sepa masturbar a una mujer o realice los mejores cunnilingus de la ciudad y que en cambio no sepa besar con lengua. Otra tarea en la debo instruirle. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos desnudamos de pie, lentamente. Sus labios recorren mi cuello, mis pechos, deteniéndose en mis pezones que sorbe como a mí me gusta, bajan por mi vientre plano, se enmarañan en mi monte de Venus que hace semanas que llevo perfectamente arreglado hasta llegar al objetivo. Bebe mi niño, bebe, bébete a tu madre. Levanto la pierna para facilitarle la labor, apoyándola en su hombro adolescente, pero no me permito llegar al orgasmo. Aún no, cariño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo tumbo en la cama boca arriba. Ahora soy yo la parte activa del juego, así que lo voy desnudando pieza a pieza, lentamente, sensualmente. Ya no es aquel crío que se corría a los pocos segundos de notar mis labios alrededor de su pene. Ha ganado experiencia. Ya es todo un hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chupo, lamo, lo preparo pues hoy será el primer día de la segunda parte de la vida de mi hijo, pero no te corras ¡eh! Podría permitírselo, pues su empuje juvenil le dota de una velocidad de recuperación encomiable, pero quiero que el acto sea completo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando considero que es el momento, me siento a horcajadas sobre él tomando su miembro con la mano para dirigirlo a puerto. Me mira sorprendido, anhelante. En su juvenil inocencia no ha previsto lo que le venía encima. Respira profundamente sin dejar de mirarme a los ojos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te quiero, te quiero con toda mi alma –confieso justo cuando mi cuerpo baja para acoplarse con mi amor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Dios, siento la polla de su padre! Por tamaño, por forma, por grosor, por temperatura. Por amor. Sé que puede pasar, sé que va a pasar, pero aún así asumo el riesgo. La primera vez quiero sentirla completamente, desnuda. Su primera vez quiero que me sienta nítidamente, inmaculado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comienzo el vaivén, lento, suave para que nuestros sexos se conozcan perfectamente, se compenetren. ¿Te gusta amor? Sí, jadea forzado. Quiero a mi hijo, lo amo. Así lo siento, así se lo digo mientras su virilidad me llena. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los pocos segundos lo siento venir, acercarse, convulsionarse, llenar mi vagina de millones de danielitos que me aman tanto como me ama mi hijo. Sí, córrete mi niño, córrete amor, suspiro sin dejar de moverme sensualmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Divina juventud, su miembro no pierde fuerza en ningún momento aunque los espasmos se hayan apagado. Lo aprovecho. Ahora soy yo la que necesita llegar a la meta. Aumento el ritmo, me pellizco los pezones, cómeme las tetas mi amor, chúpamelas le pido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En pocos minutos, mi hijo Daniel, heredero del trono, me transporta quince años atrás cuando el rey Berni me hacía tocar el Cielo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Daniel duerme a mi lado, profundamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hemos hecho el amor por segunda hace un rato y ha caído rendido. Prefiero ponerme encima pero en la postura del misionero también me ha dejado satisfecha. Es un buen amante, como su padre. También con él haré lo imposible para mantenerlo a mi lado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se parece tanto a su padre que las dos veces que ha eyaculado en mi interior, he sentido algo extraordinario… en el corazón de mi matriz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="EN-US">Protected by SafeCreative</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2"><span lang="EN-US">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</span></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="EN-US" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdn.pornpics.com/pics1/2019-02-16/584351_14big.jpg" width="1280" height="853"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Genio&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jun 2022 08:30:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#160; Lo habíamos contratado hacía 11 meses. Se llamaba Benjamín pero más allá de un carácter infantiloide, nada más hacía referencia a su nombre. Era hijo único, así que no era el más joven de una estirpe. Medía cerca de 1,90 y pesaba más de 100 kg, así que no era pequeño. Y, a pesar de ser el último en llegar a la empresa, se había convertido en una pieza muy importante para nuestros últimos proyectos. Cris y yo nos asociamos hace 12 años hartos de trabajar como negros para que otros se llevaran el mérito y, sobre todo, el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo habíamos contratado hacía 11 meses. Se llamaba Benjamín pero más allá de un carácter infantiloide, nada más hacía referencia a su nombre. Era hijo único, así que no era el más joven de una estirpe. Medía cerca de 1,90 y pesaba más de 100 kg, así que no era pequeño. Y, a pesar de ser el último en llegar a la empresa, se había convertido en una pieza muy importante para nuestros últimos proyectos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris y yo nos asociamos hace 12 años hartos de trabajar como negros para que otros se llevaran el mérito y, sobre todo, el beneficio económico. Nos conocíamos desde la adolescencia, pues fuimos compañeros de clase. A raíz de ello, conformamos una cuadrilla de 7 miembros, 3 chicas y 4 chicos que nos convertimos en inseparables hasta que los estudios universitarios y dispares carreras profesionales nos fueron disgregando. El grupo seguía viéndose con irregularidad, pero solamente nosotros dos continuábamos juntos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cumplidos los 30, en la fiesta de aniversario de mi amiga, esbozamos el embrión que pocos meses después darían con el nacimiento de una consultora de empresas que comenzó dando servicios informáticos y tecnológicos a compañías de nivel pequeño, hasta que fuimos creciendo al ritmo de nuestros clientes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La contratación de Benjamín supuso para la compañía dar un paso más pues lo más suave que puedo decir de él es que era un <i>hacker</i> con todas las de la ley. O sin ella, para ser honestos, pues necesitábamos a alguien que conociera la otra cara de la red, la <i>Dark Net</i> como lo llama la policía, el <i>Deep Web</i>, como lo llamamos los usuarios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al chico nos lo recomendó el marido de Cris, también ingeniero informático, cuyos conocimientos acababan donde comenzaba la cara B del sector, pero estaba muy bien conectado con críos de discutible pelaje.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Benjamín era el prototipo de <i>nerd</i> informático. Huraño, solitario, rebuscado, maniático, pero también genial y muy eficiente. Acostumbrado a lidiar con profesionales del sector de todo tipo, no me fue difícil congeniar con él, aunque me costó penetrar la coraza auto protectora que lo cubría. Tal vez el hecho de ser hombre me ayudó, pues a Cris le costó bastante más, sobre todo porque carecía de la paciencia necesaria para aguantarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún hoy sigo pensando que su contratación fue un acierto, a pesar de lo acontecido, pues en lo profesional y económico, nos fue muy bien su presencia. En lo personal…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris se había casado con Toni un año antes de que fundáramos nuestra empresa, un chico que conoció en su primer destino laboral. Yo había tonteado toda mi vida con Emma, una compañera de la cuadrilla adolescente, pero no fue hasta asomarnos a la treintena que decidimos formalizar lo que llevaba años escrito. Años en los que ambos habíamos tenido otras relaciones más o menos serias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero las piernas que me rodeaban a la altura de la cintura no eran las suyas, como tampoco eran sus pechos los que se mecían adelante y atrás al ritmo de mis envites, ni era su garganta la que gemía sonoramente, ni su lengua la que me pedía que la follara. Era mi socia la que en ese momento me pidió darse la vuelta pues le encantaba que la penetraran desde detrás, con el culo en pompa, acompañado de algunos azotes e insultos varios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez llegué antes que ella, no pares ahora cabrón, pero no tardó demasiado en lograr su objetivo. Cuando me separé de su cuerpo, me dejé caer en una de las sillas de visita que poblaban el despacho de mi socia, resoplando, admirando aquel par de nalgas perfectas que la bella mujer ofrecía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco se fue incorporando, Dios, que falta me hacía, bufó, para recoger pantalones y tanga del suelo y vestirse. Yo aún me quedé un rato en aquella ridícula posición, camisa abierta, pantalones y bóxer por los tobillos y polla enhiesta, feliz pero agotada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sonriente, guiñándome un ojo, mientras tomaba el teléfono y llamaba a su cornudo marido para avisarle que salía del despacho. Eran más de las 8 de la tarde y la jornada había sido dura, aunque gratificante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En casa, besé a Emma con cariño, eso es exactamente lo que sentía por ella, así como a las gemelas y cenamos como una familia feliz mientras cada uno desgranaba su aventura diaria. Mi mujer en el bufete de abogados, nuestras hijas quejándose de la dificultad que suponía una cosa nueva que habían comenzado en matemáticas llamada raíces cuadradas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya estáis en cuarto curso, cada año es un poco más difícil –las consoló la madre guiñándome también un ojo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La contratación de Benjamín era una necesidad evidente que pospusimos tanto como nuestros principios ético-morales nos consintieron. Durante casi doce años nos habíamos dedicado a labores tan simples como diseñar una página web hasta la gestión integral de las necesidades telemáticas de compañías medianas. Para ello, contábamos con una plantilla de 11 profesionales encargados de proporcionar a los clientes las soluciones más eficaces e innovadoras del mercado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Allí radicó, en la novedad, en la necesidad perentoria de estar a la última, ofrecer servicios de seguridad online, pues los ataques informáticos son cada vez más frecuentes y agresivos. Proteger un servidor de troyanos y <i>malware</i> no es complicado, pero defenderte de un ataque bien dirigido ya es otro cantar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/9/1a394/paigeturnahjb072612-sofa_010.jpg" width="425" height="638">Benjamín, no solamente diseñaba las defensas, también contraatacaba cuando el intruso se lo merecía. Pero últimamente habíamos dado un paso más. Gracias a sus conocimientos, éramos capaces de espiar a empresas competidoras de nuestros clientes, así como a organismos gubernamentales. Esto último, tan arriesgado como suculento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peligroso del caso era que el chaval actuaba por su cuenta. Últimamente parecía haberle cogido el gusto a meterse en sistemas ajenos sin encargo profesional mediante, así que tuve que pararle los pies un par de veces. Practica tus hobbies en casa, que al final nos joderás a todos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella inmensidad de tío me miraba como si yo fuera un marciano, sentado en su trono, un sillón de sky negro que él mismo había diseñado a partir de su anatomía y necesidades físicas, pues pasaba sentado en él horas y horas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tanto si lo hago desde aquí como si lo hago desde casa, no es rastreable. No tienes por qué preocuparte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tú puedes rastrearlo, otro experto como tú también puede hacerlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por respuesta me ofreció una sonrisa de suficiencia, que sin duda significaba nadie es tan bueno como yo, aunque a mí me daba la sensación de significar soy un crío inmaduro e inconsciente que asume riesgos innecesarios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella tarde lo hablé con Cris. El horario laboral de la plantilla finalizaba a las 6 de la tarde, aunque era habitual que hubiera alguien trabajando hasta las 7, según la carga de trabajo que tuviéramos en aquel momento. Benjamín era el único que se quedaba hasta más tarde, cuando se quedaba, pues a decir verdad, hacía el horario que le daba la gana. Podían ser 4 o 24 las horas que pasara sentado en su trono. Esa había sido una de sus condiciones para unirse al equipo. La otra era disponer de un despacho individual para que nadie le molestara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tratándose de un <i>friki </i>de manual, pues no se relacionaba con nadie más que conmigo y puntualmente con Cris, era realmente rentable para la empresa pues es lo que mi socia me estaba recalcando mientras yo exponía mis quejas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cierto, pero cada vez me pone más nervioso. Cualquier día vamos a tener un problema serio. Ayer, sin ir más lejos, estaba metido en los servidores de la policía científica. ¿Qué coño se le ha perdido allí dentro?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Se lo pedí yo. -¿Cómo? exclamé levantando las cejas y abriendo los ojos como platos. –Necesitaba acceder a los informes de un caso de violencia doméstica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Violencia doméstica? –exclamé levantando la voz. -¿Desde cuándo tratamos casos de éstos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde que el acusado es el jefe de mi hermana. Me ha pedido ayuda, pues la mujer lo ha denunciado y según ella es una patraña para tomar ventaja en el divorcio. Una invención de la tía, un montaje…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No seguí escuchando. Carol, su hermana menor, llevaba más de dos años liada con su jefe. Increíblemente para mí, pues estaba convencido que el tío solamente se estaba aprovechando de tener a mano un buen par de tetas enamoradas, había accedido a dejar a su mujer para vivir con una chica quince años más joven. La batalla económica no era la única que la despechada esposa había iniciado. Ahora parecía ir a hacer daño, al menos tanto como le estaban haciendo a ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para Cris, su hermana era intocable. Siempre había sido una cabra loca, pero ella la defendía a capa y espada, así que ese era un tema que hacía mucho que decidí no discutir con ella. La última vez que lo hicimos, estuvo casi dos semanas sin hablarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mano de mi socia en el hombro me devolvió a la realidad. Tengo la virtud de escuchar sin oír, o de oír sin escuchar. Tanto monta, monta tanto. Parece que esté atento a mi interlocutor, incluso cabeceo asintiendo, cuando en realidad he desconectado. Cris me conoce lo suficiente para darse cuenta, pero en cuanto su hermana entra en escena, pierde todas sus facultades. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que continuaba con su retahíla de excusas y argumentos más o menos discutibles cuando me estaba pasando las manos por la nuca, intimando conmigo y me susurraba a pocos centímetros que te recuerdo que tú también tienes un rollo con una mujer casada, además de estar engañando a tu mujer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No estábamos solos, pues Benjamín seguía encerrado en su jaula, así que no la tomé de la cintura para empotrarla contra su mesa, como me apetecía, a pesar de que aquella sonrisa perfecta, aquel cuerpo maduro en edad pero joven en apariencia, me llamaban a gritos. Me contenté con besarla suavemente, para sentenciar, tú sabrás lo que haces.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Matemáticamente hablando, lo mío con Cris duraba más de diez años. Trece exactamente, pues nos liamos por primera vez cuando ella estaba prometida de Toni. No fue buscado por ninguno de los dos, simplemente ocurrió. Sonará a tópico y supongo que si ella usara esta misma frase para justificarse ante su pareja, Toni no se quedaría convencido. Pero así fue.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salíamos de una de nuestras fiestas-encuentro de la cuadrilla, un poco bebido yo, por lo que Cris se ofreció a llevarme a casa en mi coche, pues ella no lo había cogido. Al llegar a mi apartamento, surgió el ¿ahora qué?, pues el coche era mío y ella vivía en la otra punta de la ciudad. Así que le dije que podía dormir conmigo. No era mi intención que durmiera en mi cama, no me había referido a eso, pero subió y acabé completando el cupo de mi cuadrilla, pues me había acostado con Emma en varias ocasiones y con la tercera chica del grupo, Montse, a los 18 años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/9/1a399/paigeturnahjb072612-sofa_012.jpg" width="423" height="635">Ninguno de los dos le dio más importancia al hecho, como si en vez de sexo se hubiera tratado de compartir una cena o ir juntos a un concierto, así que no esperé repetirlo. Pero sí lo repetimos. Celebrando nuestro primer cliente. Desde entonces, nos hemos acostado unas cuantas veces, aunque no tantas como doce años podrían presuponer. Porque me concentré en mi vida de pareja cuando decidí salir en serio con Emma por lo que estuvimos 5 o 6 años sin tener relaciones. También ella tuvo fases de mayor fidelidad con Toni.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero últimamente, durante los últimos dos años exactamente, sí debíamos estar en una media superior al encuentro por mes. Sin implicación ninguna. Sexo ardiente y satisfactorio entre dos adultos, maduro y meramente lúdico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era jueves. Lo recuerdo porque, aparte del viernes en que el <i>staff</i> acaba a las 3 de la tarde, al tratarse de personal joven en su mayoría, es la única tarde en que suelen irse puntuales, pues para ellos es la primera noche del fin de semana, cuando salen los universitarios foráneos, razón por la que estábamos prácticamente solos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me había enterado de cuando se había ido todo el mundo, pues estaba enfrascado en una propuesta de venta para la mañana siguiente, pero me sorprendió que Cris se hubiera marchado sin despedirse. Me levanté para estirar las piernas, pues aún pensaba quedarme una hora más, cuando vi el bolso y la chaqueta de mi socia a través de la puerta abierta de su despacho. Me asomé, pero no estaba, así que supuse que había ido al baño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me encaminé hacia la jaula, el mote al despacho de Benjamín había hecho fortuna, aunque también había sonado cueva pues trabajaba casi en penumbra y alcantarilla pues olía a cerrado cuando pasaba muchas horas allí. La puerta estaba cerrada, lo que no significaba que estuviera dentro pues siempre lo estaba, así que acerqué los nudillos para dar los dos toques preceptivos de aviso, contraseña imperialmente establecida antes de entrar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Calzo un 44, algo que no tendría más importancia si mis zapatos no hubieran tocado la puerta antes que mis dedos. Al hacerlo, ésta se abrió ligeramente, pues no había quedado bien cerrada, provocando que me congelara. Miré, me froté los ojos y miré de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El gran sillón de sky negro estaba ocupado por su dueño, anatómicamente encajado a la perfección en él, pues por algo era un diseño suyo, ligeramente ladeado hacia la puerta, sin duda para apartarse de la mesa y los ordenadores. Cris, no sólo estaba arrodillada en el suelo delante del sillón, su preciosa media melena rubia se movía arriba y abajo, o abajo y arriba, entre las gruesas piernas del paquidermo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un pinchazo de celos como nunca había sentido se me clavó en el estómago. Pero lo que me provocó náuseas fue oír los berridos de la bestia, roncos gemidos acelerándose más a cada succión sufrida, hasta que se derramó en la boca de mi socia. Ésta no se apartó, yo también había eyaculado en aquel depósito alguna vez, siguió chupando unos segundos hasta que confirmó que los estertores del elefante habían acabado. Se levantó, sonriendo y abrochándose la blusa, hasta que bajo la atenta mirada de Benjamín, tragó sonoramente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cómo os gusta a los tíos que nos lo traguemos. Con lo asqueroso que está.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me lo has prometido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y tú a mí también me has prometido cosas, así que venga, lo quiero mañana a primera hora. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya ha vuelto la jefa. Me gustaba más tenerte arrodillada y ser yo el jefe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aunque esté arrodillada, sigo siendo la jefa. Te recuerdo que lo hago porque yo quiero, no porque tú me lo pidas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se puede saber qué coño ha sido eso?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris pasaba por delante de mi despacho hacia el suyo. Me había sentado en mi escritorio pero tenía la puerta abierta para pedirle explicaciones cuando volviera. Había tardado unos minutos pues la había oído entrar en el baño. Se detuvo bajo el marco y preguntó a qué me refería. Pero no necesité verbalizarlo. Me escrutó seria, hasta que respondió:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Desde cuándo tengo que darte explicaciones sobre mis actos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Desde que éstos afectan o pueden afectar nuestro bienestar como empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Soltó una carcajada más sonora de lo que me hubiera gustado. Era un recurso habitual en mi socia, que podía interpretarse como hago lo que me da la gana, pero también como una burla hacia los demás. Aunque no era el caso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tranquilo que los intereses de la empresa están bien atados. –Me miró retadora, entrando en mi despacho y cerrando la puerta tras de sí. –Precisamente estaba cuidando de dichos intereses.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora los vas a cuidar así… -no encontré las palabras adecuadas. Mejor dicho, preferí no verbalizar las que mi cerebro enviaba a mis cuerdas vocales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin que se le borrara la sonrisa del rostro, cinismo en estado puro, siguió avanzando hasta rodear la mesa. Al llegar a mi vera preguntó, ¿estás celoso?, negué aunque lo estaba, no podía negarlo. Su respuesta fue alargar la mano hasta mi entrepierna, para sentarse sobre mí a horcajadas, rodeándome el cuello con los brazos, anunciándome que chupársela al <i>frik</i>i la había puesto cachonda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me dejó contestar. Sus labios tomaron los míos, los mismos que acababan de beberse la simiente del gordo, mientras su lengua entraba hasta mi campanilla. Fóllame como tú sabes y también te dejaré seco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus manos habían desalojado mi nuca para desabrocharse la blusa. Abandonó mis labios para clavarme las tetas en la cara, bebe mi niño, bebe si quieres que mamá te coma la polla. Me agarré a ellas con hambre, chupando, succionando, hasta que me la saqué de encima. La empujé contra la mesa, rabioso, dándole la vuelta para dejarla expuesta. Se dejó hacer, girando la cabeza para mirarme juguetona.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres la puta jefa y te has portado como una becaria –le escupí mientras tiraba de su pantalón para que su excelso culo apareciera orgulloso. Lo movía hacia atrás, en círculos, acercándomelo mientras esperaba que me desabrochara el pantalón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás celoso cornudín? –pinchaba con aquella media sonrisa de superioridad dibujada en la cara. -¿Lo estás porque alguien más ha jugado con la puta jefa?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así el miembro, apunté y entré violento mientras la agarraba del cabello con la mano izquierda. Gimió con fuerza, pero siguió chinchando. Eso es cornudín, fóllame, fóllame, fóllate a la puta jefa. Hasta que la acallé de una nalgada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres más puta que jefa. –Le pegué otra nalgada sin dejar de percutir con todo, rabioso. –Yo soy el jefe. Tú eres la puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, fóllame, fóllate a esta puta. –Eres la puta de la empresa. –Sí lo soy, dame más cabrón, fóllame. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya no pudo seguir hablando. Los gemidos se habían convertido en jadeos hasta que sus piernas temblaron atravesadas por un orgasmo intensísimo. Su clímax provocó el mío, descargando varios lechazos en el interior de su vagina. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si había sido el mejor polvo de los que habíamos echado, discutible pues estando de viaje habíamos tenido largas sesiones de sexo variado coronadas con varios orgasmos, pero sí había sido de una intensidad poco habitual.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No logré grandes explicaciones. Al menos no lo detalladas que esperaba oírlas. Se vistió, pasó por su despacho para recoger sus cosas y se largó, despidiéndose como cada noche con una sonrisa en los labios, juguetona pero cínica, y un comentario que me volvía loco. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me llevo tu semillita a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris llevaba un DIU pues no quería darle un hermanito a su hija. Gracias a ello nunca usábamos condón, pues no hay color entre que te metan un trozo de carne desnudo a plastificado, otro de sus comentarios obscenos, y le encantaba notar como el semen le manchaba el tanga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/9/1a39p/paigeturnahjb072612-sofa_018.jpg" width="425" height="638">Lo único que saqué en claro al día siguiente es que le había hecho dos mamadas últimamente, pues así lo tengo controlado, obediente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espero que no se te haya pasado por la cabeza chupársela a todos los empleados que quieras que te obedezcan.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vete a la mierda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me arrepentí al instante del comentario, pero los celos me estaban nublando el entendimiento. Cris y yo no teníamos ningún compromiso de exclusividad. Ambos teníamos una vida de pareja más o menos sólida, incluyendo bastante sexo en ambos casos, aunque si Toni o Emma se enteraban de que nos acostábamos de tanto en tanto, nos iban a dejar de patitas en la calle en un santiamén. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Cris nunca había considerado la fidelidad como el inquebrantable sacramento del matrimonio que la Santa Madre Iglesia nos vendía. Se había acostado con otros hombres y lo seguiría haciendo mientras le apeteciera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que el lunes puso las cartas sobre la mesa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me gustó un pelo el comentario que me hiciste el viernes. Así que después de darle muchas vueltas este fin de semana, quiero aclarar contigo unas cuantas cosas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">–Lo siento, me equivoqué. –Pero no me dejó hablar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me acuesto contigo porque me lo paso bien. Follas de puta madre y me gusta. Pero el único hombre que puede pedirme exclusividad en mi vida es mi marido y, aunque crea que la tiene, está convencido de ello y yo siempre juraré haberle sido fiel, tampoco a él se la voy a conceder. Soy una mujer libre que vive su vida como quiere y como cree…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo sé, no tienes que darme explicaciones… -pero no me escuchaba. Cuando mi socia había decidido poner los puntos sobre las íes, no había quién la detuviera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-…si pretendes fiscalizarme, controlar qué y con quién lo hago, te apartaré de mi vida personal y no volverás a tocarme nunca más. –Ahora hizo una pausa, inspiró hondo clavándome sus ojos almendrados y continuó. -Somos amigos desde hace muchos años, muy buenos amigos, íntimos, y te quiero mucho, pero quiero más a Toni. Creo que el jueves tuviste un ataque de celos. Sí es así, estamos jodidos. Estás jodido, porque no voy a cambiar. Y por más socios que seamos, por más casados que estemos en lo profesional, no voy a permitir que me digas lo que tengo que hacer. Te recuerdo que esto es una sociedad al 50% y que ninguno de los dos tiene más poder que el otro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asentí, buscando las palabras adecuadas para contrarrestar la bronca que me estaba echando. Tenía razón en que me había sentido celoso y era cierto que no podía permitírmelo, pues en lo afectivo estaba ligada a su marido y en lo sexual era voluntariamente promiscua y lo seguiría siendo. Pero yo también había usado el fin de semana para aclararme las ideas, analizando pros y contras, así que argumenté:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también te quiero muchísimos y, al igual que en tu caso, Emma y las gemelas son más importantes en mi vida afectiva de lo que lo eres tú. Tienes razón en que sentí celos, pero creo que se debieron más al hecho de considerarte mía en la empresa… -Yo no soy de nadie. -…no lo digo en un sentido posesivo, aunque suene así. Simplemente que no entiendo qué coño estabas haciendo, en qué coño estabas pensando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-En el bien de nuestra empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no lo veo, la verdad. No entiendo la jugada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos a ver. –Me puso una mano sobre las mías. –Benjamín es un puto marciano. Un bicho raro que lo más cerca que ha estado nunca de una mujer ha sido viéndola en 1600 píxeles. Vive en su mundo pero nos guste o no, se ha convertido en clave para esta empresa, para nuestro devenir futuro. Maneja demasiada información, es demasiado inteligente, es capaz de hacer cosas que a ti y a mí se nos escapan, y nos puede meter en un buen lío si quiere hacerlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Más a mi favor. ¿Cómo se te ocurre jugar con él?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No estoy jugando con él. Le estoy ofreciendo un premio al que no querrá renunciar, estoy apretando los lazos que le unen a nosotros, anudándolos, para que se libre mucho de jodernos si algo se tuerce. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Prefieres que te joda a ti, pensé, pero no lo dije en voz alta. No hizo falta, Cris me conocía tan bien que me leyó el pensamiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aunque la mayoría de mujeres que conozco, que conocemos, lo considerarían humillante, a mí no me cuesta nada hacerlo. Apenas me aguanta un par de minutos. Además, -me miró asomando aquella sonrisa cínica que tan bien conocía –me pone cachonda. Cuando acabo me apetece venir a buscarte para que me pegues un buen repaso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no las tenía todas conmigo, no pasó nada especial durante un mes. Considerando como no extraordinarias las mamadas que le propinó a Benjamín, claro. Una por semana conté, pues venía a mi despacho a continuación para que le bajara el calentón. Las dos últimas, apestando a semen, pues le daba morbo no lavarse los dientes para que yo notara el viciado aliento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero yo no estaba tranquilo. Tenía un mal presentimiento que cada vez percutía con más fuerza en mi cabeza. Según Cris el tío estaba cada vez más encoñado, ¿”embocado” sería la palabra?, y tenía razón en que parecía estar trabajando hasta la extenuación en un proyecto básico para la estrategia futura de la empresa, siguiendo a pies juntillas las directrices de su jefa. Pero mi sexto sentido estaba cada vez más alterado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue a mediados del tercer mes cuando me di cuenta que la cosa se estaba torciendo. Benjamín nos había presentado dos versiones de una herramienta para monitorizar servidores remotos, hablando en plata, controlar a distancia toda la información de otra empresa. Como nos tenía acostumbrados eran muy eficaces. Invisibles, prácticamente indetectables, y difícilmente rastreables. Si el uso de una aplicación espía ya es delito, haber creado una de las mejores del ciberespacio sin que Cris o yo tuviéramos el control me ponía muy nervioso. Por ello, tardé en detectar las señales que mi socia emitía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella también estaba muy nerviosa, irritable hasta niveles exagerados, y nuestra actividad sexual había decaído hasta casi el olvido. Achaqué su intranquilidad a la importancia del proyecto y a los riesgos que estábamos asumiendo, pues así me sentía yo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero que cuando tratara de abordar el tema con ella, me rehuyera&nbsp; o echara balones fuera no hacía más que confirmar que algo no andaba como debía. Así que decidí averiguarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi técnica fue rudimentaria pero eficaz. Mis conocimientos informáticos y de espionaje industrial son superiores a la media pero están a años luz de los de Benjamín y a distancia considerable de los otros tres programadores de la empresa, así que opté por atacar el flanco débil de mi adversario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La jaula, la cueva o la alcantarilla eran motes más o menos adecuados para referirnos al centro de operaciones del Genio, pero pocilga o vertedero también podían haber hecho fortuna, pues el habitáculo solía estar atestado de mierda, en el sentido más amplio del término. Comida abandonada, piezas de ordenador, ropa sucia, revistas y publicaciones variadas, e incluso, algún cachivache indeterminado que tanto podía ser un amuleto como un recuerdo de no sé qué ni dónde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Amparándome en el desorden reinante, no me fue difícil instalar una pequeña cámara de vídeo. Si hace unos años, éstas se camuflaban mediante un bolígrafo, un reloj despertador o un teléfono inalámbrico, por poner ejemplos bastante tópicos, el desarrollo de la tecnología ha provocado que cada vez sean más pequeñas, pues deben competir con software espía que se auto-ejecuta en webcams o dispositivos móviles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La que compré tenía el tamaño de un botón de chaqueta, redonda simulando el cabezal de un tornillo, así que pasaba desapercibida en el lateral de un estante, contaba con 8 horas de autonomía y control remoto por wi-fi, lo que me permitía ejecutar el visor de vídeo desde mi despacho. La calidad del audio no era excelente, pues los movimientos muy cercanos a la cámara ensuciaban el sonido, sonando a frito, pero era más que suficiente para comprender el diálogo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé tres días en encontrar el momento óptimo para instalarla, a las 6 de la mañana de un viernes, pero en cuanto lo hice obtuve la primera respuesta a las 9 de la mañana, confirmada con creces, pasadas las 4 de la tarde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuestra rutina habitual consistía en tomarnos un café justo al llegar a la empresa, entre 8 y 8.30. A veces solos Cris y yo, si debíamos comentar algo, pero a menudo, acompañados de algún miembro del <i>staff</i>. Únicamente un día aquella semana, mi socia me había acompañado, pues últimamente se encerraba en su despacho arguyendo que no le apetecía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvía a mi escritorio cuando me la crucé inquieta. Debo hablar cinco minutos con Benjamín, respondió cuando le pregunté por la premura. Sin dilación, me senté ante mi portátil y me conecté a la cámara espía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenos días, jefa. Puntual como cada mañana –la saludaba el gordo con una sonrisa de oreja a oreja. -¿Vienes a por tu ración de leche?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/a/1a3aF/paigeturnahjb072612-sofa_043.jpg" width="426" height="639">En circunstancias normales, como el primer día que les vi, Cris hubiera impuesto su aplomo, cortándole las alas o mandándolo a la mierda. Pero por respuesta, únicamente esbozó un gesto extraño con los labios, de hastío, mientras se levantaba el jersey de entretiempo y el sujetador para que sus bonitos pechos aparecieran. Mientras el tío alargaba las manos para sobarla a consciencia, la jefa le sacó el miembro aún fláccido desabrochándole el pantalón. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin dudarlo, engulló, provocando los primeros gemidos del afortunado que pronto se tornaron en obscenos cumplidos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Qué bien la chupas jefa. Cómo me gusta tenerte arrodillada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los pocos minutos, más de cuatro según el reloj del vídeo, Benjamín eyaculó sonoramente sin permitir a Cris apartarse ni un milímetro. Lo sorprendente del episodio no fue la felación en sí, ni que ella continuara chupando, limpiándola unos minutos más. Ver la sumisión de una de las mujeres más altivas que conocía me incomodó, pero lo que me preocupó fue la mirada derrotada de mi socia, harta pero complaciente, aguantando dócilmente las obscenidades que el tío había proferido durante el acto y que tuvieron su colofón cuando se levantaba para salir de la pocilga. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te espero a las 4.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy no, es viernes y quiero recoger a mi hija en el colegio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy es el día. Esta mañana estará acabado el proyecto, así que el lunes ya os lo puedo presentar. He cumplido mi parte, ahora te toca a ti cumplir la tuya.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estoy cumpliendo. A diario –se lamentó rabiosa levantando la voz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Benjamín, sentado en su trono no se inmutó. Simplemente añadió, muy seguro de sí mismo:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta tarde quiero el premio gordo. Me lo debes. Así que a las 4, cuando la oficina esté completamente vacía, te quiero aquí, guapa y dispuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si estaba preocupado, ahora estaba acojonado. ¿Cómo podía ser que una mujer como Cris se estuviera sometiendo de aquella manera a aquel malnacido? Sabía que el proyecto estaba muy avanzado, era estratégico para nosotros, pero ¿valía la pena doblegarse de ese modo? Yo creo que no. Es más, tratando de ponerme en la piel de mi socia, prefería perder el proyecto y algunos clientes importantes ante que arrodillarme entre las piernas de un tío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de hablar con ella aquella mañana pero desapareció. Estaba muy liada, me contestó cuando la llamé al móvil, pero me anunció que el lunes Benjamín nos presentaría la versión definitiva de la aplicación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A partir de las 3 la oficina se fue vaciando con velocidad, hasta que me quedé solo con él, encerrado en su cueva. Cris no había vuelto, así que me dirigí al despacho del genio para despedirme. ¿Te quedas? Sí, un par de horas más, aún. Ok, buen fin de semana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajé al parking para tomar la Ducati Monster negra e irme a casa, aunque había avisado a Emma que seguramente tardaría en llegar. La plaza de Cris estaba vacía, pero di por hecho que aparecería pronto. Por ello, salí del garaje, di una vuelta a la manzana para aparcar fuera, y volví a recorrer el camino andado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para no cruzarme con nadie, a las 4 en punto entraba en el edificio por una puerta lateral que daba acceso al parking. Bajé a la tercera planta donde teníamos nuestras plazas asignadas y allí estaba aparcado el Golf blanco de mi socia. Tomé el ascensor y subí los siete pisos que me separaban del despacho. Entré en las oficinas cruzándolas con cautela, haciendo el menor ruido posible, hasta encerrarme en mi oficina con las luces apagadas. Conecté el portátil y ejecuté la cámara remota. Allí estaban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris se había cambiado de ropa. Los tejanos y la camiseta de entretiempo habían desaparecido. Ahora, un vestido entallado de una sola pieza, blanco, cubría aquel cuerpo casi perfecto. Benjamín se mantenía sentado en su trono mientras mi socia, de pie, se movía contoneándose al son de una música ligera. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es jefa, baila para tu hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No parecía escucharlo, moviéndose sensualmente con los ojos cerrados. Pero era obvio que ni le apetecía estar allí ni bailar para el sátiro. Sin que él lo ordenara, tomó el vestido por el límite de la falda y lo fue levantando hasta sacárselo por encima de la cabeza, lentamente. Un guau procaz silenció la música cuando un conjunto de ropa interior negro con ligueros presidió la pequeña sala. Pareces una puta. Pero la mujer no se inmutó. Le dio la espalda sin detener la danza, mostrándole las rotundas nalgas solamente cubiertas por un fino tanga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un par de comentarios obscenos más fueron el preludio de la primera orden. Ven aquí. Pero Cris tardó en acercarse al cerdo que blandía varios billetes de 20€ en la mano. Cuando la tuvo cerca, le sobó una nalga con la mano libre mientras colaba un billete en el lateral del liguero. Baila para mí, zorra. No se detuvo, soportando las manos del tío que la decoraban con dinero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es guarra. Baila para tu cliente. –La mujer se alejó ligeramente, liberándose de las zarpas del oso, así que éste dio la siguiente orden. –Tócate. Tócate para mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi socia se había dado la vuelta, enfrentándolo. Acercó las manos a su cuerpo y se acarició los pechos por encima del sujetador. Bajó por el estómago hasta su sexo que también se acarició, sensualmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso es, sigue así. Cómo me pones jefa. Tócate zorra, quiero ver cómo te haces un dedo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris coló una mano dentro del tanga, obediente, apoyándose en la amplia mesa para poder abrir las piernas sin caerse. Sus dedos se movían lentos pero ágiles mientras la mano izquierda estimulaba sus pechos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chúpate los dedos. –Abandonaron su entrepierna para perderse entre sus labios. -¿A qué saben? ¿Saben a puta? ¿A puta jefa? –Volvieron a descender para profanar su sexo de nuevo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconozco el nivel de excitación real de mi socia, pero los dedos salían brillantes del tanga antes de perderse en su boca. Realizó el ejercicio tres veces, hasta que Benjamín le ordenó arrodillarse para demostrarle cuán puta era. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como tantas otras veces últimamente, Cris sacó el miembro completamente enhiesto para engullirlo. Despacio zorra, no tengas prisa. He pagado por un completo y no quiero correrme aún. Lentamente, saboreándolo, obedeció, aún vestida, de rodillas en el suelo de la cueva, decorada con billetes de 20.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/d/1a3d0/paigeturnahjb072612-sofa_113.jpg" width="425" height="638">Agarrándola del pelo, violentamente, la detuvo. ¿Quieres que te folle? La chica no contestó, así que Benjamín le propinó una suave bofetada repitiendo la pregunta. Cris lo miró desafiante un segundo, sorprendida por la agresión, pero asintió. Pídemelo. Quiero que me folles. Eso es un deseo, una orden, no una petición. Pasó otro eterno segundo, mirándolo aún orgullosa, agarrada del cabello. Fóllame por favor. Así me gusta, que ocupes tu lugar, puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tiró de ella para que se incorporara, obligándola a abrir las piernas para sentarse a horcajadas sobre su voluminoso cuerpo. Al menos ponte un condón, pidió. ¡Una polla! fue la respuesta que obtuvo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Resignada, apartó la tela del tanga para incrustarse aquella barra no deseada. Descendió completamente hasta que ambos pubis se unieron, pero no ascendió, pues Benjamín la tenía sujeta de las caderas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué ganas tenía de follarte, cabrona! –Una nalgada dio el pistoletazo de salida. Cris inició un lento vaivén mientras las manos del cerdo la aferraban de las posaderas. –Eso es puta, muévete. Gánate el sueldo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tomó de las tetas, una en cada mano después de bajarle las tiras del sostén, sin quitárselo. Cris tenía los ojos cerrados, supongo que tratando de evitar ver el espectáculo, pero no perdió el ritmo en ningún momento, a pesar de los comentarios vejatorios del gordo, de los lametones en las tetas y cuello o de las nalgadas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Súbitamente le ordenó detenerse. Ponte a cuatro patas en el suelo. Cris obedeció. Benjamín se levantó para acercarse mientras le preguntaba si quería que la follara como a una perra. Cris respondió afirmativamente. Pídemelo. Fóllame como a una perra, por favor. ¿Eso quieres? Sí. Fóllame como a una perra, tuvo que repetir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tío se tomó su tiempo. Sobándole las nalgas, colando un dedo en su sexo celebrando que estés empapada, zorra, dándole alguna nalgada, hasta que acopló la polla entre las piernas y embistió. Pero no fue hasta que la chica estiró el brazo para encajarlo que entró.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fuera cansancio u otra cosa, voluntad de esconderse cual avestruz, tal vez, Cris bajó los brazos para apoyar la cabeza entre ellos. La respuesta de Benjamín fue automática. Agarrándola del pelo con la mano izquierda, le propinó una nalgada con la derecha ordenándole: en cuatro, puta, como una perra. Obedeció instantáneamente. Pero no acabó allí la humillación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te gusta? ¿Te gusta que te folle a como a una perra? –no contestó, o no lo hizo al volumen esperado por el percutor, así que se llevó otra nalgada, más fuerte que las anteriores, haciéndola gritar. -¿Te gusta? –Sí, respondió alto y claro. -¿Te gusta follar perra? –Sí. –Pídemelo, pídeme que te folle perra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Fóllame, fóllame cabrón, fóllame como a una perra… -Cris ya no se detuvo, como tampoco lo hizo él, embistiendo enloquecido, cual dios escandinavo sometiendo pueblos rebeldes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Límpiame. –Benjamín se había sentado en su trono de nuevo, resoplando, tratando de acompasar una respiración desbocada por el esfuerzo realizado por un cuerpo poco acostumbrado a tal desempeño físico. Cris se giró, pude apreciar humedad en sus ojos, sin duda lágrimas reprimidas, gateó el metro y medio que la separaba del objetivo y cumplió, hasta que creyó conveniente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin esperar órdenes ni permiso, se levantó, tomó el vestido y salió de la cueva de los horrores sin mirar atrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé un fin de semana de pena. Aunque Emma trató de ayudarme, argüí problemas con un proyecto que se nos estaba atragantando, no podía explicarle que un trabajador de la empresa se estaba aprovechando de la tía que me estaba follando. Además, el viernes había tenido epílogo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si tenía alguna duda de quién era la víctima y quién era el agresor, lo confirmé veinte minutos después de acabado el encuentro en la cueva cuando, volviendo a casa en moto, vi a lo lejos el Golf blanco de Cris parado en el arcén. Me acerqué por si había tenido algún problema, pero no llegué a parar a su lado. Lloraba desconsolada aferrándose la cara con ambas manos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era obvio que tenía que tomar cartas en el asunto, así que decidí agarrar el toro por los cuernos y ayudarla a reventar al hijo de puta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La presentación del proyecto fue un éxito. No solamente era una herramienta que nos ponía en ventaja ante competidores directos de mayor tamaño, sino que además Benjamín había accedido a cedernos el control de la misma. No lo sabía en ese momento, pero era una de las condiciones que Cris le había arrancado cuando había accedido a sus propósitos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por tanto, la solución era simple. Debíamos dejar pasar unos días hasta que confirmáramos que éramos capaces de gestionar la aplicación solos y, llegado el momento, patada en el culo. Pero me parecía demasiado fácil, sobre todo viendo la calaña del individuo. Además, siempre corríamos el riesgo de ser atacados cibernéticamente por él, y allí sí podía ser realmente dañino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo estás?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, ¿por qué?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi socia me miraba curiosa, suspicaz, por lo que evité rodeos innecesarios. No habíamos salido a comer, así que estábamos prácticamente solos en las oficinas cuando entré en su despacho. Cerré la puerta y lo solté todo sin ambages. Preocupado por su bienestar, convencido que pasaba algo grave, como coloqué la cámara y descubrí hasta qué punto la estaba sometiendo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Serás cabrón! –levantó la voz más de lo que debería haber hecho. -¿Quién te has creído que eres para espiar a los demás? ¿Es que ahora que no me tocas necesitas mirar para machacártela?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba fuera de sí por lo que traté de calmarla. Argumentando que se le había ido de las manos y que solamente trataba de ayudarla. Que era evidente que Benjamín había abusado de ella, te ha forzado a hacer cosas que no querías hacer… Me echó de su despacho con muy malos modos, cabrón fue lo más suave que me llamó, encerrándose en él toda la tarde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran más de las 8 cuando llamé a su puerta. Ya no quedaba nadie, pero no podía irme a casa así. Entré con cautela. Estaba sentada en su butaca ligeramente estirada con algodones húmedos en los ojos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás bien? -pregunté. Negó con la cabeza. -¿Puedo hacer algo por ti? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lentamente se quitó los algodones, se fue incorporando, mirándome vidriosa, asintiendo sutilmente, hasta que llegué a su lado en que nos abrazamos con fuerza. Lo siento, lo siento, tienes razón, se me ha ido de las manos, era todo lo que era capaz de verbalizar a la vez que lloraba de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dejé desahogarse durante un buen rato, hasta que se le secaron los lagrimales. No puedo irme a casa así, se excusaba. Tenía los ojos hinchadísimos y no quería dar explicaciones, pues no era mujer dada a ellas. Pero me las dio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-2.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/a/1a3aS/paigeturnahjb072612-sofa_054.jpg" width="423" height="635">Apenas tardamos una semana en poner en marcha el plan. Lo había ideado durante el fin de semana, así que aquella misma tarde logré calmarla anunciándole que tenía un planteamiento para sacarla del atolladero, para sacarnos a ambos, con lo que logré que marchara a casa un poco más tranquila, pero no quise detallárselo hasta que tuviera atados un par de cabos sueltos. Dos días después, el miércoles, se lo expuse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le gustó, pero era la mejor estrategia posible para clavar la daga en lo más hondo del estómago del gordo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era viernes por la tarde, dos semanas exactas desde que yo había descubierto el pastel. Ahora el que se lo estaba comiendo era Benjamín. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reunidos los tres en mi despacho, proyectábamos en la pantalla UHD de 40 pulgadas colgada en la pared izquierda la película que iba a llevarse todos los premios. Cris y Benjamín como actores principales, yo como director y guionista.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi socia gritaba, suéltame cabrón, otra vez no, mientras nuestro empleado la sujetaba de la cintura, de los brazos, del cuello, tratando de inmovilizarla. Llevaba el mismo vestido blanco que días atrás y luchaba con todas sus fuerzas para zafarse del agresor. Éste también se esforzaba al máximo en someter a su presa, pues no pensaba dejarla escapar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Extrañamente no estaban en la cueva. Huyendo, Cris se había colado en la sala de juntas, vacía un jueves a las 8 de la tarde, pero Benjamín había sido lo suficientemente rápido para atraparla, o ella demasiado lenta para trabar la puerta, por lo que el búfalo mugía desbocado, sonriendo lascivo ante el bistec que se iba a zampar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue Cris la que soltó la primera bofetada, impactando de lleno en la mejilla del tío, que la miró sorprendido al principio, colérico al tratar de esquivar la segunda agresión. Logró empujarla contra la mesa a suficiente distancia para que los brazos de la mujer no llegaran a su cara, pero la diferencia de envergadura permitió que sus manos pudieran llegar a la cara de ella, que chillando recibió la primera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda le partió el labio, aumentando sus gritos e insultos al agresor, suficientemente altos para que no hubiera duda de lo que estaba pasando, pero no lo bastante para que pudieran llegar a oídos externos a la empresa. Lamentablemente para mi socia, yo ya me había ido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris aún tuvo fuerzas para lanzar un par de patadas y tratar de arañarlo, pero fue el canto del cisne. La tercera bofetada no llegó a impactar en ella pues pudo esquivarla doblándose hacia abajo, pero la había agarrado del cabello, gesto que combinado con el movimiento brusco de la mujer la dejó tumbada e indefensa sobre la mesa, boca abajo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A partir de este punto, Benjamín lo tuvo fácil. Su propio peso la inmovilizó, aunque aún le propinó algún guantazo en nalgas y brazos. Cris seguía moviéndose, luchando, pero había pedido vigor y era obvio que su suerte estaba echada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le quitó el vestido. Se lo arrancó, dejándolo hecho trizas. Cuando las nalgas de la pobre desgraciada aparecieron, el cerdo se acomodó ente ellas, sacándose el pene sin importarle en lo más mínimo los ruegos de la chica que ahora sí gemía derrotada esperando lo inevitable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El último grito que mi socia profirió en la película acompañó el golpe seco que anunciaba la profanación de su vagina. Sin dejar de gemir, de quejarse, de lamentarse, llorando aunque las lágrimas no eran visibles desde la distancia de la cámara, soportó los 2 minutos y medio de violación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Benjamín percutió orgulloso, disfrutando del premio conquistado, tomándola del cabello exultante mientras también la martilleaba oralmente. ¿Esto es lo que ibas buscando verdad zorra? Toma puta, ya estás contenta, y otras lindezas por el estilo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando acabó dejó caer su peso sobre Cris como si esta fuera también su diván, lo que reactivó la energía de la chica que braceó, pataleó y gritó, suéltame cabrón, cerdo asqueroso, provocando que Benjamín despertara automáticamente de su letargo para descabalgarla. Al sentirse liberada, mi socia salió corriendo del plató para perderse lateralmente por la puerta que daba acceso al pasillo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cara de Benjamín, sentado ante nosotros en mi despacho, era de desconcierto. Ni entendía que el último encuentro con su jefa hubiera sido grabado ni veía donde estaba el problema por un acto de sexo duro. Tuve que acercarle el informe médico de urgencias donde se detallaban las contusiones en brazos, nalgas, cuello y cara, así como el labio partido, del que asomaba una pequeña costra, es una calentura se había justificado Cris ante el staff aquella mañana, además de las heridas por una fricción forzada en el conducto vaginal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El diagnóstico médico había sido meridiano, una violación, sin duda, lo que había puesto en marcha de inmediato el protocolo de atención a víctimas de violencia sexual. La agredida había tenido que relatar el traumático episodio a una agente de policía que lo había redactado para cursar la consiguiente denuncia, documento que también tendí al alucinado joven, pues su nombre y apellidos aparecían en el documento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sólo me falta firmarlo y unos mozos muy agradables vendrán a buscarte, te esposarán y te llevarán a comisaría donde no sólo conocerás a otros delincuentes comunes, te mezclarán con ellos para que hagas nuevos amigos con los que podrás practicar tus habilidades orales. Pero esta vez serán ellos los que te dirán, qué bien la chupas jefa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Benjamín apenas logró balbucear algo parecido a qué es esto. Nos miraba alternativamente, muy inquieto, sonriendo nervioso incluso preguntándose si era una broma. Pero mis siguientes palabras, en un tono más amenazador aún, le demostraron que no estábamos de coña. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú sabrás qué quieres hacer con tu vida, con tu futuro. Pero hoy tu relación con esta empresa acaba aquí. De ti depende que Cris firme y entrega la denuncia o de que no lo haga. Como en la mayoría de casos de violación se acaban reduciendo a la palabra de la víctima contra la del agresor, el vídeo no deja ninguna duda de qué ocurrió ayer noche. Vídeo que utilizaremos, no lo dudes, si nos hace falta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hice una pausa para que el genio digiriera mis palabras. Trató de responder, argumentar que no había sido una violación, que faltaban hechos anteriores y posteriores al vídeo, fuera de la sala de juntas, que…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me cuentes lo que ya sé. –Abrió los ojos como platos. Por fin había entendido que había caído en una encerrona, siempre me ha sorprendido lo idiotas que pueden llegar a ser algunos genios, así que continué: -No solamente abandonarás esta empresa hoy. Lo harás con las manos vacías. Ni siquiera recogerás la pocilga que tienes por despacho. Tan sólo me acompañarás allí para traspasarme todas las claves así como el algoritmo base de modo que yo pueda modificarlo sin tu concurso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hijos de puta, me habéis engañado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso te pasa por pasarte de la ralla. Cuando una mujer dice no, es que no –le escupió Cris.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nunca dijiste que no. Fuiste tú la que me dijiste ayer que te ponía hacerlo así, que tenías la fantasía pero que no podías pedírsela a tu marido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo ojos inyectados en sangre del paquidermo no acojonaron a mi socia, que se revolvió feroz ante su agresor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace dos semanas me violaste. –Benjamín negaba con la cabeza. –Sí, me violaste. Me obligaste a hacer algo que no quería hacer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Habíamos llegado a un acuerdo. Tú te ofreciste&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas. Yo me ofrecí a calmarte de cuando en cuando pues un <i>friki</i> como tú no se come una rosca ni pagando, -contraatacó con desprecio –pero te di la mano y te cogiste todo el brazo. Lo que tenía que ser puntual, lo convertiste en diario, en un sometimiento, en una humillación. Te recuerdo que me amenazaste con contárselo a toda la empresa, con <i>hackear</i> toda la red interna y mandarnos a la ruina si no pasaba por el aro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo decía en serio…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues tu semen en mi garganta sí me parecía algo serio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/8/0/8/4/80849/1/a/3/a/1a3aT/paigeturnahjb072612-sofa_055.jpg" width="423" height="635">Se hizo el silencio. Bastantes segundos después, lo rompí. Tú decides, pero la respuesta era obvia. Lo teníamos agarrado por los huevos y él lo sabía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los pocos minutos le acompañaba a la jaula para que recogiera cuatro enseres y me facilitara las claves encriptadas de las cuatro aplicaciones que había desarrollado con nosotros. El chaval estaba hundido, tanto que no daba pie con bola, pero no le di tregua. Era viernes tarde y quería ventilarme el trago lo más rápidamente posible para llegar a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No lo hice con mala intención, lo prometo. –Fue todo lo que aquel niño grande me dijo antes de despedirse. No respondí, supongo que por ello tampoco se atrevió a decir nada más aunque creo que quiso esbozar algún tipo de disculpa. Lo vi desaparecer como lo que creo que era, un pobre crío al que le habían ofrecido un caramelo sin pararse a pensar que comerse toda la bolsa podía sentarle mal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volví a mi despacho para recoger a mi socia e irnos, me encontré con la última sorpresa de la jornada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se había desnudado, quedando vestida únicamente con el conjunto de ropa interior y liguero que había visto en la pantalla de mi ordenador hacía exactamente dos semanas. Me esperaba sentada sobre mi mesa, mirándome lasciva. Abrió las piernas, obscena, mostrándome una mano enterrada entre ellas, para bajar a continuación, darse la vuelta, ofrecerme su grupa, y girando la cabeza hacia mí, ordenarme: Fóllate a tu puta cabrón, hace semanas que no me das mi merecido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Quién había sido víctima de quién?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Protected by SafeCreative</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"> <img decoding="async" class="size-full wp-image-22500 aligncenter" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/07/Sin-título1-5.png" alt="" width="600" height="937" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/07/Sin-título1-5.png 600w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/07/Sin-título1-5-192x300.png 192w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></span></i></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mosquita muerta&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 May 2022 08:18:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[XAVIA]]></category>
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					<description><![CDATA[MOSQUITA MUERTA &#160; No era gran cosa, la verdad. Todo en ella era corriente incluyendo el nombre, María, pero me permitió explorar un mundo desconocido para mí que fue más placentero de lo esperado. Era compañera de trabajo, un hábitat donde no suelo buscar sexo y menos pareja. Marcos, un colega de departamento sí se había tirado a tres chicas de la compañía, pero ni tengo su físico, ni sé imitar su labia. Solamente soy tan cínico como él, pero eso no suele abrir piernas. María era una administrativa del departamento contable, tímida, poco dada a relacionarse con compañeros de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">MOSQUITA MUERTA</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era gran cosa, la verdad. Todo en ella era corriente incluyendo el nombre, María, pero me permitió explorar un mundo desconocido para mí que fue más placentero de lo esperado. Era compañera de trabajo, un hábitat donde no suelo buscar sexo y menos pareja. Marcos, un colega de departamento sí se había tirado a tres chicas de la compañía, pero ni tengo su físico, ni sé imitar su labia. Solamente soy tan cínico como él, pero eso no suele abrir piernas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María era una administrativa del departamento contable, tímida, poco dada a relacionarse con compañeros de otros departamentos, como era mi caso. Sabía que había cumplido los treinta porque entrando una tarde en Contabilidad me encontré con el pastel que le habían comprado, así que la felicité con un par de besos, poniéndose colorada como un tomate. También sabía que estaba casada y tenía un hijo y que era eficiente en su trabajo, sobre todo disciplinada y cumplidora. Algo que también aproveché en mi beneficio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A finales de febrero conmemorábamos el aniversario de la empresa con una fiesta de obligada asistencia. Los socios solían alquilar algún local de cocina aceptable y precio moderado en el que cenábamos de pie, charlando unos con otros, para pasar a la fiesta propiamente dicha donde el baile, la bebida, las proposiciones y algunos escarceos eran los protagonistas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tampoco había demasiada actividad pero la poca que se producía solía tener a Marcos de instigador. Aquel año, mi amigo dio en la diana, marcando la cuarta muesca en su revólver, así como hice yo, pero lo mío no fue premeditado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo días preparando el terreno y pienso tirarme a Merche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni de coña, –respondí –no sólo está casada, además es devota de no sé qué virgen de no sé dónde y miembro de una congregación religiosa. Por más buena que esté, es inaccesible.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú déjamelo a mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso hice, dejárselo a él mientras contemplaba el espectáculo. Durante casi dos horas estuvo tonteando con ella más o menos amistosamente, hasta que decidió lanzar el ataque para lo que me solicitó ayuda. Necesito que me entretengas a Montse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En una empresa cercana a los cien trabajadores, hay de todo, como en la Viña del Señor. Si realizáramos un ranking con las sesenta y tantas chicas de la compañía, Merche estaría sin duda en el top cinco, no así Montse que era más simpática que guapa. Pero, solidarizado con mi amigo, no le iba a hacer ascos a un buen ágape si éste era factible, por más que no me encontrara en mi hábitat natural de caza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve claro que no lograría nada con mi pareja de baile al poco de haberla apartado de su amiga y mi amigo. Supongo que por ello, no forcé la máquina en ningún momento por lo que la velada fue relativamente tranquila, hasta que inexplicablemente la mujer se encendió. Podría ser por el alcohol aunque no bebió tanto, o simplemente era una calientapollas, pues es lo que hizo la última hora, hasta que decidió dejarme tirado como a una colilla. Siendo justo, no habíamos pasado de cuatro abrazos en bailes más o menos cálidos, pero su cercanía había sido muy obscena así que me dejó palote y sin premio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo también decidí largarme de la fiesta, pero antes de tomar el coche tuve que pasar por el baño. Curiosamente, el local también tenía lavabos públicos en el exterior, en una puerta colindante a la entrada principal, a los que me dirigí pues los interiores estaban llenos, donde me encontré con la sorpresa del año. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De verdad, no puedo hacerlo. –Abrí los ojos como platos. En el cubículo del fondo, de los cuatro que tenía aquel aseo, había alguien, una mujer de la que había reconocido la voz.- Por favor, Marcos, hemos llegado demasiado lejos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No pensarás dejarme así?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedo hacerlo –insistía. –Sabes que estoy casada, conoces a mi marido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero se hacía el silencio y se oían suspiros y roces, así que decidí moverme sigilosamente, pues ver como mi amigo se tiraba a la beata en un baño público me puso a mil. No pude ver nada, ya que las puertas llegaban al suelo, pero escuché claramente toda la sinfonía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tú también lo estás deseando, estás tan caliente como yo. –Marcos por favor, no debo. Más suspiros, sonidos de ropa, de brazos, pero ella mantenía su negativa, hasta que mi compañero planteó una alternativa. -Al menos hazme una mamada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, te lo hago con la boca, –aceptó al cabo de unos minutos mientras mi polla cobraba un tamaño sideral –pero con una condición. Ni una palabra a nadie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oí una cremallera, ropa moviéndose, hasta que Marcos profirió el primer suspiro. Pero lo más excitante para mí, además de imaginar sin poder ver, fue escuchar los sonidos de succión de la felatriz, acompañados de algún que otro gemido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El lunes siguiente, Marcos, no solamente me relataría con pelos y señales la mamada de la mujer, expulsada sobre un buen par de tetas, pues no me dejó correrme en su boca, sino que lo aderezaría con una foto tomada con el móvil en la que sus labios eran profanados por una barra de carne. Tenía los ojos cerrados, concentrados, por lo que no se dio cuenta de la toma de la instantánea. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero volvamos al viernes. Salía antes que ellos del cubículo, para que no se dieran cuenta de que habían tenido un espectador, ¿cómo se le llama a un mirón auditivo?, con un empalme de tres pares de cojones. Y allí me la encontré, al lado de mi coche, haciéndole señas a un taxi que no se detuvo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te lleve a casa?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hace falta, gracias, eres muy amable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me cuesta nada. Venga, sube al coche –ordené más expeditivo de lo que hubiera aconsejado la buena educación. Noté la sorpresa en María, pero obedeció dócilmente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sorprendió la dirección que me dio, pues pensaba que vivía en mi barrio, así que me explicó que desde hacía unos meses vivía con su madre. No incidí en el tema, pero era obvio que se había separado de su marido. Preferí preguntarle por la fiesta y qué tal se lo había pasado. Bien, fue su escueta respuesta, confirmándome su conocida timidez, pues costaba arrancarle algo más que monosílabos. Su actitud sentada a mi lado, además, era vergonzosa. Temerosa, incluso, sensación que se agudizó cuando la miré, repasándola sin compasión, pues mi excitación se mantenía despierta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevaba un vestido de una pieza cubierto con una chaquetita corta, por la cintura, sin abrochar. No tenía demasiado escote, pero sus pechos, medianos, potenciados por el cinturón que los cruzaba, me parecieron apetitosos. También sus piernas, enfundadas en unas medias color carne de las que veía menos de medio muslo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El instinto me llevó a atacar cuando nos detuvimos en un semáforo, poco antes de llegar a su casa. Has venido muy atractiva esta noche. Bajó la cabeza, profiriendo un escueto gracias. No arranqué cuando las luces cambiaron a verde. Estábamos en el carril derecho de una calle que tenía tres, así que no molestábamos a otros vehículos en caso de que aparecieran. ¿Sabes qué me apetece? No respondió, agarrándose las manos entre sí, como una niña pequeña pillada en falta. Me apetece besarte. Mantuvo la cabeza baja, sin mirarme, pero tampoco negaba. Nunca me había encontrado con nadie así, por lo que continué acosando. Giré mi cuerpo, alargué la mano para tornar su cara hacia mí, siguió mirando bajo cuando esperaba que me mirara a los ojos, me acerqué y la besé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardó en reaccionar pero no me pidió que me detuviera ni que la dejara marchar. Simplemente se dejó hacer pasiva. Quiero acabar la noche bien y quiero hacerlo contigo. Suspiró profundamente, nerviosa, pero no se apartó ni me rehuyó cuando la tomé de la nuca y la besé de nuevo. Abrió la boca pero no me devolvía el morreo, así que empujé mi cara hacia adelante para aprisionar su cabeza contra el respaldo del asiento. Mi lengua entró en su boca pero no encontró a su gemela. Sus brazos se mantenían inertes. Los míos, en cambio, comenzaron la expedición. Mi mano izquierda coronó su pecho, llenándola, acompañada por la derecha que en una posición incómoda tomó el otro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saca la lengua, ordené, a lo que obedeció instantáneamente, entrelazándola con la mía. Ahora sí era un morreo. El poco escote del vestido me impedía avanzar en mi excursión, por lo que deslicé mi mano por su vientre hasta sus muslos, que acaricié unos minutos antes de colar la mano por debajo de su falda. Mantenía las piernas cerradas, cual adolescente adoctrinada para no permitir al chico llegar al tesoro, así que ordené de nuevo. Abre las piernas. Otra vez obedeció, moviéndolas tímidamente. Colé la mano ascendiendo despacio hasta llegar a su ingle, que acaricié suavemente para pasar el dedo también por la paralela. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi mano derecha, invertida, había logrado colarse en su pecho pero la posición era muy incómoda. Fue entonces cuando la izquierda se encontró con una muralla. De tela y algodón. Al llevar medias tipo panty no pude colar la mano, pero no noté los labios de su sexo pues llevaba salvaslip. Habitual en muchas mujeres, me di cuenta que era más grueso de lo acostumbrado. ¿Tienes la regla? Asintió, lo que me detuvo de golpe. Mierda, pensé, pero la mamada escuchada me tenía desbocado así que decidí obviarlo. O cambiar de juego.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puse el coche en marcha hasta aparcarlo en una zona con cierta penumbra. Volví al ataque, pero al comportarse con tanta pasividad decidí ser egoísta, además de activo. Me desabroché el pantalón, sacando mi durísimo miembro de su encierro, tomé su mano derecha posándola sobre él y nos abandonamos a juegos adolescentes. Yo sobándole las tetas por encima del vestido. Ella masturbándome rítmicamente, hasta que quise más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Repetí una frase que había oído hacía media hora. Al menos, hazme una mamada. No tuve que insistir. Agachó la cabeza y se la metió en la boca. Chupaba mecánicamente con la mano derecha aguantando el tallo. Tuve que pedirle que lo hiciera despacio, pues es como me gusta que me la coman, degustándola, pero estaba tan caliente que no iba a durar mucho. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quise repetir también el modus operandi de mi amigo, corriéndome en sus tetas, pero para ello debía desabrocharle el vestido por la cremallera posterior y no me apetecía detener el juego. Así que opté por una alternativa que no siempre resulta del agrado de la felatriz. Pero no se apartó. Recibió mi descarga con naturalidad, como si fuera lo más normal del mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando consideró que ya había acabado, levantó la cabeza, aún con mi simiente en la boca. Esperaba que abriera la puerta para escupirla o sacara un pañuelo de papel para soltarla, pero se quedó quieta como si de enjuague bucal se tratara. Entonces comprendí. Trágatelo. Inmediatamente, la nuez de su cuello se movió, dejando pasar el líquido hasta su estómago.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tumbado en el sofá de casa, al día siguiente, rememoré el episodio, sorprendiéndome aún por su comportamiento. Nos habíamos despedido ante su portal con un casto beso, como si nada hubiera ocurrido. Solamente sonrió suavemente cuando le dije, a modo de despedida, que me había gustado mucho acabar la noche con ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A diferencia de él, no conté nada a Marcos sobre mi fin de fiesta, el lunes en la oficina. Algo en mi interior me empujaba a mantenerlo en secreto, como si la protegiera. Tampoco me acerqué a ella pues quitando una pausa para tomar café fui bastante de bólido toda la mañana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba próxima la hora de comer, cuando la vi pasar por el pasillo central hacia el departamento de compras. No giró la cabeza hacia mí, pero sí la mirada, que coincidió con la mía. Vestía falda y blusa, indumentaria que en su caso prácticamente podía considerarse su uniforme, pues pocas veces la vi en pantalón. También es cierto, que no solía fijarme en ella especialmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando notó mi mirada, bajó la vista automáticamente, en un gesto inesperado para mí, pero excitante. Supuse que había ido a entregar alguna factura o a preguntar por algún importe, así que no debía demorarse demasiado en aquella zona, por lo que estuve pendiente de su vuelta. Cuando ésta se produjo, me levanté, cruzándome con ella, pero no me detuve. Me bastó un gesto con la mano para que me siguiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La esperé en el pasillo que daba acceso al almacén durante diez o quince segundos. Se detuvo delante de mí, mirándome pero no a los ojos, así que le pregunté:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo estás? –Bien. Seguíamos en el maravilloso mundo de los monosílabos. -¿Quieres que tomemos una copa al salir? –Vale. -¿A qué hora te va bien? –A la que te vaya bien a ti.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La noticia es que había pronunciado una frase de ocho palabras, pero seguía delegando en mí cualquier decisión, ¿no tenía opinión? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Siempre dices que sí a todo? –Aún con la mirada gacha, se frotó ambas manos delante del cuerpo, en un gesto ya conocido por mí. Al no responder, insistí: -¿Si te digo que me chupes el dedo, lo harás?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su respuesta no me dejó ninguna duda. Levantó la cara ligeramente, cerrando los ojos, abriendo los labios para recibir su alimento. Levanté el dedo índice y lo apoyé entre ellos. Lo rodeó, húmedamente, para comenzar a chuparlo hambrienta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dediqué el minuto que le permití complacerme en mirarla detenidamente. La encontré atractiva, sobre todo chupándome el dedo. De cara infantiloide, con labios finos y nariz recta, peinaba su oscura cabellera lisa al estilo Cleopatra, hasta el cuello. De cuerpo, era un poco ancha de caderas y hombros, pero no estaba gorda. Además, tenía buenas tetas, medianas o por encima de la media.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espérame delante del bar de la esquina cuando salgas esta tarde, pero no entres en él –ordené quitándole el juguete para volver a mi sitio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1505/sesvxqv3.jpg" width="424" height="636">Salió a las 6, acompañada de otros compañeros, pero me demoré expresamente más de veinte minutos en recoger y salir a buscarla. Desde la ventana, la vi de pie, esperando impaciente. Cuando llegué a su lado le ordené seguirme sin mediar saludo ni ningún gesto de cortesía. Anduvimos dos calles hasta llegar a un bar que no solía frecuentar nadie de la empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba poco concurrido, unas diez personas en un local de quince mesas, así que elegí una del centro. Pedí dos cervezas y esperé que nos las trajeran. María repetía el gesto nervioso con las manos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te has separado de tu marido recientemente, ¿verdad? –Asintió. -¿Qué ha pasado? –Bajó la cabeza mirándose las piernas, ofreciéndome un leve movimiento de hombros como única respuesta. Entendía que no quisiera hablar de ello, pero insistí. -¿Se ha cansado de ti? –Seguía sin contestar, así que la tomé de la barbilla, obligándola a mirarme. -¿O te has cansado tú de él? –Como tampoco soltó prenda, sentencié: -Creo que no te daba lo que necesitas. ¿Es eso?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me sostuvo la mirada, pero era nerviosa, incómoda. Ni afirmaba ni desmentía, así que cambié de tercio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Corrígeme si me equivoco, pero estoy convencido que necesitas un hombre fuerte que te lleve por el buen camino, recta, que te diga qué debes hacer, cuándo debes hacerlo y cómo debes hacerlo. ¿Me equivoco? –Asintió de nuevo, sin darse cuenta que afirmar una pregunta negativa era contradictorio, pero lo tomé como la confirmación de mi percepción. -¿Quieres que sea yo ese hombre? –Tardó unos segundos, inquieta, pero asintió de nuevo con un leve movimiento de cabeza. –No te he oído. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconozco por qué me había elegido a mí, por qué creía que yo podía ser el amo dominante al que someterse, pues ni tengo experiencia en ello ni creo dar esa imagen. Tampoco soy, además, el típico triunfador guaperas por el que pierden el norte muchas mujeres, caso de Marcos, por ejemplo. Pero en esas estábamos y el juego me excitaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás dispuesta a obedecer mis órdenes? –Asintió por enésima vez. -¿A comportarte como una verdadera sumisa, te pida lo que te pida? –Otro movimiento de cabeza vertical. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a mirarla detenidamente, recorriéndola como si de una mercancía se tratara. Se me ocurrían un montón de cosas para mandarle, pero decidí ir paso a paso. Vete al baño y quítate el sujetador, fue mi primera orden. Un par de minutos después, reaparecía con los pezones taladrando la tela de la blusa. Tendí la mano para que me lo entregara. Estaba ruborizada, pero el brillo de sus ojos denotaba excitación. La dureza de sus pezones, lo confirmaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estiré la mano derecha, estábamos sentados de lado, en forma de L, para posarla sobre el pecho izquierdo. Suspiró, apartando los brazos para facilitarme el trabajo. Lo sopesé, sintiendo su buen tamaño, para acabar pellizcándole el pezón. Dio un leve respingo, pero no emitió sonido alguno. Repetí la operación con el otro par, que subía y bajaba acelerado fruto del cambio de respiración. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desabróchate un par de botones. Sus ojos se abrieron como platos. Esperaba que mirara en derredor, pues estábamos sentados en el centro de la sala y era probable que algún comensal nos estuviera mirando, pero no lo hizo. Obedeció, dejando tres botones desabrochados. Desde mi posición no podía verlos, para ello debería ponerme de pie a su lado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Estás excitada? Asintió de nuevo, pero aún di una última vuelta de tuerca a la situación. Llamé al camarero para que cobrara las consumiciones. Este se acercó diligente, pero al darse cuenta del espectáculo que le ofrecía la chica, prefirió quedarse de pie a su lado en vez de atenderme por el mío que hubiera sido más lógico. El hombre tenía una razón de peso para elegir la más incómoda opción. El amplio canalillo le ofrecía una visión prácticamente completa del pecho de la clienta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Demoré el momento haciéndole un par de preguntas al tío que me respondió nervioso sin mirarme, mientras los pechos de mi compañera subían y bajaban a mayor velocidad a medida que los interminables segundos avanzaban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre seguía allí, como un pasmarote, cuando anuncié que nos íbamos. No disimuló una obscena mirada a María cuando vio que yo tomaba el sujetador de encima de la mesa. Cruzamos el salón tranquilamente, ella delante, mientras ahora sí notaba sucias miradas en aquel par de piezas. La tomé de la cintura poco antes de llegar a la puerta, para bajar la mano y acomodarla sobre su nalga derecha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En el primer portal que encontramos, la obligué a entrar, aprovechando que una abuela salía de él. La apoyé contra la pared, ordenándole soltarse otro botón para mostrármelos. Los amasé satisfecho. Tenían el tamaño idóneo y los pezones estaban bastante centrados, sobre todo debido a la excitación que, como confirmaría más adelante, los levantaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abre las piernas. Colé la mano encontrándome de nuevo con un panty de nylon. Clavé las uñas y lo rompí. Si no quieres que vuelva a hacerlo, ponte medias con goma en el muslo. Asintió suspirando. Aparté el tanga, empapado, para colar los dedos. Sus piernas se abrieron más y adelantó el pubis. En cuanto acaricié aquella charca, gimió intensamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A escaso centímetros de mí, me pareció preciosa, jadeando con los ojos cerrados. Se lo dije. Creo que esbozó una sonrisa, pero la excitación le impidió dibujarla claramente. Sóbate las tetas. Sus gemidos aumentaron mientras su cabeza se levantaba como si buscara aire en la superficie. Estaba muy cerca de la meta, así que me detuve.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te has corrido? –Negó suspirando. -¿Quieres correrte? –Sí, verbalizó suplicante. –Te correrás cuando lo merezcas o cuando yo lo considere oportuno. Y hoy aún no has hecho méritos para ello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me aparté medio metro desabrochándome el pantalón. No tuve que ordenarlo. Se arrodilló en el suelo, engullendo mi falo en cuanto asomó orgulloso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María no era una gran felatriz. Lo comprobé la primera noche y lo confirmé en aquel portal, pero le ponía ganas, voluntad, aderezada por la excitación que la consumía. Así que opté por instruirla, marcándole la velocidad que a mí me gustaba, calmada, y ordenándole lamerme los huevos cada cierto tiempo. Hasta que la detuve de nuevo. Vámonos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No le permití abrocharse ningún botón al salir a la calle. No se veía nada de frente pero yo, que había vuelto a tomarla de la cintura, tenía una visión completa de su pecho derecho. Anduvimos un par de calles en las que nos cruzamos con poca gente, pero más de uno se dio cuenta del indecente escote y la miró con deleite. Hasta que llegamos a una parada de autobús donde acababa de detenerse uno, vaciándola. La apoyé contra la marquesina, separé las solapas de la blusa para desnudarlas, las sobé hasta ordenarle que sus manos sustituyeran a las mías, mientras mis dedos percutían de nuevo en su entrepierna. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni suspiró ni gimió. Directamente comenzó un concierto de jadeos, profundos y musicales, que amenazaban con llevarla a la última parada en breve. Apuré tanto como creí oportuno, evitando su explosión, lo que provocó que se venciera hacia adelante apoyando su cabeza en mi hombro mientras protestaba con otro suspiro lastimero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás caliente como una perra, -afirmé en su oído, mientras mis dedos acariciaban sus ingles y muslos, pero ya no su sexo. -¿Crees que mereces correrte? –No contestó, así que repetí la pregunta: -¿Has hecho méritos para correrte? –No, fue su dócil respuesta. -¿Qué tienes que hacer si quieres correrte? –Obedecer. -¿Harás lo que te ordene? –Sí. -¿Cualquier cosa? –Cualquier cosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cuerpo me pedía arrodillarla allí en medio o darle la vuelta y ensartarla, pero mi excitación no debía nublarme la vista. La llevé hasta un parque cercano donde nos sentamos en un banco. Ya había oscurecido, por lo que elegí uno iluminado por una farola. Volví a descubrir sus pechos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Te masturbas? A veces, respondió. Hazlo, ahora. Separó las piernas y coló la mano para comenzar a acariciarse. Cerró los ojos, gimiendo, pero se lo impedí. Mírame a la cara mientras te tocas. Sus ojos, inyectados en sangre, se clavaron en los míos, mientras jadeaba. No quiero que te corras. Se detuvo al instante, cerrando las piernas así como los ojos, mordiéndose el labio inferior. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te prometo que hoy tendrás el mejor orgasmo de tu vida, pero aún debes esperar un rato. –Metí un dedo en su vagina, penetrándola solamente para embadurnarlo, y se lo ofrecí para que lo chupara. Lo limpió hambrienta. Repetí la operación tres veces más, pero tuve que cambiar de juego pues dudé que lograra aguantar otro tacto. Sácame la polla, ordené.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1505/eitpqgoo.jpg" width="424" height="636">Vi acercarse a una chica corriendo, enfundada en un ceñido traje de <i>running</i> bastante llamativo que le marcaba un cuerpo trabajado, pero no avisé a María. Había engullido mi miembro, saboreándolo con lentitud, como yo le había ordenado. La deportista no se detuvo, pero aminoró la marcha sorprendida al pasar a nuestro lado. Te están mirando, dije cuando llegaba a nuestra altura, por lo que instintivamente levantó la cabeza para detener la mamada, pero la sostuve, no te he ordenado parar. Ambas chicas se miraron, pero la respuesta de mi compañera fue engullir más profundamente, hasta que me derramé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levantó la cabeza cuando tiré de su cabello, miró hacia la chica que se alejaba, después de que yo se la señalara con un gesto, volvió la vista hacia mí, esperando instrucciones, así que ordené, traga. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomó una profunda bocanada de aire cuando vació su boca, respirando aún muy acelerada. Sus pechos desnudos se mecían al son de sus pulmones, pero su mirada era anhelante, suplicándome poder correrse también. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abre las piernas y enséñame el coño. Creo que hay demasiado pelo para mi gusto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedeció rápida, confirmándome lo que había notado al acariciarla. Las medias rotas cubrían sus muslos, así solamente necesitó apartar el tanga para mostrarme una bonita flor rosada, brillante por la abundancia de flujo. Tiré del tanga con fuerza, rompiéndolo, pues no me permite ver bien. Gritó a la vez que abría más las piernas para aumentar la exposición de su intimidad. Un triángulo de pelo negro bastante amplio coronaba su pubis. Tomé un mechón con dos dedos, tirando de él sin pretender arrancarlo pero sí que notara el escozor, avisándola que era la última vez que le permitía tal descuido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero ni un solo pelo en todo tu cuerpo, solamente cabello. Nos vamos a casa –anuncié levantándome. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María no pudo ocultar la decepción en su rostro pues se vio sin premio a pesar del esfuerzo realizado, que había sido más del que yo esperaba. Desanduvimos el camino hasta mi plaza de parking en el trabajo, agarrados por la cintura y sin permitirle abrocharse la blusa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entra, ordené, cuando lo hube abierto y me dispuse a cruzar media ciudad hasta el piso de su madre. Parados en el segundo semáforo, le ordené levantarse la falda y abrir las piernas para acariciarle el sexo, que seguía licuado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si hubieras estado a punto, te hubiera devuelto la comida, pero no pienso ensuciar mi lengua en un coño descuidado. –Lo siento, pronunció suspirando. –Pero te permito acariciarte mientras me la chupas de nuevo. –Había tenido que desalojarla pues el semáforo cambiaba a verde y debía poner primera. –Pero recuerda, ni se te ocurra correrte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvo ocupada la boca y los dedos los diez minutos de trayecto, aunque tuvo que detener el trabajo de estos últimos varias veces para no acabar. Paré en doble fila delante de su portal. Puedes bajar. Me miró como un perro abandonado, pero obedeció, abrochándose la blusa. Yo también bajé acompañándola hasta la puerta cual caballero. Se sorprendió, aunque vi que le gustaba. Metió la llave en la cerradura, empujó la puerta y se giró para besarme, despidiéndose de mí, pero la empujé dentro. Entonces le ofrecí su premio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aunque has cometido un error grave, por ser tu primer día lo voy a obviar. Date la vuelta y apóyate contra la pared. –Me miró sorprendida. Ahora sí miró en derredor llegando a preguntarme, ¿aquí?, pues podía sorprendernos algún vecino o su propia madre. –Si quieres correrte debe ser aquí y ahora. Si prefieres esperar a la próxima ocasión, tú misma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dudó unos instantes antes de decidirse a apoyar ambas manos en la pared, pero su respiración desbocada la delataba. Tiré de sus nalgas hacia atrás para llegar cómodamente, levanté la falda para acomodarla sobre su espalda, tanteé el terreno buscando el orifico par apuntar y entrar de una sola estocada. Jadeó con fuerza. La agarré de las tetas, una en cada mano, para lo que volví a desabrochar la blusa, y percutí con ganas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ahora sí, ahora puedes correrte. Me has demostrado ser una buena chica, obediente y entregada. Una buena sumisa que hará todo lo que yo ordene y obedecerá todos mis caprichos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue prácticamente instantáneo. Su vagina se contrajo, violentamente, mientras gemía, jadeaba, babeaba, resoplaba, se agitaba y no sé cuantas cosas más. Nunca había presenciado un orgasmo de tal intensidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me había caído del cielo un juguete nuevo, que no había pedido y del que no conocía del todo las reglas de uso. La teoría es muy sencilla. Ordenar y ser obedecido. Pero la práctica no es tan simple. ¿Cuáles son los límites? ¿Hasta dónde puedes llegar? No me quedaba más remedio que tomar la estrategia de prueba-error. De momento, parecía que todo lo puesto en práctica el día anterior la excitaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para el día siguiente le había puesto deberes. Depilarse completamente el pubis. No tuve ninguna duda de que obedecería, así que fui pensando en nuevas órdenes, más allá de follármela tantas veces y de tantos modos como me apeteciera. La segunda obligación sería cambiar su vestuario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El martes llegué a la oficina a media mañana pues había tenido una reunión con un cliente. De pie, desde mi cubículo, podía verla, teóricamente concentrada en su labor, aunque percibí claramente que había estado atenta a mi llegada. Fui al <i>office</i> a prepararme un café, cuando me la encontré entrando conmigo en la salita. Una chica de compras, Ángela, salía en ese momento dejándonos solos. Maria se dirigió al fondo de la pequeña habitación para que nadie la viera, se levantó la falda, bajó el tanga hasta medio muslo y mirando al suelo me mostró las medias color carne con goma y el pubis completamente aseado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así me gusta, que obedezcas mis órdenes. Luego te premiaré por ello, -sonrió ligeramente –pero tranquila que no haremos nada en el trabajo. No quiero ponerte en un aprieto, así que vístete antes de que alguien te vea. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedeció, pero la sorpresa vino cuando se acercó a la máquina, pulsó el botón de café express, tomó el vaso de plástico del dispensador cuando éste se hubo llenado y me lo tendió. Gracias, fue mi único comentario, cuando debería haberle preguntado cómo sabía qué café tomaba yo. Pero salió de la sala dirección a su departamento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hoy en día hubiera sido mucho más fácil, pero hace diez años no existía whatsapp, así que era habitual utilizar sms para no pagar por una llamada de móvil. Un buen ejemplo de mi inexperiencia en estas lides fue que no había caído en la cuenta de pedirle su número de teléfono, pues la tenía a mano en la oficina, algo en lo que reparé volviendo de comer, pues debía planear y organizar la tarde con mi juguete. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Podía llamarla directamente a su mesa, pero tanto la distribución de su área de trabajo como la mía eran en cubículos de 4 o 6 personas juntas, así que ni quería que nadie me oyera ni que la oyeran a ella, por más parca en palabras que fuera. Afortunadamente para mí, fue ella la que tomó la iniciativa, demostrándome estar mucho más versada que yo en el tema. A media tarde, cruzó el pasillo central como había hecho el día anterior, pero en vez de dirigirse a algún departamento, se desvió hacia el almacén. Comprendí la estrategia al instante, así que dejando pasar unos minutos, me levanté para acompañarla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto me vio aparecer, se arrodilló en el suelo y bajó la cabeza. Me excitó de una manera malsana, pero mi cerebro aún funcionaba, así que la apremié a levantarse rápidamente pues ya te he avisado que no haremos nada aquí. Te recogeré dónde ayer, pero lo haré en coche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De nuevo la tuve media hora esperando. Detuve el coche y entró, volviendo a sobarse las manos infantilmente. Desnúdate, fue mi primera orden. Como cada vez que le daba una, parecía dudar unos segundos, pero obedecía rápidamente. Chaqueta, blusa, sujetador, falda y tanga pasaron al asiento posterior, acompañados de su bolso. Acaricié su sexo, mientras conducía, ya húmedo por la excitación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Los otros coches te están mirando. ¿Te gusta exhibirte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gusta obedecerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí complacido, mientras el conductor de una camioneta de reparto soltaba sandeces a su lado. Salimos del centro de la ciudad, pues temí acabar provocando algún accidente o tener algún problema con otro conductor, para dirigirnos a la playa. Estacioné en una zona tranquila en la que había otros coches pero parecían desocupados. Seguí acariciando su sexo, alabándolo pues ahora está perfecto, le dije, subiendo a sus tetas alternativamente. Pero el juego al que dediqué más rato fue a penetrarla con un dedo para hacérselo chupar lleno de flujo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras, quise conocerla mejor, sobre todo sus hábitos y disponibilidad, pues a fin de cuentas se trataba de una madre de familia que no vivía sola. Así, supe que se había separado hacía menos de medio año, que había tenido dos amos anteriores a su marido, aunque éste no lo había sido, pues no le iba el juego. Supuse que allí había una de las razones de la ruptura. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Respecto a sus horarios, se mostró completamente abierta. Su madre cuidaba del niño, lo llevaba al cole, lo recogía, le hacía la cena, así que podía llegar tarde cuando yo decidiera. Los miércoles y un fin de semana alterno, el crío estaba con el padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo esto me lo explicó respondiendo mis preguntas con monosílabos, mientras mi dedo percutía o era limpiado. También quise conocer sus límites, pero no había ninguno, solamente se centraba en obedecer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo darte por el culo? –Asintió. Por lo que entendí, su ex marido nunca se lo había hecho, pero los amos anteriores sí. ¿Pegarte? Asintió. ¿Entregarte a otros? Asintió. Todo le parecía bien, algo que confirmó pronunciando la única frase larga de la noche:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Haré cualquier cosa que ordenes, solamente deseo obedecerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sal del coche y rodéalo. –Fue mi primera orden de prueba. No se lo pensó. Abrió la puerta, descendió completamente desnuda, obviando medias y zapatos, caminó hacia su derecha hasta volver a llegar a la puerta donde se quedó quieta, esperando, con la cabeza baja y las manos entrelazadas. –Las manos detrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así estuvimos un rato, yo mirándola, ella esperando, ofreciendo su cuerpo a cualquier peatón que paseara por la zona. Pero no pasó ninguno. O yo no me di cuenta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé quién estaba más excitado, pero yo lo estaba mucho, así que le ordené arrodillarse en el suelo. Bajé del coche y me acerqué a ella. Sus pechos subían y bajaban al son de una respiración acelerada, mientras sus rodillas estaban bastante separadas para dejar abiertas las piernas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me paré delante, obligándola a girarse hacia mí, me desabroché el pantalón y me saqué la polla, durísima. Chupa. Acercó la cabeza, sin mover las manos, y la engulló. Con verdadera ansia, gimiendo. Miré en derredor, deseando que alguien nos viera, pero no se dio el caso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Debería haber aguantado para continuar el juego, pero estaba muy excitado, así que decidí cambiar de planes. Acogió mi simiente jadeando, para tragársela cuando se lo ordené. Pero la mantuve unos minutos lamiéndome, sobre todo los huevos, hasta que me di por satisfecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La hice entrar en el coche, pues había decidido proseguir la fiesta en casa, pero al sentarse en el asiento reparé en la ingente cantidad de flujo que desprendía, así que no le permití mancharlo. Arrodíllate en el asiento, irás de espaldas hasta mi piso. No debía ir cómoda con las rodillas al filo del asiento y el culo expuesto, a pesar de permitirle agarrarse al reposacabezas, pues quería evitar que frenando se pegara una torta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí la miraban otros vehículos, pues llamaba mucho más la atención, pero ella no podía verlo pues la obligué a cerrar los ojos para sentir mejor mis dedos acariciándole la charca que tenía por coño. Avísame para no correrte. Lo hizo en tres ocasiones, en que volví a dejarla con la miel en los labios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al aparcamiento de mi edificio, utilicé uno de los dedos embadurnados de flujo para penetrar su ano. Entró con gran facilidad, mientras gemía con ganas. Metí un segundo. Ahora sí noté la estrechez del conducto, lo que también sintió ella pues aumentó el volumen de sus gemidos a la vez que movía las caderas buscando una penetración más profunda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez me detuve al acercarme a su orgasmo. Olí mis dedos, apestaban, así que se los tendí. Chupa. No se lo pensó dos veces, aunque al notar el sabor se detuvo un segundo, para sorber con ganas a continuación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salimos del coche, cada uno por su puerta, pero no le permití vestirse. Aunque estuve a punto de no hacerlo, tomé su ropa. Cruzamos los veinte metros que nos separaban del ascensor con mis dedos acariciando su vagina desde detrás. Para facilitármelo, andaba con las piernas ligeramente abiertas, como si montara a caballo. Dentro del elevador, le di de beber dedos de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La paseé por todo el apartamento, mostrándole las dos habitaciones, el baño y la cocina, sin dejar de acariciarla. Me senté en el sofá y le ordené traerme una cerveza de la nevera mientras tomaba el mando de la tele. No se lo pedí, pero se arrodilló en el suelo antes de entregármela, gesto que me encantó. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así la tuve más de media hora, sin hacerle el más mínimo caso, hasta que le tendí la botella vacía para que la llevara de nuevo a la cocina. Repitió posición al volver, pero le ordené desnudarme. Me quitó la camisa, pantalón, zapatos y calcetines, pero no el bóxer pues es como suelo estar en casa. Le indiqué donde debía dejar la ropa sucia y volvió a mi vera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alargué la mano y le acaricié los labios, que abrió por su debía chuparme los dedos, aunque no se lo ordené. Acaricié su barbilla, bajé a su cuello, sopesé los pechos, hinchados y duros, pellizcándole los pezones, mientras le decía lo guapa que estaba, dócil e indefensa. Una sonrisa de orgullo atravesó su semblante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás excitada? –Mucho. Alargué la mano para llegar a sus labios inferiores. Seguía licuada. Los acaricié, así como su clítoris, pero poco tiempo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a abandonarla un buen rato, hasta que ordené, chúpamela. Se lanzó sobre mi polla desesperada, casi arrancándome el bóxer, jadeando poseída. Se la había tragado fláccida, pero era tal su entusiasmo que la envaró en pocos segundos. Cuando consideré que ya estábamos ambos a punto, la aparté tomándola del cabello para que apoyara cara y pecho sobre el sofá, ordenándole separarse las nalgas con las manos, anunciando, voy a darte por el culo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún no la había tocado y ya gemía. Acomodé el glande en su orificio, empujé pero no entró. Le di una nalgada, relaja el culo. Jadeó. Volví a probar. Pero no lograba entrar. Aunque me encanta, el sexo anal no es plato del gusto de muchas chicas, así que estoy poco versado en ello. Mi falta de experiencia y los ocho años que llevaba aquel orificio inmaculado, se lo pregunté, no ayudaban. Tuvo que ser ella la que sostuviera mi miembro con decisión mientras mantenía la mano izquierda en la nalga correspondiente. En cuanto la cabeza encontró la entrada, encajamos para avanzar lentamente. El anillo anal es la puerta propiamente dicha, así que cuando mi polla lo superó, me caí dentro fácilmente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María jadeaba, aumentando la velocidad y escapándosele algún grito a medida que yo aceleraba o percutía más profundamente. Estaba en el Paraíso, pero ella también. No aguantaría mucho, pero la sorpresa vino de mi compañera. ¿Puedo correrme? Preguntó entre gimiendo. Córrete perra. A los pocos segundos explotó berreando, soltando roncos sonidos guturales que nunca había arrancado a ninguna amante. Pero no me detuve. Percutí y percutí hasta que mi simiente anegó aquel conducto de salida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La chica sudaba, boqueando con la cara ladeada, mientras yo me mantenía quieto, cómodo, en aquella posición. Hasta que un calambre en la pierna me obligó a salir y sentarme en el sofá. María me miró de reojo, contenta. Le devolví la sonrisa. Pero aún se me ocurrió una última cerdada. Límpiamela. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cumplió. La chica no dejaba de sorprenderme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El miércoles tenía un viaje a Madrid, así que no la vería. Por un momento se me ocurrió que me recogiera en el aeropuerto, pero preferí ordenarle que estuviera en mi casa el jueves a las 7.30 de la mañana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1505/i9i89jrj.jpg" width="424" height="636">Llegó puntual, uniformada de María, un tema que debía cambiar, pensé. La hice pasar para que me acompañara al baño. Me acababa de levantar, así que la recibí en bóxer y con la polla erguida debido a la necesidad de mear. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sácamela, tengo que mear. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se arrodilló a mi lado, bajó el bóxer y la tomó, apuntándola hacia el inodoro después de unos segundos de indecisión. Al momento comprendí, por lo que le pregunté si alguna vez le habían meado en la boca. Asintió. Me pareció asqueroso, pero también me lo había parecido que me limpiara la polla con la lengua después de darle por el culo, así que me lo anoté para una próxima vez. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Puedo mearte en la boca?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Puedes hacerme lo que quieras. –Pero ya estaba acabando, así que solamente le ordené limpiármela, acto que acabó convirtiéndose en una mamada. Tragó, cuando se lo ordené, pero no le permití levantarse del suelo hasta que necesité que me frotara la espalda mientras me duchaba. Me tendió la toalla y me secó, acabando arrodillada de nuevo al acabar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras me vestía la mandé a la cocina a hacerme un café. Tómate también uno si quieres. Me esperaba arrodillada con dos tazas sobre el mármol. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salimos juntos hacia el trabajo pero la descargué dos manzanas antes de llegar para que no nos vieran hacerlo juntos. Antes de bajar le anuncié que la esperaría a las 2.30 en el coche para llevarla a comer. Se le iluminó la cara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí media hora antes y me compré un sándwich. A la hora acordada, apareció en el parking para dirigirse hacia mi coche donde yo la esperaba. Montó, pero no arranqué. Hoy comerás polla. Se lanzó a por ella hambrienta, aunque antes de comenzar la mamada le ordené desabrocharse la camisa y sacarse las tetas para poder sobarlas hasta hartarme mientras ella comía. Cuando se hubo llenado el estómago le tendí una llave de mi casa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta tarde tengo lío, así que espérame en mi apartamento. –Señalé la puerta para que bajara, pero antes le di una última instrucción. –Ah, hazme algo de cena.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los jueves juego a fútbol sala, así que no llegué a casa hasta pasadas las 9. Después del partido solemos tomarnos una cerveza, costumbre que no pensaba cambiar a pesar de que alguien me esperara y de que me gustara mucho el espectáculo preparado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En la mesa del comedor, sobre un mantel individual, estaba dispuesto un plato con ensalada de pasta, cubiertos y servilleta perfectamente alineados, coronado con una copa de vino tinto. Al lado, solamente ataviada con medias hasta el muslo y zapatos, María esperaba arrodillada con las manos detrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desconocía cuanto tiempo llevaba en aquella posición, pero si había sido diligente preparando la cena, podían ser más de dos horas. No se lo pregunté. Solamente la felicité por haber sido una buena chica, acariciándole la cara y el cabello, como si de un perro fiel se tratara. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fui a mi habitación, me desvestí para volver al comedor en bóxers. Iba a sentarme a la mesa cuando quise tomarle la temperatura. Desde detrás, colé la mano entre sus piernas para acariciarle vagina y ano. Nunca había conocido a una mujer con tal cantidad de flujo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comí tranquilo, explicándole cuatro anécdotas del trabajo y del partido, cual pareja madura. Cuando hube acabado, la felicité por sus dotes caseras, culinarias hubiera sido una mofa pues se trataba de una simple ensalada, avisándola que antes de irse debía recoger la mesa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero antes debo premiarte pues has sido una chica obediente. Acompáñame al sofá –ordené levantándome. Ella me siguió gateando. –Prepáramela que quiero follarte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arrodillándose delante de mí me quitó el bóxer para ponérmela dura, pero le ordené hacerlo arrodillada sobre el sofá, a mi derecha. Así, mi mano se colaba entre sus piernas para masturbarla o llegaba perfectamente para pegarle alguna nalgada, algo que descubrí que le encantaba, pues emitía un pequeño grito acompañado de uno de sus roncos jadeos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era tal su nivel de excitación que tuvo que detener la mamada varias veces pues los gemidos le impedían chupar bien. Por lo que me harté. Arrodíllate en el suelo como una perra. Obedeció al instante, ansiosa pues iba a correrse en un par de estocadas. Se la metí en el coño, pero no te corras aún. Al tercer envite gritó, ¡ya!, por lo que la saqué, ordenándole darse la vuelta para chupármela. Engullía desesperada, jadeando poseída. Volví a penetrarla, esta vez por el culo. No me costó pero aumentó en mucho el placer que yo sentía. Ella, en cambio, aguantó varios golpes de cadera hasta que me avisó de nuevo. Me detuve, girándola. Comió desbocada, sin importarle lo más mínimo el sabor. Hasta que reanudamos la penetración, vaginal esta vez. Pero no duraba ni cinco segundos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces decidí acabar, pero usaría su recto y sus nalgas. Entré profundamente y me paré para propinarle una nalgada. Jadeó con la penetración, gritó casi orgásmica con el manotazo. Me retiré y repetí la operación, de nuevo, otra vez, otra. A la séptima u octava bramó enloquecida que se corría. No la detuve, pues dudo que hubiera podido hacerlo. Al contrario, percutí con ganas pues yo también estaba cerca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto me vacié, su cuerpo se venció hacia adelante, cayendo yo sobre ella. Nos habíamos desacoplado, pero movió el culo para acercarlo a mi polla mientras se la encajaba de nuevo con la mano. Empujé para volver al hogar, mientras le decía al oído lo contento y orgulloso que estaba de ella. Un suave gracias, gemido, fue su plácida respuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante dos semanas el juego siguió sin especiales variaciones. Algunos días la exhibía, otros íbamos directamente a mi casa, pero más allá de confirmar que se corría con la misma intensidad anal o vaginalmente, sobre todo si iba acompañado de nalgadas, no avancé demasiado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Además, acostumbrado a vivir solo, yo tenía una agenda propia con amigos y familia, así que no nos veíamos a diario. Los dos fines de semana tampoco, pues el que tuvo a su hijo lo dedicó a estar con él, mientras el otro, yo tenía programado un viaje a Andorra para ver a mis padres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los lunes aparecía ansiosa, sobre todo el segundo, así que el tercero decidí ningunearla, a ver por dónde iban los tiros. Noté su mirada clavada en mí todo el día, incluso provocó que nos cruzáramos un par de veces, pero no le hice ni caso. El martes sí hablé con ella, pero no fue intencionado. Me la encontré en el ascensor al llegar. Fue casual pues yo subía del parking mientras ella entró en la planta baja. Me miró nerviosa, pero al no decirle nada reaccionó de un modo inesperado para mí, desesperado. Se arrodilló en el suelo y se llevó las manos a la espalda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tiré de ella en la octava planta, pues no quería que se abriera la puerta y los compañeros la vieran así. Solamente ordené: Espérame en el rellano de mi casa. Sus ojos sonrieron, aunque no sus labios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque tenía copia de las llaves de mi apartamento, obedeció sumisa. Llegué sobre las 7 y media y allí estaba, arrodillada sobre el felpudo. Vivo en un bloque con únicamente un piso por planta, así que no debería ser descubierta por nadie, pero nunca se sabe pues alguna vez mis vecinos del piso superior bajan caminando los cinco pisos del bloque. Estaba vestida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La hice entrar, gateando a mi lado, después de desnudarse y entregarme su ropa. Seguí ninguneándola por espacio de una hora, viendo la tele mientras ella se mantenía arrodillada a mi lado. Hasta que me digné dirigirle la palabra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quedamos en que yo ordenaba y tú obedecías, ¿no es así? –Asintió. –En cambio, esta mañana en el ascensor de la empresa, has tomado una iniciativa que yo no he ordenado. –Tenía la cabeza baja y se frotaba las manos en su gesto habitual, aunque ahora lo hacía en su espalda. –Es obvio que no has esperado a recibir órdenes, por lo que podemos considerarlo como una desobediencia. Y sabes tan bien como yo que la desobediencia debe ser castigada. –Hice una pausa teatral, pensando en el castigo más adecuado, aunque hacía horas que lo tenía decidido. –Hoy no te follaré. Hoy no te correrás. No he decidido aún cuando volverás a hacerlo. Dependerá de tu comportamiento y entrega, evidentemente. De momento ve a la nevera y tráeme una cerveza. A cuatro patas, como la perra que eres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel culo ancho pero bien formado desapareció en la cocina, para asomarse de nuevo a los pocos segundos con mi cerveza en la boca. La tomé, babeada, por lo que sequé la boquilla con su cabello. Mientras me la tomaba, le ordené chupármela. Tarea a la que le dedicó toda su energía hasta que decidí cambiarla de posición, súbete al sofá, para tener acceso a su vagina y nalgas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La masturbé para acercarla al orgasmo, pero pronto cambié a nalgadas. Gemía con ganas mientras me trabajaba la polla, pero no iba a dejarla llegar. Cuando me corrí, la obligué a mantener mi simiente en la boca, sin tragársela. Al rato, me levanté, ordenándole apoyar las manos sobre la mesa del comedor para dejar sus nalgas expuestas. Como siempre, había dejado las piernas un poco abiertas, así que mis dedos se colaron en su intimidad, acariciándola. Gemía, pero no podía abrir la boca para no derramar mi semilla. Le solté la primera nalgada, con fuerza. Ahogó el grito. La segunda, más fuerte. Otro gemido ahogado. Acaricié de nuevo su sexo. Otra nalgada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Perdí la cuenta. Pero cuando sus caderas se movían compulsivamente adelante y atrás, sus nalgas estaban completamente moradas y su sexo empezó a gotear, nunca lo había visto en una mujer, me detuve. La agarré del cabello, mírame. Tenía los ojos completamente húmedos. Ya puedes tragártelo. Obedeció con otro gemido. Vístete y vete.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía pensado permitirle correrse el viernes, pero me surgió un imprevisto y cancelé mi sesión de tortura con ella. Tuve la sensación que se ponía a llorar cuando se lo comuniqué el mismo mediodía. En cambio, la cité el lunes en mi casa antes de ir a trabajar. Tú serás mi despertador a las 7.30.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alargué la mano para tomar el despertador digital y ver la hora. 7.31. La cabeza de María se movía rítmicamente sobre mi miembro, hinchado por su labor pero también por las imperiosas ganas de mear matinales. Por un momento se me ocurrió hacerlo en su boca, pero me contuve. La llevé al baño donde la tomó para apuntar en el inodoro, pero cambié de opinión, así que detuve el chorro y le ordené. Quiero acabar en tu boca. Acercó la cara a escasos centímetros de mi glande, abrió la cavidad y esperó. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca se me había ocurrido que alguien pudiera mearse sobre otra persona, menos que ésta estuviera dispuesta a beberse sus orines. Ya no me quedaba mucho líquido, pero acogió y tragó dócilmente. Cuando la fuente se agotó, reanudó la mamada con apetito renovado. Ahora fue mi semen el que la atravesó. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Prepárame el café mientras me ducho. Cuando acabes ven para frotarme la espalda y secarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de abandonar el piso palpé su sexo para confirmar que seguía licuado. Hoy tendrás tu premio, le anuncié.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevábamos más de un mes juntos, viéndonos tres o cuatro días por semana, en fin de semana no, cuando decidí cambiar un aspecto que cada vez me disgustaba más. Así, la tarea que le encomendé fue tener su piso vacío aquel miércoles por la tarde, echar a su madre vamos, pues quería ver su vestuario. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me mostró un apartamento grande de cuatro habitaciones, dos baños, amplia terraza y una cocina casi tan grande como el comedor presidida por una mesa central. Me explicó que su padre había sido constructor, el bloque en que nos encontrábamos lo había edificado su empresa, por lo que se quedó el ático. Cuando murió, un seguro de vida cuantioso permitió a la viuda mantener el nivel económico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María se iba soltando cada vez más conmigo, aunque cualquier explicación que me daba debía ser arrancada con pinzas. Pero entre mis preguntas y su mayor confianza, pude conocer la historia mientras me mostraba donde vivía. Pero no era eso lo que yo buscaba, así que le pedí que me llevara a su habitación. Sus ojos se iluminaron, estoy convencido que su sexo se humedeció, previendo nuevos juegos, pero no sería tan fácil.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Abre los armarios y muéstrame tu ropa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sorprendida pero obedeció. Un armario empotrado de cinco puertas almacenaba todo su vestuario. La primera puerta, la izquierda, contenía ropa de invierno en cuatro estantes, con zapateros en la zona baja. La segunda, chaquetas, abrigos y algunas americanas. La tercera era la más amplia pues eran dos puertas, donde estaban dispuestas las faldas y blusas que solía vestir en el trabajo. Al menos había quince de cada, en tonos claros, oscuros, lisos, estampados. La quinta puerta, era un cajonero donde estaba toda la ropa interior, joyeros, maquillajes y porquería variada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muéstrame la falda más corta que tengas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sorprendida, pero reaccionó al instante. No encontró ninguna, pues todas le llegaban por encima de la rodilla, hasta que del primer armario sacó un vestido de lana, de cuello alto, pero corto de falda. Póntelo. Iba a desnudarse cuando le ordené ponérselo encima pues no quería perder más tiempo. Le llegaba hasta medio muslo y no tenía mangas, pero pronto vi que se estaba asando. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Esta es la medida máxima a la que quiero tus faldas a partir de mañana –ordené. –Ahora quiero ver alguna camiseta ceñida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dio la vuelta, rebuscó en los cajones, pero todo lo que encontraba eran camisetas interiores, de tirantes la mayoría. ¿No tienes ningún top? Pregunté. Nerviosa, buscaba y buscaba pero no aparecía nada que se le pareciera. Finalmente la conminé a quitarse el vestido, así como la blusa y falda de monja, para dejarla en ropa interior. Se puso una camiseta interior e hice que se mirara en el espejo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vistes como una monja pero eres una perra. Así que a partir de ya vas a mostrarle al mundo lo que realmente eres. No quiero volver a verte con prendas del siglo XIX. ¿Ves como se te marca la figura con esta camiseta? ¿Cómo destacan tus tetas? Así quiero verte a partir de ahora. –Dicho esto le pegué una buena nalgada que la hizo gemir. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También le hice mostrarme la ropa interior, pero aquí sí solía usar conjuntos más o menos provocativos. Así como las medias, la mayoría con goma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vístete, nos vamos. –Me miró sorprendida, sin duda esperando jugar en su habitación, pero mis planes no iban por allí. ¿Qué quieres que me ponga? Preguntó. –Lo que llevabas está bien.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No la toqué en el ascensor ni en el coche, por más deseosa que ella estuviera. Conduje hasta el centro comercial más próximo y la guié hacia las tiendas de moda. Vamos a renovar tu vestuario, le dije, ya sabes qué quiero que te compres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entramos en tres tiendas. En la primera se probó un par de prendas pero no me gustaron. En la segunda sí compramos, pagué yo. Tres faldas, dos camisetas de manga tres cuartos, una blusa entallada y un vestido corto de escote en pico. Cada pieza que se probaba debía salir a mostrármela para que yo diera el visto bueno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tercera tienda fue la más divertida, aunque solamente se compró dos prendas. Un pantalón ceñido y un top morado. Había vuelto a entrar en el probador para ponerse su ropa de nuevo cuando entré con ella. Estaba en ropa interior así que le pregunté si le gustaba la ropa que se había comprado. Asintió, aunque lo que realmente le gustaba era comprarse lo que yo decía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, agradécemelo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Giró la cabeza para mirar a través de las cortinas. Estaban echadas pero siempre queda una ranura hasta la pared, que no le permití ajustar. Se arrodilló en el suelo, me la sacó y cumplió con su labor, hasta que le llené la boca. Ya puedes vestirte mientras voy a pagar esto, pero no lo hice. En cuanto llegó a mi lado, le tendí las dos prendas y le ordené pagarlo ella. Quiero que preguntes, además, si tienen el top con inscripciones obscenas. Se giró hacia mí con los ojos abiertos como platos, pero seguí caminando hacia la caja tranquilamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tendió la ropa a la dependienta. Esta la desmagnetizó y la embolsó. Iba a decirnos cuánto costaba la compra, cuando María intervino con serias dificultades para vocalizar. ¿Perdón? Inquirió la desconocida, así que mi chica repitió la pregunta, ahora vocalizando más abiertamente, por lo que la vendedora pudo ver claramente que las dificultades para hablar se debían a algo espeso alojado en su boca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María pagó, ruborizada, mientras la chica la miraba sorprendida, negando tener prendas con inscripciones obscenas. Abrí la puerta del coche al llegar al parking, ordenándole arrodillarse detrás de ella para quedar protegida de miradas extrañas. Al fin y al cabo, estábamos en su barrio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo has hecho muy bien. Ahora quiero que vuelvas a chupármela, pero no te tragues el semen aún.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé más de veinte minutos en correrme de nuevo. Me excitaba que me hubiera rebozado la polla con mi propio semen, pero necesité llevarla al límite de nuevo, quítate las bragas y mastúrbate mientras chupas, para que su ansia musicada con constantes gemidos me llevaran a puerto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Paré ante su portal pero aún no la dejé bajar. La había estado acariciando todo el camino pero seguí sin permitirle correrse. Le acomodé la falda para que le cubriera los muslos de nuevo y le ordené escupir las dos lechadas sobre ésta. Obedeció, dejando la prenda verde decorada con una mancha blancuzca aproximadamente en mitad de la tela.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cumple mañana con tus obligaciones y tendrás tu recompensa –me despedí echándola del coche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquel jueves de primeros de abril, María fue la comidilla de la empresa. La modosita administrativa de contabilidad había aparecido ataviada con una blusa ceñida que le marcaba un buen par de tetas y una falda estampada que mostraba más de la mitad de sus muslos. No era un vestuario extraño en la mayoría de mujeres de la oficina, pero sí era novedoso en ella, por lo que los compañeros masculinos le dedicaron miradas obscenas mientras las compañeras cuchicheaban sorprendidas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Incluso Marcos posó sus ojos sobre ella, confiándome que sería su próxima presa. Lo animé a ello, como había hecho otras veces cuando me avisaba que se iba a pasar por la piedra a alguna compañera, pero no solté prenda del juego que me traía entre manos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquella noche la invité a cenar en un restaurante que me habían recomendado. La recogí delante de su casa, alabándola por lo guapa y excitante que estaba, y solamente le ordené quitarse la ropa interior. Sus senos se dibujaban perfectamente a través de la ceñida tela, perforada por pezones permanentemente erguidos. No pasaron desapercibidos por los camareros del local ni por otros clientes. Incluso leí claramente en los labios de una mujer como la calificaba de zorra, ante la insistente mirada de su pareja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La mujer de la mesa de la derecha, la del vestido azul, le acaba de decir a su marido que pareces una zorra. –Se ruborizó pero no dijo nada. -¿Qué te parece? ¿Eres una zorra?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy lo que tú quieras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré directamente a las tetas y continué:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te queda tan ceñida esta camiseta que se te marcan las tetas perfectamente. Parece que no lleves nada. La verdad es que para ir así por el mundo, casi podrías quitártela y enseñarías lo mismo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levantó la vista, mirándome sorprendida, sin duda preguntándose si iba a pedirle que se la quitara en medio de aquel comedor. Su respiración se intensificó, aumentando el vaivén de aquel par de globos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parecería si te ordenara quitártela? –Bajó la mirada, excitada, para asentir a continuación antes de responder que obedecería cualquier orden que le diera. La tuve un rato en ascuas, mientras su respiración se aceleraba por momentos. -¿Estás excitada? –Mucho. -¿Quieres quitarte la camiseta? –Quiero obedecerte. Sonreí satisfecho. –Buena chica. Así me gustas, obediente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1505/aza86n4j.jpg" width="424" height="636">Pero no iba a provocar una situación embarazosa para mí, pues nos echarían del restaurante al momento, así que opté por algo un poco menos atrevido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que vayas al baño y te masturbes, pero no quiero que te corras. Cuando estés a punto paras y vuelves. Mientras te tocas, usarás tus flujos para acariciarte los pezones por encima de la tela, dejándola húmeda. –Los ardientes colores en las mejillas de mi compañera y el acelerado movimiento de sus pulmones, me demostraron que no necesitaría estar en el aseo demasiado tiempo para llegar al no-orgasmo, pero quise más. –Tanto al ir como al volver, quiero que pases por el lado de la mujer de azul y mires lascivamente a su marido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María se levantó temblando. Titubeó en los primeros pasos pero obedeció diligentemente. La mirada que le dedicó la mujer en el trayecto de ida fue asesina, pero cuando la vio reaparecer con los pezones atravesando la tela casi transparente insinuándose a su pareja, pensé que se levantaba y se le echaba encima. Pero no ocurrió. Prefirió soltarle un exabrupto a mi chica, que se sentó tiritando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo ha ido? –No respondió. Tenía la mirada baja y respiraba con cierta dificultad. -¿Qué te ha dicho?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué miras, puta? –verbalizó en un susurro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tiene razón, te has comportado como una puta. ¿Eres una puta? –No respondía, así que insistí. -¿Lo eres?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy lo que tú quieras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún la torturé un rato más. Pedí un café solo que me tomé degustándolo mientras María se mantenía con la cabeza gacha esperando indicaciones. Al salir del local, la tomé de la nalga sin ningún pudor, notando las miradas de los comensales acribillándonos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al llegar al coche, la empujé contra la carrocería, obligándola a apoyar las manos sobre el capó para darme la espalda. Le abrí la blusa para que sus tetas se mecieran libres. Le levanté la falda para mostrarme sus rotundas nalgas. Le acaricié el sexo desde detrás, arrancándole intensos jadeos, hasta que le solté la primera nalgada, preguntándole qué eres. Gimió pero no respondió. Repetí golpe y pregunta. Una puta. Otro golpe, misma pregunta. Una puta. Al noveno cachete no pudo responder, pues un intenso orgasmo la sacudió de arriba abajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El juego me había parecido la hostia, pero mi perfil de amo dominante que cada vez estaba desempeñando mejor apareció implacable. No le había dado permiso para correrse, así que me había desobedecido. Por lo que si quería mantener intacta mi autoridad sobre ella, debía castigarla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No recuerdo haberte dado permiso para correrte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, no he podido evitarlo –suplicó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquí te quedas. Vas a tener que volver caminando a tu casa. Dedica el paseo a pensar en qué debes mejorar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Suplicó, sollozó incluso, disculpándose para que no la abandonara allí, pero hice caso omiso. Monté en el coche y allí la dejé, a más de una hora de su barrio a pie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al día siguiente no le hice ni puto caso. Noté su mirada pendiente de mí pero la ninguneé completamente. Incluso a media mañana se acercó al office cuando me levanté a tomar café, pero fui acompañado de Marcos y otra compañera, así que no llegó a entrar en la pequeña sala.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El lunes apareció con el vestido de una pieza, pero seguí distante, como si no la conociera, hasta que me la encontré al lado de mi coche a última hora de la tarde. En cuanto estuve a un par de metros de ella, bajó la cabeza y se levantó la falda para que pudiera ver que no llevaba bragas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué haces aquí?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te necesito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Haré cualquier cosa que me pidas. Te obedeceré en todo y nunca más volveré a desobedecerte. Te lo prometo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cualquier cosa?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cualquier cosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y si te pido que subas desnuda a la octava planta…? –No me dejó terminar. Quitándose el vestido por encima de la cabeza, comenzó a caminar hacia el ascensor, desabrochándose el sujetador. Tuve que detenerla. –No te he dicho que lo hicieras. Te he preguntado si lo harías.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bajó la cabeza, aunque pude ver sus ojos húmedos por la tensión, se arrodilló en el suelo y rogó, por favor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No podía tenerla en aquella situación mucho rato, pues aún quedaban compañeros en la empresa, además de los inquilinos de las otras siete plantas del edificio, que podían aparecer en cualquier momento para recoger sus vehículos, así que la invité a entrar en el coche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me puso burrísimo tenerla completamente desnuda después de que se arrodillara en el suelo suplicando, pero le ordené taparse con el vestido cuando el coche cruzaba el dispensador del ticket, pues hay cámaras de vigilancia y no quería que el vigilante nos convirtiera en la comidilla de la empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conduje un rato sin rumbo, planeando el castigo, pues es obvio que debo castigarte, asintió prometiéndome fidelidad eterna, hasta que decidí continuar el juego del último día, pues era la manera más coherente de demostrarme obediencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entró en mi apartamento gateando después de haberla obligado a subir desnuda por la escalera. Me trajo la cerveza como una perra y esperó a que le echara el hueso. Pero no lo hice. Llamé a mi hermana, con la que estuve al teléfono más de media hora pues debíamos coordinar una fiesta de mis padres. María se mantuvo en posición, desnuda, arrodillada con los brazos entrelazados a la espalda y las piernas abiertas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al rato, le ofrecí mis pies para que los chupara, límpiame los dedos, ordené, hasta que la hice ascender hasta mi polla, pero no le permití que la tocara. Solamente los huevos. No sé cuantificar el rato que estuvo lamiéndomelos, pero vi entera una tertulia deportiva. Cuando consideré que ya debía estar licuada, la levanté ordenándole apoyar los brazos en la mesa del comedor para ofrecerme sus nalgas. Palpé su sexo por detrás, confirmando que estaba empapada, pellizqué sus pezones, retorciéndoselos hasta que se quejó por el dolor, y la tomé del pelo, acercándome a ella para avisar al oído que hoy solamente sería castigada, nada de placer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pobre de ti que te corras, no me verás nunca más, ¿entendido? –Asintió. -¿Qué eres para mí?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que tú quieras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cayó la primera nalgada. Chilló a la vez que gemía. ¿Qué más eres? Tu sumisa. Otro golpe. Pregunté de nuevo. Puta, perra, esclava, nada, criada fueron sonando respondiendo a cada bofetada en su cada vez más irritada piel. La masturbé, la agredí de nuevo, la penetré anal y vaginalmente, seguí pegándole, la arrodillé para que me la chupara, encajándole la polla tan profundamente como fui capaz, tosió, tuvo una arcada, se llevó una bofetada por no haber aguantado el rato que yo había considerado adecuado. Engulló de nuevo, ansiosa por satisfacerme, hasta que me corrí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La levanté tirando de su pelo. La puse en la posición inicial y retomé las nalgadas, mientras recitaba calificativos de nuevo con la boca anegada. Tuvo espasmos vaginales, me suplicó correrse, pero se lo prohibí. Como colofón, la metí en la bañera estirada en posición fetal y oriné sobre ella. Asquerosidad que aguantó estoicamente, placenteramente me atrevo a afirmar, pues no dejó de gemir ni un segundo, hasta que el agua corriente sustituyó mis orines. Fue entonces cuando tuve con ella el primer acto se cariño de la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levántate, ordené, para lavarnos mutuamente, frotándonos con la esponja. Cuando nos secamos, no la conminé a arrodillarse en el suelo. Le pregunté si quería quedarse a dormir. Me encantaría, respondió con la mayor sonrisa que había visto nunca en la cara de una mujer, así que nos encaminamos abrazados hasta mi habitación. Yo no tenía hambre, ella me dijo que tampoco, así que nos tumbamos bajo las sábanas entrelazados mientras me susurraba gracias, gracias por perdonarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pronto aprendí que este tipo de juegos son ascendentes, deben avanzar. En una relación de pareja tradicional también existe una evolución, tanto en la vertiente afectiva como en la sexual, pero en una relación basada en la dominación de otra persona, el dominante se cansa de repetir las mismas órdenes y el sumiso necesita nuevos retos. Lo confirmé entrando en el tercer mes de relación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había exhibido a María infinidad de veces, la había castigado física y verbalmente, había cumplido todas las órdenes que le había dado, fueran pequeñas o grandes, fáciles o difíciles, pero noté la llegada del aburrimiento, pues las acciones acaban siendo reiterativas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada vez me sentía más cómodo en mi nueva situación, ordenando y siendo obedecido, además de permitirme tener sexo cada vez que me apetecía, como me apetecía, donde me apetecía, sin necesidad de salir a buscarlo. Por lo que tuve claro que no podía dejarlo caer en el hastío, pues María era el 50% y participaba del juego voluntariamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entré en chats de dominación, leí relatos, me informé, pero cada persona es un mundo y hasta ese momento guiarme por mi intuición me había funcionado, así que mantuve la relación conduciendo por la misma carretera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María parecía una sumisa de manual. Lo que más la excitaba era obedecer, necesitada de encontrase en situaciones levemente embarazosas y recibía los castigos complacida. Siguiendo esta fórmula, llegaba a orgasmos intensísimos. O así había sido, pues últimamente la notaba menos intensa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía que darle otra vuelta de tuerca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era miércoles, yo no había ido a la oficina, ya que había tenido visitas fuera de la ciudad, pero en casa, por la mañana pues había venido a despertarme, le había dado las instrucciones precisas. Ya eran casi las 8 cuando llegué al punto de encuentro, una esquina de un parque muy concurrido en un barrio de muy bajo nivel. Como esperaba, vestida con una blusa ceñida y una falda de piel negra más corta de lo que últimamente era habitual, parecía una puta en pleno escaparate. Que no llevara ropa interior, sobre todo por lo que al torso se refiere, aún la hacía más apetecible, a la par que descarada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subió en el coche rapidísimamente, nerviosa y muy sofocada, mirándome ansiosa esperando instrucciones. Pero no arranqué.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuántos te han preguntado cuánto cobrabas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;–Siete.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;-¿Y qué les has dicho?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo que me has ordenado. No puedo hacerlo hasta que llegue mi chulo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y qué contestaban?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Intentaban convencerme. Uno me ha ofrecido 100€.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Nada más? ¿Ninguno te ha metido mano?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tres. Dos el culo y uno las tetas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Se han dado cuenta que no llevas bragas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negó, respirando cada vez más profundamente. Como cada vez que subía al coche, se había desabrochado un par de botones de la blusa para que yo pudiera verle las tetas, ni que fuera lateralmente, y se había abierto de piernas mostrándome su rasurado pubis.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alargué la mano y se lo acaricié. Suspiró profundamente, mientras mis dedos chapoteaban en aquel marasmo. Con la otra mano tomé uno de sus pechos preguntándole si estaba muy excitada. Asintió con un leve movimiento de cabeza, pero su respiración y el charco que tenía por vagina lo confirmaban. La masturbé un rato, mal aparcados en aquella esquina, mientras la avisaba que los siete clientes potenciales que había desestimado la estaban mirando, mirando atentamente como tu chulo te calma las ansias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Jadeaba con fuerza, con los ojos cerrados, su cuerpo se movía buscando una mayor fricción en labios y pezones, hasta que me pidió permiso para correrse. Me detuve automáticamente, soltando ella el acostumbrado lamento, gemido entre dientes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Las putas no se corren. Menos delante de sus futuros clientes. -Llevé los pringados dedos a su boca para que me limpiara y arranqué.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estábamos muy lejos de nuestros barrios respectivos. Si había salido puntual de la oficina, tenía más de media hora de trayecto en metro, supuse que había estado expuesta cerca de una hora. Ahora teníamos otro cuarto de hora hasta la próxima estación del viaje, así que la invité a ensalivarme el miembro, orden que obedeció rauda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aparqué con más facilidad de la prevista en una calle transversal, mientras la invitaba a bajar del coche abrochándose uno de los botones, justo para que sus tetas no asomaran completas. Al girar la esquina, entramos en un sex-shop de cartel verde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El local era tópico, además de decrépito. Anticuado en cuanto a decoración, tenue en el pasillo de acceso y en el del fondo que daba acceso a las cabinas. La sala central estaba presidida por vitrinas laterales llenas de películas, juguetes y disfraces, con una góndola acristalada en el centro de la sala exhibiendo consoladores de variados colores y formas, la mayoría de tallas desorbitadas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero lo realmente decrépito eran los clientes de la tienda. Una docena de hombres de edades comprendidas entre los cuarenta y los sesenta, que miraron a mi compañera como si de un trozo de carne se tratara, hambrientos pues no parecían haber probado bocado en años. Un par se acercaron a ella más de la cuenta pero ninguno se atrevió a tocarla, sin duda por mi presencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comenté con María varios juguetes que podríamos utilizar, aunque yo tenía claro cuál había ido a buscar. No me pareció que la excitaran especialmente los vibradores o consoladores, sí en cambio los disfraces pero a mí no, por lo que los descarté, así que pedí al dependiente directamente lo que tenía en mente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto me lo mostró, expuesto en la vitrina posterior al mostrador, María me agarró la mano complacida. Pero si la <i>gag ball</i> le gustaba, cuando el chico me tendió la fusta negra, noté claramente el escalofrío que recorrió el cuerpo de mi víctima.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salimos de la tienda ansiosos por estrenar las nuevas herramientas, sobre todo María, pero el destino me puso delante una maldad. Un hombre mayor, sucio y vestido con harapos, se nos acercó cuando estábamos llegando al coche pidiéndonos limosna.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tengo suelto, -respondí –pero puedo ofrecerte algo mejor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Levanté la falda de mi chica para mostrarle las nalgas al desgraciado. ¿Quieres tocarlas? Asintió babeando, con los ojos abiertos como platos. Alargó la mano derecha, tapada con un cochambroso guante sin dedos, y apretó, mirándome incrédulo. Toca, toca, le animé, le gusta. El tío se envalentonó, agarrándola con ambas manos. No vi qué había hecho con la jarrita de plástico que nos había tendido hacía escasos segundos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María me miraba paralizada, excitada, así que opté por aumentar la apuesta. Le desabroché el botón que ella se había abotonado al salir del coche, aparté la tela, mostrando al mundo aquel par de mamas llenas. Ahora sí que los ojos del hombre se salieron de sus órbitas, preguntándome incrédulo si también podía tocarlas.&nbsp; Claro que sí, están para eso. Con rudeza, alargó ambas manos para asir su premio, que sobó baboso. Ahora sí caía saliva por su mentón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres hacerte una paja? -Pregunté, a la vez que tenía que agarrar a la asustada chica de las nalgas para que no se fuera hacia atrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hambriento indigente asintió presuroso, se sacó un miembro oscuro como la noche para sacudirlo frenético mientras sobaba y babeaba. En menos de un minuto se derramó, manchando el muslo de María. Aprovechando su estado casi místico, lo empujé, tirándolo al suelo de espaldas, mientras ambos entrábamos en el coche a toda prisa para escapar de aquel callejón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La costumbre llevó a mi compañera a abrir las piernas al sentarse en el vehículo, esperando que mis dedos la acariciaran. Cumplí con el hábito, confirmándome que el juego había aumentado su excitación, llevándolos de nuevo a su boca para que me los limpiara de su ingente flujo. Entonces vi la mancha de semen en el muslo izquierdo, muy cerca de la rodilla, pero me dio asco tomarlo con mi dedo así que al parar en el semáforo ordené.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chúpalo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró interrogativa, después de haber reparado en la semilla del indigente, dudó, pero acabó levantando la pierna para acercarla a su lengua y engullirla ante mi amenaza de dejarla en su casa y no estrenar los nuevos juguetes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buena chica. Te has ganado tu premio, así que puedes comerme la polla hasta que lleguemos a mi apartamento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1505/r66s5b64.jpg" width="424" height="636">No le ordené desnudarse al salir del coche en el parking de mi edificio, pero sí arrodillarse al llegar al ascensor y entrar en mi casa gateando. Las medias evitaban que se pelara las rodillas pero me parecía divertido verlas siempre manchadas por el roce.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le quité la blusa para que sus tetas colgaran, pero no la falda pues me ponía bastante el conjunto con la media hasta medio muslo. Le ordené esperarme en el comedor mientras me desvestía, arrodillada, con la fusta y la bola delante de ella, sobre la mesita, para que también salivara. Cuando volví, solamente vestido con el bóxer, respiraba ligeramente agitada y su mirada brillaba, anhelante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sigue chupando mientras preparo los juguetes. –Me bajó la prenda y engulló hambrienta, jadeando a cada lamida, mientras de pie desenvolvía la <i>ball gag</i>. Se la tendí para que la viera pero su respuesta fue chuparla como si de una perrita se tratara. Me encantó el gesto, sobre todo porque la veía más excitada que últimamente. Le encajé el artilugio en la boca, abrochándolo por la parte posterior de la cabeza. Estás preciosa, la alagué, acariciándole la cara que me acercaba buscando mayor contacto. Bajé por su cuello, amasé los pechos, sucios por las manos del viejo asqueroso que te ha sobado, me arrodillé a su lado para llegar a su entrepierna y la palpé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afirmar que su sexo estaba encharcado es quedarme corto. Sus labios, además, estaban hinchadísimos. Bastó con tocar suavemente su clítoris para que rugiera como una perra en celo en un extraño concierto de gruñidos y mugidos sofocados por la bola intrusa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni se te ocurra correrte, amenacé. Su respuesta fue repentina. Movió la cabeza negando, en rápidos gestos compulsivos que más que negar, me avisaban, hasta que se levantó de un salto para liberar su vagina de mi mano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dobló el cuerpo hacia adelante, como si le doliera la barriga, juntando ambas piernas, cruzándolas, mientras densos flujos rodaban por ellas y gruesos goterones de saliva caían al suelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tomé del cabello, arrodillándola de nuevo. ¿Si te acaricio de nuevo podrás aguantar? Negó con la cabeza. ¿Si te follo podrás aguantar? Negó con mayor vehemencia. ¿Y si te follo el culo? Negó por tercera vez. Pues solamente me dejas una alternativa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La agarré del cabello obligándola a seguirme gateando, abrí la puerta del balcón y la dejé fuera, encerrada. No estábamos en un abril especialmente frío, pero a las 9 de la noche debía haber menos de 15 grados, así que estar casi desnuda a la intemperie tenía que bajarle la temperatura corporal por narices.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando una hora después abrí la puerta para que entrara, tenía la piel de gallina y salivaba intensamente, pero lo alucinante del juego fue reparar en la mancha de flujo que había dejado en la baldosa. Metí la mano entre sus piernas para medir la temperatura, pero aquello no había bajado lo más mínimo. Solamente su epidermis había perdido temperatura. Además, respiraba con cierta dificultad debido a la acumulación de saliva y a los incontrolables jadeos que la asolaban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le acerqué la polla a la cara, para que chupara, pero la bola se lo impedía así que optó por frotarse contra ella con mejillas y labios, desesperada. Por un momento estuve tentado de quitársela y darle el gusto, darme el gusto, pero decidí acabar la función con el kit completo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La apoyé en el sofá, con las manos en la espalda, entrelazadas, y las rodillas en el suelo, tomé la fusta, se la mostré pasándosela por la cara, nuca, espalda y entre las nalgas, hasta que la levanté blandiéndola, para que zumbara en el espacio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿La oyes?, pregunté. Rugió asintiendo. Azoté el aire un par de veces más, sin tocarla, pero no por ello dejaba de gemir, hasta que sin avisarla impacté en su nalga derecha. Mugió, moviendo las caderas lateralmente. El segundo cayó en la izquierda. Rugió con más fuerza, comenzando a acelerar la respiración. Blandí un par de veces la fusta en el aire, impacientándola, hasta que la agredí de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al séptimo azote perdió el control de sus caderas, que se movían espasmódicamente, mientras desconocidos sonidos guturales atravesaban la bola de plástico. Supe que no aguantaría muchos golpes más antes de correrse, así que posé la fusta entre sus labios vaginales, como si la montaran, a la vez que me agarraba la polla y apuntaba a su ano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A penas atravesé el anillo, las convulsiones del músculo me avisaron que el orgasmo de mi perra era inminente. Córrete puta, ladré mientras mi pene la profanaba completamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Inmediatamente, asistí al orgasmo más bestia, brutal, vehemente, descontroladamente intenso que había visto en mi vida. Lo recuerdo ruidoso, incluso, a pesar de la mordaza que la sometía. También me pareció extremadamente largo, pues no dejó de convulsionarse, de rugir, hasta que me corrí en su estómago y la descabalgué.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volví a su lado tendiéndole un vaso de agua, que deglutió ávida cuando le quité la bola. No tuvo fuerzas para levantarse pues las piernas aún le temblaron un rato, así que la dejé descansar mientras preparaba un poco de cena.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La fusta y la bola dieron bastante juego unas semanas hasta que añadí un nuevo juguete. Inicialmente pensé en unas esposas, pero en un sex shop al que fui solo, hallé una especie de muñequera que le ataba las manos a la espalda. No me hacía falta atarla pues era obedientemente dócil en este sentido, pero la idea que se me había ocurrido sería más eficaz si la dejaba completamente inmovilizada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía un viaje de trabajo de dos días a Valencia, en que pasaría una noche fuera, así que la invité a acompañarme. Tuvo que cogerse dos días de fiesta a cuenta de vacaciones, pues ninguno podíamos justificar que viniera conmigo, pero obedeció mi orden sumisa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mayo había llegado anticipando el verano, así que la recogí delante de su casa vestida con la falda corta de piel y una blusa fina, ceñida a su cuerpo. No llevaba sujetador, tampoco tanga, pero sus pechos quedaban protegidos por el top morado que le había comprado hacía un par de meses. En la primera área de servicio en que paramos para desayunar, la hice bajar sin blusa, para captar las miradas envidiosas de viajantes, camioneros y ejecutivos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al volver al coche, me vació los huevos en el aparcamiento, pero le prohibí tragarse mi lefa. Le coloqué la bola y arranqué. De esta guisa entramos en la capital del Turia hora y media después, colorada de piel, encharcada de sexo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos dirigimos directamente al hotel, tomé la habitación, subimos por la escalera del parking para que nadie la viera y la dejé en la habitación. Arrodillada en el suelo, sometida con la bola pringada y las manos atadas a la espalda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de la primera reunión, pasé a visitarla antes de salir a comer. No se había movido. La felicité por ello, pero la abandoné de nuevo, a pesar de las caninas muestras de efusividad que me profesó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaparecí a primera hora de la tarde. Temblaba. La acaricié tomándole la temperatura. Cerró las piernas en un gesto instintivo que entendí como ganas de orinar. Le pregunté si lo necesitaba a lo que me respondió afirmativamente meciendo la cabeza. Aguanta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acabadas las dos visitas de la tarde aparecí de nuevo en la habitación. Parecía no haberse movido, pero ya no solamente le temblaban las piernas. Su cuerpo tiritaba y gemía en lamentos quejosos acompañados de regueros de lágrimas que surcaban sus mejillas. Había una mancha en el suelo, pero no olía a pis. ¿Te has meado? Pregunté. Negó con la cabeza, pero me miraba suplicante. Acaricié su sexo, licuado, del que vi caer alguna gota. ¿Quieres mear? Asintió vehemente. Primero deberás hacer algo por mí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin quitarle la bola le ordené limpiar la mancha con los labios, déjalo limpio y te llevaré al baño. A los dos minutos, el suelo brillaba. La agarré del cabello y la arrastré hasta el lavabo, pero la obligué a entrar en la bañera. Con suavidad le apoyé la cabeza contra la pared, sin soltarle el pelo con la mano izquierda, para que sus nalgas quedaran expuestas. Le mostré la fusta que sostenía con la mano derecha y le propiné el primer azote. ¿Quieres mear? Rugió gritando, asintiendo. Otro azote. Pregunté de nuevo. Mugió. Azoté. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conté diez golpes, con sus respectivas respuestas, hasta que penetré su ano con el mango de la fusta. Allí lo dejé mientras María gemía suplicante. Entonces ordené, mea.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un amplio chorro amarillento resonó violento contra el suelo lacado de la bañera, mientras la chica liberaba un grave quejido temblando sin parar. Cuando se agotó el manantial, le quité la bola. Sorprendentemente, una espesa masa blancuzca y espumosa se le escapó entre los labios, mezclándose con el charco orinal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le acaricié el sexo desde detrás pero de nuevo le prohibí correrse. Cuando me avisó que llegaba, me detuve, desalojé el mango de su recto y se lo tendí para que lo limpiara, arrodillada en la bañera. Sin dejarla salir, abrí el agua para llenarla, invitándola a un baño relajante pues hoy te lo has ganado. Aprovéchalo, pues en media hora bajaremos a cenar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dejé tranquila un buen rato mientras veía las noticias en el canal 24 horas tumbado en la cama descansando, hasta que decidí que la actualidad ya me había penetrado suficientemente. Me levanté y me dirigí al baño. María estaba hundida en un mar cálido, con los ojos cerrados, como si durmiera, pero los abrió automáticamente al sentirme cerca. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal el baño?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy bien, gracias por permitírmelo. Y gracias por traerme a Valencia, me has hecho muy feliz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me alegro que te guste, pero sabes que no es con palabras como debes agradecérmelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Asintió congelándosele la sonrisa, a la vez que se incorporaba levemente, esperando instrucciones. Pero no se las di hasta que hube entrado yo también en la bañera, quedando de pie entre sus piernas, pues era larga pero no lo suficientemente amplia para tumbarnos ambos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quédate quieta, pero abre la boca –ordené agarrándome el miembro par apuntar. Ahora fui yo el que meó, mientras María acogía y tragaba. En cuanto le pegué las últimas sacudidas, la chica se incorporó lo justo para llegar a mi pene y limpiármelo con la lengua. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos duchamos juntos mientras el agua sucia se perdía por el desagüe, me secó, yo no la sequé a ella, y nos preparamos para bajar a cenar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tratarse de un hotel que solíamos frecuentar los ejecutivos de la empresa, no quise exhibirnos demasiado, a pesar de que ella lo deseaba más que yo. La vestí con otra falda mínima que le había regalado hacía pocas semanas, blanca, y una blusa entallada sin ropa interior. Estaba preparada para matar, pero si no desabrochabas ningún botón ni abría las piernas descaradamente, pasaba por una joven atrevida, pero no obscena.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que cenamos tranquilamente mientras le preguntaba qué quería hacer o ver de Valencia. Más allá de la playa de la Malvarrosa y la ciudad de las Artes y las Ciencias, no conocía gran cosa, así que debía actuar yo de Cicerone. Pero ambos sabíamos que le importaba bien poco donde la llevara pues su voluntad era mi voluntad y su deseo era obedecer, satisfacerme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya que no lo había hecho en la cena, decidí exhibirla, así que nos dirigimos al puerto deportivo donde hay varios locales nocturnos que no están mal. No es la zona principal de la ciudad en cuanto a pubs y discotecas, pero en verano suele tener buen ambiente. En el trayecto en coche le estuve acariciando el sexo que seguía licuado, pero sin permitirle correrse, algo a lo que se había acostumbrado pero que me permitía cegarla y tenerla aún más a mi merced.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomamos la primera copa en un local poco concurrido, así que más allá de bailar y sobarla un poco, no jugamos demasiado. Cambiamos de local, donde la hice entrar sola. Este tenía más afluencia pero un lunes de mayo no tiene aún la vida que me convenía para mis intenciones, aunque ya pudimos entrar un poco en materia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le ordené acercarse a la barra esperando que alguien la invitara. Gracias a su provocativo atuendo y a ser la única chica sola del pub, no tardó en tener compañía. La orden era tontear con el primero que le entrara, fuera quien fuera, fuera como fuera. Obedeció, pero el tío era demasiado guapo, el típico tiburón nocturno, así que pronto opté por plegar velas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba cerca de ellos, también en la barra, para escuchar lo que se decían. María se mostró abierta al encuentro, aunque solamente le había pedido ser una calientapollas, sin darle pie a mucho más. Cumplió con creces, mirándome de reojo buscando mi aprobación cuando el tío la invitó a bailar, dejándose tomar por la cintura, caderas incluso, pero poco más pues cuando el tío se envalentonó, aparecí al rescate llevándomela de ahí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras calentaba al incauto, había logrado que el barman me aconsejara un local más propicio para mis juegos. Le comenté que me acababa de separar y que necesitaba un poco de marcha, más estando de paso por la ciudad. Tenemos un local en la zona de Cánovas frecuentado por separadas, lo dijo en femenino, donde no te resultará difícil llevarte a alguna loba al hotel, me confió el camarero dándome las señas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Allí nos dirigimos. La hice entrar unos minutos antes que yo para dirigirse a la barra y esperar acontecimientos. Tampoco estaba muy concurrido pero supe enseguida que allí si jugaríamos al juego que yo había ideado. Si había treinta clientes, dos tercios eran hombres. María parecía el putón de la sala, pero no era la única. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Justo acercarme yo a la barra, un tío de cuarenta y largos con bigote recortado y mirada felina la asolaba. No era atractivo pero sí estaba hambriento, acostumbrado a nadar en aquel mar de peces necesitados. Como había hecho en el local precedente, me quedé cerca para que ella se sintiera tranquila, a la vez que podía escuchar parte de la conversación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tío no tardó ni cinco minutos en tomarla de la cintura, acercándosele mucho para hablarle al oído. María no daba ningún paso pero tampoco paraba al hombre, lo que lo envalentonó así que pronto su mano bajó a sus caderas o subió por su espalda. Se acabaron la copa y salieron a bailar. Aprovechando que la siguiente canción era lenta, el tío la tomó de las caderas directamente mientras ella se apretaba a su cuerpo clavándole las desprotegidas tetas en su torso. Si el tío no se había dado cuenta de que no llevaba sujetador, algo improbable, ahora las debía sentir perfectamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le dijo algo al oído, mi chica asintió, dijo algo más y aprovechó para bajar las manos y asirla de las nalgas descaradamente. Trató de besarla en el cuello, pero ella se apartó por lo que volvieron a la barra. Pidieron otra copa sin que el tío la soltara, ahora de la cintura. Aprovechando que María me miró buscando mi asentimiento le hice un gesto con ambas manos para que se soltara un botón de la blusa. Vi como se sonrojaba, pero obedeció disimuladamente cuando el tío se giró para tomar las bebidas de la barra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la encaró, tendiéndole el combinado, le miró las tetas sin disimulo. Si el hombre hubiera sido más alto, posiblemente se las podría haber visto, pero al tener estaturas parecidas, solamente podía verlas si se ladeaba pues el escote se ahuecaba ligeramente. Si el gesto, tal vez involuntario de la chica, ya no era de por sí invitador, dos pezones durísimos amenazando con cruzar la tela confirmaban que aquella tía había ido a por pan y mojar, así que el tío ya no se anduvo por las ramas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La tomó del culo descaradamente, acercándola, mientras le susurraba lo guapa que era y la invitaba a ir a un lugar más tranquilo. Yo no podía oírlo claramente, pero era obvio que por allí iban los tiros. María no asentía pero no frenaba los avances por lo que la besó en el cuello aprovechando para sobarle la teta izquierda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi compañera me miró, coloradísima, buscando instrucciones, pero no le di ninguna. No le había ordenado pararlo, así que desconocía hasta dónde iba a llegar. El tío prosiguió sus avances, llegó a agarrarle las dos tetas, encontrándose con que la única negativa de la tía que se iba a tirar en breve era besarlo. Por un momento me pareció que el hombre bajaba la mano a la entrepierna de su presa, pero no se atrevió. Me hubiera gustado que hubiera notado su desnudez, pero debía ser consciente de que ya estaban dando demasiado el cante, así que optó por invitarla a un lugar más discreto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso pude oírlo, así que asentí con la cabeza para que María aceptara. Salieron del local con la mano derecha del maromo sobándole el culo. A penas les dejé diez metros y salí tras ellos. Justo se acercaban a un coche blanco, cuando les alcancé. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hola cariño, ya es hora de volver a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tío me miró como si fuera un marciano, a la vez que trataba de sujetarla por la cintura cuando se dio cuenta que María avanzaba hacia mí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé quién eres pero esta chica está conmigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No creo que esté contigo pues es mi mujer y he quedado con ella en recogerla aquí al acabar una cena de negocios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://imageflea.com/pics/1505/2qrq8o8l.jpg" width="424" height="636">El tío nos miró a ambos, alternativamente. A María como a una puta, a mí como a su chulo, llegando a preguntarnos ¿de qué coño va esto? No respondí. Tomé a mi chica de la cintura y comenzamos a andar hacia nuestro coche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le habíamos quitado el juguete a un hombre vulgar que pocas veces debía encamarse con mujeres como esta, así que bramó indignado:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un cabrón. Y tú una puta, que se viste como una ramera y se deja sobar por cualquiera. Hijos de puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no nos detuvimos. Preferí preguntarle a mi mujer si se había vestido como una ramera y se había dejado sobar por aquel mierda. Sí, lo he hecho, he obedecido a mi hombre. Buena chica, respondí, metiendo la mano por debajo de la falda para notar su sexo empapado a pesar de hacerlo desde detrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar en el coche le ordené abrirse la blusa completamente y sobarse las tetas mientras yo zambullía mis dedos en sus entrañas. Había tomado la fusta del asiento trasero y se la puse sobre los muslos, aumentando así su excitación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Has estado a punto de follarte al madurito, eh. –Suspiraba. –Te hubiera gustado abrirte de piernas en su coche. Chupársela. Has estado a punto. -No respondía con palabras. Lo hacía con gemidos, hasta que le pregunté directamente. -¿Querías follártelo? ¿Qué te follara? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No –suspiró.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Entonces qué estabas haciendo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Obedecerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así que si te hubiera ordenado follártelo, ¿lo hubieras hecho?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-O sea que el tío tiene razón. Eres una puta, una ramera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy lo que tú quieras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento me avisó de que iba a correrse, así que quité los dedos de sus entrañas y se lo prohibí. Aún no. Como tantas otras veces, un gemido lastimero me confirmó que me había obedecido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Circulé por la ciudad unos veinte minutos aunque antes le había atado las manos a la espalda para que no se tocara. Llevaba muchas horas caliente como una perra y temí que cualquier roce le provocara el orgasmo. Ahora el juego consistía en exhibirla desnuda, pues llevaba la blusa abierta, por lo que me acercaba a los pocos coches que circulaban por la ciudad a aquellas horas, mientras debía aguantar la fusta sobre sus muslos con las piernas completamente abiertas, para que se te ventile la calentura. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El punto álgido llegó cuando nos detuvimos en un semáforo al lado del camión de las basuras. El conductor le dijo de todo incluido guapa, mientras avisaba al compañero, un moro uniformado en verde fluorescente encargado de acercar los contenedores al triturador posterior, que también se sumó a la fiesta. Fueron menos de treinta segundos, pero tenerlos a escasos centímetros del coche, con el cristal bajado, oyendo los soeces improperios, aceleró aún más su respiración. Los tíos, además, de acercaron para tocarla, pero no lo permití pues no las tenía todas conmigo de poder salir de allí indemnes. Aceleré en el momento que las manos del moro entraban en el habitáculo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás caliente? –pregunté acariciándole las ingles.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Basta, por favor, no puedo más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres correrte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo necesito. Haré lo que quieras, pero déjame correrme, por favor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomé la fusta y la golpeé en el muslo. Gritó jadeando. Le di otro, recordándole que yo era el único que tomaba decisiones, que ella simplemente obedecía. Jadeaba con fuerza, más próxima aún al clímax, pero ver un motorista de la policía municipal me llevó a cometer la última locura de la noche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aceleré como si de un niñato con un coche tuneado se tratara, haciendo chirriar las ruedas y dando un giro prohibido en la siguiente bocacalle. No tardé en ver la moto con la luz azul encendida detrás, así que le obligué a seguirme un par de manzanas más hasta que me detuve en el lateral, al lado de un pequeño parque infantil. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El agente bajó de la moto, parada detrás de nuestro coche, y se acercó por mi lado quitándose los guantes pero no el casco. Al asomarse para notificarme que había hecho una maniobra prohibida y que conducía demasiado rápido, se quedó a media frase al ver a María a mi lado, prácticamente desnuda, respirando aceleradamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Decía agente? –pregunté como si yo no pudiera ver lo que él estaba viendo. El hombre balbuceó una par de inteligibles vocablos, así que le ayudé. –Creo que me estaba diciendo que he cometido alguna imprudencia y que tendrá que multarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, sí, eso… -trató de serenarse el hombre, mirando a María sorprendido, a mí como a un bicho raro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe qué pasa? –continué. –El coche no es mío, es de mi empresa, y si me multa me podrían despedir. Además, mi jefe no sabe que estoy en la ciudad con su hija y, claro, si se entera, el despido será lo más suave que me ocurrirá. ¿Comprende? –El tío alucinaba más aún. Hasta que llegué al cénit. -¿Qué le parece si lo solucionamos de otra manera?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los ojos del policía se clavaron en los míos, interrogantes. Podía leer claramente en ellos como el hombre se debatía ante el pastel que tenía delante y las consecuencias de sus actos. Llevaba anillo por lo que supuse que estaba casado. Así que le ayudé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lleva toda la noche pidiendo polla. Su padre la tiene por una santa, pero es la tía más zorra que he conocido en mi vida. Si corría tanto es porque ella me lo ha pedido, que la llevara al hotel y le diera su merecido, pero creo que no le importará hacer un pequeño alto en el camino para compensar a un servidor público que se mata por sus conciudadanos currando de sol a sol. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tío seguía alucinando, pero su mirada era cada vez más lasciva. Sus ojos estaban fijos en las apetitosas tetas de aquella zorra que se mecían al ritmo de una respiración endiablada. Le faltaba un último empujón y se lo di. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La chupa de vicio. Sólo tiene que darle la vuelta al coche y bajarse la cremallera. Nadie se va a enterar.&nbsp; Venga, vale la pena. ¿A quién le amarga un dulce?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El agente se irguió, mirando a ambos lados de la calzada, pero estábamos en una zona muy tranquila, al lado de un parque, pasada la media noche, así que era difícil que alguien se diera cuenta de lo que estábamos haciendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mientras rodeaba el coche por detrás, María preguntó con un hilo de voz, ¿quieres que se la chupe? La miré tomando la fusta para acariciarle con ella los pezones. Cerró los ojos reanudando los gemidos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero que se la chupes. Pero no quiero que te tragues su semen. Hazlo por mí y te prometo que tendrás el mayor orgasmo de tu vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento el policía apareció al lado de María. Abrió la puerta a la vez que se abría la bragueta del pantalón, de la que asomó un miembro muy blanco, ya enhiesto. Mi chica giró el cuerpo hacia él y, sin dudarlo, la engulló. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las manos del tío cobraron vida, sobándole las tetas, ansioso, mientras gemía al ritmo de las succiones de la felatriz. Yo colaboré verbalmente, preguntándole qué tal, a que la chupa de vicio la niña de papá, sabiendo que mi lenguaje excitaba más a María que al poli, que también gemía desbocada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No duró ni dos minutos, pero berreó como un toro, agarrando a la chica del cabello para que no lo abandonara en el último momento. María esperó paciente a que el tío se retirara, cuando lo hizo le ordené mostrarme la simiente del hombre, que acababa de cerrar la puerta del coche dando por acabada la función. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Asómate para enseñárselo y se lo escupes en los zapatos. –Abrió los ojos sorprendida, pero se giró hacia él abriendo la boca, a lo que el agente le dijo algo tipo buena zorrita, no pude oírlo bien, y escupió, manchándolo completamente según me confesó. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arranqué quemando rueda, mientras me reía como un loco. Al aparcar en el parking del hotel, le acaricié la cara, lo has hecho muy bien hoy, estoy orgulloso de ti.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saqué la bola de un bolsito que llevaba en el maletero y se la puse. Me sorprendió que no hubiera cámaras en los accesos al alojamiento pero no vi, así que la llevé casi desnuda hasta la habitación, pues le había levantado la mini falda para mostrar sexo y nalgas y seguía con la blusa abierta, además de estar atada de muñecas y boca. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al entrar, la tiré sobre la cama ordenándole ponerse en posición. Se incorporó con dificultad, hasta que asentó las rodillas al filo del colchón quedando erguida. Tiré de la blusa pero no podía quitársela pues llevaba la muñequera de cuero atada a su espalda, así que hice un ovillo con ella alrededor de sus brazos, pues quería tener el máximo de carne disponible.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomé la fusta y se la mostré. Jadeaba respirando profundamente. Se la tendí, delante de la cara. Lámela. La recorrió con los labios pues no podía sacar la lengua. La bajé hasta sus pechos, acariciándolos, hasta que me desplacé a su entrepierna que también recorrí con el juguete. Tenía las piernas muy abiertas y doblaba el cuerpo hacia atrás, para mantenerse erguida y para aumentar la respiración. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Quieres correrte? –Asintió moviendo la cabeza. -Hoy te has portado muy bien, me has demostrado lo fiel que eres y te mereces el mayor premio, así que tal vez no debería azotarte. –Le tendí la fusta de nuevo, para que la lamiera, limpiándola de sus jugos esta vez. –Te dejo elegir. ¿Quieres que te azote o prefieres que no lo haga? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Exhaló un suspiro. Pero no me di por vencido, pues retrasar su clímax lo intensificaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me estás obedeciendo. Necesito una respuesta. Un sí o un no –ordené imperativo apartando la fusta de su cuerpo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí –acabó rogando. Al menos sonó a eso el mugido que profirió a través de la bola. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No esperé ni un segundo. La vara impactó en su nalga con violencia provocando un grito que si la bola no hubiera amortiguado, hubiéramos tenido un problema con Seguridad del hotel. Cayó un segundo golpe en la otra nalga. Un tercero, un cuarto. Sus piernas temblaban, así que la empujé agarrándola del brazo para que cayera de espaldas. Me miraba desbocada, con las piernas abiertas mostrándome una flor más roja que rosa, brillante por la ingente cantidad de flujo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acomodé la punta de la fusta en la entrada, ascendí hasta su clítoris, acariciándolo, continué por su estómago hasta que llegué a sus pezones. Era tal la velocidad de su respiración que me era prácticamente imposible atinar en ellos. Levanté la fusta y golpeé un pecho. Gritó de nuevo. El otro también, con un poco más de fuerza pero sin llegar a la intensidad de los dados en las nalgas. Bajé a su sexo de nuevo, a su clítoris, e hice un tanteo. Lo golpeé suavemente, pero su cuerpo se tensó como si le hubiera sobrevenido una descarga eléctrica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me arrodillé a su lado, pellizqué el pezón izquierdo pues era el que me quedaba más a mano, y golpeé de nuevo en su sexo, esta vez entre los labios. Volvió a sacudirse con furia, soltando lágrimas y babas. ¿Quieres más? Asintió, respirando cada vez con mayor dificultad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le pegué en la cara interior del muslo, en la exterior de la otra pierna, pero la respuesta no era tan intensa. Así que ataqué de nuevo su sexo. Una parte de mí me pedía azotarla con más fuerza pero temí lastimarla, así que opté por percutir con golpes firmes, consecutivos, que la sacudían en espasmos que recorrían todo su cuerpo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa noche María tuvo el orgasmo más intenso de toda su vida. Fue tal la violencia de sus espasmos que tuve que desabrocharle la bola de la boca pues por poco se ahoga. Cuando logró calmarse un poco, le di la vuelta y le reventé el culo por enésima vez agarrándola del cabello para que se irguiera. Ella también se corrió por segunda vez, pero el orgasmo no tuvo nada que ver con el precedente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Exhaustos ambos caímos derrengados en la cama. Ella se me acercó, reptando, tratando de abrazarme pero las ataduras se lo impedían, así que la tomé del cabello para pasarle la mano por debajo del cuello y quedar apoyada sobre mi pecho. Me susurró un gracias, mientras me besaba en los labios, la barbilla, en los pezones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sonreí. ¿Aún no has tenido bastante? Quiero agradecértelo. Bajó por mi torso hasta mi polla, que aún estaba medio viva y se la metió en la boca, chupando de nuevo, lamiendo, limpiando. La dejé hacer pero estaba fatigado, así que le ordené parar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te la saques de la boca, –me lo pensé mejor –quiero que hoy duermas en este posición, para despertarme así mañana por la mañana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Cumplió con su cometido. Y si no lo hizo, pues dormí seis horas como un tronco, tuvo la astucia de metérsela en la boca de nuevo antes de que yo despertara. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como cada mañana, lo hice con la bufeta llena, así que lo verbalicé, tengo que mear. Su respuesta fue abrir un poco la boca para liberar carne, dejando solamente el glande acogido, esperando. Me miró un segundo, como si me avisara que ya estaba a punto, y cerró los ojos, esperando el jarabe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se lo bebió todo, aunque no pudo evitar derramar alguna gota que luego lamió diligente sobre mi piel. La desaté. Tuve que hacerle un masaje en los brazos para que entraran en calor pues los tenía entumecidos después de tantas horas inmovilizados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://imageflea.com/pics/1505/5aupvjao.jpg" width="424" height="636">El viaje a Valencia supuso el punto más álgido en nuestra relación. Tenía otro plan para ella, convertirla en el juguete inaccesible de Marcos, pues quería lograr una victoria, ni que fuera simbólica, sobre mi amigo y compañero, pero hechos externos la abortaron.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde que Marcos me había dicho que la nueva María, la que vestía como yo ordenaba, aunque él no lo supiera, sería la siguiente muesca en su revólver, decidí jugar con él. Las instrucciones que mi chica tenía eran muy sencillas. Debía permitir cualquier avance del playboy de la empresa, tontear con él, hacerle ver que la enorgullecía sentirse deseada, pero darle largas, no pasar de tonteos más o menos intensos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estábamos en pleno juego cuando fuimos a Valencia, por ello le resultó fácil alternar con desconocidos, además de excitante. Cada vez que mi amigo me comentaba algún avance, ridículos la mayoría para un tío experimentado como él, me partía de risa interiormente. Sobre todo, cuando avanzado mayo, Marcos comenzaba a estar realmente harto de perseguirla además de herido en su orgullo de macho alfa de la manada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero llegó el último lunes de mayo y todo se fue al traste. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apareció en casa por la mañana, sin que se lo hubiera ordenado, y en el rellano de mi apartamento me soltó aquella frase tan manida pero tan aterradora: tenemos que hablar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace casi un año que me separé de Carlos pero este fin de semana he decidido volver con él. –La miré sorprendido por encima del café con leche que yo había hecho para ambos. No tuve que pedir que se explicara mejor pues continuó: -Aunque yo he vuelto a mi juventud contigo, a sentir cosas que hacía casi una década que no sentía, mi hijo lo ha pasado muy mal. Me he sentido egoísta y mala madre muchas noches, sobre todo de fin de semana cuando no podía estar con él. Tal vez no lo comprendas, pero cada vez que me ha preguntado cuando volveremos a estar juntos papá y mamá se me ha partido el corazón. Así que este fin de semana he decidió darle otra oportunidad a Carlos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Estás segura de que esto es lo que te conviene? –Asintió. -¿Le quieres? –Volvió a asentir, hasta que aclaró:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No estoy segura de que es lo que más me conviene a mí, pero estoy convencida que es lo mejor para nuestro hijo. Quiero a Carlos. Le quiero porque es un buen hombre, un buen padre, alguien ideal para formar una familia, que debe estar al lado de su hijo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tal vez deberías pensar en ti también.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estos últimos meses sólo he pensado en mí. En mi placer. Y te agradezco lo mucho que me has dado, –me miró sonriente, forzando los labios como disculpándose –pero tú y yo no tenemos ningún futuro como pareja, más allá de disfrutar del sexo como nunca lo había hecho. –Hizo una pausa antes de sentenciar. –Y mi hijo necesita un padre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Han pasado once años desde aquella conversación en la cocina de mi casa. Seguí trabajando en la empresa dos años más, viéndola cada día con sus faldas hasta las rodillas y blusas más amplias, pero sin cruzarnos palabra si no era imprescindible. Cambié de compañía. También de sector y busqué otras metas, hasta que me casé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi matrimonio duró poco pues inconscientemente buscaba otra sumisa. Ni lo fue con la intensidad que yo buscaba en la cama, ni lo fue en casa, pues mi machismo cavernícola, palabras literales, la llevaron a abandonarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque la he buscado, no he vuelto a encontrar a otra María. He jugado con sumisas, incluso he pagado por ellas, pero no he vuelto a sentir lo que sentí aquellos meses.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta esta tarde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba sentada en una cafetería del centro con un adolescente que se le parecía bastante, sobre todo en la forma de los ojos. No ha cambiado demasiado. Parece conservar la misma talla de ropa y no he visto ninguna cana. Sí he apreciado, cuando me he acercado para saludarla, pequeñas arrugas al lado de ojos y labios. Maduras, bellas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico se ha levantado, tomando una chaqueta y un skate, y se ha despedido de su madre con un beso en la mejilla. Ahora es la mía, me he dicho. Me he acercado y la he saludado con el tópico, ¡qué casualidad, cuánto tiempo!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus ojos se han iluminado al verme, alegres. Después de ponernos al día someramente, se ha hecho el silencio. Iba a levantarme, pues parecía que no quedaba más tela que cortar, cuando me ha agarrado de la muñeca y me ha dicho anhelante:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aún conservo la ropa que me compraste.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i>Protected by SafeCreative</i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">&nbsp;<a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-13014" src="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2016/10/Sin-título-3.png" alt="sin-titulo" width="600" height="937"></a></span></i></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Aburridas&#8221; (POR XAVIA)</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Apr 2022 16:49:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[XAVIA]]></category>
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					<description><![CDATA[ABURRIDAS&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160; No debería haberme dejado arrastrar por Bibi. No la culpo a ella, pues yo soy la responsable de mis actos, pero sin su participación nunca hubiera llegado a hacer lo que he hecho. Lo que estoy haciendo en este preciso momento. La cuestión no es si me agrada o desagrada. La cuestión es que no está bien, que es arriesgado, que estoy poniendo en riesgo mi vida personal, familiar, pero sobre todo, que si alguna vez llega a descubrirse, sería avergonzada públicamente y perdería mi estatus. Pero Bibi tiene razón en un detalle. Nunca me había sentido tan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">ABURRIDAS&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No debería haberme dejado arrastrar por Bibi. No la culpo a ella, pues yo soy la responsable de mis actos, pero sin su participación nunca hubiera llegado a hacer lo que he hecho. Lo que estoy haciendo en este preciso momento. La cuestión no es si me agrada o desagrada. La cuestión es que no está bien, que es arriesgado, que estoy poniendo en riesgo mi vida personal, familiar, pero sobre todo, que si alguna vez llega a descubrirse, sería avergonzada públicamente y perdería mi estatus. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Bibi tiene razón en un detalle. Nunca me había sentido tan viva como en este momento, notando el sabor amargo de la virilidad de un desconocido, oyendo palabras soeces que nunca le he permitido a ningún hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi es mi mejor amiga. Ambas somos socias del Club Social al que somos asiduas. Club al que vamos a jugar a pádel, al spa, a tomar una copa o, en familia, a comer algún fin de semana. Para ser socia hay que pagar una acción valorada en 9.000€ además de la cuota mensual que creo que ronda los 350€. No estoy segura pues la contabilidad familiar es cosa de Abel, mi marido. A mí solamente me preocupa disponer de dinero suficiente para mis necesidades, pues nunca he trabajado ni tengo pensado hacerlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi, como otras socias del club, está en mi misma situación. Carlos, su marido, también es un empresario de éxito que ha dedicado buena parte de su vida a su carrera profesional. Aunque debo reconocerle al mío que se interesa por mí y los niños, tenemos cuatro, más de lo que lo hace el suyo. Tal vez sea debido a que Carlos es quince años mayor que ella, mientras Abel es de mi misma edad y tenemos gustos más parecidos. Tal vez sea por ello que nunca había sentido la necesidad de comportarme como lo estoy haciendo ahora.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi sí. Se casó joven, a los veinticinco años, según ella enamorada, aunque yo no estoy tan segura. Al menos, su percepción de la palabra amor no concuerda exactamente con la mía. Tardaron en tener hijos, a pesar de que él insistía, pero ella se negaba a convertirse en madre tan pronto. Aún no. Yo siempre le decía que era lógico que él tuviera prisa pues ya había entrado en la cuarentena. Pero como en todos los aspectos de su vida, Bibi decidió cuando y cuántos. Solamente uno, una en su caso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/7p8yscVj" width="424" height="636">La conocí en el club, como a tantas otras, pero congeniamos enseguida. Me gustaba su manera de vivir la vida aunque nunca le permití que me arrastrara a juegos que me parecían peligrosos. Además, era una de las pocas mujeres que no se dedicaba a despellejar a las demás socias, algo común en nuestro ambiente. Vive y deja vivir, decía, aunque a mí me sonara a eslogan de partido de izquierdas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante estos años nuestra relación ha sido siempre próxima, pero nunca tanto como lo ha sido el último lustro. Que nuestras hijas, en mi caso la segunda, hayan coincidido en el mismo equipo de hockey hierba y se hayan vuelto inseparables ha ayudado. Ha sido entonces cuando hemos tomado la confianza suficiente y he conocido a mi amiga en su faceta más íntima.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como ella, yo también me he fijado siempre en los hombres, en los jóvenes sobre todo, pero teniendo una vida afectiva completa no te planteas nunca nada a pesar de recibir miradas, gestos e, incluso, invitaciones deshonestas. Las que han surgido las he despachado siempre con elegancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi no. Su vida en pareja, específicamente en su vertiente sexual, no es, creo que nunca ha sido, tan satisfactoria como la mía, así que ella sí ha respondido a ciertos cantos de sirena, llegando a traspasar límites que yo nunca cruzaré. O eso pensaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé con cuantos hombres se ha acostado desde que se casó, pero puedo dar fe de seis casos, a parte del juego que nos traemos entre manos. Bueno, las manos no son lo que estamos utilizando más, todo hay que decirlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo que sí debo reconocerle es buen gusto y prudencia eligiendo a su juguete, así los llama ella. Aunque a mí me parecieran auténticas locuras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así, se lió con un monitor de tenis del propio club. Estuvo jugando con él unos meses, sin darle pie a nada más allá de un flirteo más o menos disimulado, hasta que éste dejó la entidad. Fue entonces cuando le ofreció una despedida de altura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También relacionado con el club, estuvo acostándose con un camarero holandés que había venido a trabajar un verano para perfeccionar su español. Demasiado joven para ella, me dijo, pues siempre le han atraído hombres mayores, pero se jactaba de haberle enseñado muchas palabras en castellano que de otro modo no hubiera aprendido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conozco tres casos más de los que nunca vi al hombre pues no pertenecían a nuestro círculo, otra de sus normas, pues para una mujer guapa y exuberante como Bibi es bastante fácil seducir a quien se proponga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero cometió la mayor locura con un joven árabe que trabajaba de jardinero en una empresa que el club contrató para una reforma de la zona infantil, donde nuestros hijos hacen cursos de tenis, hockey o lacrosse. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bueno aquel moro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni se te ocurra. ¿Te has vuelto loca?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me he vuelto loca, ni se me ha ocurrido nada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Y tanto que se te ha ocurrido pensé para mí. La confirmación llegó a la semana siguiente. Nunca me he acostado con uno, me confió con aquel destello que aparecía en sus ojos cuando estaba tramando una de sus travesuras. Dicen que también tienen buenas pollas, como los negros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo puedes estar planteándote algo así? Si los moros ya son sucios por naturaleza, este además es un jardinero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A ti quién te ha dicho que los moros son sucios? ¿Sabes que su religión les obliga a ducharse dos veces diarias? Además, a las blancas nos ven como a putas. –No digas eso. –Así nos ven, ¿no te das cuenta que sus mujeres no pueden hacer nada, que disfrutar del sexo es de infieles? Seguro que nunca le han chupado la polla, gratis me refiero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres incorregible.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tres días después me explicaba con todo lujo de detalles cuánto le había costado metérsela entera en la boca y como mugía el toro mientras le daba desde detrás. Como recompensa por los dos polvos que me ha echado, le he permitido correrse en mi garganta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta hace seis meses, esta había sido la mayor locura cometida por mi amiga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/xVAkkVKf" width="424" height="636">Mira, me dijo Bibi mostrándome la pantalla de su móvil una tarde que estábamos tomando el cálido sol de junio en la piscina del club.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Dama de clase alta aburrida ofrece sexo oral a hombres bien dotados”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al no reconocer el número de móvil anotado pregunté ¿quién es esta loca? Un movimiento de cejas y aquel brillo tan característico que iluminaba sus ojos avellana me dio la respuesta. ¿Te has vuelto completamente majara?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te da morbo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Morbo? ¿Cómo se te ha ocurrido semejante locura?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había colgado el anuncio en una aplicación de las que sirven para ligar. No os diré cuál, pues tampoco la conocía, pero por lo que me explicó algunas están pensadas para buscar pareja e incluso relaciones estables, pero otras, como la que me mostraba, servían para la búsqueda de sexo sin compromiso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo meses dándole vueltas a la idea y al final me he lanzado. Publiqué el anuncio ayer por la noche y ya he tenido 46 respuestas. No te imaginas lo caliente que me tiene. Esta mañana he violado a Carlos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Insistí en que había perdido el juicio, pero conociéndola, tal vez solamente se trataba de otra manera de echarle sal y pimienta a su sexualidad. Como fantasía, reconocí que tenía su cosa, sobre todo si le había servido para incentivar su vida de pareja, pero obviamente, el juego iba más allá, mucho más allá.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He seleccionado tres, de momento. -¿Cómo? –Por el tamaño de la polla –respondió. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque mi amiga había entendido perfectamente que no le preguntaba por el método sino por cómo se le había ocurrido hacerlo, vi claramente que no iba a detenerse por más argumentos racionales que yo aportara. Los expuse de todos modos, que a saber con qué y quién se encontraba, en qué situaciones, tal vez peligrosas, apelando además a en qué te convierte eso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No será distinto a liarme con desconocidos, con un tío que me ha entrado hace un par de horas, además, esperará de mí una mamada y eso voy a ofrecerle, así que no te preocupes por mi seguridad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero quién sabe con qué te puedes encontrar –insistí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tanto te preocupa mi bienestar, ¿por qué no me acompañas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ni hablar, habrase visto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se llamaba Mr28. O así se hacía llamar aquella monstruosidad oscura y venosa que me mostraba excitada en la pantalla del Iphone 6 que mi amiga se había comprado para disponer de una línea nueva que utilizaría solamente para esto. La foto del miembro era lo único que Bibi había solicitado a su juguete. Lo demás, físico, intelecto, situación, nivel económico, le importaba bien poco. Solamente quedaremos con él para chupársela y luego nos iremos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quedaremos? ¿Desde cuándo he decidido acompañarte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, acompáñame. Tú también te mueres por verla. He quedado esta tarde a las 6 en la tercera planta del parking del Hipercor de Meridiana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Pretendes que te acompañe hasta aquel barrio?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía su lógica desplazarse a una zona de la ciudad que nadie de nuestro entorno frecuentara, pero una cosa era visitar un barrio medio y otra muy distinta hacerlo en uno de clase baja. Aunque no es el peor de Barcelona, eso se lo tuve que admitir. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos a las 6.10, Bibi nunca ha sido una persona puntual, aparcamos su Mercedes SLK en la misma planta, pero lejos del Opel Astra blanco de tres puertas en que nos esperaba. Suerte que había conducido ella, pues yo temblaba como una hoja. Como tuviéramos un problema, no sabría qué hacer ni qué decir. Ella, en cambio, estaba excitadísima.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto divisamos el coche, aparcamos a unos 50 metros de distancia. Como medida de precaución, además, subimos caminando a la segunda planta tomando una puerta que teníamos detrás de nuestro coche, para reaparecer en la tercera por el acceso más próximo al señor 28. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un chico que aún no había cumplido los treinta años esperaba sentado en él. Estaba solo, aunque los cristales posteriores estaban tintados y no sabíamos si habría alguien más agazapado. Ese pensamiento me incomodó, pues el parking estaba bastante desierto y si decidían agredirnos, difícilmente tendríamos escapatoria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el hombre nos vio dirigirnos hacia su coche sonrió ampliamente, sin quitarse las gafas de sol de espejo que supongo que buscaban hacerle pasar inadvertido. ¿Qué puede haber más llamativo que un hombre solo con gafas de sol en un sitio cerrado?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Veo que iba en serio. Pensaba que no vendrías y resulta que aparecéis dos. Mejor dos que una –afirmó mirándonos de arriba abajo como si fuéramos dos trozos de carne. -¿Las dos sois damas aburridas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, yo soy la dama aburrida. Ella solamente me acompaña –respondió Bibi altiva.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ah, tú eres la dama. Pues tu amiga también parece una dama, en este caso será la dama de compañía, ¿no? –apostilló altanero. Pero Bibi lo cortó, más brusca de lo que yo hubiera preferido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y tú eres Mr28 centímetros? –preguntó mirándole directamente la entrepierna. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico, sin duda un niñato de extrarradio, sonrió envarado, al tiempo que se bajaba el pantalón de chándal blanco para mostrarnos aquella enormidad. Aún no estaba dura, pero en reposo asustaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bien, –continuó la maestra de ceremonias –tú y yo pasamos al asiento trasero mientras mi amiga se sentará en el delantero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Preferiría que me la chuparas arrodillada. Siempre he soñado con poner de rodillas a una zorra rica como tú.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso aquí no podrá ser –respondió Bibi altiva mirando en derredor. –El vestido que llevo vale más de lo que cobras cada mes y no pienso mancharlo en este suelo asqueroso. Así que si quieres seguir adelante, será como yo he dicho. Si no, nos vamos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está bien, tú mandas Dama Aburrida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abrió la puerta del coche para que Bibi entrara mientras él la secundaba. Yo lo rodeé para sentarme en el asiento del copiloto, pues no quería que el volante y los pedales me molestaran. Me giré, apoyándome en la puerta cerrada para gozar del espectáculo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga ocupaba el asiento de detrás de mí, así que el chico me quedaba en diagonal, por lo que tenía una panorámica perfecta de la acción. Mientras Bibi se recogía la melena rubia en una cola para que el cabello no le molestara, él alargó una mano y le sobó un pecho, preguntándole si eran naturales, a lo que mi amiga asintió. Supongo que quería que se las mostrara pero el vestido se desabrochaba por detrás, con cremallera, tenía asas anchas, y vi que ella no estaba por la labor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estiró los brazos para bajar el pantalón y el slip también blanco y apareció aquel trozo de virilidad que parecía haber crecido desde que nos lo había mostrado orgulloso fuera del coche. Bibi lo acarició, suavemente, recorriéndolo con lentitud, hasta llegar a sus testículos, inmensos, sopesándolos, para volver a ascender despacio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te parece lo que tengo para ti?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No está mal –respondió humedeciéndose los labios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/QIhcAEh5" width="425" height="638">Bajó la cabeza sin dejar de mirarla ni un segundo hasta que sus labios besaron el glande, abriéndose tranquilos para degustar aquel manjar. Lo rodeó para ascender de nuevo, tomando carrerilla para bajar algún centímetro más. Ascendió de nuevo. Descendió un poco más. Así estuvo, con exasperante lentitud, un buen rato, hasta que llegó a engullir completamente aquel cilindro enhiesto. ¡Madre de Dios! ¿Cómo podía caberle tamaña monstruosidad en la boca?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se la sacó, roja por el esfuerzo, y repitió el juego una segunda y una tercera vez. El chico resoplaba a la vez que alababa las excelentes dotes de mi amiga en un lenguaje bastante soez al que yo no estaba acostumbrada pero que parecía no molestar a mi compañera. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi cambió, para lamer todo el miembro de la punta hasta la base, para finalizar en los depilados testículos del joven, donde se entretuvo un buen rato. Ascendió de nuevo, reanudando la felación a un ritmo exasperantemente lento. Estoy segura que sentía más placer ella que él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El chico resoplaba, gemía, eso es niña rica, eso es, chupa, hasta que agarró la cola de Bibi tratando de dirigir el ritmo. Pero la experta felatriz no siguió sus indicaciones. Continuó a la velocidad con que había comenzado, sin modificar el vaivén, alternando succiones más o menos profundas, según su notable albedrío. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que el chico llegó a puerto. Bibi le masajeaba los testículos mientras él jadeaba estridente insultándola, sigue así zorra, la chupas de vicio puta rica, nunca ninguna furcia me la había chupado como tú, cuando las palabras dieron paso a un profundo gemido acompañado de intensos movimientos pélvicos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si ya estaba alucinada con la extraordinaria actuación de mi amiga, que no perdiera el compás a pesar de los envites del joven y que tragara sonoramente toda la semilla que sacudía aquel miembro, me dejó completamente perpleja. Más si cabe cuando aún tardó varios minutos en liberarla, despidiéndose de ella lamiéndola de arriba abajo, también los testículos, para volver a ascender hasta acabar besando el glande.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te ha parecido? –preguntó Bibi cuando ya estábamos en el coche de vuelta a nuestro barrio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una locura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, dime la verdad. Seguro que te ha parecido excitante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Claro que me ha parecido excitante, pero no por ello deja de parecerme una auténtica locura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ha sido bestial. Me he corrido. –No puede ser. –Te lo prometo. No ha sido un orgasmo típico, ya sabes, la explosión del clímax, pero desde que me la he metido en la boca hasta que he acabado, he sentido todo mi cuerpo vibrar. Buf, tienes que probarlo, te encantará.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Yo? ¡Ni loca! –zanjé, pero no pude quitarme la imagen de los labios de mi amiga devorando extasiada aquel pene descomunal durante varios días. Incluso las dos veces que tuve relaciones con Abel durante la semana siguiente, revivía la imagen cada vez que cerraba los ojos llevándome a los orgasmos más intensos de mi vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana por la noche tenemos una cita.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, la cena con las del comité de apoyo a la escuela. No sabes la pereza que me da.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, me refiero a después, al acabar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había pasado más de un mes, cinco semanas exactamente, desde que habíamos ido al parking del Hipercor y el tema parecía haber decaído bastante a pesar de que los días posteriores solamente habláramos de ello. Pero comprendí que había vuelto a las andadas. Me mostró otra imagen de un pene, más oscuro que el anterior, pero también de tamaño considerable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo empapada desde ayer por la noche. -¡Ese lenguaje! –De verdad, no te imaginas lo excitada que estoy, y encima esta semana Carlos está de viaje, así que tengo que consolarme sola. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Bibi por favor! No me cuentes esas cosas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se rió de mí a carcajadas, negando haberse masturbado pues quería estar completamente despierta y receptiva a todas las sensaciones que el juego le proporcionara, pero estaba impaciente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabes el morbo que me da. Cenaremos con las monjas de la junta escolar, discutiendo la necesidad de dotar de una rígida educación a nuestras hijas y los valores cristianos que debemos contemplar, para tomarme de postre un buen trago de leche calentita de un mozo de almacén –sentenció sin dejar de reírse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás loca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No hay mucho que contar de la cena, más allá de definirla como una reunión de más de dos horas en que las tres monjas, la directora de la escuela y dos maestras que la acompañaban, expusieron a las ocho madres de alumnas que formamos el comité de apoyo las nuevas directrices que pretendían aplicar en aras de encaminar a nuestras hijas en la dirección correcta. Estas charlas no suelen tener demasiada contestación por nuestra parte, pues, exceptuando un par de casos,&nbsp; solemos asistir más por recibir la información que para proponer cambios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto nos montamos en el Mercedes de Bibi, ésta envió un mensaje al afortunado. Después de un par de respuestas mutuas, anotó una dirección en el navegador. Once minutos nos separaban de una calle desconocida en un polígono industrial de Cornellà, un pueblo del extrarradio barcelonés en el que no recordaba haber puesto los pies nunca. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En este caso buscábamos un Seat Ibiza rojo. En cuanto lo divisamos, nos acercamos a él y aparcamos a su lado, siendo los dos únicos coches de una calle sombría que seguramente debía estar muy concurrida de día. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Avisé a mi amiga de la indiscreción que suponía que el individuo viera nuestro coche y pudiera anotar la matrícula, pero nos pareció mucho más arriesgado aparcar en una calle paralela y recorrer andando el desierto escenario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre superaba holgadamente los treinta años y no era nada atractivo. No veíamos su cuerpo ya que estaba sentado en su asiento pero era obvio que tenía sobrepeso. Con ambas ventanillas bajadas, comenzó una conversación escueta y directa. ¿Dama aburrida? ¿Cañón sideral? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A pesar de la ridiculez del seudónimo, el chico parecía educado, nada que ver con el bravucón de la primera vez. Nos disponíamos a entrar en su vehículo cuando nos pidió hacerlo en el de Bibi. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que me la chupe una dama de la nobleza me pone, pero que lo haga en su Mercedes es el <i>súmum</i>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi accedió, pues así cada vez que monte en él a partir de esta noche voy a excitarme recordando el momento, estás enferma, respondí. Ambas bajamos para que ellos pudieran pasar al asiento posterior, yo tomé la misma posición que la vez precedente y comenzó el espectáculo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si el hombre carecía de atractivo, su indumentaria, una bermuda estampada y una camiseta negra, empeoraban el conjunto, pero no estábamos allí para asistir a un pase de modelos. Nosotras, en cambio, sí vestíamos acorde a nuestra posición social y a la cita precedente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi siguió su ritual, anudarse el cabello antes de lanzarse a descubrir el tesoro oculto, mientras el afortunado esperaba impaciente. Tal como la foto nos había anunciado, era más oscura y menos venosa que la anterior. Estaba fláccida y los hinchados testículos tenían un tono morado debido al rasurado que se había aplicado hacía pocas horas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez mi amiga no la acarició. En cambio, entonó un Ave María Purísima antes de introducírsela completamente en la boca que me hizo sonreír. Sin duda, estaba muy metida en su excitante papel. El aún moderado tamaño del miembro le permitió alojarla entera en su cavidad mientras sorbía sin ascender para notar como crecía en su interior. Lentamente fue subiendo, liberando otra monstruosidad mientras el chico gemía. Descendió, ascendió, descendió de nuevo para volver a ascender, con la misma lentitud que mostró cinco semanas atrás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo también se lo haré así a Abel, me dije en ese momento. Ese pensamiento me excitó, endureciendo mis pezones y humedeciendo mi sexo. Bibi recorrió todo el pene, alternando paseos con la lengua que acababan en los testículos con sonoras succiones que elevaban la temperatura del habitáculo, así como los jadeos del paciente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aguantó menos que el primero pero también fue premiado con una prórroga de varios minutos cuando su simiente ya se alojaba en el estómago de mi amiga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un placer guapas, cuando queráis repetir, ya sabéis dónde encontrarme fue su despedida cuando hubo bajado del coche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No entiendo cómo puedes habérsela chupado a un gordo asqueroso como éste –fue mi pregunta cuando enfilábamos el camino de vuelta a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De asqueroso nada. Es la polla más sabrosa que me he comido nunca. –La miré sorprendida, definitivamente había perdido el juicio. –En serio. Sabía superbién. A polla, evidentemente, pero no desprendía aquel olor agrio, medio sucio de algunas. -¡Qué asco! Pensé. –Y el semen sabía dulzón. Tendría que haberle preguntado qué ha comido hoy.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A las dos semanas volvíamos a estar en danza. Varias veces la avisé de que se estaba precipitando, que estaba yendo demasiado lejos, pues una cosa era probar una fantasía y ponerla en práctica y otra bien distinta, aficionarse a un juego peligroso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no quiso escucharme. Definía las dos experiencias como las más placenteras de su vida, exageras, objeté, pero allí estábamos de nuevo, aparcadas delante del Ikea de Badalona un miércoles a las once de la noche esperando al propietario de un pene muy blanco, de pelo rubio, que Bibi mostraba anhelante en la pantalla de su Smartphone. Por primera vez en su vida, mi amiga había llegado primero a una cita.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A los diez minutos apareció una moto negra de gran cilindrada que se dirigió directamente a nuestro coche. Aparcó a nuestro lado y al quitarse el casco asomó un joven rubio, de pelo cortado a cepillo que era francamente guapo. Dudo que tuviera más de veinte años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hechas las presentaciones de rigor, entró en el Mercedes. Su juventud, sin duda, le llevó a comportarse de modo impetuoso. No esperó a que Bibi se anudara el cabello, desconocedor de que era uno de los pasos de la puesta en escena de la mujer. Se bajó el pantalón y el slip y se lanzó a sobar los pechos de mi amiga con ansiedad, tratando de desvestir la camiseta Vogue que los cubría. Ésta le detuvo, pidiéndole calma, pero estaba claro que él quería imponer sus reglas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente para ambas, el crío aguantó muy poco, pues llegó a ponerse realmente desagradable con su insistencia en desnudarla. La verdad es que por un momento temí que la cosa acabara mal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cerdo asqueroso –sentenció Bibi cuando ya estábamos solas en el coche. Asentí, confirmándole que había sufrido por ella. –Para colmo la tenía sucia. Sabía a orines. Quién lo diría con lo guapo que era.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mala experiencia con el Príncipe Rubio, así se hacía llamar, atemperó las ansias de mi amiga que pareció aparcar el juego una temporada. Que llegara agosto y marchara a Creta y Tanzania ella, a Nueva Zelanda y Australia yo, también supuso un <i>impasse</i>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/3UtmAEYO" width="424" height="636">La vuelta al cole, que era como irónicamente nos referíamos al mes de septiembre por razones obvias, nos tuvo ocupadas con varios actos públicos en representación de una organización benéfica con la que colaborábamos varias socias del club, así como con el inicio del curso escolar que también nos daba más trabajo del que solíamos tener durante el resto del año.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que el tema no volvió a surgir hasta mediados de octubre. Aunque debo reconocer que las tres experiencias vividas, sobre todo las dos primeras, habían hecho mella en mí mejorando mi vida de pareja, lo concebía como un juego superado. Una travesura en la que había participado no activamente que estaba en mis recuerdos y que me había permitido incorporar nuevas sensaciones a mi sexualidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que cuando Bibi me tendió el teléfono para mostrarme varias fotos mientras estábamos tomando una copa de vino blanco en la terraza del club, no entendí a qué se refería hasta que vi la primera imagen orgullosamente obscena. Oscura, imponente, provocativa. ¿Otra vez estás con eso? Su respuesta fue mostrarme tres imágenes más de otros tantos candidatos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana jueves salimos juntas a cenar y como postre…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bibi, después de la última experiencia pensaba que lo habías dejado. Pasamos un mal rato.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No tan malo, solamente si lo comparas con las dos anteriores que fueron la leche. –Rió a carcajadas por la metáfora con segundas utilizada. Negué con la cabeza, no tienes remedio, así que insistió: -No te imaginas cuánto lo echo de menos. Estos meses, para poder chupársela a Carlos, para excitarme, necesitaba pensar en ellos, en que estaba en el coche haciéndoselo a ellos, a cualquiera de los tres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Estás enferma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De las cuatro fotos que me mostró, la elegida fue la segunda. Según afirmaba el anunciante, medía 30 centímetros. A saber, pero a Bibi la excitaba el mero hecho de tragarse el pene más grande de su vida. Ella utilizaba otra palabra que rima con olla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A mí me agradó que su alias fuera Caballero, después de decenas de usuarios autodenominados con los epítetos más soeces que una pueda escuchar. No esperaba que lo fuera en el significado estricto del término, claro, pero tal vez, pensé, sea algo más que un miembro a un cuerpo pegado. En ese momento no era consciente de cuánto significaría para mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta vez el encuentro se produjo en pleno corazón de Montjuic, la pequeña pero emblemática montaña que limita la ciudad por el sur y que suele estar frecuentada por deportistas y familias de día, por amantes furtivos en coche cuando oscurece. Que el punto de encuentro fuera algo rebuscado y que tuviéramos que utilizar el navegador del teléfono, mostrándonos la ubicación donde aguardaba, para llegar a encontrarnos, no me tranquilizó lo más mínimo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nos esperaba en un Audi A6 antiguo. Era mayor que nosotras, unos diez años más le eché, tenía bigote y se peinaba el abundante cabello negro hacia un lado. Aunque Bibi quiso llevar la voz cantante como las otras veces, el hombre no se lo permitió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si tú eres Dama Aburrida, ¿quién eres tú? –preguntó imperativo mirándome de pie apoyado en su coche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Soy la amiga que la acompaña pero no participo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya veo. –Me desnudaba con la mirada. –¿Y si quiero que participes? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué. Afortunadamente Bibi salió al rescate, ella sólo mira, para preguntar también arrogante que en qué coche quería hacerlo, además de conminarle a mostrarle los atributos pues de no ser el propietario de la imagen, nos íbamos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El hombre mantuvo su pose altiva, fría, unos segundos, antes de añadir sin dejar de mirarnos: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vamos a dejar las cosas claras desde el principio. Aquí las normas las marco yo. Tú me la chuparás cómo y cuando yo diga. Y tú, participarás si yo lo ordeno. –Un escalofrío recorrió mi columna. –Estas son mis condiciones. Si no os gustan, podéis largaros ahora mismo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vámonos de aquí pensé pero no me atreví a decirlo en voz alta. La mirada de aquel hombre intimidaba. Bibi me escrutó por espacio de varios segundos, calibrando mi reacción supongo, pero tampoco respondió. Esperaba que pusiera el coche en marcha y abandonáramos el lugar pero en vez de eso, le devolvió la mirada, vidriosa, anhelante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si aún no estaba claro que habíamos claudicado, las manos del caballero abriéndose el pantalón para que asomara su miembro, arrogante, fue nuestra condena. Realmente era la mayor que había visto nunca, la más grande que Bibi iba a degustar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Salid del coche las dos –ordenó. Obedecí temblando, mientras mi compañera parecía un animal en celo. –No me la chuparás en ningún coche. Te arrodillarás en el suelo, aquí mismo. Si realmente eres tan buena felatriz como pregonas, deberías saber que una polla se chupa arrodillada. Como acto de pleitesía al macho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Bibi miró el asfalto, sin duda preocupada por mancharse el vestido o rasgarse las medias. Al llegar al lado de mi amiga, el desconocido continuó usando el mismo tono imperativo y machista:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A las zorras callejeras no les importa pelarse las rodillas, pero confirmando que realmente sois damas con clase, permitiré que utilices la chaqueta como cojín.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga llevaba un vestido de una sola pieza hasta medio muslo, Sita Murt creo, con una torera a juego en tonos oscuros. Sin que él lo hubiera ordenado directamente se la quitó, doblándola, pero antes de que la soltara en el suelo y se arrodillara, el hombre se dirigió a mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya que no vas a participar activamente, lo harás de modo pasivo. Quítate también la chaqueta que también servirá de cojín de la reina. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo vestía pantalón elástico negro Margot Blandt a juego con una blusa marfil de la misma diseñadora, cubierto por la chaqueta bolero a juego en el mismo color claro. Mi cerebro negaba pero mis manos no le obedecieron. Me la quité, la doblé como había hecho Bibi con la suya y se la tendí, esperando que la mía quedara encima para no ensuciarla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cuando quieras –ordenó mirándola. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga preparó el cojín, con mi chaqueta encima afortunadamente, se arrodilló y no dejó de mirar su postre ni un segundo mientras le bajaba los pantalones hasta las rodillas. Sacó la lengua para comenzar lamiéndola, la recorrió hasta los testículos que también cató, para volver al glande que engulló golosa. El miembro ya había adquirido un tamaño considerable cuando el hombre emitió el primer gemido de satisfacción, acompañado de otro mandato humillante:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Que sea la última vez que apareces con un vestido hasta el cuello. Pareces una monja. Me gusta ver y sobar las tetas de la comepollas que tengo arrodillada. –Par continuar girándose hacia mí. –Por hoy me conformaré con las tuyas. Venga, ¿a qué esperas? Ábrete la blusa y enséñamelas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? –llegué a preguntar aturdida. Pero no reaccioné como esperaba, reaccioné como ordenaba él. Desabroché los seis botones de la blusa, me quité el cinturón Corsario a juego, y me desabroché los corchetes dorsales del sujetador mostrándole a aquel desconocido, a cualquiera que pasara por allí, algo que solamente había visto Abel desde hacía dieciséis años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Buenas tetas, operadas sin duda. Pero son perfectas. Es obvio que has pagado a un buen cirujano. Las tuyas, en cambio, -continuó mirando hacia la mujer arrodillada –no puedo verlas pero parecen naturales. –Había alargado la mano para sobarle una. -¿Lo son? –Sí, respondió abriendo un poco la boca. –No dejes de chupármela si no te lo ordeno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca me había sentido tan humillada en mi vida. Estábamos al aire libre, relativamente escondidas pero cualquiera que pasara con el coche podía vernos, arrodillada mi amiga, medio desnuda yo, aguantando el tono machista de un sátiro que disponía de nosotras como si fuéramos esclavas romanas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La felación era cada vez más sonora. Por los esfuerzos de Bibi para alojar aquella enormidad, respirando, sorbiendo, llegando a tener alguna arcada incluso. Por los gemidos cada vez más continuados, acelerados, del desconocido. Agarró a Bibi del cabello con la mano derecha, yo te ayudo a tragártela entera, para empujar lenta pero sostenidamente su virilidad en la garganta de mi amiga, que se debatía entre salivar, respirar y alojar. A pesar de la tensión en la musculatura de mi compañera, completamente roja en la cara y el cuello, ni ella se retiró ni él retrocedió. Con la nariz de la pobre chica contra su pubis el desalmado aún fue capaz de proferir dos órdenes adornadas por sus jadeos. Aguanta, referido a Bibi, acércate, a mí. Di el paso, sin objeciones. Su mano libre, asió mis pechos, sobándolos, para emitir un profundo gemido, gutural, al inundar la garganta de mi pobre amiga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La profundidad de la penetración y la fuerza del músculo percutor provocaron que varias arcadas la sacudieran pero aún hoy no entiendo cómo lo hizo para no desalojar aquel pene de su cuerpo. Fue el hombre el que lo retiró lentamente hasta dejar solamente el glande protegido. Cuando mi compañera se apartó para inhalar una profunda bocanada de aire, el caballero tuvo las santísimas narices de afeárselo. ¿Te he dicho que dejes de chupar? Bibi respondió rauda, chupando con desespero, como si acabara de comenzar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así estuvimos un rato, sobándome con ambas manos mientras mi amiga no se detenía. Entonces ordenó, límpiame los huevos que los tienes abandonados. Hasta que llegó el colofón de la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres realmente buena. De lo mejor que me he encontrado, pero no estoy satisfecho del todo. Tengo a dos zorritas a mi disposición y solamente trabaja una. -Hizo una pausa para mirarme fijamente, pero negué con la cabeza incapaz de llevarle la contraria. –Si queréis volver a verme debo irme a casa con dos mamadas. Ya que tu amiga no quiere colaborar, ¿serás capaz de exprimirme de nuevo? –Sí, respondió Bibi chupando con más ansia aún, si es que ello era posible.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo logró. Pero una amenaza quedó flotando en el aire. La próxima vez tú también participarás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué a casa temblando. Tiritaba, y no era frío lo que sentía mi cuerpo, pues ardía. Entré en el baño de invitados, ya que utilizar el de nuestra habitación podía despertar a mi marido que debía dormir plácidamente, tratando de lavarme la cara y serenarme. Como esté despierto, lo devoro, le confié a mi reflejo en el espejo, pero al abrirme la blusa deseché tal posibilidad. Dos puntos morados, dos dedos ajenos, mancillaban mi pecho derecho. Pobre, no debe verlo, lo que me sumió en el mayor de los desconsuelos posibles, por no poder consumar un acto que necesitaba, por el punzante sentimiento de culpa que me martirizaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una semana después, Bibi me mostraba contenta un mensaje de Caballero acordando otra cita para el día siguiente, en el mismo sitio. Me negué, esta vez no vengo, no voy a dejarme sobar de nuevo, pero lo que me asustaba de verdad había sido su amenaza de obligarme a participar. Racionalmente, me dije, nunca ningún hombre te ha obligado a hacer nada contra tu voluntad y éste no va a ser el primero. Pero tenía serias dudas de poder controlar la parte irracional de mi mente, pues había sido incapaz de negarme a algo que no debí haber hecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi teléfono sonó a las 11.15 de la noche. Estaba en la cama leyendo al lado de mi marido cuando me sorprendió ver en la pantalla el número de Bibi. Respondí, alucinando con lo que me pedía mi amiga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tienes que venir. -¿Ahora?, pregunté levantándome de la cama para que Abel no oyera nuestra conversación. –Sí, ahora. Si tú no estás no hay juego.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues no hay juego. Si ya me parecía una locura, este caso me parece demencial. ¿Cómo puedes dejarte arrastrar de esta manera?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Insistió, pero Abel también se había levantado preocupado por mi amiga, no es nada cariño, así que corté la discusión con un escueto, no es buen momento. Pero me quedé muy preocupada, pues el comportamiento de mi amiga me descolocaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De vuelta a la cama, no pude concentrarme en la lectura. Mi mente era una concatenación de imágenes de penes variados engullidos por labios expertos, mientras la voz del autodenominado Caballero me ordenaba participar. Me excité como pocas veces, así que me giré hacia mi marido, colé la mano por debajo del fino nórdico de otoño Lexington hasta llegar a su virilidad. Me miró sorprendido, sonriendo a pesar de avisarme que estaba muy cansado, no te preocupes, esta noche sólo trabajaré yo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aparté ropa de cama y ropa de noche masculina para engullir el miembro que me había dado cuatro hijos. Lamí despacio, saboreando, sintiendo cada milímetro de aquel pene que había llevado al orgasmo tantas veces aunque nunca lo había hecho con la boca. Hoy llegaré hasta el final, me dije.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Abel, el sí se comportó como un caballero, me avisó varias veces que estaba a punto de eyacular, incluso llegó a agarrarme de la cabeza para apartarme, pero no se lo permití. Por segunda vez en mi vida un hombre descargaba en mi boca. La primera me había parecido asquerosa, fruto de la inexperiencia mutua de dos adolescentes. Ésta la degusté con ansia. Me levanté para pasar al baño a escupir su simiente, pero cuando iba a agacharme en la pila, me miré en el espejo y me atreví. No me gustó el sabor, ni en mi paladar ni en mi garganta, pero cuando noté como cruzaba mi tráquea, una leve sacudida recorrió todo mi cuerpo finalizando en mi sexo en un pinchazo parecido a un orgasmo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi marido me miraba sorprendido cuando volví a su lado. ¿A qué ha venido esto? Me apetecía. Nunca me lo habías hecho. ¿Te ha gustado? Mucho. ¿Quieres que lo repitamos? ¿Ahora? No, tonto, en otra ocasión. Claro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún hoy, casi dos meses después, soy incapaz de explicar por qué me dejé convencer. Bibi estuvo enfadadísima conmigo los días siguientes, pues no comprendía cómo podía haberla abandonado, indignada conmigo, cuando el que la había echado de su coche había sido el caballero negándole su juguete si yo no estaba presente. Argumenté con una amplia batería de razones pero no quiso escucharme. No solamente estaba mal lo que estábamos haciendo y podía tornarse peligroso, además me ponía en un brete que para el que no me sentía preparada. Y Abel no se lo merecía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero ella esgrimió únicamente un argumento. Te excita tanto como a mí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tenía razón, por lo que prometí acompañarla con otro desconocido, pero no con Caballero, pues aquel hombre me intimidaba y no estaba segura de poder controlarlo, de poder controlarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supe que me estaba engañando cuando quedó con el siguiente. Como otras veces, me mostró imágenes de miembros desconocidos, pero el instinto me avisó. Ha quedado con él. Algo que confirmé cuando dirigió el coche de nuevo a Montjuic. Pero no protesté.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El Audi A6 estaba aparcado en el mismo lugar sombrío. Cuando nos detuvimos a su lado, bajó la ventanilla confirmando que Bibi no venía sola. Sonrió satisfecho. Veo que la has convencido. Temblaba, tenía un nudo en el estómago y una parte de mí pedía salir corriendo. Pero cuando el hombre bajó del coche, esperando que nos uniéramos a él, no pude reprimir una intensa excitación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi amiga se quitó la chaqueta, mostrando una blusa estampada que se desabrochó sin que él se lo ordenara. ¿Y tú? Me preguntó. También me despojé de la prenda exterior mostrando el sueter morado de cuello alto Yves Loic. Cuando nos ordenó arrodillarnos, Bibi obedeció como una autómata, pero fui capaz de aportar la poca dignidad que me quedaba para pedirle que en el suelo no, dentro del coche. Me miró largamente, retándome, hasta que asintió, te lo concedo por esta vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente los asientos posteriores de un Audi A6 son lo suficientemente amplios para que cupiéramos los tres con relativa comodidad. Que ambas fuéramos mujeres delgadas y que él no estuviera gordo, aunque tenía un poco de sobrepeso, lo facilitó. Mi amiga a la derecha, yo a la izquierda del hombre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejamos chaquetas, blusas y sujetadores en el asiento delantero, mientras caballerosamente alababa nuestros atributos. Empezó acariciando los de Bibi, elogiando su forma y dureza. No has tenido hijos, ¿verdad? Una, pero no le di el pecho. Típico de niñas ricas, soltó con desprecio. ¿Y tú, tienes hijos? Cuatro. ¿Te operaste porque los amamantaste y se te cayeron las tetas o las tenías pequeñas y quisiste hacer feliz a tu marido? Los amamanté, respondí sumisa, incómoda por la alusión a mi esposo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Chupa, ordenó a su derecha, mientras me utilizaba de asidero, sobándome sin compasión. Bibi obedeció ansiosa, desesperada diría yo, tanto que tuvo que ordenarle que se lo tomara con calma, ya no eres una cría de quince años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuántas pollas has chupado en tu vida? –me preguntó. No sé, respondí con un hilo de voz. –Cuéntalas. –Seis, fui capaz de contestar cuando mi cerebro completó la suma. –Me gusta el número siete, pero te gustará más a ti. Acaríciame los huevos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí, mientras mi amiga daba lo mejor de sí misma. Le preguntó si la había echado de menos. Mucho, respondió jadeando sin abandonar su juguete. Sus testículos llenaban mi mano, calientes, pesados, mientras sus dedos pellizcaban mis pezones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuánto hace que no chupas una polla? –me preguntó. Dos días. -¿La de tu marido? –Asentí. -¿Cómo se llama? –Abel. -¿Cuánto hace que no chupas una polla distinta de la de Abel? –Diecisiete años. –Pues ya va siendo hora que cambiemos eso –sentenció mirándome a los ojos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue mi cabeza la que tomó, ni empujó mi nuca. Fue la cola de Bibi la que asió para dejarle espacio a tu amiga. Nerviosa, incómoda por las alusiones a mi marido, pero terriblemente excitada, bajé la cabeza lentamente hasta que sentí el olor de aquel hombre. Me detuve un instante, pero el glande morado, el tronco húmedo, el miembro engreído me atraían como nunca me había atraído nada. Abrí la boca y noté su sabor, intenso. Cerré los ojos para intensificarlo. Y por primera vez en mi vida, cometí un acto abyecto, inusual en mí, del que temí arrepentirme en los días venideros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/GBpXQEFY" width="423" height="635">Pero no me arrepiento. Mentiría si dijera lo contrario. A pesar de los titubeos iniciales, a los pocos segundos estaba chupando con todas mis ganas. ¿Qué imán escondía aquel pene, aquel hombre, capaz de convertirme en una fulana? Ni lo sé, ni lo comprendo. Pero cuánto más sucia me sentía, más excitada estaba. Suciedad que se tornó en estulticia, en obscena indecencia, cuando la lengua de Bibi apareció a escasos centímetros de mis labios lamiéndole la bolsa escrotal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentí en ese instante el significado del pequeño orgasmo sostenido que mi amiga había descrito semanas atrás. No llegué al clímax, mis caderas no vibraron espasmódicas, pero nunca había sentido un hormigueo tan intenso en mi sexo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No eyaculó en mi boca. Lo odié por ello. Prefirió detenerme para encajarla en la garganta de mi amiga, cuyo estómago recibió el premio. Como si fuera capaz&nbsp; de leerme la mente, me tranquilizó. El próximo día mi semen será para ti. Hoy has dado un paso importante pero aún es pronto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Quiso conocer nuestros nombres reales, el de nuestros maridos, así como el de nuestros hijos. Respondimos sumisas. También le dijimos dónde vivíamos, no quiero la dirección, solamente el barrio. Todo ello con aquel miembro orgulloso presidiendo la charla, desafiante, que Bibi primero y yo cuando lo ordenó, acariciamos sin descanso para que no perdiera vigor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me hace tarde, anunció mirando el reloj metálico de pulsera, así que tú, Dama Aburrida, vacíame de nuevo antes de que os despida de mi coche. Diez minutos después lo abandonábamos silenciosas, Bibi con la garganta irritada, yo con los pechos inflamados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En menos de una semana volvimos a quedar con el caballero del que desconocíamos el nombre. Involuntariamente había entrado en el juego de Bibi, sintiéndome más ansiosa que ella ante el nuevo encuentro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No lo demostraba, claro, pero interiormente era así. Extrañamente, además, no habíamos comentado nada entre nosotras. Las cuatro veces anteriores nos habían dado tema de conversación, incluso de discusión, durante horas, mientras ahora éramos incapaces de comentar nada como si el secreto debiera circunscribirse al interior del Audi A6.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no puedo negar que viví los seis días más excitada de mi vida. Suelo llevar salva-slips por una cuestión higiénica, pero era tal la cantidad de flujo que mi sexo desprendió aquellos días que tuve que sustituirlos por compresas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que cuando nos recibió sentado en su altar me entregué tanto o más que mi amiga. No soy capaz de alojar aquella monstruosidad en mi garganta como ella sabe hacer, pero a ganas, a voluntad, no me iba a superar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Otra vez quiso que se la chupáramos las dos simultáneamente, pero la que le lamía los testículos también debía subir por el tronco, ordenó. Cada minuto que pasaba me sentía más sucia, más inmoral, más puerca, más entusiasmada con el juguete que compartía con mi amiga. Sentí celos cuando noté que nuestro hombre se acercaba al orgasmo y era Bibi la que le estaba chupando el glande. Afortunadamente, el caballero nos ordenó cambiar de papeles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No solo sentí una descarga eléctrica cuando su simiente inundó mi boca. Gemí feliz, sorbí ansiosa, dichosa por el premio recibido. Bibi recibió su jarabe media hora más tarde, mientras era yo la que trabajaba la entrepierna para aumentar el placer de nuestro dueño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvimos a Montjuic, al Audi A6, dos veces más aquel mes de noviembre. La primera a media tarde de un lunes, cuando el sol otoñal aún no se había puesto. Temí ser vista por alguien pero ello no me impidió, no nos impidió, comportarnos como fulanas, bautizadas ambas en nuestra nueva religión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La segunda vez me obligó a bajar del coche. Arrodillada en el suelo, afortunadamente aquella noche llevaba tejanos oscuros Gisèle Munch, vacié aquel apetitoso depósito mientras llenaba el mío. La puerta posterior abierta me resguardó de mirones pero no del frío. Por ello, nos citó en su piso la primera semana de diciembre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ante la dificultad por aparcar en las callejuelas del barrio de Horta, Bibi alojó el vehículo en un parking cercano a la dirección que nos había enviado, ansiosa por contentar a su nuevo macho. A nuestro macho. La previne ante la posibilidad que Carlos viera el cargo de la tarjeta de crédito en un lugar y a una hora inexplicable, pero no le importó. Necesitaba complacer a su compañero. Ese pensamiento, que no verbalizó con palabras, me llenó de celos como si de Abel se tratara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llamamos al timbre del cuarto piso, nos abrió vestido con un batín de cuadros para hacernos pasar a la sala de estar, más pequeña que el baño de mi habitación. Un sofá de dos plazas de sky marrón, una mesita de cristal con revistas y un mueble de caoba oscura eran todo el mobiliario del espacio. Por educación nos quedamos paradas cerca de la puerta, esperando ser invitadas a sentarnos, pero recibimos, en cambio, una reprimenda. ¿A qué esperáis?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reaccionamos automáticamente desvistiendo la mitad superior de nuestro cuerpo, arrodillándonos ante nuestro brujo, hechizadas. Se sentó en el sofá, Bibi le abrió la bata, bajo la que no llevaba nada y nos lanzamos ambas hambrientas. Compartimos alimento unos minutos hasta que me ordenó entrar en la cocina y traerle una copa de coñac. Tardé en dar con el cristal y la bebida, pues una cocina no es mi hábitat natural, menos una ajena. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando aparecí en la salita, Bibi tenía su virilidad alojada en la garganta mientras el Caballero la sujetaba de la cabeza para que no se moviera. Estaba completamente roja, pues parecía llevar unos segundos en aquella posición. Le tendí la bebida y le dio un trago largo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay mayor placer que degustar una copa de coñac con la polla completamente incrustada en la garganta de una buena zorra. –La saliva de mi amiga resbalaba por su barbilla, pero no se movía a pesar de emitir leves sonidos guturales. Dio un segundo sorbo, y sin soltar la copa, aflojó la presión sobre mi amiga. –Venga, ya estoy a punto. Tú zorrita, cómeme los huevos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedecí sin dudarlo, a pesar de que era la primera vez que un hombre me llamaba de ese modo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante un rato, como nos tenía acostumbradas, nos tuvo sentadas a su lado acariciándole esperando el segundo asalto. Así lo definía. Tranquila zorrita, parecía haberme bautizado, en unos minutos tú también tendrás tu medicina. Pero antes de ello, nos dio una orden de obligado cumplimiento para el siguiente día. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero volver a veros en pantalones. Las zorras visten provocativas. Ya sé que sois zorras con clase, pero la única diferencia entre vosotras y las de carretera es que vuestra ropa es más cara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lejos de molestarnos, de molestarme, el comentario me encendió más si cabe. Lo leyó en mis ojos, extraña capacidad la suya que me desarmaba completamente, así que no tuvo que darme la orden. Me arrodillé en el suelo, entre sus piernas, como sabía que él dictaba y trabajé para ganarme el premio. La variante vino cuando, sopesándome los pechos, me ordenó masturbarlo con ellos, que la pasta invertida por tu marido sirva para algo, pinchó. La posición impedía a Bibi lamerle los testículos, así que agarrándola del cabello la obligó a besarlo, con lengua, en un gesto que consideré más obsceno aún, para soltarla bruscamente obligándola a lamerle los pezones, fláccidos y velludos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero igual como estaba haciendo yo, mi amiga cumplió sumisa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No volvimos en diez días. Dos veces nos convocó, dos veces lo anuló, aumentando nuestra impaciencia, incrementando nuestra excitación. Sé que lo hizo adrede, pues de no haber sido así no nos hubiéramos comportado como las zorras que describía cuando cruzamos el umbral de su casa aquel 15 de diciembre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas nos quedamos paralizadas en el quicio de la puerta de la sala al encontrarnos con otro hombre. Pasad, no tengáis miedo, nos empujó tomándonos de la cintura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si para vosotras yo soy un caballero, a mi amigo lo podéis llamar Gentilhombre. ¿Qué te parecen las dos zorras ricas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder! Están bien buenas –respondió con una voz desagradablemente ronca, mirándonos impúdicamente, desnudándonos con la mirada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no protestamos, estábamos demasiado ansiosas por venir ni teníamos osadía para ello, el Caballero volvió a dejar claras las nuevas reglas del juego, que acatamos sin rechistar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La presencia de mi amigo no cambia nada. No tenéis de qué preocuparos pues sabéis de sobra que tengo polla para satisfaceros a las dos. –Esa frase humedeció mi sexo. –Pero como es de bien nacidos ser agradecido, reza el refrán, he pensado que tal vez os vendría bien un poco más de actividad pues a zorras como vosotras no es tan fácil teneros contentas. Además, aquí mi amigo también tiene sus necesidades.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un mes antes, hubiera abandonado aquel piso diminuto de barrio obrero sin dudarlo. Bibi creo que también, aunque ella siempre había sido más proclive a aventuras sórdidas, pero la voz de Caballero, su magnetismo, nos tenía subyugadas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cómo ves, son guapas y tienen clase. ¿Has visto con qué elegancia visten? ¿Con qué distinción se mueven? –Mientras él se había sentado en una butaca individual que no estaba el día anterior, el amigo había ocupado el sofá de dos plazas. –Pero es fachada. Arrodilladas son tan zorras como las baratas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comencé a temblar cuando nos ordenó desnudarnos. Ambas llevábamos falda con blusa o sueter, así que procedimos como de costumbre, solamente mostrando la mitad superior. Pero esta vez, también cambiaríamos eso. Fuera faldas. Mis piernas tenían serias dificultades para mantenerme de pie debido a los insistentes espasmos que mi sexo les enviaba. Al llevar <i>panties</i>, también nos los hizo quitar añadiendo otra instrucción a las normas que debíamos obedecer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero volver a veros con medias de monja. El próximo día hasta medio muslo. Esto no es un convento. –El amigo rió la gracia, hambriento, no dejaba de sobarse el paquete por encima de la ropa. Era desagradablemente sucio, un viejo verde, descuidado y más gordo, aunque debía tener la misma edad que su compañero. -¿Qué te parecen? Puedes elegir a la que quieras aunque no tienen prisa y te dará tiempo de probarlas a las dos. Mientras te decides, -se giró hacia nosotras –servidnos un coñac a cada uno. La mujer de Abel sabe dónde encontrarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando entré en la cocina tuve que apoyarme en el mármol pues me costaba mantenerme de pie, la compostura hacía semanas que la había perdido. Bibi me miró, vidriosa, preguntándome con la mirada qué hacíamos, pero la respuesta era obvia, además de compartida. Quedarnos y tragar, nunca mejor dicho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cada una entregó un vaso a un hombre, yo entré primero así que se lo tendí a Caballero que estaba más lejos. Volvimos a quedar de pie en medio de la diminuta sala, vestidas solamente con un tanga y los zapatos, tal como nos habían ordenado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La rubia tiene una hija y su marido se llama Carlos. Tiene una empresa de 200 trabajadores y es mayor que nosotros. Se ve que le van maduros, así que tal vez deberías empezar por ahí. La chupa de vicio. Las dos la chupan de vicio –los celos iniciales se tornaron en orgullo, -pero esta se mete toda mi polla hasta la garganta. -¿En serio? –Cómo lo oyes. -¡Menuda zorra!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La morena es más tímida. Está casada con otro jefazo de no sé qué multinacional y tiene cuatro hijos. -¿Cuatro? –Cuatro, ya sabes cómo son las pijas ricas, como los van a dejar en manos de niñeras, no se cortan. Por eso se operó las tetas, pagadas por su queridísimo Abel. No tiene la garganta de la amiga, pero creo que es más zorra que ella. –El cerdo babeaba, pero mi entrepierna no le iba a la zaga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No me sentía como una esclava romana, hoy su trato hacia nosotras era más degradante que un mercado persa. Pero allí estábamos, de pie, aguantando improperios, ansiosas, sedientas, excitadas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hubiera aplaudido, vitoreado incluso, cuando Caballero me llamó a su vera. Pero mi pudor, el poco que me quedaba, me lo impidió. Bibi se acercó al amigo, desagradable, desaliñado, pero sabía que yo también pasaría por allí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fui más rápida que mi amiga desvistiendo a mi miembro, catándolo. Noté sus manos sobando mis pechos, que ofrecí orgullosa irguiéndolos, acercándolos a las expertas extremidades. Sorbí con deleite, con hambre, confirmando que yo era más zorra. La más zorra que nunca hayas conocido. Sin que me lo dijera bajé a sus testículos, huevos me dije a mí misma, llámales por su nombre de guerra, volví a su miembro, hasta que decidí premiarlo con mis pechos, mis tetas. Abracé su pene con ellas, su polla, y lo masturbé mirándolo extasiada. En sus ojos vi satisfacción, gozo, reconocimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando cerró los ojos miré a mi izquierda, donde Bibi engullía aquel miembro asqueroso. Lo había alojado completamente en su boca, este no le llegaba a la garganta, pero sorbía lentamente, llevando a aquel cerdo que la agarraba de la cola, al séptimo cielo. Pude apreciar que era un pene oscuro, ancho pero corto, porque en aquel momento se lo sacó de la boca para lamerle los huevos, casi negros. Entonces el hombre se levantó, súbitamente, chúpame la polla zorra, orden que Bibi obedeció atenta, mientras el hombre descargaba, eso es, bébetelo todo puta rica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://i.imgbox.com/jmJrM0Qj" width="426" height="639">Giré la cabeza pues no quería que mi hombre se sintiera desatendido. Había abierto los ojos por lo que me sentí pillada en falta. Para compensarle, bajé la boca rápidamente y reanudé la felación con la mayor profesionalidad que fui capaz. Se corrió al poco rato sosteniéndome de los pechos, una mano en cada teta, apretando, agarrado a mis pezones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué te ha parecido tu zorra? –preguntó Caballero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡La hostia! Nunca me la habían chupado así de bien.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues viniendo de ti tiene mérito –rió jocoso, -con la de putas a las que has pagado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ninguna puta le llega a la suela de los zapatos a esta dama –sonrió burlón, agarrándola de un pecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues espera a probar a la madre de familia. Tampoco le va a la zaga.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El viejo verde resopló, mirándome famélico, como un depravado. Pero aún no me reclamó. Vació de un trago su vaso y pidió otro, así que Caballero nos lo ordenó, servidnos otra copa, damas. Ambas entramos en la cocina para atender su demanda cuando me sobrevino. Los espasmos en mi vagina no se habían detenido ni un momento, pero sería por la fricción en mis labios provocada al caminar, sería porque estaba tan desbocada que había perdido el norte, no lo sé, pero me corrí de pie agarrada al mármol de la cocina con tal intensidad que Bibi tuvo que sostenerme. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿En qué nos hemos convertido? –pregunté cuando recobré el aliento. Su mirada, esquiva, me desorientó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque no me apetecía, era obvio que ahora tocaba intercambio de parejas. Tendimos la bebida a cada uno según el nuevo orden, pero en vez de quedarnos de pie, Gentilhombre me invitó a sentarme a su lado. No me apetecía, pero bastó una mirada de Caballero para que obedeciera sumisa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pasó un brazo por encima del hombro con el que me lo acariciaba, así como la nuca y el cabello, mientras sostenía la copa con la derecha, hasta que decidió que necesitaba las dos manos libres y me lo entregó para que yo lo sostuviera. Ahora, su mano acarició mis pechos, ¿cuánto te han costado?, no lo sé, los pagó mi marido, ¿Abel?, sí respondí mientras un pinchazo se me clavaba en las sienes, remordimientos, y otro en mi sexo, excitación. Bajó la mano a mi entrepierna, pero yo no las separé, eso no, pedí, así que cambió de objetivo. Después de detenerse en mis tetas, con un dedo ancho y arrugado recorrió mis labios. ¿Estos son los labios que me la van a chupar? Asentí. Entonces acercó su cara a la mía para besarme. No quería pero algo me paralizó. Sus labios chocaron con los míos, que no abrí pero fueron lamidos por su lengua. Sabía a alcohol. Me miró altivo, disgustado. ¿No quieres besarme? Negué con la cabeza, rogando para que Caballero no lo hubiera oído. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya veo, no soy lo suficientemente bueno para ti. –Me pellizcó un pezón con saña, haciéndome daño, por lo que no pude evitar un quejido. –Pues ya va siendo hora que alguien te baje esos humos. No eres más que una zorra que se alimenta de polla, así que venga, ¿a qué esperas? Aliméntate –ordenó arrastrándome del cabello hacia su pubis.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dudé. Me la metí en la boca para acabar lo antes posible, pero no conté con que se había corrido hacía menos de media hora. Después de un buen rato ensalivando aquel miembro corriente me ordenó arrodillarme a su lado en el sofá, como una perra con el culo en pompa y las tetas colgando. Primero me las sobó, hasta que cambió de objetivo. Después de acariciarme la nalga me soltó una nalgada. No me lo esperaba, así que detuve la felación, sorprendida, pero la segunda, más fuerte y sonora, me obligó a continuar. No sé cuantas me pegó, pero se reía y me llamaba perra, hasta que oí la voz de nuestro hombre, al rescate.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayuda a tu amiga que es tarde y quiero acostarme. -Al momento, Bibi apareció a mi izquierda, arrodillada en el suelo, para lamerle los testículos y acelerar su orgasmo. -¿Qué te parece el juego? ¿Divino, eh?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero Gentilhombre ya no respondió. Bufaba como un toro, aunque físicamente me recordaba más a un hipopótamo, señal inequívoca de que estaba a punto de derramar su semilla en mi paladar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No quiero repetirlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sentencia me dejó descolocada. Debería haber sido yo la que la pronunciara, pero había salido de los labios de Bibi, los mismos labios que nos habían llevado al acantilado por el que yo también sentía que nos estábamos despeñando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habíamos vuelto al apartamento de Horta y de nuevo nos habíamos comportado como perras calientes, esa era la definición con que Gentilhombre nos había definido esta segunda vez, ataviadas con medias hasta medio muslo, tanga y zapatos de tacón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún sentadas en el coche de mi amiga, delante de mi casa, pasada la media noche de un 20 de diciembre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entré en casa, sucia, con la frase de mi compañera de travesuras taladrándome el cerebro. Tenía razón, me decía mientras el agua caliente de la ducha limpiaba los vestigios de mi depravación. Tiene razón, me repetí. Esta ha sido la última vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero sabía que me estaba engañando a mí misma. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El 24 por la mañana, vigilia de Navidad, sonó mi teléfono. Era Caballero, al que Bibi le había dado mi número, pues ella había decidido acabar con el juego. Le confirmé la decisión de mi amiga a la vez que yo también le comunicaba que no lo veríamos más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me gustaría despedirme de ti. –No respondí, sorprendida por el tono amable, confidente, del hombre que siempre se había comportado como un señor feudal. –Creo que te lo mereces. Que nos lo merecemos ambos. Será una sola vez, la última, y te prometo que no te arrepentirás.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Negué, pero él también notó la poca seguridad de mi voz. Sólo será un vez más, te necesito. Mis piernas temblaron de nuevo, mi sexo se licuó. Sólo una vez, respondí. Te espero esta tarde en mi casa. ¿Hoy? Es Navidad, objeté. Considéralo un regalo que nos hacemos mutuamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A las cuatro de la tarde aparcaba el Mini Cooper que Abel me regaló para mi cumpleaños en el mismo parking que Bibi había utilizado. Subí hasta el cuarto piso ataviada con un abrigo largo para protegerme del frío, pues siguiendo sus instrucciones me había vestido como una buscona. Falda corta, tanto que no cubría la blonda de las medias, camiseta ceñida y sin sujetador.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Crucé la puerta del piso que había dejado entornada, el corto recibidor y entré en la sala donde me esperaba sentado en su trono, en bata. Quítate el abrigo. Me escrutó como al trozo de carne en que me había convertido un buen rato, hasta que me felicitó por mi disfraz, de fulana, especificó, pues hoy es un día especial, será un día especial.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No quiso que me desnudara. Acércate. Me arrodillé ante mi señor, abrí la bata y comencé el último contacto que iba a tener en mi vida con aquella maravilla. Era una despedida, así que di lo mejor de mí, esmerándome, recorriéndola, con la firme intención de dejar huella. Pero me detuvo poco antes de llegar al orgasmo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me quitó el top, amasó mis pechos, pellizcó mis pezones, mientras mis gemidos se tornaban jadeos, hasta que coló la mano entre mis piernas. Estás empapada. Cerré los ojos sintiendo la llegada de un orgasmo que me recorrería de arriba abajo, pero se detuvo. Lo miré sorprendida, turbada, rogando que continuara, pero me tomó de la mano levantándonos para llevarme a su habitación, cuya puerta también estaba entornada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Reanudó las caricias a mi sexo mientras cruzábamos el umbral, sosteniéndome de la cintura para que no defallera. Me apoyó contra la pared, abrí las piernas tanto como pude, rogándole que acabara el trabajo. Y entonces lo noté. Una presencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gentilhombre me miraba, sucio, sentado en un lado de la cama. No, suspiré, ¿qué hace él aquí? Traté de protestar, pero los dedos de mi hombre no me dejaban pensar. Otra vez el orgasmo estaba aquí. Pero de nuevo se detuvo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://i.imgbox.com/aI9y8c8m" width="424" height="636">¿Quieres correrte? Por favor. ¿Quieres correrte? Por favor, lo necesito. ¿Quieres correrte? Sí, necesito correrme, te lo ruego. Arrodíllate, ordenó sentándose en el filo de la cama. Chupé con ansia, con avidez, con gula, jadeando como una perra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Noté claramente como Gentilhombre se movía, me rodeaba, me levantaba la diminuta falda y apartaba el tanga para colar su asquerosa mano entre mis piernas. Lo necesito, me repetí, necesito correrme, pero de nuevo, cuando me acercaba al orgasmo, aquellos dedos callosos me abandonaron. Un no lastimero surgió de mi interior, pero Caballero me tranquilizó. Ya llegas cariño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No fue una mano la que me llevó a explotar, no fueron unos dedos. Un pene grueso y corto, casi negro, que había deglutido dos veces en mi vida, entró en mi sexo de una estocada. La polla que tenía en la boca chocó con mi campanilla, provocándome una arcada, pero gemí sonoramente como la perra que aquel viejo verde estaba montando. Fue un orgasmo abrasador, que no remitió pues dos miembros me perforaban, llevándome en volandas a un Paraíso desconocido para mí. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando la semilla de Caballero cruzó mi garganta sentí el segundo clímax de aquel interminable orgasmo, coronado en el tercero cuando la simiente del invitado anegó mis entrañas. Me descabalgó pero no cambié de posición, arrodillada en el suelo, con las nalgas levantadas, incitadoras, y mi rostro alojado en la entrepierna de aquel hombre que me había descubierto un mundo desconocido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Cómo había podido caer tan bajo? Me pregunté en un momento de lucidez, dejándome follar por aquel ser inmundo. Pero el pensamiento fue pasajero, pues leyéndome la mente de nuevo, Caballero no me dejó seguir por aquel derrotero. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chúpamela un poco que ahora seré yo el que te folle. Será mi regalo de Navidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no podía ser de otro modo, obedecí, insaciable. Si sentir aquella monstruosidad en la boca casi me llevaba al orgasmo, ¿cómo sería sentirla en mi vagina? El pensamiento me derritió, licuándome.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando lo creyó oportuno, se retiró en la cama para sentarse mejor, me incorporó y me mandó encajarme. Ahora sabrás lo que es ser empalada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto su polla cruzó mis labios comenzaron los espasmos, cuando su glande tocó mi matriz grité, con todas mis fuerzas, desbocada. Se movió despacio, para que aquella barra que me partía se acomodara al nuevo hábitat. Me agarré con fuerza a sus brazos, clavando mis uñas como si quisiera devolverle una milésima parte de la intensidad que me profanaba. Perdí el control de mis caderas, que se movían enajenadas, buscando escapar, tratando de no soltarse, incoherentes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los orgasmos volvían a sucederse descontrolados, uno solo o muchos consecutivos, soy incapaz de precisarlo, pero nunca había sentido nada igual. Fue tal la vehemencia del acto, que estuve cerca de perder el conocimiento. Cuando eyaculó, no inseminó mi matriz, anegó mi estómago, mis pulmones. Noté el sabor de aquel conocido néctar en mi propia garganta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caí derengada sobre la cama, cerrando las piernas pues mi vagina ardía, mis labios interiores y exteriores chillaban irritados. Pero no tuve descanso. Unas manos me tomaron de los tobillos, tirando de mi cuerpo hasta el límite de la cama, me abrieron las piernas y acomodaron una polla de nuevo, a pesar de mis débiles ruegos para detenerlo. Era más estrecha, pero era tal la irritación de la zona que noté puñales clavándose en ella. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me dejé hacer, extasiada, mientras el cerdo asqueroso me llamaba zorra rica, puta barata, agarrándome los pechos con furia, pasando su sucia lengua por mi cara, buscando la mía. A penas noté su eyaculación, pero la oí. Si te he dejado preñada, no vengas a buscarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">He dedicado los últimos quince días a mi familia. Se lo merecen, se lo debo. Hemos pasado unas felices fiestas, como cada año, esquiando en Baqueira, regalándonos deseos, repartiendo amor. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero hoy he vuelto a Horta. Arrodillada, devoro famélica mi depravación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">Protected by SafeCreative</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://i.imgbox.com/Gs7h2wru" width="2000" height="1333"></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Esta me la pagas&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Apr 2022 06:43:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[ESTA ME LA PAGAS &#160; Mamen y yo somos como hermanas. Mucha gente lo cree, al vernos juntas, pero nuestra relación comenzó en la universidad, en primer año de carrera. No sólo nos caímos bien, congeniamos enseguida y nos convertimos en inseparables. La verdad es que no me extraña que nos consideren familia. Físicamente, tenemos fisonomías parejas, aunque Mamen tiene más cuerpo que yo, una talla más de sujetador y media más de pantalón, lo que no nos ha impedido compartir ropa en más de una ocasión. Nuestros gustos y mentalidad también son cercanos, aunque yo siempre he sido más [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">ESTA ME LA PAGAS</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mamen y yo somos como hermanas. Mucha gente lo cree, al vernos juntas, pero nuestra relación comenzó en la universidad, en primer año de carrera. No sólo nos caímos bien, congeniamos enseguida y nos convertimos en inseparables. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La verdad es que no me extraña que nos consideren familia. Físicamente, tenemos fisonomías parejas, aunque Mamen tiene más cuerpo que yo, una talla más de sujetador y media más de pantalón, lo que no nos ha impedido compartir ropa en más de una ocasión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nuestros gustos y mentalidad también son cercanos, aunque yo siempre he sido más promiscua que ella, sobretodo de pensamiento, pues de facto no sabría decir cual le lleva la delantera a la otra. Nunca me he preocupado en contar los rollos que hemos tenido. Ella tampoco, pero debo reconocer que Mamen siempre ha fantaseado con encontrar un Príncipe Azul, es más romántica, mientras yo nunca he sentido ese anhelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta ahora, que acercándome a la treintena, he encontrado en Jorge al compañero ideal con el que tal vez pueda construir un futuro. Mi amiga, sí ha tenido varias relaciones largas, la tercera de las cuales parecía la definitiva. Pero se rompió, dejándola hecha unos zorros una temporada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Desde entonces, ha vuelto al acostumbrado estilo de aquí te pillo, aquí te mato, exceptuando un argentino con el que queda periódicamente para que le pegue un buen repaso. Sin compromisos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ambas nos licenciamos a la vez en Administración y Dirección de Empresas y nos incorporamos al mercado laboral con distinta suerte los primeros meses, yo tardé menos en situarme, pero al poco tiempo estábamos bien colocadas en compañías solventes que nos recompensaban con salarios dignos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque Mamen nunca rehuyó el ambiente laboral para sus escarceos, a mí nunca me ha gustado liarme con compañeros pues creen poder tomar sobre ti derechos que no tienen. ¿Tan difícil es de entender que estás bueno, como lo estoy yo, y solamente me apetecía una cana al aire? Pues no todo el mundo lo tiene tan claro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adiXgxCD" width="427" height="642">No haré un repaso de mi vida profesional ni de la de mi amiga, pero al poco de cortar con Eduardo, el que debía convertirse en su Príncipe Azul, Mamen cambió de trabajo. Suponía un ascenso en su carrera, además de encontrase con un ambiente laboral bastante majo, según decía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si el cambio la ayudó a superar sus problemas afectivos, la llegada de un nuevo jefe que estaba buenísimo, según su fiable opinión, supuso para ella un aliciente añadido para su jornada profesional diaria. Cuando confirmó que el tío estaba soltero, no se lo pensó más y decidió concentrar sus ataques en conquistar aquel castillo. Un buen par de tetas, un culo ceñido, su seductora sonrisa y simpatía a raudales fueron sus armas. Caerá antes de quince días, afirmó convencida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no caía. Dos meses después ya no sabía qué hacer para que el tío se le tirara encima. Tal vez sea <i>gay</i>,&nbsp; le dije, pero ella lo negaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si lo fuera no me miraría como lo hace. Le gusto y sé que me desea, pero creo que es de los tuyos. No quiere líos en la oficina o algo así. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que me llamó hace tres días eufórica, pues había encontrado el acceso que le permitiría cruzar la muralla. Pero para ello, necesitaba de mi concurso. El problema vino cuando no me gustó nada el plan que había trazado. En primer lugar porque me situaba en una situación incómoda, en segundo, porque tuve un mal pálpito desde el momento en que éste salió de sus labios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El jueves por la tarde, Mamen debía acompañar a su jefe a una reunión con un cliente importante. Al acabar, solos, esperaba atacar como una poseída, pues estaba convencida que la invitación tenía segundo plato. El problema vino cuando éste le explicó que su hermano llegaba a Barcelona aquella tarde-noche y que debía ir a buscarlo al aeropuerto. Viendo cómo su estrategia se venía abajo, le planteó salir a cenar los cuatro. El tío aceptó de inmediato.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que a las 9 de la noche un Mercedes clase C blanco me recogía cerca de mi casa. Mi labor era muy sencilla, quitarle de en medio al carabina para tener cancha libre con Quim, que es como se llama su jefe. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si había sentido cierta incomodidad los tres días precedentes, al montarme en el asiento trasero del vehículo sentí pavor. Inesperadamente, mi compañero de asiento no era mi amiga, sino un tío de unos 45 años que, a pesar de la educación con que me recibió, me repasó de arriba abajo sin ningún pudor, acosándome con aquellos sucios ojos de rata.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Delante, Mamen actuaba ya como la señora de, a pesar de que no había ocurrido nada aún entre ellos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/ach6k9sC" width="425" height="639">La cena transcurrió con relativa calma, degustando platos exquisitos, pero en todo momento me sentí como una ofrenda maya lista para el sacrificio. Quim estaba bueno, muy bueno, más teniendo en cuenta que rondaba los cuarenta. Debía medir 1,80 y se notaba que se cuidaba. Castaño de ojos almendrados y labios carnosos, sus facciones eran muy agradables, así como sus maneras, educado y divertido en todo momento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antonio, en cambio, era la antítesis de su hermano, aunque sorprendentemente eran muy parecidos de facciones. Pero lo que era armonía y belleza en un rostro, en el de mi emparejado era disonancia, como si hubieran tomado las piezas prestadas y las hubieran pegado mal. Además, debía pesar unos veinte kilos más y el cabello, casi rubio en su caso, ya raleaba en buena parte de su cráneo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegando a los postres tuve claro que la noche no había hecho más que empezar. Mamen y Quim habían entrado ya en aquella fase de charla íntima por lo que a mí me tocó aguantarle la chapa al invitado. Después de habernos contado que llevaba años viviendo en Madrid, que dirigía el departamento de operaciones de una multinacional holandesa y que era la viva imagen del éxito personificada, eso nos vendió con la colaboración de su hermano, ahora se estaba lanzando a por mí sin disimulo. Me halagó de todos los modos que él conocía, sin mala educación, aunque era un tío tan transparente que podía leer claramente su mente, a esta hoy me la follo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Habíamos bebido vino cenando, dos botellas de un excelente Ribera del Duero que eligió Antonio, siempre atento a llenar mi copa, y ahora pedimos cava para celebrar el encuentro, en otra burda estatagema para ponernos contentas y ser presas fáciles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El tío había visto claramente que su hermano iba a cepillarse a Mamen en cuanto quisiera, algo que veíamos todos, pues estaba siendo tan descarada que si se hubiera arrodillado debajo de la mesa del restaurante no nos hubiera sorprendido, así que daba por sentado que también yo me abriría de piernas en un rato. Pero mi actitud no era esa, algo que le dejé claro cuando pasó su brazo por mi hombro al brindar con el cava, preguntándole por la alianza que llevaba en el dedo anular. Su respuesta no me sorprendió, pues he visto, incluso me he acostado con casados a los que su pareja les importa una mierda, esta noche soy libre y tú eres mucho más guapa que mi mujer. Pero yo sí respondí como debía, mostrándole la mía, aunque no estoy casada Jorge me regaló un fino anillo de oro blanco que para mí tiene ese significado, para dejarle claro que yo no estaba por la labor. Como era de esperar, mi gesto tampoco le frenó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acrAr9HS" width="423" height="636">Fuimos juntas al baño antes de salir del restaurante, tratando de poner las cartas sobre la mesa. Me parecía bien que Mamen quisiera tirarse a Quim, tenía que reconocer que la pieza lo valía, pero no estaba dispuesta a aguantar mucho más al baboso de su hermano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tía, aguanta un poco más…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cuánto más?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sé, una hora, un par como mucho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; ¡Una mierda! Sabes perfectamente que en cuanto dejemos el restaurante se me echará encima como un troll. Y no pienso pasarme toda la noche parándole los pies. Mejor me dejáis en casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tía, hazlo por mí. Ya has visto lo bueno que está Quim, lo tengo a punta de caramelo, en un par de horas como mucho lo tendré bebiendo de mi mano. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La que bebe de su mano eres tú, que pareces una adolescente salida…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues sí, estoy salida, ¿y qué? Pienso tirármelo esta noche, en su casa, en la mía, en el coche o en la calle. Pero me lo merezco, después de que el mierda de Eduardo me dejara no he estado con ningún tío como este y no pienso dejarlo escapar –sentenció con lágrimas en los ojos fruto de la rabia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La abracé con fuerza, pues que más de medio año después aún recordara a su casi Príncipe Azul demostraba que aún no lo había superado, prometiéndole aguantar un par de horas más, pero sólo un par de horas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no podía ser de otro modo, propusieron ir a tomar una copa y bailar para que bajara la comida. Un jueves no hay tanto ambiente como en fin de semana, pero los locales de moda suelen estar bastante concurridos. Fue Mamen la que propuso el destino, una mini discoteca que habían inaugurado hacía pocos meses y a la que yo aún no había ido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La música era agradable y cerca de la barra se podía charlar, pues el volumen quedaba amortiguado al estar en un ambiente distinto. Nos invitaron a la primera copa, gin-tonic de precio prohibitivo para cada una, mientras los acercamientos se sucedían. Bastó que tomara la bebida que Antonio me tendía y le pegara el primer sorbo, para notar por primera vez su mano en mi cintura. La aparté con educación y seguimos charlando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero como me temía, no iba a detenerse porque fuera educada, pues él no era educado. No sé las veces que tuve que quitar su mano de mi cuerpo. Cintura, muslo, cadera, hombros, brazos. Incluso me tomó de la mano para sacarme a bailar. Sin duda, esperaba que yo reprodujera con él el comportamiento de Mamen con su hermano, la diferencia estribaba, a parte que yo no quería acostarme con él, en que Quim no era tan agresivo con ella, como Antonio lo era conmigo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Curioso comportamiento. El que tiene la puerta abierta de par en par se frena, mientras el que la tiene cerrada la aporrea sin compasión.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasé el peor momento cuando me entregó la tercera copa. Ya llevábamos hora y media en el local, no dejaba de mirar la hora mientras mi compañero me decía a milímetros de mi oído que no me preocupara por la hora, que lo noche es joven, cuando se negó a soltarme la cintura. Volví a apartar su mano como había hecho decenas de veces, pero me sujetó con más fuerza, dejándola allí. Se lo dije, que la quitara, pero su respuesta fue que estaría loco si dejaba escapar un tesoro tan valioso como yo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ni me gustó el gesto, pues incluso tuvo la desfachatez de bajar la mano y tocarme la parte superior del culo, ni me gustó el comentario, pues era evidente que iba con segundas y me estaba avisando de que se acostaría conmigo sí o sí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Necesité un manotazo en su antebrazo para liberarme, a la vez que iba en busca de mi amiga para largarnos de allí. Casi se habían cumplido las dos horas y el cerdo con ojos de rata comenzaba a tornarse muy desagradable, incluso peligroso. Justo llegué a la altura de Mamen cuando se daban el primer beso. No me importó. Tiré de ella para que me acompañara al lavabo. Y allí, como había hecho en el restaurante, la informé de que yo me iba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va tía, aguanta un poco más. Justo ahora que empezábamos a besarnos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues ya está, ya lo has conseguido. Yo no aguanto más al baboso del hermano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Va, tómate la última copa, <i>porfa</i>, que lo tengo a punta de caramelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/accFFzgY" width="426" height="640">-No, Antonio ya está desatado. Me ha metido mano varias veces y ya estoy harta, no tengo porqué aguantarlo más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entonces me descolocó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Por qué no te emborrachas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, como en aquella fiesta de la universidad que ibas tan borracha que no recuerdas prácticamente nada. –Abrí la boca sorprendida, los ojos como platos. ¿Me estaba diciendo lo que creía que me estaba diciendo? Sí, porque a continuación añadió: -Te liaste con un tío del que ni recuerdas la cara. Yo sí lo recuerdo y te aseguro que era más feo y gordo que Antonio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Vete a la mierda! –grité.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Joder, no te pongas así.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué no me ponga así? Me recuerdas una burrada que hice hace casi diez años, como si dejarse follar borracha fuera lo más normal del mundo, sin pararte a pensar en mí o en Jorge. ¿Recuerdas que por fin tengo un novio que me quiere, al que quiero?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Vale, vale, tía, perdona. No quería decir eso, aunque yo no se lo iba a contar a nadie…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me largo. Aquí os quedáis. Si tan fácil es, ¿por qué no te montas un trío con los dos?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diez minutos después me las prometía muy felices cuando montábamos en el coche para volver a casa. Antonio a mi derecha, en el asiento posterior, mientras los tortolitos iban delante, acaramelados. El baboso siguió dándome conversación pero mis respuestas no pasaban de monosílabos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las alarmas sonaron cuando cerca de mi barrio, el Mercedes se desvió tomando el camino de la playa. Pregunté dónde íbamos, mirando a Mamen, a lo que me respondió girando la cabeza hacia mí, que Quim quería enseñarle a su hermano las vistas desde el acantilado, que echaba de menos el mar pues en Madrid no tenía ese privilegio y ya hacía más de un año que no lo veía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Miré a mi amiga asesinándola, pobre de ti que pasemos allí más de cinco minutos, la amenazaron mis ojos, pero no lo vio o no me hizo caso, cada vez más cariñosa con su jefe al que me pareció que acariciaba por encima del pantalón mientras conducía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La verdad es que el lugar era precioso, más de día a mi parecer, pero la noche permitía ver todo el puerto deportivo y la cala sur iluminadas, así como el faro anunciando el final del espigón. Yo había ido muchas veces, sobretodo de adolescente, pues solíamos frecuentarlo buscando intimidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Detuvieron el coche al final del camino, desde dónde podía divisarse el espectáculo luminoso y bajaron. Yo preferí quedarme en el vehículo, a pesar de la insoportable insistencia de Antonio. Mamen saltaba como una chiquilla a la que han llevado a los autochoques por primera vez mientras los hombres la secundaban hasta el límite del litoral. Al final resultará que acabará haciendo un trío, pensé asqueada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero si llevaba días con un mal pálpito, horas con muy malestar, ver a Antonio volviendo solo al coche encendió todas las alarmas. La parejita se había quedado al filo del acantilado, besándose apoyados al único pino que se atrevía a acercarse al mar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando entró en el coche, los ojos de rata me confirmaron que iba a tener que defenderme con todas mis armas, pues aquello había sido una encerrona con todas las letras. ¡Ojalá resbaléis y caigáis al mar, cabrona!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Aquí estamos -me dijo al entrar en el coche acercándose a mí, ávido como un oso ante un tarro de miel. Le pedí que se detuviera, pues sus manos ya habían tomado mi muslo y su rostro se acercaba al mío. –Venga, ¿qué tiene de malo pasar un buen rato?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te he dicho que tengo novio y no voy a engañarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No se va a enterar, venga, no te hagas la estrecha.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No me hago la estrecha. Te he dicho que no –levanté la voz apartándole la mano de mi cintura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-A ver preciosa, -su tono era amenazante –si no querías nada, ¿por qué has venido?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Porque me lo ha pedido mi amiga, para acompañaros, pero no pienso acostarme contigo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/abb1t6BE" width="426" height="640">Su mano había vuelto a mi cintura, pero a pesar de mis esfuerzos, ascendía hacia mi pecho, mientras la izquierda me tomaba de la nuca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo creo que sí te acostarás conmigo. Sois un par de guarrillas que llevan toda la noche pidiendo polla. –Negué, agarrando la mano que ya había llegado a mi pecho. El comentario era descriptivo del comportamiento de Mamen, era innegable, pero no del mío, que no le había dado pie en ningún momento a nada. –Venga, no te hagas la espléndida ahora, que según tu amiga te has comido más pollas que ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¡Hija de puta! Pensé mientras trataba de apartar las ocho manos del pulpo de mi cuerpo. He dicho que no, grité, suéltame. Entonces la mano de la nuca, me acarició el rostro con suavidad, la otra me tenía el pecho bien sujeto y, calmado, me escupió. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Si pretendes bajar de este coche sin vaciarme los huevos, lo llevas claro. No he pagado la cena y las copas a dos putillas para que me dejen a dos velas, así que yo de ti, aprendería de tu amiguita -señaló con la vista hacia el acantilado donde la sombra de Mamen agachada movía la cabeza a la altura de la cintura de sus jefe. –Así que tú misma…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por favor, tengo novio –imploré.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Y yo tengo mujer, y no está ni la mitad de buena que tú –respondió metiéndome la mano del pecho por dentro del escote.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si trataba de quitar la mano, que ya había superado el sujetador, me acabaría rompiendo el vestido, así que opté por empujarlo a la altura del pecho, manteniendo el por favor Antonio, no puedo hacerlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que te pague? ¿Es eso? ¿Cuánto quieres? ¿100, 200?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, por favor Antonio, suéltame. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no escuchaba. Acercó su cara a la mía para besarme. Giré la cabeza instintivamente, por lo que sus labios acabaron en mi cuello, bajando hacia mi pecho. ¡Joder, puta encerrona! Si no encontraba una solución rápida aquel cerdo me iba a violar, así que opté por un término medio que me permitiera salir indemne y a él medio satisfecho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera, espera, así no –rogué mirándole a los ojos mientras mis manos lo empujaban. Se apartó un palmo, sin soltarme, mirándome ávido, hambriento ante el apetitoso manjar. –Mira, entiendo la situación y quiero ayudarte, poner de mi parte, pero tengo novio y no quiero engañarle. Es muy buen tío y le quiero mucho. Así que si quieres, te hago una paja. –Sonrió suavemente, sus ojos me inspeccionaban dubitativos, recorriendo mi cuerpo, pensando, supongo, que no podría comerse una parte del pastel, así que añadí, bajándome los tirantes del vestido: -Puedes sobarme todo lo que quieras mientras te la hago.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También bajé los tirantes del sujetador para que mis tetas aparecieran orgullosas, la izquierda aún cubierta por su mano derecha. Acercó la otra y también tomó a la gemela, con afán renovado, pellizcándome el pezón, alabándolas en forma y tamaño.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acaba con esto lo antes posible, me dije, alargando los brazos para desabrocharle el pantalón y sacarla. Cuanto más me sobes, antes te correrás, pensé, iniciando la masturbación de un miembro de escaso tamaño, más largo que ancho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El juego duró un par de minutos, hasta que decidió acercar sus labios a mi cara de nuevo. Volví a girarme, pues el tío me daba más asco a cada segundo que pasaba, así que sus gemidos invadieron mi cuello, babeándome, del que descendió hasta mis pechos, lamiéndome el derecho pues es el que tenía más cerca, chupándome el pezón. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aceleré el movimiento de mi mano, esperando que se derramara rápido, deseando que se manchara la camisa como prueba de lo cerdo que era. Pero no había manera. El tío estaba aguantando más de lo que esperaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Coló la mano derecha entre mis piernas, buscando mi sexo, pero las cerré. Eso no, repetí una frase ya gastada aquella noche. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, así tú también te lo pasarás bien. –No, insistí apartándola. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Parecía haberse dado por satisfecho, pues la quitó para posarla en mi cintura mientras sus labios cambiaban de pezón. Miré al frente, aunque no vi a Mamen ni a Quim, pues ver su escasa cabellera cerca de mi cara me incomodaba más que sentir sus sucios labios babeándome, así que opté por cerrar los ojos. Me relajé, el cansancio de la noche me estaba atenazando, e involuntariamente, relajé mi mano, que resbalaba demasiado en un pene viscoso. Craso error.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se apartó, sentándose bien en el asiento, alargó la mano hasta mi nuca y ordenó. Chúpamela. Eso no, repetí por enésima vez. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira putilla, hasta ahora me he comportado como un caballero, -¿un qué? Pensé –pero ya estoy harto de niñerías. O me la chupas o te follo, porque es evidente que así no voy a correrme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De la nuca, su mano había pasado a tomarme del cabello, sin hacerme daño pero decididamente. Tuve claro que no tenía escapatoria, pero no sabía que me daba más grima, meterme esa mierdecilla en la boca o abrirme de piernas para que el cerdo me jodiera. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El instinto decidió por mí. Y la fuerza de su mano también, claro. Pajear a un tío me parecía una traición a Jorge, pequeña, chupársela la aumentaba, pero dejarme posees me parecía culminarla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No recuerdo haberme metido nunca en la boca una polla tan fina y el tío tenía razón en que me he metido unas cuantas. No sabía especialmente mal, ni tampoco desprendía un olor desagradable a pesar de saber y oler a polla. Al menos el tío era limpio. Pero por la forma de mis labios en la succión, rodeando una circunferencia tan estrecha, me daba la sensación de estar besándole, más que chupando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acaba rápido, volví a repetirme, vacíalo ya y salgamos de ésta. Lamí, sorbí, chupé. Eso es zorrita, chupa, hazme un buen trabajo, oía, pero opté por no escuchar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adfaqI7H" width="423" height="636">Su mano izquierda había abandonado mi cabello para sobarme una teta, sopesándola, pero había sido sustituida por la derecha que me empujaba la cabeza marcando el ritmo que más le convenía. Me dejé dirigir, esperando el sucio bautismo. Incrementó los gemidos, acompañados de adjetivos calificativos que no me importan en un buen amante, aunque Jorge nunca los ha utilizado conmigo, pero que hoy me asqueaban. Traga guarra, come putilla, eso es zorrita. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acaba ya, pensaba. Pero se detuvo, ordenándome que le comiera los huevos. No me quedó otra. Mírame, me ordenó, para taladrarme con sus ojos de rata y su asquerosa lengua. Ves como eres una puta, una zorra calientapollas, eso es límpiame los huevos furcia, toda la noche haciéndote la digna y no eres más que una puta de carretera que sale a follar mientras deja al novio en casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se me llenaron los ojos de lágrimas que no quise que viera, así que cambié de tarea. Me la metí de un golpe, profundamente, y sorbí con decisión. Córrete ya hijo de puta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Di en la diana. Mejor dicho, él disparó abundantemente contra mi garganta. Me retiré instintivamente, pero su mano me lo impidió. No me importa que se me corran en la boca y me trago el semen si no me queda más remedio, pero no pude evitar la arcada al notarlo bajar por mi tráquea. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Logré abrir la puerta del coche para escupir el trago más amargo de toda mi vida, pero sólo solté saliva. Un millón de asquerosos antoñitos ya debían estar llegando a mi estómago. Ese pensamiento me provocó el vómito, decorando el precioso acantilado de ostras, vieiras, carpaccio de salmón y trufas, regado todo con vino, cava y gin-tonics.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando me incorporé, estaba muy mareada. Apoyé la espalda en el asiento de nuevo, tratando de detener mi cabeza que no paraba de rodar. Así las tiras del vestido para cubrirme e intenté relajarme, pero la lengua de aquel cerdo seguí percutiendo. Qué bien me la has chupado, ves como no ha sido para tanto, y otras lindezas por el estilo que prefiero no recordar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No perdí el conocimiento en ningún momento pero sí la energía, por lo que no pude evitar que el tío descubriera de nuevo mis pechos y volviera a sobármelos. Basta, pedí, déjame, pero solamente respondía con sucios cumplidos. Tampoco tuve fuerzas para oponerme cuando volvió a inspeccionar entre mis piernas. Las cerré, pero no con la suficiente fuerza. Llegó a mi sexo y me lo acarició, incómodamente, pero tuve que escuchar como me llamaba zorra por estar empapada como una perra. Algo de flujo debía haber, seguro, pues chupar una polla siempre me ha excitado, pero juro que no había sido el caso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Oí voces en ese momento. La parejita había vuelto, sin duda. Entreabrí los ojos, pero no vi a Mamen. Quim le dijo a su hermano que se había quedado meando. ¿Qué tal esta le preguntó? Ambos de pie fuera del coche charlando de mercancía como si yo no estuviera allí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-La chupa de vicio, pero no me ha dejado follarla. ¿Y tu zorrita?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una auténtica zorra. Le he hecho lo que me ha dado la gana y seguía pidiendo más. Me parece que me he llevado el premio gordo de la empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué cabrón! Y yo con esta calienta pollas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que cambiemos? –Hubiera abierto los ojos como platos si hubiera tenido fuerzas, pero no pude. ¿Ese era el mismo Quim que se había comportado como un galán toda la noche, educado, divertido, afable, que parecía que no quería ir rápido con mi amiga? –Si quieres me quedo con ésta –me sobó un pecho –y tú te tiras a Mamen. Ya tendré tiempo de hacerlo en la oficina.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por ahí viene.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ahora sí los abrí. Se había vestido y caminaba decidida, contenta hacia su amado. Una buena amiga la habría prevenido de la catadura del sujeto, pero estábamos allí por su culpa. Lo abrazó fogosa, besándolo hambrienta, mientras su jefe la tomaba de las nalgas. El beso se tornó obsceno hasta que oí a Quim preguntarle si aún quería más. Contigo siempre quiero más, respondió la idiota. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Violentamente, el hombre la giró sobre sí misma, la empujó contra el capó del coche al que se apoyó estirando los brazos, le levantó la falda del vestido, se ensalivó los dedos, hurgó entre sus piernas, estás empapada y sin bragas, sí, ¿dónde están tus bragas? Las tienes tú. Se sacó un tanga negro del bolsillo, se lo mostró mientras Mamen gemía, para metérselo en la boca a continuación. ¡Qué cerdo! ¡Qué puta!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin duda Quim estaba protagonizando un espectáculo para su hermano. Al menos lo miró un par de veces, como guiñándole un ojo aunque no pude ver si lo hizo, la segunda al bajarle el vestido hasta la cintura para que el pedazo de par de tetas de mi amiga se mecieran obscenas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cerré los ojos, harta de la velada, cuando noté las manos de Antonio moviéndome. No, no, repetí tratando de huir gateando por el asiento. Pero no me quedaban fuerzas. Tiró de mis caderas hacia atrás, quedando mi culo levantado. Apartó mi ropa, ladeó la tira del tanga y me metió los dedos, no sé cuántos. Rogué, pero sabía que era en balde.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sorprendentemente, noté más polla de la que esperaba. Supongo que debido a mi escasa lubricación sentía la fricción más intensamente, pero su pollita me llenaba. Me dejé hacer. No me quedó otra. Mis rodillas habían quedado al filo del asiento, mientras mis caderas se asomaban al acantilado. Hundí la cabeza entre los brazos tratando de mitigar el malestar cuando sucedió. No, eso no, no me hagas eso, repetí pero lo hice para mí, incapaz de verbalizar ni una sílaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un dedo había entrado en mi recto. El cerdo aquel, involuntariamente, había dado con mi punto débil. Mi anillo anal se abrazaba a aquel intruso como un naufrago a un flotador, lanzando descargas eléctricas a todo mi perineo, encendiendo mis labios vaginales, incendiando mi clítoris. No pude detener los jadeos. Ese doble juego, esa doble penetración, me perdía. Lo había probado con dos hombres, pero no funcionaba pues era demasiado agresivo. Pero una polla en el coño y un dedo o un vibrador pequeño en el culo me llevan al paraíso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de silenciar mis gemidos, de disimular mis sensaciones, pero me fue imposible. Cuando mi sexo se activa, cuando el orgasmo se acerca, dejo de ser yo, para convertirme en una fiera descontrolada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peor no fue que me follara contra mi voluntad, que su lengua me insultara de nuevo llamándome puta, zorra y perra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo peor fue sentirme como una puta, una zorra, una perra, mientras pensaba en Jorge esperándome en casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">Protected by SafeCreative</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/abuQOxHN" width="1065" height="1601"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Apuesta tramposa&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Mar 2022 06:40:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[XAVIA]]></category>
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					<description><![CDATA[APUESTA TRAMPOSA &#160; Cuando Pepe nos reunió a los dos comerciales que dependemos de él no podíamos creer lo que nos estaba proponiendo. A pesar de ser el miembro más joven, tanto por edad como por experiencia de la compañía, fui el atrevido que le preguntó si iba en serio, cosa que confirmó, y si estaba seguro de la apuesta. -Segurísimo. No sabes lo por culo que dio Gilda cuando te contraté el año pasado, según ella injustificadamente. No sólo le vamos a demostrar lo equivocada que estaba sino que además me voy a cobrar todas sus afrentas, que en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">APUESTA TRAMPOSA</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Pepe nos reunió a los dos comerciales que dependemos de él no podíamos creer lo que nos estaba proponiendo. A pesar de ser el miembro más joven, tanto por edad como por experiencia de la compañía, fui el atrevido que le preguntó si iba en serio, cosa que confirmó, y si estaba seguro de la apuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Segurísimo. No sabes lo por culo que dio Gilda cuando te contraté el año pasado, según ella injustificadamente. No sólo le vamos a demostrar lo equivocada que estaba sino que además me voy a cobrar todas sus afrentas, que en siete años han sido unas cuantas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javi no dijo nada. Como era habitual en él, se reservó su opinión para un futuro a corto plazo, después de que hubiera masticado y digerido la propuesta. Sería entonces cuando plantearía objeciones, parabienes o simplemente aceptaría.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esperaba que mi compañero lo comentara con la almohada y más pronto que tarde hiciera recapacitar a mi jefe, pues de no ser así, no tenía nada claro cómo podía acabar el juego y, mucho menos, todos nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No os diré el nombre de la compañía, pero os aseguro que la marca que comercializamos es muy conocida. Incluso me atrevo a afirmar que todos tenemos algún producto en casa. La central está en Madrid y en Barcelona disponemos solamente de una oficina comercial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tratarse de productos cosméticos y médico-estéticos nuestro público final son mujeres mayoritariamente, pero de unos años hacia aquí los hombres también estamos consumiendo cada vez más productos de belleza y de cuidado personal, así que la balanza masculina ha aumentado paulatinamente, aunque el año pasado apenas supuso el 30% de toda la facturación de la delegación, superior al 23% del resto de España.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por allí venía la oposición de Gilda a mi contratación. Si tres mujeres comerciales logran el 70% de las ventas, no está justificado tener a tres hombres enfocados en el mercado masculino si éste no llega ni a la mitad del volumen femenino. La justificación de Pepe, director de la delegación, además de responsable último de la gestión de la sucursal fue que el mercado femenino es más maduro por lo que la mayor parte de las ventas son repeticiones y reposiciones, mientras el masculino precisa una fuerza comercial más activa pues debe abrir camino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alineándome más con las tesis de mi jefe, también es cierto que tener a dos comerciales picando piedra día sí y día también, le permitía a él vivir mucho más relajado preocupándose únicamente de grandes cuentas por lo que podía dedicarle menos horas al trabajo y más al ocio, que en su caso era el gimnasio y perseguir yogurines.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por tanto, debo darle una parte de razón a Gilda, la mejor comercial de la compañía, además de la más veterana junto con Pepe, en que cumpliendo cada ejercicio el presupuesto comercial holgadamente, gracias a lo que a fin de año quedaba una bolsa de beneficios estimable que debía repartirse a partes iguales entre los comerciales de la delegación, por qué había que dividir el premio entre 6 cuando podía dividirse entre 5 si el jefe daba el callo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por allí venían la mayor parte de las pullas entre los dos, además de la confianza provocada por llevar juntos desde la inauguración de la delegación. La mujer se sentía mejor profesional que nuestro jefe, yo también lo creo, pero debía tragar con decisiones que no compartía o que, como mi contratación, no respondían solamente a una mejora en los resultados, pues tenían un cariz claramente egoísta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ante tamaño panorama, había dedicado los nueve meses que llevaba en la compañía a cultivar buenas relaciones con todos los miembros de la oficina, a pesar de la guerra de sexos que se libraba. Tal vez por ello, me parecía descabellado el plan de mi jefe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">También se me antojaba dificilísimo ganar la apuesta, pues ésta se basaba en lograr superar las ventas del sector femenino. Por más que nos esforzáramos los cuatro meses que quedaban de año natural, ¿cómo esperaba Pepe que nuestras ventas fueran superiores a las de ellas cuando el volumen masculino vendido solamente suponía el 36% hasta la fecha?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eso sin contar que perder la apuesta supondría quedarnos sin un céntimo del bonus de fin de año, unos 30.000€ a dividir entre las partes. Y en mi caso, con 28 años y la premura de mi novia por casarnos, necesitaba los 4 o 5.000€ que podían corresponderme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527002.jpg" width="423" height="636">Supe que Pepe se lo había propuesto a las chicas por que Patri me llamó al móvil escandalizada. ¡Qué coño se había creído el puto cerdo este! Dos años mayor que yo, no solamente era la compañera con que me llevaba mejor, también era la más guapa con diferencia. Le respondí que a mí también me parecía una locura, que no esperaba que fuera capaz de apostar tan fuerte y que últimamente, parecía haber perdido la cabeza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El ambiente se enrareció muchísimo los días posteriores, sobre todo desde el momento en que las chicas aceptaron el envite. La verdad es que no me lo esperaba. Había dado por hecho que lo mandarían a la mierda. Pero no fue así. Extrañado llamé a Patri a última hora de la tarde, pero su respuesta me confirmó que se había desatado la guerra total. No solamente me trató con suficiencia y enojo, algo que nunca me había pasado ni creía merecer, es que llegó a amenazarme. Gilda las había convencido segura de ganar la batalla, de machacarnos les había dicho, pero no pensaban contentarse con eso. El siguiente paso sería provocar nuestro despido. Si no lograban fulminarnos a los tres, al menos caería el cabrón de Pepe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Alucinado, me quedé con el teléfono en la mano un rato, sin acabar de comprender qué coño estaba pasando. Le daba la razón a Patri en que Pepe era un cabrón, pero ¿en qué se había convertido Gilda? ¿En que las estaba convirtiendo a ellas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La fecha límite era el 15 de diciembre a las 24.00 horas. Todos los pedidos que tuviéramos introducidos en el sistema para media noche contaban para el cómputo final. La victoria se la llevaría el equipo que facturara un céntimo más que el otro. Así de frío, así de claro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante tres meses habíamos picado piedra, aporreado puertas, convocado reuniones, trabajado como cabrones pues nos iba el pan en ello. A todos. Más cuando a mediados de octubre Pepe captó una cuenta monumental, robada a nuestro principal competidor, que nos acercaba al nivel femenino de un modo peligroso para ellas. Hasta ese momento habían estado relativamente tranquilas. En noviembre corrieron como galgos, mientras Javi y yo seguíamos esprintando y Pepe trabajaba más en un trimestre de lo que había trabajado los últimos tres años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Recuerdo que acabábamos la primera semana de diciembre cuando mi jefe nos dio ganadores. Le dije que las cifras no mostraban eso, que aún estábamos un 6% por debajo y que Gilda aún no había introducido ninguna venta de uno de sus principales clientes. Que en cuanto lo hiciera, se acababa el partido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pepe me miró maquiavélico, con aquella media sonrisa tan suya que a Nuria, mi novia, le había parecido asquerosamente sucia cuando lo había conocido una tarde que había venido a buscarme a la oficina, y sentenció:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Gilda no va a venderles ni un euro más este mes. Le comprarán en enero. Y yo, tengo apalabrado el segundo pedido de mi nueva gran cuenta para el 15 de diciembre exactamente. –La sucia sonrisa se amplió hasta una exagerada mueca de orgullo mientras remataba: -No sabes lo dura que se me pone la polla solo de pensar que en dos semanas voy a tener a aquella zorra de rodillas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El último día fue una locura. A media noche estábamos todos en la oficina, sin excepción, pero hasta la mañana siguiente, la central no podría mandar el conteo definitivo. Marchamos a casa tensos, angustiados, irritados, acongojados, tanto que no pegué ojo en toda la noche. No podía quitarme de la cabeza la cara de triunfo de Pepe, la tranquilidad con que nos había despachado a todos para casa, la confianza del que se sabe ganador.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin duda había gato encerrado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527003.jpg" width="425" height="639">El 16 de diciembre por la mañana había muy malas caras en la oficina. El cansancio había hecho mella en todos, pues era evidente que aquella noche no habíamos dormido demasiado. Pepe, en cambio, se paseaba radiante pavoneándose triunfal. Gilda, confirmándonos su derrota, no apareció por la oficina hasta casi mediodía, cuando se encerró en la sala de juntas con sus chicas, supongo que tratando de calmarlas, pero fue en balde. Patri se mostraba orgullosa pero estaba cruzadísima, Cris salió enjuagándose los ojos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nosotros, en cambio, esperábamos ansiosos la confirmación de los resultados. Cuando se verificaron, Pepe convocó a toda la oficina en la sala para tirárselo en cara y cobrarnos el premio. Aprovechando que las chicas tardaron casi diez minutos en entrar, traté de convencer a mis compañeros de condonar la deuda, pues ya habíamos ganado la batalla y podíamos cerrarles la boca para una buena temporada, pero no quisieron escucharme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A ti te parece que he tramado todo esto para dejarlo correr ahora? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Tramado… a qué te refieres?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si me faltaba alguna confirmación de los discutibles principios morales de aquel hombre, la obtuve en aquel momento. Pero lo sorprendente para mí fue que Javi también los compartiera, cuando hasta ese momento siempre me había parecido el contrapeso ético al sinvergüenza de nuestro jefe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevas poco tiempo en la empresa y no has tenido tiempo de sufrir las malas artes de aquella hija de puta. Empezó conmigo en Madrid, pero como era de aquí insistió mucho en que montáramos una delegación en Barcelona. Cuando lo hicimos dio por hecho que la dirigiría ella, así que cuando se encontró con que no sería así me puso todas las zancadillas que pudo. No sabes la de mierda que me ha hecho tragar, así que ahora será ella la que tragará.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Y eso incluye a Patri y Cris?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Daños colaterales. Además, ellas han participado, ¿no? Aceptaron el juego, ¿verdad? Pues ahora que se jodan. O mejor, las jodemos nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento entraron las chicas. No sé si llegaron a oír el amistoso discurso de Pepe, pero daba igual. El ambiente era muy tenso. Gilda trató de terciar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno habéis ganado. Así que nos toca llegar a un acuerdo de pago…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-El acuerdo de pago está muy claro y las condiciones están firmadas por las tres –la cortó Pepe. Yo desconocía ese punto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya, pero no pretenderás…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pretenderé lo que está firmado –sentenció imperativo. Después de una pausa en que el silencio solamente era interrumpido por respiraciones nerviosas y alguna garganta anudada tratando de tragar, continuó: -Así que estamos aquí solamente para acordar los términos del pago.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las chicas se miraron aterradas, sobre todo Cris, pero también Patri, que esta vez sí buscó mi apoyo después de más de dos meses maltratándome. Javi las miraba con el mismo desdén que Pepe, pero yo no fui capaz. Todo me parecía una locura. Iba a decir algo, cuando Gilda contraatacó acusadora.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eres un cabrón. Un cabrón y un cerdo. Además, has hecho trampas, estoy convencida que has manipulado las ventas de algún modo. Si no, ¿cómo explicas que me hayan diferido la compra hasta enero?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por la sencilla razón que el pedido de julio fue más alto de lo normal y porque llevan todo el año con problemas de liquidez. Si conocieras más a tus clientes en vez de ir a saco siempre, lo sabrías.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hijo de puta. Planeaste todo esto a sabiendas que perderíamos. Eres un puto tramposo y nadie le pagará nada a nadie –gritó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pepe no se inmutó. Se estaba relamiendo en su triunfo. Como colofón, sacó dos copias de un documento impreso en que habían especificado los términos de la apuesta y el pago acordado, firmado por las tres chicas. ¿Cómo podían haber sido tan cortas para firmar eso?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Reitero que deberías haber conocido esa información –aclaró en el tono más calmado que le había oído en mucho tiempo. –También forma parte de tu trabajo. Trabajo que perderás, que perderéis, si este documento llega a manos de la Central. –Hizo otra pausa, antes de clavar la daga definitivamente. –Eso sin contar lo que dirán vuestras parejas cuando lo reciban.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las lágrimas comenzaron a fluir por las mejillas de Cris, casada y madre de una niña de tres años, solamente fue capaz de implorar un lastimero Pepe, por favor, antes de abandonar la sala a la carrera. Patri también tenía los ojos acuosos pero el orgullo frenaba sus lacrimales. Gilda hervía, cual animal salvaje acabado de cazar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Normalmente viajábamos a Madrid a la cena de fin de año que se celebraba el último viernes anterior a Navidad. Los años anteriores habían tomado un avión o el AVE a primera hora de la tarde para llegar con tiempo, dejar los <i>trollies</i> en el hotel y participar en la fiesta. Este año, la organización iba a tener una ligera variación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Para empezar no viajamos juntos. La división masculina tomó un tren a media mañana, mientras ellas debían llegar a Atocha sobre las 4. El pago había sido acordado para aquella tarde, a pesar de que Pepe les había propuesto realizarlo antes en Barcelona. Declinaron la oferta, o al menos eso dijo Gilda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comimos los tres juntos al llegar, mientras mi jefe se relamía orgulloso de la estrategia tomada. Ante el apoyo inquebrantable de Javi, comprendí que yo había sido el único miembro del equipo completamente desinformado. Además de las chicas, claro. Según me explicaron, a finales de julio Pepe supo que no habría segundo pedido del cliente principal de Gilda, cuando se reunió con ellos para analizar los problemas de pago que estaban teniendo. Esa fue la condición para validarles el pedido. Así que cuando a primeros de septiembre captó la cuenta principal de uno de nuestros competidores, sabedor de que se formalizaría en octubre, se lanzó a la yugular de las chicas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Objeté que había jugado sucio, apostando con cartas marcadas, a lo que me respondió:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527004.jpg" width="425" height="639">-Así es. ¿Me crees tan imbécil de plantear una apuesta como esta sin saber de antemano que la voy a ganar? ¿Por qué crees que yo soy el director de la delegación y no lo es Gilda?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las habitaciones eran amplias, triples las dos que nos había reservado la empresa en plena Castellana, así que después de comer nos encaminamos a la nuestra. Ellas debían aparecer a las 5 de la tarde, dándoles media hora de margen por si había algún retraso en el tren o el tráfico las demoraba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Apuraron su tiempo, la verdad es que no era para menos, así que a las 5.30 llamaron a la puerta de nuestra habitación. Entraron las tres raudas, dispuestas a acabar con el juego lo antes posible, pero pronto se dieron cuenta de que Pepe no iba a ponérselo fácil.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Así no. Dudo que os hayáis presentado nunca a una cita tan informales, así que no os queremos recibir en tejanos. Queremos que estéis guapas, seductoras, así que os damos otros 30 minutos para que aparezcáis como es debido, con el mismo vestido que os pondréis esta noche en la cena. -Las tres mujeres lo miraron desconcertadas, Gilda llegó a esbozar un gesto de tú qué te has creído, pero cuando iba a verbalizarlo, Pepe blandió los documentos firmados, añadiendo: -¿No querréis que esta noche los saquemos ante sesenta compañeros y vean lo que estáis dispuestas a hacer para vender?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando abandonaron la sala me sentí el ser más inmundo del planeta. Podía haberme ido, abandonado el juego, pero la amenaza de mi jefe había sido la obligación de perpetrar tamaño disparate los tres juntos. O los tres, o ninguno. Y ninguno significaba sacar el documento y joderles la vida. Como si no fuéramos a jodérsela ya, pensé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sé si eran las seis pasadas cuando entraron en nuestra habitación, perfectamente maquilladas, atractivas y sugerentes. Gilda vestía de una sola pieza en azul eléctrico, entallado, con un escote en V discreto y las mangas al descubierto. Patri había optado por un conjunto de falda corta y blusa tres cuartos en tonos beige y marrones que le marcaban un culo espectacular. Cris también llevaba un vestido de noche, con un poco de vuelo en las caderas tratando de disimularlas pues eran un poco anchas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las víctimas se quedaron de pie en el centro de la habitación, mientras Pepe las devoraba con la mirada sentado desde el sillón individual cual emperador romano. Javi estaba sentado al borde de una de las camas, también con ojos hambrientos, mientras yo permanecía de pie en un rincón, tan abochornado como ellas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hemos puesto nuestros nombres en esta bolsita, –comenzó mi jefe señalando la que sostenía Javi –así que en el orden que os parezca oportuno, deberéis sacar un papel cada una. El nombre que saquéis será vuestra pareja de baile –explicó soltando una risita que Javi secundó. –Pero antes, qué os parece si de una en una dais una vuelta sobre vosotras mismas para que podamos admirar con detalle a la jaca que nos vamos a calzar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Qué, cómo… las chicas se miraron entre ellas, hasta que Gilda inició una protesta, esto es demasiado, que Pepe cortó de raíz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sólo lo vais a hacer por orden jerárquico, -la cortó mirándola fijamente –sino que cuando Patri haya acabado, elegiréis vuestro premio, prepararéis una copa de cava, -señaló la botella con tres copas que había en la mesita del mueble bar –y se la traeréis a vuestro galán.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aún tuvieron que pasar interminables segundos para que la función comenzara. Si el juego de por sí ya era ultrajante, el comportamiento de Pepe buscaba humillarlas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda giró sobre sí misma lentamente, como le había ordenado, mientras tenía que oír los comentarios obscenos de nuestro jefe, jaleados por Javi. Aún tienes un buen culo para haber cumplido los 40, no veas las ganas que tengo de ponerlo en pompa. Cris tuvo que soportar que alabara sus tetas, la de cubanas que habrás hecho con ese par de maravillas, así como sus labios, pues son los más carnosos de las tres. En Patri todo fue degradantemente sucio. Supongo que ser la tercera conllevaba que ambos estuvieran desbocados, pero ser la más joven y guapa, de cuerpo espectacular, provocó que no dejaran centímetro sin agasajar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Por las caras de las dos jóvenes, esperaba que rompieran a llorar en cualquier momento, pero aguantaron el tipo. Supongo que la dignidad es lo último que intentas mantener. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda resopló sonoramente, avanzó hacia Javi que le tendía la bolsita, metió la mano y sacó un papel con un nombre, lo leyó y se dirigió decidida hacia el mueble bar. Mientras descorchaba la botella, Cris tomó su papel sin poder evitar un lamento al leerlo. Patri recogió el suyo, seria, para dirigirse a coger una de las copas que su jefa había preparado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Como no podía ser de otro modo, Gilda lideró la comitiva dirigiéndose hacia mí. Me tendió la copa, que cogí temblando mientras un nudo en el estómago no me dejaba soltar prenda. Vi como Cris se acercaba a Pepe con los ojos acuosos, mientras Patri avanzaba hacia Javi aún orgullosa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque fui el primero en recibir a mi presa, fui el último en moverme. Mis piernas no respondían pues tiritaban. Mi jefe, en cambio, se había levantado del sofá para sobar a Cris sin misericordia. Ésta giró la cara cuando quiso besarla, lo que cabreó a Pepe que le soltó, tú misma, si tus labios no quieren probar los míos probarán otra cosa. En un gesto brusco le bajó las tiras del vestido hasta que sus amplios pechos aparecieron ante él, pues también había arrastrado el sujetador. Se lanzó a devorarlos, qué pedazo de tetas tienes cabrona, mientras Cris cerraba los ojos supongo que tratando de huir mentalmente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Viendo mi pasividad, Gilda me había tomado de la mano y tiraba de mí para que la acompañara al sofá ordenándome, vamos a acabar con esto de una vez. Caí medio tumbado sobre él, mientras la decidida mujer hurgaba en mi cinturón y bragueta. Cuando metió la mano dentro notó mi miembro aún dormido, así que lo pajeó experta. Nuestras miradas se encontraron. Sin necesidad de verbalizarlo, ambos supimos que ninguno de los dos quería hacer lo que estaba haciendo pero que no nos quedaba otra. Posó sus piernas sobre el sofá, una rodilla a cada lado hasta quedar sentada sobre mí, se bajó el vestido asomando pechos pequeños pero bien formados para pedirme, sóbame. Obedecí, con ambas manos primero, acercando los labios a continuación, mientras su mano mantenía mi hombría asida tratando de despertarla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvimos un rato hasta que decidió avanzar pues yo no respondía con la celeridad esperada. Se levantó, dejó caer el vestido al suelo, a un lado, quedando ante mí en tanga y medias con goma hasta medio muslo. Aunque tenía un poco de tripa, la mujer seguía estando buena, además de atesorar aquella clase que distingue a las mujeres con buena posición social. Se arrodilló ante mí, me quitó zapatos, calcetines, pantalón y bóxer y engulló mi polla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya estaba a media asta pero el excelente trabajo oral de la mujer la despertó instantáneamente. Además, ver o mirar siempre me han ayudado en los juegos amatorios, así que la imagen de mi polla desapareciendo entre los expertos labios de la directora comercial de la compañía me puso verraco. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un lamento de Cris me hizo levantar la vista. Como era de esperar era la que peor parte se estaba llevando. Estaba sentada al borde de la cama con la cara incrustada entre las piernas de Pepe que la sujetaba del cabello. La posición diagonal del sofá me otorgaba una excelente visión de la boca de la mujer siendo profanada sin piedad. Otro quejido, acompañado de una arcada, fueron el preludio de lágrimas que surcaron sus mejillas mientras trataba de detener el asedio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pepe, por favor, basta, te lo haré con las tetas si quieres…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chupa y calla zorra, ¿o prefieres que te dé por el culo? -Iba a responder algo más pero la polla de mi jefe se lo impidió de nuevo provocándole otra arcada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527005.jpg" width="424" height="637">Cambié de panorama. Más a la derecha, en la última cama, Patri estaba completamente desnuda tumbada boca arriba mientras Javi le lamía el sexo. La chica tenía la cara girada hacia la pared, así que no sé qué estaba sintiendo, pero la posición inerte de sus brazos paralelos a su cuerpo, no presagiaban nada bueno. En ese momento, mi compañero se levantó agarrándose la polla para acercarse a la chica y penetrarla. Ella le dijo algo tratando de cerrar las piernas, pero no pude oírlo pues los exabruptos de Pepe nos silenciaban a los demás, pero Javi negó, también con la cabeza, así que pude leer claramente un cabrón de los labios de Patri. Mi compañero entró en mi compañera en un gesto seco y decidido, mientras la chica tensaba la espalda y profería un gemido. ¡Joder, qué buena estaba!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda había bajado a mis huevos lamiéndolos con más ganas de lo que yo esperaba. Tal vez fuera profesionalidad, tal vez ganas de acabar cuanto antes, pero me estaba propinando una de las mejores mamadas de mi vida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Venga, ya estás a punto para follarme –me soltó incorporándose y bajándose el tanga. Mientras, Pepe acababa de cambiar a Cris de posición, ordenándole ponerse en cuatro como una perra, le levantó el vestido para liberar aquellas nalgas anchas, le arrancó las bragas en un violento gesto que la hizo chillar tímidamente, para acercarse arma en ristre. Se la clavó con ganas comenzando un duro vaivén que mecía aquel par de ubres adelante y atrás mientras la agarraba de la cabellera y le ordenaba ordéñame vaca.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda había visto la escena igual que yo, pero no le importó o prefirió obviarla. Se encajó sobre mí y comenzó la montura. No llevaba condón ni ella había hecho referencia a él, en otro acto vejatorio perpetrado por nuestro jefe, así que la nítida fricción en aquel sexo cálido y encharcado y la excelsa preparación oral a la que me había sometido iban a provocar que no durara nada. Se lo avisé. Aguanta un poco, me pidió, no me dejes a medias. Pero no pude.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis gemidos acompañaron a los de Gilda, lastimeros los suyos pues me corrí demasiado pronto. Ella no se detuvo, siguió montándome unos minutos buscando su propio placer, pidiéndome sigue, sigue, sóbame las tetas. Obedecí mientras la mujer cambiaba de ritmo, enlenteciendo, girando en círculos, buscando mayor fricción. Incluso bajó la mano para acariciarse el clítoris. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En ese momento, Patri cruzó la estancia con la ropa en la mano. Miré hacia Javi, que descansaba tumbado. Gilda también giró la cabeza, antes de levantarse. Pensé que ya habíamos acabado, cuando arrodillándose me dijo, eres el más joven, no puedes dejarme a medias. Volvió a engullir mi polla chupando sonoramente, mostrándome mucho la lengua que recorría mi miembro limpiándolo. Sabe a semen, dijo antes de metérsela entera de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pepe también acabó en ese momento. Zorra, perra, vaca y puta sonaron claramente llenando la sala mientras percutía desde detrás agarrándola de las caderas. En cuanto se desencajó, Cris escapó corriendo llorando a moco tendido. Mi jefe, en cambio, se sentó orgulloso al filo de la cama mirando como su rival me devoraba. Me guiñó un ojo, sonriendo ampliamente. Su mirada debió haberme puesto sobre aviso, pero lo que no vi, pues Gilda volvía a su posición anterior de jinete, fue el gesto que le dedicó a Javi. Sin duda, una propuesta irrenunciable.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo volvía a tener la polla bien dura, Gilda gemía satisfecha cabalgándome, acercándose al orgasmo que tanto ansiaba, cuando noté dos sombras cerca. Mi posición me permitió ver parcialmente a mis compañeros, Javi a la izquierda de la mujer, Pepe detrás. Ella, en cambio, estaba concentrada en sus sensaciones, gimiendo con los ojos cerrados, frotándose el clítoris, hasta que cuatro manos la despertaron. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Javi la agarró venciéndola hacia mí, inclinándola, mientras Pepe la sujetaba de las caderas. Ordenándome, no se la saques, sigue follándola, apuntó su pene hacia ella. Gilda giró la cabeza, alarmada, mientras gritaba soltadme. Noté claramente como Javi hacía más fuerza, para que no escapara, mientras Pepe buscaba el objetivo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, eso no. Soltadme hijos de puta -gritaba la mujer, pero la respuesta de mi compañero, quieta zorra, y la de mi jefe, una nalgada que debió dejarle los cinco dedos marcados mientras le aconsejaba estarse quieta si no quieres que te rompa el culo por las malas. –Por favor eso no, por favor. Follarme los tres si queréis, pero eso no…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un grito desgarrador anunció a los cuatro vientos que la respuesta de Pepe a los ruegos de Gilda había sido, eso sí. La mujer trataba de removerse, insultándonos, gritando, pero no había nada que pudiera liberarla. Pasivamente, yo la tenía sujeta. Activamente, Javi y Pepe la tenían empalada. Hundió la cara entre mi hombro derecho y el sofá ahogando gritos y jadeos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527007.jpg" width="423" height="636">Por más cerca que hubiera estado del orgasmo, esto no le estaba gustando. Supongo que optó por dejarse hacer esperando que todo acabar lo antes posible. Yo notaba perfectamente la estrechez de su vagina, multiplicada por la entrada paralela. Las sensaciones no eran tan placenteras como cuando me la había chupado, qué maravillosa felatriz, pero mejoraban en mucho la penetración precedente. Instintivamente me seguí moviendo, al compás de las estocadas de Pepe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvo que hacérsele largo a Gilda pues el sodomita tardó un buen rato en correrse, varios minutos más que yo, aunque no desalojé la cueva. Pero creo que lo peor no fue el dolor rectal. Mi jefe se estaba cobrando afrentas pasadas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No sabes las ganas que tenía de joderte zorra, de darte por el culo como a una vulgar perra. A partir de ahora, cada vez que me mires, cada vez que me hables, notarás mi polla en lo más hondo de tu ser –le bufaba agarrándola del cabello.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando Pepe acabó, la mujer suspiró aliviada, aunque yo sabía que el suplicio aún no había finalizado. La cara de Javi, ansiosa, era diáfana. Gilda trató de levantarse, pero mi compañero la detuvo, ¿dónde crees que vas?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, por favor, basta. No aguanto más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo también quiero mi parte, puta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por el culo no, por favor. Duele muchísimo. –Fuera debilidad de la mujer, fuera la fuerza de Javi empujándola, esta quedó arrodillada en el suelo suplicando, así que propuso: -Te la chupo ¿vale? Podrás correrte en mi boca y me lo tragaré todo ¿vale? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agarró la polla del chico y se la comió decidida, chupando sonoramente, supongo que tratando de demostrarle que sus habilidades le proporcionarían un orgasmo más intenso. Durante unos minutos, parecía que Gilda se había salido con la suya, hasta que Pepe terció.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Qué tal la chupa la zorra?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-De maravilla, tío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ven aquí, déjame probar –ordenó agarrándola del pelo. Pero Gilda, soltándose con la mano derecha, se negó aduciendo tú ya estás. –Yo estoy listo cuando yo decido que estoy listo –respondió mi jefe agarrándola con más fuerza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los ojos de Gilda se cruzaron un segundo con los míos, resignada, antes de meterse la polla más odiada del planeta en la boca. Instantáneamente, se la sacó de la boca pues una profunda arcada le sobrevino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Sabe a mierda, verdad? –Se rió Pepe. –Debería gustarte, es tu mierda, la de tu culo. Venga, continúa, límpiamela –ordenó agarrándola del pelo de nuevo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda suplicó en todos los idiomas que conocía, arrodillada, pero fue en balde. Además, una promesa del abusador pareció convencerla. Límpiamela y no te daremos por el culo otra vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527009.jpg" width="424" height="637">Las arcadas eran constantes, únicamente no le sobrevenían cuando le lamía los huevos, o cuando cambiaba de polla, pues la de Javi no estaba sucia. Pero Pepe seguía abusando de ella verbalmente, ¿te gusta lamer mierda, zorra? ¿Con estos labios besarás a tus hijos? Nunca olvidaré esta estampa, de rodillas comiéndome los huevos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Hasta que una nueva arcada, provocada por la brutal penetración que mi jefe le acababa de endosar, casi la hace vomitar. No llegó a hacerlo, aunque sacó bilis y saliva. Tal vez tenía el estómago vacío, no lo sé, pero quedó desmadejada con la cabeza gacha, entre los brazos, y la grupa levantada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Basta, por favor basta –es todo lo que oíamos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí intervenir. El juego hacía mucho rato que había pasado de castaño oscuro, si no lo hizo ya antes de empezar. Ya está bien, afirmé levantándome del sofá y acercándome a ella para levantarla y sacarla de allí. Pero mis compañeros, por llamarlos de algún modo, me detuvieron. Quieto ahí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Ya os habéis cobrado todo lo cobrable, con creces.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo aún no me he corrido y también quiero darle por el culo a esta hija de puta. Se lo merece.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Insistí, con vehemencia incluso, acusándoles de violadores, pero Pepe me detuvo en seco con un ¿y tú qué eres? ¿Qué acabas de hacer también? ¿O es que no has participado? Quise irme, pero también me lo impidieron. Juntos hasta el final, sentenciaron.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pepe arrastró a la pobre mujer hasta el sofá, haciendo caso omiso de sus llantos y quejidos, la sujetó boca abajo para que ofreciera sus nalgas al siguiente y ordenó a su compinche, venga, ¿a qué esperas? Reviéntale el culo a esta zorra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda aún tuvo arrestos para luchar unos segundos, forcejeando con las manos hacia atrás, pero solamente le sirvió para posponer el desenlace. Gritó a pulmón lleno cuando Javi entró, pero ahí murió su fuerza. Solamente le quedó energía para llorar mientras la sodomía siguió su curso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Traté de ayudarla a levantarse, pero me rechazó con aspavientos. Sólo me permitió darle la ropa, pues de pie, le fue imposible agacharse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cris no apareció en la cena. Nunca más supe de ella, pues tampoco se presentó a cobrar el finiquito las semanas siguientes. Parece que le mandaron toda la documentación directamente a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Gilda tenía mala cara, estoy muy cansada estos días, se excusaba, pero una buena capa de maquillaje había logrado disimular el trago. Durante la cena fue incapaz de mirarnos a los ojos a ninguno de los tres. Las semanas siguientes, trató de volver a tomar la iniciativa en el trabajo, pero ante cualquier duda o discusión que tenía con Pepe, éste apelaba a sus excelentes labores orales y le preguntaba por su conducto posterior, literal. Así la desarmaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La sorpresa me la llevé con Patri, que se comportó como si nada hubiera pasado durante la cena, altiva y orgullosa como solía ser siempre, también en las reuniones en Central donde era conocida como La Guapa o La Princesa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527012.jpg" width="423" height="636">Estábamos tomando una copa en el bar del Ave, desierto a aquellas horas pues habíamos pospuesto nuestra vuelta a Barcelona en el último del sábado, cuando Pepe le preguntó a Javi por el polvo con Patri.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una mierda. Con lo buena que está, es lo más soso del mundo. Se desnudó, se abrió de piernas y aquí te espero. Nada más. A parte de haberle sobado aquel par de perfectas tetas hasta que se me pelaron las manos, solamente me queda el consuelo de haberme tirado a la más guapa de las tres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No te niego lo de sosa, un poco lo es, pero si le das el aliciente adecuado también sabe currárselo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿A qué te refieres? –preguntamos al unísono.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una amplia sonrisa se le dibujó en la cara, sí, la que mi novia calificó de sucia, orgullosa según él, dio un largo trago al gin-tonic que se estaba tomando para hacerse el interesante hasta que se explicó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ayer no solamente me tiré a la mojigata y a la zorra. –No nos hizo falta que especificara a quien se refería. –También puse de rodillas a la princesita de la empresa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? –abrimos los ojos como platos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Muy fácil. A una tía tienes que darle las motivaciones adecuadas. ¿Por qué os pensáis que algunos vejestorios van con zorritas más guapas que esta? Muy simple, porque les dan lo que quieren. Dinero, estatus o poder. Patri no es distinta. –Dio otro interminable trago. –Ayer por la noche, bastante tarde, sobre las tres o las tres y media, me la llevé un momento a uno de los baños de la planta de arriba de la discoteca, en la zona vip donde no había nadie. Y allí, la puse de rodillas. Al principio tuve que amenazarla con el documento firmado. Se negó al principio, claro, que ya habían pagado la apuesta, pero insistí un poco así que se dio la vuelta apoyando las manos en la pared y, dándome la espalda, me dijo que lo hiciera rápido. Así no, le dije. Quiero que me la chupes. Eso ni hablar, me contestó girando la cabeza orgullosa. Hasta que solté el segundo argumento. Si lo haces ahora, te convertirás en la nueva directora comercial de la empresa, por encima de Gilda. Cuando, en vez de negarse de plano me preguntó ¿y ella? Supe que ya la tenía arrodillada. Me la voy a cargar, le prometí. No veas como chupaba la puta, no es tan buena como Gilda, pero entre las ganas que le ponía y correrme en su boca agarrado a aquel par de tetas perfectas… ¡Qué pasada! Se ha ganado el puesto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">Protected by SafeCreative</span></i></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad. Son 12 relatos inéditos con un personaje común.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://galleries.allover30.com/mature/SarahShevon/pArLPC/sar006023008527015.jpg" width="681" height="1024"></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;OJOS&#8221; (PUBLICADO POR XAVIA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[XAVIA]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Feb 2022 07:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[XAVIA]]></category>
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					<description><![CDATA[  No era la primera vez que lo hacía pero sí es cierto que había pasado mucho tiempo desde la última ocasión. Muchos meses, por no decir algún año. Pero allí estaba yo, a las 6 en punto aparcado frente al edificio que albergaba las imponentes oficinas de una de las empresas más importantes del país. Le mandé un whatsapp: “¿Hoy saldrás puntual?” Pasaron varios minutos sin recibir respuesta. Era lógico, pues desde que hacía dos años la habían ascendido a adjunta de la responsable del departamento pocos días podía cumplir su horario. Ésta, además, era una amargada que solamente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No era la primera vez que lo hacía pero sí es cierto que había pasado mucho tiempo desde la última ocasión. Muchos meses, por no decir algún año. Pero allí estaba yo, a las 6 en punto aparcado frente al edificio que albergaba las imponentes oficinas de una de las empresas más importantes del país. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le mandé un whatsapp: “¿Hoy saldrás puntual?”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pasaron varios minutos sin recibir respuesta. Era lógico, pues desde que hacía dos años la habían ascendido a adjunta de la responsable del departamento pocos días podía cumplir su horario. Ésta, además, era una amargada que solamente contaba con el trabajo como consuelo por lo que tenía la mala costumbre de reunirse con su equipo a última hora, con lo que posponía la llegada a casa de las mujeres y hombres de su equipo que sí tenían vida familiar o de pareja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Qué va, estoy con Carmen. Tengo para rato”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi sorpresa fue mayúscula cuando levanté la vista de la pantalla del Smartphone y la vi aparecer acompañada de un chico que creo que se llamaba Cristian o algo así. Salían juntos del edificio charlando animadamente y se dirigían hacia la derecha, en dirección opuesta a la mía. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le mandé otro mensaje: “¿A qué hora esperas salir?”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se detuvo, sin duda al oír el aviso del teléfono, leyó el mensaje mientras le hacía un comentario al compañero y tecleó: “No creo que antes de las 7. Estoy reunida”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aluciné. Pero mi ángel bueno salió al rescate aconsejándome no dejarme llevar por falsas apariencias pues la reunión podía no ser en el despacho. Tal vez debía reunirse con algún proveedor y el acompañante no era el Cristian que yo pensaba. O sí lo era, pero ambos debían ir a la reunión. O… Me quedé sin Oes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¿Con Carmen?”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Sii”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/o/1E2oo/Zoey.pavlo26%20%281%29.jpg" width="463" height="695" />No sé si la segunda i se le coló o la puso adrede. Pero Carmen no llevaba traje oscuro con corbata rallada, ni se afeitaba cada mañana ni era medio atractiva. La jefa de mi mujer rondaba los 50 años, se teñía el pelo de rubio y, sin estar gorda, ya no presumía del cuerpo que seguramente tuvo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Repasé la conversación, a ver si me había perdido algo y lo estaba malinterpretando, pero su primera respuesta había sido estoy con Carmen, así que la última había sido reiterativa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Un sudor frío como pocas veces había sentido me recorrió la espalda. Dudé de todo. De mi vista, del teléfono. Pero la mujer que había visto salir era Cossima, con la que me casé por la iglesia hace 8 años y con la que tengo dos hijas mellizas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Arranqué, salí del aparcamiento y me dirigí hacia donde habían ido caminando. Tal vez solamente necesitaban un café para continuar la reunión con Carmen, me dije. O habían salido a comprar algo. Pero Cos, que es como sólo la llamo yo, llevaba su bolso al completo y el compañero un bolso-maletín que me extrañaba que necesitara para salir cinco minutos del trabajo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No iban a por un café. En la segunda travesía a la derecha, calle por la que pude subir, se montaban en un BMW serie 1 blanco. Reduje la marcha para darles tiempo a salir y seguí sus pasos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cruzaron la zona alta y tomaron la carretera que lleva a Vallvidrera, antiguo pueblo de veraneo, hoy barrio de la ciudad en lo alto de la cordillera que aísla Barcelona del Vallès, donde vivimos en una casa adosada. Así que la lleva a casa, pensé para mí. ¿Y por qué no me lo podía decir? No teníamos secretos entre nosotros, cada día charlábamos un buen rato sobre el trabajo o los amigos si habíamos salido con ellos, por lo que no comprendía por qué Cos no podía decirme que un compañero la llevaría a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Kilómetro y medio más adelante obtuve la respuesta. Nos separaban dos coches, una camioneta pequeña de reparto y un Ford Focus, que tuvieron que reducir la marcha cuando el BMW blanco indicó que giraba a la derecha para entrar en lo que parecía una propiedad privada. Tuve que pasar de largo para que no me descubrieran, así que busqué un lugar donde dar la vuelta. Dificilísimo en esta carretera, así que tuve que llegar hasta el cruce con el Tibidabo, casi tres kilómetros más arriba, y volver a bajar. También fue una temeridad entrar en el camino de tierra desde el carril contrario, pero la sangre no llegó al río.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Seguí la pista varios cientos de metros, pasé una casa semiderruida y a la izquierda vi el coche que había entrado en un pequeño claro del bosque muy bien resguardado por los árboles. Si no lo estuviera buscando, seguramente no lo hubiera visto. Avancé unos metros minorando aún más la velocidad y aproveché una curva del camino con un pequeño saliente de tierra para detener el Passat. Desde donde estaba no podía verlos, así que ellos tampoco me podían ver a mí. Si estaban en el coche, claro. Si se habían bajado, podíamos cruzarnos en cualquier punto y ninguno sabría qué explicarle al otro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caminé los escasos cien metros que me separaban del BMW y me acerqué con sigilo, sobre todo cuando confirmé que estaban en él. Sobra decir que en ese momento tenía el corazón en un puño, un nudo en el estómago, la respiración acelerada y aquel frío dorsal que no me había abandonado desde hacía demasiados minutos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La mejor manera de ver sin ser visto era acercándome por el lado del copiloto, pues había más matorrales que al otro lado. Cuando estuve a menos de diez metros, se me heló la sangre. Cristian estaba sentado en su asiento, mientras una cabeza de corta cabellera rubia se movía arriba y abajo entre su cintura y el volante. ¡Dios! Sé que nunca olvidaré esa estampa. El cuerpo rígido del tío, sus ojos cerrados, su boca medio abierta, su brazo izquierdo apoyado contra el cristal mientras la mano derecha bajaba a sostener la cabeza de la felatriz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuve un rato que no os puedo cuantificar paralizado. Viendo sin ver. Embelesado, estado del que salí cuando Cos levantó la cabeza. Reaccioné automáticamente, agachándome, pero no quise ver más. Ya había tenido suficiente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No recuerdo mi trayecto al coche. Solamente sé que me senté en él temblando. Tampoco sé por cuánto tiempo. Aún estaba allí bloqueado cuando me llegó el whatsapp de mi mujer avisándome que ya había llegado a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo también tenía que volver, pero ¿qué le decía, cómo actuaba, cuál debía ser mi reacción? En definitiva, ¿qué hacía? Qué debía hacer con mi pareja, con mi familia, con nuestro futuro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conducir me serenó. La verdad es que suele relajarme y, para alguien como yo, que me dedico a la venta y tengo visitas cada día a cierta distancia de casa, el coche me supone un buen lugar de reflexión. Normalmente del trabajo, pues planeo estrategias o busco argumentos para atacar a mis clientes. Pero en este caso era muy distinto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué a casa cuando las niñas ya estaban cenando en la mesa de la cocina, Cos a su lado escuchando lo que habían hecho en el cole. Me miró y con la sonrisa de siempre les dijo mirad quién ha llegado a lo que las mellizas se giraron contentas gritando papiiii. La misma familia feliz de cada tarde noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Subí a darme una ducha, pues necesitaba desintoxicarme, pero fui incapaz de diseñar un plan de acción. Estar bajo el agua, lejos de relajarme, incrementaba la sensación de rabia que hervía en mi estómago. Salí de la bañera con ganas de liarla, de decirle a mi amantísima esposa lo que había visto, que me había traicionado a mí y a las niñas y que ya podía ir haciendo las maletas. Sí, eso iba  a hacer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pero no lo hice. Bastó cruzármelas en el pasillo cuando salía del baño envuelto en una toalla, las pequeñas para lavarse los dientes y Cos tan guapa como siempre preguntándome qué tal el día y dándome un ligero beso, para que me lo replanteara. En su habitación, con el pijama ya puesto, les leí el cuento del día antes de ir a dormir mientras mi mujer bajaba a la cocina a servir nuestra cena y supe que no la liaría parda, que no quería entablar una guerra sin cuartel que acabaría por dañar, sobre todo a las más débiles.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena fue relativamente corta. Cos me contó su día en el trabajo, obviando un pequeño detalle, claro, y yo apenas probé bocado pues me encontraba mal, me excusé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Realmente aquella tarde-noche de martes no fue distinta del día anterior ni de los martes de los últimos meses. Incluso, me acompañó a la cama para acostarnos pronto en vez de quedarse viendo la tele o navegando por internet como hacía otras veces. O había hecho yo. Para más Inri, estando ambos sentados en la cama leyendo, me abrazó suavemente por el abdomen interesándose por mi estado, y muy melosa ella, me preguntó si quería que lo arreglara de otro modo, bajando la mano y agarrándome el pene por encima del pantalón del pijama. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La miré sorprendido, no porque el gesto no fuera habitual, pues nuestra vida sexual era activa y variada, sino porque la supuse saciada. Pero ella lo entendió en otra dirección.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Tendrás que conformarte con una mamada, que ya te dije ayer que me había venido la regla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aluciné. Era cierto que me lo había dicho el día anterior, entonces ¿qué había ido a hacer a la carretera de Vallvidrera? ¡Coño, a chupársela a su amante! Vaya pregunta más idiota. Por tanto, ¿qué era ahora yo para ella? ¿El segundo plato? ¡Ni de coña!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quita, quita –le dije cuando su mano ya había entrado en mi bóxer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues sí que tienes que estar mal para rechazar una de mis super-mamadas. –respondió coqueta jugando a hacerse la enfadada, me dio un pico y siguió leyendo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobra decir que no pegué ojo en toda la noche. Ella sí, como un tronco, algo bastante habitual. No podía quietarme de la cabeza la escena. Constantemente me preguntaba por qué, desde cuando, cuantas veces, con cuantos tíos. Podía haber sido algo puntual, me decía a mí mismo para tranquilizarme. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Buscaba indicios, gestos, razones para que mi mujer tuviera un amante. Nuestra vida sexual siempre había sido muy buena. Desde que nos conocimos, hacía ya doce años, nos habíamos compenetrado muy bien, habíamos establecido un nivel de confianza tan profundo que a los pocos meses ya sabíamos que pasaríamos juntos el resto de nuestra vida. Una conexión que nunca sentí con ninguna de las cuatro novias anteriores a Cos y que ella siempre me había confesado en la misma dirección.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/q/1E2qi/Zoey.pavlo26%20%287%29.jpg" width="460" height="691" />Ahora, en cambio, tumbado en la cama con los ojos abiertos como naranjas no dejaba de ver la cabeza de mi mujer moviéndose rítmicamente en el asiento delantero de un coche ajeno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los siguientes días fueron durísimos. En casa aparentaba normalidad, sobre todo de cara a las niñas pero Cos no tardó ni dos días en percibir que algo andaba mal. Me excusé con el trabajo, inventándome un ERE que podía afectarme, lo que provocó que me llenara de cursos, ofertas de la competencia, ideas de negocio que solamente lograban agobiarme más. Mantuvo, además, sus acercamientos a mí. Tan cariñosa como siempre, me abrazaba constantemente y las dos noches siguientes quiso relajarme de la mejor manera posible. Volví a rechazarla un día, no se me levantó al otro, cuando no pude evitar que se metiera mi polla en la boca y se dedicara a una de sus especialidades amatorias. Menos de cinco minutos después se la sacaba derrotada, preguntándome con la mirada qué coño pasaba mientras ella misma me disculpaba aludiendo a la tensión en el trabajo y a lo mal que lo debía estar pasando.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La semana siguiente no tuvimos ningún tipo de contacto físico. Más allá de la abstinencia sexual, apenas nos besamos o abrazamos, pues mi frialdad era manifiesta. Llegó a preguntarme si la culpaba de algo o si me había hecho algo. Pero lo negué. Me costó, no creáis que no, pero pesaba más en mi ánimo el bienestar de las niñas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cos es una mujer con mucho carácter, acostumbrada a controlar las situaciones y a solucionarlas cuando se tuercen. Siempre ha sido valiente y decidida, algo que yo también soy, por lo que no entendía por qué yo no tomaba las riendas del trance y, sobre todo, por qué no lo compartía con ella. Pero la respuesta a preguntas que no me hizo pero que sé perfectamente que bullían en su cabeza era tan simple como que yo no estaba dispuesto a desatar un conflicto o a prender una mecha si no podía controlar el alcance de los daños.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aunque siempre he pensado que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, decidí tomar el camino más largo, pues pensé que así tendría más tiempo para reflexionar y me daría mayor margen de maniobra ante los acontecimientos que se fueran produciendo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Después de darle muchas vueltas, mi prioridad era mi matrimonio y mi familia. Conocer a Cos era lo mejor que me había pasado en la vida y la familia que habíamos formado me parecía simplemente perfecta. Por tanto, decidí que no quería perderla. Pero para ello, debía saber. El camino más corto era preguntarle directamente a mi mujer, evidentemente, pero el instinto me pedía ser maquiavélico. Me estaba engañando, así que también podía mentirme y mi prioridad era saber exactamente qué estaba pasando, por qué había pasado y cómo solucionarlo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante el siguiente mes tracé el plan. Siempre he sido un buen estratega por lo que tardé pocos días en dibujarlo en mi cabeza. La puesta en marcha era lo complejo y, aunque intenté dejar pocos cabos sueltos, no lo tenía controlado al cien por cien. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puesto en marcha, lo más difícil fue la convivencia en casa. Nuestra relación de pareja siempre había sido muy próxima, muy cariñosa, cómplice creo que es la palabra que mejor la definiría, lo que suscitaba una vida sexual muy activa. Os podéis imaginar que tener a mi mujer a dos velas durante un mes y pico, sí, a mí también, era difícil de llevar, lo que provocaba que ella estuviera súper irritable y saltara a la mínima. Puedo afirmar que ella no estuvo todo el mes desatendida, claro, pero esto no sólo es harina de otro costal sino que creo que aún la ponía de peor humor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Los primeros días, mientras acababa de dar forma al plan, los dediqué a conocer mejor los hábitos del individuo. Eran bastante tópicos, la verdad, pero pronto encontré un escenario en el que podría ponerlo en práctica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al tener un trabajo en el que me muevo bastante y tengo absoluta autonomía para gestionar mi agenda, pasé varios días esperándolo al llegar a la oficina, viendo cómo salía a comer con algún compañero o compañera, Cos incluida, iba al gimnasio antes de volver a casa, a menudo salía de éste con alguna chica, con la que tomaba algo o se la llevaba a su casa. Este patrón era más o menos estable aunque desigual, pero cada día de los que estuve allí y no se fue acompañado de mi mujer, se tomó una pinta en un pub galés situado en la calle posterior a sus oficinas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No os he dicho que otra de las razones que aumentaron la irritación de Cos conmigo fue que me dejé barba. De novios, la había llevado alguna vez, más por pereza para afeitarme que por estética, pero desde que nos habíamos casado no había vuelto a dejármela crecer. En dos semanas se me puso cara de leñador, según el veredicto de mi amantísima esposa, y sin llegar a pedirme en ninguna ocasión que me la afeitara, podía ver claramente en su mirada que no le gustaba nada y que aumentaba su desconcierto respecto a mi comportamiento. Además, como estaba pasando menos horas trabajando, tenía menos que contarle del laboro así que nuestras charlas eran aún más cortas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tardé dos días en lograr entablar conversación con Cristian en el bar. El primero había pecado de desconocimiento, pues cuando entraba se dirigía directamente a un lateral de la barra asignado a los camareros y en un inglés muy extraño, cuando hablé con él supe que usaba acento de Gales y que saludaba al dueño en galés, se dirigía a éste como auténticos camaradas. El segundo día, también entré antes que él y, aunque había poca gente, se postró muy cerca de mí pues yo me había colocado expresamente para que así fuera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Utilicé la excusa del inglés extraño que utilizó para comenzar una charla supuestamente casual con él en la que me explicó que había estudiado la carrera en Cardiff y que desde entonces se consideraba un galés más, razón por la que solía pasarse por allí siempre que podía saliendo del trabajo para tomarse la pinta a la que se había aficionado en Gales. Mis dotes de comercial charlatán hicieron el resto y lo que otros días eran quince minutos de su tiempo se convirtieron en una hora larga en la que me estuvo explicando, ayudado por Ian, el dueño del garito, las bondades del país del dragón rojo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el tema folclórico-patriótico se fue gastando, derivamos hacia el deportivo, pues Gales es una potencia en rugby, pero ahí Ian me estaba pisando el terreno así que en cuanto pude derivé la conversación a temas laborales. Era en ese punto donde había decidido ganarme el pan. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La empresa en la que trabajaban se dedicaba a dar servicios de consultoría a empresas, principalmente médicas y farmacéuticas. Pues bien, Cos siempre se había quejado de la imposibilidad de encontrar un partner externo que solucionara una incompatibilidad de datos en el sistema de CRM que utilizaba la compañía. Las veces que me lo había explicado me decía que el coste de reparación de la disfunción era casi tan alto como el programa en sí, por lo que no valía la pena hacerlo, pero a ellos en el día a día les dificultaba el trabajo bastante.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que le expliqué a Cristian que trabajaba en una empresa de software a medida para empresas y que últimamente lo que más nos pedían, teniendo en cuenta que la mayoría de empresas ya estaban informatizadas, era soluciones y parches para mejorar o adaptar sistemas de gestión. Picó el anzuelo más rápido de lo que esperaba, así que decidí estudiar el problema que me contaba. Intercambiamos teléfonos, entregándole una tarjeta mía hecha adrede para la ocasión en la que me presentaba como un desarrollador de software para grandes cuentas con mi nombre de pila pero un apellido distinto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le llamé al día siguiente, sólo para mantener vivo el interés pero sin haber podido mirar mucho su caso. Tardé dos días más en volver a contactar con él y esta vez sí le di esperanzas, pero tampoco fui especialmente efusivo. Decidí que la semana siguiente sería la Semana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su principal interés, según descubrí la siguiente vez que hablamos en el pub, era cargarse a su jefa. Era lunes y me había llamado él para que nos viéramos. Según me contó, era una arpía medio incompetente que puteaba al equipo tanto como podía, apropiándose de los éxitos de éste y desviando las responsabilidades de sus errores hacia cualquier miembro del grupo que pudiera acarrear con la culpa. Vamos, nada que no supiera por Cos y que no pasara en un sinfín de compañías. Pero su jugada era saltársela y proponer la mejora directamente al consejero delegado demostrando que la bruja se había quedado desfasada en los avances del mercado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Conociendo lo que sabía de ella por mi mujer, me sorprendió que pudiera ser tan fácil descabalgar a la directora del departamento pero no se lo dije. Mi meta era otra, así que me importaba bien poco si Cristian ganaba o perdía la batalla. Más bien pensé que si la perdía ya podía desempolvar sus estudios de galés pues no volvería a trabajar en el sector en su vida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue el jueves. La elección no fue casual. Era el día en que Cristian y Cos se habían ido juntos la semana anterior. Lo cité a las 5 en el pub para obligarlo a salir sólo de la oficina, pero no llegué hasta media hora más tarde, para obligarlo a empezar a beber. Nos sentamos en una mesa del fondo del local para estar tranquilos y le expliqué muy resumidamente lo que podía hacer por su empresa, enfatizando que lo haría a través de él pero como free lance, pues mi empresa me obligaría a trabajar directamente con la suya con lo que su jefa se apropiaría del mérito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En menos de media hora, tenía al tío eufórico. Le había puesto sobre la mesa las herramientas suficientes para clavar la daga tan hondo como pretendía. Entonces sonó su móvil. No me lo dijo, pero supe que era Cos. Sin duda le preguntaba dónde estaba lo que me confirmó que esperaban repetir la excursión de semanas anteriores. Se disculpó por tener que atender la llamada, pero no se levantó. Respondió delante de mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento pero aún no he acabado. –Al otro lado de la línea supongo que le preguntaron por el tiempo que le quedaba conmigo con lo que Cristian respondió que aún tenía para rato a lo que añadió: -¿Por qué no vienes? Esto también te interesa y creo que deberías venir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando colgó supe que mi plan se aceleraba, pero no podía imaginar lo bien que irían las cosas cuando me anunció que una compañera se nos uniría pues ella también participaba de las mismas intenciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Diez minutos después, me anunció que ya estaba aquí señalando a una rubia de media melena vestida con un traje ejecutivo de falda y chaqueta gris con blusa rosa pálido que se nos acercaba cruzando la sala. Me giré levemente, pero no me reconoció pues ni me esperaba ni las gafas de pasta negras que me compré a modo de disfraz y que había llevado puestas las tres veces que había quedado con su amante lo dificultaron. Pero al llegar a nuestra mesa y tenderme la mano para saludarme se quedó tan petrificada como yo me había quedado hacía exactamente seis semanas y dos días.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Antes de que ella pudiera emitir sonido alguno, pues ya tenía la boca abierta, me presenté con mi nombre verdadero y mi apellido falso. Cossima Belli fue lo único que se atrevió a decir, mientras Cristian le hacía sitio a su lado moviéndose a la izquierda en el mullido sofá de sky granate. Me taladró con la mirada, pero en vez de sentarse balbuceó una excusa que provocó que Cristian se levantara a detenerla, pero más allá de cruzar un par de frases por lo bajo que apenas oí no pudo evitar que se fuera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento, dice que le ha salido un imprevisto y no puede quedarse –se disculpó el pardillo. A lo que a continuación agregó, dándome pie a acelerar mi estrategia: -No pasa nada, hablar conmigo es como hablar con ella. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aproveché para pedir dos pintas mientras iba al baño, pues necesitaba serenarme y medir bien mis siguientes pasos. Salía del excusado cuando me entró un whatsapp: “Qué coño estás haciendo?” Al sentarme en la mesa, respondí: “Dímelo tú”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La siguiente cerveza fue la tercera, cuarta para Cristian, y marcó el pistoletazo de salida. Habíamos seguido hablando del proyecto del que el muy idiota no se dio cuenta que sabía demasiado, más de lo que él me había explicado, aunque creo que lo atribuyó al considerarme un excelente profesional que se había informado muy bien. Lo que no sabía él es que soy un excelente profesional en el excitante mundo de la manipulación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Esta compañera… Corina… -Cossima, corrigió él -…quién es? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Una buena compañera, de las mejores que hay. Súper eficiente y de absoluta confianza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pero me refiero, ¿ella también está por la labor de… cambiar las cosas en el departamento?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí. Y tanto. Ella es la subdirectora del departamento así que está por encima de mí pero es la primera a la que le caen las hostias cuando la vaca muge.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Comprendo, pero si os la cargáis, será ella la que tome el mando, ¿no?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Podría ser, pero lo tengo bien pensado y procuraré ser yo el que dé el salto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Cómo? ¿Te la vas a cepillar? –Utilicé el verbo adrede, jugando con el doble sentido. El brillo de sus ojos me confirmó que había dado en el blanco. Además de una media sonrisa triunfal que se dibujó en su rostro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Bueno, la verdad… -por primera vez empezó a medir sus palabras, así que como no arrancaba, le ayudé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Es tu novia? ¿O sois pareja o algo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Algo –soltó con aparente pudor. –Dejémoslo en algo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/q/1E2qA/Zoey.pavlo26%20%2811%29.jpg" width="460" height="691" />Sin que él se diera cuenta, había desbloqueado el teléfono hacía unos minutos jugando con él en las manos como si de un acto nervioso se tratara, así que lo solté sobre la mesa centrándolo entre ambos y accioné el icono de grabación de voz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Te la estás tirando! –afirmé con una amplia sonrisa mientras mis ojos lo felicitaban y mis labios añadían un qué cabrón, con lo buena que está. -¿Qué pasa, es un secreto o es de aquellas que no quieren tener rollos en la oficina?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Está casada –soltó eufórico. Mi respuesta fue un joder acompañado de un par de risas y otro qué cabrón mientras el tío se iba hinchando cada vez más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Lo tenía dónde quería y me había sido mucho más fácil de lo esperado así que no me conformé con una simple confirmación de lo que ya sabía. Pegué un buen trago a mi cerveza hasta casi acabármela y pedí otras dos pintas mientras le animaba:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Espera, espera. Esto me lo tienes que contar bien. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No hay mucho que contar –le quitaba hierro al asunto aunque vi claramente que era falsa modestia. –Uno que sabe tratar a las mujeres –fanfarroneó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Eso no lo niego –seguí hinchándolo. -¿Qué pasa, que el marido no le da caña, o qué?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no va por ahí el tema, –le pegó un buen trago a la cerveza que nos acababan de servir –aunque últimamente no sé qué mierda tiene en su trabajo que el tío no la toca. Y a una tía como Cossi no puedes tenerla necesitada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-O sea que es una fiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te digo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues mira que tiene cara de mojigata –pinché.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Qué va! Es un auténtico zorrón. Es de esas que siempre quieren más. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¡Joder con la señora directora! –Subdirectora me corrigió. –No hay nada que me dé más morbo que me la chupe mi jefa. –Sonrió con auténtica suficiencia- ¡Qué hijo puta! Si es tan zorra como dices la tiene que chupar de vicio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te digo. –Era una coletilla que utilizaba bastante, además de verbalizarlo en un acento un tanto vulgar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Te imagino llamándola a tu despacho y venga jefa, de rodillas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, no, qué va. No tengo despacho propio ni ella tampoco, pero me has dado una idea. Mañana haré que me la chupe en la oficina –dijo soltando una carcajada. Ya no dije nada más. Se fue embalando y apenas tenía que hacer leves comentarios o reírle las gracias, cual viejo verde, para que mantuviera la velocidad de crucero. –Donde más me la ha chupado es en el coche. Ahora debería estar haciéndolo, para eso habíamos quedado. –Puse cara de disculpa. –Una pasada tío. Te juro que es una auténtica aspiradora. Es de aquellas tías a las que les gusta más una polla que un caramelo. Vaya manera de chupar, tío. Y se lo traga todo, tío, todo. No deja ni una gota. Es tan puta que te deja los huevos secos y la polla completamente limpia, reluciente. Eso cuando tenemos prisa. Cuando hemos ido a un hotel y hemos tenido tiempo, buf. Es insaciable. La puedes poner como quieras y darle como quieras. Encima, debajo, a cuatro patas. Una pasada tío. Y puedes decirle lo que quieras. Zorra, perra, puta. No te lo puedes imaginar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sí, era cierto. Estaba describiendo a la Cossima que yo conocía, a mi Cos. Una mujer muy activa en la cama, que le gustaba el sexo y se entregaba a él al máximo, realmente como solía hacer con cualquier actividad de su vida. Cos no contemplaba hacer ninguna labor sin dar el máximo de sus capacidades. Eso era algo que me enamoró de ella, aunque ahora me estaba apuñalando. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No quise continuar por allí. Sabía que si quería sacarle información tendría que soportar la etapa bravucón pero me interesaba más el cómo y desde cuándo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Llevas mucho Tirándotela?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Unos tres meses, un par de veces por semana. Desde que la conocí me dije que a esa tía me la pasaba por la piedra como que me llamo Cristian. La verdad, me va bien con las tías y no suelen resistírseme mucho, pero con esta me costó. Aunque estaba convencido que caería, pues algo me decía que bajo esa fachada de esposa y madre ejemplar había una zorra de campeonato. Tonteé un poco con ella y me la acabé tirando en la cena de Navidad. En el coche de su maridito –especificó soltando una risa burlona. Recordaba que aquel día se había llevado mi coche pues habíamos dejado el suyo en el taller. –No fue el mejor polvo que hemos echado pero ya la puse a cuatro patas en el asiento trasero. Al principio quería que me conformara con una mamada, pero es tan guarra que cuanto más me la chupaba más caliente se ponía, así que me acabó pidiendo que me la follara. –Hizo una pausa, le pegó un buen trago a la cerveza con lo que se la acabó y pidió otra. Yo aún tenía la mía a la mitad pero Ian nos trajo dos más. Mientras nos servían aproveché para mirar mi móvil y vi que la grabación ya iba por el undécimo minuto. –Yo pensaba que la cosa no pasaría de aquí. Además, yo ya había conseguido lo que buscaba, pero después de meses de remordimientos y mierdas, hizo lo que hacen todas las casadas. Mucho lloriqueo, mucho arrepentimiento, pero siempre vuelven pidiendo más. Y ésta, es insaciable tío. Una mina tío. Siempre está dispuesta.  Es más, mira lo que te digo, si quisiera me la tiraría a diario, pero tengo otras zorras en la agenda y no me gusta atarme a una sola. –Otro trago largo. A mí ya no me cabía más. –Pero esta… esta es especial. Me la seguiré tirando mientras dure. En el coche, en mi piso, en un hotel. Y más ahora que el pringado del marido la tiene desatendida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Iba a apagar el móvil, acabar con la farsa y largarme cuando lanzó la bomba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tienes razón tío, me falta la oficina. Mañana lo hago. Me la estoy tirando dos días por semana y tocaba hoy, así que para compensar mañana haré que se quede a las 3 y me la cepillaré en su mesa. –Ya no lo escuchaba cuando añadió: -Mañana en la oficina no me conformaré con follármela. Le daré por el culo, ahora que se lo he roto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿También se deja por…? –no acabé la frase. Su sonrisa de suficiencia ahora era de auténtico orgullo mientras asentía con la cabeza. Sin duda era el macho alfa de la manada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Ya te digo. –Seguía asintiendo en el tono más perdonavidas que he visto nunca. –Una pasada tío. ¿Y sabes lo mejor? Lo hice en su casa. –Abrí los ojos como platos. Eso sí que no me lo esperaba. –Como te digo, el marido no la toca desde hace más de un mes y va más caliente que un microondas. Pues le dije que me la quería tirar en su casa. ¿Crees que puso reparos? ¡Qué va! Ni cuando le dije que quería hacerlo en su habitación, en su cama. Al contrario, es la vez que ha estado más caliente. Tanto que le dije hoy voy a darte por el culo, por puta, así se lo dije. Me dijo que no un par de veces, no creas, pero estaba a cuatro patas y no se resistió. Una pasada tío. Le reventé el culo en su casa. Y delante de mí, la foto familiar con el pringado y sus dos hijas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿La foto de cuerpo entero que está en la mesita de la izquierda o la de estudio que está en la de la derecha? –escupí quitándome las gafas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El vaso no llegó a sus labios. Estaba recorriendo el camino cuando se detuvo de golpe. Me miró a los ojos fijamente un par de segundos. Parece que las dos neuronas de su cerebro acababan de realizar la conexión y se daban cuenta de la trampa en que había caído. Dejó la bebida sobre la mesa y levantándose con cierta dificultad por la cantidad de alcohol que había bebido logró balbucear un lo siento tío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando llegué a casa las niñas ya estaban acostadas. No estaba borracho, pero sí muy cargado y sabía que ahora vendría la batalla de verdad. Me esperaba en la cama, sentada, apoyada en el cabecero con las piernas dentro de las sábanas. Llevaba el pijama azul cielo con cenefas violetas. Estaba preciosa, como siempre, pero obviamente estaba muy tensa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No dijo nada mientras me desvestí. Esperaba que yo atacara pero estaba muy cansado y no me veía con fuerzas. Le anuncié que me iba a dar una ducha y me acostaría. Entonces preguntó:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me vas a dejar?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cara se iluminó, incluso llegó a dibujarse una sonrisa en su rostro. Se incorporó ligeramente, y se acercó a los pies de la cama casi gateando, para quedar sentada a la japonesa, con el culo sobre los tobillos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo siento. Ha sido una tontería pero te juro que no ha sido nada. Sólo sexo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No la dejé continuar. Accioné la reproducción del audio y le tendí el móvil. Me di la vuelta para entrar en el baño y me sumergí en la ducha, al menos durante los 18 minutos que duraba la grabación.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando volví a la habitación Cos tenía la mirada perdida, con los ojos muy abiertos y acuosos, pero no lloraba. La verdad es que nunca la había visto llorar. Al final, el llanto no deja de ser un recurso más de los que utiliza el sistema nervioso para liberar tensión. Ella reía mucho y a menudo, sonoramente pero sin ser vulgar; gritaba si la sacabas de sus casillas, pero solía ser paciente; insultaba y maldecía cuando alguien o algo le disgustaba, en eso sí era una deportista experimentada; pero su principal desestresante era el sexo, de orgasmos largos e intensos. Esta era la primera vez que veía lágrimas en sus ojos, aunque no vi bajar ninguna por sus mejillas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No sabía si había escuchado todo el audio. Tal vez lo había apagado en los primeros minutos pero conociéndola me hubiera sorprendido. Pero preferí no preguntar nada. Sentía un cansancio infinito, como si hubiera escalado una montaña, y solamente pensaba en acostarme y dormir. Me puse el pijama, entré en la cama, apagué la luz, quedando encendida únicamente la de su mesita, y cerré los ojos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando desperté mi mujer estaba vistiendo a las niñas. Miré la hora. 8.24. Normalmente ella salía de casa antes de las 8 y era yo el encargado de dejarlas en la puerta del cole a las 9 menos cuarto. Me incorporé medio aturdido, después de haber dormido como un bebé diez horas seguidas. Era obvio que mi cuerpo lo necesitaba después de un mes y medio sin pegar ojo. Lo curioso es que mi mente también, pues había desconectado completamente y ahora me levantaba liviano, sin la presión en hombros y espalda que me había estado machacando las últimas semanas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las niñas entraron en la habitación, deseándome los buenos días entre abrazos de felicidad pues no me habían visto la noche anterior y simpáticas recriminaciones por haberme dormido y no poder llevarlas al cole. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hoy os llevo yo que papa está cansado del viaje de ayer. –Las echó de la habitación y girándose me pidió: -Hoy no iré a trabajar y me gustaría que tú fueras un poco más tarde. Quiero que hablemos. ¿Puedes hacerlo?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le aguanté la mirada unos segundos. Estaba recién duchada y se había puesto un poco más de maquillaje del habitual, supongo que para disimular las marcas de una noche que debía haber sido muy dura para ella. Asentí ligeramente. No tenía nada ineludible a primera hora, aunque llamaría a la oficina para confirmarlo, pues últimamente Bego, la administrativa que daba soporte a mi departamento, ya había tenido que avisarme un par de veces pues se me había pasado alguna cita. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya estaba en casa antes de las 9. Yo salía del baño envuelto en una toalla pues me había vuelto a duchar. Sentía una morriña descomunal, una bajada de tensión exagerada como si mi mente y mi cuerpo hubieran entrado en algún tipo de letargo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se sentó a los pies de la cama, sin duda para poder charlar mientras me vestía. Pero no lo hice. Sin desprenderme de la prenda de algodón que debía secarme, me senté a su lado y la miré a los ojos, invitándola a arrancar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Llevo toda la noche dándole vueltas a… esto y no sé por dónde empezar, la verdad. –Mostró una leve sonrisa, forzada, sin duda. –Lo mejor sería hacerlo por el principio, pero prefiero empezar por el final. O sea, por el futuro. Eres el hombre más importante de mi vida. Eres el hombre de mi vida. Y no quiero perderte. Te quiero. Te quiero más de lo que se puede querer a nadie, de lo que nunca he querido a nadie y si hay una conclusión a la que he llegado esta noche, algo que por otro lado hace doce años que sé y que tengo clarísimo, es que no quiero perderte, quiero envejecer a tu lado, quiero morir a tu lado y ser enterrada o incinerada a tu lado. –Hizo la primera pausa, sin dejar de mirarme fijamente a los ojos tratando de calibrar mi reacción. Pero no mostré ninguna. –Fue un desliz. Te juro que nunca lo había hecho, nunca te había engañado con nadie y nunca había querido hacerlo. Egoístamente, no lo necesitaba. Pero es cierto que el otoño pasado me dejé llevar por la adulación de Cristian, le permití cruzar líneas que no le he dejado cruzar nunca a nadie y él, que es un conquistador nato lo aprovechó. Empezó como un tonteo entre amigos, pues eso era para mí, que no supe o no pude parar. –Dejó de mirarme por unos segundos, y se acomodó el pelo por detrás de la oreja en un gesto muy característico suyo. Volviendo a clavar sus preciosos ojos almendrados en mí, continuó: -Sabía perfectamente que la cena de Navidad era de alto riesgo. Lo confirmé cuando cenamos y te prometo que un par de veces estuve a punto de venir a casa pues sabía que podía ocurrir algo. Bebimos, aunque eso no es excusa porque sabes que no suelo perder el control y la verdad es que no lo perdí en ningún momento. Tampoco te negaré que me apetecía. Por eso, cuando la cosa se descontroló, cuando había habido algún beso y había logrado sacarme del local al que habíamos ido a bailar para que nadie nos viera pensé que se conformaría con un magreo o como máximo con una paja. Pero no pude pararlo. De la paja pasé a la mamada y de allí al coito. –Creo que era la primera vez en mi vida que oía a Cos pronunciar esa palabra. Cuando hablábamos de sexo, que solía ser antes, durante y después del acto, su lenguaje y el mío era completamente soez, pues a ambos nos excitaba. Ahora parecía querer bajar la intensidad de sus palabras utilizando un término que bien podía aplicarse para describir el apareamiento entre dos llamas o profundizar en la explicación infantil de las abejas y el polen. –Aunque visto en perspectiva pueda parecerte increíble, no sabes cómo me arrepentí. Por ti, en primer lugar porque no te lo merecías. Por mí, también pues me parecía una soberana estupidez lo que había hecho. Cristian era un compañero de oficina, un tío con el que tenía que compartir muchas horas y al que a menudo tenía que dar órdenes. Había sido un error. Garrafal. Pero ya estaba hecho así que hice lo único que podía hacer. Poner distancia y dejarle claro que había sido una sola vez. Un desliz. Él pareció comprenderlo y digamos que olvidé el tema, o traté de olvidarlo. –Ahora bajó la vista hacia sus manos que habían empezado a jugar con la alianza de oro blanco que decoraba su dedo corazón, mientras tomaba aire. –Me planteé contártelo, -volvió a mirarme, -pero preferí olvidarlo. Temí el daño que pudiera hacerte y quería pasar página lo antes posible. Había sido una equivocación y no volvería a repetirse.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me pesaba un montón la cabeza. No era resaca, pero parecía que me hubieran administrado una droga para adormecerme, así que me dejé caer en el colchón y cerré los ojos. ¿Quieres que pare? Preguntó. No, continúa, le pedí sin levantar los párpados.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cristian cumplió su parte y yo cumplí la mía. Volvimos a ser amigos y compañeros como si nada hubiera ocurrido, comportándonos con absoluta normalidad. Y ese fue mi error. Mi segundo error. No poner distancia entre nosotros. A los pocos meses volvíamos a tontear y una parte de mí me avisaba de que debía ir con cuidado. Pero como él tampoco daba ningún paso, no era tan agresivo como había sido antes de navidades, no quise darle importancia, no quise ver la gravedad de lo que estaba haciendo, el riesgo que estaba asumiendo. –Hizo una pausa larga. Ella también se dejó caer hacia atrás en la cama, cerró los ojos y respiró profundamente varias veces. Ambos sabíamos que no había acabado, que aún estaríamos en la cama bastante rato, por lo que esperé pacientemente que tomara fuerzas, que buscara las palabras más adecuadas para continuar con su relato. La miré, esperando acontecimientos, y reparé en que tenía a la mujer más increíblemente atractiva del mundo. Seguía jugando con el anillo con las manos a la altura de la cintura. Su profunda respiración acentuaba la curva de sus pechos, poderosos. Su aún juvenil cuello se estiraba cual muñeca de porcelana. Su perfil, de labios finos pero bien dibujados y nariz pequeña ligeramente respingona, tenía que haber sido delineado sin duda por algún artista neoclásico. La admiré entendiendo porqué aquel chulo-piscinas había puesto la diana sobre mi esposa. Un pinchazo de excitación prendió en mi pene, pero el recuerdo de las manos de aquel puto cerdo en su cuerpo lo convirtió en rabia mal contenida. Afortunadamente, las palabras de Cos saltaron al rescate. –Fue una travesura. Así lo sentí y así me auto justifiqué. Sólo es una travesura, me dije. Habíamos ido a una reunión con una firma japonesa que nos estaba dando por culo una barbaridad. Íbamos preparados para salir de allí bien calentitos, y en cambio la reunión fue tan bien que se iba a convertir en una de las mejores cuentas del año. No sólo capeamos el temporal, es que les dimos la vuelta y logramos aumentar el fee hasta doblárselo. Estábamos eufóricos. Tanto, que al entrar en su coche empezamos a besarnos como posesos. Te prometo que fue él el que dio el primer beso, aunque no puedo negarte que yo también lo deseaba. Fue un polvo muy rápido pero muy intenso, en el mismo parking subterráneo donde habíamos aparcado el coche. Este fue el primero. Hará unos tres meses de esto. El último fue este martes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/q/1E2qM/Zoey.pavlo26%20%2813%29.jpg" width="462" height="694" />Detuvo la historia volviendo a mirarme. Esperaba alguna reacción por mi parte que no se produjo. Sus ojos se ensancharon y la humedad los anegó, dotándolos de un brillo intenso que los hacía más bonitos si cabe. Fue ella la que retiró la mirada, incorporándose para volver a sentarse al borde de la cama fijando la vista en la pared frontal, aunque era obvio que su mirada había ido mucho más allá de la pared antracita suave.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Todo lo que escuchaste ayer de Cristian es cierto. No creo que sea exacto lo de habernos visto dos veces por semana, pero no va desencaminado. La mayoría de las veces lo hacíamos en su coche, pero un mediodía me llevó a su apartamento aprovechando que habíamos tenido una reunión cerca. Tres veces fuimos a un hotel, que pagó él… -como si eso la disculpara -…y el jueves pasado vinimos aquí, a casa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Volvió a detenerse. Mi falta de reacción la estaba atenazando, lo notaba perfectamente, pero aún no tenía clara cuál debía ser, ni tampoco la intensidad de la misma. Me mantenía anormalmente calmado por más que el estómago me ardía como nunca lo había hecho. Si algo tenía claro era que no me dejaría llevar por mis impulsos. No quería mostrarme irascible, por más que ella lo mereciera, y sobre todo, no quería hacer o decir nada que pudiera agravar más una situación de por sí gravísima.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Lo del jueves, en casa, en esta cama, -enfatizó señalándola –fue imperdonable. Pero tiene razón cuando dice que después de más de un mes sin que me hicieras caso yo estaba totalmente descontrolada. Hacía semanas que había dejado de ser una travesura y se había convertido en… no sé cómo llamarlo. Una aventura. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Giró la cabeza hacia mí, abandonando la visión de la pared que habíamos pintado en el color del que se encaprichó hacía un par de años, y sus ojos se clavaron en los míos de nuevo. Por primera vez en mi vida, vi lágrimas brotando de ellas. Un fino reguero se deslizaba por sus dos mejillas, pero no hizo sonido alguno ni convulsión. Estaba destrozada, pero mantenía la pose orgullosa y segura de sí misma que la caracterizaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Cristian es un cerdo. Lo sabía hace un año y lo sabía hace tres meses. Y si había alguna duda, la grabación lo demuestra con creces. Un cerdo y un hijo de puta. Pero eso no me disculpa. Me dejé llevar y me acabé convirtiendo en la zorra que describe. –Se secó las lágrimas con los dedos de la mano, en un gesto coqueto y continuó: -Ahora, viéndolo todo en perspectiva, comprendo por qué has estado así estas seis semanas. Me viniste a buscar, ¿verdad?, el día aquel que me preguntaste si saldría puntual. –Sonrío con amargura. –Nos viste salir juntos y te diste cuenta de que te estaba engañando. ¿Por qué no me dijiste nada? Lo hubieras parado. Yo hubiera parado, de golpe. Habría despertado del sueño en el que me había metido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">¿Me estaba culpando de algo? Supongo que la expresión de mis ojos le permitió ver la pregunta que cruzaba mi mente y retrocedió.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo soy la única culpable de lo que estaba sucediendo. No quiero echar en tus hombros responsabilidad alguna. Pero me engañaste como una idiota con lo de tu empresa y llegué a preocuparme mucho. Y sí, me comporté como una egoísta pensando sólo en mí. En mi disfrute personal cuando tú estabas hecho polvo. Traté de mimarte en casa mientras fuera te traicionaba, como si eso aplacara el daño pero sólo mitigaba mis remordimientos. –Las lágrimas seguían recorriendo sus mejillas pero no se detuvo hasta que soltó todo lo que tenía que decir. –Te quiero y no quiero perderte. -Estiró las manos y agarró las mías lo que me obligó a incorporarme. –He roto nuestra relación en pedacitos muy pequeños, pero haré lo imposible para volver a juntarlos todos y volver a pegarlos. Te quiero. Te quiero. Te quiero y te pido que me perdones. Me he portado como una cría inmadura y te he hecho un daño atroz, lo sé, pero me aterra perderte…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuvo que detenerse porque las compuertas de la presa que sostenían sus lagrimales se resquebrajaron. El hilo de lágrimas que habían humedecido su cara se convirtieron en un auténtico torrente mientras un crujido sonaba en lo más hondo de su ser y estallaba en todo su cuerpo. No pude hacer otra cosa que abrazarla. Con fuerza, sosteniendo un cuerpo que se rompía cual muñeca de porcelana. Lloró como creo que no había llorado nunca, como queriendo extraer todo el líquido que no había sacado en los últimos veinte años. Me asió con fuerza, clavándome dedos y uñas en la espalda, pero no la aparté. Tenía claro que la quería, por más herido que estuviera, y sentí que debía mostrárselo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué al despacho pasadas las 11. Aunque había avisado a Bego de que un tema personal me tenía retenido en casa, para qué mentir, mi jefe me esperaba con mala cara pues los viernes nos reunimos los 6 comerciales de la empresa para pasar cuentas de la semana y planificar la siguiente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había dejado a Cos más tranquila, sobre todo en lo referente a nuestra relación, pues no tenía ninguna intención de dejarla, pero más allá de obligarla a dejar de dirigirle la palabra al chulapo, algo difícil de cumplir compartiendo equipo de trabajo, tan sólo le pedí que fuera a una tienda de colchones a cambiar el de nuestra habitación, pues tenía clarísimo que esta había sido la última noche que había dormido sobre él.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Puedo asegurar, lo sé con certeza, que no volvió a haber el más mínimo roce entre mi mujer y Cristian. Es más, su relación se volvió tan tensa que incluso tuve que pedirle que se moderara pues el tío podía darle a la lengua y ponerla en un aprieto. No lo hizo. Afortunadamente él aceptó una oferta de trabajo de un competidor y cambió de aires a las pocas semanas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En casa, la reconciliación fue lenta pero firme. Volvimos a hacer el amor a los dos meses. No se pareció en nada a los centenares de veces que nos habíamos acostado, que habíamos follado. No hubo preliminares, ni juegos, ni palabras soeces. Ni siquiera palabras de amor. Ya hacía unos días en que me había ido aproximando a ella. La rabia había ido dando paso a la necesidad de abrazarla, de besarla, de volver a sentirla mía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estábamos en la cama listos para ponernos a dormir. Ella había leído un poco mientras yo acababa de asearme. Me metí bajo las sábanas y me dejé llevar por mis impulsos más primarios. Quería notarla, sentirla. La abracé, suavemente al principio, con vigor a los pocos segundos. Ella me correspondió con la misma intensidad. Sus pechos se pegaron a los míos, mis piernas se colaron entre las suyas. Bajé las manos y la aferré por las nalgas. No llevaba pantalón, así que me bastó con apartar el tanga a un lado para que mi erección entrara en ella. No estaba lubricada, pero su cueva me acogió cual hijo pródigo mientras un suspiro emergía de las profundidades de su ser. Me moví con suavidad, degustando su intimidad, mientras nuestros cuerpos se fundían como si quisiéramos traspasarnos. No aguanté demasiado. Tres meses sin sexo no son en balde pero sé que la hice feliz. Aumenté la velocidad lo justo para llegar al orgasmo y me derramé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No salgas, por favor –fue su única petición cuando acabé. –Déjame sentirte más rato. Lo necesito.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se lo concedí. Durante más de media hora estuvimos conectados, moviéndome sutilmente mientras sus piernas me rodeaban y sus brazos me estrechaban, convirtiéndolo en uno de los actos de amor más íntimos que nunca he tenido con ninguna mujer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si os dijera que olvidé os mentiría. Creo que nunca podré hacerlo, pero nuestra relación ha evolucionado hacia una mejor compenetración, e incluso me atrevo a afirmar, por contradictorio que pueda parecer, hacia un mayor grado de confianza. En el sexo, además, hemos vuelto a ser los amantes fogosos, sucios y obscenos que siempre habíamos sido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">***</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ya ha pasado medio año de nuestra segunda primera vez y hemos escrito un nuevo episodio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La relación poco a poco fue volviendo a su cauce. Opté por tratar de olvidar, pues me pareció el mejor antídoto. Tuve dudas, muchas dudas. La prueba de fuego se produjo la primera vez que salió de cena con su grupo de amigas, algo que solía ocurrir al menos una vez al mes pero que no había hecho hasta que percibió que yo estaba preparado. Superé el trago con cierta comodidad, ayudado por el hecho que llegara a casa más pronto de lo que solía, pues había declinado la invitación a tomar una copa y bailar un poco después de cenar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La espina clavada en lo más profundo de mi ser seguía allí, percutiendo, pero de un modo inesperado. Yo había decidido pasar página, estaba convencido de que Cos no volvería a engañarme nunca, como cuando ha habido un accidente y sabes que aquella compañía o medio de transporte se convertirá en el más seguro del mundo, pues difícilmente van a volver a cometer el mismo error. Así me sentía en referencia a mi mujer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La diferencia estribaba en cómo me sentía en referencia a mí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Paulatinamente empecé a fijarme en otras mujeres. Pocas tenían un atractivo parecido al de la mía, muchas no le llegaban ni a la suela de los zapatos. Pero las miraba, con cierto deseo. Pero cuando analizaba fríamente por qué las anhelaba me daba cuenta que solamente buscaba devolverle la moneda a mi infiel esposa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No eran más guapas, no eran más atractivas, dudaba que fueran mejores en la cama y, sobre todo, no esperaba que me dieran más placer ni que me hicieran sentir mejor. Pero las ansiaba.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acabé decidiéndome. Afirmativa y concretamente. Iba a hacerlo y había decidido con quien. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Quiero acostarme con Chiara. –Estábamos sentados en la cama, como otras noches antes de ir a dormir. Ella tenía la regla pero como la noche anterior, y otras muchas noches en que estaba con el período, había comenzado acariciándome por encima del bóxer para colar la mano a continuación y sacarme la polla dura para tragársela y dejarla seca. Se la acababa de meter en la boca cuando lo dije. Se detuvo de golpe. Levantó la cabeza mirándome fijamente y preguntó ¿Qué has dicho? –Me has oído perfectamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El cabreo fue monumental. Ni paja, ni mamada ni limpieza de bajos. Chiara Lombardo era su mejor amiga, íntimas desde que estudiaron juntas la primaria y secundaria en el Liceo Italiano de Barcelona. La única persona de nuestro entorno que conocía la historia de Cristian. La que le había dicho que estaba loca y le había pegado una bronca monumental por poner en riesgo una relación maravillosa. Una mujer atractiva e inteligente con la que yo también me llevaba bastante bien. No eran hermanas, pero se llamaban <i>sorella</i> entre ellas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Me lo debes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No puedes hacerme esto. –Pero mi mirada, inquisitiva, la detuvo. –Por favor, te lo ruego, no me pidas algo así. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Además me ayudarás a hacerlo. –Un tenue por favor salió de su garganta, pero ni lo oí ni quise escucharlo. No me iba a echar atrás y ella lo sabía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi plan era muy sencillo y, tal vez por ello, daba por hecho que se podría llevar a cabo con éxito. Cos operaría de alcahueta y le pediría a su mejor amiga que se acostara conmigo pues era un pago que me debía. La duda, mi duda, era si debía presentarme como el inductor o solamente como el actor. En el primer caso yo aparecería ante los ojos de Chiara como un cerdo vengativo, en cambio en el segundo, una mujer desesperada por recuperar a su esposo necesitaba equilibrar la balanza, para lo que le pedía ayuda a su hermana del alma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Definitivamente la segunda opción era mejor, pues yo aparecería como víctima aunque realmente fuera el actor principal.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">A diferencia de Cos en que solamente su padre era italiano, Chiara Lombardo era hija de un matrimonio de empresarios textiles turineses que se habían afincado en Barcelona siendo ella pequeña. Había heredado de sus padres el gusto por la moda, razón por la que solía ser la mujer más elegante de cualquier fiesta o reunión en que apareciera. Su figura, alta y esbelta, pero claramente mediterránea en cuanto a las formas, la colmaba de miradas lascivas entre los hombres, envidiosas entre las mujeres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solamente Cos tenía el porte, la belleza y el atractivo suficiente para rivalizar con ella. Juntas eran dos caras de la misma moneda. De media melena rubia y ojos marrones mi mujer, de largo pelo negro y ojos azules su hermana.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cos intentó convencerme por todos los medios para que desistiera. Dando por sentado que necesitaba devolverle la jugada acostándome con otra mujer y que no lograría convencerme de lo contrario, me propuso alternativas con tal de que no fuera Chiara la interfecta. Llegó a proponerme, incluso, un trío con otra mujer, una desconocida, en la que ella haría todo lo que yo quisiera y se comportaría como la mayor de las putas, palabras literales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me negué en redondo. Así que a las tres semanas de haber soltado la bomba, no solamente había desistido en sus intentos para hacerme cambiar de opinión, si no que ya se había puesto manos a la obra. Con un solo aviso por su parte:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sé que no estoy en disposición de exigir mucho, pero como esto afecte mínimamente la relación con mi <i>sorella</i> no sé si podré perdonártelo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El día de autos habíamos quedado con un grupo de amigos para cenar y tomar una copa, Chiara entre ellos claro. En aquella época, la amiga de mi mujer no tenía pareja, algo habitual pues viajaba mucho debido a que era la responsable internacional de una firma de complementos y no era una chica a la que le gustara atarse demasiado en relaciones largas. Alguna vez nos había presentado a algún novio, pero a las pocas semanas Cos solía avisarme de que ya le había dado puerta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La cena transcurrió como era de esperar, entre charlas, risas, bromas más o menos divertidas y muy buen ambiente. Éramos once personas si no recuerdo mal que nos habíamos visto otras veces así que el nivel de confianza era alto y podías soltar las tonterías que te apeteciera pues jugabas en casa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cos bebió bastante. Porque formaba parte del plan, pero creo que también de mutu propio, supongo que tratando de mitigar el mal trago. Chiara, sentada a su lado, le seguía las bromas pero yo la notaba especialmente tensa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomamos la copa en un local cercano al restaurante, en el que además se podía bailar, ocasión que aprovechamos en mayor o menor medida los miembros del grupo. Como era de esperar, nuestra amiga y Rosa, que también había venido desaparejada, sufrieron las acometidas de varios varones en edad de merecer, pero rechazaron todas las aproximaciones con elegancia. Marcos también había venido solo pero no tuvo que defenderse de nadie.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sobre las 2 empezamos a desfilar, pues tres de las cuatro parejas convocadas teníamos hijos a los que deberíamos atender al día siguiente, aunque esta noche los hubiéramos aparcado con abuelos o canguros. Noté en seguida que Cos iba más perjudicada de lo que esperaba. También podría estar actuando, pero os aseguro que no es tan buena actriz. Así que Chiara se ofreció para ayudarme a llevarla a casa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En aquel momento no sabía si el plan era ese, creo que sí, o si lo habían implementado sobre la marcha, pero por más amiga que fuera de mi mujer, yo no necesitaba ayuda para meterla en el coche o en la cama. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las dos amigas subieron al asiento de atrás, para que Cos apoyara la cabeza sobre el hombro de Chiara. Cuchichearon algo que no oí, aunque mi amada esposa balbuceaba más que hablaba. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le pregunté a Chiara si la dejaba en su casa a lo que me respondió que no, que nos acompañaba para ayudarme y que si no me importaba se quedaba a dormir en la nuestra. No dije nada a pesar de ser un argumento pobre de narices. Preferí centrarme en lo que se avecinaba y la verdad es que me empalmé como un burro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Vivimos en una casa adosada de tres plantas, así que entramos por el parking y subimos hasta la segunda planta, prácticamente arrastrando a Cos que caminaba medio dormida. Entramos en el dormitorio, la tumbamos en la cama y entre los dos le quitamos zapatos y el ceñido vestido morado con el que estaba tan atractiva.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La dejamos arropada durmiendo la mona mientras yo le ofrecía la habitación de invitados, en la que había dormido alguna vez cuando aún no se había comprado el piso en que vivía desde hacía tres años en nuestro mismo barrio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Yo seguí con el paripé, como si no esperara nada, dándole un pijama de Cos y deseándole buenas noches en la puerta de la habitación, mientras me dirigía al baño a asearme antes de meterme en la cama junto a mi bella durmiente. En vez de utilizar el baño de nuestra habitación como solía hacer cada noche, utilicé el de la planta, a medio pasillo, con la aparente intención de no molestar a mi mujer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La idea era otra, claro, toparme casualmente con mi invitada al salir. Cosa que obviamente ocurrió, con dos especificidades. La primera, que Chiara ya se había puesto el pijama, que no era tal sino un camisón beige marfil que le sentaba como un guante. Mi empalme seguía sin bajar ni un milímetro. La segunda, que además de repetirnos el buenas noches, descansa, me preguntó si me apetecía tomar una copa pues se había desvelado un poco.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supongo que no hace falta que diga que acepté. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Te preparo una grappa? –Asintió, con un bajo en seguida.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La grappa es un licor típicamente italiano de altísima graduación, ríete de los tequilas y mezcales, que las dos amigas adoran aunque a mí nunca me ha seducido. Es como meterse un lanzallamas en la garganta. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando bajó al salón su bebida estaba lista y yo estaba acabando de servirme un bourbon, mucho más agradable al paladar y menos agresivo para la faringe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/r/1E2rj/Zoey.pavlo26%20%2817%29.jpg" width="464" height="697" />Le tendí su bebida y le di un buen trago a la mía mientras repasaba las formas de mi invitada sutilmente. Ella se dio cuenta, siempre se dan cuenta, pero no dijo nada. Inicié una conversación banal sobre la cena aliñada con cuatro anécdotas divertidas de la noche buscando destensar la situación, pues creo que nunca había visto a Chiara tan agarrotada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sorbí el último trago y jugué unos segundos con los hielos, empapándolos del resto de licor que pudiera quedar en el fondo, una costumbre que tengo desde que empecé a beber, hasta que volví a apurar el vaso y lo dejé en la bandeja del mueble bar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo por hoy ya he cumplido el cupo de alcohol. Me voy a la cama. Si quieres más grappa aquí la tienes –le dije señalando la botella transparente, pues ella también había apurado su brebaje.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Solamente pude dar un paso. Me detuvo parándose delante de mí, espera, dijo a escasos centímetros de mí poniendo ambas manos sobre mi torso. La miré haciéndome el sorprendido, ella me sostuvo la mirada fijamente, estiró los brazos para rodearme el cuello y su boca vino hacia la mía. Noté sus labios, pero me aparté suavemente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Chiara, ¿qué haces? -Por más que lo deseara, tenía que aparentar ser el marido fiel pues se suponía que yo era la víctima.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Hace tiempo que lo deseo… -susurró –y a Cossi le debes una.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus labios contactaron de nuevo con los míos, su lengua buscó mi lengua. Me besó con ganas, impostadas o no, sentí avidez. No rechacé el morreo pero aún mantuve las manos muertas un rato, hasta que apartándose ligeramente me preguntó si no me gustaba. Antes de que pudiera responder, los tirantes del camisón habían descendido por sus brazos y un cuerpo espectacular se me mostraba orgulloso solamente cubierto por un tanga blanco semitransparente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sus manos tomaron mis manos para llevarlas a sus caderas, rotundamente delineadas y volviendo a tomarme del cuello para seguir besándome me anunció: esta noche soy tuya.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cejé en mi actuación. ¿Para qué seguir desempeñando el papel de maridísimo? La besé con ganas mientras mis manos tomaban el control de su cuerpo. Lo recorrí varias veces mientras ella mantenía sus labios pegados a los míos y las manos en mi cuello. Abandoné sus labios para degustar su cuello, lo que provocó que suspirara ligeramente. Aunque me entretuve, acabé en sus pechos, duros, redondos, de pezón marrón, de una talla superior a los de Cos. Cambié al derecho. Me puse morado, pero bajé una mano para colarla entre sus piernas. No estaba demasiado húmeda, lo que me demostraba que era mejor actriz de lo que aparentaba. La masturbé con suavidad lo que provocó que aumentara el volumen de sus suspiros. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se dejaba hacer pero aparte de haber iniciado el juego, ya no mostraba iniciativa alguna. Decidí cambiar dedos por lengua, así que la tumbé en el sofá y le quité el tanga. No iba completamente depilada como Cos, un hilo negro recorría su pubis como si de la continuación de su vagina se tratara. Le abrí los labios con los dedos y me sumergí en su feminidad. Los suspiros no aumentaron, pero pronto cambiaron de cadencia y ritmo. Ahora sí brotaba flujo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">En cuanto aceleró el ritmo de sus caderas decidí detenerme. Estaba surgiendo un diablo en lo más profundo de mi ser del que desconocía su existencia. Por primera vez en mi vida sentí que no me importaba lo más mínimo el disfrute de mi amante. Aunque se suponía que ella me estaba seduciendo, realmente era yo el que manejaba los hilos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me miró sorprendida cuando me puse de pié para desnudarme. Ella no dijo nada ni se movió, tumbada cual larga era con las piernas impúdicamente abiertas, esperándome. Me acerqué desnudo pero aunque ella esperaba recibirme entre las piernas pasé de largo y me arrodillé sobre el sofá a la altura de su pecho. Por su cara entendí que esperaba ventilarse el trago con un polvo rápido y que mi movimiento le acababa de revelar que ni sería tan corto ni tan apresurado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le sobé las tetas con saña mientras mantenía mi polla dura cerca de su cara. No tuve que pedírselo. Bastó con que mi mano derecha volviera a perderse entre sus piernas, que el goce reanudara sus movimientos pélvicos y que me detuviera de nuevo impidiéndole llegar al orgasmo, para que su mano me agarrara de la nalga primero para a continuación levantara la cabeza y la engullera. Tenía claro que no iba a desaprovechar la ocasión de ver como mi hombría desaparecía entre sus labios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuanto más la torturaba deteniendo mis dedos, reanudando, ralentizando, acelerando, con más ganas chupaba. No tenía las habilidades de Cos ni por asomo, pero el morbo me podía. Tener a Chiara Lombardo tragándose mi polla o lamiendo mis huevos es algo por lo que pagarían una fortuna todos los hombres que alguna vez la habían visto y allí la tenía yo en una imagen que no se me borrará en la vida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidí pasar pantalla. Ahora sí me acomodé entre sus piernas. No tengo condones pues no uso con Cos, no pregunté y ella tampoco dijo nada. Su única preocupación en aquel momento era correrse. La penetré con cuidado, como si fuera virgen, pero sus caderas se movieron agresivas para alojarme violentamente, mientras sus manos se aferraban a mis posaderas para dirigir la profundidad de la penetración. Pero me mantuve en mis trece. Te correrás cuando yo quiera.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Le babeé las tetas, le mordí el cuello, le sorbí los morros. Me sentía cerdo y así me comportaba, mientras mis embestidas alternaban dureza con sensibilidad. Sus jadeos, ya no suspiraba, me alertaron que volvía a acercarse al orgasmo. Volví a detenerme y salí. Un lastimero suspiro surgió de su garganta. Le di la vuelta, clavando sus rodillas al filo del sofá. Se la clavé desde detrás agarrándome a sus perfectas caderas mientras percutía con ganas. La agarré del cabello, obligándola a ponerse realmente a cuatro patas. Volvieron sus gemidos, que intentaba silenciar para que su hermana del alma no los oyera. Tiré de su pelo obligándola acercárseme más, quedando en vertical. Le agarré la teta izquierda con fuerza y le pellizqué el pezón. Emitió un leve grito, pero no me apartó. Relajé la presión en su cabellera y volvió a quedar a cuatro patas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El diablo volvió a pensar por mí. Otra mala idea apareció en mi mente. Primero evitando por enésima vez que se corriera, lo que provocó que gimiera quejumbrosamente, para a continuación reanudar la penetración con suavidad mientras el dedo gordo de mi mano izquierda buscaba el orifico anal. Lo encontré y lubricado con los flujos de su propia vagina, intenté insertarlo. Un no desvalido salió de su garganta, pero no aparté el dedo. Volví a obligarla a levantarse tirando de su melena y, sin quitar el dedo del anillo anal pero sin lograr traspasarlo, le pregunté al oído:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿No te gusta por el culo? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Yo creo que no te la han metido nunca por ahí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres correrte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Seguro?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Sí, lo necesito. No puedo más.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pues tendrá que ser por el culo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No la dejé responder. La solté de golpe provocando que cayera boca-abajo sobre el sofá, tiré de sus caderas hacia atrás para que sus rodillas bajaran del catre y su culo quedara expuesto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Si había algo que diferenciaba claramente a las dos amigas era el sexo. Sabía por Cos que su amiga no era lo activa, indecente y mucho menos obscena que era ella. Sus relaciones eran mucho más clásicas, aburridas en palabras de mi esposa. Supongo que simplemente no le gustaba tanto el sexo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cos me retrató en su día la cara escandalizada que puso Chiara cuando le explicó que habíamos probado el sexo anal. No era el plato principal de los ágapes ni lo practicábamos a diario, pero cuando el mierda de Cristian me dijo que le había roto el culo a mi esposa no se imaginaba que era un conducto que llevaba años abierto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Así que poseído por el diablo que se había adueñado de mis actos no hice el menor caso a los lamentos del monumento que me ofrecía sus orificios cual ofrenda maya. Primero reanudé la masturbación vaginal, para mantenerla en su punto, para a continuación penetrarla. Mis dedos volvieron a su ano, se cambiaron por mi pene en su coño, y decidí abrirle ambos agujeros a la vez. Chiara estaba tan caliente que tardó poco en relajar el esfínter. Dos falanges se perdían en su vagina mientras mi dedo corazón superaba cómodamente su anillo anal. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando noté que su orgasmo se acercaba, introduje un segundo dedo en el agujero posterior sacando los que habían percutido el anterior. Sus caderas se dejaban llevar al ritmo de mi movimiento. Cambié dedos por mi lengua, recorriendo sexo y culo, pero a los veinte segundos me incorporé. Volví a penetrarla vaginalmente provocando que sus gemidos se aceleraran, pero solamente buscaba lubricación. La saqué, apunté a la puerta trasera y la encajé. No fue automático, pero curiosamente me costó menos penetrar el culo de Chiara que el de Cos la primera vez que lo hice. Sus gemidos se detuvieron de golpe, daba bocanadas buscando aire, pero ni trató de cambiar de posición ni se quejó. Dejé caer mi peso sobre ella y entré. Lentamente pero sin pausa. Hasta el fondo. Comencé el vaivén, despacio para ir incrementándolo a medida que ambos cuerpos nos adaptábamos uno al otro. Volvió a gemir intercalándolos con suspiros y leves quejidos hasta que alargué la mano y logré colarla entre sus piernas hasta llegar a sus labios mayores, menores y sobre todo a su clítoris. Dejó de quejarse para suspirar, gemir y cuando un orgasmo brutal la recorrió de arriba abajo, gritar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su clímax propició el mío, anegando su recto y manchando sus nalgas. No salí. Quise degustar el momento pero no me lo permitió. En cuanto su respiración se acompasó, me exigió que se la sacara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estuvimos un rato juntos en el sofá pero lejos en la estancia. Ella tumbada boca abajo, yo sentado en el suelo apoyado en él. Se levantó despacio, tomó el tanga y el camisón del suelo y se perdió escaleras arriba hacia el baño. Yo no recogí mi ropa del suelo. Me levanté desnudo y me serví otro bourbon con hielo. Me lo clavé de un trago y luego enjuagué los cubitos en mi acostumbrado ritual. La oí salir del baño para entrar en la habitación de invitados, momento que aproveché para subir yo. Antes de que yo entrara en él, nos cruzamos en el pasillo pues se había vestido y se iba. No nos dijimos nada. Ni siquiera nos miramos a los ojos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cos estaba despierta cuando entré en la cama. Noté su cuerpo tenso y su respiración ligeramente acelerada. La besé desde atrás y la abracé. Esperaba que me rechazara pero no lo hizo. Al contrario, me agarró con fuerza. Sus únicas palabras fueron: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mañana quiero que tires ese sofá.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Aquí os dejo el link del primer libro que he autopublicado en Amazon.es por si sentís curiosidad. Son 12 relatos inéditos con un personaje común.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><a href="https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2">https://www.amazon.es/MUJERES-IMPERFECTAS-episodios-peculiaridades-imperfectas-ebook/dp/B01LTBHQQO/ref=pd_rhf_pe_p_img_1?ie=UTF8&amp;psc=1&amp;refRID=MCH244AYX1KW82XFC9S2</a></span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://ist2-2.filesor.com/pimpandhost.com/7/7/5/5/77553/1/E/2/L/1E2Lo/Zoey.pavlo26%20%2856%29.jpg" width="1024" height="682" /></p>
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