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	<title>GOLFO &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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	<description>---TU WEB DE RELATOS ERÓTICOS--- (SOLO MAYORES DE +18 AÑOS)</description>
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	<title>GOLFO &#8211; PORNOGRAFO AFICIONADO</title>
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		<title>&#8220;El culo de mi tía, la policía&#8221; LIBRO CENSURADO POR AMAZON  PARA DESCARGAR</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 09:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[LIBROS]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[LIBRO&#160;QUE CENSURÓ AMAZON POR CONSIDERARLO DEMASIADO PORNOGRÁFICO. Por ello, mi editor ha tenido que publicarlo en BUBOK. Sinopsis: Desde niño, la hermana pequeña de su madre fue su oscuro objeto de deseo.&#160;El origen de esa obsesión por Andrea no era solo por su belleza, también radicaba en que era agente de policía. Nuestro protagonista, un joven problemático se enfrenta a sus padres y ellos buscando reformarlo, ven en esa inspectora la única solución. Por ello durante un incidente con la ley, piden a esa mujer ayuda, sin saber que al obligar a su hijo a vivir con su tía desencadenarían [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.bubok.es/libros/240894/El-culo-de-mi-tia-la-policia"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18505" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/portada-policía.png" alt="" width="2510" height="938" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/portada-policía.png 2510w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/portada-policía-300x112.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/portada-policía-768x287.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/portada-policía-1024x383.png 1024w" sizes="(max-width: 2510px) 100vw, 2510px" /></a></p>
<p class="sipnosis"><span style="font-size: 24pt; color: #ff0000;">LIBRO&nbsp;QUE CENSURÓ AMAZON POR CONSIDERARLO DEMASIADO PORNOGRÁFICO. Por ello, mi editor ha tenido que publicarlo en BUBOK.</span></p>
<p class="sipnosis"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 24pt;">Sinopsis:</span></p>
<p class="sipnosis"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Desde niño, la hermana pequeña de su madre fue su oscuro objeto de deseo.&nbsp;El origen de esa obsesión por Andrea no era solo por su belleza, también radicaba en que era agente de policía.</span></p>
<div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nuestro protagonista, un joven problemático se enfrenta a sus padres y ellos buscando reformarlo, ven en esa inspectora la única solución. Por ello durante un incidente con la ley, piden a esa mujer ayuda, sin saber que al obligar a su hijo a vivir con su tía desencadenarían que entre los dos nazca una relación nada filial.</span></div>
<div></div>
<div></div>
<div><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Escrito por Fernando Neira (Golfo), verdadero&nbsp;fenómeno&nbsp;de la red cuyos relatos han recibido mas de 12.000.000 de visitas.</span></div>
<div></div>
<div></div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 24pt;">Bajátelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</span></p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><a href="http://www.bubok.es/libros/240894/El-culo-de-mi-tia-la-policia">http://www.bubok.es/libros/240894/El-culo-de-mi-tia-la-policia</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong><span style="font-size: 24pt;">Para que podías echarle un vistazo, os anexo el primer capítulo:</span></strong></span></p>
<h1><a name="_Toc421703788"></a>Capítulo 1</h1>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Desde niño, la hermana pequeña de mi madre fue mi oscuro objeto de deseo. Hasta hoy no me atreví a contar la historia que compartí con Andrea, mi tetona y culona tía. Diez años menor que mi progenitora, recuerdo la fijación con la que la veía. El origen de mi obsesión era variado por una parte estaba su monumental anatomía pero también radicaba en que esa monada era agente de policía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Era observarla vestida con ese uniforme que le apretaba sus enormes melones y que pensara en ella con sentimientos nada filiales. Para mí, no había nada tan sensual como verla llegar a casa de mis abuelos y que se dejara caer agotada sobre el sofá con su indumentaria de trabajo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">¿Cuántas veces me imaginé siendo detenido por ella?&#8230;..Cientos, quizás miles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">¿Cuántas noches soñé con disfrutar de esa bella agente?&#8230;. Incontables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">¿Cuántas veces me acosté con ella?&#8230;. Ninguna y jamás creí que pudiera darse el caso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El carácter de esa morena era tan agrio como lo bella que era. La mala leche proverbial con la que mi tía Andrea trataba a todos, hacía imposible cualquier acercamiento. Y cuando digo cualquier, ¡era cualquier! Siendo una divinidad de mujer, nunca se le había conocido novio o pareja. Según mi padre eso se debía a que a que era tortillera pero según mamá, la razón que no había encontrado un hombre era por mala suerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― &nbsp;Ya encontrará un marido y tendrás que comerte tus palabras― &nbsp;le decía siempre defendiendo a su hermanita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi viejo reía y como no quería&nbsp; más bronca, se callaba mientras yo en un rincón, sabía que ambos se equivocaban.&nbsp; En mi mente infantil, mi tía era perfecta y sin nunca había salido con nadie, era porque a ella no le interesaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Cuando lo deseé, los tendrá a patadas», pensaba sabiendo que esa noche tendría que masturbarme con la foto que me regaló en un cumpleaños.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Han&nbsp; pasado muchos años, pero aún recuerdo esa instantánea. En ella mi tía Andrea estaba frente a un coche azul con la porra en la mano.&nbsp; La sensualidad de esa imagen la magnificaba yo al imaginar que ese instrumento era mi polla y que ella la meneaba cuando en realidad eran mis manos las que me hacían la paja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">En mis horas nocturnas, mi imaginación volaba entre sus piernas mientras me decía a mí mismo que tampoco me llevaba tantos años. Lo cierto es que eso si era cierto, por aquel entonces yo tenía quince años y mi tía veinticinco pero a esa edad,&nbsp; esa brecha la veía como insuperable y por eso me tenía que contentar con soñar solo con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Profesional eficiente y sin nadie que le esperara en casa, Andrea subió como la espuma dentro de la policía y con veinticinco años ya era inspectora jefe de la comisaría de Moncloa en Madrid. Ese puesto que hizo menos frecuentes sus visitas, fue a la postre lo que me llevó a cumplir mi sueño desde niño……</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Toda mi vida cambia por un maldito porro.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Acababa de empezar la carrera de derecho y como tantos muchachos de mi edad, estudiaba poco, bebía mucho y fumaba más. Y cuando digo fumar, no me refiero a los Marlboro que hoy en día enciendo sino a los canutos con los que me daba el puntito cada vez que salía a desbarrar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Llevaba un tiempo causando problemas en casa, discutía con mis viejos en cuanto me dirigían la palabra, sacaba malas notas y lo peor a los ojos de ellos, mis nuevas amistades les parecían gentuza. Hoy desde la óptica que dan la experiencia, los comprendo: a mí tampoco me gustaría que los amigos de mi hijo tuvieran una estética de perroflautas pero lo cierto es que no eran malos. Eran…traviesos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Hijos de papa como yo y con sus necesidades seguras, se dedicaban a festejar su juventud aunque de vez en cuando se pasaban.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lo que os voy a contar ocurrió una madrugada en la que habiendo salido hasta el culo de porros de una discoteca, mis colegas no tuvieron mejor ocurrencia que vaciar los contenedores de basura en mitad de la calle Princesa. Para los que no conozcan Madrid, es una de las principales vías de acceso a la ciudad universitaria, por lo que aunque era muy tarde, había suficiente tráfico para que rápidamente se formara un monumental atasco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La policía no tardó en llegar y viendo que éramos un grupo de diez los culpables del altercado, nos metieron a golpes a una patrulla. Envalentonado con el hachís y cabreado por la brutalidad que demostraron, fui tan gilipollas de encararme con ellos. Los agentes respondieron con violencia de modo que al cabo de los veinte minutos, todos estábamos siendo fichados pero en mi caso la foto que me hicieron era una muestra clara de abuso policial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con los ojos morados y el labio partido, me dediqué a llamarles hijos de puta y a amenazarles con ir al juzgado. Fue tanto el escándalo que monté que el inspector de guardia salió de su despacho a ver qué ocurría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La casualidad hizo que mi tía Andrea fuera dicho superior. Al reconocerme, pidió a uno de sus subalternos que me encerrara en una celda a mí solo.&nbsp; &nbsp;Conociendo la mala baba que se gastaba su jefa, el agente no hizo ningún comentario y a empujones me llevó hasta esa habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Yo, todavía no sabía que mi tía estaba allí por eso cuando la vi aparecer por la puerta, me alegré pensando ingenuamente que mis problemas habían terminado y alegremente, la saludé diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tía, tienes unos matones como subordinados, ¡Mira como me han puesto!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi&nbsp; tía sin dirigirme la palabra me soltó un tortazo que me hizo caer y ya en el suelo me dio un par de patadas que aunque me dolieron no fue lo que me derrotó anímicamente sino el oírla decir a esos mismos que había insultado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Todos habéis visto que he sido yo quien se ha sobrepasado con el detenido, si hay una investigación asumo la responsabilidad de lo que pase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Los policías presentes se quedaron alucinados que asumiera la autoría y si ya tenía a su jefa en un pedestal a partir de esa noche, para ellos no había nadie más capacitado que ella en toda la comisaría. Solo yo sabía, el por qué lo había hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Nunca me dejarían mis padres denunciar a mi tía!».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">De esa forma tan ruda, la hermana de mi madre cumplió dos objetivos: en primer lugar me castigó y en segundo, libró al personal bajo su mando de un posible castigo. Humillado hasta decir basta, me acurruqué en el catre del que disponía el calabozo y usando las manos como almohada, dormí la borrachera.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Debían ser sobre las doce, cuando escuché que la puerta de mi celda se abría. Al abrir los ojos, vi entrar a mis viejos con mi tía. Mi estado debía ser tan lamentable que mi madre se echó a llorar. Mi padre al contario, iracundo de ira, comenzó a soltarme un sermón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Vete a la mierda!― &nbsp;contesté intentando que se callara. Sus gritos se clavaban como espinas en mis sienes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al no esperárselo y ser además un buenazo, se quedó callado. Fue entonces cuando la zorra de mi tía me agarró de los pelos y obligándome a arrodillarme, me exigió que les pidiera perdón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Asustado, adolorido y resacoso por igual, no tuve fuerzas para oponerme a su violencia y les rogué que me perdonaran.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi madre llorando como una magdalena, se repetía con lágrimas en los ojos que no sabía que podía hacer conmigo. Mientras ella lloraba, Andrea se mantuvo en un segundo plano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡No ves lo que nos estás haciendo!― &nbsp;dirigiéndose a mí, dijo― &nbsp;¡Vas camino de ser un delincuente!― &nbsp;os juro que no lo vi venir, cuando creía que estaba más desesperada, dejó de llorar y con tono serio, preguntó a su hermana: ― ¿Serías tú capaz de enderezarlo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi tía poniendo un gesto de contrariedad, le contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Déjamelo un mes. ¡Te lo devolveré siendo otro!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi padre estuvo de acuerdo y por eso, esa tarde al salir de la comisaría, recogí mis cosas y me mudé con mi pariente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Me mudo a casa de mi tía.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Recuerdo el cabreo con el que llegué a su apartamento. Mi padre me llevó en coche hasta allí y durante el trayecto tuve que soportar el típico discurso de progenitor en el que me pedía que me comportara. Refunfuñando, prometí hacerlo pero en mi fuero interno, decidí que a la primera oportunidad iba a pasarme por el arco del triunfo tanto sus consejos como las órdenes que la zorra de mi tía me diera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Ya vera esa puta! ¿Quién se creé para tratarme así?», pensé mientras sacaba mis cosas del maletero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi pobre viejo me despidió en el portal y cogiendo el ascensor, fui directo a enfrentarme con esa engreída.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¿Cambiarme a mí? ¡Lo lleva claro!», me dije convencido de que aunque lo intentara no iba a tener éxito.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tal y como había quedado con su hermana, Andrea me esperaba en el piso y abriendo la puerta, me dejó pasar con un sonrisa en la boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Supe al instante que esa capulla me tenía preparada una sorpresa pero nunca anticipe lo rápido que descubriría de que se trataba, pues nada más dejar mi maleta en el cuarto de invitados, me llamó al salón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Abre la boca― &nbsp;ordenó― &nbsp;quiero hacerte una prueba de drogas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Os juro que al verla con el bastoncito en la mano, me llené de ira y por eso le respondí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Vete a la mierda.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi tía lejos de enfadarse,&nbsp; con un gesto de alegría en su boca, me pegó un empujón diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Te crees muy machito! ¿Verdad?― &nbsp;y sin esperar mi respuesta, me soltó un bofetón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su innecesaria violencia, me terminó de enervar y gritando le contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tía, ni se te ocurra volver a tocarme o….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿O qué?― &nbsp;me interrumpió― &nbsp;¿Me pegarías?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sobre hormonado por mi edad, respondí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Nunca pegaría a una mujer pero si fueras un hombre te habría partido ya tu puta cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Descojonada escuchó mi respuesta y antes de que pudiera hacer algo por evitarlo, me volvió a soltar otro guantazo. Fue entonces cuando dominado por la ira, intenté devolverle el golpe pero esa mujer adiestrada en las artes marciales, me paró con una llave de judo tirándome al suelo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Serás puta!― &nbsp;exclamé y nuevamente busqué que se tragara sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con una facilidad que me dejó pasmado ese bombón de mujer fue repeliendo todos mis ataques hasta que agotado, me quedé quieto. Entonces luciendo la mejor de sus sonrisas, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Ya hemos jugado bastante, ¿Vas a abrir la boca o tendré que obligarte?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Qué te follen!― &nbsp;respondí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera vi su patada. Con toda la mala leche del mundo, esa zorra me golpeó en el estómago con rapidez y aprovechando que estaba doblado, me agarró la cabeza y abriendo mi boca, introdujo el maldito bastoncito.&nbsp; Una vez había conseguido su objetivo, me dejó en paz y metiéndolo en un aparato, esperó a que saliera el resultado del análisis:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Como pensaba, solo hachís― &nbsp;dijo y volviendo a donde yo permanecía adolorido por la paliza, me dijo: ― Se ha acabado el fumar chocolate. Todos los días repetiré esta prueba y te aconsejo que no te pille. Si lo hago te arrepentirás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No me tuvo que explicar en qué consistiría su castigo porque en esos instantes, mi cuerpo sufría todavía el resultado de la siniestra disciplina con la que pensaba domarme.&nbsp;&nbsp; Si ya estaba lo suficiente humillado, creí&nbsp; que me hervía la sangre cuando la escuché decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tu madre me ha dicho que en&nbsp; mes y medio, tienes los primeros parciales y le he prometido que los aprobarías. Ósea que vete a estudiar o tendrás que asumir las consecuencias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Completamente derrotado, bajé la cabeza e intenté estudiar pero era tanto el coraje que tenía acumulado que con el libro enfrente, planeé mi venganza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Esa zorra no sabe con quién se ha metido».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estuve dos horas sentado a la mesa sin moverme. Aunque me cueste reconocerlo, me daba miedo que mi tía me viera sin estudiar y me diera otra paliza. Afortunadamente, llegó la hora&nbsp; de cenar y por eso tuvo que levantarme el castigo y llamarme. Ofendido hasta la médula ocupé mi sitio y en silencio esperé que me sirviera. Cuando llegó con la cena, descubrí en ella a una siniestra institutriz que no solo me obligó a ponerme recto en la silla sino que cada vez que me pillaba masticando con la boca abierta, me soltó un collejón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Maldita puta», mascullé entre dientes pero no me atreví a formular queja alguna no fuera a ser que decidiera hacer uso de la violencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al terminar, le pedí permiso para irme a la cama. La muy hija de perra ni se dignó a contestarme, por lo que tuve que esperar a que ella acabara.&nbsp; Fue entonces cuando me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Somos un equipo. Nos turnaremos en lavar los platos y en los quehaceres de la casa… Así que hoy te toca poner el lavavajillas mientras yo acomodo el salón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sintiéndome su puto criado, levanté la mesa y metí los platos en el electrodoméstico. Ya cubierta mi cuota, me fui a mi habitación y allí cerré la puerta. Ya con el pijama dejé que mi mente soñara en cómo castigaría la insolencia de mi pariente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lo primero que hice fue imaginármela dormida en su cama. Aprovechado que dormía, ve vi atándola con las esposas que llevaba al cinto cuando salía de casa. Al cerrar el segundo grillete, mi tía despertó y al abrir los ojos y verme sonriendo sobre ella, me gritó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Qué coño haces!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">De haber sido real, me hubiera cagado en los pantalones pero como era MI sueño, le respondí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Voy a follarte, ¡Puta!― &nbsp;tras lo cual empecé a desabrocharle su camisón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi tía intentó zafarse y al comprobar que le resultaba imposible, me dijo casi llorando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Déjame y olvidaré lo que has hecho.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Incrementando su desconcierto, le solté un guantazo mientras le terminaba de desabotonar. Con esa guarra retorciéndose bajo mis piernas contemplé&nbsp; sus pechos al aire y sin poderme aguantar, me lancé sobre ellos y los mordí. Su chillido angustiado me informó de que estaba consiguiendo llevarla a la desesperación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Menudas tetas!», me dije recordando sus pezones. Ese par de peras dignas eran de un banquete pero sabiendo que lo mejor de mi pariente era ese culazo, deslicé mentalmente su camisón por las piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Hecha un flan, tuvo que soportar que prenda a prenda la fuera desnudando. Cuando ya estaba desnuda sobre la cama, pasé el filo de una navaja por sus pechos y jugueteando con sus pezones, le dije con voz perversa:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Te arrepientes del modo en que me has tratado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi tía, cuando&nbsp; vio que iba en serio, se meó literalmente.&nbsp; Incapaz de retener su vejiga, se orinó sobre las sabanas. Temiendo que le hiciera algo más que no fuera el forzarla, &nbsp;con voz temblorosa, me respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No me hagas daño, ¡Te juro que haré lo que me pidas!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Satisfecho al tenerla donde quería, bajándome la bragueta, saqué mi miembro de su encierro y &nbsp;la obligué a abrir sus labios para recibir en el interior de su boca el pene erecto de su sobrino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Mámamela!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tremendamente asustada, se metió mi miembro hasta el fondo de la garganta. Al experimentar la humedad de su boca y tratando de reforzar mi dominio, en mi sueño, le ordené que se masturbara al hacerlo. Satisfecho, observé como esa estricta policía cedía y llevando una de sus manos a su entrepierna, se empezaba a tocar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Te gusta chupármela, ¿Verdad?― &nbsp;le solté para seguir rebajando su autoestima y cogiendo su cabeza entre mis manos, forcé su garganta usándola como si su sexo se tratara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Unas duras arcadas la asolaron al sentir mi glande rozando su campanilla pero temiendo llevarme la contraria, &nbsp;en mi mente, se dejó forzar hasta que derramándome en su interior, me corrí dando alaridos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual me quedé dormido…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Mi primer día en casa de mi tía.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Levántate vago!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ese fue mi despertar. Todavía medio dormido miré mi reloj y descubrí que todavía era de madrugada. Quejándome, le dije que eran las seis de las mañana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tienes cinco minutos para vestirte. Me vas a acompañar a correr― &nbsp;contestó muerta de risa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cabreado, tuve que levantarme y ponerme un chándal mientras mi tía me preparaba un café. La actividad de esa zorra en la mañana me desesperó y más cuando urgiéndome a que me tomara el desayuno, me esperaba en la puerta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Hija de puta», la insulté mentalmente al ver que empezaba a correr y que girando la cabeza, me pedía que la siguiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Curiosamente al correr tras ella, comprendí que tenía su lado bueno al observar el culo de esa zorra al trotar. Mi tía se había puesto un licra de atletismo, por lo que pude admirar sin miedo a que se diera cuenta esa maravilla. Os juro que disfruté durante los primeros diez minutos, mirando las dos preciosa nalgas subiendo y bajando al ritmo de su zancada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El problema vino cuando me empezó a faltar la respiración por el esfuerzo. Sudando a raudales, tuve que pedirle que descansáramos pero esa puta soltando una carcajada me contestó diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Necesitas sudar toda la mierda que te metes― &nbsp;tras lo cual me obligó a continuar la marcha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para no haceros la historia larga, a la hora de salir a correr, volví a su casa absolutamente derrotado mientras esa mujer parecía no notar ningún tipo de cansancio. Dejándome caer sobre un sofá, tuve que aguantar sus bromas y chascarrillos hasta que, olvidándose de mí, se&nbsp; metió a duchar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El sonido del agua de la ducha cayendo sobre su cuerpo me hizo imaginar lo que estaba pasando a escasos metros de mí y bastante excitado me tiré en la cama, pensando en ello. Mi mente me jugó una mala pasada por que&nbsp; rápidamente llegaron hasta mí imágenes de ella enjabonándose.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Está buena esa maldita», me dije y reconociendo que le echaría un polvo si pudiera, me levanté a ordenar mi cuarto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">A los diez minutos, la vi entrar ya vestida pero con el pelo mojado. Al observar que tenía la habitación ordenada y la cama hecha, sonrió y me mandó a duchar. La visión de su melena empapada, me excitó y antes de que mi pene se alzara traicionándome, decidí obedecer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cuando salí del baño, mi tía ya se había ido a trabajar y viendo que todavía no habían dado ni las ocho, decidí hacer tiempo antes de irme a la universidad. Como estaba solo, aproveché para fisgonear un poco y sabiendo que quizás no tendría otra oportunidad, fui a su cuarto a ver cómo era.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nada más entrar, me percaté de que al igual que su dueña, era pulcra y que estaba perfectamente ordenada. Abriendo los cajones, descubrí que su pasión por el orden era tal que agrupaba por colores sus bragas. Deseando conocer su gusto en ropa interior, me puse a mirarlas sin tocarlas no fuera a descubrir que no estaban tal y como ella, la había dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como en trance, pensé que quizás hiciera como su hermana y tuviera un bote de ropa sucia en el baño. Al descubrirlo en un rincón, lo abrí y descubrí un coqueto tanga de encaje rojo y más nervioso de lo que me gustaría reconocer,&nbsp; lo saqué y me lo llevé a la nariz.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Dios! ¡Qué bien huele!― &nbsp;dije en voz alta al aspirar su aroma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi sexo reaccionando como resorte, se alzó bajo mi pantalón. &nbsp;Dándome el gustazo, me senté en el suelo y usando esa prenda, me pajeé. Solo tuve cuidado al eyacular para no mancharla con mi semen. Una vez saciado, devolví el tanga a su lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Al ser ya la hora de irme, cogiendo mis bártulos, salí del apartamento imaginándome a mi tía usando esas bragas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Definitivamente…. Esa puta tiene un polvazo».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Ya en la universidad la rutina diaria me hizo olvidar a mi tía y solo me acordé de ella cuando entre clase y clase, un amigo me ofreció un porro. Estuve a punto de cogerlo pero recordando su amenaza, me abstuve de darle una calada, pensando:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Es solo un mes».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque ese día no caí en ello, mi transformación empezó con ese sencillo gesto. Mitad acojonado por ser cazado en un renuncio pero también deseando complacer a esa mujer, tomé la decisión acertada porque al volver a su apartamento, lo primero que hizo&nbsp; al verme fue obligarme a abrir la boca para comprobar que no había fumado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esa vez, obedecí a la primera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi tía muy seria introdujo el puñetero bastoncito y al igual que el día anterior, se puso a analizar la saliva que había quedado impregnada en ese algodón. A los pocos segundos, la vi sonreír y acercándose a mí, me dio un beso en la mejilla como premio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Si bien de seguro no lo hizo a propósito, al hacerlo sus enormes pechos presionaron el mío. El placer que sentí fue indescriptible, de modo que el desear que se repitiera esa &nbsp;recompensa me sirvió de aliciente y desde ese momento, decidí que haría lo imposible por no defraudarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, me encerré en mi cuarto y me puse a estudiar.&nbsp; La satisfacción de mi tía fue evidente cuando pasando por el pasillo, me vio concentrado frente al libro&nbsp; y viendo que me empezaba a enderezar, se metió a hacer la cena en la cocina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Debían de ser casi las nueve, cuando cansado de empollar, me levanté al baño. Al pasar por el pasillo, vi a mi tía Andrea bailando en la cocina al ritmo de la música. Sintiéndome un voyeur,&nbsp; la observé sin hacer ruido:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Está impresionante!», me dije sorprendido de que supiera bailar sin dejar de babear al admirar el movimiento de su trasero: « ¡Menudo culo!», pensé deseando hundir mi cara entre esos dos cachetes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando ella me sorprendió mirándola y en vez de enfadarse, vino hacia mí y me sacó a bailar la samba que sonaba en la radio. Cortado por la semi erección que empezaba a hacerse notar bajo mi bragueta, intenté rechazar su contacto pero mi tía agarrándome de la cintura lo impidió y se pegó totalmente&nbsp; a mi cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque mi empalme era evidente, no dijo nada y siguió&nbsp; bailando. Producto de su danza, mi sexo se endureció hasta límites insoportables pero aunque deseaba huir, tuve que seguirle el paso durante toda la canción. Una vez acabada y con el sudor recorriendo mi frente, me excusé diciendo que me meaba y me fui al baño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como sabréis de antemano,&nbsp; me urgía descargar pero no mi vejiga sino mis huevos y por eso, nada más cerrar la puerta, me pajeé con rapidez rememorando la deliciosa sensación de tener a esa morena entre mis brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tan llenos y excitados tenía mis testículos que el chorro que brotó de mi polla fue tal que llegó hasta el espejo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¿Quién se la follara?», y por primera vez, no vi tan lejos ese deseo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque parecía imposible, esa recta e insoportable mujer cuando la llevabas la contraria, se convertía en un ser absolutamente dulce y divertido cuando se le obedecía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>&nbsp;</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Mi segundo día en casa de mi tía.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Deseando complacerla en todo y que me regalara otro beso u otro baile como la noche anterior, puse mi despertador a las seis menos cuarto, de forma que cuando apareció en mi habitación para despertarme la encontró vacía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sé que pensó que me había escapado porque me lo dijo y hecha una furia entró en la cocina para coger las llaves de su coche e ir a buscarme. Pero entonces me encontró con un café. Sin darle tiempo a asimilar su sorpresa, poniéndoselo en sus manos, le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― &nbsp;Tienes cinco minutos para vestirte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La sonrisa de sus labios me informó claramente que le había gustado mi pequeña broma y&nbsp; sin decir nada, se fue a cambiar para salir a correr. Al poco tiempo, la vi aparecer con unos leggins aún más pegados que el día anterior y un pequeño top que difícilmente podía sostener el peso de sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Viene preparada para la guerra», me dije disfrutando del profundo canalillo que se formaba entre sus tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Repitiendo lo ocurrido el día anterior, mi tía iba delante dejándome disfrutar de su culo. El único cambio que me pareció notar es que esta vez el movimiento de sus nalgas era aún más acusado, como si se estuviera luciendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Ese culo tiene que ser mío!», exclamé mentalmente sin perder de vista a esa maravilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esa mañana resistí un poco más pero aun así al cabo del rato estaba con el bofe fuera y por eso no me quedó más remedio que pedirle que aminorara el paso. Mi tía se compadeció de mí y señalando un banco, me dijo que me sentara mientras ella estiraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Agotado como estaba, accedí y me senté.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando sucedió algo que me dejó perplejo. Aunque el camino era muy ancho, se puso a hacer sus estiramientos a un metro escaso de donde yo estaba.&nbsp; Os juro que aunque esa mujer me volvía loco, me cortó verla agacharse frente a mí dejándome disfrutar de la visión de su sexo a través de sus leggins.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Se le ve todo!», pensé totalmente interesado al comprobar que eran tan estrechos que los labios de su coño se marcaban claramente a través de la tela.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Durante un minuto y dándome la espalda, se dedicó a estirar unas veces con las piernas abiertas dándome una espléndida visión de su chocho y otras con las rodillas pegadas, regalando a mis ojos un panorama sin igual de su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Si de por sí eso ya me tenía cachondo, no os cuento cuando sentándose en el suelo se puso a hacer abdominales frente a mí. Cada vez que se tocaba los pies, el escote de su top quedaba suelto dejándome disfrutar del estupendo&nbsp; canalillo entre sus tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Olvidando toda cordura, incluso llegué a inclinarme sobre ella para ver si alcanzaba a vislumbrar su pezón. Mi tía al verme tan interesado, miró el bulto que crecía entre mis piernas y levantándose, alegremente, salió corriendo sin decir nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi calentura se incrementó al percatarme que no le había molestado descubrir la atracción que sentía por ella y por eso, con renovadas fuerzas, fui tras ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al igual que la mañana anterior, nada más llegar a casa, mi tía se metió a duchar mientras yo intentaba serenarme pero no pude porque por algún motivo que no alcanzaba a adivinar, mi tía dejó medio entornada la puerta mientras lo hacía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al descubrirlo, luché con todas mi fuerzas para no espiar pero venció mi lado perverso y acercándome miré a través de la rendija. Mi ángulo de visión no era el óptimo ya que solo alcanzaba a ver su ropa tirada en el suelo. Debí de haberme conformado con ello pero al saber que mi tía estaba desnuda tras la puerta me hizo empujarla un poco. Excitado descubrí que el centímetro que había abierto era suficiente para ver su silueta a través de la mampara transparente de la ducha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Menuda mujer», totalmente cachondo tuve que ratificar al ver el modo tan sensual con el que se enjabonaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tal y como me había imaginado, sus piernas eran espectaculares pero fueron sus pechos los que me dejaron anonadado. Grandes, duros e hinchados eran mejores que los de muchas de las actrices porno que había visto y ya dominado por la lujuria, me desabroché la bragueta y sacando mi miembro me puse a masturbarme mirándola.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Qué pasada!― &nbsp;exclamé en voz baja, cuando al darse la vuelta en la ducha, pude contemplar tanto los negros pezones que decoraban sus tetas como su coño. Desde mi puesto de observación, me sorprendió que mi tía llevara hechas las ingles brasileñas y que donde debía haber un poblado felpudo, solo descubriera un hilillo exquisitamente depilado: « ¡Joder con la tía! ¡Cómo se lo tenía escondido!», pensé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi sorpresa fue mayor cuando la hermana de mi madre separó sus piernas para enjabonarse la ingle, permitiendo que su sobrino se recreara con la visión de su vulva. Si no llega a ser imposible, por el modo tan lento y sensual con el que se enjabonaba, hubiese supuesto que sabía que la estaba observando y que &nbsp;se estaba exhibiendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Completamente concentrado, tardé en percibir en el modo en que se pasaba el jabón por su sexo que se estaba masturbando. La certeza de que mi tía se estaba pajeando me terminó de excitar y descargando mi simiente sobre la alfombra, me corrí en silencio. Asustado limpié mi estropicio mientras intentaba olvidar su espectacular anatomía bajo la ducha. Por mucho que lo intenté me resultó imposible, su piel mojada y la forma en que buscó el placer auto infringido se habían grabado en mi mente y ya jamás se desvanecería.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya en mi cuarto, mi imaginación se volvió a desbordar y no tardé en verme separando esos dos cachetes e introduciendo mi lengua en su interior. Solo el hecho de que mi tía saliendo del baño me descubriera, evitó que me volviera a masturbar pensando en ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba tan caliente que decidí que tenía que irme de la casa y cogiendo mis libros, me despedí de ella desde el pasillo. Mi tía Andrea que ya había terminado, me contestó que esperara un momento. Al minuto la vi salir envuelta en la toalla y pegándose como una lapa, me dio un beso en la mejilla mientras, como si fuera casual, su mano se paseaba por mi trasero.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Os juro que todavía no comprendo cómo aguanté las ganas de quitarle esa franela y follármela ahí mismo. Hoy sé que quizás fuera lo que estaba deseando pero en aquel entonces, me dio miedo y&nbsp; comportándome como un crio, salí huyendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Durante todo el día el recuerdo de su imagen en la ducha pero sobre todo la certeza de que esa última caricia no había sido fortuita me estuvieron torturando.&nbsp; En mi mente no cabía que esa frígida de la que todo el mundo hablaba pestes, resultara al final una mujer necesitada de cariño&nbsp; y que esa necesidad fuera tan imperiosa que aceptara incluso que fuera su sobrino quien la calmara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al ser viernes, no tuve clases por la tarde por lo que sin nada que hacer, decidí dar a mi tía una nueva sorpresa y entrando en la cocina, me puse a preparar la cena para que cuando ella llegara del trabajo, se la encontrara ya hecha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Debió llegar sobre las nueve.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El coñazo de cocinar valió la pena al ver la alegría en su cara cuando descubrió lo que había hecho. Con cariño se acercó a mí y me lo agradeció abrazándome y depositando un&nbsp; suave beso cerca de la comisura de mis labios. Fue como si me lo hubiese dado en los morros, la temperatura de mi cuerpo subió de golpe al sentir sus pechos presionando el mío, mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Es agradable, sentirse cuidada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">De haber sido otra y no la hermana de mi madre, le hubiese demostrado un modo menos filial de mimarla. Sin pensármelo dos veces la hubiese cogido en brazos y la hubiera llevado hasta su cama pero, como era mi tía, sonreí y tapándome con un trapo, deseé que no&nbsp; hubiese advertido la erección que sufría en ese instante mi miembro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sé que mis intentos fueron en vano porque entornando sus ojos, me devolvió una mirada cómplice, tras la cual, me dijo que iba a cambiarse porque no quería cenar con el uniforme puesto. Al cabo del rato volvió a aparecer pero esta vez el sorprendido fui yo. Casi se me cae la sartén al verla entrar con un vestido de encaje rojo completamente transparente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reconozco que me costó reconocer en ese pedazo de mujer a mi tía, la policía, porque no solo se había hecho algo en el pelo y parecía más rubia sino porque nunca pensé que pudiese ponerse algo tan corto y sugerente. El colmo fue al bajar mi mirada, descubrir las sandalias con tiras anudadas hasta mitad de la pantorrilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para entonces, sabiendo que había captado mi atención, me preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Estoy guapa?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con la boca abierta y babeando descaradamente, la observé modelarme ese dichoso vestido. Las sospechas de que estaba tonteando conmigo se confirmaron cuando poniendo música se empezó a contornear bajo mi atenta mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Dotando de un morbo a sus movimientos que me dejó paralizado, siguió el ritmo de la canción olvidando mi presencia. El sumun de la sensualidad fue cuando con sus manos se empezó a acariciar por encima de la tela, mientras mordía sus labios mirándome.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estaba a punto de acercarme a ella y estrecharla entre mis brazos, cuando apagó la música&nbsp; y soltando una carcajada, me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Ya has tenido tu premio, ahora vamos a cenar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi monumental cabreo me obligó a decirle:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tía eres una calientapollas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El insulto no hizo mella en ella y luciendo la mejor de sus sonrisas, contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Lo sé, sobrino, lo sé― &nbsp;tras lo cual se sentó en la mesa como si no hubiese pasado nada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Indignado con su comportamiento, la serví la cena y me quedé callado. Mi mutismo lo único que consiguió fue incrementar su buen humor y disfrutando como la zorra que era, se pasó todo el tiempo exhibiéndose como una fulana mientras, sin darse cuenta, bebía una copa de vino tras otra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Si en un principio, sus provocaciones se suscribían a meras caricias bajo la mesa o a pasar sus manos por su pecho, con el trascurrir de los minutos, bien el alcohol ingerido o bien el morbo que sentía al excitar a su sobrino, hicieron que se fuese calentando cada vez más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Te gustan mis pechos?― &nbsp;me soltó con la voz entrecortada mientras daba un pellizco sobre ambos pezones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La imagen no podía ser más sensual pero cabreado como estaba con ella, ni me digné a contestar. Mi tía al ver que no había resultado su estratagema y que me mantenía al margen, decidió dar un pequeño paso que cambió mi vida. Levantándose de su silla, se acercó a mí y sentándose sobre mis rodillas, me preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Mi sobrinito está enfadado?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí, tía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Poniendo un puchero en su boca, pegó su pecho contra mi cara mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Y puede tu perversa tía hacer algo para contentarte?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su pregunta hizo que mi pene se despertara del letargo y tanteando,&nbsp; acaricié una de sus tetas para ver como reaccionaba. Mi caricia no fue mal recibida y sonriendo nerviosa, me preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Verdad que lo que ocurra entre nosotros, no tiene nadie porque enterarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Por supuesto― &nbsp;respondí mientras le bajaba los tirantes a su vestido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Bajo la tela aparecieron los dos enormes pechos que había visto en la ducha. El hecho de que los conociera lejos de reducir mi morbo lo incrementó y cogiendo una de sus aureolas entre los dientes,&nbsp; empecé a chupar mientras la hermana de mi madre no paraba de gemir.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Me encanta como lo haces― &nbsp;masculló entre dientes totalmente entregada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La excitación que asolaba a mi tía me dio la confianza suficiente para bajando por su cuerpo&nbsp; mi mano se acercara a su pubis. Al tocarlo, la mujer que apenas dos días antes me había dado una paliza, pegó un respingo pero no intentó evitar ese contacto. &nbsp;Ansiando llevar a la locura a esa mujer, introduje un dedo hasta el fondo de su sexo mientras &nbsp;la excitaba a base de pequeños mordiscos en sus pezones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No tardó en mostrar los primeros indicios de que se iba a correr. Su respiración agitada y el sudor de su escote, me confirmaron que al fin iba a poder cumplir mi sueño y &nbsp;disfrutar de ese cuerpo. &nbsp;Tal como había previsto, mi tía llegó al orgasmo con rapidez y afianzando mi dominio, le metí otros dos dentro de su vulva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Necesito que me folles― &nbsp;sollozó con gran amargura y echándose a llorar, gritó: ― ¡La puta de tu tía quiere que su sobrino la desvirgue!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La confesión que ese bombón de veintiocho años, jamás había estado con un hombre me hizo recordar mis pensamientos de esa mañana:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Aunque exteriormente sea un ogro, en cuanto arañas un poco descubres que es una mujer necesitada de cariño».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El dolor con el que reconoció que era virgen, me hizo comprender que desde joven había alzado una muralla a su alrededor y que aunque fuera policía y diez años mayor que yo, en realidad era una niña en cuestión de sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Todavía hoy no sé qué me inspiró pero cogiéndola entre mis brazos, la llevé hasta su cama y me tumbé junto a ella.&nbsp;&nbsp; Tratándola dulcemente, no forcé su contacto y solo abrazándola, abrazándola, la consolé dejándola llorar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tranquila preciosa― &nbsp;le dije al oído con cariño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi ternura la fue calmando y al cabo de unos minutos, con lágrimas en sus ojos, me preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Me harías ese favor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Supe enseguida a qué se refería. Un suave beso fue mi respuesta. Mi tía Andrea respondió con pasión a mi beso pegando su cuerpo al mío. Indeciso, llevé mis manos hasta sus pechos. La que en teoría debía tener&nbsp; más experiencia, me miró con una mezcla de deseo y de miedo y cerrando los ojos me pidió que los chupara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su permiso me dio la tranquilidad que necesitaba y por eso fui aproximándome con la lengua a uno de sus pezones, sin tocarlo. Estos se irguieron esperando el contacto, mientras su dueña suspiraba excitada. Cuando mi boca se apoderó del primero, mi pariente no se pudo reprimir y gimió, diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Hazme tuya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que ese pedazo de mujer nunca había probado las delicias del sexo, decidí&nbsp; que tendría cuidado y reiniciando las caricias, fui recorriendo su cuerpo, aproximándome lentamente a mi meta. Mi tía, completamente entregada, separó sus rodillas para permitirme tomar posesión del hasta entonces inaccesible tesoro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pero en vez de ir directamente a él, pasé de largo y seguí acariciando sus piernas. La estricta policía se quejó odiada y dominada por el deseo, se pellizcó &nbsp;sus pechos mientras me rogaba que la hiciera mujer. Si eso ya era de por sí, excitante aún lo fue más observar que su sexo brotaba un riachuelo muestra clara de su deseo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Usando mi lengua, seguí acariciándola cada vez más cerca de su pubis. Mi tía, desesperada, gritó como una perturbada cuando, separando sus labios, me apoderé de su botón. No tuve que hacer más, retorciéndose sobre las sábanas, se corrió en mi boca.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Como era su primera vez, me entretuve durante largo tiempo, bebiendo de su coño y jugando con su deseo. Poseída por un frenesí hasta entonces desconocido, me rogó nuevamente que la desvirgara pero contrariando sus deseos,&nbsp; seguí en mi labor de zapa hasta que pegando un aullido me confirmo que la última de sus defensas había caído.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Entonces y solo entonces, me desnudé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Desde la cama ella me miraba. Al girarme y descubrir su deseo comprendí que en ese instante no era mi tía sino mi amante. Cuando me quité los calzoncillos y me di la vuelta, observó mi erección y sonriendo, me rogó que la tomara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Comprendí que no solo estaba dispuesta sino que todo en ella &nbsp;ansiaba ser tomada, por lo que, &nbsp;separando sus rodillas, aproximé mi glande &nbsp;a su sexo y jugueteé con su clítoris mientras ella no dejaba de pedirme excitada que la hiciera suya.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Comportándome como el mayor de los dos y deseando que su primera vez fuera especial, introduje mi pene con cuidado en su interior hasta &nbsp;que chocó contra su himen. &nbsp;Sabiendo que le iba a doler, esperé que ella se relajara. Pero entonces, echándose hacia atrás, forzó mi penetración y de un solo golpe, se enterró toda mi extensión en su vagina.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La hermana de mi madre pegó un grito al sentir que su virginidad desaparecía y aun doliéndole era mayor el lastre que se había quitado al sentir que mi pene la llenaba por completo, por eso susurrando en mi oído, me pidió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Dame placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Obedeciendo gustoso su orden, lentamente fui metiendo y sacando mi pene de su interior. Mi tía que hasta entonces se había mantenido expectante, me rogó que acelerara mientras con su mano, se acariciaba su botón con satisfacción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sus gemidos de placer no tardaron en llegar y cuando&nbsp; llegaron, me hicieron incrementar mis embestidas. La facilidad con la que mi estoque entraba y salía de su interior, me confirmaron más allá de toda duda que mi tía estaba disfrutando como una salvaje &nbsp;y ya sin preocuparme por hacerla daño, la penetré con fiereza. Mi hasta esa noche virginal pariente no tardó en correrse mientras me rogaba que siguiera haciéndole el amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Le gusta a mi tita que su sobrino se la folle?― , pregunté al sentir que por segunda vez, esa mujer llegaba al orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí― , gritó sin pudor― &nbsp;¡Me encanta!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Dominado por la lujuria, la agarré de los pechos y profundizando en mi penetración, forcé su cuerpo hasta que mi pene chocó con la pared de su vagina. La reacción de esa mujer me volvió a sorprender al pedirme que la usara sin contemplaciones. Su rendición fue la gota que necesitaba mi vaso para derramarse, y cogiéndola de los hombros, regué mi siguiente en su interior a la vez que le informaba que me iba a correr, tras lo cual caí rendido sobre el colchón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Satisfecha, me abrazó y poniendo su cabeza sobre mi pecho, &nbsp;se quedó pensando en que esa noche no solo la había desvirgado, sino que la había liberado de sus traumas y por fin, se sentía una mujer aunque fuera de un modo incestuoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al cabo de cinco minutos, ya repuesto, levanté su cara y dándole un beso en los labios, &nbsp;le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tía, a partir de esta noche, esta es también mi cama. ¿Te parece bien?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Si pero por favor, no me llames Tía, ¡Llámame Andrea!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― De acuerdo, respondí y sabiendo que en ese momento, no podría negarme nada, le dije: ― ¿Puedo yo pedirte también un favor?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Por supuesto― &nbsp;contesto sin dudar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Acariciándole uno de sus pechos, le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Mañana le dirás a tu hermana que te está costando educarme y que piensas que es mejor que me quede al menos seis meses contigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No se negara a ello. Te quedarás conmigo todo el tiempo que tanto tú como yo queramos…― &nbsp;y poniendo cara de puta, me preguntó: ― ¿Me echas otro polvo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al escucharla y anticipando el placer que me daría, &nbsp;me apoderé de uno de sus pechos mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Me dejarás también desflorar tu otra entrada?</span></p>
<p style="text-align: justify;">COPYRIGHT © LFSB</p>
</div>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Pillé a mi vecina recién divorciada muy caliente&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 09:46:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; En todos los edificios hay una mujer buenorra que levanta el ánimo de sus vecinos cuando la ven pasar por el portal. Si por casualidad la comunidad tiene piscina, su mera presencia tomando el sol provoca que aumente el número de hombres que por casualidad bajan a darse un chapuzón. Parece algo connatural a los&#160; tíos, sabiendo que es peligroso acercarse a ella, olvidan que su esposa puede pillarlos y se pavonean metiendo tripa por el borde del jardín, con la inútil esperanza que se fije en ellos. Así era Paloma. Una impresionante hembra de enormes senos y mejor [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><br></span><p></p>
<div>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<p><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/xnoNYt6k-200x300.jpg"><br></a><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://www.pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2015/03/sFu3tBg7-200x300.jpg"><br></a></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">En todos los edificios hay una mujer buenorra que levanta el ánimo de sus vecinos cuando la ven pasar por el portal. Si por casualidad la comunidad tiene piscina, su mera presencia tomando el sol provoca que aumente el número de hombres que por casualidad bajan a darse un chapuzón. Parece algo connatural a los&nbsp; tíos, sabiendo que es peligroso acercarse a ella, olvidan que su esposa puede pillarlos y se pavonean metiendo tripa por el borde del jardín, con la inútil esperanza que se fije en ellos.</span></p>
</div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Así era Paloma. Una impresionante hembra de enormes senos y mejor culo. Todo lo que os diga es quedarse corto. Con sus treinta años y su melena morena era todo un espectáculo el verla andar al ser dueña de un trasero grande y duro que excitaba y estimulaba las mayores fantasías de todos aquellos que teníamos el privilegio de observarla.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Era tanto el morbo que producía entre los casados del bloque que corrió como la pólvora la noticia que se había divorciado de su marido. Curiosamente, esa buena nueva me llegó antes que por los amigotes por mi esposa cuando en una cena, me soltó como si nada ese bombazo diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¿A que no sabes de lo que me he enterado en la peluquería?</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Harto de chismes de vecindad seguí comiendo sin preguntar, pensando que iba a contarme una historia sobre un hijo de algún vecino, pero entonces poniendo cara de asco me reveló que el marido de esa belleza la había dejado por su secretaría. Reconozco que ya interesado, le pregunté cómo había sido.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Satisfecha de que le hiciera caso, me explicó:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Por lo visto, le pilló una factura de un hotel e investigando descubrió que le ponía los cuernos con una jovencita que resultó ser su empleada.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Aunque me parecía inconcebible que alguien dejara a ese monumento, me quedé callado no queriendo hablar de más y que mi mujer se enterara que la encontraba irresistible.&nbsp; María ya envalentonada, prosiguió diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Ya le he dicho que el que pierde es él porque siendo tan guapa, no le costará encontrar alguien que le sustituya.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">En ese momento, mi mente trabajaba a mil por hora al imaginarme a mí remplazando a ese cretino en su cama y por eso casi me atraganto cuando sin darle mayor importancia, me dijo que había invitado a esa preciosidad a nuestra casa en la playa.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Tratando de mantener la cordura, pregunté únicamente cuando había pensado que nos acompañara:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―La pobre está tan sola que le he dicho que puede pasarse con nosotros todo el mes.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡No puede ser!», pensé al comprender que se refería a nuestras vacaciones. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Asustado por tener esa tentación tan cerca, protesté diciendo que con ella en el chalet nos limitaría nuestras entradas y salidas pero entonces, insistiendo me respondió de muy mala leche:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Seguro que ahora me dirás que si su marido la ha abandonado es por algo. Tú verás que haces pero ella viene.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Reculando di mi brazo a torcer temiendo que de insistir mi esposa sospechara que indudablemente me sentía atraído por nuestra vecina y como quedaban dos meses para el verano, lo dejé estar suponiendo que llegada la hora, Paloma no nos acompañara.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Tan desolada se había quedado esa monada con el divorcio que, buscando compañía, se convirtió en habitual de mi casa. Rara era la noche que al llegar de trabajar, no me encontraba a María y a Paloma charlando en el salón de mi casa. Afortunadamente en cuanto yo aparecía por la puerta, nuestra vecina se excusaba y desaparecía rumbo a su apartamento. Tan cotidiana era su huida que con la mosca detrás de la oreja, pregunté a mi mujer si Paloma tenía algo en contra de mí.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¡Qué va!― contestó riendo― lo que pasa es que es muy tímida y se corta en tu presencia.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Aun pareciéndome ridículo que se sintiera cohibida ante mí, no dije nada porque me convenía que María no se percatara de lo mucho que me gustaba esa mujer.&nbsp; Lo que no pude evitar fue pensar que difícilmente aceptaría acompañarnos a la playa si llevaba tan mal el verme.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Contra todo pronóstico una semana antes de salir de vacaciones, mi mujer me confirmó que la vecina iba a acompañarnos. Confieso no sé si esa noticia me alegró o por el contrario me molestó, porque sentía una sentimiento ambiguo. Por una parte una pequeña porción de mi cerebro deseaba que viniera soñando con que el roce entre nosotros la hiciera caer entre mis brazos mientras el resto temía con razón que mi esposa me pillara mirándole el culo o algo peor.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">«Tengo que evitar que se me note», sentencié viendo que era inevitable que esa morena tentación pasara treinta días en nuestra casa.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;"><br>Reconozco que el lavado de cerebro al que me sometí durante esos días no sirvió de nada y quedó en buenas intenciones en cuanto vi aparecer a Paloma el día que nos íbamos.&nbsp; Ajena a la atracción que provocaba en mí, ese mujerón llegó vestido con un top y un short que más que tapar realzaban la rotundidad de sus formas. Babeando y excitado por igual tuve que retirar mi mirada de sus tetas para que bajo mi pantalón mi apetito no creciera sin control:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡Está buenísima!», sentencié mientras trataba de descubrir de reojo el tamaño y el color de sus pezones.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">El destino o la suerte quisieron que ni ella ni mi mujer advirtieran el sudor que recorría mi frente mientras intentaba evitar la excitación que me nublaba la mente, de forma que en un cuarto de hora y con todo el equipaje en el coche emprendimos la marcha hacia nuestro lugar de vacaciones.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Ya frente al volante y mientras María y Paloma charlaban animadamente, usé el retrovisor para recrearme la vista con la belleza de esa mujer.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">«Es perfecta», admití tras notar que todas mis hormonas estaban en ebullición por el mero hecho de observarla.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Sus ojos negros y sus carnosos labios eran el aditamento necesario para que esa mujer fuera el ideal de una hembra. Para colmo hasta su voz era sensual, dotada de un timbre grave casi varonil con escucharla era suficiente para que cualquier hombre soñara con que ella te susurrara al oído que te deseaba.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">«Estoy jodido», maldije mentalmente al darme cuenta que mi atención no estaba en la carretera sino en las dos piernas y en el pantaloncito de Paloma. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Las cuatro horas que tardamos en llegar a nuestro destino me resultaron un suplicio. Por mucho que intentaba olvidar a nuestra pasajera, continuamente mis ojos volvían a quedar fijos en ella. Tantas veces, la miré a través del espejo que la morena se percató e involuntariamente se puso roja. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">«Estoy desvariando», pensé al ver que bajo su top dos pequeños bultos habían hecho su aparición y creer que se había sentido excitada por mi mirada. «Ni siquiera me soporta, en cuanto me ve sale por piernas».</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">La confirmación de mi error vino cuando charlando entre ellas, María le preguntó porque no se echaba un novio:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Estoy bien así, no necesito un hombre que me vuelva a hacer daño― contestó mientras fijaba sus ojos en los míos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">El desprecio con el que se refirió a todos los de mis género fortaleció mi primera impresión y comprendí que sintiéndose una víctima, odiaba a todo el que llevara un pene entre sus piernas.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡Qué desperdicio!», mascullé entre dientes al sentir que no existía posibilidad alguna de poner mis manos sobre esas dos nalgas. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Al llegar al chalet entraron hablando entre ellas, dejándome solo para subir las maletas. Cabreado subí primero las nuestras y fue al volver a por las de Paloma cuando localicé un consolador en una de sus bolsas.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¡Qué calladito se lo tenía la muy puta!― reí tras asimilar la sorpresa de hallar ese enorme aparato entre sus cosas.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Ese descubrimiento me abrió los ojos e intuí que su supuesto desprecio por los hombres era una fachada con la que luchar contra su sexualidad, por eso mientras recorría el jardín rumbo a la casa decidí que haría todo lo posible por excitarla sin que mi mujer se diera cuenta…</span><br><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;"><br></span></div>
<div><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Inicio mi acoso.</span></b></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/4/5/0/5/45058/n/P/V/6/nPV6/At%20The%20Poolside2.jpg" alt="" width="424" height="632">Como era temprano María y Paloma decidieron darse un baño en la piscina. La morena ignorando lo que se le venía encima tuvo a bien plantarse un bikini azul tan provocativo que temí no poder aguantar semejante provocación y lanzarme sobre ella sin importarme que mi esposa estuviera presente.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Os puede parecer una exageración pero si hubieseis contemplado como yo cómo la tela de su parte de arriba apenas conseguía ocultar de mi vista sus pezones estaríais de acuerdo. Sabiendo que de quedarme cerca María hubiese adivinado mi excitación, resolví dar una vuelta por la urbanización corriendo para borrar de mi mente su cuerpo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Desgraciadamente por mucho que me esforcé tanto física como mentalmente, al volver todo sudado por el ejercicio seguía pensando en su culo y sus tetas.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Ya de vuelta me acerqué a la piscina y al saludarlas, el modo en que esa morena se quedó mirando a mis pectorales llenos de sudor me hizo ratificar que su desdén por los hombres era ficticio.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡Está bruta!», con alegría asumí el exhaustivo examen al que me sometió y queriendo forzar su calentura, me acerqué a donde estaban y me lancé sobre mi mujer a darle besos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¡Para!― gritó muerta de risa por esa muestra de afecto― ¡Eres un guarro! ¡Estás empapado!</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Obviando las quejas de María, la besé mientras miraba fijamente a los ojos de nuestra invitada. Esta sintió la lujuria con la que mi mirada recorrió su anatomía y mientras se ponía roja, involuntariamente cerró sus piernas para que no descubriera que había incitado su calentura. Desgraciadamente para ella, no dejé de comerla con la vista mientras descaradamente acariciaba los pechos de mi mujer por encima de su bañador. Al verlo, no pudo evitar morderse los labios exteriorizando su deseo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¡Vete a duchar!― me echó María de su lado sin que nada en su actitud demostrara enfado por mi exhibición ante su amiga.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Satisfecho, me despedí de las dos y subí a mi cuarto de baño. Ya bajo el chorro de agua, el recuerdo del brillo de sus ojos me hizo desearla aún más y sintiendo una brutal erección entre mis piernas, me puse a pajearme mientras planeaba mis siguientes pasos para conseguir hundir mi cara entre las tetas de la morena.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Lo que nunca preví fue saliendo de la ducha y mientras me secaba en mi habitación que mi esposa llegara y sin hablar, se arrodillara ante mí en ese momento &nbsp;y que viendo mi pene estaba lo suficiente erecto, sin m<span style="color: #333333;">ás prolegómenos,&nbsp; se lo metiera de un golpe hasta el fondo de su garganta. </span></span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿Te ha puesto cachonda que te tocara frente a Paloma?― pregunté descojonado al comprobar la virulencia con la que me hacía esa mamada.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Azuzada por mis palabras, usó su boca para imitar a su sexo y gimiendo, comenzó a embutirse y a sacarse mi miembro con una velocidad endiablada. Era tal su calentura que mientras metía y sacaba mi extensión cada vez más rápido, usó una de sus manos para acariciarme los testículos mientras metía la otra dentro de su bikini y ya totalmente excitada, gritó en voz alta:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¡Necesito tu leche!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Al exteriorizar su deseo elevó mi excitación y sin poderme retener me vacié en su boca. Andrea, al sentir mi semen chocando contra su paladar, se volvió loca y sin perder ni una gota, se puso a devorar mi simiente sin dejar de masturbar.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¡Qué gusto!― la oí chillar, mientras &nbsp;su cuerpo convulsionaba de placer a mis pies.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Absorta en su gozo, no le preocupó el volumen de sus gritos. Berreando como si la estuviese matando, terminó de ordeñarme y aún seguía masturbándose sin parar. Al ver que se comportaba como una ninfómana en celo, me excitó nuevamente y levantándola del suelo, la llevé hasta la cama. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Desde el colchón, me miro llena de lujuria y quitándose la braga se puso a cuatro patas mientras me pedía que la follara. Ver a mi mujer en esa postura, fue motivo suficiente para que mi verga recuperara todo su esplendor y acercándome hasta ella, jugueteé con mi glande en su entrada antes de que de un solo empujón se lo metiera hasta el fondo.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">María, al sentir su interior hoyado por mi herramienta, gimió de placer y sujetándose a la cama, me pidió que la tomara sin piedad. Justo en ese momento percibí un ruido y al levantar mi mirada descubrí a nuestra vecina espiando desde la puerta. Mirándola a los ojos, agarré la melena de mi mujer y usándola como si fueran mis riendas y María, mi montura, la cabalgué con fiereza. Sin dejar de verla de pie en mitad del pasillo, mi pene &nbsp;empaló una y otra vez a mi esposa mientras Paloma se tocaba uno de sus enormes pechos ya excitada.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sabiendo que la morena no perdía ojo de nuestra pasión,&nbsp; pregunté a&nbsp; mi mujer dejando caer un azote en sus nalgas:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿Te gusta?</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¡Sí!― aulló y levantando todavía más su culo, chilló: ―¡Me encanta que me folles como un animal!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Sé por la cara de sorpresa que lució Paloma al oír a su amiga que nunca se le pasó por la cabeza que pudiera ser tan zorra y por eso, deseando azuzar la calentura de mi vecina, incrementé &nbsp;mis embistes sobre el sexo de mi mujer siguiendo el ritmo de los azotes. Nalgada tras nalgada, fui derribando las defensas de ambas hasta que María aulló de placer con su trasero enrojecido mientras se corría. Paloma viendo que íbamos a acabar, se tuvo que conformar con huir con una inmensa calentura hasta su cuarto.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Ya solos sin espías, cogí a mi mujer de sus pechos y despachándome a gusto, dejé que mi pene se recreara en su interior pero con mi mente soñando que a la que me estaba tirando era a la morena que se acababa de ir.<span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial;"> El convencimiento que Paloma iba a ser mía, fue el acicate que necesitaba para no retrasar más mi propio orgasmo. Y mientras María aullaba de placer, sembré con mi semen su interior mientras mi cuerpo convulsionaba pensando en la otra. Mi mujer al sentir las descargas&nbsp; de mi verga en su vagina se desplomó agotada contra el colchón.</span></span></div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Contento y queriendo ahorrar fuerzas no fuera a ser que nuestra vecina cayera antes de tiempo en mis brazos, me acurruqué a María y mientras le acariciaba tiernamente me pareció escuchar el ruido al encenderse de un consolador. Sonriendo, pensé:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">«Ya falta menos».</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Pasado un rato y viendo que mi mujer se había quedado dormida, decidí levantarme e ir en busca de una cerveza fría. Al llegar a la cocina, me topé de frente con Paloma que al verme bajando su mirada intentó huir pero reteniéndola del brazo, le pregunté si le había gustado.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¿El qué?― contestó haciéndose la despistada y sin querer reconocer que ambos sabíamos su pecado.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Me hizo gracia su amnesia y acercándola a mí, llevé su mano hasta mi entrepierna mientras le decía:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Conmigo cerca no tienes que usar aparatos eléctricos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Asustada, intentó retirar sus dedos de mi pene pero queriendo que sintiera una polla real, mantuve presionada su muñeca hasta que bajo mi pantalón pudo comprobar que mi miembro crecía. Cuando ya había alcanzado un tamaño decente la solté y susurrando en su oído, le dije:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Si necesitas algo, ya sabes dónde estoy.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Indignada me recriminó mi comportamiento recordando que María era su amiga. Siendo cruel, acaricié su pecho&nbsp; al tiempo que le contestaba:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Eso no te importó cuando te quedaste mirando ni tampoco cuando ya excitada te masturbaste pensando en mí.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Esa leve caricia provocó que bajo su bikini, su pezón la traicionara irguiéndose como impulsado por un resorte y viéndose acorralada intentó soltarme una bofetada. Como había previsto tal circunstancia, paré su golpe y&nbsp; atrayéndola hacia mí, forcé su boca con mi lengua. Aunque en ese instante, abrió su boca dejando que mi lengua jugara con la suya, rápidamente se sobrepuso y casi llorando se apartó de mí diciendo:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Por favor ¡No sigas!</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">No queriendo violentarla en exceso, la dejé ir pero cuando ya desaparecía por la puerta, riendo le solté:</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Soy un hombre paciente. ¡Tengo un mes para que vengas rogando que te haga mía!</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Consciente que esa zorrita llevaba más de cuatro meses sin follar y que su cuerpo era una bomba a punto de explotar, &nbsp;sabía que solo tenía que tocar las teclas adecuadas para que Paloma no pudiese aguantar más y cayera entre mis piernas. Para hacerla mía, debía conseguir que sus reparos se fueran diluyendo a la par que se incrementaba su calentura y curiosamente, María se convirtió esa noche en involuntaria cómplice de mis planes. Os preguntareis cómo. Muy sencillo, al despertar de la siesta, decidió que le apetecía salir a cenar fuera de casa y eso me dio la oportunidad de calentar esa olla a presión&nbsp; sin que pudiese evitarlo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Cuando mi mujer me comentó que quería ir a conocer un restaurante que habían abierto, me hice el cansado para que no me viera ansioso de compartir mantel con ellas dos. Mi vecina al escuchar que no me apetecía, vio una escapatoria a mi acoso y con gran rapidez, aceptó la sugerencia. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Si crees que te vas a escapar de mí, ¡Estas jodida!― susurré en su oído aprovechando que María había ido a la cocina mientras con&nbsp; mi mano acariciaba una de sus nalgas. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">La morena no pudo evitar que un gemido saliera de su garganta al sentir mis dedos recorriendo su trasero. Me encantó comprobar que esa mujer estaba tan necesitada que cualquier caricia la volvía loca y sin ganas de apresurar su caída, me separé de ella.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¡Maldito!― masculló entre dientes.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">En ese instante, no estuve seguro si el insulto venía por haberle magreado o por el contrario por dejar de hacerlo. De lo que si estoy seguro es que esa mujer tenía su sexualidad a flor de piel porque ese leve toqueteo había provocado que sus pitones se pusieran duros como piedras.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―Estás cachonda. ¡No lo niegues!― contesté sin sentir ningún tipo de piedad.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">La vuelta de María evitó que siguiera acosándola pero no me importó al saber que dispondría de muchas otras ocasiones durante esa noche.&nbsp; Paloma por el contrario vio en mi esposa su tabla de salvación y colgándose de su brazo, me miró retándome. El desafío de su mirada me hizo saber que se creía a salvo.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡Lo llevas claro!», exclamé mentalmente resuelto a no darle tregua.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Desgraciadamente de camino al restaurante, no pude atacarla de ninguna forma porque sería demasiado evidente. Mi pasividad le permitió relajarse y por eso creyó que si se sentaba frente de mí estaría fuera del alcance de mi hostigamiento. Durante unos minutos fue así porque esperé a que hubiésemos pedido la cena y a que entre ellas ya estuvieran charlando para quitarme el zapato y con mi pie desnudo comenzar a acariciar uno de sus tobillos.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Al no esperárselo, pegó un pequeño grito.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―¿Qué te pasa?― pregunté mientras iba subiendo por su pantorrilla.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Mi descaro la dejó paralizada, lo que me permitió continuar acariciando sus muslos camino de mi meta. Su cara lívida mostraba su angustia al contrario que los dos botones que lucía bajo su blusa que exteriorizaban su excitación. Ya estaba cerca de su sexo cuando metiendo la mano bajo el mantel, Paloma retiró mi pie mientras con sus ojos me pedía compasión.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Ajena a la agresión a la que estaba sometiendo a nuestra vecina, María le comentó que estaba muy pálida. </span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">―No me pasa nada― respondió mordiéndose los labios al notar que mi pie había vuelto a las andadas pero esta vez con mayor énfasis al estar acariciando su sexo por encima de su tanga.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">La humedad que descubrí al rozar esa tela ratificó su calentura y por ello, olvidado cualquier precaución busqué con mis dedos su clítoris y al encontrarlo, disfruté torturándolo mientras su dueña disimulaba charlando con mi señora.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">«Está a punto de caramelo», me dije al notar su coño totalmente encharcado, « ¡No tardará en correrse!».</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Nuevamente, Paloma llevó su mano bajo la mesa pero en esta ocasión no retiró mi pie sino que empezó a acariciarlo mientras con uno de sus dedos retiraba la braga dándome acceso a su sexo. Como comprenderéis no perdí la oportunidad y hundiendo el más gordo en su interior, comencé a follarla lentamente.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">« ¡Ya es mía!», pensé y recreándome en su mojada cavidad, lentamente saqué y metí mi dedo hasta que en silencio la morena no pudo evitar correrse por primera vez.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Satisfecho, volví a ponerme&nbsp; el zapato, al saber que ese orgasmo era su claudicación y que no tardaría en pedir que la follara. Habiendo conseguido mi objetivo, me dediqué a mi esposa dejando a Paloma&nbsp; caliente e insatisfecha.</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">Al terminar de cenar, María estaba cansada y por eso nos fuimos a casa. Y allí sabiendo que la morena nos oiría, hice el amor a mi esposa hasta bien entrada la madrugada….</span></div>
<div><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">&nbsp;</span></div>
<div><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/4/5/0/5/45058/n/P/V/u/nPVu/Glass3.jpg" width="425" height="633"><p></p>
<p><b><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; line-height: 115%;">&nbsp;Ella misma cierra el nudo alrededor de su cuello.</span></b></p>
</div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">A la mañana siguiente me desperté sobre las diez totalmente descansado y sabiendo por experiencia que María no iba a amanecer hasta las doce, me levanté sin levantar las persianas y me fui a desayunar.&nbsp; En la cocina me encontré a Paloma con cara de haber dormido poco y sabiendo que yo era el causante de su insomnio, la saludé&nbsp; sin hacerle mucho caso.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿Dónde está tu mujer?― preguntó dejando traslucir su enfado.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Por ella no te preocupes. Seguirá durmiendo hasta el mediodía― respondí dando a entender que podía entregarse a mí sin miedo a ser descubierta.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">La superioridad que encerraba mi respuesta, la cabreó aún más y llegando hasta mí, se me encaró diciendo:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿Quién coño te crees? ¡No voy a ser tuya!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Soltando una carcajada, la atraje hacia mí y pegando mi boca a la suya, forcé sus labios mientras mis manos daban un buen repaso a ese culo que llevaba tanto tiempo volviéndome loco. Durante un minuto, forniqué con mi lengua el interior de su boca mientras mi vecina se derretía y empezaba a frotar su vulva contra mi muslo. Habiendo demostrado a esa zorrita quien mandaba, le solté:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Ya eres mía, solo falta que lo reconozcas.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Tras lo cual, la dejé sola y café en mano me fui a la piscina. Llevaba solo unos minutos sobre la tumbona, &nbsp;cuando la vi salir con un bikini azul aún más diminuto que el del día anterior con el que parecía completamente desnuda. Interesado en saber que se proponía, <span style="color: #333333;">me quedé observando como sus pechos se bamboleaban al caminar. </span></span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Reconozco que tienes un par de buenas tetas― solté sonriendo al ver que arrastraba su tumbona junto a la mía</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Lo sé― contestó mientras dejaba caer la parte superior de su bikini.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Girando mi cabeza, la miré. Sus pechos eran tal y como me había imaginado: &nbsp;grandes, duros y con unos pezones que invitaban a ser mordidos. Sabiendo que si me mantenía calmado la pondría aún más cardiaca, me reí en su cara diciendo:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿Me los enseñas para que te los coma o solo para tomar el sol?― fingiendo un desapego que no sentía al contemplarla.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">¡Paloma era perfecta! Su escultural cuerpo bien podría ser la portada de un Playboy. Si de por si era bellísima, si sumábamos su estrecha cintura, su culo de ensueño, esa morena era espectacular. Sonriendo, se acercó a mí y pegando su boca a mi oído, dijo con voz sensual:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―No me sigas castigando. Sabes que estoy muy bruta― Tras lo cual, sacando una botella de crema bronceadora de su bolso, se puso&nbsp; a untarla por sus tetas mientras me decía: ―¿Qué tengo que hacer para que me folles?</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su cambio de actitud me divirtió y mostrando indiferencia, le ordené:</span></div>
<div style="background: white;">
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<p><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Pellízcate los pezones!</span></p>
</div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">La morena sonrió y cogiendo sus areolas entre sus dedos, se dedicó a complacerme con una determinación que me hizo saber que podría jugar con ella. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Quiero ver tu coño!― le dije mientras bajo el traje de baño mi pene iba endureciéndose poco a poco.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Bastante más cachondo de lo que mi cara reflejaba, esperé a que esa zorrita se desprendiera de esa prenda. Paloma al comprobar mis ojos fijos en su entrepierna, gimió descompuesta mientras se bajaba la braga del bikini lentamente.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Acércate!― pedí.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Rápidamente obedeció poniendo su sexo a escasos centímetros de mi boca. Al comprobar que lo llevaba exquisitamente depilado y que eso lo hacía más atrayente, saqué mi lengua y le pegué un largo lametazo mientras mi vecina se&nbsp; mordía los labios para no gritar. Su sabor me enloqueció pero asumiendo que no estaba lista, separé mi cara y con voz autoritaria, ordené:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Mastúrbate para mí.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Por su gesto supe que esa zorrita había advertido que no iba a poseerla hasta que todo su cuerpo estuviera hirviendo. Esperaba una queja pero entonces se sentó frente a mí y separando sus rodillas dejó que su mano se fuera deslizando hasta que uno de sus dedos encontró el botón que emergía entre sus labios vaginales y mirándome a los ojos, preguntó:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Si te obedezco, ¿Me vas a follar?</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Sí, putita― respondí descojonado por la necesidad que su rostro reflejaba.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Mis palabras la tranquilizaron y con sus mejillas totalmente coloradas por la calentura que sentía,&nbsp; deslizó lentamente un dedo por su intimidad. El sollozo que surgió de su garganta ratificó mi opinión de que Paloma estaba hambrienta y gozoso observé que tras ese estremecimiento de placer, todos los vellos de su cuerpo se erizaron al sentirse observada.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Date placer― susurré.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">En silencio, mi vecina dibujó los contornos de su sexo con sus dedos mientras pensaba en el polvo con el que le regalaría después. La imagen de verse tomada tras tantos meses de espera provocó que toda su vulva se encharcara a la par que su mente volaba soñando en sentir mi verga rellenando ese conducto.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Eres un cerdo― protestó necesitada al percatarse de la sonrisa que lucía mi rostro mientras la miraba.</span></div>
<div style="background: white;">
<p><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Lo quisiera reconocer o no, Paloma comprendió que nunca había estado tan excitada y por eso decidió dar otro paso para conseguir que yo la complaciera. Sabía que en ese instante, estaba&nbsp; mojando la tumbona con su&nbsp; flujo y que desde mi lugar podía advertir que tenía los pezones duros como piedras. Decidida a provocarme, llevó sus dedos empapados a la boca y me dijo mientras los succionaba saboreando sus propios fluidos.</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
</div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¿No quieres probar?</span></div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Asumiendo que sus comentarios subidos de tono iban destinados a calentarme aún más, me negué y poniendo un tono duro, le exigí que se metiera un par de dedos en el coño. Al obedecer, esa zorrita notó que el placer invadió su cuerpo y gimiendo&nbsp; de gusto, empezó a meterlos y sacarlos lentamente. La calentura que asolaba su cuerpo la obligó a aumentar el ritmo de su masturbación hasta alcanzar una velocidad frenética.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¡Me voy a correr!― aulló al tiempo que sus caderas se movían buscando profundizar el contacto con sus yemas.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Pero entonces, levantando la voz le prohibí que lo hiciera y recreándome en el poder que tenía sobre ella, le solté:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"><span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial; color: #333333; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 14pt;">―Ponme crema</span><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">.</span></span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Reteniendo las ganas de llegar al orgasmo, cogiendo el bote de protector, untó sus manos con él y me obedeció. Sus ojos revelaban la lujuria que dominaba toda su mente cuando comenzó a extender con sus manos la crema sobre mi piel.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Necesito que me folles!― murmuró en mi oído mientras acariciaba mi pecho con sus yemas.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Cerrando los ojos, no me digné a contestarla al saber que con solo extender mi mano y tocar su vulva, esa morena se correría sin remedio. Envalentonada por mi indiferencia, recorrió con sus manos mi pecho, mi estómago y mis piernas. Al &nbsp;acreditar que bajo mi bañador mi pene&nbsp; no era inmune a sus caricias, me rogó que le diera permiso para subirse encima de mí y así poderme esparcir con mayor facilidad la crema bronceadora:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acdwZHcc.jpg" width="425" height="633">―¡Tú misma!― contesté al saber que era lo que esa guarrilla buscaba.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">No tardé en comprobar que estaba en lo cierto porque sin pedir mi permiso y poniéndose a horcajadas en la tumbona, incrustó el bulto de mi entrepierna en su sexo y haciendo como si la follaba, se empezó a masturbar. No quise detenerla al saber que eso solo la haría más susceptible a mi poder ya que a tela de mi bañador impediría que culminara su acto, eso solo la haría calentarse aún más. Muerto de risa, me mantuve a la espera mientras Paloma se frotaba con urgencia su clítoris contra mi pene. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Me encanta― berreó mientras se dejaba caer sobre mi pecho, haciéndome sentir la dureza de sus pezones contra mi piel.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Sus primeros gemidos no tardaron en llegar a mis oídos. La temperatura&nbsp; que abrasaba sus neuronas era tal que buscó mis labios con lujuria. Sin responder a sus besos pero deseando dejar esa pose y follármela ahí mismo, aguanté su ataque hasta que pegando un grito se corrió sobré mí dejando una mancha sobre la tela de mi bañador. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Entonces y solo entonces, le ordené:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Ponte a cuatro patas.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi vecina no necesitó que se lo repitiera para adoptar esa posición. Su cuerpo necesitaba mis caricias y ella lo sabía. Verla tan dispuesta,&nbsp; me permitió confesar:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Llevo años deseando follarte, zorra.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi confesión fue el acicate que necesitaba para entregarse totalmente y por eso aun antes de que mi lengua recorriera su clítoris, Paloma ya estaba berreando de &nbsp;deseo e involuntariamente, separó sus rodillas para facilitar mi incursión. Su sabor dulzón al llenar mis papilas incrementó aún más si cabe mi lujuria y separando con dos dedos los pliegues de su sexo, me dediqué a mordisquearlo mientras la morena claudicaba sin remedio.&nbsp;Su segundo orgasmo fue casi inmediato y derramando su flujo por sus piernas, mi vecina me rogó que la tomara.</span></div>
<div style="background: white;">
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<p><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Todavía, ¡No!― respondí decidido a conseguir su completa rendición. Para ello, usando mis dientes torturé su botón mientras mis dedos se introducían una y otra vez en su interior.</span></p>
</div>
<div style="background: white;">
<p><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Al notar que su cuerpo convulsionaba sin parar, vi llegado el momento de cumplir mi fantasía y cogiendo mi pene entre mis manos, lo acerqué hasta su entrada. La morena al advertir que me eternizaba jugando con su coño sin metérselo chilló descompuesta:</span></p>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
</div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Hazme tuya! ¡Lo necesito!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">Paloma era un incendio sin control. Berreaba y gemía sin pararse a pensar que mi esposa podría oír sus gritos. Lentamente, le fui metiendo mi pene. Al hacerlo, toda la piel de mi verga disfrutó de los pliegues de su sexo mientras la empalaba. La estrechez y la suavidad de su cueva incrementaron mi deseo pero fue cuando me percaté de que entre sus nalgas se escondía un tesoro virgen y aun no hoyado cuando realmente me volví loco. Mi urgencia y la necesidad que tenía de ser tomada provocaron que de un solo empujón se la clavara hasta el fondo:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―¡Házmelo como a tu esposa!― gritó al notar su sexo lleno.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su grito me hizo recordar la tarde anterior e imitando mi actuación de entonces, la cogí de la melena y dando un primer azoté en su trasero, exigí a Paloma que empezara a moverse. Mi vecina al oírme se lanzó en un galope desenfrenado moviendo sus caderas sin parar mientras se recreaba con mi monta.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Sigue!― relinchó al sentir que me agarraba a sus dos tetas y empezaba a cabalgarla. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Apuñalando sin piedad su sexo con mi pene, no tardé en escuchar sus berridos cada vez que mi glande chocaba con la pared de su vagina. Para entonces, su calentura era tal que mi pene chapoteaba cada vez que forzaba su vulva con una nueva penetración. Contagiando de su pasión, agarré su a modo de riendas y con una nueva serie de azotes sobre su trasero, le ordené que se moviera. Esas&nbsp;nalgadas la excitaron aún más y comportándose como una puta, me pidió que no parara. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Disfrutando de su estado de necesidad, decidí hacerla sufrir y saliéndome de ella, me tumbé en la tumbona mientras le decía que se sirviera ella misma.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Eres un cabrón― me soltó molesta por la interrupción.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Con su respiración entrecortada y mientras paraba de quejarse, se puso a horcajadas sobre mí y cerrando los ojos, se empaló con mi miembro. No tardó en reiniciar su salvaje cabalgar pero esta vez mi postura me permitió admirar sus pechos rebotando arriba y abajo al compás de los movimientos de sus caderas.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―¡Chúpate los pezones!― ordené.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Desbocada como estaba, mi vecino me obedeció y estrujando sus tetas, se los llevó a su boca y los lamió. Ver a esa zorra lamiendo sus pechos fue la gota que necesitaba para que el placer se extendiera por mi cuerpo y derramase mi simiente en el interior de su cueva. Paloma al sentir que las detonaciones que bañaron su vagina aceleró los movimientos de sus caderas y mientras intentaba ordeñar mi miembro, empezó a brutalmente correrse sobre mí. Con su cara desencajada por el esfuerzo, saltó una y otra vez usando mi pene como eje hasta que ya agotada, se dejó caer sobre mí mientras me daba las gracias diciendo:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Me has hecho recordar que soy una mujer.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Viendo su cara de alegría, acaricié su culito con ganas de rompérselo pero entonces miré el reloj y me percaté que mi mujer debía estar a punto de despertar. Sabiendo el riesgo que corría si María veía a su amiga tan feliz porque podría sospechar algo, le pedí que desapareciera durante un par de horas. Paloma comprendió mis razones pero antes de irse y mientras sus manos jugueteaban con mi entrepierna, me rogó:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Espero que esto se repita. ¡Me ha encantado!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Muerto de risa, contesté:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Dalo por seguro. ¡Estoy deseando estrenar tu pandero!</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Mi vecina sonrió al escuchar mi promesa y cogiendo su ropa, se fue a vestir mientras yo subía a despertar a mi esposa. Ya en mi habitación me tumbé a su lado y pegando mi cuerpo al suyo, busqué sus pechos.&nbsp; María abrió los ojos al notar mis manos recorriendo sus pezones. Por su sonrisa comprendí que debía cumplir con mis obligaciones conyugales para que no sospechara y sin más prolegómeno, me desnudé mientras ella se apoderaba de mi sexo. Al contrario del día anterior, esa mañana mi mujer y yo hicimos el amor lentamente, disfrutando de nuestros cuerpos y solo cuando ambos habíamos obtenido nuestra dosis de placer, me preguntó por Paloma:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Se ha levantado pronto y ha salido― contesté con más miedo que vergüenza que algo en mí hubiese hecho despertar su desconfianza.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Pero entonces, María soltando una carcajada comentó:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Tenemos que buscarla un novio.</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Su pregunta me cogió fuera de juego y deseando saber por qué lo decía pero sin ganas de mostrarme muy interesado, pregunté por qué:</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">―Ayer nos estuvo espiando cuando hacíamos el amor. La pobre lleva tanto tiempo sin un macho que está caliente- respondió en voz baja creyendo que podía enfadarme. </span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">Haciéndome el despistado me reí y sin darle mayor importancia, contesté:</span></div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">&nbsp;</span></p>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;">―Te lo juro: ¡No me había fijado!</span></span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<div style="background: white;"><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">&nbsp;</span></div>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><b><span style="color: #333333; font-family: 'Arial','sans-serif'; font-size: 14.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;">P</span><span style="font-size: 22px; text-align: start;">ara comentarios, también&nbsp;tenéis&nbsp;mi email:</span></b></span></p>
</div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><b>golfoenmadrid@hotmail.es</b></span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;"><span style="font-size: 22px;">&nbsp;</span></div>
<div style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;"><b>&nbsp;Si quieres ver un reportaje fotográfico más amplio sobre la modelo que inspira este relato búscalo en mi otro Blog: &nbsp; &nbsp; http://fotosgolfas.blogspot.com.es/</b></div>
<div style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial; font-size: 14px; text-align: justify;">&nbsp;</div>
<div style="font-size: 14px; text-align: start;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: start;">&nbsp;</div>
<div style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial; background-repeat: initial; background-size: initial;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: start;">&nbsp;</div>
<div style="text-align: start;">&nbsp;</div>
<div style="-webkit-text-stroke-width: 0px; background-color: white; color: black; font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: auto; text-align: justify; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: auto; word-spacing: 0px;">
<div style="margin: 0px;">
<div style="margin: 0px;"><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b>¡SEGURO QUE TE GUSTARÁ!</b></span></span></div>
<div style="margin: 0px;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="http://i.imgbox.com/adcNLNjP.jpg" width="537" height="800"><br><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b><br></b></span></span><p></p>
<div style="clear: both; text-align: center;">&nbsp;</div>
<p><span style="color: #333333; font-family: Verdana, Tahoma, Arial;"><span style="font-size: 14.4444446563721px;"><b>&nbsp;</b></span></span></p>
</div>
</div>
</div>


<p></p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B06XFJSDLY"><img decoding="async" width="1024" height="393" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/12/el-dilema-2-1024x393.jpg" alt="" class="wp-image-19166" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/12/el-dilema-2-1024x393.jpg 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/12/el-dilema-2-300x115.jpg 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/12/el-dilema-2-768x294.jpg 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2018/12/el-dilema-2.jpg 1500w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;Duelo de divas en la gran manzana&#8221; (POR GOLFO y VIRGEN JAROCHA)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 07:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[lésbico]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
		<category><![CDATA[VIRGEN JAROCHA]]></category>
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					<description><![CDATA[Duelo de divas en la gran manzana Al despertar esa mañana, la conductora de Televisión Sara Aspen abrió las cortinas de su habitación y descubrió que a pesar de las funestas predicciones del hombre del tiempo, esa mañana lucía un sol espléndido en Nueva York. Cómo quería aprovecharlo y no tenía nada qué hacer hasta el día siguiente, decidió dar un paseo por el Central Park. Aun así y en contra de la costumbre de los urbanitas que pueblan la gran manzana, decidió ponerse guapa en vez de ponerse un chándal porque aunque no estuviera en México, tenía una reputación [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Duelo de divas en la gran manzana</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al despertar esa mañana, la conductora de Televisión Sara Aspen abrió las cortinas de su habitación y descubrió que a pesar de las funestas predicciones del hombre del tiempo, esa mañana lucía un sol espléndido en Nueva York. Cómo quería aprovecharlo y no tenía nada qué hacer hasta el día siguiente, decidió dar un paseo por el Central Park.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aun así y en contra de la costumbre de los urbanitas que pueblan la gran manzana, decidió ponerse guapa en vez de ponerse un chándal porque aunque no estuviera en México, tenía una reputación que mantener. No en vano durante los últimos años, su nombre siempre había estado entre las mujeres mejor vestidas de su país. Por eso, abriendo la ducha dejó caer el coqueto camisón de encaje que le había regalado un antiguo novio y mientras el agua se caldeaba se quedó mirando en un espejo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Con satisfacción se fijó que a pesar de sus treinta años sus pechos conservaban la dureza de los quince sin que hubiese hecho mella en ellos la edad. Contenta se giró para comprobar que sus nalgas seguían siendo el objeto de deseo de tantos compatriotas y por eso no pudo más que sonreír al espejo cuando la imagen que este le devolvía era el de un trasero estupendo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « Tengo que reconocer que estoy buenísima”, pensó mientras se ponía el gorro de ducha para evitar echar por tierra el trabajo de su peluquero favorito.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ya bajo la regadera, se puso a pensar en el maravilloso amante que le estaría esperando a su vuelta y mientras se enjabonaba dejó que su imaginación volara y fueron las manos de ese morenazo las que amasaron sus senos mientras distribuía el gel por su piel. Sin darse cuenta la calentura fue incrementándose en su interior y solo se percató de su estado cuando al pasar sus dedos por uno de sus pezones se lo encontró duro y sensible.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Asustada por lo excitada que estaba sin motivo, se aclaró y salió de la ducha. Ya de vuelta en su habitación y mientras elegía el vestido que ponerse, se fue tranquilizando y por eso al salir hacia el restaurante, volvía a ser la mujer segura y exitosa de la que estaba tan orgullosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Las miradas y los cuchicheos que despertó a su paso, solo confirmaron su autoestima y por eso cuando se sentó en la mesa y un grupo de señoras vinieron por sus autógrafos, las recibió con una sonrisa y pacientemente les fue regalando una foto firmada que tenía en su bolso:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Me debo a mi público»</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acmyKtEh" width="424" height="639">Una vez acabada esa rutinaria función publicitaria, llamó al mesero y le pidió un café con una tostada. En su fuero interno hubiese deseado saciar su apetito con un par de huevos y unos chilaquiles pero haciendo un esfuerzo, se dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Para ser bella hay que sufrir», y mojando sus ganas en el café, terminó ese frugal almuerzo sintiendo más hambre que antes de empezar.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al salir nuevamente tuvo que firmar un par de fotos pero en contra de la vez anterior, lo hizo con desgana. Todos los días le pasaba lo mismo, se ponía de mal humor por no poder saciar a su estómago para que la grasa no se le acumulara en el trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Molesta por la dureza de su régimen, salió a la calle y se puso a pasear por ese enorme parque. Siempre que recorría los caminos empedrados del Central Park, no podía dejar de sorprenderse del número de personas que todas las mañana hacía ejercicio por sus veredas…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mientras eso ocurría, a pocas millas de allí, Ivanna se había despertado, había levantado a sus hijos y les había acompañado a desayunar como tantas madres en este mundo. Daba igual que fuera una rica heredera, propietaria de muchas empresas y con una marca de joyería con su nombre, en cuanto se había quedado embarazada del primero decidió que por nada del mundo permitiría que una nana se ocupara de su retoño.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Todavía recordaba con dolor su infancia donde ante la ausencia de sus padres habían sido unas criadas las que realmente se habían ocupado de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “Con mis hijos, eso un nunca ocurrirá”, se dijo ese día y aunque sus ritmo de trabajo a veces lo hacía imposible, cuando estaba en la gran manzana era ella quien se ocupaba de llevarlos al colegio.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Por eso en cuanto se terminó de vestir y se echó unas gotas de Rosa de Alejandría en su cuello, agarró su maletín y metiéndose en la limusina, esperó a que los niños se subieran para pedirle al chofer que los llevara. Ya de camino a la escuela, como era habitual en ella, se puso a repasar su agenda y con desagrado, cayó en la cuenta que tenía un evento promocional en la quinta avenida, muy cerca del Central Park.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡Qué pesadez!», mentalmente se lamentó sin que de sus labios saliera una queja no fuera a ser que la oyeran y sus hijos pensaran que a mamá no le apetecía trabajar.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ser Ivanna Truly tenía sus deberes y desde bien cría, su padre se lo había dejado claro:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Eres una figura pública y millones de ojos te vigilaran esperando tu tropiezo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Por nada del mundo pondría en peligro el buen nombre de su familia, al contrario de lo que hacían algunas de otras herederas de emporios aún más grande que el suyo. Ella era y sería siempre, un ejemplo para los neoyorkinos. Y si alguna vez decidía permitirse un flaqueo, lo haría en su casa fuera de los focos de la prensa.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Dos horas más tarde y habiendo cumplido con sus compromisos profesionales, Ivanna decidió tomar un café en la tienda de Ralph Lauren aprovechando que estaba cerca. Por eso tras avisar a su equipo de seguridad , se bajó de su automóvil y entró en el local. Como siempre se vio asediada por los fans y tuvo que ser uno de sus guardaespaldas quien le abriera pasillo hasta la cafetería.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Una vez allí, observó con disgusto que todas las mesas estaban ocupadas y ya se iba cuando de pronto oyó a su espalda que alguien la llamaba. Al darse la vuelta, descubrió que era una locutora de la televisión mexicana que hacía dos meses le había hecho una entrevista y sabiendo que debía mantener buenas relaciones con la prensa, decidió acercarse a ver que quería.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Te apetece acompañarme? Estaba a punto de pedirme un café.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aunque no le apetecía mucho la idea, recordó que esa rubia le había caído simpática y por eso accedió a compartir con ella la mesa. Como en México la plática de esa mujer resultó entretenida y hablando de moda y de diseño se les pasaron las horas hasta que recibió una llamada de su marido preguntando donde estaba. Al comentarla que estaba tomando un café en ese local, Harry le dijo que estaba enfrente y que le esperara allí.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> No habían pasado diez minutos cuando apareció por la puerta mirando hacia el local en busca de Ivanna. Al encontrarla en una esquina se acercó hasta ellas y con una sonrisa en su rostro preguntó sin darle antes el beso con el que tenía acostumbrada a su mujer:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿No me vas a presentar a tu amiga?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La rica heredera antes de responder se percató que su hombre estaba devorando con la mirada a la mexicana, por eso de muy mala gana, se la presentó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Sara te presento a mi marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La locutora que lo había reconocido de las revista, se levantó para saludarle de un beso con tan mala fortuna que tropezó con el bolso de Ivanna y solo la ayuda de Harry evitó que cayera de bruces al suelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Esta zorra lo ha hecho a propósito», pensó su mujer molesta de que Harry al hacerlo, la cogiera de la cintura.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara por su parte, se puso colorada al percatarse que se había excitado al notar los músculos de los brazos de su salvador y por eso sentándose de inmediato, no notó que un botón de su blusa se le había desabrochado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Semejante exhibición involuntariamente despertó el interés del tipo y recreándose en el sugerente canalillo de la mexicana, saludó con la mano a su mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¿De qué va? ¿No se da cuenta que estoy presente?», exclamó mentalmente su esposa ya francamente cabreada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Como el don Juan que había sido antes de conocer a Ivanna, Harry comenzó a charlar con la mexicana sin dejar de mirar su escote y mientras a su lado, la ira de su mujer iba tornándose cada vez mayor. Decidida a darle una lección, llamó al camarero y mientras este llegaba, se desabotonó su blusa sabiendo que esa mañana no se había puesto sujetador.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « Ahora verá», se dijo y justo cuando el empleado llegó con la bandeja, se echó hacia adelante dejando al descubierto sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El pobre sujeto no se esperaba tal exhibición y poniéndose nervioso derramó las bebidas sobre la rica heredera sin que su marido se enterara del motivo de tal torpeza.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Señora, lo siento.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Asustado hasta la médula el latino, intentó secar el estropicio con un trapo pero solo consiguió manosear los senos de la rubia que enfadada, se levantó y pidió a su marido que la acompañara fuera.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/abyqjt7D" width="424" height="639">Harry que estaba embelesado con la rubia locutora y que quería hablarla de sus planes de lanzar una cadena de televisión para hispanos, sin pensárselo bien y antes de acompañar a su mujer, la invitó a cenar esa noche en el edificio Truly.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿A qué hora?- contestó la mexicana.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El gringo que no se había fijado en la cara de cabreo de su mujer, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -A las ocho y media.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, se despidió y juntos salieron hasta la limusina que les esperaba en la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ya en el coche, Ivanna estaba que se subía por las paredes mientras Harry ajeno a lo que su esposa estaba sintiendo, no paraba de hablar de la locutora. Lo peor para la heredera fue cuando sin mala intención le preguntó que le parecía contratar a esa monada para que fuera la cara bonita del canal:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Piénsalo, Sara es muy popular en México y podremos aprovechar su popularidad para crecer como la espuma entre los inmigrantes.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Celosa hasta decir basta, Ivanna no pudo más que reconocer que era una buena idea mientras en su interior planeaba su venganza.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Esa putita y este patán sabrán que no es bueno tenerme de enemiga», masculló entre dientes en la soledad de su cuarto de baño mientras se preparaba para la cena.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al salir y entrar en su cuarto, como quien deja caer la cosa, dijo a su marido:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Harry, prefiero cenar en casa. Porque no llamas a Sara y le dices que un chofer pasará a recogerla.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El bobo no vio la encerrona que suponía el hecho de recibirla en casa lejos de las miradas de terceros y creyendo en la buena fé de su mujer, cogió su teléfono y llamó a la rubia a su hotel. La locutora al enterarse que cenaría en la mansión de ese matrimonio, vio la oportunidad de comentar a su vuelta a México que era de las pocas compatriotas que había tenido ese honor y por eso, con tono meloso, aceptó de inmediato.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ivanna no pudo más que sonreír discretamente al saber que esa guarrilla no saldría indemne de la cena, tras lo cual eligiendo sus mejores galas, esperó su llegada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> A cinco kilómetros, Sara estaba desesperada porque la ropa que había traído del DF no era lo suficientemente elegante y por eso, cogiendo su bolso se lanzó escaleras abajo en busca de alguna boutique donde comprar algo acorde.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La suerte le acompañó porque en el hall encontró una todavía abierta y sin pensárselo dos veces, llegó a la dependienta y le dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Necesito algo sexy y elegante.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La encargada dudó unos instantes y sacando un vestido de su percha se lo dio diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Pruébeselo, le aseguro que con él su pareja caerá entre sus brazos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aunque el color vino no era uno de sus favoritos, la locutora confió en el buen gusto de la mujer y pasando a un probador, se lo puso. Al mirarse en el espejo, le gustó la imagen que se reflejaba porque el escote en forma de corazón de ese traje maximizaba la belleza de sus pechos sin resultar vulgar. El único problema era que al mirar que apenas le llegaba a medio muslo, pensó que quizás era demasiado atrevido pero al girarse y comprobar el trasero que le hacía, decidió quedárselo….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La mansión Truly.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La limusina llegó puntualmente a la cita y no queriendo llegar tarde Sara se introdujo en su interior. Ya acomodada en el asiento, no pudo más que admirar la elegancia que transpiraba todo el vehículo y deseó que algún día ella también tuviera el dinero suficiente para ser la propietaria de uno y recordando que ambos componentes del matrimonio que iba a ver estaban forrados, muerta de risa pensó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Como se apendeje esa rubia, le vuelo a su marido.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aunque en ese momento no lo pensaba en serio cuando el coche entró en el jardín de esa mansión y sabiendo que el tal Harry se la había regalado a su esposa como regalo de boda, se tuvo que morder los labios para no gritar:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> ¡YO LO QUIERO!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Si el jardín era espectacular, la casa lo era aún más. No solo era enorme, era francamente impresionante. En su imaginación ya era ella la dueña de todo cuando la verdadera propietaria rompió su encanto esperándola encima de las escaleras.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Embutida en un traje de seda rojo sangre estaba sublime. Era tanta la clase y belleza de la mujer que comparándose con ella, se vio en desventaja. El colmo fue cuando subiendo hasta ella, Ivanna la recibió con una sonrisa diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Bienvenida a mi territorio.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara se percató del reto velado con la que esa mujer la saludó pero no queriendo enturbiar desde el inicio la velada, se quedó callada y respondió con un beso en su mejilla diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Es un honor.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al contrario que su mujer, Harry se mostró cordial en exceso y dándole un abrazo, dejó que su mano por un segundo recorriera el trasero de la mexicana. Esa rápida caricia provocó que sus pezones se pusieran duros de inmediato e Ivanna al descubrirlo pensó que esa zorrita iba a por su marido:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « No tardará en arrepentirse», pensó mientras entraban al salón donde tenía preparado el aperitivo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Una vez dentro, le molestó ver que su marido agarraba a la mexicana de la cintura mientras le enseñaba orgulloso los diferentes reconocimientos que había conseguido su mujer pero la gota que hizo explotar a la rubia heredera fue a su rival diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> &#8211; ¿Y cuál de ellos no ha comprado?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> &#8211; ¡No he comprado ninguno! ¡Son gracias a mi esfuerzo!- gritó enfrentándose cara a cara con ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara disfrutando de esa pequeña victoria, soltó una carcajada diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Era broma. ¡No te enfades que se te hacen arrugas!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Instintivamente, Ivanna sacó un espejo de su bolso y miró su rostro sin darse cuenta que eso era exactamente lo que quería esa arpía. La certeza de su derrota llegó de la forma más cruel que no fue otra que oír a Harry reírse con la ocurrencia.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡Ella se lo ha buscado! ¡Pienso humillarla tanto que tenga que volver con el rabo entre las piernas a su subdesarrollado país!», sentenció mentalmente mientras pedía al mayordomo que abriera una botella de su mejor chardonney.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Con ganas de saltarla al cuello, la heredera tuvo que aguantar durante el aperitivo que su marido propusiera a la locutora el hacerse cargo de los informativos de la nueva cadena y que Sara haciéndose de rogar, le contestara que tenía que pensárselo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡Será puta! ¿Qué tiene que pensar? ¡Si es una muerta de hambre!», cada vez más cabreada, pensó para sí.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adibC5B5.jpg" alt="" width="424" height="638">Harry, que no había advertido ni el cabreo de su mujer ni que era una pose la actitud de la mexicana para negociar mejor, se desvivió para convencer esa rubia a base de halagos, piropos y demás galanteos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Celosa y humillada, cuando el servicio le avisó que la cena estaba lista, decidió pasar al ataque y disimulando ya en la mesa, entabló una cordial conversación con esa mujer mientras esperaba la oportunidad de devolver multiplicados sus desplantes. Aunque Sara se percató de ese cambio pero no dijo nada sino como le había enseñado una estructura como televisa, decidió esperar con las uñas preparadas el siguiente ataque.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> En cambio, Harry con los ánimos insuflados al ser el objeto de atención de esas dos bellezas y sin dejar de coquetear con ninguna, se relajó y siguió bebiendo a un ritmo pausado pero constante de forma que las dos primeras botellas cayeron antes de que terminaran el segundo plato.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al pedir la tercera, el mayordomo se disculpó con su señora diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Se nos han acabado aquí arriba. ¿Me puede dar la llave de la bodega y subo otras dos más?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aunque le molestó esa falta de previsión, vio en ella la oportunidad que estaba buscando y dirigiéndose con voz melosa a su marido, dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Cariño, sabes lo poco que me gusta que entren donde guardo mi colección de vinos, ¿Te importaría bajar tú?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ya con la voz tomada, Harry no puso inconveniente y pidiendo perdón dejó a las dos rivales solas, una frente a la otra mirándose a los ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Se podía cortar con un cuchillo el ambiente. Las dos divas sabían que se avecinaba un duelo del que solo una de ellas saldría triunfante mientras la perdedora se sentiría humillada de por vida. Retándose en silencio, durante unos interminables segundos amabas mujeres fueron midiendo sus fuerzas con la mirada, intentando que la otra se sintiera intimidada.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Como anfitriona, Ivanna decidió que ella debía de iniciar las hostilidades y por eso con tono suave para que no la oyeran desde la cocina, dijo a su rival:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Mira zorrita, sé lo que pretendes…</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Con una sonrisa cargada de desprecio, la mexicana la interrumpió diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No tienes ni idea.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Elevando su tono, la norteamericana contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Crees que con tu vulgar coquetería me puedes quitar a mi marido? ¡Te falta clase y estilo!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La locutora soltó una carcajada y retando directamente a su rival, con voz baja, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No te engañes, frente a mí, solo tu dinero me hace sombra. Si no fuera por él, Harry sería un cachorrito en mis manos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La mención a su riqueza fue el detonante de la ira de Ivanna que sin medir las consecuencias, espetó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Soy mucho más mujer que tú!- y producto de su enfado, llevando las manos hasta sus pechos, le soltó: -Te apuesto un millón de dólares y mi marido a que pudiendo elegir, Harry me prefiere a mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, Sara contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Y si pierdo?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Renuncias al puesto que te ofrece y te vas como la ilegal que eres derechita a la frontera y desapareces de nuestras vidas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Aceptó- contestó tras pensarlo unos segundos al percatarse que en el peor de los casos, se quedaba como hasta ahora y disfrutando de antemano, preguntó: -¿Cómo quieres hacerlo? ¿Cómo piensas darle libertad para elegir entre nosotras? No sería un duelo justo si tu marido cree que puede tener consecuencias el elegirme a mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> ¡Ivanna no había pensado en ello!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El contrato prenupcial que su padre le había obligado a firmar era claro: Si Harry era infiel, ¡Perdería hasta la camisa! Tuvo que hacer un esfuerzo para evitar que en sus labios se dibujara una sonrisa y convencida que ese papel desnivelaría la balanza en caso de duda, mintió a su enemiga diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Por eso no te preocupes. No somos tan pueblerinos como los mexicanos. Ya hemos hecho antes intercambios de pareja.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La locutora no la creyó pero el premio era tan inmenso que sabiendo que esa mujer llevaba las cartas marcadas, decidió asumir el riesgo al confiar en sus encantos. Aun así insistió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Cómo empezamos?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La heredera sin llegarse a creer lo tonta que era esa zorra, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Después de la cena, tontearemos entre nosotras poniendo cachondo a Harry y cuando quiera unirse a la fiesta, le obligaremos a elegir a una. Con la que se vaya primero, ¡Habrá ganado!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Todavía estaban discutiendo los términos del acuerdo cuando hizo su aparición Harry con las botellas. Ajeno a la red que esas dos iban a tejer a su alrededor durante su ausencia en su mente se había imaginado un trio con ellas dos. Aunque sabía que en la universidad Ivanna había tenido un desliz lésbico con su compañera de cuarto, este no pasó de unos besos y un par de achuchones.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «¿Y si las emborracho?», se preguntó sin darse cuenta que era el alcohol que llevaba ingerido el que hablaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tan caliente le había puesto la idea que decidió intentarlo. Por eso nada más volver al comedor, abrió la primera y rellenando las tres copas, brindó con ellas diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Por el resultado de esta noche.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El iluso no supo reconocer el significado del brillo de los ojos de ambas mujeres al hacer dicho brindis y creyó que aunque pareciera imposible cabía la posibilidad que se cumpliera su deseo. Ese espejismo se vio reafirmado durante el resto de la cena al percatarse que su esposa no ponía peros ante el tonteo descarado de la extranjera.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡Esta noche será memorable!», continuamente se decía mientras sin parar vaciaba las botellas una tras otra en las tres copas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Incluso la tirantez que notó en un principio entre las damas había desaparecido y tanto Ivanna como Sara reían sin control cada una de sus sugerencias. Estaba tan envalentonado cuando ya habían acabado el postre, se le ocurrió decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Os lleváis tan bien que parecéis novias.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ese fue el momento que eligió su esposa para que diera inicio el enfrentamiento con la locutora y poniendo voz melosa mientras por encima de la mesa agarraba la mano de la mexicana, le respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Te gustaría?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El tono de su mujer incrementó sus esperanzas pero no sabiendo qué tipo de terreno pisaba, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No estoy seguro.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ivanna no pudo evitar soltar una carcajada al comprender la prudencia de su marido y despidiendo al servicio para que nadie fuera testigo, levantándose de la mesa fue hasta la rubia y dándole un beso en las comisuras de sus labios, miró a su marido diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Vamos al salón. Ocúpate tú de las copas, mientras pongo música.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Harry no supo reaccionar al ver esa muestra de cariño y se quedó paralizado de pie junto a la mesa. Tuvo que ser Sara quien le sacara de ese estado: Pasando junto a él abrazada a su esposa, le soltó un suave azote en el culo mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Date prisa, Don Juan. Tus mujeres tienen sed.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acfxiQwq.jpg" alt="" width="424" height="638">Nervioso ante la perspectiva de poseer a esas dos bellezas, el tipo sirvió una primera copa y se la bebió de golpe antes de poner las demás, de forma que cuando terminó en los altavoces ya sonaba un tango. Harry no tuvo tiempo de sentarse porque retirando los vasos, su mujer lo sacó a bailar.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Si ya eso fue una sorpresa mas lo fue notar que mientras bailaban su mujer pegó su pubis contra su sexo y sin importarle la presencia de la locutora empezaba a restregar su coño contra él.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡No puedes ser!», exclamó mentalmente al notarlo y no queriendo excitarse antes de tiempo, intentó retirarse pero Ivanna se lo impidió llevando la mano hasta su trasero.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara mientras tanto se iba encabronando al saber que su rival estaba haciendo trampas y por eso, simulando una sonrisa, decidió unirse a la pareja.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Esta puta estirada no sabe quién soy yo» y cogiendo una mano del marido, se la colocó en su trasero mientras abrazaba a los dos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La heredera sonrió al ver la burda maniobra de la mexicana e imitándola llevó la otra a sus nalgas, pensando:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Menudo error ha cometido, Harry se dará cuenta que el mío es mejor», sin saber que en ese momento, su marido estaba disfrutando de ambos por igual.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al bailar el tango, obligó a su pesar que las dos enemigas pegaran sus pechos una contra la otra y aprovechándolo, Sara murmuró en el oído de la otra:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Estás plana. ¡Pareces un hombre!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Que menospreciara sus senos, indignó a Ivanna que queriendo darle una lección usó un requiebro para propinarle un pellizco en mitad de una teta.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¡Me has hecho daño! ¡Puta!- recriminó a su agresora en la siguiente vuelta y no queriendo ser menos, agarró entre sus dedos una de las areolas de la heredera y apretó.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Mientras ese duelo ocurría, el marido no se enteraba de nada al ir alternando de una a la otra con su pene completamente erecto, bastante tenía el pobre sujeto con disimular el bulto de su entrepierna.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> El que esa locutora de tres al cuarto le hubiese devuelto la agresión sacó de sus casillas a Ivanna y queriendo castigar su osadía, desgarró la camisa de su rival dejando al descubierto sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No estás mal dotada- reconoció al comprobar lo que escondía esa mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La mexicana ni siquiera hizo el intento de ocultarlos y disimulando su cabreo, bajó los tirantes de su agresora liberando su delantera.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al ver supuesto don Juan a las dos mujeres semi desnudas, creyó que era un juego y aplaudiendo se sentó con su copa en el sofá, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Estáis preciosas haciendo que estáis cabreadas. ¡Bailad para mí las dos juntitas!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ya bastante borracho, no se percató de la mirada asesina que le dirigió su mujer ni tampoco que cuando obedeció cogiendo a Sara entre sus brazos, le dijo al oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No sé qué ven tantos millones de mexicanos en ti. Para no tener no tienes ni nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, al notar la impotencia de la heredera, la mexicana agarró con sus manos el trasero de Ivanna y pegándole un buen magreo, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Debería hacer más ejercicio, tienes el culo caído.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Aunque ese insulto hizo mella en la heredera, mas vergüenza le provocó sentir un pinchazo en su entrepierna producto de ese toqueteo y rechazando ese pensamiento, tomando la iniciativa quiso jalar de los vellos púbicos de su enemiga con tan mala suerte que sus dedos lo único que se encontraron fue con un sexo totalmente depilado. Recuperada de la sorpresa y no queriendo perder la oportunidad de humillarla, murmuró uniendo sus cabezas mientras metía una de sus yemas entre esos pliegues:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -No me imaginaba que una mojada tuviese el buen gusto de no parecer un mono.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara abrió los ojos al notar la agresión pero pensando que si el marido veía a su mujer metiéndole mano se iba a excitar con la idea de poseerla él también, no tardó en separar sus rodillas y enfrentándose a la otra rubia, dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Te calentaste? ¡Putilla!- y muerta de risa, le soltó: -Creo que no tardaré en tenerte a mis pies.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Las palabras de la locutora recordaron a Ivanna lo que se jugaba y por eso respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Te equivocas. Eres tú la que no tardará en berrear como una puta ante mí. Le demostraré a Harry que soy mucha más mujer que tú- mientras aprovechaba para acariciar con sus yemas el clítoris de su enemiga.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Tal era el cabreo de las dos que ninguna se percató que el objeto de su enfrentamiento se había quedado dormido en el sofá y que ocurriera lo que ocurriese, iba a dar igual.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sara no se esperaba esa reacción pero no le costó comprender las intenciones de esa arpía y mientras notaba que no era indiferente a la forma en que la estaba masturbando, decidió cambiar de estrategia y fingiendo una calentura que todavía no tenía, llevó sus labios a los de su rival mientras pensaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> «Si crees que me vas a poner bruta, estás confundida».</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al sentir el beso, Ivanna creyó iba camino a la victoria y que esa rubia no tardaría en correrse. Por ello, forzó la boca de su rival con su lengua mientras seguía torturando su botón. La locutora dejó que la heredera jugueteara un rato en el interior de su boca antes de llevar una de sus manos hasta el pecho de la otra acariciándolo y al encontrar su pezón erecto, vio la oportunidad de devolverle la calentura que ya se acumulaba en su entrepierna. Decidida a no dejarse vencer, la fue besando por el cuello con la intención de apoderarse de ese rosado trofeo. Al llegar a su meta, lamió esa maravilla antes de mordisquearla suavemente.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> En cuanto la americana sintió la acción de los dientes de la otra, no pudo reprimir un gemido mitad placer mitad vergüenza por saber que lo había provocado una mujer y encima mexicana. Con la respiración entrecortada, Ivanna se sintió indefensa y por eso buscó con la mirada el apoyo de su marido. Pero desgraciadamente, descubrió pasmada que Harry se había quedado dormido con su pene en una mano y su copa en la otra.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> « ¡Está K.O.!» exclamó mentalmente al percatarse que producto del alcohol estaba inconsciente.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ese descubrimiento curiosamente la tranquilizó al saber que no iba a perder la apuesta pero también porque él no sería testigo de su calentura. La situación la había puesto cachonda y sin el riesgo de romper su matrimonio decidió aprovechar la apuesta para experimentar por primera vez que se sentía al estar con una mujer. Para evitar que Sara conociera el estado de su esposo y diera por cancelada la apuesta, la giró de forma que este quedara a su espalda.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/acwgyASf.jpg" alt="" width="424" height="638">Ya segura que la locutora no se iba a percatar que el tipo había caído en los brazos de Morfeo, ofreció a su rival sus pechos como ofrenda, esperando que cayendo en su juego los tomara nuevamente entre sus labios mientras incrementaba las caricias de sus dedos sobre el ya erecto botón de la mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “Me estoy poniendo cachonda”, muy a su pesar reconoció la hispana al sentir que un calambrazo recorría su cuerpo al ritmo con el que esa zorra la estaba pajeando.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> No queriendo perder la iniciativa, Sara cogió uno de los pezones de la heredera entre sus dientes y pegándole un suave mordisco, buscó que su enemiga se contagiara de la misma calentura que ya la atormentaba. El gemido de placer que brotó de su garganta le dio los ánimos suficientes para atreverse a aprovechar la ventaja para obligar a esa mujer a rebajarse a lamerle los pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ivanna azuzada por una lujuria que hacía años que no sentía se lanzó como una posesa a chupar los duros senos de la mexicana, olvidando por primera vez el verdadero objetivo de ese duelo. Las rosadas areolas de la rubia al recibir esas atenciones obviaron que eran producidas por otra mujer y traicionando a su dueña, reaccionaron con una celeridad tal que la hizo boquear y reconocer en voz alta:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Sigue puta. ¡Me encanta!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La heredera vio en esa súbita debilidad una oportunidad de dejar zanjada quien era más mujer y disfrutando de los aullidos de placer de su contendiente, incrementó la velocidad con la que su lengua recorría los pezones de la hispana. Lo que no se esperaba la nacida en los Unites fue que en ese momento, Sara dejara caer sobre una de sus nalgas un sonoro azote.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Al sentirlo lejos de indignarse, se notó azuzada en su lujuria y antes que se diera cuenta se vio desgarrando lo poco que le quedaba de la ropa a su rival. Con Sara únicamente portando un coqueto tanga se tomó un segundo para valorar el cuerpazo que tenía su rival, antes de sufrir su carísimo traje el mismo destino.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Me costó diez mil dólares- protestó al ver hecho trizas ese exclusivo modelo y llevando sus dedos al tirante que unía el encaje del escueto calzoncito de la hispana, echa una furia lo rasgó dejando totalmente en cueros a su enemiga.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> La locutora al verse desnuda no quiso darle esa ventaja a su oponente y aprovechando un descuido usando una llave de judo, la tumbó contra su voluntad sobre la costosa alfombra persa y tirándose sobre ella, la despojó de la blanca braguita que todavía lucía sobre su sexo. Al hacerlo, las yemas de la mexicana rozaron los pliegues de la americana descubriendo que esa zorra estaba al menos tan cachonda como ella. Viendo que Ivanna todavía no se había repuesto de la sorpresa, decidió aprovechar esa revelación para obligarle a separar sus rodillas mientras ella hundía la cara entre las piernas de su indefensa víctima.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “¿Qué estoy haciendo?”, recapacitó durante un instante al saborear el fruto prohibido que la gringa escondía entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Alucinada y sorprendida por igual, tuvo que reconocer que el aroma agridulce que manaba del pubis de esa mujer le estaba trastornando e incapaz de contenerse, recogió entre sus dientes el ya erecto clítoris que el destino había puesto en su camino y con un celo enfermizo, se puso a disfrutar de su sabor mientras escuchaba los gemidos con la satisfacción de un depredador.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “Esta puta no va a tardar en correrse”, pensó pasando por alto que su propio cuerpo se estaba viendo afectado en demasía con el roce de la tersa piel de su oponente.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> En ese instante, Ivanna estaba aterrorizada no solo porque estaba gozando como nunca sino porque veía cercana su derrota. Sacando fuerzas de la desesperación, consiguió despejar su mente y retomando la iniciativa, introdujo dos yemas dentro del coño de su agresora mientras ésta continuaba asolando sus defensas a bases de lengüetazos. La humedad que empapó sus dedos y el aullido de placer que oyó al penetrarla le dieron nuevos ánimos y con toda la celeridad que pudo comenzó a pajearla sin saber si llegaría a tiempo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “¡Aguanta nena!”, se dijo, “¡No debes perder!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Por su parte la mexicana, que ya se creía ganadora, al experimentar las uñas de la americana entrando y saliendo del interior de su sexo, palideció al sentir un placentero escalofrió que surgía de sus entrañas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “¡Un minuto más!”, pidió a su cuerpo que esperara y recordando que ella misma se volvía loca cuando se acercaba el clímax y le mordían el clítoris, cerró sus dientes sobre el hinchado botón de la mujer.<img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/acoyqksR.jpg" alt="" width="424" height="638"></span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ese mordisco fue una carga de profundidad en la mente de la heredera que desesperada empezó a azotar el culo de sus rival en un postrero intento de evitar el orgasmo.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> “¡No aguanto más!”, lloró en silencio al notar el latigazo de placer que recorría su cuerpo y ya derrotada se dejó llevar por las explosivas sensaciones sin darse cuenta que al mismo tiempo que ella se corría, la arpía que tenía entre las piernas hacía lo mismo quizás con mayor énfasis.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Los gritos de ambas retumbaron en las paredes del salón al ritmo que sus cuerpos convulsionaban sobre la alfombra mientras el objeto de la apuesta roncaba su borrachera ajeno al resultado. Sin saber a ciencia cierta quien había ganado y quien había perdido, las dos mujeres disfrutaron de la belleza de Lesbos olvidando temporalmente sus desavenencias.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Sus labios sellaron una paz momentánea dejando que sus lenguas juguetearan en la boca de su rival mientras sus cuerpos se volvían a entrelazar en una danza tan ancestral como prohibida. Una vez liberadas de sus prejuicios, Ivanna y Sara se vieron inmersas en un prolongado gozo del que solo salieron cuando escucharon que Harry soltaba la copa que todavía mantenía en su mano.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Muertas de risa, unieron sus bocas con renovado ardor durante unos segundos hasta que con una sonrisa la americana susurró en el oído de su rival:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Zorra, te he ganado.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Lejos de ofenderse, la locutora soltó una carcajada diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Eso es mentira, ¡has sido tú la primera en correrse!</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> De buen humor ambas discutieron durante un rato de quien era la victoria mientras no se dejaban de acariciar y viendo que no llegaban a un acuerdo, entornando los ojos, Sara propuso a su rival:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -La noche es larga. Veamos quien consigue mas orgasmos de la otra.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ivanna, ayudando a la mexicana a levantarse del suelo, contestó mientras pasaba su brazo por la cintura de la otra mujer:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Acepto aunque solo sea para demostrarte que eres una zorra y tengas que volver a tu país con la cola entre las piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Luciendo una sonrisa de oreja a oreja, la aludida le respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Puta, serás tú la que pierda y el puesto será mío.</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> Ya estaban saliendo del salón rumbo a la habitación cuando volteándose la invitada miró al despojo de hombre que yacía alcoholizado sobre el sofá y riendo preguntó a su rival:</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué hacemos con tu marido?</span><br />
<span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"> -Déjale durmiendo, ¡esto es entre tú y yo!&#8230;.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;<img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://i.imgbox.com/achzL9PD.jpg" alt="" width="600" height="904"></span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8221; La huésped del hotel me entregó su culo&#8221;. (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2026 12:25:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La huésped del hotel 2. En el capítulo anterior, os narré como mi jefe me pidió hacerme cargo de una huésped muy especial y como queriendo consolarla, resultó que Susana fue a mí a quien animó. En este, mi idea es profundizar en su personalidad y los motivos que llevaron a su ex novio a dejarla. Os confieso que estaba confuso cuando atraqué la motora porque Susana me había dejado apenas respirar y olvidándose de la presencia de Elena, había aprovechado que nadie nos podía ver en esa cala para echarme todos los polvos que pudo hasta que mi maltrecho [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>La huésped del hotel 2. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>En el capítulo anterior, os narré como mi jefe me pidió hacerme cargo de una huésped muy especial y como queriendo consolarla, resultó que Susana fue a mí a quien animó. En este, mi idea es profundizar en su personalidad y los motivos que llevaron a su ex novio a dejarla. </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os confieso que estaba confuso cuando atraqué la motora porque Susana me había dejado apenas respirar y olvidándose de la presencia de Elena, había aprovechado que nadie nos podía ver en esa cala para echarme todos los polvos que pudo hasta que mi maltrecho instrumento se negó a seguir siendo usado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No tengo ni idea de cuantas veces follamos, jodimos o hicimos el amor porque comportándose como una transformer, esa morenita cambió de actitud a lo largo de la tarde y mientras a veces parecía una mujer ardiente y me exigía que la tratara duramente, en otras era la dulzura hecha mujer y lo único que me rogaba era que le diera cariño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Todavía se incrementó aún más mi desconcierto cuando al echar amarras, esa morenita cogió su bolso y sin mediar palabra, salió corriendo hacia el hotel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Esta tía de que va?- pregunté a Elena que sin moverse de su asiento, sonreía al ver mi cara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras unos segundos en los que parecía que estaba analizando lo ocurrido, la rubia muerta de risa me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Se ha debido ir a echar crema en el chochete. Con el meneo que le has dado en estas cuatro horas ¡lo debe tener totalmente escocido!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su burrada me hizo sonreír pero poniéndome serio insistí en saber su opinión porque no comprendía nada. Fue entonces cuando cayendo en que estaba preocupado, Elena contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No tengo ni idea. Yo tampoco comprendo su actitud. Se ha pasado toda la tarde pidiendo que la follaras para al llegar a tierra salir corriendo. Lo único que puedo suponer es que se arrepiente de lo que ha ocurrido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Y ¿Qué hago? ¿La llamo?- pregunté totalmente destrozado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Eso ¡jamás! Déjala a ella que marque el ritmo. Si quiere volverte a ver, que sea Susana la que dé el paso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">A regañadientes comprendí que tenía razón y despidiéndome de mi amiga, dediqué la siguiente media hora en baldear la motora. Al terminar, cansado, acalorado pero sobre todo desilusionado recogí todos mis enseres y emprendí la vuelta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Aunque no os lo he contado, por aquel entonces vivía en un apartamento dentro del hotel, por lo que después de preguntar cómo había ido la tarde, directamente me dirigí hacia ese pequeño oasis al que llamaba hogar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Mierda, le he fallado a Don Arturo», pensé con disgusto al abrir la puerta. «Se va a cabrear cuando se entere que me la he tirado».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mis temores tenían base y no era descabellado que esa semana terminara con mi despido porque mi jefe me había encargado que me ocupara de su ahijada durante toda la semana y había sido incapaz de retenerla siquiera unas horas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Voy jodido», me dije tirando mis cosas sobre la cama y cabreado, me desnudé deseando que con la ducha mis temores se fueran por el desagüe junto con la sal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La certeza que con seguridad tendía que explicar a ese hombre que me había aprovechado de la mujercita que había puesto en mis manos, me tenía apesadumbrado y tratando de olvidar aunque fuera momentáneamente mis problemas, decidí que en vez de la ducha me daría un baño en el jacuzzi. Por eso, abriendo el grifo del agua caliente, aproveché a ponerme una copa mientras esperaba a que se llenara la bañera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Joder, ¡la he cagado!», exclamé mentalmente mientras me ponía un whisky, «si ese viejo cuenta en el sector porque me ha despedido, no conseguiré trabajo en ningún hotel».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Inmerso en una espiral autodestructiva, vacié mi copa y rellenándola volví al baño. Al entrar casi dejo caer el vaso porque arrodillada sobre el mármol, me encontré a Susana vestida como si fuera la camarera encargada de asear las habitaciones de ese piso. Mi sorpresa se vio incrementada cuando incapaz de mirarme, esa morenita me extendió una toalla a mis pies mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Señor, me llamo “Zorrita” y me han encomendado la misión de servirle mientras dure su estancia entre nosotros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os juro que estuve a punto de levantarla del suelo y de exigirle que dejara de jugar conmigo como si fuera un pelele, pero algo en su tono me convenció de esperar para descubrir cuál era la verdadera intención de ese juego. Por eso, actuando como un hacendado de siglos atrás ante una de sus esclavas, me metí en el jacuzzi sin mostrar ninguna sorpresa por su comportamiento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana al ver que le seguía en esa travesura, sonrió mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Señor, ¿le apetece que su “zorrita” le enjabone?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://img0.xnostars.com/fotos/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose-02.jpg" alt="" width="424" height="640">Ni que decir tiene que accedí y sin darle importancia, permití que esa millonaria se comportara como una pornochacha. Cerrando los ojos, disfruté de la tersura de sus manos mientras extendía el jabón por mi cuerpo. Sintiendo sus dedos recorriendo mi pecho, me puse a analizar las razones que le habían llevado a mi habitación pero por mucho que intenté sacar una conclusión, solo pude comprender que me había dejado solo baldeando la lancha para de algún modo agenciarse con ese uniforme y con mi llave. Estaba todavía pensando en ello cuando sentí que excediéndose en su petición inicial, Susana había llevado su mano hasta mi entrepierna y que sin disimulo, estaba masajeando mis huevos sin que su cara reflejara otra emoción más que una fría profesionalidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Quiere ponerme bruto», confirmé al percatarme que habiendo dejado bien enjabonados mis testículos, esa morenita había extendido su palma sobre mi miembro y ya sin recato, me estaba masturbando. Mas excitado de lo que me hubiese gustado estar, saqué mi brazo del jacuzzi y metiendo mi mano bajo su falda, descubrí que esa putita no llevaba ropa interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana al notar mi caricia sobre sus nalgas, no pudo reprimir un gemido y reiniciando la paja con la que me estaba obsequiando, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Señor, esta zorrita no se merece que la mime.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Asumiendo que debía preguntar el por qué no quise satisfacerla e incrementando la acción de mis dedos, recorrí con ellos la raja que unía sus dos cachetes mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Zorrita: ¿Qué es lo que te mereces?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Moviendo sus caderas pero sin hacer intento alguno para que dejara de sobar su entrada trasera, Susana suspiró antes de contestar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Me he portado mal. He entrado en su cuarto sin permiso- respondió y justo cuando creía que había acabado, prosiguió diciendo: -Merezco unos azotes para que otra vez recuerde quien es mi dueño y señor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sus palabras me dejaron alucinado porque no solo se mostraba abiertamente como sumisa sino que me reconocía a mí como su amo. Ejerciendo del poder que voluntariamente me había concedido, le pedí que retirara sus manos de mi miembro y colocándola a mi lado, seguí masturbándola sin parar mientras pensaba en cómo sacar partida del papel que estaba representando y tras unos minutos metiendo y sacando mis dedos del interior de su sexo, me levanté y saliendo de la bañera, le exigí que me secara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La cría que para entonces estaba a punto de correrse creyó al verme con la polla tiesa que lo que realmente deseaba era que me la comiera y por eso, arrodillándose a mis pies, comenzó a besarla con una ardor que me impidió durante unos segundos rechazarla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Debes averiguar que le ocurre. Mientras siga actuando como tu sumisa no podrá ocultarte nada», pensé y por eso lanzándole una toalla, le solté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Sécame, zorrita. ¡No te he dado permiso para mamármela!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La expresión de su rostro ratificó su disgusto pero obedeciendo de inmediato, se puso a retirar las gotas de agua que caían por mi cuerpo mientras entre sus muslos se acumulaba la excitación por saberse mi sierva. No tardé en verificar que su cuerpo temblaba de deseo al pasar la toalla por mis muslos y ver a escasos centímetros de su cara una erección que le estaba vedada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Le pone cachonda el no poder chupármela», certifiqué al observar la dureza de sus pezones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Deseando incrementar su calentura al terminar, le exigí que me acompañara a mi habitación y dejándola de pie frente a la cama, me tumbé totalmente desnudo en ella. Una vez allí y mirándola a los ojos llevé mi mano hasta mi pene y lentamente comencé a masturbarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Te gustaría mamármela?- pregunté con tono jocoso.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana cerró sus rodillas al sentir que su entrepierna se licuaba y saberse objeto de un extraño juego y tras unos segundos mordiéndose los labios contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Sí. ¡No sabes cómo lo deseo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa y sin dejar de meneármela, contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Puede que te deje hacerlo pero antes debes de responderme unas preguntas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Dando un paso hacia mí, la morenita mostró involuntariamente su urgencia al aceptar diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Pregunte y su zorrita le contestará.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os reconozco que me encantó tenerla en mi poder y recreándome en ello, le permití que me diera un lengüetazo como anticipo. Susana al escuchar que le daba permiso se sentó a mi lado y acercando su boca hasta mi glande, recorrió todos sus bordes con la lengua para acto seguido decir:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Qué es lo que quiere saber?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La seguridad de la muchacha era tal que sin pensármelo dos veces, le pregunté a bocajarro:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Qué has visto en mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al escuchar la pregunta, sonrió y me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-A un hombre del que fiarme y que me dará mucho placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://img0.xnostars.com/fotos/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose-03.jpg" alt="" width="424" height="640">Su sonrisa era tan genuina que comprendí que de algún modo ese interrogatorio estaba espantando sus temores y dejándola que durante unos segundos se metiera mi miembro en su boca, insistí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Dime zorrita, ¿por qué te dejó tu novio?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que ese era el quid de la cuestión, no me importó que se tomara un momento para responder. Se le notaba tensa cuando casi llorando contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Mario no podía soportar mi exacerbada sexualidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La sinceridad de sus palabras me enterneció pero queriendo saber realmente a que me enfrentaba le pedí que me contara en qué consistía su problema sin darme cuenta que no le había ofrecido su premio. Al ver que no respondía comprendí lo que pasaba y pasando mi mano por sus pechos, regalé a sus pezones un suave pellizco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Ummm- gimió descompuesta para acto seguido contestar: -Necesito correrme varias veces al día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Cuántas?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Avergonzada y con voz temblorosa, bajó su mirada al confesar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Al menos cuatro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cómo comprenderéis no me esperaba esa respuesta porque si abiertamente reconocía ese número la realidad es que debían de ser más. Sin saber si podría estar a la altura, supe que valía la pena intentarlo y subiéndola a la cama, la obligué a ponerse a cuatro patas. Ya en esa postura, llevé mi mano hasta su sexo y recorriéndolo con mis dedos, me entretuve toqueteando tanto sus pliegues un buen rato como su clítoris hasta que noté que estaba a punto de llegar al orgasmo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Ya me has contado tu problema, ahora quiero que me expliques porque te has vestido de esa forma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Reteniendo el placer que se iba acumulando en su cuerpo, Susana respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Quería que supieras qué clase de mujer soy y hasta donde estoy dispuesta a llegar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Intrigado e interesado por igual, premié a esa zorrita metiendo un par de yemas en su interior. Susana al experimentar la intrusión de mis dedos, colapsó sobre las sabanas y mientras de su coño brotaba un ardiente geiser de flujo, se corrió. Dejándola que disfrutara del placer, metí y saqué mis falanges con rapidez, dándome tiempo de acomodar toda esa información en mi mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Como una perfecta yonqui del sexo, la morenita al haber obtenido su dosis de placer sonrió y sin que yo se lo preguntara, me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Si me aceptas como soy, seré tu fiel zorra. Podrás usarme como te venga en gana y siempre estaré dispuesta para que me tomes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Esa promesa era irrechazable y deseando comprobar si era cierta, me puse detrás de ella y abrí sus dos nalgas para inspeccionar su ojete. Curiosamente al hacerlo descubrí que lo tenía cerrado y que al menos exteriormente parecía no haber sido usado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Me entregarás tu culo? – le espeté mientras entre mis piernas mi pene reaccionaba a esa belleza consiguiendo una erección de caballo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Aunque lo suponía, el sexo anal era una sus metas a conseguir y por eso con una felicidad desbordante, ella misma usó sus manos para separar sus cachetes al tiempo que me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Lo he estado reservando para ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Esa afirmación era a todas luces falsa porque conociéndola, la virginidad de su entrada trasera se debía deber a las reticencias de sus antiguos amantes. Sabiéndolo, pasé por alto ese pecadillo y abriendo un cajón de mi mesilla, saqué un bote con crema. Sus ojos brillaron al verlo y posando su cabeza sobre la almohada, alzó aún más su trasero para facilitar mis maniobras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su entrega me permitió coger una buena cantidad de lubricante y esparciéndolo por su esfínter, metí una de mis yemas en su interior diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Relájate, no quiero hacerte daño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mis palabras le hicieron reír y dejándome impactado, me contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Llevo años soñando que me den por ahí y si para ello debo de sufrir, no te preocupes y hazlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Que asumiera que iba a dolerle no me tranquilizó y no queriendo hacer demasiado destrozo al romper ese culito, seguí relajándoselo durante un minuto antes de introducir el segundo dedo. Ella al notar esa nueva incursión aulló como una perra antes de decirme:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No esperes más, ¡lo necesito!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desde mi posición pude observar que los muslos de esa morena temblaban cada vez que introducía mis falanges dentro de su trasero y por eso me permití dar un azote a una de sus nalgas antes de introducir una tercer yema en ese orificio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Ahhhh- berreó ya completamente entregada a la lujuria y demostrándola con hechos, se llevó las manos a los pechos y pellizcando sus pezones, buscó afianzar su excitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Contra todo pronóstico, no había acabado de meterle los tres dedos cuando mordiendo la almohada se corrió sonoramente. Considerando su placer como banderazo de salida, no esperé a que cesara su orgasmo y mientras su cuerpo convulsionaba sobre las sábanas, embadurné mi órgano con la crema antes de posar mi glande en su virginal entrada:&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Estás segura que quieres que lo haga?- pregunté mientras jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://img0.xnostars.com/fotos/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose-11.jpg" alt="" width="424" height="599">Susana me respondió dejando caer su cuerpo hacia atrás lentamente. Al hacerlo mi pene fue empalándola poco a poco. La morenita sin gritar pero con el dolor reflejado en su rostro, siguió presionando sobre mi verga hasta que la sintió rellenando su conducto por completo. Solo entonces, se permitió el lujo de quejarse diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Duele pero me gusta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">En ese momento mi mayor deseo era disfrutar de ese trasero pero sabiendo que esa primera vez era importante para que en el futuro siguiera gustosamente entregándomelo, esperé que fuera ella quien decidiera cuando estaba lista. No queriendo que mientras tanto se enfriara, acaricié con mis yemas su clítoris mientras se relajaba. Ese doble estímulo permitió a la muchacha relajarse en menos de un minuto y levantando su cara de la almohada, me rogó que comenzara.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La expresión de deseo que leí en su rostro terminó de barrer mis temores y con ritmo pausado, fui sacando mi sexo de su interior. Todavía no lo había terminado de extraer cuando Susana con un breve movimiento de caderas se lo volvió a embutir hasta el fondo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Fóllame, ¡por favor!- chilló mientras dabamos inicio a una ancestral danza en la cual yo intentaba recuperar mi verga y ella lo evitaba al volvérsela a clavar hasta dentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">De esa manera poco a poco fuimos incrementando el ritmo, trasformando nuestro trotar inicial en un desbocado galope, donde ella no dejaba de gritar que la tomara y yo la hacía caso, apuñalando sin parar el interior de sus intestinos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡Me estás volviendo loca!- aulló aceptando de buen grado que me asiera a sus pechos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sus gritos eran tan fuertes que temí que fueran escuchados desde el pasillo pero eso lejos de cortarme, me excitó y por eso comportándome como un experto jinete, solté un azote sobre una de sus ancas mientras le exigía que se moviera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi montura al sentir mi mandoble rugió de placer y olvidando cualquier recato, me confesó que le había gustada tan duro trato y riendo me rogo que le diese más. Como comprenderéis, no tuvo que repetir ese deseo y alternando de un cachete al otro, fui marcándole el ritmo de mis penetraciones con sonoras nalgadas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡Qué placer!- aulló como loca al notar que esos azotes le estaban azuzando de una manera que nunca había sentido y ya con su culo por entero rojo. Se dejó caer sobre la cama y empezó a estremecerse al saberse presa de un orgasmo brutal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡No dejes de follarme! ¡Maldito!- bramó al experimentar que todas sus neuronas eran asoladas por la mezcla de dolor y gozo que desgarraba su trasero.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sus gritos fueron el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su estrecho culo como frontón. Disfrutando de ese pellizco, perdió el control y agitando sus caderas se corrió dando berridos. Habiendo conseguido mi objetivo, me concentré en mí y forzando ese ojete cruelmente, lo fui rebanando usando mi pene como cuchillo jamonero y rebanada a rebanada, asolé sus últimas defensas mientras mi presa aullaba desesperada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://img0.xnostars.com/fotos/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose-08.jpg" alt="" width="424" height="637">-¡Soy tuya!- consiguió balbucear antes de caer agotada sobre las sábanas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi orgasmo coincidió con sus palabras y uniéndome a su gozo, vertí mi simiente en sus intestinos. Susana al notarlo, puso sus caderas en modo batidora y no paró hasta que consiguió que vertiera hasta la última gota de esperma en su interior. Tras lo cual, agotado y exhausto, me tumbé a su lado. La morenita me recibió con los brazos abiertos y llenándome con sus besos, me agradeció el placer que le había regalado diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Siempre te seré fiel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os parecerá extraño pero viendo su felicidad comprendí que al romperle el trasero también había arrancado de cuajo las cadenas que aún la unían con su antiguo novio y queriendo confirmar ese extremo, le solté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Quiero que dejes tu habitación y te traslades aquí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su respuesta fue inmediata y aceptando mi propuesta, lució una enorme sonrisa al preguntar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Crees que mi padrino se enfadará cuando se entere que soy tu puta?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando me eché el lazo sin darme cuenta porque dando por olvidada mi soltería, contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No eres mi puta sino la mujer con la que quiero compartir el resto de mi vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana riendo a carcajada limpia, me corrigió diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Te equivocas, de puertas afuera seré tu mujer pero entre tus sabanas seguiré siendo tu “zorrita”- y reafirmando sus intenciones, cogió mi pene entre sus manos y lo empezó a menear con alegría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://img0.xnostars.com/fotos/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose/porno-chacha-lucia-tovar-desnudandose-15.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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		<title>&#8220;EDUCANDO A UNA MALCRIADA. LA HIJA DE UN AMIGO&#8221; libro para descargar (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jul 2026 08:38:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[SINOPSIS: El destino quiso que la hija de un amigo se metiera en problemas en Houston y que tuviera que ser yo quien la auxiliara. Su padre cansado de esa malcriada me pide que la eduque. Al intentarlo, esa pelirroja decide intentar seducirme sin saber adónde nos iba a llevar esa fijación.CONOCE A ESTE AUTOR, verdadero fenómeno de la red con más de 13 MILLONES DE VISITAS. &#160;ALTO CONTENIDO ERÓTICO Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/dp/B01FKLOII8 Para que podías echarle un vistazo, os anexo&#160;los primeros&#160; capítulos: Capítulo 1 Toda mi vida he tenido fama de [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01L7LPGAO"><img decoding="async" width="1024" height="445" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/MALCRIADA2-copia-1024x445.png" alt="" class="wp-image-19863" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/MALCRIADA2-copia-1024x445.png 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/MALCRIADA2-copia-300x130.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/05/MALCRIADA2-copia-768x334.png 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>


<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>SINOPSIS: </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El destino quiso que la hija de un amigo se metiera en problemas en Houston y que tuviera que ser yo quien la auxiliara. Su padre cansado de esa malcriada me pide que la eduque. Al intentarlo, esa pelirroja decide intentar seducirme sin saber adónde nos iba a llevar esa fijación.<br>CONOCE A ESTE AUTOR, verdadero fenómeno de la red con más de 13 MILLONES DE VISITAS.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;A</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">LTO CONTENIDO ERÓTICO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01FKLOII8">https://www.amazon.es/dp/B01FKLOII8</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo&nbsp;los primeros&nbsp; capítulos:</strong></span></p>
<p><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1</span></strong></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Toda mi vida he tenido fama de hombre serio y responsable. Celoso de mi vida privada, nunca se me ha conocido un desliz y menos algo escandaloso. Soltero empedernido, nunca he necesitado de la presencia de una mujer fija en mi casa para ser feliz. Aunque eso no quiere decir que no haya novias y parejas, soy y siempre seré heterosexual activo pero no un petimetre que babea ante las primeras faldas que se le cruzan.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Escojo con cuidado con quien me acuesto y por eso puedo vanagloriarme de haber disfrutado de los mejores culos de las distintas ciudades donde he vivido. A través de los años, han pasado por mi cama mujeres de distintas razas y condición. Blancas y negras, morenas y rubias, ricas y pobres pero todas de mi edad. Nunca me habían gustado las crías, es más, siempre me había repelido ver en una reunión al clásico ricachón con la jovencita de turno. Para mí, una mujer debe ser ante todo mujer y por eso nunca cuando veía a una monada recién salida de la adolescencia, podía opinar que la niña era preciosa pero no me sentía atraído.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente eso cambió por culpa de Manolo, ¡Mi mejor amigo!.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con cuarenta y cinco años, llevaba tres años viviendo en Houston cuando me llamó para decirme que su hija Isabel iba a pasar un año estudiando en esa ciudad. Reconozco que en un principio pensé que el motivo de esa llamada era que me iba a pedir que viviera conmigo pero me sacó de mi error al explicar que la universidad le pedía un contacto en los Estados Unidos y preguntarme si podía dar mi teléfono.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo en teoría eso no me comprometía en absoluto, acepté desconociendo las consecuencias que esa decisión iba a tener en mi futuro y comportándome como un buen amigo, también me comprometí en irla a recoger al aeropuerto para acompañarla hasta la residencia donde se iba a quedar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese día estaba en la zona de llegadas esperándola cuando la vi salir por lo puerta. Enseguida la reconocí porque era una versión en guapa y joven de su madre. Flaca, pelirroja y llena de pecas era una chavala muy atractiva pero en cuanto la examiné más de cerca, su poco pecho me recordó sus dieciochos años recién cumplidos y perdió cualquier tipo de interés sexual.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Isabel al verme, se acercó a mí y dándome un beso en la mejilla, agradeció que la llevara. No queriendo eternizar nuestra estancia en ese lugar, cogí su equipaje y lo metí en mi coche. La chavala al comprobar el enorme tamaño del vehículo, se quedó admirada y con naturalidad dijo riéndose:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Este todoterreno es un típico ejemplo de los gustos masculinos― y olvidándose que era el amigo de su viejo, me soltó: ―Os gusta todo grande. Las tetas grandes, los culos enormes y las tías gordas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Indignado por esa generalización, no pude contener mi lengua y contesté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pues tú no debes comerte una rosca. Pecho enano, trasero diminuto y flaca como un suspiro.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi respuesta le sorprendió quizás porque no estaba acostumbrada a que nadie y menos un viejo le llevara la contraria. Durante unos segundos se quedó callada y tras reponerse del golpe a su autoestima, con todo el descaro del mundo, preguntó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya que crees que me hace falta unos kilos, ¿dónde me vas a llevar a comer?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os confieso que si llego a saber el martirio que pasaría con ella ese restaurante, en vez de a uno de lujo, le hubiese llevado a un tugurio de carretera porque allí, entre moteros y camioneros, hubiera pasado desapercibida. Pero como era la hija de Manolo creí conveniente enseñarle Morson´s, uno de los locales más famosos de la ciudad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Menudo desastre!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La maldita pecosa se comportó como una malcriada rechazando hasta tres veces los platos que el pobre maître le recomendaba diciendo lindezas como: ¿Me has visto cara de conejo?, ¿Al ser hispanos nos recomiendas los más baratos de la carta porque temes que no paguemos? , pero fue peor cuando al final acertó con un plato de su gusto, entonces con ganas de molestar tanto al empleado como a mí, le dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Haber empezado por ahí, mi acompañante piensa que estoy en los huesos y un grasiento filetón al estilo tejano me hará ponerme como una vaca para ser de su gusto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Esta tía es idiota”, pensé y asumiendo que no volvería a verla durante su estancia, me mordí un huevo y pedí mi comanda.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El resto de la comida fue de mar en peor. Isabel se dedicó a beber vino como si fuera agua hasta que bastante “alegre” empezó a meterse con los presentes en el lugar. Molesto y sobre todo alucinado de lo mal que había mi amigo educado a su hija, di por concluida la comida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al dejarla en la residencia, respiré aliviado y deseando no volver a estar a menos de un kilómetro de ella, le ofrecí hipócritamente mi ayuda durante su estancia en la capital del estado. La mujercita, segura de que nunca la iba a necesitar, me respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias pero tendría que estar muy desesperada para llamar a un anciano.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para mi desgracia los hechos posteriores la sacaron de su error….</span></p>
<p><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 2.</span></strong></p>
<p><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llevaba un mes sin recibir noticias suyas cuando me despertó el teléfono de mi mesilla sonando. Todavía medio dormido, escuché al contestar que mi interlocutor me preguntaba si estaba hablando con Javier Coronado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Sí― respondí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual se presentó como el sargento Ramirez de la policía metropolitana de Houston y me informó que tenían detenida a Isabel Sílbela.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué ha hecho esa cretina? – comenté ya totalmente despierto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―La hemos detenido por alteración del orden público, consumo de drogas y resistencia a la autoridad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os juro que no me extrañó porque esa niñata era perfecta irresponsable y asumiendo su culpabilidad, quise saber cuál era su actual estatus y cuánto tiempo tenía que pasar en el calabozo. El agente revisando el dossier me comunicó que habían fijado el juicio para dentro de un mes y que como era su primer delito el juez había fijado la primera audiencia para en unas horas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez colgué, estuve a un tris de volverme a la cama pero el jodido enano que todos tenemos como conciencia no me dejó hacerlo y por eso vistiéndome fui llamé a un abogado y me fui a la comisaria.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “¡Menuda pieza!”, pensé mientras conducía hacía allí, “Lo que le debe haber hecho sufrir a su padre esta malcriada”.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al presentarme ante el sargento en cuestión y ver este que yo era un hombre respetable, amablemente me informó de lo sucedido. Por lo visto, Isabel y unas amigas habían montado una fiestecita con alcohol y algún que otra gramo de coca que se les había ido de la mano. Totalmente borracha cuando llegó la patrulla del campus, se enfrentó a ellos y trató de resistirse.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> “Será tonta, ¡No sabe que la policía de este país no se anda con bromas!”, exclamé mentalmente mientras pedía perdón al sujeto en nombre de su padre.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando Ramirez me comunicó que tenía que esperar a las ocho de la mañana para tener la audiencia preliminar con el juez donde tendría la oportunidad de pagar una fianza. Viendo que todavía eran las cinco y que no podía hacer nada en tres horas, me dirigí a un 24 horas a desayunar. Allí, sentado en la barra, llamé a Manolo para informarle de lo sucedido.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como no podía ser de otra forma, mi amigo se cogió un rebote enorme y llamando de todo a su querida hija, me pidió que en cuanto pudiera la metiera en un avión y se la mandara.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te preocupes eso haré― respondí convencido de que esa misma tarde llevaría a Isabel al aeropuerto y la empaquetaría hacía España.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero como bien ha enunciado Murphy, “Cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar y así fue. La maldita niñata al ser presentada ante el juez, se comportó como una irresponsable y tras llamarle fascista, se negó a declarar. El abogado que le conseguí había pactado con el fiscal que si aceptaba su culpabilidad, quedaría en una multa pero como no había cumplido con su parte, el letrado pidió prisión con fianza hasta que tuviese lugar el juicio. El juez no solo impuso una fianza de cinco mil dólares sino que en caso de aportarla, exigió que alguien se responsabilizara que la chavala no volviera a cometer ningún delito.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¿Os imagináis quien fue al idiota que le tocó?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cabreado porque encima le había quitado el pasaporte, pagué la fianza y me comprometí a tenerla durante un mes bajo mi supervisión hasta que se celebrara el puñetero juicio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en el coche, empecé a echarle la bronca mientras la cría me miraba todavía en plan perdonavidas. Indignado por su actitud, le estaba recriminando su falta de cerebro cuando de pronto comenzó a vomitar manchando toda la tapicería. Todavía hoy no sé qué me enfadó más, si la peste o que al terminar Isabel tras limpiarse las babas, me dijera:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Viejo, ¡Corta el rollo!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque todo mi cuerpo me pedía darle un bofetón, me contuve y concentrándome en la conducción, fui directo a su residencia a recoger sus cosas porque tal y como había ordenado el magistrado, esa mujercita quedaba bajo mi supervisión y por lo tanto debía de vivir conmigo. El colmo fue cuando vi que al hacer la maleta, esa chavala metía entre sus ropas una bolsa con marihuana.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué coño haces?― pregunté y sin darle tiempo a reaccionar, se la quité de la mano y arrojándolo en el wáter, tiré de la cadena.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Te odio!― fueron las últimas palabras que pronunció hasta que ya en mi casa, se metió en la cama a dormir.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aprovechando que esa boba estaba durmiendo la mona, llamé a su padre y de muy mala leche, le expliqué que gracias a la idiotez de su hija el juicio había ido de culo y que no solo le habían prohibido salir del país, sino que encima me había tenido que comprometer con el juez a que me hacía responsable de ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Manuel que hasta entonces se había mantenido entero, se desmoronó y mientras me pedía perdón, me explicó que desde que se había separado de su esposa, su retoño no había parado de darle problemas. Destrozado, me confesó que se veía incapaz de reeducarla porque en cuanto lo intentaba, su ex se ponía de parte de su hija, mandando al traste sus buenas intenciones.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A mí, esa rebeldía me dura tres días. Si fuera su padre, sacaría mi mala leche y la pondría firme― comenté sin percatarme que mi amigo se agarraría a mis palabras como a un clavo ardiendo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando llorando me pidió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me harías ese favor?― y cogiéndome con el paso cambiado, me dijo:―Te ruego que lo intentes, es más, no quiero saber cómo lo abordas. Si tienes que encerrarla, ¡Hazlo!.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque mi propuesta había sido retórica, la desesperación de Manolo me hizo compadecerme de él y por eso acepté el reto de convertir a esa niña malcriada en una persona de bien.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hablo con Isabel.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin conocer las dificultades con las que me encontraría, había prometido a mi amigo que durante el mes en que esa deslenguada iba a permanecer en mi casa iba a reformar su actitud y por eso esperé a que se despertara para dejarle las cosas claras.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sobre las seis de la tarde, Isabel hizo su aparición convencida de que nada había cambiado y que podría seguir comportándose como la niña caprichosa y conflictiva que llevaba tres años siendo. Desconociendo las órdenes de su padre había quedado con unos amigos para salir de copas y ya estaba cogiendo la puerta cuando escuchó que la decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Dónde crees que vas?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Con mis colegas― contestó y enfrentándose a mí, recalcó sus intenciones diciendo: ―¿Algún problema?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dos. Primero que vas vestida como una puta. Segundo y más importante, ¡No tienes permiso!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La pelirroja me miró atónita y creyendo que sería incapaz de obligarla a quedarse en casa, lanzó una carcajada antes de soltarme:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y qué vas a hacer? ¿Atarme a la cama?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con tono tranquilo, respondí:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si me obligas, no dudaré en hacerlo pero preferiría que no tomar esa medida― y pidiéndole que se sentara, proseguí diciendo: ―He hablado con tu padre y me ha autorizado a usar inclusive la violencia para conseguir educarte de un puñetera vez.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No te creo― contestó y cogiendo el teléfono, llamó a su viejo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me hizo falta oír la conversación porque con satisfacción observé que su rostro iba perdiendo el color mientras crecía su indignación. Al colgar, cabreadísima, me gritó que no pensaba obedecer y que iba jodido si pensaba que se comportaría como una niña buena. Lo que Isabel no se esperaba fue que al terminar de soltar su perorata, me levantara de mi asiento y sin hablar le soltara un tremendo tortazo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue tanta la fuerza que imprimí a la bofetada que la chavala dio con sus huesos en el suelo. Entonces y sin compadecerme de ella, le solté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A partir de hoy, tienes prohibido el alcohol y cualquier tipo de drogas. Me pedirás permiso para todo. Si quieres salir, comer, ver la tele o dormir primero tendrás que pedir mi autorización.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acostumbrada a hacer de su capa un sayo, por primera vez en su vida, tuvo que enfrentarse a alguien con más carácter y con los últimos restos de coraje, me lanzó una andanada diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y si quiero masturbarme? ¿También tendré que pedirte permiso?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa, le contesté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No soy un tirano y aunque tienes estrictamente prohibido el acostarte con alguien, comprendo que eres joven― y actuando como un rey magnánimo, cedí en ese extremo, diciendo: ―Si quieres masturbarte veinte veces al día, tienes mi palabra que nunca te diré nada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os confieso que en ese momento no supe interpretar el brillo de sus ojos cuando oyó mis palabras, de haber supuesto que esa arpía utilizaría mi promesa contra mí, jamás le hubiera otorgado tal permiso.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Habiendo dejado las cosas claras, permití que volviera a su habitación…</span></p>
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		<title>Libro para descargar: &#8220;Un verano inolvidable&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2026 19:13:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: Contra mi voluntad, mi madre me informa que su hermana pequeña, mi tía Elena, me va a hacer compañía ese verano en Laredo. Cabreado intento convencer pero no da su brazo a torcer por lo que salgo rumbo a la playa con ella, sin saber que ese verano cambiaría para siempre el rumbo de nuestras vidas. Junto con ella, seduzco a Belén y a su madre. A partir de ahí, los cuatro juntos nos sumergimos en una espiral de sexo. MÁS DE 200 PÁGINAS DE ALTO CONTENIDO ERÓTICO Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/gp/product/B01882R4LO [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><strong><a href="https://www.amazon.es/dp/B018EO9O50"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18637" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/verano-inolvidable2-1.png" alt="" width="1976" height="720" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/verano-inolvidable2-1.png 1976w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/verano-inolvidable2-1-300x109.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/verano-inolvidable2-1-768x280.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/verano-inolvidable2-1-1024x373.png 1024w" sizes="(max-width: 1976px) 100vw, 1976px" /></a><span style="font-size: 18pt;">Sinopsis:</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 18pt; font-family: georgia, palatino, serif;">Contra mi voluntad, mi madre me informa que su hermana pequeña, mi tía Elena, me va a hacer compañía ese verano en Laredo. Cabreado intento convencer pero no da su brazo a torcer por lo que salgo rumbo a la playa con ella, sin saber que ese verano cambiaría para siempre el rumbo de nuestras vidas. Junto con ella, seduzco a Belén y a su madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 18pt; font-family: georgia, palatino, serif;">A partir de ahí, los cuatro juntos nos sumergimos en una espiral de sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em>MÁS DE 200 PÁGINAS DE ALTO CONTENIDO ERÓTICO</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em><a href="http://www.amazon.es/gp/product/B018EO9O50">http://www.amazon.es/gp/product/B01882R4LO</a></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo EL&nbsp;&nbsp;PRIMER CAPÍTULO:</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">Capítulo 1</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">La historia que os voy a contar me ocurrió hace algunos años, cuando estaba estudiando en la universidad. Con casi veintidós años y una más que decente carrera, mis viejos no podían ningún impedimento a que durante las vacaciones de verano, me fuera solo a la casa que teníamos en Laredo. Acostumbraba al terminar los exámenes a irme allí solo y durante más de un mes, pegarme una vida de sultán a base de copas y playa. Por eso cuando una semana antes de salir rumbo a ese paraíso mi madre me informó que tendría que compartir el chalet con mi tía, me disgustó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Aunque mi relación con la hermana pequeña de mi madre era buena, aun así me jodió porque con Elena allí no podría comportarme como siempre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Se ha acabado andar desnudo y llevarme a zorritas a la cama», pensé, «y para colmo tendré que cargar con ella».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mis reticencias tenían base ya que mi tía era una solterona de cuarenta años a la que nunca se le había conocido novio y que era famosa en la familia por su ingenuidad en temas de pareja. No sé cuántas veces presencié como mi padre le tomaba el pelo abusando de su falta de picardía hasta que mi madre salía en su auxilio y le explicaba el asunto. Al entender la burla, Elena se ponía colorada y cambiaba de tema.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No entiendo que con casi cuarenta años caigas siempre en esas bromas― le decía mi vieja, ― ¡Madura!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Los justificados reproches de su hermana lo único que conseguían era incrementar la vergüenza de la pobre que normalmente terminaba yéndose de la habitación para evitar que su cuñado siguiera riéndose de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Pero volviendo a ese día, por mucho que intenté hacerle ver a mi madre que además de joderme las vacaciones su hermana se aburriría al estar sola, no conseguí que diera su brazo a torcer y por eso me tuve que hacer a la idea de pasar un mes con ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">Nos vamos a Laredo mi tía y yo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Tal y como habíamos quedado, a mediados de Junio, me vi saliendo con ella rumbo al norte. Como a ella no le apetecía conducir en cuanto metimos nuestro equipaje, me dio las llaves de su coche diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Quieres conducir? Estoy muy cansada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ni que decir tiene que en cuanto la escuché acepté de inmediato porque no en vano el automóvil en cuestión era un precioso BMW descapotable. Encantado con la idea me puse al volante mientras ella se sentaba en el asiento del copiloto. Ya preparados, nos pusimos en camino. No tardé en comprobar que mi tía no había mentido porque al rato se quedó dormida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Para los que no lo sepan, entre Madrid y Laredo hay unos cuatrocientos cincuenta kilómetros y se tarda unas cuatro horas sin incluir paradas y viendo que no iba a obtener conversación de ella, puse la radio y decidí comprobar si como decían las revistas, ese coche era una maravilla. Con ella roncando a pierna suelta y aunque había mucho tráfico, llegué a Burgos en menos de dos horas y como me había pedido parar en el hotel Landa para almorzar, directamente me salí de la autopista y entré en el parking de ese establecimiento.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ya aparcado y antes de despertarla, me la quedé mirando. Mi tía seguía dormida y eso me permitió observarla con detenimiento sin que ella se percatara de ese escrutinio.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Para su edad está buena», sentencié después darle un buen repaso y comprobar que la naturaleza le había dotado de unas ubres que rivalizarían con las de cualquier vaca, «lo que no comprendo es porqué nunca ha tenido novio».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> En ese momento fue cuando realmente empecé a verla como mujer ya que hasta entonces Elena era únicamente la hermana de mamá pero ese día corroboré que esa ingenua era dueña de un cuerpo espectacular. Su melena castaña, su estupendo culo y sus largas piernas hacían de ella una mujer atractiva. La confirmación de todo ello vino cuando habiéndola despertado, entramos al restaurante de ese hotel y todos los hombres presentes en el local se quedaron mirando embobados el movimiento de sus nalgas al caminar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Muerto de risa y queriendo romper el hielo, susurré en su oído:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Tía, ¡Debías haberte puesto un traje menos pegado!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ella que ni se había fijado en las miradas que le echaban, me preguntó si no le quedaba bien. Os juro que entonces caí en la cuenta que no sabía el efecto que su cuerpo provocaba a su paso y soltando una carcajada, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Estupendamente. ¡Ese es el problema! – y señalando a un grupo de cuarentones sentados en una mesa, proseguí diciendo: ― ¡Te están comiendo con los ojos!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al mirar hacía ese lugar y comprobar mis palabras, se puso nerviosa y totalmente colorada, me rogó que me pusiera de modo que tapara a esa tropa de salidos. Cómo es normal, obedecí y colocándome de frente a ella, llamé al camarero y pedí nuestras consumiciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mientras nos las traía, Elena seguía muy alterada y se mantenía con la cabeza gacha como si eso evitara que la siguieran mirando. Esa actitud tan esquiva, ratificó punto por punto la opinión que mi viejo tenía de su cuñada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “Mi tía era, además de ingenua, de una timidez casi enfermiza».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Viendo el mal rato que estaba pasando, le propuse que nos fuéramos pero entonces ella, con un tono de súplica, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Soy tan fea?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Alucinado porque esa mujer hubiese malinterpretado la situación, me tomé unos segundos antes de contestar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Eres tonta o qué? No te das cuenta que si te están mirando es porque estás buenísima.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi respuesta la descolocó y casi llorando, dijo de muy mal humor:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡No me tomes el pelo! ¡Sé lo que soy y me miro al espejo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Fue entonces cuando asumiendo que necesitaba que alguien le abriera los ojos y sin recapacitar sobre las consecuencias, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Pues ponte gafas. No solo no eres fea sino que eres una belleza. La gran mayoría de las mujeres desearían que las miraran así. Esos tipos te están devorando con los ojos porque seguramente ninguna de sus esposas tiene unas tetas y un trasero tan impresionantes como el tuyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La firmeza con la que hablé le hizo quedarse pensando y tras unos instantes de confusión, sonriendo me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Gracias por el piropo pero no te creo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Debí haberme quedado callado pero me parecía inconcebible que se minusvalorara de ese modo y por eso cometí el error de cogerle de la mano y decirle:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― No te he mentido. Si no fueras mi tía, intentaría ligar contigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Lo creáis o no creo que en ese preciso momento esa mujer me creyó porque mirándome a los ojos, me dio las gracias sin percatarse que bajo su vestido involuntariamente sus pezones se le habían puesto duros. El tamaño de esos dos bultos fue tal que no pude más que quedarme embobado mientras pensaba:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “¡No me puedo creer que nunca me hubiese fijado en sus pitones».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Tuvo que ser el camarero quien rompiera el incómodo silencio que se había instalado entre nosotros al traer la comanda. Ambos agradecimos su interrupción, ella porque estaba alucinada por el calor con el que la miraba su sobrino y yo por el descubrimiento que Elena era una mujer de bandera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al terminar ninguno de los dos comentó nada y hablando de temas insustanciales, nos montamos en el coche sin ser enteramente conscientes que esa breve parada había cambiado algo entre nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Estoy como una cabra», mascullé entre dientes, «seguro que se ha dado cuenta de cómo le miraba las tetas».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">Durante el resto del camino la hermana de mi madre se mantuvo casi en silencio como rumiando lo sucedido. Solo cuando ya habíamos dejado atrás Bilbao y estábamos a punto de llegar a Laredo, salió de su mutismo y como si no hubiéramos dejado de hablar del tema, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Si estoy tan buena, ¿Por qué ningún hombre me ha hecho caso?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Como su pregunta me parecía una solemne idiotez, sin medirme, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Ya que tienes ese cuerpazo, ¡Muéstralo! ¡Olvídate de trajes cerrados y ponte un escote! ¡Verás cómo acuden en manada!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Confieso que nunca preví que tomándome la palabra, me soltara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Tú me ayudarías? ¿Me acompañaría a escoger ropa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La dulzura pero sobre todo la angustia que demostró al pedírmelo, no me dio pie a negarme y por eso le prometí que al día siguiente, la acompañaría de compras. Lo que no me esperaba que poniendo un puchero, Elena contestara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No seas malo. Es temprano, ¿Por qué no hoy?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al mirar el reloj y descubrir que ni siquiera era hora de comer, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―De acuerdo. Bajamos el equipaje en casa, comemos y te acompaño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su sonrisa hizo que mereciera la pena perderme esa tarde de playa, por eso no me quejé cuando habiendo descargado nuestras cosas y sin darme tiempo de acomodarlas en mi habitación, me rogó que fuéramos a un centro comercial a comer y así tener más tiempo para elegir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡He despertado a la bestia!― exclamé al notar la urgencia en sus ojos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Elena soltando una carcajada, me despeinó con una mano diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―He decidido hacerte caso y cambiar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La alegría de su tono me debió advertir que algo iba a suceder pero comportándome como un lelo, me dejé llevar a rastras hasta ese lugar. Una vez allí, entramos en un italiano y mientras comíamos, mi tía no paró de señalar los vestidos de las crías que iban y venían por la galería, preguntando como le quedarían a ella. El colmo fue al terminar y cuando nos dirigíamos hacia el ZARA, Elena se quedó mirando el escaparate de Victoria Secret´s y mostrándome un picardías tan escueto como subido de tono, me preguntara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Te parecería bien que me lo comprara o es demasiado atrevido?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Cortado por que me preguntara algo tan íntimo, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Seguro que te queda de perlas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Elena al dar por sentada mi aprobación entró conmigo en el local y dirigiéndose a una vendedora, pidió que trajeran uno de su talla. Ya con él en su mano, se metió en el probador dejándome a mí con su bolso fuera. No habían trascurrido tres minutos cuando vi que se entreabría la puerta y la mano de mi tía haciéndome señas de que entrara. Sonrojado hasta decir basta, le hice caso y entré en el pequeño habitáculo para encontrarme a mi tía únicamente vestida con ese conjunto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Confieso que me quedé obnubilado al contemplarla de esa guisa y recreando mi mirada en sus enormes pechos, no pude más que mostrarle mi asombro diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡Quién te follara!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La burrada de mi respuesta, la hizo reír y mientras me echaba otra vez para afuera, la escuché decir:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Mira que eres bruto! ¡Qué soy tu tía!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por su tono descubrí que no se había enfadado por mi exabrupto ya que aunque era el hijo de su hermana, de cierta manera se había sentido halagada con esa muestra tan soez de admiración.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «No puede ser», pensé al saber que además para ella yo era un crío.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al salir ratificó que no le había molestado tomándome del brazo y con una alegría desbordante, llevándome de una tienda a otra en busca de trapos. No os podéis hacer una idea de cuantas visitamos y cuanta ropa se probó hasta que al cabo de dos horas y con tres bolsas repletas con sus compras, salimos de ese centro comercial.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ya en el coche, mi tía comentó entre risas:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Creo que me he pasado. Me he comprado cuatro vestidos, el conjunto de lencería y un par de bikinis.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Más bien― contesté mientras encendía el automóvil.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ni siquiera habíamos salido del parking cuando haciéndome parar, me pidió que bajara la capota ya que le apetecía sentir la brisa del mar. Haciendo caso, oprimí el botón y en menos de diez segundos, el techo se escondió y ya totalmente descapotados salimos a la calle.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Me encanta!― chilló con alegría,</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La felicidad de su rostro mientras recorríamos el paseo marítimo, me puso de buen humor y momentáneamente me olvidé el parentesco que nos unía, llegando al extremo de posar mi mano sobre su muslo. Al darme cuenta, la retiré lo más rápido que pude pero entonces Elena protestó diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Déjala ahí, no me molesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La naturalidad con la que lo dijo, me hizo conocer que quizás en pocas ocasiones había sentido sobre su piel la caricia de un hombre y por eso no pude evitar excitarme pensando que podía seguir siendo virgen.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Estoy desvariando», exclamé mentalmente al percatarme que esa mujer que estaba deseando desflorar era mi familiar mientras a mi lado, ella había vuelto a poner mi mano sobre su muslo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Instintivamente, mi imaginación voló y mientras pensaba en cómo sería ella en la cama, comencé a acariciarla hasta que la realidad volvió de golpe en un semáforo cuando al mirarla descubrí que tenía su vestido completamente subido y que podía verle las bragas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Qué coño estoy haciendo!», pensé al darme cuenta que estaba tocando a la hermana de mi madre.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Asustado por ese hecho pero no queriendo que ella se molestara con una rápida huida, aproveché que se ponía verde para retirar mi mano al tener que meter la marcha y ya no volví a ponerla sobre su muslo. Pasado un minuto de reojo comprobé que Elena estaba cabreada pero como no podía reconocer que estaba disfrutando con los toqueteos de su sobrino y más aún el pedirme descaradamente que los continuara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Afortunadamente estábamos cerca de la casa de mis padres y por eso sin preguntar me dirigí directamente hacia allá. Nada más cruzar la puerta, mi tía desapareció rumbo a su cuarto dejándome con mi conciencia. En mi mente me veía como un pervertidor que se estaba aprovechando de la ingenuidad de esa mujer y de su falta de experiencia y por eso decidí tratar de evitar cualquier tipo de familiaridad aun sabiendo que eso me iba a resultar difícil porque estaríamos ella y yo solos durante un mes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Habiéndolo resuelto comprendí que lo mejor que podía hacer era irme a dar una vuelta y eso hice. En pocas palabras, hui como un cobarde y no volví hasta que Elena me informó que me estaba esperando para cenar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Al rato llego― contesté acojonado que le dijera a mi vieja que la había estado tocando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Aunque le había dicho que tardaría en volver, comprendí que no me quedaba más remedio que ir a verla y pedirle de alguna manera perdón. Creo que mi tía debió de suponer que tardaría más tiempo porque al entrar en el chalet, escuché que estaba la tele puesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al acercarme al salón, la encontré viendo una de mis películas porno. No sé si fue la sorpresa o el morbo pero desde la puerta me puse a espiar que es lo que hacía para descubrir que creyéndose sola, se estaba masturbando mientras miraba como en la pantalla un jovencito se tiraba a una cuarentona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “¡No me lo puedo creer!», pensé al saber que entre todas mis películas había ido a escoger una que bien podría ser nuestra historia. «Un veinteañero con una dama que le dobla en edad».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ese descubrimiento y los gemidos que salían de su garganta al acariciarse el clítoris, me pusieron como una moto y bajándome la bragueta saqué mi pene de su encierro y me empecé a pajear mientras observaba en el sofá a mi tía tocándose. Elena sin saber que su sobrino la espiaba desde el zaguán, separó sus rodillas y metiendo su mano por debajo de su braga, separó sus labios y usando un dedo, lo metió dentro de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Sabía que me podía descubrir pero aun así necesitaba verla mejor y por eso agachándome, gateé hasta detrás de un sillón desde donde tendría una vista inmejorable de sus maniobras. Para empeorar la situación y mi calentura, en ese momento, mi querida tía cogió uno de sus senos apretándolo con la mano izquierda mientras la derecha no dejaba de torturar su mojado coño.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “¡Está tan bruta como yo», tuve que admitir mientras me pajeaba para calmar mi excitación.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> A mi lado, Elena intensificó sus toqueteos pegando sonoros gemidos. Os juro que podía ver hasta el sudor cayendo por el canalillo de su escote pero aun así quería más. Totalmente excitada, la vi cómo se arqueaba su espalda y como cerraba sus piernas con su mano dentro de ella en un intento de controlar el placer que estaba sintiendo. En ese momento, cerró los ojos cerrados y mientras disfrutaba de un brutal orgasmo, mi tía gritó mi nombre y cayó agotada sobre el sofá, momento que aproveché para salir en silencio tanto de la habitación como de la casa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ya en el jardín, me quedé pensando en lo que había visto y no queriendo que Elena se sintiera incómoda, me dije que no le contaría nunca que la había descubierto haciéndose una paja pensando en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “Está tan sola que incluso fantasea que su sobrino intenta seducirla», sentencié tomando la decisión de no darle ninguna excusa para que se sintiera atraída.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La cena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Diez minutos más tarde, no podía prolongar mi llegada y como no quería volverla a pillar en un renuncio, saludé en voz alta antes de entrar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Estoy aquí― contestó Elena.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Siguiendo el sonido de su voz, llegué a la cocina donde mi tía estaba preparando la cena. Nada más verla, supe que me iba a resultar complicado no babear mirándola porque se había puesto cómoda poniéndose una bata negra de raso, tan corta que apenas le tapaba el culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “¿De qué va?», me pregunté al observarla porque a lo escueto de su bata se sumaba unas medias de encaje a medio muslo. “¡Se está exhibiendo!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La certeza de que Elena estaba desbocada y que de algún modo intentaba seducirme, me hizo palidecer y tratando de que no notara la atracción que sentía por ella, abrí el refrigerador y saqué una cerveza. Todavía no la había abierto cuando de pronto se giró y dijo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Tengo una botella de vino enfriando. ¿Me podrías poner otra copa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su tono meloso me puso los vellos de punta y dejando la cerveza, saqué la botella mientras trataba de ordenar mis pensamientos. Al mirarla, descubrí que ya se había bebido la mitad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “Macho recuerda quien es», repetí mentalmente intentando retirar mi mirada de su trasero, “está buena pero es tu tía».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Sintiéndome un mierda, serví dos vasos. Al darle el suyo, mi hasta entonces ingenua familiar extendió su brazo y gracias a ello, se le abrió un poco la bata dejándome descubrir que llevaba puesto el picardías que había elegido esa tarde. Mis ojos no pudieron evitar el recorrer su escote y ella al notar que la miraba, sonriendo me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Me he puesto el conjunto que tanto te gustó― tras lo cual y sin medirse, se abrió la bata y modeló con descaro a través de la cocina la lencería que llevaba puesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por mucho que intenté no verme afectado con esa exhibición sentándome en una silla, fallé por completo. Sabía que estaba medio borracha pero aun así bajo mi pantalón mi pene salió de su letargo y como si llevase un resorte, se puso duro como pocas veces. El tamaño del bulto que intentaba ocultar era tal que Elena advirtió mi embarazo y en vez de hacer como ni no se hubiera dado cuenta, acercándose a mí, susurró en mi oído con voz alcoholizada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡Qué mono! A mi sobrinito le gusta cómo me queda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Colorado y lleno de vergüenza, me quedé callado pero entonces, mi tía envalentonada por mi silencio dio un paso más y sentándose sobre mis rodillas, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Tú crees que los hombres se fijarían en mí?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Con sus tetas a escasos centímetros de mi boca y mientras intentaba aparentar una tranquilidad que no tenía, con voz temblorosa, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Si no se fijan es que son maricas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi respuesta no le satisfizo y cogiendo sus gigantescas peras entre sus manos, insistió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿No te parece que tengo demasiado pecho?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La desinhibición de esa mujer me estaba poniendo malo. Todo mi ser me pedía hundir la cara en su hondo canalillo pero mi mente me pedía prudencia por lo que haciendo un esfuerzo contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Para nada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi tía sonrió al escuchar mi respuesta y disfrutando de mi parálisis, se bajó de mis rodillas y dándose la vuelta, puso su pandero a la altura de mi cara y descaradamente siguió acosándome al preguntar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Entonces: ¿Será que no me hacen caso porque tengo un culito gordo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Para entonces estaba como una moto y por eso comprenderéis que tuve que hacer un verdadero ejercicio de autocontrol para no saltar sobre ese par de nalgas que con tanta desfachatez mi tía ponía a mi alcance. Como no le contestaba, Elena estrechó su lazo diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Tócalo y dime si lo tengo demasiado flácido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Como un autómata obedecí llevando mis manos hasta sus glúteos. Si ya de por sí me parecía que Elena tenía un trasero cojonudo al palpar con mis yemas lo duro que lo tenía no pude más que decir mientras seguía manoseándolo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡Es perfecto y quién diga lo contrario es un imbécil!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La hermana de mi madre al sentir mis magreos gimió de placer y con su respiración entrecortada, se sentó nuevamente sobre mí haciendo que su culo presionara mi verga. Entonces y con un tono sensual, me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Entonces porque no tengo un hombre a mi lado?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Si cómo eso no fuera poco y perdiendo cualquier recato, mi tía comenzó un suave vaivén con su trasero, de forma que mi erecto pene quedó aprisionado entre sus nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Elena, ¡Para o no respondo!― protesté al sentir el roce de su sexo contra el mío.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡Contesta!― gritó sin dejar de moverse― ¡Necesito saber por qué estoy sola!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> La situación se desbordó sin remedio al sentir la humedad que desprendía su vulva a través de mi pantalón y llevando mis manos hasta sus pechos, me apoderé de ellos y contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡No lo sé! ¡No lo comprendo!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi chillido agónico era un pedido de ayuda que no fue escuchado por esa mujer. Mi tía olvidando la cordura, forzó mi calentura restregando sin pausa su coño contra mi miembro. Su continuo acoso no menguó un ápice cuando la lujuria me dominó y metí mis manos bajo su picardías para amasar sus senos, Es más al notar que cogía entre mis dedos sus areolas, rugió como una puta diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¿Por qué no se dan cuenta que necesito un hombre?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su pregunta resultaba a todas luces extraña si pensáis que en ese instante, mi verga y su chocho estaban a punto de explotar pero aun así contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― ¡Yo si me doy cuenta!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Fue entonces cuando como si estuviéramos sincronizados tanto ella como yo nos vimos avasallados por el placer y sin dejar de movernos, Elena se corrió mientras sentía entre sus piernas que mi pene empezaba a lanzar su simiente sobre mi pantalón. Os juro que ese orgasmo fue brutal y que mi tía disfrutó de él tanto como yo pero entonces debió de percatarse que estaba mal porque levantándose de mis rodillas, me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Tú no me sirves, ¡Eres mi sobrino!― y haciendo como si nada hubiera ocurrido, me soltó: ― ¿Cenamos?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Reconozco que tuve que morderme un huevo para no soltarle una hostia al escuchar su desprecio porque no en vano se podría decir que casi me había violado y que ya satisfecha me dejaba tirado como un kleenex usado. Pero cuando iba a maldecirla, vi en su mirada que se sentía culpable de lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “Siente remordimientos por su actitud», me pareció entender y por eso, no dije nada y en vez de ello, le ayudé a poner la mesa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Tal y como os imaginareis, durante la cena hubo un silencio sepulcral producto de la certeza de nuestro error pero también a que ambos estábamos tratando de asimilar qué nos había llevado a ese simulacro de acto sexual. Me consta que a ella le estaba reconcomiendo la culpa por haber abusado del hijo de su hermana mientras yo no paraba de echarme en cara que de alguna manera había sido el responsable de su desliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por eso cuando al terminar de cenar, Elena me pidió si podía recoger la mesa, respondí que sí y vi como una liberación que sin despedirse mi tía se fuera a su habitación. Al ir metiendo los platos en el lavavajillas, no podía dejar de repasar todo ese día tratando de hallar la razón por la que esa mujer había actuado así, pero por mucho que lo intenté no lo conseguí y por eso mientras subía a mi cuarto, sentencié:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> “Esperemos que mañana todo haya quedado en un mal sueño»…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;">Todo empeora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Esa noche fue un suplicio porque mi dormitar se convirtió en pesadilla al imaginarme a mi madre echándome la bronca por haber seducido a su hermana borracha. En mi sueño, me intenté disculpar con ella pero no quiso escuchar mis razones y tras mucho discutir, cerró la discusión diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Si llego a saber que mi hijo sería un violador, ¡Hubiera abortado!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por eso al despertar, me encontraba hundido anímicamente. Me sentía responsable de la metamorfosis que había llevado a esa ingenua y apocada mujer a convertirse en la amantis religiosa de la noche anterior. No me cabía en la cabeza que mi tía me hubiera usado para masturbarse para acto seguido desprenderse de mí como si nada hubiera pasado entre nosotros.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Debe de tener un trauma de infancia!», sentencié y por enésima vez resolví que no volvería a darle motivos para que fantaseara conmigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Cómo no tenía ningún sentido quedarme encerrado en mi cuarto, poniéndome un bañador bajé a desayunar. Allí en la cocina, me encontré con Elena. Al observar las profundas ojeras que lucía en su rostro comprendí que también había pasado una mala noche. La tristeza de sus ojos me enterneció y mientras me servía un café, hice como si no me acordara de nada y fingiendo normalidad, le pregunté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Me apetece ir a la playa. ¿Me acompañas?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No sé si debo― respondió con un tono que traslucía la vergüenza que sentía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Todavía no me explico por qué pero en ese momento intuí que debería enfrentar el problema y por eso sentándome frente a mi tía, le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Si es por lo que ocurrió anoche, no te preocupes. Fue mi culpa, tú había bebido y te juro que nunca volverá a ocurrir.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi auto denuncia la tranquilizó y viendo que yo también estaba arrepentido, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Te equivocas, yo soy la mayor y el alcohol no es excusa. Debería haber puesto la cordura― tras lo cual y pensándolo durante unos segundos, dijo: ―¡Dame diez minutos y te acompaño!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Os reconozco que me alegró que Elena no montara un drama sobre todo porque eso significaba que mi vieja nunca se enteraría que su hijito se había dado unos buenos achuchones con su hermana pequeña. Aunque toda esa supuesta tranquilidad desapareció de golpe cuando la vi bajar por las escaleras porque venía estrenando uno de los bikinis que se compró el día anterior y por mucho que se tapaba con un pareo, su belleza hizo que me quedara con la boca abierta al contemplar lo buenísima que estaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Dios! Está para darle un buen bocado», pensé mientras retiraba mi vista de ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Afortunadamente Elena no advirtió mi mirada y alegremente cogió las llaves de su coche para salir al garaje. Al hacerlo me dio una panorámica excelente de sus nalgas sin caer en el efecto que ellas tendrían en su sobrino.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Menudo culo el de mi tía!», farfullé mentalmente mientras como un perrito faldero la seguía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ya en su BMW, me preguntó a qué playa quería ir. Mi estado de shock no me permitía concentrarme y por eso contesté que me daba lo mismo. Elena al escuchar mi respuesta, se quedó pensando durante unos momentos antes de decirme si me apetecía ir al Puntal. Sé que cuando lo dijo debía haberle avisado que esa playa llevaba varios años siendo un refugio nudista pero entonces mi lado perverso me lo impidió porque quería ver como saldría de esta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Está bien. Hace tiempo que no voy― contesté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Habiendo decidido el lugar, bajó la capota y arrancó el coche. Como Laredo es una ciudad pequeña y el Puntal está a la salida del casco urbano, en menos de diez minutos ya estaba aparcando. Ajena al tipo de prácticas que se hacían ahí, mi tía abrió el maletero y sacó las toallas y su sombrilla sin mirar hacia la arena. No fue hasta que habiendo abandonado el paseo entramos en la playa propiamente cuando se percató que la gran mayoría de los veraneantes que estaban tomando el sol estaban desnudos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡No me dijiste que era una playa nudista!― exclamó enfadada encarándose conmigo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No lo sabía – mentí― si quieres nos vamos a otra.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Sé que no me creyó pero cuando ya creía que nos daríamos la vuelta, me miró diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―A mí no me importa pero no esperes que me empelote.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por su actitud comprendí que sabía que se lo había ocultado para probarla pero también que una vez lanzado el reto, había decidido aceptarlo y no dejarse intimidar. La prueba palpable fue cuando habiendo plantado la sombrilla en la arena, se quitó el pareo y con la mayor naturalidad del mundo, hizo lo mismo con la parte superior de su bikini. Ya en topless, me miró diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Es esto lo que querías?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> No pude ni contestar porque mis ojos se habían quedado prendados en esos pechos que siendo enormes se mantenían firmes, desafiando a la ley de la gravedad. Todavía no me había recuperado de la sorpresa cuando escuché su orden:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Ahora te toca a ti.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su tono firme y duro no me dejó otra alternativa que bajarme el traje de baño y desnudarme mientras ella me miraba. En su mirada no había deseo sino enfado pero aun así no pudo evitar asombrarse cuando vio el tamaño de mi pene medio morcillón. Por mi parte estaba totalmente cortado y por eso coloqué mi toalla a dos metros de ella, lejos de la protectora sombra del parasol.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi tía habiendo ganado esa batalla sacó la crema solar y se puso a embadurnar su cuerpo con protector mientras yo era incapaz de retirar mis ojos del modo en que se amasaba los pechos para evitar quemarse. Aunque me consta que no fue su intención, esa maniobra provocó que poco a poco mi ya medio excitado miembro alcanzara su máxima dureza. Previéndolo, me di la vuelta para que Elena no se enterara de lo verraco que había puesto a su sobrino. Por su parte cuando terminó de darse crema, ignorándome, sacó un libro de su bolsa de playa, se puso a leer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Qué vergüenza!», pensé mientras intentaba tranquilizarme para que se me bajara la erección: «Esto me ocurre por cabrón».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Desgraciadamente para mí, cuanto mayor era mi esfuerzo menor era el resultado y por eso durante más de media hora, tuve la polla tiesa sin poder levantarme. Esa inactividad junto con lo poco que había descansado la noche anterior hicieron que me quedara dormido y solo desperté cuando el calor de la mañana era insoportable. Sudando como un cerdo, abrí los ojos y descubrí que mi tía no estaba en su toalla.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Debe de haberse ido a dar un paseo», sentencié y aprovechando su ausencia, salí corriendo a darme un chapuzón en el mar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> El agua del cantábrico estaba fría y gracias a ello, se calmó el escozor que sentía en mi piel. Pero no evitó que al cabo de unos minutos tomando olas al ver a Elena caminando hacia mí con sus pechos al aire, mi verga volviera a salir de su letargo por el sensual bamboleo de esas dos maravillas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Está helada!― gritó mientras se sumergía en el mar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al emerger y acercarse a mí, comprobé que sus pezones se le habían puesto duros por el contraste de temperatura y no porque estuviera excitada. El que sí estaba caliente como en celo era yo, que viendo esos dos erectos botones decorando sus pechos no pude más que babear mientras me recriminaba mi poca fuerza de voluntad:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «Tengo que dejar de mirarla como mujer, ¡es mi tía!».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ignorando mi estado, Elena estuvo nadando a mi alrededor hasta que ya con frio decidió volver a su toalla. Viéndola marchar hacía la orilla y en vista que entre mis piernas mi pene seguía excitado, juzgué mejor esperar a que se me bajara. Por eso y aunque me apetecía tumbarme al sol, preferí seguir a remojo. Durante casi media hora estuve nadando hasta que me tranquilicé y entonces con mi miembro ya normal, volví a donde ella estaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Fue entonces cuando levantando la mirada de su libro, soltó espantada:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Te has quemado!― para acto seguido recriminarme como si fuera mi madre por no haberme puesto crema.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Aunque me picaba la espalda, tengo que reconocer que no me había dado cuenta que estaba rojo como un camarón y por eso acepté volver a casa en cuanto ella lo dijo. Lo peor fue que durante todo el trayecto, no paró de echarme la bronca y de tratarme como un crío. Su insistencia en mi falta de criterio consiguió ponerme de mala leche y por eso al llegar al chalet, directamente me metí en mi cuarto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¿Quién coño se creé?», maldije mientras me tiraba sobre el colchón. Estaba todavía repelando del modo en que me había tratado cuando la vi entrar con un frasco de crema hidratante en sus manos y sin pedirme opinión, me exigió que me quitara el traje de baño para untarme de after sun. Incapaz de rebelarme, me tumbé boca abajo y esperé como un reo de muerte espera la guillotina. Tan cabreado estaba que no me percaté del erotismo que eso entrañaría hasta que sentí el frescor de la crema mientras mi tía la esparcía por mi espalda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Qué gozada!», pensé al sentir sus dedos recorriendo mi piel. Pero fue cuando noté que sus yemas extendiendo el ungüento por mi culo cuando no pude evitar gemir de placer. Creo que fue entonces cuando ella se percató de la escena y que aunque fuera su sobrino, la realidad es que era una cuarentona acariciando el cuerpo desnudo de un veinteañero, porque de pronto noté crecer bajo la parte superior de su bikini dos pequeños bultos que se fueron haciendo cada vez más grandes.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> «¡Se está poniendo bruta!», comprendí. Deseando que siguiera, cerré los ojos y me quedé callado. Sus caricias se fueron haciendo más sutiles, más sensuales hasta que asimilé que lo que realmente estaba haciendo era meterme mano descaradamente. Entusiasmado, experimenté como sus dedos recorrían mi espalda de una forma nada filial, deteniéndose especialmente en mis nalgas. Justo entonces oí un suspiro y entreabriendo mis parpados, descubrí una mancha de humedad en la braga de su bikini.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su calentura iba en aumento de manera exponencial y sin pensarlo bien, mi tía decidió que esa postura era incómoda y tratando de mejorarla, se puso a horcajadas sobre mí con una pierna a cada lado de mi cuerpo. Al hacerlo su braguita quedó en contacto con mi piel desnuda y de esa forma certifiqué lo mojado de su coño. El continuo masajeo fue lentamente asolando su cordura hasta que absolutamente entregada, empezó a llorar mientras sus dedos recorrían sin parar mis nalgas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Qué te ocurre?― pregunté dándome la vuelta sin percatarme que boca arriba, dejaba al descubierto mi erección.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ella al ver mi pene en ese estado, se tapó los ojos y salió corriendo hacia la puerta pero justo cuando ya estaba a punto de salir de la habitación, se giró y con un gran dolor reflejado en su voz, preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Querías saber lo que le ocurre a tu tía?― y sin esperar mi respuesta, me gritó: ―¡Qué está loca y te desea! – tras lo cual desapareció rumbo a su cuarto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su rotunda confesión me dejó K.O. y por eso tardé unos segundos en salir tras ella. La encontré tirada sobre su cama llorando a moco tendido y solo se me ocurrió, tumbarme con ella y abrazándola por detrás tratar de consolarla diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Si estás loca, yo también. Sé que está mal pero no puedo evitar verte como mujer.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Una vez confesado que yo sentía lo mismo que ella, no di ningún otro paso permaneciendo únicamente abrazado a Elena. Durante unos minutos, mi tía siguió berreando hasta que lentamente noté que dejaba de sollozar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Qué vamos a hacer?― dándose la vuelta y mirándome a los ojos, preguntó.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su pregunta era una llamada de auxilio y aunque en realidad me estaba pidiendo que intentáramos olvidar la atracción que existía entre nosotros al ver el brillo de su mirada y fijarme en sus labios entreabiertos no pude reprimir mis ganas de besarla. Fue un beso suave al principio que rápidamente se volvió apasionado mientras nuestros cuerpos se entrelazaban.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Te deseo, Elena― susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Esto no está bien― escuché que me decía mientras sus labios me colmaban de caricias.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Al notar su urgencia llevé mis manos hasta su bikini y lo desabroché porque me necesitaba sentir la perfección de sus pechos. Mi tía, totalmente contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras mis dedos reptaban por su piel. Su mente todavía luchaba contra la idea de acostarse con el hijo de su hermana pero al notar mis caricias, tuvo que morderse los labios para no gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por mi parte yo ya estaba convencido de dejar a un lado los prejuicios sociales y con mis manos sopesé el tamaño de sus senos. Mientras ella no paraba de gemir, recogiendo entre mis dedos uno de sus pezones lo acerqué a mi boca y sacando la lengua, comencé a recorrer con ella los bordes de su areola.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Por favor, para― chilló indecisa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Por mucho que conocía y comprendía sus razones, al oír su súplica lejos de renunciar me azuzó a seguir y bajando por su cuerpo, rocé con mis dedos su tanga.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No seas malo― rogó apretando sus mandíbulas al notar que mis dedos se habían apoderado de su clítoris.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Totalmente indefensa se quedó quieta mientras sufría y disfrutaba por igual la tortura de su botón. Su entrega me dio los arrestos suficientes para sacarle por los pies su braga y descubrir que mi tía llevaba el coño exquisitamente depilado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Qué maravilla!― exclamé en voz alta y sin esperar su respuesta, hundí mi cara entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> No me extrañó encontrarme con su sexo empapado pero lo que no me esperaba fue que al pasar mi lengua por sus labios, esa mujer colapsara y pegando un gritó se corriera. Al hacerlo, el aroma a mujer necesitada inundó mi papilas y recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡No sigas!― se quejó casi llorando.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Aunque verbalmente me exigía que cesara en mi ataque, el resto de su cuerpo me pedía lo contrario mientras involuntariamente separaba sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, forzaba el contacto de mi boca. Su doble discurso no consiguió desviarme de mi propósito y mientras pellizcaba sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Mi tía chilló de deseo al sentir horadado su conducto y reptando por la cama, me rogó que no continuara. Haciendo caso omiso a su petición, seguí jugando en el interior de su cueva hasta que sentí cómo el placer la dominaba y con su cuerpo temblando, se corría nuevamente en mi boca. Su clímax me informó que estaba dispuesta y atrayéndola hacia mí, puse la cabeza de mi glande entre los labios de su sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Necesito hacerte el amor― balbuceé casi sin poder hablar por la lujuria.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Con una sonrisa en sus labios, me respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Yo también― y recalcando sus palabras, gritó: ― ¡Hazme sentir mujer! ¡Necesito ser tuya!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Su completa aceptación permitió que de un solo empujón rellenara su conducto con mi pene. Mi tía al sentir mi glande chocando contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me exigió que la amara. Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como ancla, me afiancé con ellos antes de comenzar un suave trote con nuestros cuerpos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Fue cuando entre gemidos, me gritó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Júrame que no te vas arrepentir de esto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Jamás―respondí y fuera de mí, incrementé mi velocidad de mis penetraciones.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Elena respondió a mi ataque con pasión y sin importarle ya que el hombre que la estaba haciendo gozar fuera su sobrino, me chilló que no parara. El sonido de los muelles de la cama chirriando se mezcló con sus aullidos y como si fuera la primera vez, se corrió por tercera vez sin parar de moverse. Por mi parte al no haber conseguido satisfacer mi lujuria, convertí mi suave galope en una desenfrenada carrera en busca del placer mientras mi tía disfrutaba de una sucesión de ruidosos orgasmos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Cuando con mi pene a punto de sembrar su vientre la informé que me iba a correr, en vez de pedirme que eyaculara fuera, Elena contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida por mí, me obligó a vaciarme en su vagina mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Quiero sentirlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Ni que decir tiene que obedecí y seguí apuñalando su coño hasta que exploté en su interior y agotado por el esfuerzo, me desplomé a su lado. Fue entonces cuando Elena me abrazó llorando. Anonadado pero sobretodo preocupado, le pregunté que le ocurría:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―Soy feliz. Ya había perdido la esperanza que un hombre se fijara en mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Sabiendo de la importancia que para ella tenía esa confesión, levanté mi cara y mientras la besaba, le contesté tratando de desdramatizar la situación:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―No solo me he fijado en ti, también en tus tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Soltó una carcajada al oír mi burrada y mientras con sus manos se apoderaba de mis huevos, respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¿Solo mis tetas? ¿No hay nada más que te guste de mí?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ―¡Tu culo!― confesé mientras entre sus dedos mi pene reaccionaba con otra erección.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> Muerta de risa, se dio la vuelta y llevando mi miembro hasta su esfínter, susurró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"> ― Ya que eres tan desgraciado de haber violado a tu tía, termina lo que has empezado. ¡Úsalo! ¡Es todo tuyo!</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;La huésped del hotel. Una tarde sin parar de follar&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jul 2026 08:47:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Las malas lenguas siempre adjudican una moral un tanto relajada por no decir una fogosidad sin control a los que trabajamos en turismo pero por lo menos en mi caso, no es cierto. Llevo veinte años como director de hotel y solo en una ocasión me he enrollado con una clienta y si tomamos en cuenta que los hoteles que he dirigido tienen una media de doscientas habitaciones, durante un año son varios miles las mujeres que pasan por sus instalaciones. Eso sí, reconozco que una vez caí prendado de una de ellas cuando me creía inmune a sus encantos. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las malas lenguas siempre adjudican una moral un tanto relajada por no decir una fogosidad sin control a los que trabajamos en turismo pero por lo menos en mi caso, no es cierto. Llevo veinte años como director de hotel y solo en una ocasión me he enrollado con una clienta y si tomamos en cuenta que los hoteles que he dirigido tienen una media de doscientas habitaciones, durante un año son varios miles las mujeres que pasan por sus instalaciones. Eso sí, reconozco que una vez caí prendado de una de ellas cuando me creía inmune a sus encantos. También es cierto que a raíz de ese affaire, no me quedaron ni ganas ni posibilidades de repetirlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Para mí el viejo dicho de “donde tengas la olla, no metas la polla” era una ley no escrita que cumplía a rajatabla al considerar poco profesional andar liándome con las personas cuyas abultadas carteras me daban de comer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero todo cambió a raíz de una llamada del gran jefe. En ella, Don Arturo me informó que al día siguiente iba a hospedarse en el hotel la hija de uno de los mayores accionistas de la cadena y por tanto, me exigió que me ocupara personalmente que disfrutara de su estancia en Lanzarote.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No se preocupe, me aseguraré que no tenga ninguna queja del servicio- contesté creyendo que eso era lo que el viejo deseaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Eso lo doy por descontado- respondió mi interlocutor de bastante mala leche. –Su padre me ha pedido que le busque alguien que la saque a pasear para que se olvide de un desengaño amoroso y sabiendo que eres soltero, he insistido en que se aloje allí y no en otro de la cadena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Extrañado por semejante petición y no sabiendo el terreno que pisaba, bajando la voz, me atreví a preguntar:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Me está pidiendo que intente consolarla?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El viejo cazando al vuelo el significado oculto bajo mis palabras, bastante contrariado contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-El cómo no me importa. Pero consigue que mi ahijada recuerde estas vacaciones como las mejores de su vida.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Incapaz de negarme solo pude preguntar en qué vuelo llegaba y colgando a mi jefe, no me costó asimilar el que me había metido en un problemón sin comerlo ni beberlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«No es una huésped normal, es casi de su familia», pensé al recordar que para colmo, era una de las dueñas de la corporación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Desconociendo a ciencia cierta el alcance de mi misión, miré mi reloj y viendo que quedaban apenas dos horas para que esa mujer aterrizara en la isla, decidí darme una ducha para estar presentable cuando la recogiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>Recojo a Susana en el aeropuerto</strong>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Como comprenderéis, esa tarde me vestí con mis mejores galas para recibir a la niña rica a la que me habían asignado. Como el objetivo de mi jefe era que la entretuviera y me hiciera amigo de ella para ayudar a que se olvidara de su novio, me quité la corbata y me puse de sport, más acorde con el papel que me tenía reservado en esa pantomima. Aun así os tengo que reconocer, que estaba nervioso en la sala de espera aguardando la salida de esa pija.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«No me jodas, a buen seguro que es un cardo”, mascullé al suponer que si ese sujeto la había dejado sabiendo del dinero de su familia, la chica debía ser “poco agraciada”, por no decir “fea como un mandril”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Curiosamente al conocerla, la susodicha resultó ser una morenita de buen ver a pesar de tener los ojos hinchados de tanto llorar y de venir sin gota de maquillaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Debe de ser imbécil», sentencié sorprendido al comprobar que bien arreglada, esa mujercita podía ser una monada. «Siendo rica y guapa, la razón debe ser su carácter», reconozco que recapacité en plan machista.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Más interesado de lo que nunca la he reconocido, aproveché el trayecto hacia el coche para fijarme en su culo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«No está mal de ancas», valoré a pesar que el vestido holgado no me dejaba más que intuir sus piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana imbuida en sus problemas creyó que yo era únicamente el chofer que la llevaría hasta el hotel y no fue hasta ver que el automóvil en donde metía las maletas era un deportivo cuando se percató que algo no cuadraba. Por eso y a pesar que ya se lo había dicho, me preguntó tanto mi nombre como a qué me dedicaba. Muerto de vergüenza y parcialmente desilusionado porque mi aspecto impoluto no la hubiera afectado, contesté sonriendo hipócritamente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Me llamo Alberto y soy el director del hotel donde se va a hospedar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La morena mirándome con desgana, preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Te ha llamado Don Arturo? -ni siquiera tuve que contestar, por mi cara comprendió que así era por lo que casi llorando, prosiguió diciendo: -No hace falta que lo niegues, te ha pedido que me vigiles.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Su afirmación me descolocó y con tono inseguro, respondí que no había sido eso lo que me había pedido sino que me asegurara que recibía un trato exquisito durante su visita. No sé si me creyó pero hundiéndose en un mutismo total, se sentó en el coche y no habló hasta llegar al hotel. Una vez ahí, no me dejó que le acompañara hasta su habitación y por eso, me tuve que conformar con verla subir en el ascensor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¿Cómo narices me voy a hacer su amigo si se cierra en banda de esa forma?», me pregunté bastante contrariado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">No queriendo adelantar mis pésimas oportunidades a mi gran jefe, solo le mandé un sms informándole que la había recogido en el aeropuerto. Para mayor presión, el puñetero viejo contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Perfecto. Confío en ti.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://i.imgbox.com/qDzTpEdm.jpg" alt="" width="424" height="635">«¡Mierda!», exclamé tras leer tan lacónico mensaje al conocer que su contenido iba más allá de esas cinco palabras. «¡Ese confío en ti es un no me defraudes!». La certeza que mi propio puesto estaba en peligro, me hizo llamar a Elena, una amiga experta en estas lides.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os preguntareis porqué la consideraba así. La razón en bien sencilla, esa rubia hacía gala de su capacidad para seducir a todo hombre que le interesara y la mejor prueba era su marido actual, un millonario inglés que la fortuna quiso poner en su camino.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras explicarle el problema, mi amiga se comprometió en ayudarme diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Cuando esa incauta salga de su habitación, llámame.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sin nada que perder, me comprometí en avisarla en cuanto la viera deambular por el hotel y por eso obligué al personal de su piso que me notificaran en cuanto pusiera un pie fuera de su cuarto pero no fue hasta la hora de comer cuando bajó al comedor. Nada más saberlo, llamé a Elena y le conté donde estaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi amiga riendo, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Baja en diez minutos y siéntate alejado de ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sin comprender como quería que entablara amistad colocándome lejos, accedí. Al cabo de un rato, salí de mi despacho y entré al restaurant. Allí me llevé la sorpresa que estaban sentadas juntas. Verlas charlando renovó mis ánimos y siguiendo sus instrucciones, busqué una mesa pegada a la piscina. Una vez en mi mesa, disimulando las espié de reojo y por la cara de sufrimiento de la ricachona, comprendí que se estaba desahogando con Elena.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¿Cuál será el plan?», pensé desconcertado: «Se supone que debe de olvidarse de su ex novio».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Escamado pero extrañamente confiado, decidí dejar el asunto en manos de la “experta” y por eso llamando al camarero, pedí de comer mientras observaba al público que estaba chapoteando en el agua. Como cualquier otro día, la clientela era heterogénea y aunque predominaban las familias, en ese momento, un grupo de veinteañeros trataba de ligar con dos rubias despampanantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¡No me extraña!», me dije: «Si no trabajara aquí, yo también trataría de llevármelas al huerto».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las nada sutiles maniobras de esos chavales me hicieron gracia y olvidándome de Susana, me concentré en el modo en que intentaban engatusarlas. Lo evidente de sus maneras les iba a llevar al fracaso y reconozco que no pude evitar sonreír cuando una de ellas dejando a un crio con la palabra en la boca, se lanzó a nadar huyendo de su acoso:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Estaba claro», sentencié al haber anticipado el resultado, «ha ido demasiado directo».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Fue entonces cuando comprendí parcialmente los métodos de mi amiga:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«No seré yo quien la ataque, de alguna forma, Elena hará que sea ella quien lo haga».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Más tranquilo, di rienda suelta a mi imaginación tratando de anticipar cómo conseguiría que esa niña despechada buscara consuelo entre mis brazos pero os tengo que confesar que por mucho que lo intenté y aunque de vez en cuando echaba un vistazo en busca de una pista, no conseguí adivinar el método. Por eso al terminar mi café, me levanté con la intención de volver a mi oficina pero justo cuando pasaba por enfrente de ellas, Elena me llamó diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Alberto, siéntate con nosotras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi sorpresa me hizo dudar pero entonces la rubia cogiendo mi mano, me obligó a sentarme entre ellas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Creo que conoces a Susana- afirmó y cambiando de tema, dijo con voz dulce. –Me ha contado que le encanta navegar y sabiendo que tienes una motora preciosa, me he tomado la libertad de invitarnos esta tarde a dar una vuelta en ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La morenita, muerta de vergüenza, intentó disculparse pero negándome a aceptar sus disculpas, contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Me encanta la idea. ¿A qué hora nos vemos en el muelle?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Con la desfachatez que la caracteriza, Elena respondió:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Yo llevo ya el bikini- y mirando a su compañera de mesa, prosiguió diciendo: -En diez minutos nos recoges en el hall.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tras lo cual, sin darla tiempo a reaccionar, cogió a Susana del brazo y se la llevó a la boutique del hotel. Esta por mucho que protestó diciendo que tenía uno en su maleta, tuvo que aceptar la propuesta de la rubia, de forma que las vi alejarse sin haber digerido el encuentro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><strong>La vuelta en el yate con ellas dos.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Como miembros del sexo femenino, llegaron tarde a la cita. Exactamente quince minutos después pero os tengo que confesar que no pude quejarme porque cuando aparecieron, me quedé obnubilado por la belleza de ambas. Si de por sí Elena era un monumento de mujer, llegó con un modelito distinto de bañador que no ocultaba sus más que evidentes atributos sino los realzaba. Pero a lo que no estaba preparado fue ver a Susana embutida en un escuetísimo bikini que apenas conseguía tapar unos exuberantes pechos que hasta ese momento me habían pasado desapercibidos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¡Dios! Está para comérsela», no pude más que exclamar mentalmente al disfrutar del grosor y la dureza de esas tetas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lo peor fue que Elena cazándome al vuelo, se rio y coquetamente me espetó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Verdad que estamos impresionantes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cortado y con el rubor cubriendo mis mejillas, fui incapaz de contestar. Al no hacerlo, la rubia incrementó mi embarazo diciendo a su recién estrenada amiga:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Ves lo que te dije. Alberto es tan tímido que resulta ¡irresistiblemente dulce!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La morena que hasta entonces se había comportado de modo discreto, soltó una carcajada y añadiendo más desconcierto a mi mente, le contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Solo espero que sea un caballero y no se atreva a abusar de dos indefensas damas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Alucinado por sus palabras, me quedé callado pero entonces Elena siguió con la guasa añadiendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Le conozco hace tres años y jamás le he conocido una novia. A veces me pregunto si continua siendo virgen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ante semejante despropósito tuve que reaccionar y de muy mala leche, respondí señalando directamente a la que me había acusado:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No lo soy pero tampoco ando de flor en flor como otras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://i.imgbox.com/0k00lqTv.jpg" alt="" width="424" height="635">Muerta de risa, mi amiga me cogió del brazo y haciéndome una carantoña, buscó mi perdón diciendo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Lo sé cariño, lo sé- pero entonces cuando ya creía que habíamos hecho las paces, me soltó: -¿Eres gay?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Tampoco- ya francamente cabreado respondí al haber puesto en duda mi virilidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Las risas de la morena ante mi vergüenza me hicieron comprender que de algún modo los planes de la “experta” consistían en hacerme quedar como un buenazo incapaz de albergar malas intenciones. Aun así, confieso que de camino hacia mi motora, estaba que me llevaban los demonios y no fue hasta que ya en el muelle con una alegría contagiosa, Susana soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡No me puedo creer que es una Bayliner de ocho metros!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Extrañado de que supiera de barcos, contesté:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Tiene solo siete con siete.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Pero ya no me escuchaba, subiendo con agilidad a la embarcación fue directa a ver el motor fuera borda y con un brillo de envidia en los ojos, exclamó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡Cuatrocientos caballos!- tras lo cual como si fuera una niña chiquita me preguntó: -¿Me dejas sacarla del puerto?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Nunca en mi vida había dejado que nadie pusiera sus sucias manos sobre mi joya pero al verla tan feliz y sobre todo al descubrir que bajo su bikini sus pezones se habían puesto duros por la emoción, no pude negarme. Nada mas aceptar me arrepentí pero ya era tarde y por eso ejerciendo de grumete, liberé a mi amor mientras Susana se ponía a los mandos. Elena por su parte, se acomodó a tomar el sol en la plataforma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Afortunadamente, la morenita demostró ser una navegante experta y no solo sacó a la perfección la motora entre los diversos canales sino que ya fuera del puerto, ni siquiera preguntó y acelerando puso en acción toda la capacidad del motor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Tranquila, vas demasiado rápido. Espera a estar ya en mar abierto- protesté un tanto celoso de la facilidad con la que se había hecho con la embarcación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Lejos de aminorar la marcha, le dio más gas mientras me preguntaba hacia donde quedaba la cala a la que íbamos. Desmoralizado le indiqué en el radar donde quedaba y sin nada que hacer, me acerqué donde estaba la rubia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Todo va según lo planeado. Esta boba estará besando tu mano mañana mismo- comentó en voz baja al verme a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Tú crees?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-No lo creo, lo sé. Esta niña está necesitada de alguien al que aferrarse y que mejor que un hombre al que una zorra dejó por honesto-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Eso le has dicho?- pregunté impactado por su invención. –Nunca me han dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Ya pero ella no lo sabe y cuando se entere ya estará dentro de tus sábanas- respondió entre risas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Tumbado en la proa, me quedé mirando a Susana mientras nos llevaba a nuestro destino sin que ella se percatara de mi examen.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Realmente está buenísima», sentencié valorando en su justa medida a la mujer. Con su melena al aire, esa cría tenía un aspecto de pantera que me hizo olvidar a la niña traumada de la mañana. Todo en ella era impresionante. Su pequeño cuerpo escondía una sensualidad que no me pasó inadvertida y sin darme cuenta, me extasié observando los duros pechos y el sabroso culito con los que la naturaleza le había dotado. Mi fijación debió ser tan intensa que Susana se dio cuenta pero en vez de quejarse y pedirme que me cortara, sonrió mientras dos pequeños bultos hacían aparición debajo de su bikini.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La certeza que aceptaba de buen grado la caricia de mi mirada me confundió porque eso significaba que todavía tenía esperanzas de cumplir con el encargo de Don Arturo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¿Será posible que le atraiga?», me pregunté mientras inconscientemente permití que mi pene se alzara inhiesto entre mis piernas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Reconozco que debía de haber caído en la cuenta de la erección que llevaba pero justo en ese momento, la morena viendo que nos acercábamos a la cala me pidió consejo sobre la mejor ruta con la que entrar en ella. Sin pensármelo dos veces, me puse detrás de ella y señalando unos arrecifes que conocía, le pedí que aminorara la marcha porque el nivel del mar descendería rápidamente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al frenar bruscamente, me vi lanzado hacia adelante con tan mala suerte que no pude evitar que mi sexo presionara contra su trasero. Susana al sentir mi dureza se quedó pálida durante unos instantes, instantes que aproveché para retirarme.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Justo cuando creía que esa niña me iba a montar un escándalo, soltó una carcajada y señalando mi traje de baño, gritó a Elena:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Me has mentido. Alberto no es un caballero, ¡es un caballo! ¡Fíjate como calza!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Semejante burrada en sus labios me hizo trastabillar y tratando de no caerme, me agarré a su brazo. Mi peso provocó que Susana no pudiese mantenerse en pie y perdiendo el equilibrio cayera sobre mí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Totalmente cortado, le pedí perdón mientras mi mente se ponía a cien al notar sus tetas presionando contra mi cuerpo y que ella no hiciera ningún esfuerzo por separarse. Todo lo contario, evidenciando que se encontraba a gusto sintiéndose pegada a mí, la cría se permitió el lujo de rozar mi paquete con su mano mientras muerta de risa me susurraba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Aunque guapo, eres poco confortable- tras lo cual e incrementando mi vergüenza, mordió mi oreja al decir en voz baja: -Me estás clavando tu pajarito y eso que todavía no me lo has presentado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os juro que si no hubiese sido la ahijada de mi jefe, Susana no hubiese escapado viva en ese momento pero recordando que la rubia estaba con nosotros y que si la cagaba mi puesto correría peligro, preferí levantarla y sin comentar sus susurros tirarme directamente al mar, intentando que el agua fría calmara el incendio que asolaba toda mi piel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Esta tía: ¿de qué va?», mascullé entre dientes mientras nadaba: «¿Se creé que puede tontear conmigo sin tener consecuencias?».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Para colmo al salir a la superficie me encontré a las dos mujeres muertas de risa comentando lo ocurrido y a la morena sin cortarse en absoluto explicar a Elena el tamaño de mi miembro. Si bien con total descaro y falta de decoro estaba alabando mis partes, os he de confesar que me creí morir de vergüenza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¡Joder con la mojigata! ¡Se suponía que estaba destrozada por el desengaño!», maldije en silencio y con un cabreo enorme, salí del agua y me tumbé sobre la cubierta sin ganas de hablar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El incuestionable enfado que sentía no solo nos las retrajo sino que uniendo sus fuerzas en mi contra, ambas mujeres siguieron cachondeándose de mis atributos con mayor énfasis hasta que ya harto de sus alusiones me bajé el pantalón y mostrando mi verga en su plenitud, les solté que si tantas ganas tenían de vérmela, ahí la tenían.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi exhibicionismo aunque cortó a la rubia, hizo gracia a la muchacha y luciendo una sonrisa de oreja a oreja, se recreó en mi anatomía al tiempo que sin disimulo se mordía los labios con deseo. La manera tan descarada con la que Susana me estaba comiendo con los ojos me fue excitando y contra mi voluntad, mi pene que al salir del agua estaba morcillón fue poniéndose duro y levantándose ante su mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Cada vez más interesada, la morena se fue acercando y obviando la presencia de Elena, se sentó junto a mí. Sin saber qué hacer ni cómo reaccionar, fui objeto indefenso de su lujuria cuando con una lentitud exasperante llevó su mano entre mis piernas y agarrando mi pene se puso a acariciarlo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«¡No puede ser!», medité alucinado al comprobar que sin mediar palabra me empezaba a masturbar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Mi amiga al comprobar cómo se estaba desarrollando los acontecimientos, decidió dejarnos solos y tomando su bolso, bajó al camarote para no ser un estorbo. Para entonces mi erección era máxima y por eso no pude negar que me gustaba cuando con un extraño brillo en sus ojos, esa morenita me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Elena me ha comentado que tuviese cuidado contigo porque eras bueno y estabas muy solo. ¿Te importa ser mío mientras dure mi estancia aquí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Sin llegármelo a creer, respondí que eso no estaba bien y que mejor lo dejara. Mi negativa no consiguió que parara y son con mayor ilusión reflejada en su rostro, Susana insistió diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Sé lo que sientes porque a mí también me han dejado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignright" src="http://i.imgbox.com/k6WoWA2e.jpg" alt="" width="424" height="635">La ternura e incluso la tristeza que leí en ella me desarmaron y por eso no pude rechazarla cuando agachando su cabeza, sacó su lengua y dio un primer lametazo en mi glande.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡No soy segundo plato de nadie!- protesté inmerso en mi papel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Aunque os parezca ridículo en ese momento era ella quien me estaba consolando y no al revés. Quizás por eso y sintiéndose por primera vez al mando, esa mujer profundizó sus caricias a base de besos mientras me respondía que la dejara hacer. Tras lo cual acomodándose entre mis piernas, usó sus labios para recorrer mi tallo y abriendo su boca, tiernamente se fue introduciendo centímetro a centímetro por completo en su interior. La lentitud con la que engulló mi sexo permitió que notara la tersura de su húmeda garganta con un placer que me hizo suspirar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Disfruta y no pienses en la otra- comentó creyendo que sollozaba por la presunta novia que me había abandonado. –Quiero que te relajes y comprendas que hay vida después de una decepción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Al oírla asumí que no estaba hablando conmigo sino con ella. De alguna extraña manera, Susana estaba combatiendo sus demonios usándome mi cuerpo como instrumento de su propio exorcismo. La certeza que era así me tranquilizó y dejando en manos del destino lo que pasara, me puse a gozar de la mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Susana al notar mi entrega, me miró satisfecha y poniéndose roja, sacó mi pene de su boca mientras me decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Necesito hacer el amor.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">La urgencia de sus palabras no me permitieron objetar nada cuando poniéndose a horcajadas sobre mí, llevó con sus manos mi glande hasta los pliegues que daban entrada a su gruta y menos cuando dejándose caer suavemente, usó mi pene como ariete con el cual empalarse. De algún modo, se me contagió su calentura y no pudiendo aguantar más sin tocarla, llevé mis manos hasta sus pechos. Recreándome en sus pezones, disfruté de esas dos maravillas mientras su dueña no paraba de gemir cada vez más alto.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡Ámame!- chilló al sentir que había conseguido introducir todo mi pene dentro de su vagina,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Era tanta su urgencia que al sentirse invadida ni siquiera esperó a relajarse y tomando apoyo en mis hombros, comenzó un lento vaivén con su cuerpo. Los gemidos y aullidos de esa heredera se sucedían al ritmo con el que izaba y acuchillaba su diminuto cuerpo con mi estoque.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Os parecerá una exageración pero en pocos segundos, sentí su cálido flujo recorriendo mis piernas mientras su dueña se arqueaba sobre mí con los ojos en blanco, mezcla de placer y de pasión. Siendo testigo mudo de su necesidad, admito que me resultaba insólito que esa pequeña mujer pudiese ser una amante tan ardiente y tratando de prolongar su gozo, busqué retrasar mi eyaculación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">«Su lujuria compensa con creces por su tamaño», pensé mientras ella, usándome como montura, aceleraba su galope hasta adoptar una velocidad de crucero a todas luces excesiva.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Hipnotizado por el rebotar de sus pechos al compás con el que se empalada, no quise dejar de disfrutar de sus dos rosadas areolas e incorporándome sobre la cubierta, los cogí con mi mano y me los acerqué a la boca. Susana aulló desesperada cuando sintió como mis dientes mordían sus pezones y totalmente entregada, me clavó las uñas en mi espalda, buscando aliviarse la calentura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">El dolor junto a sus gritos incrementaron mi libido y sin dejar de estar dentro de ella, la cambié de postura y ya sobre ella, comencé a martillar su sexo con mi verga. Al hacerlo, olvidé toda precaución e imprimiendo a mi ataque de una velocidad sin igual, forcé su interior una y otra vez con tal fiereza que mis huevos rebotaban como en un frontón contra su cuerpo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Me encanta- escuché que chillaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Azuzado por sus palabras, elevé aún más mi ritmo mientras de su boca se le caía la baba incapaz de soportar tanto placer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¡Me corro!- aulló descompuesta al experimentar que cada una de sus neuronas colapsaban a la vez y uniendo un orgasmo con el siguiente, se vio sumida en un estado de éxtasis del que solo salía para pedirme que no parara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Todavía hoy no comprendo porque fui capaz de prolongar durante tanto tiempo mi ataque sin correrme pero lo cierto es que imbuido en el placer, seguí machacando su pequeño cuerpo hasta que completamente derrotada me rogó que derramara mi simiente en su interior diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class=" alignleft" src="http://i.imgbox.com/ZQMdoGg1.jpg" alt="" width="424" height="635">-Lléname con tu leche.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Ese deseo expresado en voz alta y escuchado solamente por mí y por una bandada de gaviotas que aleteaban sobre nuestras cabezas fue el detonante que hizo que pegando un gemido explotara dentro de su vagina. Susana al sentir mi líquida rendición llenando su conducto, se unió a mí en un postrer orgasmo que la dejó agotada pero feliz y cerrando sus ojos, me obligó a abrazarla. La expresión de plenitud que leí en su rostro me dejó anonadado sobre todo al darme cuenta que en contra de lo que me había imaginado cuando la conocí, esa muchacha había conseguido en una sola tarde abrirse un hueco en mi alma.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Seguíamos todavía desnudos cuando saliendo del camarote, Elene nos preguntó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-¿Vais a seguir follando? Os lo digo porque me apetece darme un baño.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">Muerta de risa y sin taparse, mi recién estrenada amante contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">-Te acompaño pero te aviso que al volver: ¡Pienso echarle otro polvo!&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;<img decoding="async" class=" aligncenter" src="http://i.imgbox.com/gXO4xQ29.jpg" alt="" width="600" height="400"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia,palatino,serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (Final)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jul 2026 15:42:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 7 Ya de nuevo en la comisaría, me fui a ver a Peláez y sin mayor prolegómeno, le solté que venía de ver a la víctima de Garcés y que la había convencido que cuando hiciera su declaración oficial, remarcara la responsabilidad de ese cabrón liberando de toda culpa a mi cliente pero que había un problema: ―¿Qué problema?― preguntó. ―Quiere un millón para ella y como comprenderás yo también quiero mi tajada. Me esperaba una negativa pero en vez de ello, levantándose de su asiento, contestó: ―Mi benefactor ya había reservado esa cantidad para ella, por lo que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 7</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Ya de nuevo en la comisaría, me fui a ver a Peláez y sin mayor prolegómeno, le solté que venía de ver a la víctima de Garcés y que la había convencido que cuando hiciera su declaración oficial, remarcara la responsabilidad de ese cabrón liberando de toda culpa a mi cliente pero que había un problema:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué problema?― preguntó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Quiere un millón para ella y como comprenderás yo también quiero mi tajada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me esperaba una negativa pero en vez de ello, levantándose de su asiento, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi benefactor ya había reservado esa cantidad para ella, por lo que no hay problema. Mi acuerdo contigo sigue vigente, ¿verdad?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Por supuesto― respondí y sacándole además el compromiso que íbamos a desplumar a mi cliente para dárselo a su esposa, sellé con un abrazo nuestro acuerdo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya me iba cuando desde su mesa me preguntó cómo sabía quién era la violada y dónde encontrarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mejor no indagues― respondí muerto de risa al saber que ese avaricioso policía no iba a poner en riesgo su dinero y acto seguido me fui a ver a mi cliente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_004_143d.jpg" width="460" height="670">La reunión con él fue mero trámite porque tras detallarle las pruebas que tenían en su contra, le expliqué que estaba jodido y que de no colaborar con la justicia podía caerle la perpetua, mal llamada prisión permanente revisable, porque no solo le acusarían de ser coparticipe de esa violación sino de las otras cinco muertes de las que acusaban a su amigo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué puedo hacer?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sinceramente, aceptar lo que te ofrecen y declarar en contra de Pedro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pálido y temblando, me explicó que la gente para la que Pedro trabajaba lo mataría y que necesitaba tiempo para vender la casa que era lo único que le quedaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ni siquiera tienes eso. El fiscal no se cree tu versión y para darte una nueva identidad, al enterarse que estás en trámite de divorcio, ha exigido que le dones todo tu patrimonio a Patricia y que cuando te vayas al extranjero solo te lleves cincuenta mil euros para rehacer tu vida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡No tengo ese dinero!― protestó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ejerciendo de buen amigo, le dije que no se preocupara y que yo se los daba. Más tranquilo al ver que tenía un futuro, me dio las gracias sin saber que yo era el que había acelerado su caída.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Vete a la mierda» pensé para mí y llamando a Peláez, Miguel firmó todos los papeles que le puso en frente sin rechistar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El desgarro anal que había sufrido mi “nueva novia” la mantuvo en el hospital hasta el día siguiente pero eso no fue óbice para que esa impresionante rumana aprovechara ese tiempo para dar un portazo a su vida anterior. Usando sus múltiples contactos vació su cuenta, regaló sus muebles, dejó su apartamento, vendió su coche, recogió su ropa y ¡todo en unas horas! De forma que cuando a la diez de la mañana le dieron el alta, Cleopatra “la puta cara” desapareció de la faz de la tierra y renació Nadia. Ni siquiera me dejó irla a buscar a la salida y quedé con ella en una cafetería de la Castellana a las doce.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No quiero que nadie te vea esperándome― dijo sensatamente cuando la llamé.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sabiendo que era lo más correcto y sobre todo lo más seguro, acepté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Os reconozco que estaba nervioso porque no sabía cómo se tomaría María y Patricia a Nadia cuando apareciera conmigo en la finca sin avisar. Ella había insistido en que no les contara nada porque era mejor que la conocieran antes de saber que se quedaría indefinidamente con nosotros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No queriendo empezar mal, llegué quince minutos antes a la cita. Ya había elegido la mesa donde esperarla cuando desde el final del local, escuché mi nombre. Al girarme, me costó reconocer en la discreta pelirroja que me llamaba a mi espectacular novia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Y ese cambio de look?― pregunté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Es mi color natural, ¡jamás volveré a teñirme el pelo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_006_3d6b.jpg" width="460" height="670">Tomando asiento a su lado, me quedé observándola fijamente durante un buen rato. De morena, era una “pantera” pero con esa tonalidad, la belleza de sus facciones se dulcificaba y nadie que la viera así, podría suponer su pasado tumultuoso.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Estás preciosa― sentencié dándole el visto bueno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nadia sonrió al oírme alabar su su nueva apariencia y entornando los ojos, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Llevó tanto tiempo siendo otra que voy a necesitar tu ayuda para volver a ser quien fui.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Perdona pero me he perdido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con un rictus de tristeza en su rostro, se explicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―El personaje que creé era una mujer independiente, dura y que parecía comerse el mundo. Hombres y mujeres suspiraban porque les hiciera caso pero ahora que es un capítulo cerrado te tengo que confesar que no me gustaba. Soy y siempre he sido una mujer vulnerable, familiar, necesitada de cariño y de compañía…¡llevo demasiado tiempo sola!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La tristeza y el significado de esa confesión me sorprendieron porque jamás hubiese supuesto que esa mujer fuera infeliz. Siendo Cleopatra lo había tenido todo, dinero, belleza, éxito pero me acaba de reconocer que se sentía vacía y que quería cambiar. Compadeciéndome de ella, tomé su mano entre las mías y con una ternura que hasta mí me asombró le pregunté que esperaba encontrar en mi casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con lágrimas en los ojos, contestó</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Un beso por las mañanas, dormir abrazada a alguien que me cuida y no tener que permanecer despierta para comprobar que me ha pagado, dedicar mi día a cocinar para los que quiero. Reír cuando me apetezca y un hombro donde llorar si estoy triste.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Impresionado por la sencillez pero a la vez rotundidad de sus deseos, me vi impelido a depositar un beso casto en sus mejillas mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te prometo que lo tendrás.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Durante el viaje a mi finca Nadia me fue revelando su verdadero yo. Olvidando en la cuneta al personaje que llevaba ejerciendo durante años, me contó sus años de infancia en Rumanía y como la pobreza la había obligado a dejar la tierra en la que nació.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Debió de costarte dar ese paso― comenté pensando que todavía echaba de menos su patria natal.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así fue pero la muerte de mi madre y el odio que le tenía a mi padrastro aceleraron mi huida. Nunca me he arrepentido. Vivía en un infierno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tuve la sensación que el marido de su madre había abusado de ella pero sabiendo que era una herida que debía haber cicatrizado hacía años, me abstuve de preguntar porque de haberlo sufrido ella me lo contaría llegado el momento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya estábamos cerca del Averno cuando le recordé nuestro peculiar modo de vida y quise saber era como veía su incorporación y que esperaba que produjera:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Será fácil― contestó― siempre he querido pasar desapercibida y que un hombre me cuide por lo que soy y no por mi belleza.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Intrigado por esa respuesta, no pude retener mi curiosidad y la interrogué a qué se refería. Nadia entornando los ojos y totalmente colorada, me replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Creo que lo sabes…―y sin importarle lo que pudiese pensar de ella, continuó diciendo: ―Las veces que hemos estado juntos, solo me sentí llena cuando te mostrabas tal y cómo eres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Rememorando nuestras noches de pasión, caí en la cuenta su fijación porque la tratara con una sutil mezcla de ternura y de dureza más propia de una sumisa que de una puta. Por ello, cayendo del guindo, le solté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te encantaba que te dirigiera y que no me comportara como tu cliente sino como tu dueño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así es, siento haberte mentido pero me he arrepentido cada noche de no haber aceptado tu oferta y por eso cuando las circunstancias me han hecho desaparecer, decidí que había llegado la hora de entregarme a ti.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Me estás pidiendo pasar a ser de mi propiedad?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Casi llorando pero curiosamente con una sonrisa, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Desde que me enteré de que tenía que esconderme, supe que la suerte me había lanzado en tus brazos y que por fin hallaría la felicidad en cuanto te oyera darme tu primera orden como mi amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nunca me lo hubiera imaginado y mirándola de reojo me percaté que curiosamente estaba esperando esa orden pero la expectación que sentía esa mujer ante su nuevo estatus, me hizo recapacitar y en vez de complacerla, puse mi mano sobre su rodilla y en murmuré:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Hoy no necesitas un dueño sino un amigo― tras lo cual le pedí que me diera un beso.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante un segundo se quedó perpleja pero recapacitando al darse cuenta de mis motivos, presa de alegría, se acercó sus labios a mi cara y rozó con ellos mi mejilla mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Siempre me has gustado pero ahora sé que terminaré amándote con locura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_007_06c6.jpg" width="460" height="670">La certeza que ese sentimiento sería recíproco me relajó y viendo que la entrada a la finca estaba a quinientos metros, paré el coche para preguntarle qué quería que contara de ella a María y a Patrícia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―La verdad. Quiero que sepan quien soy y que no vengo a causar problemas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me pareció una postura sensata. Por ello le prometí que así lo haría y encendiendo el vehículo, entré a la finca que sería el hogar de la rumana hasta que se aclarara su futuro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Te dije que los de mi familia eran agricultores y que sembraban trigo?― comentó mientras contemplaba las tierras recién segadas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Supe que en su interior Nadia veía en esos campos un retorno al hogar al haberse criado en un ambiente campesino y por ello, me atreví a sugerir que podía ayudarme a controlar el cortijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me encantaría. Llevo años planeando mi “jubilación” y siempre soñé que cuando ya no ejerciera, me retiraría a cuidar una finca― contestó con una alegría desbordante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Di por finalizada esa conversación al ver que María y Patricia salían a recibirme. En un principio, ni mi antigua criada ni la ex de Miguel se percataron que llevaba compañía y por eso cuando vieron bajarse a Nadia, no pudieron evitar que notáramos su extrañeza.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Os presento a Nadia, una buena amiga que viene a quedarse con nosotros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Curiosamente fue Patricia la que en plan celosa, saltó y preguntó que cuánto tiempo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Decidido a cortar por lo sano cualquier atisbo de rebelión, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Indefinidamente y para tu información deberías estar besando el suelo que pisa porque gracias a ella tu marido te ha donado la casa y ha salido huyendo de España.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Es la puta que contrataste!― exclamó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba a punto de darle una dura reprimenda por su falta de tacto cuando la rumana se me adelantó y con una determinación no exenta de dulzura, le replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Era esa puta. Ahora solo soy una mujer que busca un sitio seguro lejos del asesino que te violó.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El tono suave pero decidido y el estremecedor significado de sus palabras dejó sin argumentos a la rubia, la cual después de unos segundos de confusión, totalmente abochornada, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Disculpa lo bruta que soy… Manuel tenía razón: en vez de preguntar qué hacías aquí, debía estar besando el suelo que pisas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi valoración sobre Nadia subió muchos enteros al oírla contestar con una sonrisa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No quiero que beses el suelo pero aceptaría gozosa que me besaras a mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azuzada quizás por la vergüenza, Patricia tomó la iniciativa y respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si vamos a ser tres mujeres en esta casa, es mejor que nos llevemos bien― y cogiendo a la pelirroja de la barbilla, depositó un tierno beso en sus labios mientras la decía: ―bienvenida a casa, ¡hermana!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese apelativo causó un terremoto en la mente de la rumana porque no en vano una familia era lo que estaba buscando y sin poder retener la emoción, se echó a llorar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María que hasta entonces se había mantenido al margen, la saludó de un modo que marcaría para siempre la relación de las tres porque, a pesar de su juventud, había captado el carácter sumiso de esa belleza de pelo rojo y sin moverse del lugar donde había contemplado la escena, la soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Yo no te debo nada. Si quieres que te acepte, ven y da tú el paso.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque Patricia me había hablado del cambio que había dado en mi ausencia, juro que me alucinó contemplar en vivo el lado dominante de la que era mi prometida. Bajando la mirada, Nadia contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ama, ya me he comprometido con Manuel en ser su esclava pero, si él me da su permiso, juro desde este momento guardarle respeto y obediencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin cortarse un pelo, María forzó los labios de la pelirroja con su lengua. Al notar que su pasión era correspondida y que el cuerpo de la rumana se estremecía con sus caricias, riendo me miró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― Tienes que perdonarme que sin pedirte permiso actué así pero alguien tendrá que hacerse cargo de tu harén cuando no estés en el Averno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado, contesté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ― Me parece bien, aunque te tengo que reconocer que estoy celoso… ¿nadie va a darme un beso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 8</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_008_2762.jpg" width="460" height="670">Viendo la ausencia de problemas a la hora de aceptar a la recién llegada y mientras Patricia le enseñaba la que iba a ser su casa, cogí a María y mientras me servía un copazo, le pregunté por su transformación. La morena creyó que estaba enfadado y se intentó disculpar diciendo que no iba a volver a pasar pero entonces cogiéndola entre mis brazos, la besé mientras susurraba en su oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te mereces que te dé unos azotes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al oír mi tono, muerta de risa, puso su trasero a mi disposición:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi culito estaba echando de menos a su dueño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su hipócrita súplica no quedó sin castigo y abriendo la mano, inesperadamente le solté una dura nalgada. El sonoro cachete resonó en la habitación, lo que me hizo comprender que bajo su uniforme no llevaba ropa interior. De llevar bragas no hubiese sonado tan alto ni tan agudo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Sigue teniendo alma de sumisa», pensé al no oír ninguna queja de sus labios y cuando observé que se le iluminaba la cara con una sonrisa, comprendí que le gustaba ese tipo de tratamiento. Justo en ese momento, Patricia llegó a la habitación y olvidando que venía acompañada de Nadia, desgarró con sus manos el traje de la morena y la desnudó violentamente, tras lo cual abriendo un cajón sacó la fusta con la que ella la había martirizado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pensé por un momento que debido a la actitud de ambas se iba a desencadenar una pelea pero cuando ya pensaba intervenir me percaté de la sonrisa que lucían en sus rostros y comprendí que estaban actuando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Estas zorras quieren jugar», resolví descojonado y sabiendo que debía incluir por primera vez a la rumana, le pedí que se pusiera a mi lado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sois un par de putas― comenté con tono serio para acto seguido en plan sargento ordenarlas que se pusieran firmes en mitad del salón.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tanto María como Patricia obedecieron de inmediato y mientras permanecían expectantes a que diera yo el siguiente paso, pregunté a Nadia que pensaba que debía de hacer para apaciguar a esas dos arpías.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La pelirroja no se esperaba que nada más llegar a mi casa la pusiera en ese disparadero por lo que tardó unos segundos en contestar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, no conozco a sus pupilas pero si fuera yo la que me hubiese peleado en su presencia, desearía que me diera una buena tunda de azotes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por el brillo de sus ojos comprendí que estaba excitada con la perspectiva de presenciar ese castigo pero queriendo que formara parte del mismo, le pedí que recogiera la fusta del suelo. El nerviosismo de la rumana se incrementó al cogerla y más cuando mirando a las infractoras, las ordené que se desnudaran.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Las dos dejaron caer sus vestidos lentamente. No tuve duda que la manera tan sensual con la que se desprendieron de su ropa tenía la intención de calentarnos pero también de demostrar su entrega a mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué te parecen mis putitas?― pregunté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nadia me miró pidiendo mi autorización y acercándose a ellas las estuvo observando con detenimiento durante un minuto, tras lo cual contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, sus hembras parecen sanas pero si lo que me pregunta es si las encuentro atractivas, la respuesta es sí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Con cuál de las dos te gustaría estrenarte?―insistí manteniendo un gesto serio aunque en realidad estuviera muerto de risa por dentro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esperaba una contestación ambigua y por eso me sorprendió que esa pelirroja, obviando a las dos mujeres desnudas, cayendo a mis pies me respondiera:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No soy dueña de mi destino desde que mi señor aceptó cobijarme bajo su brazo y si me pide mi opinión, es usted quien deseo que me estrene.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La sumisión que demostró nos sorprendió a todos los presentes pero sobre todo a Patricia que al contrario de María no sabía que semejante bellezón fuera una sumisa de libro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tienes razón― contesté y girándome hacia mis concubinas, ordené: ― llevadla a mi habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María, aun siendo la más joven, era la que más acostumbrada a mis gustos y por eso tomando la palabra me preguntó cómo debían prepararla para la ocasión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Hoy es su día!― respondí: ―Que sea Nadia la que decida cómo quiere presentarse ante mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La satisfacción que leí en el rostro de la rumana me confirmó que había hecho bien y pidiendo que me avisaran cuando estuviese lista, recogí mi copa de la mesa. Con ese gesto les di a entender que confiaba en su criterio y sentándome en el sofá, me concentré en saborear mi whisky.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_009_ad35.jpg" width="460" height="670">Llevaba más de cuarto de hora esperando cuando vi entrar a Patricia. La expresión pícara de su cara me reveló mucho más que sus palabras y supe aunque ella no me lo dijera que la elección de la rumana no me iba a defraudar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, su nueva adquisición ya está lista</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que me hablara usando el apelativo usado por Nadia incrementó mi curiosidad y sin exteriorizar el interés que sentía, la seguí por las escaleras rumbo a mi cuarto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al entrar en la habitación me llevé una desilusión al encontrar mi cama vacía porque en mi fuero interno me había imaginado que esa pelirroja aguardaría mi llamada atada y desnuda sobre las sábanas. Acababa de preguntar dónde estaba, cuando María y Nadia hicieron su aparición por la puerta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que me impactó ver a esa morena montada sobre la espalda de la rumana y a esta completamente en pelotas con un collar como única vestimenta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La alegría de la pelirroja al llegar a mí gateando con María encima afianzó mi seguridad que su presencia en la casa no causaría problemas sino que sería un aliciente más para todos nosotros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo, le presento a su nueva sumisa para que pase su inspección― declaró solemnemente la morena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Intrigado Nadia hubiese elegido ese modo tan humillante para su primera vez ni siquiera contesté y únicamente me quedé observando mientras, con expectación no fingida, Nadia esperaba el primer azote.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Este no tardó en llegar, nada más asumir mi aprobación, María cogió el pelo de su montura a modo de riendas y la azuzó como a una potrilla, dejando caer su fusta contra el culo de la rubia. Esa ruda caricia fue lo que esperaba para comenzar a gatear por la habitación. Durante unos minutos, la morena la fue llevando de un lado a otro con la única indicación de tirones de pelo mientras Nadia permanecía en silencio pero con una enorme sonrisa en su cara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Realmente lo está disfrutando», me dije al admirar sus pezones totalmente erizados: «Después de tantos años entregándose por dinero, está ilusionada con la perspectiva de hacerlo gratis por voluntad propia».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuanto más estudiaba su comportamiento, más convencido estaba de la predisposición de la rumana a ser tratada con dureza. Por eso no me costó reconocer en esa cría los primeros síntomas de su excitación. También María se percató de la calentura que atenazaba a Nadia y sintiendo que ya estaba lista para el siguiente paso, con voz autoritaria, le espetó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ponte en pie.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo caso a su nueva compañera que en esos momentos ejercía de su dueña, se levantó del suelo y permaneció inmóvil junto a la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia que hasta entonces se había mantenido en segundo plano, se acercó a ella y señalando los pechos de la pelirroja, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, Nadia nos ha pedido que le hagamos ver que tiene ubres suficientes para que los hijos que la engendre no pasen hambre― tras lo cual y mientras trataba de asimilar sus palabras, la rubia empezó a amasarlos entre sus dedos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Uniéndose a ella, María se puso a su espalda y tomando las nalgas de la pelirroja entre sus manos, dijo con tono imparcial:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, observe este culo y estas caderas. Esta hembra podrá parir sin dificultad cuantos hijos usted desee porque sabe que ha nacido para servirle.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerto de risa por la fijación que tenían en mostrármela como un vientre que debía de sembrar, únicamente abrí la boca para preguntar directamente a la rumana:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Quieres que te deje embarazada?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La aludida que hasta entonces se había mantenido en silencio, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sería el mayor regalo que mi señor podría hacerme.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa debía ser una respuesta pactada porque como si fuera el banderazo de salida, Patricia y María se lanzaron al unísono a torturar a esa mujer con sus caricias y mientras una se ponía a mamar de los pechos de Nadia, la otra se dedicaba a masturbarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tumbadla en la cama y preparadla para mí― comenté al ver las dificultades que tenía la pelirroja en mantenerse en pie.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rubia no se hizo de rogar y acostándola sobre el colchón, sacó su lengua y con auténtico frenesí, se apoderó del clítoris de la pelirroja. Asumiendo que era el día de Nadia y que estaba ahí para ayudarla a ser feliz, Nadia se tumbó a su lado y sin esperar a que le diera permiso, comenzó a acariciar su cuerpo mientras con la boca jugueteaba con uno de sus pezones. Tal y como ambas habían previsto, la rumana se vio desbordada por tanto estímulo sensaciones y no tardé en escuchar sus primeros gemidos de placer resonando en la habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para entonces he de confesar que la escena me había excitado y con mi pene completamente erecto, decidí que a pesar de estar deseando unirme a ellas debía de esperar el momento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aleccionada por anteriores experiencias, Patricia seguía disfrutando del flujo de la indefensa muchacha hasta que entendiendo sus gritos buscó incrementar el placer de la mujer introduciendo un dedo en su vulva.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_015_7bd4.jpg" width="460" height="670">―Me encanta ser usada por mi dueño y sus mujeres― sollozó Nadia al sentir su interior vulnerado mientras sus pezones mordisqueados por María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No tardará en correrse», pensé al ver que la morena aumentaba la presión con sus dientes sobre las aureolas de su amante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuando estaba a punto de obtener el ansiado orgasmo, Nadia hizo algo no previsto. Dejando sobre la cama a sus nuevas compañeras, se levantó y arrodillándose ante mí, me bajó la bragueta liberando al cautivo que se escondía dentro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Extrañado porque tomara esa iniciativa, hice como su no prestara atención a como la pelirroja se introducía mi miembro en su boca porque quería forzarla a descubrir sus planes. Por ello, observé sus labios abriéndose y a su lengua recorriendo mi extensión antes que lentamente se embutiera mi pene hasta el fondo de su garganta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me quedé gratamente sorprendido al observar que María y Patricia se colocaban a su espalda y actuando como una sola se ponían ambas a lamer el coño de la muchacha mientras esta seguía absorta en la mamada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con mi verga pidiendo acción, decidí que había llegado mi turno y levantando a la pelirroja del suelo, la besé. Nadia, que hasta entonces se había mostrado como una mujer ávida de sexo, se transmutó como por arte de magia en una indefensa damisela y deshaciéndose en mis brazos, casi llorando murmuró en mi oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi señor, antes que me tome, quiero que sepa que siempre he estado enamorada de usted y si nunca se lo había dicho fue porque temía que me rechazara por mi profesión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No sé de qué hablas― respondí con una sonrisa: ― Lo único que sé de ti es que eres una mujer que acaba de dejar todo por mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La expresión de felicidad con la que recibió mi respuesta me indujo a lanzarla sobre la cama. Tras la sorpresa inicial de verse por los aires, soltó una carcajada y desde las sábanas me llamó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Esta sierva está preparada para entregarse a su dueño― y sin decir nada más, se giró poniéndose a cuatro patas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Teniendo la certeza de la entrega de esa monada, asumí mirando a mis otras mujeres que debía hacerles participar en ese momento y recordándoles que íbamos a ser cuatro los miembros de nuestra peculiar familia les pedí que se unieran.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María supo a que me refería e tumbándose bajo ella, se apropió del coño de la pelirroja con la boca. Patricia en cambio prefirió sentarse a su lado, de forma que al acercarme a tomar posesión de mi propiedad me ayudó separando las nalgas de Nadia con sus manos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al observar los puntos de sutura en su ojete, certifiqué que sería una barbaridad el usarlo y no queriendo lastimarla, tuve que quedarme con las ganas de sodomizarla. Aun así le demostré que en cuanto su culo se recuperara sería mío, dando un largo lametazo en su adolorido esfínter.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nadia me dejó claro que no debía dar nada por sentado cuando al sentir mi lengua recorriendo su agujero trasero, me rogó que la tomara analmente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te equivocas― comenté dulcemente― un amo debe cuidar de sus sumisas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual, acercando mi glande a su coño comencé a jugar con su entrada mientras la lengua de María competía conmigo entre sus pliegues. Justo cuando estaba a punto de penetrarla, la rumana empezó a convulsionar presa de un orgasmo imprevisto. El placer de mi pupila hizo desaparecer mis reparos y colocándome detrás, me apoderé de sus pechos mientras le preguntaba qué era lo que quería que hiciera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Fóllame― contestó</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Deje de cuestionarme cómo debía actuar y cogiendo mi pene de un solo arreón se lo introduje hasta el fondo. Su coño me recibió empapado y mientras mi sexo se hacía fuerte en su vagina, María se apropió de su clítoris con las dientes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese doble estímulo prolongó y maximizó el gozo que sentía y con un largo chillido de placer, nos informó nuevamente de su entrega cuando Patricia comenzó a marcar nuestro ritmo con azotes sobre sus ancas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esos golpes la trastornaron de tal manera que su coño se convirtió en un ardiente geiser que en vez de vapor, exhalaba chorros de flujo sobre mis piernas. En ese instante, intenté recordar si alguna vez se había corrido así cuando era Cleopatra pero tuve que sentenciar que jamás y más cuando esa criatura empezó a perjurar que jamás se había corrido de esa forma.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al ver esa eyaculación femenina, Patricia no pudo permanecer al margen y llevando su boca hasta el manantial que no dejaba de manar entre las piernas de la pelirroja, luchó por su parte bebiendo de ese manjar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sé que puede resultar hasta redundante pero la humedad que empapaba mis muslos, me terminó de excitar y olvidando cualquier precaución, imprimí un ritmo atroz a mis caderas mientras mi querida víctima se deshacía en otro orgasmo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por enésima vez, Nadia me sorprendió al pedirme que la marcara. Sin dejar de machacar su coño con mi aparato, le pregunté qué es lo que quería y entonces con la respiración entrecortada por el esfuerzo, me contó que siendo niña, su madre lucía orgullosa la señal de los dientes de su viejo en su cuello y pegando un gritó insistió diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Necesito que me muerdas para sentirme totalmente tuya!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese gesto no me era ajeno puesto que tanto María como Patricia en algún momento habían llevado la impronta de mis dientes y por ello, decidí complacerla mientras le decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ya eres mía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/217/94151221/94151221_010_ad35.jpg" width="460" height="670">Tras lo cual, tirando de su melena, acerqué su cuello hasta mi boca y la mordí con fiereza. La rumana al sentir mis mandíbulas cerrándose sobre su cuello, creyó estar en el paraíso y presa de un extraño fuego interior, se derrumbó ante mis ojos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante unos segundos me preocupó su estado pero justo cuando estaba a punto de sacar mi pene de su interior, girando su cara, murmuró dichosa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mi vientre está dispuesto a recibir la simiente de mi amo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reiniciando mi asalto, busqué mi propio placer mientras María y Patricia tan excitadas como su compañera se besaban entre ellas, compartiendo el flujo que empapaba sus rostros. Al ver a esas dos mujeres comiéndose la boca, no me pude contener y descargando la tensión que atenazaba mis huevos, sembré de blanco semen el fértil útero de la rumana.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Agotado me dejé caer sobre el colchón y abrazado a mi nueva sumisa, me quedé observando como mis otras mujeres se amaban con una pasión desbordante. Durante largos minutos, fuimos testigos del rotundo amor que esas dos sentían una por la otra y solo cuando las vio retorcerse de placer, Nadia se atrevió a preguntarme si algún día María y Patricia la llegarían a querer así.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Pregúntale a ellas― respondí con una sonrisa en los labios.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María, que tenía un oído de tísica, no esperó a que le hiciera esa pregunta y acercándose, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No lo dudes. Estoy deseando que nuestro macho te preñe para disfrutar de la leche de tus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa sensual promesa avivó la lujuria de la pelirroja pero se sintió completa cuando Patricia reafirmó lo dicho por la morena al preguntarme con tono meloso si podían demostrar a esa boba lo mucho que la deseaban.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Destornillado de risa, me levanté de la cama y mientras salía del cuarto, comenté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tengo hambre y me voy a preparar un bocadillo. Cuando vuelva, espero que Nadia me pida que la deje descansar o tendré que castigaros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Las risas de las tres me hicieron saber que al menos esa noche no tendría que usar mi fusta….</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">FIN</span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/217/94151221/94151221_014_7bd4.jpg" width="1280" height="851"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (6) La venganza&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 15:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[CAPÍTULO 6 No tardé mucho en planear la venganza porque el modo de vida de Miguel y su desaforada necesidad de complacer a sus acreedores me lo pusieron muy fácil. Solo tenía que aprovechar la costumbre que tenía desde hace años de ir todos los jueves a un tugurio y contratar a una puta para que se lo tirara. Para ello contacté con Cleopatra, una de las meretrices más famosas de todo Madrid. El haber hecho uso de sus servicios asiduamente durante los últimos años facilitó las cosas porque entre nosotros había nacido algo más que amistad. No solo me [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">CAPÍTULO 6</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">No tardé mucho en planear la venganza porque el modo de vida de Miguel y su desaforada necesidad de complacer a sus acreedores me lo pusieron muy fácil. Solo tenía que aprovechar la costumbre que tenía desde hace años de ir todos los jueves a un tugurio y contratar a una puta para que se lo tirara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para ello contacté con Cleopatra, una de las meretrices más famosas de todo Madrid. El haber hecho uso de sus servicios asiduamente durante los últimos años facilitó las cosas porque entre nosotros había nacido algo más que amistad. No solo me caía bien y estaba estupenda, sino que incluso alguna vez la planteé sin éxito el sacarla de ese oficio.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por ello y tras explicarle que ese hijo de perra había vendido a su propia esposa para pagar una deuda, esa morena se mostró receptiva.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ojalá venga con el cabrón que la violó- comentó ya dispuesta a participar en mi venganza y contra lo que me esperaba, rebajó su tarifa diciendo: -Seré una puta pero soy mujer y esos hijos de perra no pueden salirse con la suya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Teniendo resuelto que ella iba a ser el brazo ejecutor de mi justicia, solo quedaba el cómo. Al exponerle mi plan, la zorrona lo cambió sobre la marcha diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sin certificado médico y mi profesión nadie se lo va a creer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y acto seguido me planteó unos cambios que me parecieron correctos, de forma que tras cerrar el pago de antemano me despedí de ella, poniendo en sus manos una fotografía de ese desgraciado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sabiendo que en tres días mi “querido amigo” estaría entre rejas, llamé a su mujer y tras confirmarle que había tenido éxito en la misión, quedé ni ella ni María se movieran de la finca no fuera a ser que todo se fuera al traste.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Y tú, ¿cuándo volverás?- preguntó en plan meloso.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo gala de mi sangre gallega, respondí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Por qué quieres saberlo?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tus dos zorritas te echan de menos- contestó muerta de risa- y aunque hemos sido cariñosas entre nosotras como nos pediste, necesitamos que vengas a ponernos en cintura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El descaro de la chavala me hizo gracia y ejerciendo de su amo, le exigí que me contara como de “tierna” se había comportado María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/OiYnRDya.jpg" width="424" height="638">La rubia asumió que quería todo tipo de detalles y poniendo un tono alicaído, replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Esta mañana estaba tan triste al despertar y ver que no estabas que pedí a tu prometida que me abrazara porque tenía frío.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me figuro que ella no puso ninguna objeción.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Del otro lado del teléfono, Patricia contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ella estaba también helada y aprovechando que no teníamos nada que hacer durante todo el día, sugirió que nos quedáramos en la cama para ver si entrabamos en calor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ya veo- comenté descojonado- cuéntame cómo entrasteis en calor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ex de Miguel dotando a su voz de una dulzura empalagosa, me recordó que cuando las había dejado estaban desnudas y que por ello al abrazar a mi futura esposa, pudo sentir los pechos de la morena aplastando los suyos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Y eso te puso cachonda- afirmé haciéndome una idea de la situación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sí- reconoció y sin cortarse un pelo, me soltó: -Mi piel es tan sensible que al notar los pezones de esa zorrita clavándose contra mis tetas, tuve que separarme y comprobar la razón por la que esos pitones estaban tan duros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo que quería ser interrogada, le pregunté qué había ocurrido:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tu novia es tan bella que tengo que confesar que algo en mí me forzó a probar si mi boca era capaz de abarcar sus apetitosos melones. Por ello, no dudé en dar un par de lametazos a sus areolas antes de ponerme a mamar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Y ella qué hizo?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -La muy zorra empezó a gemir como una loca y no contenta con ello en cuanto notó mis dientes mordisqueando sus botones, me rogó que la masturbara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La imagen era tan nítida en mi mente que provocó que bajo mi pantalón, mi pene se alzara hambriento y mientras la ordenaba que describiera los gritos de mi morena, no dudé en sacarlo de su encierro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si crees que la conoces, te equivocas… porque suplantando tu papel, se convirtió en una dominatriz y tirándome del pelo, llevó mi pobre cabecita entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Menuda zorra!- exclamé en absoluto cabreado y reteniendo las ganas de reír al darme cuenta que se estaba haciendo la explotada cuando en realidad estaba encantada con lo ocurrido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia pilló al vuelo que no la creía y por eso exagerando su papel de víctima continuó diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Te juro que nada pude hacer cuando puso los carnosos de su sexo en mis labios. Yo no quería pero azuzada por sus órdenes, no me quedó más remedio que sacando mi lengua ponerle a jugar con sus labios mientras ella me insultaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Pobrecita- comenté llevando mi mano hasta el miembro que exigía mis caricias ya totalmente erecto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rubia descubrió por mi tono que estaba excitado y recreándose en los detalles, me contó que la perversión de María no había quedado ahí sino que la había obligado a pellizcarle las tetas mientras la obligaba a follársela con la boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Qué cabrona!- indignado por tan duro trato exclamé.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/W8tRgi5Y.jpg" width="424" height="638">Riendo, me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Lo que no se esperaba esa malvada fue que, viendo que su cuerpo era sacudido por un intenso orgasmo, aprovechará el momento para castigar su comportamiento mordiendo su clítoris con dureza.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y poniendo un tono impregnado de tristeza, murmuró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Pero el tiro me salió por la culata porque la guarra de tu novia al experimentar esa caricia, se puso a chillar que siguiera mientras gemía dando sonoros gritos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Qué vergüenza!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con picardía, continuó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Al no estar tú, esa pobre estaba tan urgida del cariño que me pidió que la follara con mis dedos. Cómo soy tan obediente, usé mis yemas para tantear su sexo y aunque no te lo creas ¡estaba totalmente empapado!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Siempre ha sido una calentorra- ratifiqué de cachondeo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia, al comprobar el interés con el que seguía su descripción de los hechos, se explayó explicando que como no quería hacerla daño al principio solo le había metido un poco una falange pero que María le había exigido no solo que la penetrara totalmente sino que usara al menos dos dedos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Definitivamente es una puta- sentencié con una sonrisa de oreja a oreja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mis palabras la azuzaron a continuar y adoptando el papel de tierna corderita, me describió como esa loba clavando las uñas en su indefensa espalda la había forzado a meter y a sacarlos de su interior sin importarle que estuviera sintiendo ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para entonces mi muñeca ya se había adueñado de mi pene y con ritmo lento lo estimulaba. No queriendo que dejara de hablar le pregunté que había sentido y entonces Patricia alegremente me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Desde que soy tu zorrita fiel, me has enseñado a disfrutar de la belleza morena de tu prometida y como no soy de piedra, te confieso que me puso como una moto escuchar el chapoteo que mis dedos producían al follármela.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Entonces disfrutaste?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Mucho…- y haciendo una pausa, tomó aire y continuó: &#8211; me sentí feliz. Dichosa de saberme deseada y querida. Por eso cuando María me pidió que la besara las tetas, respondí con pasión y subiendo por su cuerpo, lamí toda su piel hasta llegar nuevamente a mi meta. Una vez allí y mientras con mis yemas seguía torturando su coñito, me dediqué a mordisquear sus pezones y a mamar de sus pechos hasta que tu amada no pudo más y se corrió diciendo lo mucho que me amaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eso está bien- respondí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Creí que lo había dicho para ponerme celoso pero entonces poniendo un tonillo sensual, comentó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Al oírla, comprendí que no podría vivir sin ella y mientras prolongaba su orgasmo con mis mimos, susurré en su oído que yo la adoraba y le juraba que junto a ella, te haríamos feliz.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No es para menos, sois mías- contesté satisfecho de escuchar que ni siquiera cuando yo no estaba esas dos zorritas se olvidaban de mí- pero continua, ¿qué dijo ella?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -María me respondió que ya que nuestro macho nos había dejado solas, nosotras debíamos mantenernos calientes para cuando volviera y confirmando sus palabras con hechos, cambió de postura y se puso a comer mi chochito mientras ponía el suyo nuevamente en mi boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado, las insulté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Sois un par de putas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia sin perder el buen humor, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Lo somos. Pero recuerda que fuiste tú quien nos convirtió en ¡tus putas!&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Tras cuatro días trabajando en mi despacho de abogados, llegó el jueves por la tarde. Quedaban pocas horas para que empezara mi venganza y sabiendo que no podía ni debía acercarme al tugurio donde tendría lugar, estaba nervioso. En cambio cuando hablé con Cleopatra, la prostituta que había contratado, la encontré extrañamente tranquila y hasta contenta. Al preguntarle los motivos, ese espectáculo de mujer contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Miguel llevo tanto siendo un objeto de la lujuria de los hombres y en mi profesión he visto tantas injusticias que me siento alegre de poder aportar mi granito de arena para que un cabrón sea castigado por lo que ha hecho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual, repasamos nuestro plan y quedamos en que tenía que esperar a recibir un mensaje en el móvil que había comprado para la ocasión y que era irrastreable al estar a nombre de un muerto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> En teoría, no debía de pasar nada antes de la dos de la madrugada y por eso me sorprendió que el teléfono sonara sobre las doce. Al abrirlo, comprobé que me había mandado un selfie que se acababa de hacer y bajo esa foto, Cleopatra me preguntaba si el tipo que se había fotografiado junto a ella y a Miguel era el que había violado a Patricia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Es él- respondí sin ningún género de dudas al reconocer a ese malnacido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Diez segundos, después recibí su contestación:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Perfecto, mataremos dos pájaros de un tiro- y siguiendo las instrucciones que le había dado, me informó que iba a borrar esos mensajes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Jamás en mi vida, el tiempo ha pasado más lento que esa noche. Por mucho que miraba el reloj, las puñeteras agujas parecían no avanzar y por ello, recibí como una liberación que me informara del hotel y del número de habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Se ha dado prisa», medité al comprobar que eran las dos menos veinte y sabiendo que lo más complicado ya estaba hecho, me puse una copa para celebrarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mientras degustaba el whisky, me puse a pensar en que la mayoría de los hombres hubiesen caído en esa trampa y asumiendo que yo no me hubiera librado de sucumbir a los encantos de esa belleza, me dio hasta pena mi antiguo amigo hasta que recordé cómo había usado a su propia mujer para cubrir sus deudas de juego.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Qué se joda!», mascullé dando por sentado que ese par solo recibirían parte del daño que habían provocado y viendo mi venganza más cercana me serví otra copa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Hora y media más tarde, recibí un angustioso mensaje que de no saber lo que ocurría, me hubiese espantado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Llama a la policía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tomando las precauciones debidas, cogí mi coche y alejándome tres kilómetros de mi casa, marqué el 112. La policía encargado me preguntó que deseaba y haciéndome el histérico le expliqué que una amiga me había mandado un mensaje desde la habitación 1507 del hotel Buenavista diciendo que estaba en peligro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me da su nombre- preguntó la telefonista pero no le contesté porque nada más escucharlo colgué.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Ya está», me dije y sin nada más que hacer, decidí ir a comprobar que me habían hecho caso, no fuera a ser que la droga que esa mujer había tomado fuera letal al no recibir ayuda médica.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Una intoxicación por GHB debe ser tratada en menos de una hora», pensé recordando la información que había obtenido en internet de ese compuesto famoso por ser usado en multitud de violaciones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por ello, me dirigí a la calle donde estaba ese establecimiento y ni siquiera tuve que aparcar porque al pasar por enfrente, vi como subían a Cleopatra a una ambulancia. Ya tranquilo, volví a casa y me dormí sin que ningún remordimiento me impidiera conciliar el sueño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Más o menos a las seis, me despertó el teléfono. Como sabía de qué se trataba, lo dejé sonar durante un minuto antes de contestar. Tal y como había previsto, era una llamada de Miguel en la que me pedía ayuda porque le habían detenido por algo que no había hecho.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tranquilo, dime en qué comisaría estás y voy de inmediato.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras decirme que donde estaba, le pedí que me esperara y que se negara a declarar hasta que llegara su abogado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ralentizando mi partida, me duché, afeité y acicalé antes de salir de casa. Quería con ello que Miguel se desesperara al ver pasar los minutos sin recibir auxilio legal, de forma que ya habían dado las ocho cuando traspasaba las puertas de la comisaría de Chamberí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Una vez allí, los estrictos protocolos que hay que seguir antes de ver a un detenido me impidieron reunirme con mi supuesto defendido antes que el reloj marcara las nueve menos cuarto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuando al final me permitieron que lo viera, no me extrañó encontrármelo nervioso y aterrorizado por la que le había caído encima.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cuéntame qué has hecho- le dije a bocajarro mientras me sentaba en la silla frente a él.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Nada, te juro que no he hecho nada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Algo habrá ocurrido para que te detengan- repliqué – la policía solo detiene si tiene pruebas suficientes de un delito y por lo que me han dicho, te acusan de violación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eso es mentira. Ayer estaba en una discoteca con un amigo y nos enrollamos a una tía borracha. <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://i.imgbox.com/bVpmbhvS.jpg" width="424" height="638">Te prometo que fue ella la que nos pidió que la lleváramos a un hotel por eso no comprendo que ahora diga que la hemos violado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Si quieres que te defienda, necesito que me des detalles- murmuré en voz baja porque aunque está prohibido grabar la conversación de un detenido con su abogado prefería no correr riesgos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Joder, tú me conoces. La zorra estaba buenísima y en cuanto comentó lo de buscar un hotel, Pedro aceptó encantado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Y ese Pedro, ¿se puede confiar en él?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Bajando la mirada, me reconoció que no porque realmente no era su amigo sino un tipo al que le debía dinero. Sin saberlo me acababa de confirmar la versión de Patricia y haciendo un verdadero esfuerzo por no saltar sobre su cuello, le pedí que me explicara qué había pasado en el hotel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Casi temblando de miedo, me explicó que al llegar ahí, se había entretenido pagando con su tarjeta mientras su conocido y la borracha subían la habitación y que cuando llegó él, Pedro la estaba enculando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Por eso te localizaron tan rápido- sentencié y dejando que digiriera que él mismo se había echado la soga al cuello al dar sus datos, esperé unos segundos antes de preguntar: -Me imagino que tú también te la follaste.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Avergonzado hasta decir basta, contestó gritando:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Ni siquiera! Ese maldito no me dejó. Decía que estaba demasiado buena para un pringado como yo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al escuchar eso decidí que debía contrastar la información con la principal involucrada justo en el momento que el destino quiso que entrara en la habitación el comisario Peláez, un antiguo amigo de correrías y con el que había hecho un par de negocietes.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El cual sin decirme nada, me cogió del brazo y me llevó a su oficina y ya dentro me soltó a bocajarro:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No sabes que contento me puse al saber que eras tú el abogado de ese cretino.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La satisfacción de ese poli me destanteó porque aunque le gustaba la pasta, lo consideraba un tipo honesto y tenía claro que si se enteraba que la supuesta violación era falsa y que yo lo había organizado todo, terminaría sustituyendo a Miguel entre esas cuatro paredes. Por eso con más miedo que vergüenza, le pregunté por qué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Llevo años yendo tras Pedro Garcés y sé que tu defendido me lo va a poner en bandeja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Explícate- respondí intrigado pero ya tranquilo porque sus pesquisas iban tras el maldito corredor de apuestas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ese cabrón es un carnicero y me consta que no solo es responsable de multitud de delitos sino que también es un depredador sexual que ha violado y matado al menos a cinco mujeres.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Menuda fichita pero eso que tiene que ver con mi defendido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cerrando la puerta, se acercó a mí y me dijo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -El padre de una de sus víctimas, un hombre riquísimo, me ha prometido un millón de euros si consigo encerrarle porque aunque sabemos que fue él, no hemos conseguido pruebas. Si hablas con tu defendido y declara en contra de él, me comprometo a compartir contigo al cincuenta por ciento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡En menudo problema he metido a Cleopatra!», pensé al darme cuenta que si el tal Pedro era tan peligroso su vida corría peligro y decidí que tenía que hablar con ella antes de decidir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por ello y haciendo uso tanto de mi amistad con el comisario como del hecho que monetariamente le convenía, le pedí que me diera una hora y que mientras tanto nadie interrogara a Miguel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Hecho- contestó y después de comprometerse que nadie iba a tomar declaración a mi cliente, me dio un apretón de manos diciendo: &#8211; Tómate el tiempo que necesites.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con mis neuronas trabajando a mil por hora, salí rumbo al hospital donde se recuperaba esa muchacha mientras trataba de pensar en el modo en que se lo plantearía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Le he jodido la vida sin querer y aunque hay dinero por medio, sé que me va a montar un escándalo, yo al menos lo haría», me dije aterrorizado porque a la vez comprendía que si esa mujer cambiaba su declaración y le decía al juez que todo era mentira y que yo era quien lo había planeado, no solo iría a la trena sino que ¡era hombre muerto!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al entrar en su habitación y ver que esa belleza me recibía con una sonrisa, no supe cómo empezar pero por suerte ella me pidió que me sentara y antes de poder abrir la boca, se quejó de lo mal que lo había pasado diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://i.imgbox.com/xTGBsSXy.jpg" width="424" height="638">-No te haces una idea del psicópata que resultó ese mal nacido, te juro que pensé que me mataba y si no llega ser por tu ex amigo seguro que lo hubiese hecho. Ese hijo de perra está loco. No solo me destrozó el culo al sodomizarme en plan brutal sino que en plan sádico me estaba estrangulando cuando Miguel entró y su presencia hizo que se cortase. Te lo juro: ¡estoy viva de milagro!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Lo sé y de eso te vengo a hablar. En la comisaría me he enterado que es un asesino que después de violar le gusta matar a su víctimas. Hasta ahora no han podido enjuiciarle porque no había pruebas contra él y todos los que podían declarar en su contra, han aparecido muertos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El rictus de preocupación de Cleopatra me hizo saber que había captado perfectamente el tema. Durante dos minutos permaneció callada y en ese tiempo de ominoso silencio me sentí fatal al saber que yo era el culpable de la peligrosa situación de esa morena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Me estás diciendo que se ha desembarazado de los testigos que podían involucrarle?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Siento decirte que así es y por eso creo que lo mejor es que retires la demanda. No quiero que nada te ocurra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cleopatra sonrió amargamente al escucharme y tomando la palabra, respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -No serviría de nada. Con las pruebas que hemos fabricado en su contra, sabría que en cualquier momento podría cambiar de opinión y velando por sus intereses, me mataría de todos modos. Piénsalo, han sacado su adn del semen de mi culo, el análisis de mi sangre con GHB, la foto de él en mi móvil y la declaración de los enfermeros que me trataron. No puede arriesgarse a dejarme viva.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dándole la razón y sobre la marcha decidí que la podía hablar sin rodeos por lo que sin ahorrarme ningún detalle, le expliqué que un familiar de una de sus víctimas había prometido medio millón para el que consiguiera meterle entre rejas y que con ese dinero, podía desaparecer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha no era tonta y se tomó su tiempo antes de contestar. Juro que creí que estaba calculando el tipo de vida que se podía dar entre esa recompensa y el dinero que tenía ahorrado, por ello me sorprendió que de pronto me dijera:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tengo dos condiciones: la primera quiero que le digas a ese poli que quiero un millón solo para mí…</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Y la segunda?- pregunté esperando que fuera algo monetario.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa preciosidad luciendo una sonrisa contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tengo treinta años, ya soy mayor para seguir de puta y desde que salí de Rumanía hace diez años, nunca he usado mi verdadera identidad por lo que la mejor forma de esconderme es volver a ser la mujer que fui y formar una familia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Y?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Riendo ya descaradamente, esa monada me espetó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cómo eres el culpable que tenga que abandonar mi profesión, desde este momento ¡me voy a vivir contigo!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Juro que me quedé pasmado al oírla y tras la sorpresa inicial, le recordé que vivía con otras dos mujeres pero entonces ella pidiéndome que me acercara, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ya lo sé y esa es una de las razones por las que lo he decidido. Después de tantos años follando a todas horas, sé que si un día necesito caricias y a ti no te apetece, conseguiré sexo ¡sin tener que salir de casa!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado por el descaro de esa mujer, la besé murmurando en su oído:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cleopatra, bienvenida a mi harén.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A lo que ella respondió con voz melosa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cariño como me vuelvas a llamar así, te corto los huevos. Soy Nadia Popescu, tu nueva novia…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://i.imgbox.com/qryZ4H9G.jpg" width="600" height="902"></p>
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		<title>Libro: &#8220;La puta de mi cuñada&#8221; PARA DESCARGAR (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 12:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[LIBROS]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: ¿Quién no ha soñado con tirarse a su cuñada?. En este relato, la cuñada de Manuel, además de estar buenísima, es una zorra que le ha estado chantajeando. Las circunstancias de la vida hacen que consiga vengarse un día en una playa de México.&#160; A partir de ahí, su relación se consolida y juntos descubren sus límites sexuales. Bajatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/puta-cu%C3%B1ada-Fernando-Neira-Golfo-ebook/dp/B00ZAKWOKY/ Para que podías echarle un vistazo, os anexo el primer capítulo: CAPÍTULO 1 El culo de una cuñada es el sumun del morbo, no creo que haya nadie que no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.amazon.es/dp/B00ZAKWOKY"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18383" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/cuñada-portada3.png" alt="" width="3160" height="996" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/cuñada-portada3.png 3160w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/cuñada-portada3-300x95.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/cuñada-portada3-768x242.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/cuñada-portada3-1024x323.png 1024w" sizes="(max-width: 3160px) 100vw, 3160px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 24pt;"><strong>Sinopsis:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>¿Quién no ha soñado con tirarse a su cuñada?. En este relato, la cuñada de Manuel, además de estar buenísima, es una zorra que le ha estado chantajeando. Las circunstancias de la vida hacen que consiga vengarse un día en una playa de México.<span class="Apple-converted-space">&nbsp;</span><br />
A partir de ahí, su relación se consolida y juntos descubren sus límites sexuales.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 24pt;">Bajatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 18pt;"><a title="LA PUTA DE MI CUÑADA EN AMAZON" href="http://www.amazon.es/puta-cu%C3%B1ada-Fernando-Neira-Golfo-ebook/dp/B00ZAKWOKY/">http://www.amazon.es/puta-cu%C3%B1ada-Fernando-Neira-Golfo-ebook/dp/B00ZAKWOKY/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong><span style="font-size: 24pt;">Para que podías echarle un vistazo, os anexo el primer capítulo:</span></strong></span></p>
<h1 style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><a name="_Toc421622757"></a>CAPÍTULO 1</span></h1>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El culo de una cuñada es el sumun del morbo, no creo que haya nadie que no sueñe con follarse ese trasero que nos pone cachondos durante las interminables cenas familiares. Muchos de nosotros tenemos a una hermana de nuestra mujer que además de estar buenísima, nos apetece tener a nuestra disposición. En otras ocasiones, nuestra cuñada es una zorra manipuladora que nos ha hecho la vida imposible durante años y para vengarnos, nos encantaría tirárnosla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi caso abarca ambas situaciones. Nuria, además de ser quizás la mujer más guapa y sexual que he visto, es una cabrona egoísta que me ha estado jodiendo desde que me casé con su hermana.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Para&nbsp;empezar, la forma más fácil de describirla es deciros que esa guarra sin escrúpulos parece salida de un anuncio de Victoria Secret´s pero en vez de ser un ángel es un engendro del infierno que disfruta humillando a todos los que tiene a su alrededor.&nbsp; Con una melena morena y unos labios que apetece morder, esa puta tiene una cara de niña buena que para nada hace honor a su carácter. Los ojos verdes de esa mujer y las pecas que decoran su cara mienten como bellacos, aunque destilen dulzura y parezca ser un muchacha indefensa, la realidad es que ese zorrón es un bicho insensible que vive humillando a diestra y siniestra a sus semejantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reconozco que la llevo odiando desde que era novio de su hermana, pero también que cada vez que la veo, me pone como una puñetera moto. Sus enormes pechos y su culo en forma de corazón son una tentación irresistible. Noches enteras me las he pasado soñando en que un día tendría entre mis piernas a esa monada y en que dominada por la pasión, me pidiera que la tomase contra el baño de casa de sus padres. Ese deseo insano se fue acumulando durante años hasta hacerse una verdadera obsesión. Desgraciadamente su pésimo carácter y nuestra mala relación evitó que siquiera hiciera algún intento para intimar con ella. Nuestro único trato consistía en breves y corteses frases que escondían nuestra enemistad a ojos de su hermana, mi esposa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Inés, mi mujer, siempre ha ignorado que la detestaba desde que una noche siendo todavía&nbsp;soltero, estando de copas con unos amigos, me encontré con ella en un bar. Esa noche al ver que Nuria estaba borracha, pensé que lo mejor era llevarla a casa para que no hiciera más el ridículo. Tuve que llevármela casi a rastras y ya en el coche, se me empezó a insinuar. Confieso que animado por el par de cubatas, caí en la trampa y cogiéndola de la cintura, la intenté besar. Esa guarra no solo se rio de mí por creerla sino que usando la grabación que me hizo mientras intentaba disculparme, me estuvo chantajeando desde entonces.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su chantaje no consistió en pedirme dinero ni tampoco en nada material, fue peor. Nuria me ha coaccionado durante años amenazándome en revelar ese maldito material si no le presentaba&nbsp;contactos&nbsp;con los que pudiera medrar. Ambos somos ejecutivos de alto nivel y trabajamos en la misma compañía, por lo que esa fría mujer no ha dudado en quitarme contratos e incluso robarme clientes gracias a que una noche tuve un tropezón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La historia que os voy a contar tiene relación con todo esto. La empresa farmacéutica en la que trabajamos realiza cada dos años una convención mundial en alguna parte del planeta y ese año, eligió como sede Cancún. Este relato va de como conseguí no solo tirarme a esa puta sino que disfruté rompiéndole el culo en una de sus playas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Todavía me parece que fue ayer cuando en mitad de una reunión familiar, Nuria estuvo toda la tarde explicándole a mi mujer, el comportamiento libertino de todos en la compañía en esa clase de eventos:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Y no creas que tu marido es inmune, los hombres en esas reuniones de comportan como machos hambrientos, dispuestos a bajarse los pantalones ya sea con una puta o con una compañera que sea mínimamente solícita.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Manuel no es así― &nbsp;respondió mi mujer defendiéndome</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Nena, ¡A ver si te enteras!: solo hay dos clases de hombres, los infieles y los eunucos. Todos los machos de nuestra especie se aparean con cualquier hembra en cuanto tienen la mínima oportunidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque estaba presente en&nbsp; esa conversación, no intervine porque de haberlo hecho, hubiera salido escaldado. Al llegar a casa, sufrí un interrogatorio tipo Gestapo por parte de mi señora, donde me exigió que le enumerara todas y cada una de las compañeras que iban a esa convención. En cuanto le expliqué que era de carácter mundial y que desconocía quien iba a ir de cada país, realmente celosa, me obligó a contarle quien iba de España.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Somos diez, pero a parte de tu hermana, las dos únicas mujeres que van son Lucía y María. Y como bien sabes, son lesbianas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Más tranquila, medio se disculpó pero cuando ya estábamos en la cama, me reconoció que le había pedido a Nuria que me vigilase.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿No te fías de mí?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí― &nbsp;contestó― &nbsp;pero teniendo a mi hermana como tu ángel guardián, me aseguro que ninguna pelandusca intente acostarse contigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sin ganas de pelear, decidí callar y dándome la vuelta, me dormí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>La convención.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Quien haya estado en un evento de este tipo sabrá que las conferencias, las ponencias y demás actividades son solo una excusa para que buscar que exista una mejor interrelación entre los miembros de las distintas áreas de una empresa. Lo cierto es que lo más importante de esas reuniones ocurre alrededor del bar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Recuerdo que al llegar al hotel, con disgusto comprobé que el azar habría dispuesto que la hija de perra de mi querida cuñada se alojaba en la habitación de al lado. Reconozco que me cabreó porque teniéndola tan cerca, su estrecho marcaje haría imposible que me diera un homenaje con una compañera y por eso, asumiendo que no me podría pegar el clásico revolcón, decidí dedicarme a hacer la pelota a los jefes. Mr. Goldsmith, el gran sheriff, el mandamás absoluto de la empresa fue mi objetivo.&nbsp; Desde la mañana del primer día me junté con él y estuve riéndole las gracias durante toda la jornada. Como os imaginareis, Nuria al observar que había hecho tan buenas migas con el presidente, me paró en mitad del pasillo y me exigió que esa noche se lo presentara durante la cena. No me quedó duda que su intención era seducir al setentón y de esa manera, escalar puestos dentro de la estructura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con gesto serio acepté, aunque interiormente estaba descojonado al conocer de antemano las oscuras apetencias de ese viejo. La hermana de mi mujer nunca me hubiera pedido que la contactara con ese sujeto si hubiera sabido que ese pervertido disfrutaba del sexo como mero observador y que durante la última convención, me había follado a la jefa de recursos humanos del Reino Unido teniéndole a él, sentado en una silla del mismo cuarto. Decidido a no perder la oportunidad de tirarme a ese zorrón, entre dos ponencias me acerqué al anciano y señalando a mi cuñada, le expliqué mis planes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Muerto de risa, me preguntó si creía que Nuria estaría de acuerdo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― &nbsp;Arthur, no solo lo creo sino que estoy convencido. Esa puta es un parásito que usa todo tipo de ardides para subir en el escalafón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― De acuerdo, el hecho que sea tu cuñada lo hace más interesante. Si tú estás dispuesto, por mí no hay problema. Os sentareis a mi lado― &nbsp;y por medio de un apretón de manos, ratificamos nuestro acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Satisfecho con el curso de los acontecimientos, le llegué a esa guarra y cogiéndola del brazo, le expliqué que esa noche íbamos a ser los dos los invitados principales del gran jefe. No creyéndose su suerte, Nuria me agradeció mis gestiones y con una sonrisa, dijo en tono grandilocuente:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Cuando sea la directora de España, me acordaré de ti y de lo mucho que te deberé.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No te preocupes: si llegado el caso te olvidas, ¡Seré yo quien te lo recuerde!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Os juro que verla tan ansiosa de seducir a ese, en teoría, pobre hombre, me excitó y apartándome de ella para que no lo notara, quedé con ella en irla a recoger a las nueve en su habitación. Celebrando de antemano mi victoria, me fui al bar y llamando al camarero, me pedí un whisky. Estando allí me encontré con Martha, la directiva con la que había estado en el pasado evento. Sus intenciones fueron claras desde el inicio porque nada más saludarme, directamente me preguntó si me apetecía repetir mientras me acariciaba con su mano mi pierna.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Viendo que se me acumulaba el trabajo, estuve a punto de rechazar sus lisonjas pero al observar su profundo escote y descubrir que bajo el vestido, esa rubia tenía los pezones en punta, miré mi reloj.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Son las cinco», pensé, « tengo tres horas».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al comprobar que teníamos tiempo para retozar un poco antes de la cena, le pregunté el número de su habitación y apurando mi bebida, quedé con ella allí en diez minutos. Disimulando, la inglesita se despidió de mí y desapareció del bar. Haciendo tiempo, me dediqué a saludar a unos conocidos, tras lo cual, me dirigí directamente hacia el ascensor. Desgraciadamente, no me percaté que mi futura víctima se había coscado de todo y que en cuanto entré en él, se acercó a comprobar en qué piso me bajaba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ajeno a su escrutinio, llegué hasta el cuarto de la mujer y tocando a su puerta, entré. Martha me recibió con un picardías de encaje y sin darme tiempo a reaccionar, se lanzó a mis brazos. Ni siquiera esperó a que la cerrara, como una salvaje comenzó a desabrocharme el pantalón y sacando mi miembro, quiso mamármelo. No la dejé, dándole la vuelta, le bajé las bragas y sin más prolegómeno, la ensarté violentamente. La rubia chilló moviendo sus caderas mientras gemía de placer. De pie y apoyando sus brazos en la pared se dejó follar sin quejarse. Si en un principio, mi pene se encontró con que su conducto estaba semi cerrado y seco, tras unos segundos, gracias a la excitación de la mujer, campeó libremente mientras ella se derretía a base de mis pollazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No os podéis hacer una idea de lo que fue: gritando en voz alta se corrió cuando yo apenas acababa de empezar y desde ahí, encadenó un orgasmo tras otro mientras me imploraba que no parara. Por supuesto queda que no me detuve, cogiendo sus pechos entre mis manos, forcé mi ritmo hasta que su vulva se convirtió en un frontón donde no dejaban de rebotar mis huevos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Dios mío!― &nbsp;aulló al sentir que cogiéndola en brazos, la llevaba hasta mi cama sin sacar de su interior mi extensión y ya totalmente entregada, se vio lanzada sobre las sábanas. Al caer sobre ella, mi pene se incrustó hasta el fondo de su vagina y lejos de revolverse, recibió con gozo mi trato diciendo: ― ¡Fóllame!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sus deseos fueron órdenes y pasando mi mano por debajo, levanté su trasero y cumplí su deseo, penetrándola aun con más intensidad. Pidiéndome una tregua, se quitó el picardías, dejándome disfrutar de su cuerpo al desnudo y moviendo su trasero, buscó reanudar nuestra lujuria. Alucinado por la perfección de sus pezones, llevé mis manos hasta sus pechos y recogiendo sus dos botones entre mis yemas, los pellizqué suavemente. Mi involuntario gesto fue la señal de inicio de su salvaje cabalgar. Martha, usando mi pene como si fuera un machete, se empaló con él mientras berreando como una loca me gritaba su pasión. Azuzado por sus palabras, marqué nuestro ritmo con azotes en su culo. Ella al sentir las duras caricias sobre sus nalgas, me rogó que continuara.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pero el cúmulo de sensaciones me desbordó y derramándome en su interior, me corrí salvajemente. Agotado, dejé que mi cuerpo cayera a su lado y seguí besándola mientras descansaba. Cuando mi amiga quiso reanimar mi miembro a base de lametazos, agarré su cara y separándome de ella, le expliqué que tenía que ahorrar fuerzas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Y eso?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aunque pensaba que se iba a cabrear, le conté mis planes y que esa noche me iba a vengar de mi cuñada. Contra toda lógica, Martha me escuchó con interés sin enfadarse y solo cuando terminé de exponerle el asunto, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Por qué no le dices al jefe que me invite a mí también? Estoy segura que ese cerdo dirá que sí y de esa forma, podrás contar conmigo para castigar a tu cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No tardé ni tres segundos en aceptar y cerrando nuestro trato con un beso, decidí vestirme porque todavía tenía que contactar con Arthur y preguntarle si le parecía bien el cambio de planes. Lo que no esperaba fue que al salir al pasillo, Nuria estuviera cómodamente sentada en un sofá. Al verme aparecer de esa habitación todavía abrochándome la camisa, soltó una carcajada y poniendo cara de superioridad, dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Eres un capullo. ¡Te he pillado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Incapaz de reaccionar, tuve que aguantar su bronca con estoicismo y tras varios minutos durante los cuales esa maldita no dejó de amenazarme con contárselo a su hermana, le pedí que no lo hiciera y que en contraprestación, me tendría a su disposición para lo que deseara. Viendo que estaba en sus manos y haciéndose la magnánima, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Por ahora, ¡No se lo diré! Pero te aviso que me cobraré con creces este favor― &nbsp;tras lo cual cogió el ascensor dejándome solo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al irse me quedé pensando que si el plan que había diseñado se iba al traste, me podía dar por jodido porque esa puta iba a aprovechar lo que sabía para hacerme la vida imposible.&nbsp; Asumiendo que me iba a chantajear, busqué a m jefe y sin decirle nada de esa pillada, le pedí si esa noche podía Martha acompañarnos. El viejo, como no podía ser de otra forma, se quedó encantado con la idea y movió sus hilos para que esa noche, los cuatro cenáramos al lado. Más tranquilo pero en absoluto convencido de que todo iba a ir bien, llegué a mi cuarto y directamente, me metí a duchar. Bajo el chorro de agua, al repasar el plan, comprendí que era casi imposible que Nuria fuese tan tonta de caer en la trampa. Por eso, mientras me afeitaba estaba acojonado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al dar las nueve, estaba listo y como cordero que va al matadero, llamé a su puerta. Nuria salió enseguida. Reconozco que al verla ataviada con ese vestido negro, me quedé extasiado. Embutida en un traje totalmente pegado y con un sugerente escote, el zorrón de mi cuñada estaba divina, Sé que ella se dio cuenta de la forma tan poco filial que la miré porque poniendo cara de asco, me espetó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No comprendo cómo has conseguido engañar a mi hermana tantos años. ¡Eres un cerdo!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Deseando devolverle el insulto e incluso soltarle un bofetón, me quedé callado y galantemente le cedí el paso. Encantada por el dominio que ejercía sobre mí, fue hacia el ascensor meneando su trasero con el único objetivo de humillarme. Aunque estaba indignado, no pude dejar de recrearme en la perfección de sus formas y bastante excitado, seguí sus pasos deseando que esa noche fuera la perdición de esa perra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al llegar al salón, Mr Goldsmisth estaba charlando amenamente con Martha. En cuanto nos vio entrar nos llamó a su lado y recreando la mirada en el busto de mi acompañante, la besó en la mejilla mientras su mano recorría disimuladamente su trasero. Mi cuñada comportándose como un putón desorejado, no solo se dejó hacer sino que, pegándose al viejo, alentó sus maniobras. Arthur, aleccionado por mí de lo zorra que era esa mujer, disfrutó como un enano manoseándola con descaro.&nbsp; Cuando el maître avisó que la cena estaba lista, mi cuñada se colgó del brazo de nuestro jefe y alegremente, dejó que la sentara a su lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aprovechando que iban delante, Martha susurró en mi oído:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No sabía que esa guarra estaba tan buena. ¡Será un placer ayudarte!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sonreí al escucharla y un poco más tranquilo, ocupé mi lugar. Con Nuria a la izquierda y la rubia a la derecha, afronté uno de los mayores retos de mi vida porque del resultado de esa velada, iba a depender si al volver a Madrid siguiera teniendo un matrimonio. Durante el banquete, mi superior se dejó querer por mi cuñada y preparando el camino, rellenó continuamente su copa con vino, de manera que ya en el segundo plato, observé que el alcohol estaba haciendo estragos en su mente.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« ¡Está borracha!», suspiré aliviado, al reparar que su lengua se trababa y que olvidándose que había público, Nuria aceptaba de buen grado que el viejo le estuviera acariciando la pierna por debajo del mantel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Estábamos todavía en el postre cuando dirigiéndose a mí, Arthur preguntó si le acompañábamos después de cenar a tomar una copa en su yate. Haciéndome de rogar, le dije que estaba un poco cansado. En ese momento, Nuria me pegó una patada y haciéndome una seña, exigió que la acompañara hasta el baño.&nbsp; Al salir del salón, me cogió por banda y con tono duro, me dijo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿A qué coño juegas? No pienso dejar que eches a perder esta oportunidad. Ahora mismo, vas y le dices a ese anciano que lo has pensado mejor y que por supuesto aceptas la invitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Cerrando el nudo alrededor de su cuello, protesté diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Pero, ¡Eres tonta o qué! Si voy de sujeta― velas, lo único que haré es estorbar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Asumiendo que tenía razón, lo pensó mejor y no queriendo que mi presencia coartara sus deseos, me soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Llévate a la rubia que tienes al lado!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Tuve que retener la carcajada de mi garganta y poniendo cara de circunstancias, cedí a sus requerimientos y volviendo a la mesa, cumplí su orden. Arthur me guiñó un ojo y despidiéndose de los demás, nos citó en diez minutos en el embarcadero del hotel. El yate del presidente resultó ser una enorme embarcación de veinte metros de eslora y decorada con un lujo tal que al verse dentro de ella, la zorra de mi cuñada creyó cumplidas sus fantasías de poder y riqueza.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El viejo que tenía muchos tiros dados a lo largo de su dilatada vida, nos llevó hasta un enorme salón y allí, puso música lenta antes de preguntarnos si abría una botella de champagne. No os podéis imaginar mi descojone cuando sirviendo cuatro copas, Arthur levantó la suya, diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Porqué esta noche sea larga y divertida!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nuria sin saber lo que se avecinaba y creyéndose ya la directora para España de la compañía, soltó una carcajada mientras se colocaba las tetas con sus manos. Conociéndola como la conocía, no me quedó duda alguna que en ese momento, tenía el chocho encharcado suponiendo que el viejo no tardaría en caer entre sus brazos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Martha, más acostumbrada que ella a los gustos de su jefe, se puso a bailar de manera sensual. Mi cuñada se quedó alucinada de que esa alta ejecutiva, sin cortarse un pelo y siguiendo el ritmo de la música, se empezara a acariciar los pechos mirándonos al resto con cara de lujuria. Pero entonces, quizás temiendo competencia, decidió que no iba a dejar a la rubia que se quedara con el viejo e imitándola, comenzó a bailar de una forma aún más provocativa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">El presi, azuzando la actuación de ambas mujeres, aplaudió cada uno de sus movimientos mientras no dejaba de rellenar sus copas. El ambiente se caldeó aún más cuando Martha decidió que había llegado el momento y cogiendo a mi&nbsp; cuñada de la cintura, empezó a bailar pegándose a ella.&nbsp; Mi cuñada que en un primer momento se había mostrado poco receptiva con los arrumacos lésbicos de la inglesa, al ver la reacción del anciano que, sin quitarle el ojo de encima, pidió más acción, decidió que era un trago que podría sobrellevar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Incrementando el morbo del baile, no dudó en empezar a acariciar los pechos de la rubia mientras pegaba su pubis contra el de su partenaire. Confieso que me sorprendió su actuación y más cuando Martha respondiendo a sus mimos, le levantó la falda y sin importarla que estuviéramos mirando, le masajeó el culo. Para entonces, Arthur ya estaba como una moto y con lujuria en su voz, les prometió un aumento de sueldo si le complacían. Aunque el verdadero objetivo de Nuria no era otro que un salto en el escalafón de la empresa, decidió que por ahora eso le bastaba y buscando complacer a su jefe, deslizó los tirantes de la rubia, dejando al aire sus poderosos atributos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mi amiga, más ducha que ella en esas artes, no solo le bajó la parte de arriba del vestido sino que agachando la cabeza, cogió uno de sus pechos en la mano y empezó a mamar de sus pezones. Sin todavía creer que mis planes se fueran cumpliendo a rajatabla, fui testigo de sus gemidos cuando la inglesa la terminó de quitar el traje sin dejar de chupar sus pechos. Ni que decir tiene que para entonces, estaba excitado y que bajo mi pantalón, mi pene me pedía acción pero decidiendo darle tiempo al tiempo, esperé que los acontecimientos se precipitaran antes de entrar en acción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No sé si fue el morbo de ser observada por mí o la promesa de la recompensa pero lo cierto es que Nuria dominada por una pasión hasta entonces inimaginable, dejó que la rubia la tumbara y ya en el suelo, le quitara por fin el tanga. Confieso que al disfrutar por vez primera de su cuerpo totalmente desnudo y confirmar que esa guarra no solo tenía unas tetas de ensueño sino que su entrepierna lucía un chocho completamente depilado, estuve a punto de lanzarme sobre ella. Afortunadamente, Martha se me adelantó y separando sus rodillas, hundió su cara en esa maravilla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sabiendo que no iba a tener otra oportunidad, coloqué mi móvil en una mesilla y ajustando la cámara empecé a grabar los sucesos que ocurrieron en esa habitación para tener un arma con la que liberarme de su acoso. Dejando que mi iphone perpetuara ese momento solo, volví al lado del americano y junto a él, fui testigo de cómo la rubia consiguió que mi cuñada llegara al orgasmo mientras le comía el coño. Nunca supuse que Nuria,&nbsp; al hacerlo se pusiera a pegar gritos y que berreando como una puta, le pidiera más. Martha concediéndole su deseo metió un par de dedos en su vulva y sin dejar de mordisquear el clítoris de mi cuñada, empezó a follársela con la mano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Uniendo un clímax con otro, la hermana de mi esposa disfrutó de sus caricias con una pasión que me hizo comprender que no era la primera vez que compartía algo así con otra mujer. Mi jefe contagiado por esa escena, se bajó la bragueta y cogiendo su pene entre las manos, se empezó a pajear. En un momento dado, mi cuñada se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y saliéndose del abrazo de Martha gateó hasta la silla del anciano y poniendo cara de puta, preguntó si le podía ayudar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;Pero entonces, Arthur me señaló a mí y sin importarle el parentesco que nos unía, le soltó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí, me apetece ver como se la mamas a Manuel.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sorprendida por tamaña petición, me miró con los ojos abiertos implorando mi ayuda pero entonces sin compadecerme de ella, puse una sonrisa y sacando mi miembro de su encierro, lo puse a su disposición. Nuria, incapaz de reusar cumplir el mandato del anciano y echando humo por la humillación, se acercó a mi silla se apoderó de mi extensión casi llorando.&nbsp; Mi pene le quedaba a la altura de su boca y sin mediar palabra abrió sus labios, se lo introdujo en la boca. No pudiendo soportar la vergüenza, cerró los ojos, suponiendo que el hecho de no ver disminuiría la humillación del momento.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Abre los ojos ¡Puta! Quiero que veas que es a mí, a quién chupas― &nbsp;le exigí.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">De sus ojos, dos lágrimas de ignominia brotaron mientras su lengua se apoderaba de mi sexo. De mi interior salieron unas gotas pre― seminales, las cuales fueron sin deseo, mecánicamente recogidas por ella. No satisfecho en absoluto, forcé su cabeza con mis manos y mientras hundía mi pene en su garganta, nuestro jefe incrementó su vergüenza diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Tenías razón al decirme que esta perra tenía un cuerpo de locura pero nunca me imaginé que además fuera tan puta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Intentando que el trago se pasara enseguida, mi cuñada aceleró sus maniobras y usando la boca como si de su coño se tratase, metió y sacó mi miembro con una velocidad pasmosa. Sobre excitado como estaba, no tardé en derramar mi simiente en su garganta y dueño de la situación, le exigí que se la tragara toda. Indignada por mi trato, se intentó rebelar pero entonces acudiendo en mi ayuda, Martha presionando su cabeza contra mi entrepierna le obligó a cumplir con mi exigencia. Una vez, había limpiado los restos de esperma de mi sexo, me levanté de la silla y poniéndome la ropa, me despedí de mi jefe dejándola a ella tumbada en el suelo, llorando.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Antes de irme, recogí mi móvil y preguntando a Martha si me acompañaba, salí con ella de regreso al hotel. Ya en mi habitación, la rubia y yo dimos rienda suelta a nuestra atracción y durante toda la noche, no paramos de follar descojonados por la desgracia de mi cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;"><strong>Rompo el culo a mi cuñada en una playa nudista.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">A la mañana siguiente, Martha tenía que exponer en la convención y por eso nada más despertarnos, me dejó solo. Sin ganas de tragarme ese coñazo y sabiendo que mi jefe disculparía mi ausencia, cogí una toalla y con un periódico bajo el brazo, me fui a una playa cercana, la del hotel Hidden Beach. Ya en ella, me percaté que era nudista y obviando el asunto, me desnudé y me puse a tomar el sol. Al cabo de dos horas, me había acabado el diario y aburrido decidí iniciar mi venganza. Cogiendo el móvil envié a mi cuñada el video de la noche anterior, tras lo cual me metí al mar a darme un chapuzón. Al volver a la toalla, tal y como había previsto, tenía media docena de llamadas de mi cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al devolverle la llamada, Nuria me pidió angustiada que teníamos que hablar. Sin explicarle nada, le dije que estaba en esa playa. La mujer estaba tan desesperada que me rogó que la esperase allí. Muerto de risa, usé el cuarto de hora que tardó en llegar para planear mis siguientes movimientos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Reconozco que disfruté de antemano su entrega y por eso cuando la vi aparecer ya estaba caliente. Al llegar a mi lado, no hizo mención alguna a que estuviese en pelotas y sentándose en la arena, intentó disculpar su comportamiento echándole la culpa al alcohol. En silencio, esperé que me implorara que no hiciera uso del video que le había mandado. Entonces y solo entonces, señalándole la naturaleza de la playa, le exigí que se desnudara. Mi cuñada recibió mis palabras como una ofensa y negándose de plano, me dijo que no le parecía apropiado porque era mi cuñada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Soltando una carcajada, usé todo el desprecio que pude, para soltarle:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Eso no te importó anoche mientras me hacía esa mamada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Helada al recordar lo ocurrido, comprendió que el sujeto de sus chantajes durante años la tenía en sus manos y sin poder negarse se empezó a desnudar. Sentándome en la toalla, me la quedé mirando mientras lo hacía y magnificando su vergüenza, alabé sus pechos y pezones cuando dejó caer su vestido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Por favor, Manuel. ¡No me hagas hacerlo!― &nbsp;me pidió entre lágrimas al ser consciente de mis intenciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Quiero ver de cerca ese chochito que tan gustosamente le diste a Martha― &nbsp;respondí disfrutando de mi dominio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Sumida en el llanto, se quitó el tanga y quedándose de pie, tapó su desnudez con sus manos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No creo que a tu hermana, le alegre verte mamando de mi polla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Nuria, al asimilar la amenaza implícita que llevaban mis palabras, dejó caer sus manos y con el rubor decorando sus mejillas, disfruté de su cuerpo sin que nada evitara mi examen. Teniéndola así, me recreé&nbsp; contemplando sus enormes tetas y bajando por su dorso, me maravilló contemplar nuevamente su sexo. El pequeño triangulo de pelos que decoraba su vulva, era una tentación imposible de soportar y por eso alzando la voz, le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué esperas? ¡Puta! ¡Acércate!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Luchando contra sus prejuicios se mantuvo quieta. Entonces al ser consciente de la pelea de su interior y forzando su claudicación, cogí el teléfono y llamé a mi esposa. No os podéis imaginar su cara cuando al contestar del otro lado, saludé a Inés diciendo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Hola preciosa, ¿Cómo estás?&#8230; Yo bien, en la playa con tu hermana – y tapando durante un instante el auricular, pregunté a esa zorra si quería que qué le contara lo de la noche anterior, tras lo cual y volviendo a la llamada, proseguí con la plática –Sí cariño, hace mucho calor pero espera que Nuria quiere enseñarme algo…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La aludida, acojonada porque le revelase lo ocurrido, puso su sexo a escasos centímetros de mi cara. Satisfecho por su sumisión, lo olisqueé como aperitivo al banquete que me iba a dar después. Su olor dulzón se impregnó en mis papilas y rebotando entre mis piernas, mi pene se alzó mostrando su conformidad. Justo en ese momento, Inés quiso que le pasase a su hermana y por eso le di el móvil. Asustada hasta decir basta, Nuria contestó el saludo de mi mujer justo a la vez que sintió cómo uno de mis dedos se introducía en su sexo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La zorra de mi cuñada tuvo que morderse los labios para evitar el grito que surgía de su garganta y con la respiración entrecortada, fue contestando a las preguntas de su pariente mientras mis yemas jugueteaban con su clítoris.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí, no te preocupes― &nbsp;escuché que decía –Manuel se está portando como un caballero y no tengo queja de él.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Esa mentira y la humedad que envolvía ya mis dedos, me rebelaron su completa rendición. Afianzando mi dominio, me levanté y sin dejar de pajear su entrepierna, llevé una mano a sus pechos y con saña, me dediqué a pellizcarlos.&nbsp; Nuria al sentir la presión a la que tenía sometida a sus pezones, involuntariamente cerró las piernas y no pudiendo continuar hablando colgó el teléfono. Cuando lo hizo, pensé que iba a huir de mi lado pero, contrariamente a ello, se quedó quieta&nbsp; sin quejarse.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Guarra! ¿Te gusta que te trate así?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Pegando un grito, lo negó pero su coño empapado de deseo la traicionó y acelerando la velocidad de las yemas que te tenía entre sus piernas, la seguí calentando mientras la insultaba de viva voz. Su primer gemido no se hizo esperar y desolada por que hubiera descubierto que estaba excitada, se dejó tumbar en la toalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Aprovechándome de que no había nadie más en la playa, me tumbé a su lado y durante unos minutos me dediqué a masturbarla mientras le decía que era una puta. Dominada por la excitación, no solo dejó que lo hiciera sino que con una entrega total, empezó a berrear de placer al sentir como su cuerpo reaccionaba. No tardé en notar que estaba a punto de correrse y comprendiendo que esa batalla la tenía que ganar, me agaché entre sus piernas mientras le decía:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― He deseado follarte, zorra, desde hace años y te puedo asegurar que antes que acabe este día habré estrenado todos tus agujeros.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Mis palabras la terminaron de derrotar y antes de que mi lengua recorriera su clítoris, Nuria ya estaba dando alaridos de deseo e involuntariamente, separó sus rodillas para facilitar mi incursión. Su sabor azuzó aún más si cabe mi lujuria y separando los hinchados pliegues del sexo que tenía enfrente, me dediqué a comérmelo mientras mi víctima se derretía sin remedio.&nbsp; Su orgasmo fue casi inmediato y derramando su flujo sobre la toalla, la hermana de mi mujer me rogó entre lágrimas que no parara. Con el objeto de conseguir su completa sumisión, mordisqueé su botón mientras mis dedos se introducían una y otra vez en su interior.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya convertida en un volcán a punto de estallar, Nuria me pidió que la tomara sin darse cuenta de lo que significaban sus palabras.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Qué has dicho?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Avergonzada pero necesitada de mi polla, no solo me gritó que la usase a mi gusto sino que poniéndose a cuatro patas, dijo con voz entrecortada por su pasión:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Fóllame, ¡Lo necesito!</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Lo que nunca se había imaginado ese zorrón fue que dándole un azote en su trasero, le pidiese que me mostrara su entrada trasera. Aterrorizada, me explico que su culo era virgen pero ante mi insistencia no pudo más que separarse las nalgas. Verla separándose los glúteos con sus manos mientras me rogaba que no tomara posesión de su ano, fue demasiado para mí y como un autómata, me agaché y sacando la lengua empecé a recorrer los bordes de su esfínter mientras acariciaba su clítoris con mi mano. Ilusionado comprobé que mi cuñada no me había mentido porque su entrada trasera estaba incólume. El saber que nadie la había hoyado ese rosado agujero me dio alas &nbsp;y recogiendo parte del flujo que anegaba su sexo, fui untando con ese líquido viscoso su ano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Me encanta!― &nbsp;chilló al sentir que uno de mis dedos se abría paso y reptando por la toalla, apoyó su cabeza en la arena mientras levantaba su trasero.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">La nueva posición me permitió observar con tranquilidad que los muslos de la mujer temblaban cada vez que introducía mi falange en su interior y ya más seguro de mí mismo, decidí dar otro paso y dándole otro azote, metí las yemas de dos dedos dentro de su orificio.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Ahhhh― &nbsp;gritó mordiéndose el labio.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su gemido fue un aviso de que tenía que tener cuidado y por eso volví a lubricar su ano mientras esperaba a que se relajase. La morena moviendo sus caderas me informó, sin querer, que estaba dispuesta. Esta vez, tuve cuidado y moviendo mis dedos alrededor de su cerrado músculo, fui dilatándolo mientras que con la otra mano, la empezaba a masturbar.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡No puede ser!― &nbsp;aulló al sentir sus dos entradas siendo objeto de mi caricias.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Venciendo sus anteriores reparos, mi cuñadita se llevó las manos a sus pechos y pellizcando sus pezones, buscó agrandar su excitación. Increíblemente al terminar de meter los dos dedos, se corrió sonoramente mientras su cuerpo convulsionaba bajo el sol de esa mañana. Sin dejarla reposar, embadurné mi órgano con su flujo y poniéndome detrás de ella, llevé mi glande ante su entrada:&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Estás lista?― &nbsp;pregunté mientras jugueteaba con su esfínter.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ni siquiera esperó a que terminara de hablar y tomando por primera vez la iniciativa,&nbsp; llevó su cuerpo hacia atrás y lentamente fue metiéndoselo. La parsimonia con la que se empaló, me permitió sentir cada rugosidad de su ano apartándose ante el avance de mi miembro. Sin gritar pero con un rictus de dolor en su cara, prosiguió con su labor hasta que sintió la base de mi pene chocando con su culo y entonces y solo entonces, se permitió quejarse del sufrimiento que estaba experimentado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Cómo duele!― &nbsp;exclamó cayendo rendida sobre la toalla.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Venciendo las ganas que tenía de empezar a disfrutar de semejante culo, esperé que se acostumbrara a tenerlo dentro y para que no se enfriara el ardor de la muchacha, aceleré mis caricias sobre su clítoris. Pegando un nuevo berrido, Nuria me informó que se había relajado y levantando su cara de la arena, me rogó que comenzara a cabalgarla.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su expresión de genuino deseo no solo me convenció que había conseguido mi objetivo sino que me reveló que a partir de ese día esa puta estaría a mi entera disposición. Haciendo uso de mi nueva posesión, fui con tranquilidad extrayendo mi sexo de su interior y cuando casi había terminado de sacarlo, el putón en el que se había convertido mi cuñada, con un movimiento de sus caderas, se lo volvió a introducir. A partir de ese momento, Nuria y yo dimos &nbsp;inicio a un juego por el cual yo intentaba recuperarlo y ella lo impedía al volvérselo a embutir. Poco a poco, el ritmo con el que la daba por culo se fue acelerando, convirtiendo nuestro tranquilo trotar en un desbocado galope. Temiendo que en una de esas, mi pene se saliera y provocara un accidente, hizo que cogiera con mis manos sus enormes ubres para no descabalgar.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Me encanta!― &nbsp;me confesó al experimentar que con la nueva postura mis penetraciones eran todavía más profundas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Serás puta!― &nbsp;contesté descojonado al oírla y estimulado por su entrega, le di un fuerte azote.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡Que gusto!― &nbsp;gritó al sentir mi mano y comportándose como la guarra que era,&nbsp; me imploró más.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">No tuvo que volver a decírmelo, alternando de una nalga a otra, le fui propinando sonoras cachetadas marcando el compás con el que la penetraba. El durísimo trato &nbsp;la llevó al borde de la locura y ya&nbsp; con su culo completamente rojo, empezó a estremecerse al sentir los síntomas de un orgasmo brutal. Fue impresionante ver a Nuria, temblando de placer mientras su garganta no dejaba de rogar que siguiera azotándola:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡No dejes de follarme!, ¡Por favor!― &nbsp;aulló al sentir que el gozo desgarraba su interior.&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Su actitud sumisa fue el acicate que me faltaba y cogiendo sus pezones entre mis dedos, los pellizqué con dureza mientras usaba su culo como frontón. &nbsp;Pegando un alarido, perdió el control y moviendo sus caderas, se corrió.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Con la tarea ya hecha, decidí que era mi momento y concentrándome&nbsp; en mi propio placer, forcé su esfínter al máximo con fieras cuchilladas de mi estoque. Desesperada, Nuria aulló pidiendo un descanso pero absorto por la lujuria, no le hice caso y seguí violando su intestino hasta que sentí que estaba a punto de correrme. Mi orgasmo fue total. Cada uno de los músculos de mi cuerpo se estremeció de placer mientras &nbsp;mi pene vertía su simiente rellenando el estrecho conducto de la mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Al terminar de eyacular, saqué mi pene de su culo y agotado, me tumbé a su lado. Mi cuñada entonces hizo algo insólito en ella, recibiéndome con los brazos abiertos, me besó mientras&nbsp; no dejaba de agradecerme el haberla hecho sentir tanto placer y acurrucada en esa posición, se quedó&nbsp;dormida. La dejé descansar durante unos minutos durante los cuales, al rememorar lo ocurrido caí en la cuenta que aunque no era mi intención le había ayudado a desprenderse de los complejos que le habían maniatado desde niña.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">« Esta zorra ha descubierto su faceta sumisa y ya no podrá desembarazarse de ella», pensé mientras la miraba.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">¡Estaba preciosa! Su cara relajada demostraba que mi querida cuñadita por primera vez&nbsp; era una mujer feliz. Temiendo que cogiese una insolación, la desperté y abriendo sus ojos, me miró con ternura mientras me preguntaba:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Ahora qué?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Supe que con sus palabras quería saber si ahí acababa todo o por el contrario, esa playa era el inicio de una relación. Soltando una carcajada, le ayudé a levantarse y cogiéndola entre mis brazos, le dije:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¡No pienso dejarte escapar!&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Luciendo una sonrisa de oreja a oreja, me contestó:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Vamos a darnos un baño rápido al hotel porque Mr. Goldsmith me ha pedido que te dijera que quiere verte esta tarde nuevamente en su yate.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿A mí solo?― &nbsp;pregunté con la mosca detrás de la oreja.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― No, también quiere que vayamos Martha y yo― &nbsp;y poniendo cara de no haber roto un plato, me confesó: ― Por ella no te preocupes, antes de venir a la playa, se lo he explicado y está de acuerdo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Ya completamente seguro de que esa zorra escondía algo, insistí:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― ¿Sabes lo que quiere el viejo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">― Sí, te va a nombrar director para Europa y desea celebrar tu nombramiento…― &nbsp;contestó muerta de risa y tomando aire, prosiguió diciendo: ― También piensa sugerirte que nos nombres a la rubia y a mí como responsables para el Reino Unido y España.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">Solté una carcajada al comprobar que esa zorra, sabiendo que iba a ser su jefe, maniobró para darme la noticia y que su supuesta sumisión solo era un paso más en su carrera.&nbsp; Sin importarme el motivo que tuviera, decidí que iba a abusar de mi puesto y cogiéndola de la cintura, volví junto con ella a mi habitación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (5) Por fin son 100% mías&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 10:06:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Otros]]></category>
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					<description><![CDATA[Capítulo 5 Despertar en brazos de dos bellezas es algo de lo que pocos hombres pueden alardear. Personalmente creo que es una sensación increíble el sentirse amado, deseado por una mujer pero esa mañana eran un par las que abrazadas a mí, dormían exhaustas tras una noche de pasión. «Me podría acostumbrar a esto», pensé mientras observaba extasiado a esos dos monumentos durmiendo. Eran dos hembras de bandera pero distintas. Patricia con sus treinta y dos años era un espectacular ejemplo de espectacular rubia que conjugaba un cuerpo perfecto con una fogosidad a explorar. Jamás se me hubiese pasado por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 5</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Despertar en brazos de dos bellezas es algo de lo que pocos hombres pueden alardear. Personalmente creo que es una sensación increíble el sentirse amado, deseado por una mujer pero esa mañana eran un par las que abrazadas a mí, dormían exhaustas tras una noche de pasión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Me podría acostumbrar a esto», pensé mientras observaba extasiado a esos dos monumentos durmiendo. Eran dos hembras de bandera pero distintas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia con sus treinta y dos años era un espectacular ejemplo de espectacular rubia que conjugaba un cuerpo perfecto con una fogosidad a explorar. Jamás se me hubiese pasado por la cabeza que esa amiga de juventud escondiera en su interior una amante ardiente, pero ahora que lo había descubierto pensaba explorar esa faceta a fondo. Sus pequeños y duros pechos eran ya de por sí una tentación pero si a eso le uníamos una cintura de avispa y unas piernas bien moldeadas, supe que de dejarla libre no tardaría en conseguir que un hombre que la adorase.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María, mi criada y amante, no le iba a la zaga. Morena de revista y con cara de no haber roto un plato, parecía sacada de un desfile de modas y para colmo durante los años de servicio en mi casa, esa veinteañera de grandes senos se había revelado como una fiera en la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mirándolas me di cuenta que no podía perder a ninguna de los dos aunque eso supusiera tener que modificar la rutina en la que llevaba instalado tantos años. El tema no era sencillo porque no podía olvidar que Patricia era todavía oficialmente la esposa de Miguel y nuestro entorno no entendería que de primeras esa monada pasara a ser públicamente mía. Y qué decir de mi relación con mi compañera de los últimos cinco años, relación que por su bien mantuve oculta a los ojos de su pueblo para que no sufriera las insidias de la gente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Debo de tomar una resolución equitativa para ambas», medité. Sabía que no podía hacer del conocimiento general que habían aceptado voluntariamente formar parte de un trio pero tampoco se merecían que las escondiera como si fueran apestadas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba todavía pensando en ello, cuando aún somnolienta María abrió los ojos, sorprendiéndose de ver que yo que estaba despierto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Buenos días- me empezó a decir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero entonces cerrándole la boca con un beso le dije:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Quiero verte haciéndole el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La muchacha sonrió al escuchar mi orden y dándose la vuelta, se concentró en la mujer que tenía a su lado. Sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo desnudo y aun dormido de mi amiga mientras yo permanecía atento a sus maniobras. Cogiendo un pecho con sus manos, empezó a acariciarlo mientras Patricia seguía soñando. Sin poderlo evitar sus pezones se erizaron al sentir la lengua de mi criada recorriéndolos, y en su sueño se imaginó que era yo el que lo hacía.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I252/CherieDevilleD%20-%20001.jpg" width="424" height="636">Sin abrir los ojos se fue calentando e inconscientemente entreabrió sus piernas facilitando la labor de la morena. Desde mi privilegiado puesto de observación vi como ésta le separaba los labios y acercando su boca se apoderaba de su clítoris. La rubia recibió las caricias con un gemido mientras se despertaba. María, al notarlo, usó su dedo para penetrarla mientras seguía mordisqueando el botón del placer. Al abrir sus ojos, me vio mirándola y fue por primera vez consciente que quien la estaba masturbando era mi amante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Disfruta-dije pasando mi mano por un pecho: -Me encanta ver cómo te posee-.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Un tanto cortada se concentró en las sensaciones que estaba sintiendo en ese momento a estar siendo acariciada por dos personas de distinto sexo. Y es que aunque la noche anterior había participado en un trio por primera vez, no pudo dejar de darse cuenta que le gustaba la forma en que esa jovencita le estaba haciendo el sexo oral.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Nadie me lo ha hecho con tanta delicadeza», murmuró para sí al notar que la chavala metía el segundo dedo en el interior de su coño.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa experiencia jamás disfrutada provocó que el placer empezara a florecer en su interior y con un jadeo, presionó con sus dedos la negra melena contra su sexo exigiéndole que la liberara. María no se hizo de rogar y usando su traviesa lengua, se dedicó a minar la resistencia de la ex de Miguel jugando con su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Por favor! ¡No pares!- aulló Patricia experimentar la caricia de una yema recorriendo su ojete.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi criada al escuchar que no se oponía sino que deseaba ver su esfínter desflorado, introdujo una primera falange en ese hoyuelo sin anticipar que con ello la mujer estallara en un orgasmo que empapó sus mejillas. Entonces completamente dominada por la pasión y con su propio coño hirviendo de placer, se lanzó en cuerpo y alma a satisfacer a la rubia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ese renovado afán llevó a Patricia a alcanzar un clímax tras otro retorciéndose sobre el colchón y justo creía que no iba a poder más, me oyó decir mientras las cambiaba de posición:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Es hora que le devuelvas el placer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No hizo falta que le aclarara nada más, en cuanto vio el coño de mi criada, se lanzó como una fiera sobre él y separando con los dedos los labios inferiores se apoderó de su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Ahí tienes el premio a tu fidelidad &#8211; dije a María dejándolas solas mientras desaparecía rumbo al baño…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I25m/CherieDevilleD%20-%20004.jpg" width="424" height="636">Llevaba diez minutos en el jacuzzi cuando las vi entrar radiantes. La alegría de sus rostros era muestra suficiente de lo satisfechas que les había dejado ese encuentro lésbico por ello no me sorprendió que, sin que yo tuviese que pedírselo, las dos me empezaron a enjabonar con cariño. No tuve que ser premio nobel para advertir en esas tiernas caricias una entrega que rayaba en la devoción y disfrutando del momento, cerré los ojos para que nada empañara el momento.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Durante largo tiempo, permanecí inmóvil mientras me bañaban y curiosamente al salir de la bañera, la más dispuesta para secarme fue la ex de Miguel que melosamente me rogó que la dejara a ella ese honor. Ni siquiera escuchó mi respuesta y cogiendo una toalla, me esperó en mitad del baño con una sonrisa en su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Me hizo gracia su disposición y por eso no me quejé cuando agachándose sobre las baldosas de mármol, me empezó a secar los pies. Sus manos y la tela fueron recorriendo mis piernas sin que nada en ella delatara que sentía incomodidad alguna por mostrarse tan servil e incluso cuando llegó a mi sexo, demostrando una profesionalidad digna de alabanza se entretuvo secando todos y cada uno de mis recovecos sin que en su cara se reflejara ningún tipo de disgusto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y solo cuando mi pene reaccionó a ese contacto endureciéndose, la treintañera sonrió diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Al igual que María, soy y seré siempre tuya.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa frase escondía un significado evidente y que no era otro que si en ese momento deseaba una mamada solo tenía que pedírselo. En ese instante comprendí que me encontraba frente a un dilema que no era otro más que definir el tipo de vínculo que me uniría con esa mujer en el futuro. Sabía que si le ordenaba hacérmela, Patricia aceptaría sellando con ello su subordinación a mí pero no sabía si eso era lo que le convenía después de un matrimonio opresivo. Por eso mi respuesta levantarla del suelo y besarla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ex de Miguel recibió mis besos con una pasión desconocida en ella y mientras recogía mi verga en sus manos, murmuró:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Hazme el amor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La urgencia con la que me lo pidió, me obligó a cambiar de planes y llevándola en brazos hasta la cama, la besé nuevamente. Contra toda lógica era ella la más necesitada cuando apenas unos minutos antes había disfrutado de María y sin esperar que terminara de tumbarme, me ofreció sus pechos diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Necesito entregarme a ti.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Comprendí que sus palabras eran mitad suplica y mitad orden. Se sabía hermosa pero necesitaba sentirse deseada y por ello decidí complacerla mordisqueando uno de sus pezones. Patricia, totalmente contagiada por la pasión, se quedó quieta mientras mi lengua jugaba con su areola. Su mutismo permitió que mis caricias se fueron haciendo cada vez más obsesivas sabiendo que ella estaba disfrutando de ese ataque.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Eres un cabrón- gimió al sentir que con mis dedos le regalaba un dulce pellizco al pezón libre. Olvidando su recato dejó de disimular y comenzó a gemir como una loca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Haciendo caso omiso a su turbación, profundicé mi asalto bajando por su cuerpo con mis manos hasta llegar a su entrepierna. No sé qué me resultó más excitante, si oír su aullido o descubrir que llevaba el tanga totalmente empapado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Quiero ser tuya!- imploró con los ojos inyectados de lujuria al notar que mis yemas se habían apoderado de su clítoris.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Totalmente desencajada, tuvo que sufrir en silencio la tortura de su botón mientras como un depredador acorralando a su presa, yo disfrutaba al certificar que no poco a poco mis toqueteos estaban elevando el nivel de la temperatura de su cuerpo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Córrete para mí- susurré en su oído.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignright" src="http://ist3-1.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/5/2I25H/CherieDevilleD%20-%20007.jpg" width="424" height="636">La rubia que había estado reteniendo sus ganas de correrse al escuchar mi deseo, se liberó dejando que su cuerpo siguiera su instinto y dando un grito se desplomó sobre las sábanas. Me encantó comprobar que también cuando la amaba tiernamente se excitaba y por ello cuando cogió mi sexo con sus manos la dejé continuar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Me vuelves loca- exclamó al comprobar mi erección y abriendo sus labios fue devorando mi polla lentamente hasta que la acomodó en su garganta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Entonces y solo entonces, empezó a meterlo y a sacarlo de su interior con un ritmo endiablado. Su pericia y la tensión acumulada desde que me desperté provocaron que mi cuerpo reaccionara violentamente y exploté derramando mi simiente en su boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La ex de mi amigo recibió su regalo con satisfacción y en plan goloso fue devorando mi simiente al ritmo con el que mi pene la expulsaba hasta que habiendo comprobado que ya me había ordeñado, con su lengua limpió los restos y sonriendo, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¿Quieres que llame a María para que me ayude a levantarlo otra vez? ¡Necesito que me hagas tuya!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Supe que me estaba retando y haciendo tiempo para recuperarme, hundí mi cara entre sus piernas. Su sexo me esperaba completamente mojado y al pasar mi lengua por sus labios, su aroma de mujer inundó mis papilas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Para ser tan zorra, tienes un coño riquísimo- comenté muerto de risa al ver lo bruta que estaba y recreándome en su sabor, recogí su flujo en mi boca mientras mis manos se apoderaban de sus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Patricia colaboró separando sus rodillas y posando su mano en mi cabeza, me exigió que ahondara en mis caricias diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Fóllame y seré eternamente vuestra.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que incluyera a mi criada y amante en esa promesa me volvió loco y pellizcando sus pezones, introduje mi lengua hasta el fondo de su sexo. Patricia al experimentar esa nueva incursión aulló de placer y casi llorando, me rogó que la tomase. Obviando sus deseos, seguí enredando con mi lengua en el interior de su cueva hasta que nuevamente sentí cómo el placer la dominaba y con su cuerpo temblando, se corría en mi boca.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su enésimo orgasmo, azuzó mi lujuria y tumbándola boca abajo sobre las sábanas, de un solo empujón rellené su coño con mi pene. Ella al experimentar el modo con el que mi glande chocaba contra la pared de su vagina, gritó presa del deseo y retorciéndose como posesa, me pidió que la diera caña. Obedeciendo me apoderé de sus senos y usándolos como apoyo, me afiancé con ellos antes de comenzar un galope desbocado sobre ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo que no me esperaba fue que berreando entre gemidos, la ex de mi amigo me gritara:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Júrame que vas algún día vas a preñarme. Quiero que seas el padre de mis hijos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No lo había pensado pero la idea que mi semilla fertilizara su vientre, me hizo enloquecer y fuera de mí, incrementé el ritmo con el que la penetraba. La rubia premió mis esfuerzos chillando que me corriera en su interior porque sentía que le había llegado la hora de ser madre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Su confesión espoleó mi lujuria y cogiéndola de los hombros, profundicé mis embestidas hasta que completamente descompuesta se corrió nuevamente. Si estar satisfecho, convertí mi galope en una desenfrenada carrera que tenía como único objetivo derramar mi simiente en su útero pero mientras alcanzaba mi meta llevé a mi amante a una sucesión de ruidosos orgasmos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Cuando con mi pene estaba a punto de explotar, la informé que me iba a correr. Ella al oírlo, contrajo los músculos de su vagina y con una presión desconocida por mí, obligó a mi pene a vaciarse en su vagina.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="size-large alignleft" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/7/2I27R/CherieDevilleD%20-%20009.jpg" width="424" height="636">Agotado por el esfuerzo, me deje caer a su lado. Patricia me recibió entre sus brazos con alegría y comportándose como la más tierna amante, murmuró dichosa:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Te tengo que dar las gracias por hacerme tan feliz. Llevaba años sobreviviendo y jamás pensé que volvería a recobrar las ganas de disfrutar de la vida.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sus palabras me hicieron recordar el suplicio que había pasado en su matrimonio y comprendí que había llegado la hora que lo dejara atrás.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Tenemos que hablar- respondí y tras lo cual le pedí que llamara a María.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin preguntar el motivo y cogiendo una bata, salió corriendo por la muchacha mientras en la cama me ponía a ordenar mis ideas. La morena debía de estar preparando el desayuno porque todavía llevaba el delantal al volver con ella al cuarto. Se notaba en sus rostros que eran conscientes de la importancia de lo que quería decirles y por ello no pusieron objeción alguna a sentarse en el sofá cuando se los pedí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Son preciosas», pensé mirándolas y queriendo dar una cierta formalidad, me vestí mientras ellas esperaban en silencio sin quejarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Una vez vestido, cogí una silla y tomando asiento frente a ellas, comenté a la que llevaba siendo mi amante desde que cumplió los dieciocho:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -María, me acabo de dar cuenta que he sido injusto contigo…- la cara de la cría empalideció al oírme quizás creyendo que ahora que tenía otra mujer la iba a echar de mi lado, al no querer que sufriera directamente le dije: &#8211; Me has dado tu amor sin pedirme nada a cambio y por ello te pregunto si quieres ser mi esposa a todos los efectos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo último que se esperaba era que le pidiera matrimonio y por eso tardó unos segundos en lanzarse a mis brazos respondiendo que sí. Habiendo dado su lugar a la persona que durante años había colmado mis necesidades de cariño, miré a Patricia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La rubia permanecía hundida en el sillón casi llorando sin decir nada pero temiendo por su futuro porque no en vano había albergado esperanzas en vivir con nosotros. Al notar mi mirada, comprendió que debía felicitar a María y levantándose de su asiento, se acercó a darle la enhorabuena.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Para su sorpresa y su regocijo al hacerlo, la veinteañera la besó en los labios. La ex de Manuel perdió la compostura y se echó a llorar como una Magdalena mientras la felicitaba pero entonces la morena me miró y al encontrar la aceptación en mis ojos, le soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Cuando llegaste a esta casa, vi en ti una competidora pero después de conocerte sé que eres el complemento que necesitábamos. Por eso te pido en mi nombre y en el de mi futuro marido, si quieres ser nuestra mujer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sonreí al escuchar que tal como había previsto María no la iba a dejar en la estacada y confirmando sus palabras, comenté:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Legalmente, no podremos formalizarlo pero si aceptas entre estas paredes todos tendremos los mismos derechos. María será tu esposa y yo tu marido. Los hijos que te engendre serán de los tres al igual que los que nazcan de su vientre.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Contra todo pronóstico, Patricia salió corriendo sin contestarnos y tuvo que ser María quien la alcanzara en el pasillo. Al preguntarle el motivo de su huida, la rubia contestó que aunque formar parte de nuestra vida era lo que más deseaba en el mundo, no podía porque antes tenía que romper con su pasado y divorciarse de Miguel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Muerta de risa, la morena contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -Deja eso en manos de Manuel, estoy seguro que no tardará en conseguir que ese cerdo te firme los papeles del divorcio – y girándose hacía mí, me soltó: -¿Verdad que lo harás?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> -¡Por supuesto!- y adelantándome a sus deseos, con una sonrisa vengativa, concluí: -Nadie toca a mis mujeres y el primero en saberlo será él. Te prometo que si todavía le queda algo de patrimonio será tuyo…</span></p>
<p>CONTINUARÁ</p>
<p><img decoding="async" class="size-large aligncenter" src="http://ist3-2.filesor.com/pimpandhost.com/9/0/9/0/90904/2/I/2/7/2I27W/CherieDevilleD%20-%20010.jpg" width="600" height="900"></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (4.- Patricia se confiesa)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 13:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
		<category><![CDATA[dominación]]></category>
		<category><![CDATA[hetero]]></category>
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					<description><![CDATA[Las esperé en mi cama, esa noche era nuestro estreno, habíamos compartido nuestros cuerpos pero sobre mi lecho íbamos a firmar el pacto de unión entre los tres. Patricia, el bellezón de treinta y dos años, que había sido la esposa de mi amigo Miguel, se iba a convertir en parte de nosotros, mediante el ritual ancestral de entregar su cuerpo y su alma plenamente. Debía de sincerarse, y decidir dejar su vida atrás, para convertirse en nuestra hembra. María, mi amante criada, a la cual le había hecho descubrir las delicias del sexo con solo dieciocho años, estaba de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las esperé en mi cama, esa noche era nuestro estreno, habíamos compartido nuestros cuerpos pero sobre mi lecho íbamos a firmar el pacto de unión entre los tres. Patricia, el bellezón de treinta y dos años, que había sido la esposa de mi amigo Miguel, se iba a convertir en parte de nosotros, mediante el ritual ancestral de entregar su cuerpo y su alma plenamente. Debía de sincerarse, y decidir dejar su vida atrás, para convertirse en nuestra hembra. María, mi amante criada, a la cual le había hecho descubrir las delicias del sexo con solo dieciocho años, estaba de acuerdo, no solo la deseaba, sino que comprendía que yo necesitaba a alguien, que se ocupara de mí, mientras estaba en Madrid.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las vi entrar, agarradas de la mano, a mi habitación, ambas llevaban un camisón de raso que dejaba entrever la perfección de sus cuerpos, Patricia era mas alta, rubia con unos pechos pequeños pero engalanados por unas rosadass aureolas, que pedían a gritos ser besadas, un estómago firme de mujer que no solo ha pasado por el trance de los niños, sino que reflejaban el ejercicio que diariamente realizaba en el gimnasio, Maria en cambio, era un maravilloso ejemplar de la raza mediterránea, con su pelo negro ondulado por los rizos, la piel morena que hacia resaltar sus ojos azules. Si su cara ya era hermosa, su cuerpo era perfecto, con la belleza juvenil de sus veintitrés años, sus senos eran la delicia de cualquier hombre, no solo por su gran tamaño, sino que se mantenían inhiestos pidiendo ser tocados, la gravedad todavía no había hecho mella en ellos y su cintura de avispa no era mas que un aviso de lo que se avecinaba mas abajo, unas caderas redondas enmarcadas por un trasero de negra, redondo y respingón que era una delicia acariciar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Venir aquí-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> les ordené golpeando con mi mano la cama.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-6.jpg" width="425" height="638">Al andar movían sus caderas, provocando como solo saben hacerlo las mujeres que se sabían atractivas y bellas. Al llegar a mi cama se acercaron gateando sobre la colcha, dejando que mis ojos contemplaran a través de sus profundos escotes, la rotundidad de sus curvas, eran dos panteras y yo su voluntaria presa. Sin mediar palabra, María empezó a desabrochar mi pijama mientras sus labios buscaban mis besos, Patricia en cambio se entretuvo bajando los tirantes del camisón de la muchacha y cogiendo sus pechos con la mano me los ofreció como ofrenda. No me pude negar a sus caricias, sin moverme mi lengua recorrió el inicio del pezón que voluntariamente me acercaban, y al hacerlo pude ver como se retraía tímidamente, endureciéndose excitado. Ella misma, se bajo también el camisón, dándome de igual forma sus senos, sin dejar de acariciar los de María. No me podía quejar, al alcance de mi boca estaban cuatro de los mejores pechos de mi vida, deseosos que hiciera uso de ellos. La escena no podía ser mas excitante, dos hembras complaciendo a su macho, y éste deseando serlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Relájate mi amor!,¡ déjanos hacer!</span></i><span lang="ES-TRAD">-, me dijo Maria.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me despojaron de mi ropa, entre besos y caricias, me vi desnudo enfrente de ellas. Patricia tomó la iniciativa, bajando por mi cuerpo, su lengua se deslizó suavemente por mi cuello, pecho, entreteniéndose cerca del ombligo, mientras sus manos subían por mis piernas, acercándose a mi entrepierna. María, en cambio, seguía dándome de mamar, mientras sus manos acariciaban la espalda de la mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Te gusta?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> me decía mientras yo mordía sus pezones, torturándolos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-7.jpg" width="425" height="638">Seis manos, seis piernas entrelazadas en busca de placer, tres mentes perfectamente coordinadas en una meta común, la unión de nuestros cuerpos y la exploración de nuevas sensaciones. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sentir, la humedad de la boca de Patricia cerca de mi pene, me hizo gemir anticipando el placer que me iban a otorgar. Fue la señal que esperaba la morena, para unirse a la mujer, y asiendo mi extensión con la mano, jugueteó con mi glande, explorando todos sus pliegues, mientras la otra sin ningún recato se apoderaba de mis huevos, introduciéndoselos en la boca. Estaba siendo atacado por dos frentes, sentía como las dos mujeres competían entre sí, buscando mi excitación, mientras sus cuerpos se agitaban nerviosos por sus caricias mutuas. Estaba en el cielo, y ellas lo sabían, por lo que coordinándose, ambas se apoderaron de mi palo, con sus bocas, era como si se estuvieran besando a través de mi grosor, sus labios se tocaban, sus lenguas jugaban sobre mi piel, siendo yo un mero espectador privilegiado de sus caricias. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tantos estímulos hicieron que se acelerara mi climax, y ellas al sentir que se acercaba, como posesas buscaron ser las dueñas de mi explosión. Sus bocas se convirtieron en una extensión de mi capullo, no podía distinguir quien era la dueña de la lengua que me acariciaba, ni la que con sus dientes mordisqueaba la cabeza de mi pene, eran ambas, las que intercambiándose la posiciones, deseaban ser la primeras en beber de mi simiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Yo también quiero!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> protestó patricia al ver que María se apoderaba de mi sexo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cuando expulsé el liquido preseminal, dos lenguas disfrutaron de su sabor, y ansiosas dos manos asieron mi extensión para buscar mi placer, comenzando a menearla, mientras sus bocas estaban listas para recoger la cosecha. Sentí una descarga, cuando mi semen subiendo por el conducto en potentes explosiones, era devorado por ellas que como buenas amigas compartían alternativamente el chorro que salía de mi capullo, en una perfecta unión. Fue un orgasmo brutal, no dejaron de ordeñar mi miembro, hasta que convencidas que habían sacado hasta la ultima gota de mi semilla, me preguntaron que me había parecido. No les pude mentir:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Ha sido uno de las mejores mamadas que nunca me han hecho-. </span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Satisfechas por su hazaña, se tumbaron a mi lado, y acercándose, se abrazaron a mí, besándonos los tres con pasión. No habíamos tenido suficiente y el sudor que corría por nuestros cuerpos facilitaba nuestras maniobras, y al ver como Patricia se comía con los ojos a mi criada, decidí ayudarla y poniendo a la muchacha entre nosotros, empecé a acariciarle los pechos. María se estremeció al sentir como cuatros manos recorrían su cuerpos, y notar como dos bocas se apoderaban de sus pezones. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Me encanta-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> gimió cuando Patricia inició el descenso hacia su vulva y abriendo le grito que era todo suyo. La rubia no se hizo de rogar y separando con los dedos sus labios inferiores, acercó la lengua a su botón de placer. Solo el aliento de la mujer, cerca de su cueva hizo que se humedeciera. Pero cuando introduciendo un dedo en la vagina, comenzó a torturarla, la humedad se transformó en río, y el flujo mojo la mano de la mujer, que al percibirlo ansiosamente se llevo la mano a la boca, y provocativamente bebió de su sabor agridulce.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-10.jpg" width="425" height="638">-Manuel hazme el amor, necesito sentirte dentro-</span></i><span lang="ES-TRAD">, me rogó y subiéndose encima, empezó a ensartarse toda mi extensión, dándome la espalda de forma que su sexo seguía estando a disposición de Patricia. La lentitud con la que se empaló, me permitió notar cada uno de sus pliegues, percibir como fue desapareciendo mi pene en su interior y como mi capullo rozaba la pared de su vagina, llenándola por completo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Verla así, abierta de piernas con mi sexo en su interior, era algo demasiado atrayente para desperdiciarlo y simultáneamente al inicio de los movimientos de María, con la lengua se adueñó del clítoris de la morena, y bajando la mano a su propia entrepierna, empezó a masturbarse frenéticamente tratando de participar de esa forma en nuestra unión. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡No es posible!, seguid así ¡soy vuestra puta! </span></i><span lang="ES-TRAD">-, dijo María, increíblemente excitada por nuestros dobles manejos, aceleró sus movimientos en un loco cabalgar cuyo fin no podía ser otro que el fundirse con nosotros antes que su interior explotara en brutales sacudidas de placer. Con su respiración totalmente entrecortada y el corazón latiendo desenfrenadamente, gemía pidiéndonos que continuáramos, mientras su vulva se derretía por el calor y sus manos pellizcaban sus pezones en busca de un plus de excitación. Pero fue cuando Patricia se levantó, poniéndole su propio sexo en la boca de la morena, y esta saborear el gustillo a hembra en celo, el momento en que ésta estalló retorciéndose como posesa, y coincidiendo su climax con el mío, mi simiente y su flujo se mezclaron antes de resbalar por nuestros cuerpos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caímos agotados sobre la cama, mientras Patricia se dedicaba a absorber los restos de nuestra unión, y reiniciando su masturbación consiguió su propio orgasmo, justo cuando su lengua había conseguido su propósito y sobre nuestro cuerpos no quedaba ningún huella de nuestro éxtasis.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Fue también ella, quien tras unos momentos de descanso, rompió el silencio:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Gracias, nunca había dado tanto placer, siempre busqué en el sexo mi propio disfrute, y me habéis enseñado lo estupendo que es dar en vez de recibir</i> -, dijo antes de echarse a llorar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Pensando que lo único que le ocurría era que se había puesto tierna después de tanta incertidumbre, dejé que la morena la consolara, mientras bajaba al bar a coger un cava, para celebrar el inicio de nuestro acuerdo. Por fin había conseguido que dos mujeres de bandera, compartieran gustosas mi cama, y que además no solo desearan mis abrazos sino que estuvieran ansiosas de acariciarse entre ellas. Los tríos son difíciles, por eso deben de al menos tener un buen inicio. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al volver con la botella y las tres copas, Patricia seguía llorando y María estaba seria, con caras de pocos amigos, me había perdido algo y no tenia ni idea de lo que había sido.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Qué pasa?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> pregunté extrañado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Tu amigo Miguel es un hijo de puta</i>-, me espetó María mientras su ex no paraba de berrear, <b>&#8211; </b><i>Pati, tiene algo que contarte-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">No entendía nada, creía que había aclarado con la mujer, el hecho que me había intentado engañar, pero que su marido me había sacado de su error enseñándome las fotos de los cuernos que le había puesto. Ella no lo había negado, por lo que para mí, todo estaba claro, Miguel era un cornudo, que se había pasado dos pueblos, pero nada mas. Lo que me mosqueaba era que María se pusiera de su lado, era una mujer inteligente y si opinaba eso de mi amigo, al menos debía de escuchar la versión de Patricia.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tuve que esperar unos minutos a que se tranquilizara, durante los cuales, no dejaba de pensar en lo que me iba a contar, y que consecuencias tendría en nuestra relación. No me gustaban las mentiras, y si iba a ir por ese camino, lo nuestro habría terminado antes de empezar. Cuando por fin pudo hablar, me dijo entre sollozos:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Manuel, te he mentido, pero es que me daba vergüenza que supieras la verdad</i>-, no abrí la boca esperando que terminara, &#8211; <i>pero lo que te han contado es falso y las fotos que has visto tienen otra explicación -.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Pati, no me importa lo que ocurrió, es pasado</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le expliqué tratando de evitar su mal trago y que se tuviera que inventar una mentira para disculpar su error.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Pero yo quiero que sepas la verdad!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> por la ira con la que me respondió, asumí que lo mejor era escuchar toda su versión sin interrumpirla. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Te escucho</span></i><b><span lang="ES-TRAD">&#8211;</span></b><span lang="ES-TRAD"> le contesté.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Como sabes, conocí a Miguel siendo una niña, fue mi único novio. Era el hombre ideal, cariñoso, trabajador, con éxito, y encima guapo, por eso cuando me pidió que nos casáramos, me pareció algo natural, mi vida estaba enfocada a ser una esposa y para mí era mas que suficiente<b>-, </b></span></i><span lang="ES-TRAD">todo lo que me había dicho era verdad, hacia casi veinte años que los conocía por lo que podía asegurarlo,-<i>durante los primeros años de matrimonio todo siguió igual, el trabajaba y yo le cuidaba</i>, <i>mientras que nuestra situación económica no hacía mas que mejorar. Nos cambiamos de casa, a él le nombraron director de la compañía, de forma que éramos la envidia de nuestro círculo</i>-.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Supe que ahora venía lo realmente importante, todo lo que nos había explicado no debía de ser mas que el prólogo del inicio de el derrumbe de su relación.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Cuando pedí hablar contigo, estaba desesperada, no tenía a nadie mas al que acudir, ya que no solo eras nuestro amigo, sino que sabía en mi interior que te gustaba, y que por tu carácter no ibas a permitir que siguiera con su juego</i>-, la angustia de su mirada, me acongojó, lo que me iba a contar era demasiado cruel, para que soltarlo la primera vez,- <i>lo que no me esperaba era que al cenar contigo esa noche y luego al venir contigo a Extremadura, la atracción que por ti sentía se convirtiera en deseo y que junto con María, termináramos haciendo el amor</i>&#8211;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-13.jpg" width="424" height="636">Rememoré esa noche, donde ella no paró de coquetearme y el viaje en coche donde ya descaradamente buscaba seducirme, pero nada de eso me aclaraba que es lo que había acudiera a mi, después de que Miguel la echara de casa. Como no quería alargar su mal rato, le pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pati, todo eso lo sabemos, ¿ Pero que pasó entre vosotros?, para que llegaras con un matrimonio roto y los ojos morados-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Totalmente destrozada, me expuso como su marido, al ver que había conseguido el éxito profesional y social, poco a poco se fue distanciando de ella, buscando en otras mujeres la excitación que no encontraba en casa. Ella, que no era tonta, lo sabía pero no le importaba, mientras siguiera manteniendo su status, y siempre que él cumpliera en la cama. Para ella, esa mujeres no eran importantes, ya que ella era la señora de la casa, no era lo que había soñado pero no iba a permitir echar por la borda todos esos años de esfuerzo. Así con un matrimonio de conveniencia estuvieron un par de años, pero todo empeoró cuando Miguel se aficionó a las cartas, y todas las noches iba a garitos donde perdía grandes sumas de dinero en el juego.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Miguel un ludópata”, sabía que jugaba y que le gustaban la mujeres, pero de ahí a ser un adicto que se arruinaba noche tras noche, había un abismo, pero me hizo recordar que hace tres meses, le había prestado seis mil euros por que según él se había excedido en los gastos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia tomó aire, antes de continuar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Nuestra situación económica iba de mal en peor, al igual que nuestra relación, pero hace una semana llegó borracho, a las tres de la mañana con un amigo. Yo estaba dormida, cuando sentí como me despertaban. Miguel me dijo que le tenía que ayudar, que había perdido mucho dinero, y que no tuvo mas remedio que apostarme en la última jugada-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Como puedes comprender, al oírlo terminé de despertarme, no me podía creer lo que estaba diciendo, cuando entró su colega en el cuarto, y sin mas preámbulo empezó a tocarme y a acariciarme, mientras “tu amigo”, cogía la cámara de fotos. Traté de escapar, pero me agarró de los brazos y tumbándome en la cama, desgarró mi vestido, empezando a violarme. Fue el peor momento de mi vida, cuando sentí como me penetraba ese salvaje, mientras Miguel tomaba fotos animándole sin parar de preguntarle que le parecía yo, de decirle que era una putita que valía el dinero que había pagado. Se estaba riendo cuando noté como se corría dentro de mí-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-No habían transcurrido mas de tres minutos, desde que entraron a mi cuarto, hasta que se fueron, pero fueron los mas asquerosos de mi vida. Todo en lo que creía se había desmoronado, me sentía vejada, denigrada, y lo mas doloroso era que esa puñalada me la había asestado mi marido-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Al día siguiente, estaba todavía llorando, cuando Miguel volvió a casa. Venía con el rabo entre las piernas, pidiéndome que le perdonara, que no sabía por que lo había hecho, que estaba drogado y jurándome que era la ultima vez que se ponía delante de una mesa de cartas-.</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">De ser cierto, no solo era un hijo de puta, sino poco hombre, al que todos los apelativos le quedarían cortos. Me dolía la cabeza del cabreo, las venas de mi cuello, la tensión de mis hombros no eran mas que un mero reflejo de la ira que sentía en ese momento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Y qué hiciste?-</span></i><span lang="ES-TRAD">, le pregunté asombrado por lo que acaba de oir.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Como una boba, le creí, aunque humillada en lo mas íntimo, pensé que no se volvería a repetir</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>¡Pero ocurrió</i>!-, sentenció María, interviniendo por primera vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Si, antes de ayer me vino con que todavía debía mucho pero que tenía unos conocidos que se harían cargo de sus deudas, si me acostaba con ellos. Al negarme, se puso hecho una fiera, recriminándome el dinero que se había gastado en mi, y todo lo que me había dado durante esos años. Viendo que no cedía empezó a amenazarme con mostrarle las fotos a mis padres, para que vieran lo puta que era su hija</i>-, la cólera al recordarlo la hizo llorar,- <i>No pude resistirlo, y traté de abofetearlo con todas mis fuerzas, pero no llegué a tocarle, por que él, me tumbó en el sofa, dándome la paliza que viste ese día-</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María se abrazó a ella, tratando de consolarla, mientras le decía que no se preocupara que con nosotros estaba a salvo, y que yo no iba a dejar que siguiera con su juego. Eran dos versiones tan diferentes que no sabía con cual quedarme, pero era importante el decidir quien decía la verdad, sino lo hacía jamás podría volver a confiar en Miguel ni en Patricia. Estaba como paralizado, uno acusa de cuernos, y la otra de violación, la gravedad de la versión de Patricia hizo que inconscientemente fuera tendiendo a creer la de Miguel, por que no podía aceptar que mi amigo fuera tan cabrón, pero tratando de recapacitar recordé las fotos que me había mostrado, y de pronto caí que no solo habían sido tomadas en la habitación de ellos, sino que confirmando la historia de la mujer, un camisón desgarrado estaba tirado al lado de la cama. <i></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todo cuadraba, la pobre decía la verdad, y el que hasta entonces consideraba un amigo, era un mal nacido de la peor especie. Todavía me parecía oír sus palabras cuando le recriminé que hubiera pegado a su mujer, donde me decía “que desde ese momento Patricia era problema mío”, por lo que dándole la razón, ya que el me la había cedido, vengarla era mi responsabilidad. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Decidido me acerqué a las dos mujeres, y levantando a Patricia de la cama, le pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿No eres acaso nuestra mujer?</span></i><span lang="ES-TRAD">, esperé a que me contestara afirmativamente con la cabeza,- <i>pues entonces como dicen en México “¡No es Hombre, el que no se venga!</i>-, y dándole un beso en los labios, grité:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Brindemos por el sabor dulce de la venganza!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> mientras servía tres copas.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignnone size-full" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-11.jpg" width="800" height="1200"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
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		<title>&#8220;Pintor de Soledades&#8221; LIBRO PARA DESCARGAR (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 10:38:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[LIBROS]]></category>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: Una crisis creativa obliga a un pintor a refugiarse en un hotelito escondido en mitad de la selva de Costa Rica con la intención de encontrar la inspiración perdida pintar pero no encuentra la tranquilidad que deseaba por la presencia de la impresionante directora del establecimiento junto con la de una divorciada deseando tener dueño. Pero lo que realmente alteró su existencia fue descubrir la alegría de la hija de la dueña bañándose con una amiga en una cascada. Poco a poco descubre lo que esconden en su interior esas tres mujeres y al tiempo que plasma en sus [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: 18pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B077KKJD6P"><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-18483" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/PINTOR-DE-SOLEDADES-3.jpg" alt="" width="6904" height="2536" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/PINTOR-DE-SOLEDADES-3.jpg 6904w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/PINTOR-DE-SOLEDADES-3-300x110.jpg 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/PINTOR-DE-SOLEDADES-3-768x282.jpg 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/PINTOR-DE-SOLEDADES-3-1024x376.jpg 1024w" sizes="(max-width: 6904px) 100vw, 6904px" /></a>Sinopsis:</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una crisis creativa obliga a un pintor a refugiarse en un hotelito escondido en mitad de la selva de Costa Rica con la intención de encontrar la inspiración perdida pintar pero no encuentra la tranquilidad que deseaba por la presencia de la impresionante directora del establecimiento junto con la de una divorciada deseando tener dueño. Pero lo que realmente alteró su existencia fue descubrir la alegría de la hija de la dueña bañándose con una amiga en una cascada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Poco a poco descubre lo que esconden en su interior esas tres mujeres y al tiempo que plasma en sus cuadros la naturaleza del lugar y la personalidad de sus modelos, Mateo se plantea su vida, el sexo pero sobre todo sus sentimientos .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em>MÁS DE&nbsp;130&nbsp;PÁGINAS DE ALTO CONTENIDO ERÓTICO</em></span></p>
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<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><em><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo los CUATRO&nbsp;PRIMEROS CAPÍTULOS:</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>1</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Sabía antes de entrar que la reunión de esa mañana sería dura y que versaría en gran medida sobre la falta de inspiración que me tenía paralizado. Lo que no me esperaba fue que evitando cualquier tipo de prolegómeno, mi representante harto de esperar las obras con las que celebrar la exposición que tenía comprometida me soltara:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mateo tienes que olvidar de una vez a esa zorra y ponerte a pintar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Lo sé pero no puedo. No he perdido sólo a mi novia sino también a mi musa― repliqué molesto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sabía que Alberto tenía razón porque llevaba seis meses sin tocar un pincel pero es que me veía incapaz. Solo el pensar en ponerme frente a un lienzo me ponía de mala leche al saber que de hacerlo, perdería el tiempo por carecer de inspiración.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Andrea lo era todo y ahora ya no está», murmuré en mi interior sin exteriorizarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tienes que continuar con tu vida― contestó― no eres el primero ni el último al que han dejado y por ello como tu amigo te ruego que intentes borrarla de tu memoria.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Cómo si fuera tan fácil!― protesté destrozado― Todo me recuerda a ella. Madrid, el barrio, mi casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Joder, ¡pues vete a otro sitio! A la playa, al campo…― estaba respondiendo cuando de pronto se acordó de un pequeño pueblo del que le habían hablado por su belleza y que están situado en las faldas de un volcán: ― …o a un lugar fuera de España.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Por su tono supe que me iba a proponer un destino y adelantándome, le pregunté en qué había pensado:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Uno de mis clientes ha remodelado un hotelito rural muy cerca del Turrialba y sé que si le pido que te haga un precio especial, lo hará encantado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Dónde eso? Te juro que no sé de qué hablas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi agente a carcajada limpia, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―En Costa Rica. El Turrialba es un volcán y por lo que sé, la zona es impresionante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Estás de coña!― repliqué.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero entonces sin dar su brazo a torcer, Alberto me describió la finca y los alrededores como una especie de edén paradisiaco alejado de la civilización y en mitad de la selva. Su entusiasmo me convenció y antes de dejar que me echara atrás, llamó a su conocido y acordó que me quedara ahí durante tres meses a cambio de dos cuadros.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con todo cerrado, me atreví a reconocerle que no me importaban las diez horas de viaje en avión ni las cuatro por carretera, lo que realmente me echaba para atrás es no estar cerca de Andrea por si se arrepentía y me podía volver.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Estas idiota, esa puta ha cazado a ese ricachón y no va a soltarlo hasta que consiga su dinero― contestó encolerizado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Asumiendo nuevamente que decía la verdad, llamé a una agencia de viajes y contraté el primer vuelo que saliera hacia San José.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Costa Rica era uno de los pocos países hispanoamericanos que no conocía y por eso al llegar me sorprendió no sólo su nivel de vida sino la alegría que parecía un rasgo común en todos sus habitantes</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aun así me pareció una ironía el lema con el que se publicitaban en el resto del mundo porque mientras se hartaban de decir “pura vida” en mi caso era “puta vida”.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Molesto con el universo y cagándome en los muertos de mi agente, recogí el todoterreno que había alquilado para mi estancia en esas tierras. Pero fue al meter la dirección de la hacienda a la que iba en el GPS cuando el ánimo se me cayó a los pies:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tres horas para recorrer setenta y cinco kilómetros― exclamé en el enorme Toyota de alquiler: ―Debe de estar mal― me dije tratando de auto convencer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Desgraciadamente la realidad confirmó los negros augurios de ese siniestro aparato por qué a los diez kilómetros de la capital, la autopista terminó dando paso una pequeña y mal asfaltada carretera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Menuda mierda», protesté quince minutos después al comprobar en la pantalla que debía meterme en un camino de tierra y por ello haciéndome al arcén busqué otro trayecto.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue inútil, a mi destino solo se podía acceder por la ruta que me había marcado inicialmente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Solo quedan cincuenta kilómetros», pensé mientras arrancaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El hijo de perra de Murphy se rio de mí y lo que había empezado mal, empeoró al caer un diluvio universal que ralentizó más si cabe mi paupérrimo ritmo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡No puede ser!», amargamente protesté cuando tuve que poner las reductoras tras una advertencia del vehículo al deslizarse peligrosamente en una curva, «¡Voy a menos de veinte kilómetros por hora!».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La situación no era preocupante.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tienes gasolina, agua y teléfono. Estas en un país conocido por su seguridad y lo máximo que te puede ocurrir es quedarte tirado», mascullé de mal humor justo cuando de improviso la lluvia terminó y un sol de justicia apareció entre los árboles.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con nuevos bríos afronté el resto del camino, bríos que se fueron convirtiendo en hastío con el paso del tiempo hasta que cuatro horas y diez minutos después de salir del aeropuerto, llegué a mi destino.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¡Qué maravilla!― exclamé al contemplar la hacienda en la que iba a pasar esos tres meses.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Y no era para menos porque nadie me había dicho que era un palacio tipo colonial solo comparable con el impresionante entorno en el que estaba situado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Acababa de apagar el todoterreno cuando mi sorpresa se incrementó al observar que del interior de esa mansión salía una diosa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¿Quién será?», me pregunté babeando mientras esa belleza se acercaba meneando su trasero.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pocas veces había contemplado algo tan sensual ni tan bello como esa desconocida bajando las escaleras. Su pelo incrementaba el atractivo de unos ojos tan negros como la noche. Pero fue al verla sonreír cuando mi corazón amenazó con detenerse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Debe de ser de mi edad», dije para mi mientras trataba de recuperar la respiración, calculando que debía rondar los treinta y tantos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ajena al exhaustivo escrutinio al que la estaba sometiendo, alargó su mano mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Soy Soledad, la directora de “El Quemado”. Usted debe ser Mateo Cienfuegos, el famoso pintor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azorado por ese inesperado piropo, negué esa fama mientras estrechaba su mano y entonces cometí un error del que no tardé en arrepentirme, intenté saludarla a la manera española, es decir con un beso en la mejilla.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Qué tipo de mujer cree que soy?― espetó al sentir que invadía su espacio vital.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de mis disculpas, la cordialidad había desaparecido de su rostro siendo sustituida por una frialdad que me hizo entumecer.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tiene su habitación lista, sígame― comentó con tono gélido sin esperar a que recogiera las maletas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Convencido de haber mancillado de alguna forma el honor de esa mujer tomé mi equipaje y corriendo por los pasillos, la seguí sin intentar otra conversación que la habitual entre un gerente de hotel y un huésped. De forma que en silencio dejé que me mostrara el cuarto que me había preparado sin expresar la satisfacción que me produjo la intensidad de la luz que se colaba por las ventanas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Es un sitio ideal para pintar», sentencié mientras profesionalmente Soledad me enseñaba la enorme cama King Size con la que estaba dotada esa habitación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tampoco me llamaron la atención ni el lujoso jacuzzi del baño añejo ni el despacho reservado para mi uso porque estaba obnubilado observando los diferentes colores del paisaje selvático que se divisaba desde sus ventanas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Todo lo que ve es parte de la finca― con voz gélida me espetó la morena al ver el poco caso que hacía a su explicaciones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Es imposible―alcancé a decir mientras me hacía una idea de la complejidad que sería plasmar esas tonalidades en un lienzo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Soledad malinterpretó mi respuesta y con una mezcla de orgullo y desdén replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―El Quemado abarca mil quinientas hectáreas de bosque tropical. Pocas fincas en el país pueden comparársele por la riqueza de sus maderas y la diversidad de su fauna.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como artista me la sudaba el aspecto económico o medio ambiental de ese paisaje, estaba fascinado con su belleza. Por eso no me digné a contestarla y sacando por primera vez en meses mi cuaderno de dibujo, me puse a dibujar un primer bosquejo de esa vista.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―La cena es a las ocho. Por favor sea puntual― dijo con aspereza al comprobar que me había olvidado de su presencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Hoy comprendo que esa monada hubiese dado por supuesto que era un cretino pero ese día estaba tan alucinado por mis ganas de pintar que no comprendí que me había portado como un maleducado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Es más absorto en el dibujo, se me pasó el tiempo sin darme cuenta y ya habían dado las ocho y media cuando caí en que llegaba tarde.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Joder, va a pensar que lo he hecho a propósito».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No me equivocaba por que al llegar al comedor, el cabreo de Soledad se masticaba en el ambiente. Y por segunda vez en esa tarde tuve que disculparme. Como en la ocasión anterior, no sirvió de nada porque esa morena no me quiso escuchar y si me hablo fue para preguntar lo que quería de cenar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Menudo cabreo tiene la condenada», murmuré para mí mientras le contestaba que algo ligero porque estaba agotado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La costarricense me miró sin rastro de compasión y pasando mi comanda a una de las camareras, me dejó solo cenando sin despedirse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Hasta mañana― alcancé a escuchar antes de verla desaparecer por la puerta…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>2</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">El cansancio del viaje me hizo caer rendido sobre la cama y aunque mi intención era quedarme trabajando hasta las diez para recuperarme del Jet-Lag, en cuanto puse mi cabeza sobre la almohada me dormí. Por primera vez en meses, mi sueño fue profundo y sin altibajos, de forma que el amanecer me encontró descansado y con ganas de pintar. Mirando el reloj, comprendí que tenía que hacer tiempo durante dos horas:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Puedo dar una vuelta por la zona hasta que a las siete abran el comedor», pensé mientras ataba los cordones de mis zapatillas. Ya listo cogí una cámara de fotos y salí de esa mansión.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los dieciocho grados de temperatura a esa hora me hicieron temer que una vez avanzase la mañana, el calor se haría insoportable. Por ello me alegró haber salido tan temprano y sacando mi móvil, comprobé que funcionaba el navegador. Tras lo cual sin miedo a perderme, me adentré en la selva a través de una senda que nacía a pocos metros del hotel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El verde esmeralda de esa arboleda me engulló sin permitir que mi vista se extendiera a lo lejos pero eso en vez de molestarme, me cautivó al descubrir una variedad de flores y plantas de indudable belleza y que a los que los ojos de un europeo parecían de otro planeta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Son increíbles», murmuré para mí mientras fotografiaba todo lo que tenía a mi alcance.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Nada quedó sin ser inmortalizado, desde un enorme hormiguero a unas primorosas orquídeas fueron objeto de mi teleobjetivo. Cuando después de una hora mi entusiasmo amenazaba con decaer, de improviso vi que se abría un hueco en esa floresta y al cruzarlo, me encontré de bruces con el paisaje más cautivante que jamás había contemplado. Confieso que me quedé anonadado al observar esa cascada y la pequeña laguna que se formaba a sus pies.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―No puede ser cierto― murmuré frotándome los ojos incapaz de creer que algo tan extraordinario pudiese existir.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Parecía el resultado del trabajo del genio de un paisajista. Dos enormes jacarandas con sus flores rojas eran el marco de entrada a ese paraíso. Conteniendo la respiración no fuera a desaparecer, me acerqué a comprobar esas cristalinas aguas. Ya en la orilla comprendí que ese lago rebosaba de vida al ver los perfiles plateados de multitud de peces.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Esto merece por si solo una exposición», resolví mientras guardaba en mi teléfono la localización exacta de ese emplazamiento para poder volver pertrechado con todo lo necesario para plasmarlo en lienzo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Deseando coger mis pinceles, busqué el camino de vuelta al hotel y para mi sorpresa, descubrí que estaba a menos de un kilómetro.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Debo de haber estado dando vueltas a su alrededor», asumí mientras me orientaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Diez minutos después, estaba entrando por la puerta cuando me topé con la directora. Estaba tan feliz por el provecho de mi paseo que, al ver que me miraba con cara avinagrada, me hizo gracia y queriendo vengar el modo en que me trataba, la saludé diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Cuando ayer la conocí, creí que nada podía competir con su belleza pero me equivoqué: ¡El Quemado es todavía más bello!</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aunque mi ataque contenía implícito un piropo, no preví que esa bruja se pusiera colorada y menos que saliera huyendo por la escalera sin decir nada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Qué tía más rara!», zanjé sin darle mayor importancia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras lo cual, me dirigí al comedor a desayunar opíparamente para así no tener que parar por hambre si tal y como esperaba me daban las horas pintando. Afortunadamente María, la camarera regordeta de la noche anterior, me informó que me habían preparado un desayuno típico costarricense con gallo pinto, huevos, plátano maduro, carne en salsa y tortillas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Nada más?― comenté muerto de risa porque al contrario que en ese país, mi costumbre era tomar únicamente un café y como mucho unas tostadas</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La morena cazó al vuelo que iba de broma y sonriendo de oreja a oreja, replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Primero acábeselo y luego hablamos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La naturalidad de esa muchacha me gustó y entablando conversación con ella, me enteré que las tres cuartas partes de los hombres del pueblo más cercano trabajaban en la hacienda bajo el mandato de Soledad que además de dirigir el hotel, controlaba la gestión de toda la plantación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Los compadezco― comenté en plan de guasa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> María no entendió a qué me refería y al explicar que teniendo de jefa a ese témpano de hielo el trabajo allí debía ser un infierno, muy ofendida me replicó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Se equivoca con la patrona. Doña Soledad es una bendición para este pueblo. Desde que se quedó viuda, no solo ha sacado adelante la plantación que le dejó su marido sino que se ha convertido en el sostén de las mujeres pobres de la zona. Nadie sabe lo que hubiese sido de nosotros si ella no estuviera aquí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La adoración con la que hablaba de su jefa me impactó al no concordar con la imagen preconcebida que tenía de esa mujer. De ser cierto lo que decía, me había equivocado totalmente con ella.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «La tiene en un altar», asumí y tratando de sacar más información de esa regordeta porque no en vano me acababa de informar que ella era “mi cliente”, decidí aprovechar su naturaleza charlatana. Por eso le pedí que disculpara mi torpeza porque había hablado sin saber y que hasta ese momento, nadie me había contado que Soledad había perdido a su marido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi interés por su jefa no le pasó inadvertido y con todo lujo de detalles, me explicó que enviudó a raíz de un accidente de avioneta y que una vez sola, había conseguido salir adelante sin ayuda de nadie.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Hace cuantos años ocurrió?― pregunté.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Se tomó unos segundos en contestar:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Su hija era una niña por lo que debe de hacer unos diez años.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que ese monumento de hielo fuera capaz de enfrentar con entereza una desgracia entraba dentro de mis esquemas pero que fuese madre no me lo esperaba.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Menuda sorpresa», dije para mí cada vez más interesado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Desafortunadamente, me quedé con las ganas de seguir averiguando cosas de ella porque desde la cocina llamaron a la camarera cortando de plano la conversación.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No importa», pensé mientras salía hacia mi cuarto: «ya tendré tiempo de enterarme quien es realmente esa belleza».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Acababa de recoger todos mis bártulos cuando nuevamente me encontré con la dueña y señora de la hacienda pero en esta ocasión al verme con el caballete, el lienzo y demás instrumentos, me preguntó si iba a volver a comer. Al contestarla que no creía porque pensaba pasarme el día pintando, llamó a la cocina y les ordenó que me prepararan un almuerzo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Muchas gracias― respondí extrañado de su actitud, ya que aunque mantuvo en todo momento el rostro serio, creí adivinar una cierta cordialidad en su trato.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Lo más raro fue que una vez me trajeron esa bolsa con comida y agua, Soledad se dio cuenta que tendría que hacer dos viajes y sin preguntar mi opinión pidió a un mozo que me acompañara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Definitivamente esta tía es bipolar», murmuré mientras salía rumbo a la laguna…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>3</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Mucha gente puede suponer que pintar un cuadro es una tarea fácil pero no es así. Quién se haya enfrentado ante un lienzo en blanco sabe de lo que hablo. Antes de siquiera pensar en coger el pincel, el verdadero artista invierte horas en buscar lo que realmente quiere expresar en su obra. Docenas sino cientos de bocetos se realizan en papel intentando dar con el encuadre, la luz y la orientación justa antes de intentar plasmar su idea en tela.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Eso fue lo que me ocurrió ese día. Estaba tan entusiasmado con ese paraje salvaje que me pasé gran parte de la mañana intentando decidir con que parte de ese paraíso debía empezar. Las ideas se arremolinaban en mi mente y tan pronto comenzaba a hacer un bosquejo de los rayos de sol filtrándose a través de la espesura como de pronto cambiaba de objetivo y me ponía a dibujar una flor en particular.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tengo que centrarme», pensé al verme, tras una época de sequía, pletórico y con cientos de ideas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Desgraciadamente todo a mi alrededor me resultaba digno de ser interpretado por mi arte y dejarlo para la posteridad. Por ello ya eran cerca de las doce cuando me di por vencido y decidí volver a coger la cámara para en la soledad de mi habitación analizar las imágenes y tomar la decisión de por dónde empezar. Recuerdo que estaba tomando una panorámica del lugar cuando escuché unas voces adolescentes acercándose y sin saber que me indujo a hacerlo, me escondí mientras maldecía su interrupción.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los culpables resultaron ser dos crías de la zona que venían a bañarse en la laguna. Juro que su presencia me parecía un sacrilegio, una mancha que echaba por tierra la naturaleza impoluta de ese edén. Por ello en un principio no me fijé en la indudable belleza de sus cuerpos juveniles cuando despojándose de la ropa se pusieron a nadar en bikini alterando irremediablemente el entorno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Todo eso cambió cuando ajenas a estar siendo observadas por un forastero, las chavalas se dejaron llevar por la inocencia que daban sus pocos años y comenzaron a jugar a mojarse la una a la otra. La alegría que transmitían con sus risas me pareció adorable y aprovechando que tenía en mi mano la cámara, comencé a retratarlas discretamente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sintiéndome un voyeur utilicé mi teleobjetivo para buscar el enfoque y fue entonces cuando me percaté que eran dos bellezas de mujer y que había encontrado las musas que llevaba tantos meses añorando.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Son la dulzura personificada», murmuré mientras iba acercándolas en la pantalla e inconscientemente me centraba en el contraste de la blancura casi nívea de la que parecía más joven y la piel morena de la mayor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Obsesionado con ellas, no paré de fotografiar sus cuerpos compitiendo mientras se hacían aguadillas sin tener constancia en ese momento de la brutal sensualidad que trasmitían esos pechos al rozarse entre ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Las intrusas estuvieron jugando más de media hora en esas cristalinas aguas hasta que ya cansadas decidieron tomar el sol sobre una piedra. La primera en salir de la laguna fue la rubia y al hacerlo me quedé casi sin respiración al observar la perfección de sus curvas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Es preciosa!», exclamé en silencio mientras grababa en mi memoria y en la de la cámara el caminar de esa leona de larga melena clara, «debe tener veinte años».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con mi corazón bombeando a mil por hora, admiré desde mi escondite su impresionante trasero sin dejar de pulsar el botón que sin desearlo esa noche me permitiría revisar hasta la extenuación la gloriosa sensualidad de sus nalgas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No he visto nada igual», certifiqué aproximando la imagen como si la tuviese a escasos centímetros de mi cara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No tardé en pasar de la dureza de sus glúteos a la exuberancia de sus senos y con auténtico frenesí, capturé el discurrir del profundo canal que discurría entre ellos mientras mi conciencia me pedía que parara porque era insano la atracción que estaba sintiendo por esa muchacha recién salida de la adolescencia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dejando al lado esos reproches, continué inmortalizando el busto de la desconocida dejando patente que tanto tiempo en el agua había endurecido sus pezones.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Quien los tuviera en la boca!», sentencié ya totalmente excitado al soñar que algún día serían míos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba todavía salivando con esa imagen cuando la morena salió del agua. La diferencia de edad con su amiga no fue óbice para que mi propia calentura me azuzara a buscar captar la sensualidad que transmitía y sin pensármelo dos veces, con el zoom busqué el lado más erótico de la recién llegada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ignorando mi presencia, la muchacha me lo puso fácil porque mientras trataba de encontrar postura en la roca me deleitó con unas instantáneas en las que parecía ir a abalanzarse sobre su compañera. Sabiendo que estaba infringiendo todo tipo de moral, me concentré en sus gruesos labios y en el exotismo de sus ojos negros antes de pasar a fotografiar sus pechos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Más pequeños que los de la rubia me parecieron igualmente atractivos debido a que por su edad y su tamaño la gravedad no había hecho estragos en ellos.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Parecen los cuernos de un toro», mascullé para mí al comparar su delicada forma con los pitones de esa bestia.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Deslizando mi objetivo por su cuerpo comprobé la ausencia de grasa abdominal pero reconozco que me quedé obnubilado al contemplar el modo en que su cintura se ensanchaba para dar entrada a sus caderas. Temiendo no tener otra oportunidad, perpetué su trasero centrándome en la forma en que el estrecho bikini desaparecía entre sus nalgas mientras ese primoroso ejemplar de raza mestiza se daba la vuelta para que el sol terminara de secarle la espalda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Alberto se va a quedar alucinado cuando le mande los primeros bocetos», pensé mientras seguía tomando fotos de mis inesperadas modelos, «siempre me ha dicho que mis cuadros adolecen de falta de pasión».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Al cabo de un rato las dos crías se dieron cuenta de la hora y cogiendo su ropa, desaparecieron de mi vista. Ebrio de emoción esperé un tiempo prudencial antes de volver al hotel por temor a toparme con ellas y que sospecharan que había descubierto su guarida secreta.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Ya en mi habitación descargué la memoria en el ordenador y comencé a revisar los cientos de instantáneas que había hecho esa mañana. Reconozco que pasé por alto todas aquellas que plasmaban la belleza del lugar y estudié con detalle en las aparecían mis musas. Excitado, obsesionado y ciego de lujuria repasé una por una, deleitándome en el erotismo que manaba de sus juegos y eligiendo una me puse a plasmar mi idea sobre un papel.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Incomprensiblemente ese día todo me salía bien y al cabo de dos horas había rellenado dos cuadernos con dibujos subidos de tono de mis “princesas”. Particularmente estaba encantado con uno en el que había trasformado el inocente momento en el que la morena estaba acomodándose al lado de su amiga en una alegoría del amor lésbico entre dos mujeres, dotando al modo en que miraba a la rubia de un deseo tan brutal como prohibido.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Por este tengo que empezar», me dije tras comprobar la fuerza onírica que tendría para los que una vez terminado lo contemplaran.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin más dilación, tracé el primer bosquejo sobre el lienzo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Jamás he sido partidario de la pintura rápida y mis cuadros eran reflejo de ellos. Mi gusto por el detalle me hacían acercarme peligrosamente al hiperrealismo y solo el aspecto onírico que impregnaba a mis obras lo alejaban de ese tipo de arte. Aun así a la hora de cenar ese trozo de tela había dejado de ser blanco y cualquiera que conociera a esas chavalas las hubiera reconocido de inmediato. Por ello antes de dirigirme al comedor y temiendo que un indiscreto echara un ojo a mi creación preferí taparlo, no fuera a ser que me causara problemas con la gente del lugar.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Mi satisfacción era inmensa al sentirme nuevamente un artista y no un fracasado. Quizás por ello, al llegar al restaurante y ver a el gesto poco amigable de doña Soledad no me importó. Es más queriendo demostrarle lo poco que me afectaba su sequedad, me atreví a decirle con tono divertido:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Señora, ¿algún día me va a permitir retratarla? Es una pena que el resto del mundo no conozca el tesoro que esconde esta hacienda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Como siempre había ocurrido, observé que al oír mi piropo sus mejillas adquirían sin querer una tonalidad rojiza antes de darse la vuelta ignorándome.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Aunque era broma, no me importaría pintarla», me dije al girarme y ratificar que la indudable belleza madura de su rostro iba acompañada por unas posaderas que lejos de afearla, realzaban su atractivo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Dios debió pensar en mí el día en que repartió tantos dones entre las mujeres de esta zona», murmuré mentalmente mientras elegía una mesa alejada de la entrada…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>4</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">Estaba mirando la carta cuando María llegó y con su desparpajo habitual comentó que si tenía hambre tenía la obligación de probar el “casado” que había preparado la cocinera.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Prefiero las casadas― respondí en plan de guasa sin prever que la camarera soltara una carcajada que retumbó en toda la sala.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Los otros huéspedes se nos quedaron mirando tratando de averiguar el motivo de las risas de esa morena. Aunque solo fueron unos segundos, me pareció una eternidad el tiempo que esa mujer tardó en recobrar la compostura y por eso cuando me explicó que el casado era un plato costarricense compuesto por un montón de ingredientes, estaba tan cortado que ni siquiera la escuché.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me parece bien― respondí deseando que desapareciera rumbo a la cocina y dejar de ser el centro de las miradas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A pesar de ejercer una profesión en la que la intercomunicación con los clientes es básica, soy bastante tímido y por eso cuando me atreví a mirar a mi alrededor, me sorprendió observar que una cuarentona de buen ver me sonreía. Al comprobar que era a mí devolví la sonrisa sin mayor intención que ser educado pero esa castaña interpretó ese gesto como una invitación y cogiendo su bolso, se acercó hasta mi mesa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Soy Patricia― dijo extendiendo su mano hacia mí.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> No queriendo cometer dos veces el mismo error evité saludarla con un beso en la mejilla, únicamente se la estreché y mientras veía que se sentaba sin haber sido invitada, me soltó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> –Mateo, desde que Soledad me contó que iba a quedarse con ella su pintor favorito, tenía ganas de conocerte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Y eso?― contesté intrigado por el supuesto fervor que la dueña de todo ese paraje sentía por mi pintura.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Aprovechando que le había dado entrada con mi pregunta, se relajó en su silla mientras me comentaba:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Durante nuestro último viaje a España, acudí con Sole a una exposición grupal de pintura y mi amiga se quedó tan impresionada con sus cuadros que se compró uno.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Deseando saber cuál era, le pregunté si sabía su título:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ni idea― respondió pero entonces sacando su móvil me dijo: ―Creo que tengo un selfie en el que sale.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras revisar unos segundos en su teléfono, lo encontró y pasándomelo, dijo con voz pícara:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Siempre me ha parecido un poco fuerte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Reconozco que me quedé pasmado al enterarme que esa mujer había sido la valiente que se había atrevido a comprar la que consideraba mi obra más erótica hasta el momento y que no era otra que el retrato de mi ex novia desnuda llamándome desde la cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «¡Qué curioso!», musité mentalmente al no cuadrarme que encima tuviese el valor de colgarlo en el salón de su casa, teniendo en cuenta el lujo de detalles con el que había plasmado tanto el cuerpo de mi musa como mi trasero.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Estaba todavía pensando en ello cuando la indiscreta mujer me preguntó quién era la modelo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Alguien de mi pasado que amé― respondí escuetamente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Soledad siempre ha dicho que le entusiasma porque se nota el amor con el que el autor pintó a la muchacha y que más que una invitación de ella para llevarlo a la cama, era la expresión inconsciente del deseo del artista por ser amado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Yo no lo hubiese expresado mejor― repliqué confirmando de ese modo que esa interpretación era la correcta en vista a como habíamos terminado.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando Patricia dejó claras sus intenciones cuando me preguntó si aceptaba encargos. Antes de contestar observé que bajo su blusa habían emergido dos pequeños volcanes y recreando mi mirada en ellos quise saber qué tipo de cuadro deseaba que le pintara.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Sin ningún tipo de rubor, la mujer respondió:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Quiero un retrato mío desnuda antes que la edad haga mella en mi cuerpo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Azuzado por la expresión llena de lujuria de sus ojos, no pude negarme. Es más sabiéndome al mando, le hice saber que de aceptar y aunque estaba abierto a sugerencias, sería yo quien eligiera el modo de plasmarla en el lienzo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Recibió mis palabras con alegría y tras cerrar conmigo el precio, me prometió total libertad diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Te juro que no pondré objeción alguna a tus deseos. Por tener un cuadro pintado por ti, soy capaz de modelar atada a una cama.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Tomo nota― contesté de broma suponiendo que había sido una exageración de su parte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero entonces la cuarentona se descubrió ante mí al insistir en el tema:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿En serio me pintarías amordazada e indefensa?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Adivinando que más que un deseo era una necesidad, quise saber si tras esa fachada de dama se escondía una sumisa y por eso arriesgándome a que montara un escándalo, acercando mi boca a su oído susurré:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ese tipo de encargo, tiene un coste extra. Si quieres algo así, quítate las bragas y dámelas.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El gemido que salió de su garganta afianzó mi impresión de hallarme ante una mujer esclava de una sexualidad desaforada y no queriendo que se lo pudiese pensar, le exigí que me las diera inmediatamente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Aquí?― respondió con los ojos como platos llena de pavor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Pero al ver que me mantenía firme en mi postura, maniobrando por debajo del mantel se las quitó y disimuladamente me las dio. Decidido a forzar su claudicación y que se revelara como una hembra necesitada de dueño, cogí esa coqueta prenda entre mis dedos y extendiéndola sobre la mesa, insistí:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Te gustaría que las oliera?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Con la respiración entrecortada dudó unos instantes y tras mirar a su alrededor y comprobar que nadie nos miraba, dijo con su voz cargada de emoción al saber que con ello firmaba su rendición:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Me encantaría.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Satisfecho que hubiese caído por voluntad propia en mis garras, decidí usar el poder que ella misma me había entregado al decir:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Todo en la vida tiene un precio: quiero verte masturbándote mientras lo hago.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Confieso que me sorprendió la facilidad con la que aceptó mi orden pero aún más que en su rostro apareciera una sonrisa mientras me decía:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Será un placer, amo― tras lo cual escondiendo su mano de la vista de todos, se acomodó en la silla y comenzó a tocarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> La llegada de la camarera con nuestros platos la puso a prueba y nuevamente demostró que quería estar a la altura porque en ningún momento hizo ademán de sacarla sino que incluso me percaté que incrementaba la velocidad con la que torturaba su sexo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Muchas gracias, María― comenté a la camarera al advertir que miraba alucinada tanto a mi invitada como a la prenda de encaje que lucía al lado de mi tenedor.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esperé un momento a que se fuera y con una sonrisa de oreja a oreja, comenté a mi inesperada adquisición:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿No tendrás ninguna duda que se ha dado cuenta de lo que hacías?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Sé que me ha visto― contestó con un brillo en sus pupilas que me hizo saber que la había excitado el hecho de ser pillada en esa situación tan incómoda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Dando por sentado que además de sumisa, esa mujer era exhibicionista, premié su desempeño llevando sus bragas a mi nariz. Ese gesto fue el detonante de su placer y mordiendo sus labios para no gritar, se corrió ante la presencia del que sabía que sería su dueño mientras durara mi estancia en esa región.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> El silencioso orgasmo de la castaña azuzó mi lado dominante, por ello mientras dejaba de olisquear esa prenda y me la guardaba en el bolsillo, dejé caer que me gustaban las putas sin pelos en el coño. Ese insulto claramente dirigido a ella no la importó y temblando todavía de placer, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Esta misma noche me lo afeitaré para que no tenga queja.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Habiendo conseguido todo lo que me proponía la dejé descansar y cambiando de tema, le pregunté de qué conocía a la dueña de esa hacienda.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Amo, la conozco desde niñas. Fuimos juntas a la misma clase.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Que siguiera dirigiéndose a mí con ese apelativo cuando claramente había dejado de comportarme como tal, me intrigó y al preguntárselo, Patricia contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Usted es el primero en conocer mi secreto, ni siquiera mi ex marido lo sabe y para mí es una liberación poderle llamar así.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Estás divorciada?</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Gracias a Dios así es, no sabe lo aburrido que era vivir con un hombre que no ejerciera como tal y que tuviese que ser yo quién llevara las riendas de todo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Descojonado por esa respuesta, repliqué:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Conmigo las únicas riendas que llevarás serán las de tus bridas cuando te monte.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Esa nada sutil promesa desbordó a la mujer y comportándose como una verdadera lunática, me pidió permiso para volver a masturbarse.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Ahora vamos a comer, tengo hambre― respondí advirtiendo por primera vez la barbaridad que me habían puesto para cenar ya que en mi plato no solo había arroz con frijoles sino también plátano, col e incluso carne.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Poniendo un puchero, aceptó mi orden y se puso a cenar con apetito mientras me miraba con una devoción que jamás había visto en ninguna de mis parejas. Por mi parte, la amistad de esa mujer con doña Soledad me tenía confundido y empecé a valorar si la rudeza con la que me trataba no escondería una personalidad parecida a la de su amiga.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «No puede ser», medité mientras saboreaba el estupendo pero excesivo platillo, «no hubiese sido de sacar una hacienda como esta adelante».</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> A partir de ese momento, decidí que debía intentar acercarme a esa enigmática mujer para descubrir cómo era y sabiendo que de conocer que Patricia se había entregado a mí, nunca se produciría ese acercamiento, la ordené que no se lo dijera y que frente a los demás, se comportara normalmente.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Así lo haré, amo― prometió.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Curiosamente, a partir de ese momento, la castaña me hizo caso y desmelenándose, me demostró que era una mujer lista y divertida con la que pasé una hora muy entretenida mientras terminábamos de cenar. Solo al llegar el postre y acercarse el momento de decir adiós, me pasó su dirección en un papel diciendo:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Mañana su sucia putita esperará ilusionada que su dueño la pinte en su casa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―¿Solo pintarte?― pregunté soltando una carcajada.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Bajando sus ojos en plan coqueto, contestó:</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> ―Si tiene tiempo y ganas me encantaría que me obligara a entregarme a usted.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Tras despedirme de ella en el hall del hotelito, subí directamente a mi habitación. Al llegar y ver en el reloj que era temprano, el estado de ebullición de mis neuronas fue productivo porque en vez de abocarme a rememorar el día haciéndome una paja, decidí sacar el cuadro que tenía a medias y ponerme a pintar. Me consta que la dosis de testosterona que me había inyectado en vena tuvo bastante que ver con la sensualidad con la que exageré el tamaño de los pezones de la morena. Juro que no fue mi intención pero mientras perfilaba los músculos de mi involuntaria modelo, los dibujé en tensión dando la impresión visual que era una pantera lista para lanzarse sobre su presa.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> En cambio a la rubia la dibujé durmiendo y relajada ajena a que en breves momentos iba a ser despertada violentamente por la lujuria de su amiga. En ella mi pincel resaltó la palidez de su piel y solo me permití añadir unas gotas sobre su pecho que ir en concordancia con su empapado pelo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> Eran casi la una de la madrugada cuando alejándome dos pasos del cuadro, lo miré complacido al saber sin ningún género de dudas que era de lo mejor que nunca había pintado y decidí dejarlo hasta el día siguiente antes de darle fin al firmarlo.</span><br />
<span style="font-size: 14pt;"> «Tiene fuerza, potencia, sensualidad», sentencié y cerrando los ojos me dormí…</span></p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (3.- El aperitivo)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 13:17:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Me estaba poniendo un whisky, cuando entraron las muchachas en el salón. Venían charlando animadamente sobre temas triviales, Patricia se había recuperado gracias a los cuidados de María, y viendo el rubor en las mejillas de ambas, supe al instante el tipo de bálsamo usado. Lejos de ofenderme, el que sin mi consentimiento hubieran compartido algo mas que un baño, estaba contento, mis planes se iban cumpliendo al pie de la letra siguiendo la vieja práctica del palo y la zanahoria. Al verme se quedaron calladas, como esperando mi reacción. La sesión de sexo, que sin lugar a dudas habían [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me estaba poniendo un whisky, cuando entraron las muchachas en el salón. Venían charlando animadamente sobre temas triviales, Patricia se había recuperado gracias a los cuidados de María, y viendo el rubor en las mejillas de ambas, supe al instante el tipo de bálsamo usado. Lejos de ofenderme, el que sin mi consentimiento hubieran compartido algo mas que un baño, estaba contento, mis planes se iban cumpliendo al pie de la letra siguiendo la vieja práctica del palo y la zanahoria. Al verme se quedaron calladas, como esperando mi reacción. La sesión de sexo, que sin lugar a dudas habían disfrutado, les había sentado bien. Son dos pedazos de mujeres, tuve que reconocer al observarlas. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La ex de mi amigo, con sus treinta y dos años, se conservaba estupendamente, el camisón realzaba su silueta, con su profundo escote y la apertura hasta medio muslo desvelaba unos pechos firmes y unas piernas bien contorneadas. Era una mujer elegante, de la alta sociedad, que jamás se había dignado a mancharse las manos con un trabajo manual. Mi empleada en cambio, era una joven de veintitrés años, cuya mirada seguía conservando la lozanía de la niñez que se conjuntaba en perfecta armonía con un cuerpo de pecado, grandes pechos coronaban una cintura estrecha, y todo ello adornado por una piel morena que hacía resaltar sus ojos azules.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Paula rompió el incómodo silencio, preguntándome si deseaba algo mas, o por el contrario si se podía ir a preparar la cena. Mirándola a la cara, descubrí que no le apetecía estar presente cuando, con toda seguridad, castigara a Patricia. Le dije que se fuera a cumplir con sus obligaciones, sin sacarla del error, este no era el momento del castigo, tenía una semana para ejercerlo y ahora lo que me apetecía era disfrutar de la mujer, que hasta hace 24 horas compartía el lecho de Miguel.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Patricia, siéntate aquí</i>-, le dije señalando un sillón orejero<i>, -tengo que hablar contigo, pero antes, ¿quieres una copa?-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-5.jpg" width="425" height="638">Me contestó que si, que estaba sedienta, sin reconocer que lo que realmente estaba era muerta de miedo, al no saber que es lo que le tenía preparado. Haciéndola sufrir, tranquilamente le serví el cacique con coca-cola que me había pedido, tardando mas de lo necesario entre hielo y hielo, mezclando la bebida con una lentitud exasperante, de forma que su mente no podía parar de darle vueltas a que le depararía su futuro inmediato. Cuando terminé, lo cogió con las dos manos, dándole un buen sorbo, mi actitud serena la estaba poniendo cardiaca, no se esperaba este recibimiento. Poniéndome detrás del sillón, apoyé las dos manos sobre sus hombros. Ella sintió un escalofrío, al notar como mis palmas se posaban sobre ella, quizás temiendo por la cercanía de su cuello, que fuera a estrangularla. Esperé a que se relajara, antes de empezar a hablar, todos los detalles eran importantes, si quería que esa mujer bebiera de mi mano, debía antes desmoronar sus defensas. Cuando aceptó mi contacto, sobre su piel, empecé a acariciarle sus hombros, eran unas caricias suaves casi un masaje, nada parecido a como la traté en la dehesa. Patricia no sabía a que atenerse, me tenía miedo pero en ese momento le recordaba, no al salvaje que la había denigrado, sino al amigo que conocía desde que era una adolescente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mis carantoñas no cesaron cuando, con voz seria, comencé a hablarle al oído.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pati, estoy enfadado contigo, por que ayer me trataste de engañar, cuando me mentiste diciendo que tu marido te maltrataba</i>-, intentó protestar al oírlo, pero la corté por lo sano apretando un poco mas de lo necesario su cuello,-<i>no sé que es lo que intentabas con ello, porque tarde o temprano me iba ha enterar. Solo se me ocurre, que tratabas de seducirme antes de que eso ocurriera-, </i>la tensión con la que escuchó mi comentario era la confirmación que necesitaba,-<i>pero quiero que sepas que no era necesario, ya que desde niño me has gustado, y solo el hecho que estuvieras con Miguel, evitó que me declarara-</i>, estaba mintiendo pero ella no lo sabía, y creyéndome se relajó, lo cual lo tomé como señal para profundizar mis caricias, bajando despacio por su escote, <i>-ya sabes y si no te lo digo yo, por que no quiero que haya malos entendidos, que María es mi amante, y que creo que le gustas<b>-, </b></i>en ese momentos mis dedos jugaban con el borde de sus aureolas<i>,-creo que le gustaría tenerte en mi cama, compartiendote conmigo-, </i>los pezones de la muchacha estaban duros al tacto cuando me apoderé de ellos pellizcándolos tiernamente, la excitación se había extendido ya por su cuerpo<i> ,- somos una pareja abierta, por eso te propongo que te unas a nosotros-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sin darle tiempo a responder, la levanté del sillón , abrazándola mientras mis labios rozaban los suyos, Patricia me respondió con pasión besándome mientras me despojaba de la camisa. Sus manos no dejaron de recorrer mi pecho, cuando su boca mordió mi cuello, ni cuando sus caderas se juntaron a mi, buscando la cercanía de mi sexo. Estaba en celo, el relato de María, la atracción que sentía por ella y mis arrumacos se le habían acumulado en su cabeza, y necesitaba desfogar ese deseo. Sin mas preámbulos, se arrodilló abriéndome el pantalón, dejando libre de su prisión a mi pene. Sonrió al ver su tamaño, le hizo sentirse una mujer deseada. No se había dado cuenta de lo que añoraba a un hombre que le protegiera hasta que se lo había oído decir a mi empleada, yo podía ser ese hombre, y no iba a desperdiciar la oportunidad. Su lengua empezó a jugar con mi glande, saboreando por entero, a la vez que su mano acariciaba toda mi extensión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una gozada verla de rodillas haciéndome una felación, notar como su boca engullía mi sexo, mientras su dedos acariciaban mi cuerpo. Pero ahora quería mas, por lo que obligándola a levantarse, la tumbé encima de la mesa, y desgarrándole el camisón, la dejé desnuda. Me miraba con deseo mientras me despojaba del pantalón, y se le puso la carne de gallina cuando bajándole el tanga, empecé a jugar con su clítoris. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-4.jpg" width="425" height="638">-¿Te gusta?, verdad putita</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le dije mientras proseguía con mis maniobras.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Si!-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> con la voz entrecortada por la excitación, &#8211;<i>¡házmelo ya!. </i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba en mis manos, con un par de sesiones mas esta mujer sería un cachorrito en mi regazo, y con la ayuda de María la convertiría en esclava de mis deseos, todo en ella me pedía que la penetrara, sus ojos, su boca, el sudor de sus pechos revelaban claramente la fiebre que sentía. Separando sus labios con mis dedos, puse la cabeza de mi glande en la entrada de su cueva, a la vez que torturaba sus pezones con mi boca.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Por favor</i>-, me gritó pidiéndome que la penetrara.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Muy despacio, de forma que la piel de mi sexo fuera percibiendo cada pliegue, cada rugosidad de su vulva, fui introduciéndome en su cueva, en un movimiento continuo que no paró hasta que no la llenó por completo. Patricia entonces empezó a mover sus caderas, como una serpiente reptando se retorcía sobre la tabla, buscando incrementar su placer. Gimió al percibir como mi pene se deslizaba dentro de ella incrementando sus embistes, y gritó desesperada al disfrutar cuando mis huevos golpearon su cuerpo como si de un frontón se tratara. Previendo su orgasmo, la penetré sin compasión, mientras que con mis manos apretaba su cuello, cortándole la respiración, ya que la falta de aire, incrementa el placer en un raro fenómeno llamado hipoxia. Ella no sabía mis intenciones, solo notaba que no podía respirar, por lo que se revolvió tratando se zafarse de mi abrazo, pero la diferencia de fuerza se lo impidió, y aterrorizada pensaba que iba a morir, mientras desde su interior, una enorme descarga eléctrica subía por su cuerpo, explotando en su cabeza. Y como si de un manantial se tratara, su cueva manó haciendo que el flujo de su orgasmo envolviera mi pene. Al sentirlo, descargué dentro de ella toda mi excitación, mientras ella, con sus uñas, desgarraba mi espalda, exhausta pero feliz de lo que había experimentado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>La cena esta lista</i>-, desde la puerta nos informó María, que por el color de su cara y el brillo de sus ojos , debió de ser participe como vouyeaur de nuestras andanzas<i>. “Seguro que había estado mirando, y se le ha mojado su tanga”,</i> pensé al verla.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-2.jpg" width="426" height="639">El camisón estaba desgarrado por lo que se puso una camisa mía, al querer ponerse bragas se lo impedí, todavía no había hecho lo honores a su culito, y aunque había aliviado parte de mi calentura, algo me decía que no era suficiente. Con mi empleada, abriendonos paso, fuimos al comedor donde estaba preparada la cena. Sobre la mesa, tres lugares, sin preguntarme había decidido que ya era un hecho nuestro trío, cosa que me molestó porque aunque fuera verdad, no me gustaba que lo diera por entendido. Si quería jugar, jugaríamos, pero según mis normas y siguiendo mis instrucciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>María, creo que me debes una explicación</i>-, me miró asustada, sabía que la había descubierto y que se avecinaba un castigo<i>,-¿Quién te dio permiso para usar mi mercancía?-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Nadie</i>-, me contestó, y sin necesidad de que le dijera nada mas, se fue desnudando con Patricia alucinada por que no entendía nada. Cuando hubo terminado, se arrodilló en la alfombra, dejando su trasero en pompa, de forma que facilitara el castigo. La ex de mi amigo intentó protestar pero al ver mi mirada, decidió callarse no fuera a recibir el mismo tratamiento. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Saqué entonces de un cajón una fusta y cruelmente le azoté el trasero. Recibió la reprimenda sin quejarse, de su boca solo surgieron disculpas y promesas de que nunca me iba a desobedecer otra vez. Las nalgas temblaban, anticipando cada golpe, pero se mantuvo firmemente sin llorar hasta que decidí que era suficiente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia estuvo todo el rato callada, en su cara se le podía adivinar dos sentimientos contradictorios, por una parte estaba espantada por la violencia con la que había fustigado a la mujer, pero por otra no podía dejar de reconocer que algo en su interior la había alterado, ver a la muchacha que la había consolado en posición de sumisa, y sus nalgas coloradas por el tratamiento, había humedecido su entrepierna.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Acercándome y acariciando ese trasero que tantas alegrías me había dado, no pude dejar de sentir pena, y agarrando la botella de vino blanco que estaba en la mesa y sirviéndome una copa, pregunté:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Pati, ¿te apetece una copa?</i>-, que le ofreciera de beber, la dejó fuera de juego, pero como tenía la garganta seca por el miedo, me respondió afirmativamente. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esas nalgas necesitaban ser enfriadas, por lo que derramé una buena cantidad de vino sobre ellas y cogiendo del pelo a la rubia le ordené que bebiera. Obedientemente, empezó a sorber el liquido, que goteaba por su trasero, al principio despacio temiendo el hacer daño a la criada, pero el cuidado con el que pasaba la lengua sobre su atormentada piel, provocó que unos pequeños gemidos de placer surgieran de la garganta de la muchacha. Patricia al escucharlos, sintió como su vulva se alteraba, y sus incursiones se fueron haciendo cada vez mas atrevidas, con sus manos abrió los dos cachetes, para que le resultara mas fácil el obtener con su boca las gotas de vino que se habían deslizado por el canalillo de María. Cuando empezó a recorrer el inicio de su escroto, no se pudo aguantar y sin ningún recato le pedía que siguiera, que le encantaba el notar la humedad de su lengua en su hoyo secreto. Estaban excitadas y listas, una mujer adolorida siendo consolada por otra, me enterneció, por lo que pregunté a mi criada:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Te llegaste a correr antes?-</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No, ¡Te lo juro!-,</i> me contestó con la voz entrecortada por el calor que sentía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Túmbate-</span></i><span lang="ES-TRAD">, le ordené, y reacomodándolas, puse su pubis en disposición de ser devorado por la mujer.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esta se lanzó como una fiera sobre él, y separando con los dedos los labios inferiores, se apoderó del su clítoris, mientras que con la otra mano, le acariciaba los pechos. María estaba recibiendo el premio a su fidelidad, después de su merecido castigo, su amante la recompensaba otorgándole el placer de ser reconfortada en lo mas íntimo, su ojos me miraban con deseo y gratitud, mientras sus piernas se abrazaban a la mujer, sus senos eran acariciados y su sexo se licuaba entre lamida y lamida. La visión del culo de Patricia, mientras proseguía comiéndose a mi criada, me devolvió a la realidad, apeteciéndome ser participe de esa unión.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-3.jpg" width="424" height="636">Busqué algo que me sirviera, sobre la mesa una botellita con aceite de oliva era perfecto, por lo que separándole las nalgas a mi amiga deposité unas gotas sobre el inicio de su trasero. Ella al sentir el contacto de mis manos, levantó su trasero sabiendo que era inevitable. Con mi mano lo extendí, concentrándome en su agujero virgen, aunque se lo mereciera no quería excederme cuando hiciera uso del mismo, de forma que fui relajándolo con un masaje, ella respondió como una loca mis caricias, sus dientes se apoderaron del botón de placer de María, mientras sus dedos empezaban a someter a la vagina de la mujer a una mas que deseada tortura. Con mi criada a punto de explotar, decidí que era hora de romperle por primera vez su escroto, por lo que poniendo mi pene en la entrada trasera de la mujer, de una sola embestida introduje mi extensión dentro de ella. Gritó de dolor, pero no intentó zafarse de mi agresión. Y tras breves momentos en los que dejé que se acostumbrara a mi grosor dentro de ella, comencé con mis embestidas. Completamente llena, se había olvidado que tenía que seguir consolando a María, por lo que esta tirándole del pelo, volvió a acomodar la boca de la mujer en su sexo, manteniéndola en esa posición sujetándole la cabeza con sus dos manos. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era nuestro objeto de placer, no podía dejar de lamer y mordisquear el clítoris de mi amante, mientras yo estrenaba su culo. Babeando notó que la mujer que se estaba comiendo, estaba cercana al climax, iba a ser la primera vez que una hembra se corriera en su boca, por lo que aumentó el ritmo de sus caricias, al sentir los primeros espasmos de placer de la muchacha. Recibió ansiosa el río ardiente de la mujer, era nuevo para ella el sabor agridulce del flujo, pero tras una sorpresa inicial, como posesa buscó no desperdiciar ni una gota de ese regalo liquido, bebiendo y absorbiendo mientras su propio cuerpo dejaba de sufrir por mis incursiones y mas relajada empezaba a disfrutar de mis movimientos. María, satisfecha se levantó para ayudarme con la muchacha, y poniéndose debajo mío, separó sus labios, introduciéndole dos dedos en su vulva.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia no se podía creer ser sodomizada y follada a la vez, y ya sin ningún recato, gritaba que siguiéramos, que era una puta, pero que no paráramos. Sus caderas se movían sin control, buscando el placer doble que le provocaban los dientes de mi criada sobre su clítoris y mi pene rompiéndole su virgen culo. Tuve que intervenir, sujetándole por la cintura, acomodé sus movimientos a mis penetraciones, no quería que se desperdiciara esa primera vez, por la descoordinación de nuestros cuerpos. Ella no entendió este parón, por lo que me exigió que siguiera, recibiendo un azote como respuesta.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">&#8211;<i>Tranquila-</i>, Volví a recomenzar mis penetraciones, sintiendo como toda mi extensión recorría su ano,- <i>muévete solo cuando te lo ordene</i>-, comprendió que es lo que quería cuando mi mano cayó por segunda vez sobre sus nalgas<i>,-¡Ahora!-.</i></span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Era una buena aprendiz, sus caderas se acomodaron al ritmo , siguiéndole marcado por mis manos sobre su trasero. Estábamos en perfecta armonía, empujando al recibir los azotes, recibiendo mi extensión a continuación. Inmediatamente. Poco a poco fuimos incrementando la cadencia, hasta que nuestro galope se convirtió en una carrera sin freno. María, que no dejaba de introducir sus dedos en ella, cambio el objetivo de su boca, empezando a jugar con mis testículos cada vez que estos se acercaban a su lengua.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia, apoyó su cabeza contra la alfombra, cuando desde su interior como si fuera una llamarada su cuerpo se empezó a convulsionar de placer, y derramándose en un torrente de líquido que recorrió sus muslos, cayó agotada sobre el suelo, mientras ya encima de ella, proseguí introduciendo mi pene en sus entrañas, excitado por sus gemidos. María me besó dejándome que mi lengua se introdujera en su boca, acelerando mi excitación. Era el dueño, tenía a mis dos mujeres donde yo quería, y tras unos breves pero intensos momentos, exploté dentro de la rubia, mientras besaba con pasión a mi criada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Caí agotado, pero satisfecho, escoltado por dos bellezas, una a cada lado, rubia y morena, diferentes, pero ambas mías. En cuanto me hube recuperado un poco, me puse en pié exigiendo mi comida, las muchachas me dijeron si no me había saciado suficiente, y cabreado les aclaré:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Esto fue un aperitivo</i>-, en sus caras su felicidad era patente,- <i>el banquete será esta noche en la cama, pero ahora quiero cenar</i>-, y viendo que se sentaban en la mesa, agregué mientras cortaba el filete,-<i>¡El servicio come en la cocina!</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://yespornpics.com/media/babes/lola-myluv/look-lola-myluv-picgram/lola-myluv-16.jpg" width="800" height="1200"></div>
<div><span lang="ES-TRAD"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> </span><!--[endif]--></span></div>
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		<title>&#8220;EL ELEGIDO DE KUKULKAN, sexo en la selva&#8221; Libro para descargar (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 07:06:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[SINOPSIS: Durante una expedición arqueológica a lo más profundo de la selva en el sureste mexicano, José Valcárcel, un estudioso de la cultura maya, descubre una estatua de KuKulKan y para su sorpresa, esa deidad le nombra su elegido y le exige su compromiso para que esa civilización florezca con todo su esplendor. Al aceptar, caen bajo su poder todas las miembros del equipo mientras el pueblo Lacandón le nombra su rey,CONOCE A ESTE AUTOR, verdadero fenómeno de la red con más de 13 MILLONES DE VISITAS. &#160;ALTO CONTENIDO ERÓTICO Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace: [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01LQIQLUM"><img decoding="async" width="1024" height="353" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/el-elegido4-1024x353.png" alt="" class="wp-image-18393" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/el-elegido4-1024x353.png 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/el-elegido4-300x103.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/el-elegido4-768x265.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/el-elegido4.png 1808w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>


<p><strong>SINOPSIS:</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante una expedición arqueológica a lo más profundo de la selva en el sureste mexicano, José Valcárcel, un estudioso de la cultura maya, descubre una estatua de KuKulKan y para su sorpresa, esa deidad le nombra su elegido y le exige su compromiso para que esa civilización florezca con todo su esplendor. Al aceptar, caen bajo su poder todas las miembros del equipo mientras el pueblo Lacandón le nombra su rey,<br>CONOCE A ESTE AUTOR, verdadero fenómeno de la red con más de 13 MILLONES DE VISITAS.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;A</span><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">LTO CONTENIDO ERÓTICO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 18pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01LQIQLUM">https://www.amazon.es/dp/B01LQIQLUM</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo&nbsp;los primeros&nbsp; capítulos:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 1</strong></span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Introducción</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Os quiero aclarar antes de que empecéis a leer mis vivencias que sé que ninguno me va a creer. Me consta que os resultara difícil admitir que fue real y que en verdad me ocurrió. Para la gran mayoría podrá parecerle un relato más o menos aceptable pero nadie aceptará que un ídolo prehispánico haya cambiado mi vida. Reconozco de antemano que de ser yo quien leyera esta historia, tampoco me la creería. Es más si no fuera porque cada mañana al despertar una antigua profesora de arqueología nos trae desnuda a mi esposa y a mí el desayuno hasta la cama, yo mismo dudaría que me hubiese pasado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para empezar, quiero presentarme. Me llamo José Valcárcel y soy un historiador especializado en cultura Maya. La historia que os voy a narrar ocurrió hace cinco años en lo más profundo de la selva en el sureste mexicano. Por el aquel entonces yo era solo un mero estudiante de postgrado bajo el mando estricto de Yalit Ramírez, la jefa del departamento. Esa mujer era una autoridad en todo lo que tuviese que ver con el México anterior a Cortés y por eso cuando me invitó a unirme a una expedición a lo más profundo de esa zona, no dudé un instante en aceptar. Me dio igual tanto su proverbial mala leche como las dificultades intrínsecas que íbamos a sufrir; vi en ello una oportunidad para investigar el extraño pueblo que habita sus laderas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde niño me había interesado la historia de los “lacandones”, una de las últimas tribus en ser sometidas por los españoles y que debido a lo escarpado de su hábitat nunca ha sido realmente asimilada. A los hombres de esa etnia se les puede distinguir por sus melenas lacias y sus vestimentas blancas a modo de túnicas, en cambio sus mujeres suelen llevar una blusa blanca complementada por faldas multicolor. Se llaman a ellos mismos “los verdaderos hombres” y se consideran descendientes del imperio maya.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me comprometí con Yalit en agosto y como la expedición iba a tener lugar en diciembre para aprovechar la temporada seca, mis siguientes tres meses los ocupé en estudiar la zona y prepararme físicamente para el esfuerzo que iba a tener que soportar en ese lugar, ya que no solo nos enfrentaríamos a jornadas maratonianas sino que tendríamos que sufrir más de treinta y cinco grados con una humedad realmente insana.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Previendo eso diariamente acudí al gimnasio de un amigo que comprendiendo mi problema me permitió, durante ese tiempo, ejercitarme en el interior de la sauna. Gracias a ello, cuando llegó el momento fui el único de sus cinco integrantes que toleró el clima que nos encontramos, el resto que no tuvo esa previsión y lo pasó realmente mal.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo ser concienzudo a la hora de narraros mi historia, me toca detallaros quienes éramos los miembros de ese estudio. En primer lugar como ya os he contado estaba la jefa, que con treinta y cinco años ya era una figura en la arqueología mexicana. Su juventud y su belleza habían hecho correr bulos acerca que había obtenido su puesto a través de sus encantos pero la realidad es que esa mujer era, además de una zorra insoportable, un cerebrito. Su indudable atractivo podía hacerte creer esa mentira pero en cuanto buceabas en sus libros, solo podías quitarte el sombrero ante esa esplendida rubia.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como segundo, la profesora había nombrado a Luis Escobar, un simpático gordito cuyo único mérito había sido el nunca llevarle la contraria hasta entonces. Para terminar, estábamos los lacayos. Alberto, Olvido y yo, tres estudiantes noveles para los cuales esa iba a ser nuestra primera expedición. De ellos contaros que Alberto era un puñetero nerd, primero de mi promoción pero en el terreno, un verdadero inútil. Su carácter pero sobre todo su débil anatomía hizo que desde el principio resultara un estorbo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cambio, Olvido era otra cosa. Además de ser brillante en los estudios, al compaginar estos con la práctica del atletismo resultó ser quizás una de las mejor preparadas para lo que nos encontramos. Morena, cuyos rasgos denotaban unos antepasados indígenas, os reconozco que desde el primer día que la conocí me apabulló tanto por su tremendo culo como por la fama de putón que gozaba en la universidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Capítulo 1</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Todavía hoy recuerdo, nuestro viaje hasta esas tierras. La primera etapa de nuestro viaje fue llegar a San Cristóbal de las Casas, pueblo mundialmente conocido tanto por su arquitectura colonial como por ser considerada la capital indígena del sureste. Esa mañana agarramos un avión desde el D.F. hasta Tuxtla Gutiérrez y una vez allí, un autobús hasta San Cristóbal.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciendo noche en ese pueblo, nos levantamos y pasando por los lagos de Montebello nos trasladamos en todoterreno hasta el rio Ixtac donde tomamos contacto por vez primera con los kayaks que iban a ser nuestro modo de transporte en esas tierras.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todos nosotros sabíamos de antemano que esas canoas eran el modo más rápido de llegar a nuestro destino pero aun así Alberto no llevaba ni diez minutos en una de ellas cuando se empezó a marear y tuvimos que dar la vuelta para evitar que al vomitar volcara la barca.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El muy cretino había ocultado que era incapaz de montar en barco sin ponerse a morir. Como os imaginareis le cayó una tremenda bronca por parte de Yalit ya que su enfermedad le hacía inútil para la expedición. Por mucho que protestó e intentó quedarse con el resto, la jefa fui implacable:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te quedas aquí. No vienes.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que entre los cuatro restantes tendríamos que llenar su hueco y que no había forma para reclutar otro miembro, le dejamos en tierra y tomamos los kayaks. Nuestro destino era una escarpada montaña llamada Kisin Muúl . La traducción al español de ese nombre nos debía haber avisado de lo que nos íbamos a encontrar, no en vano en maya significa “montaña maligna”. Los habitantes de esa zona evitan siquiera acercarse. Para ellos, es un lugar poblado por malos espíritus del que hay que huir.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras seis horas remando por esas turbias aguas, nos estábamos aproximando a ese lugar cuando de improviso la canoa en la que iba Luis se vio inmersa en un extraño remolino del que se veía incapaz de salir. Esa fue una de las múltiples ocasiones en las que durante esa expedición Olvido demostró su fortaleza física ya que dejando su kayak varado en una de las orillas, se lanzó nadando hasta el del gordito y subiéndose a ella, remando consiguió liberarla de la corriente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su valiente gesto tuvo una consecuencia no prevista, al mojarse su ropa, la camisa se pegó a su piel dejándome descubrir que mi compañera, además de un culo cojonudo, tenía unos pechos de infarto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Menudo par de tetas!», pensé al admirar los gruesos pezones que se adivinaban bajo la tela.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si ya de por sí eso había alborotado mis hormonas, esa morenaza elevó mi temperatura aún más al llegar a la orilla porque sin importarle que estuviéramos presentes, ese esptáecculo de mujer se despojó de la camisa empapada para ponerse otra.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Joder! ¡Qué buena está!», exclamé mentalmente al observar los dos enormes senos con los que la naturaleza le había dotado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como me puso verraco el mirarla, tratando que no se me notara desvíe mi mirada hacia mi jefa. Eso fue quizás lo peor porque al hacerlo descubrí que Yalit estaba también totalmente embobada mirando a la muchacha. En ese momento creí descubrir en sus ojos el fulgor de un genuino deseo y por eso no pude menos que preguntarme si esa profesora era lesbiana mientras la objeto de nuestras miradas permanecía ajena a lo que su exhibicionismo había provocado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez solucionado el incidente, recorrimos el escaso kilómetro que nos separaba de nuestro destino y con la ayuda del personal indígena, establecimos nuestra base a escasos metros de la pirámide que íbamos a estudiar. Para los que lo desconozcan, os tengo que decir que en el sureste mexicano existen cientos de pirámides mayas, toltecas u olmecas, muchas de ellas no gozan más que de una protección teórica por parte de las autoridades. Por eso la importancia de la de Kisin Muúl, su remota ubicación nos hacía suponer que nunca había sido objeto de expolio pero también era extraño que nuestros antepasados se hubiesen ocupado de esconderla ya que no aparecía en ningún códice ni maya ni español.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La ausencia de Alberto se hizo notar ese mismo día porque al no tener más que cuatro kayaks para portar todo el equipo, tuvimos que dejar atrás tres de las cinco tiendas individuales previstas y por eso mientras las montábamos asumí que por lógica me iba a tocar compartirla con Luis. Nunca esperé que la jefa tuviese otros planes y que una vez anochecido y mientras cenábamos nos informase que como necesitaba repasar con su segundo las tareas del día siguiente, yo dormiría con Olvido en la más pequeña.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que no me quejé y acepté con agrado esa orden ya que eso me permitiría disfrutar de la compañía de ese bellezón. Me extrañó que mi compañera tampoco se quejara, no en vano lo normal hubiese sido que nos hubiese dividido por sexos. Esa misma noche descubrí la razón de su actitud porque nada más entrar en la tienda, la morena me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No sabes cómo me alegro de dormir contigo― mi pene saltó dentro del pantalón al oírla al pensar que se estaba insinuando pero entonces al ver mi cara, prosiguió diciendo: ―¿Te fijaste en cómo Yalit me miró las chichis?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciéndome el despistado le dije que no y entonces ella murmurando dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Me miró con deseo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa porque hubiese pensado lo mismo que yo, respondí tanteando el terreno:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Yo también te miré así.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Sí, pero tú eres hombre― contestó y recalcando sus palabras, me confesó: ― No soy lesbiana y no me gusta que una vieja me observe con lujuria.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras despertaron mi lado oscuro y acomodando mi cabeza sobre la almohada le solté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Entonces, ¿no te importará que mire mientras te desnudas?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada se quitó la camisa y tirándomela a la cara respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te vas a hartar porque duermo en tanga― tras lo cual, se despojó de su pantalón y medio en pelotas se metió dentro del mosquitero y sonriendo, me dijo: ―Te doy permiso de ver pero no de tocar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su descaro me hizo gracia y cambiando de posición, me la quedé mirando fijamente mientras le decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres mala― siguiendo la guasa, señalé mi verga ya erecta y le dije: ―¿cómo quieres que se duerma teniendo a una diosa exhibicionista a su lado?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando llevando una de sus manos hasta su pecho, descojonada, comentó mientras uno de sus pezones:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me sabes algo o me hablas al tanteo?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como os podréis imaginar, me quedé pasmado ante tamaña burrada y más cuando con voz cargada de lujuria, preguntó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No te vas a desnudar?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De inmediato me quedé en pelotas sin importarme el revelarle que entre mis piernas mi miembro estaba pidiendo guerra. Olvido al fijarse, hizo honor a su nombre y olvidando cualquier recato, se empezó a acariciar mientras me ordenaba:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Mastúrbate para mí!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su orden me destanteó pero al observar que la mujer había introducido su mano dentro del tanga y que se estaba pajeando sin esperar a que yo lo hiciera. Aceptando que tal y como se decía en la universidad, esa cría era una ninfómana insaciable y que tendría muchas oportunidades de beneficiármela durante la expedición, cogí mi verga entre mis dedos y comencé a masturbarme.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Me encanta cabrón!― gimió sin dejar de mirarme― ¡Lo que voy a disfrutar durante estos dos meses contigo!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La expresión de putón desorejado que lucía su cara me terminó de excitar y acelerando mis maniobras, le espeté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hoy me conformaré mirando pero mañana quiero tu coño.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mis palabras lejos de cortarla, exacerbaron su calentura y zorreando contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tómalo ahora.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como comprenderéis dejando la seguridad de mi mosquitero, me fui al suyo. Olvido al verme entrar, se arrodilló y sin esperar mi permiso, abrió su boca y se embutió mi verga hasta lo más profundo de su garganta mientras con su mano torturando su pubis. La experiencia de la cría me obligó a dejarla el ritmo. Su lengua era una maga recorriendo los pliegues de mi glande, de manera que rápidamente todo mi pene quedó embadurnado con su saliva. Entonces, se la sacó y me dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te voy a dejar seco esta noche― tras lo cual se lo introdujo lentamente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Me encantó la forma tan sensual con la que lo hizo: ladeando su cara hizo que rebotase en sus mofletes por dentro, antes de incrustárselo. Su calentura era tanta que no tardé en notar que se corría con sus piernas temblaban al hacerlo. Por mucho placer que sintiera, en ningún momento dejó de mamarla. Era como si le fuera su vida en ello. Si bien no soy un semental de veinticinco centímetros, mi sexo tiene un más que decente tamaño y aun así, la muchacha fue capaz de metérselo con facilidad. Por increíble que parezca, sentí sus labios rozando la base de mi pene mientras mi glande disfrutaba de la presión de su garganta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La manera en la que se comió mi miembro fue demasiado placentera y sin poder aguantar, me corrí sujetando su cabeza al hacerlo. Sé que mi semen se fue directamente a su estómago pero eso no amilanó a Olvido, la cual no solo no trató de zafarse sino que profundizando su mamada, estimuló mis testículos con las manos para prolongar mi orgasmo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dios, ¡qué gusto!― exclamé desbordado por las sensaciones.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo, la puñetera cría cumplió su promesa y solo cuando ya no quedaba nada en mis huevos, se la sacó y abriéndose de piernas, me dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Date prisa. ¡Quiero correrme todavía unas cuantas veces antes de dormir!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hundiendo mi cabeza entre sus muslos, me puse a satisfacer su antojo…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A la mañana siguiente, nos despertamos al alba y tras vestirnos, salimos a desayunar. Yalit y Luis se nos habían adelantado y habiendo desayunado, nos azuzaban a que nos diéramos prisa porque había mucho trabajo que hacer. Los malos modos en los que nuestra jefa se dirigió tanto a Olvido como a mí me extrañaron porque no le habíamos dado motivo alguno o eso creí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alucinando por sus gritos, esperé que saliera para directamente preguntar al gordito que mosca le había picado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Joder, ¿qué te esperas después de la noche que nos habéis dado?― contestó con sorna ―¡No nos fue posible dormir con vuestros gritos!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Con que era eso! Debe ser cierto que es lesbiana y me la he adelantado», pensé temiendo sus represalias, no en vano era famosa por su mala leche.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al terminar el café y dirigirme hacia la excavación, se confirmaron mis peores augurios porque obviando que había personal de la zona y que en teoría estaban ahí para esas tareas, esa zorra me mandó desbrozar la zona aledaña al área de trabajo. Queriendo evitar el conflicto, machete en mano, empecé a abrir un claro mientras dos “lacandones”, sentados sobre un tronco, me miraban y haciendo señas, se reían de mí:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Menudos cabrones― murmuré en voz baja cada vez mas encabronado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Uno de los indígenas al advertir mi cabreo, se acercó hasta mí y con un primitivo español, me dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hacerlo mal. Mucho trabajo y poco resultado― tras lo cual me quitó el machete y me enseñó que para cortar las lianas primero debía de dar un corte en lo alto y luego irme a ras de tierra.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Gracias― respondí agradecido al ver que esa era la forma idónea de atacar esa maleza.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El tipo sonrió y sin dirigirse a mí, se volvió a sentar junto a su amigo. Durante toda la jornada y eso que estaban a escasos metros de mí, ninguno de los dos me volvió a hablar. A la hora de comer, le conté lo sucedido a mi compañera, la cual me contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Pues has tenido suerte porque a mí esos pitufos directamente me han ignorado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mira que eres bestia, no les llames así― recriminé a Olvido porque ese apelativo que hacía referencia a su baja estatura podía ofenderles.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada, murmuró a mi oído:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―El más alto de ellos, no me llega al hombro― y entornando los ojos, me soltó: ―De ser proporcional, tendrán penes de niños.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La nueva burrada me hizo reír y pegando un azote en su trasero, le pregunté porque le pedía a uno que se lo enseñara y así lo averiguaba. Sabedora que iba de broma, puso gesto serio y pasando la mano por mi paquete, respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A lo mejor lo hago, si dejas de cumplir.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solo la aparición de nuestra jefa, evitó que le contestara como se merecía y en vez de darle un buen pellizco en las tetas, tuve que tapar mi entrepierna con un libro para que Yalit no se diera cuenta del bulto que crecía bajo mi pantalón. La arqueóloga tras saludarnos se sentó y desplegando un mapa aéreo de la zona, nos señaló una serie de montículos que le hacían suponer que había otras ruinas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al estudiar las fotografías, me percaté que de ser ciertas las sospechas de mi jefa, las estructuras estaban orientadas hacía un punto exacto de una de las montañas cercana.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tienes razón― contestó y dando la importancia debida a mi hallazgo, nos dijo: ―Mañana iremos a revisar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez levantada la reunión, nos pasamos las siguientes horas haciendo catas en los terrenos con la idea de buscar la mejor ubicación donde empezar a escavar. El calor y la humedad que tuvimos que soportar esa tarde nos dejaron agotados y fue la propia Yalit la que al llegar las cinco, nos dijo que lo dejáramos por ese día y que nos fuéramos a descansar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menos mal», me dije dejándome caer sobre la cama.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llevaba menos de un minuto cuando desde afuera de la tienda, me llamó Olvido diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Voy a darme un baño a la laguna, ¿te vienes?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su idea me pareció estupenda y cogiendo un par de toallas salimos del campamento. Al tener que cruzar una zona tupida de vegetación, nos tuvimos que poner en fila india, lo que me permitió admirar las nalgas de esa morena.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tienes un culo precioso― dije sin perder de vista esa maravilla.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi compañera escuchó mi piropo sin inmutarse y siguió su camino rumbo a la charca. Cuando llegamos y antes de que me diera cuenta, Se desnudó por completo y se tiró al agua por lo que tuve que ser yo quien recogiera su ropa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué esperas?― gritó muerta de risa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su tono me hizo saber que nuestro baño iba a tener una clara connotación sexual y por eso con rapidez me desprendí de mis prendas y fui a reunirme con ella. En cuanto me tuvo a su alcance, me agarró por la cintura pegó su pecho a mi espalda. No contenta con ello empezó a frotar sus duros pitones contra mi cuerpo mientras con sus manos agarraba mi pene diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Llevo con ganas de esto desde que me desperté.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me costó ver reflejado en sus ojos el morbo que le daba tenerla asida entre sus dedos y sin esperar mi permiso, comenzó a pajearme. Mi calentura hizo que me diera la vuelta y la cogiera entre mis brazos mientras la besaba. Hasta entonces Olvido había mantenido prudente pero en cuanto sintió la dureza de mi miembro contra su pubis, se puso como loca y abrazándome con sus piernas, me pidió que la tomara.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al notar como mi pene se deslizaba dentro de ella, cogí sus pechos con las manos y agachando la cabeza empecé a mar de ellos a lo bestia:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Muérdelos, ¡hijo de la chingada!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras solo hicieron acelerar lo inevitable y presionando mis caderas, se la metí hasta el fondo mientras mis dientes se apoderaban de uno de sus pezones.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Así me gusta ¡Cabronazo!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Reaccionando a sus insultos, agarré su culo y forcé mi penetración hasta que sentí los vellos de su coño contra mi estómago. Fue entonces cuando comencé a moverme sacando y metiendo mi verga de su interior.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Me tienes ensartada!― gimió descompuesta por el placer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su expresión me recordó que todavía no había hecho uso de su culo y muy a su pesar, extraje mi polla y la puse de espaldas a mí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué vas a hacer?― preguntó al sentir mi capullo tanteando el oscuro objeto de deseo que tenía entre sus nalgas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle tiempo a reaccionar y con un movimiento de caderas, lo introduje unos centímetros dentro de su ojete. Entonces y solo entonces, murmuré en su oído:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No lo adivinas?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su esfínter debía de estar acostumbrado a esa clase de uso por que cedió con facilidad y tras breves embestidas, logré embutir su totalidad dentro de sus intestinos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Maldito!― gimió sin intentar repeler la agresión.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su aceptación me permitió esperar a que se relajara. Fue la propia Olvido la que después de unos segundos empezara a moverse lentamente. Comprendiendo que al principio ella debía llevar el ritmo, me mantuve tranquilo sintiendo cada uno de los pliegues de su ano abrazando como una anilla mi extensión.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Poco a poco, la zorra aceleró el compás con el que su cuerpo era acuchillado por mi estoque y cuando creí llegado el momento de intervenir, le di un duro azote en sus nalgas mientras le exigía que se moviera más rápido. Mi montura al oír y sentir mi orden, aulló como en celo y cumpliendo a raja tabla mis designios, hizo que su cuerpo se meneara con mayor rapidez.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Mas rápido! ¡Puta!― chillé cogiéndole del pelo y dando otra nalgada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi renovado castigo la hizo reaccionar y convirtiendo su trote en un galope salvaje, buscó nuestro mutuo placer aún con más ahínco. Aullando a voz en grito, me rogó que siguiera por lo que alternando entre un cachete y otro le solté una tanda de azotes.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Dale duro a tu zorra!― me rogó totalmente descompuesta por la mezcla de dolor y placer que estaba asolando su cuerpo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente para ambos, el cúmulo de sensaciones hizo que explotando dentro de su culo, regara de semen sus intestinos. Olvido al experimentar la calidez de mi semilla, se corrió con gritos renovados y solo cuando agotado se la saqué, dejó de chillar barbaridades.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con mi necesidad saciada por el momento, la cogí de la mano y junto con ella salimos de la laguna. Fue en ese instante cuando al mirar hacía la orilla, mi compañera se percató de una sombra en medio de la espesura y cabreada preguntó quién estaba allí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué pasa?― le dije viendo que se había puesto de mala leche.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hecha una furia, me contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Alguien nos ha estado espiando!. Seguro que ha sido alguno de los lacandones― tras lo cual y sin secarnos, nos pusimos algo de ropa y fuimos a ver si lográbamos pillar al voyeur.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero al llegar al lugar donde había visto al sujeto, descubrimos que no eran huellas de pies descalzos las que hallamos en el suelo sino las de unas zapatillas de deporte.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ha sido Luis― dije nada más verlas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te equivocas― me alertó y señalando su pequeño tamaño, contestó: ―¡Ha sido Yalit !</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Las pruebas eran claras y evidentes. Como en cincuenta kilómetros a la redonda no había nadie calzado más que nosotros, tuve que aceptar que ¡Nuestra jefa nos espiaba!.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Será zorra― indignada se quejó y clamando venganza, dijo: ―Si esta mañana se ha quejado de mis gritos, ¡qué no espere que hoy la deje dormir!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su amenaza me alegró porque significaría que esa noche me dejaría seco y por eso con una sonrisa en los labios, la seguí de vuelta a la base</span>.</p>
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (2.- María la consuela)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 13:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bisexual]]></category>
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		<category><![CDATA[trios]]></category>
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					<description><![CDATA[Aparqué el todoterreno en la puerta del caserio, Patricia se quedó sentada cuando abrí la puerta. Estaba como ida, por su mente pasaban imágenes de cómo había abusado de ella en la cacería, y temía entrar en la casa, sabiendo que su escarmiento no había hecho mas que empezar. No me importó que se quedara, el estar sola le serviría para que asimilara lo ocurrido, asumiendo el papel que le tenía reservado. María, la criada, me abrió al ver que me dirigía a la entrada. Llevaba conmigo seis años y me conocía perfectamente, sabía por el brillo de mi mirada [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif;"><span lang="ES-TRAD" style="font-size: 14pt;">Aparqué el todoterreno en la puerta del caserio, Patricia se quedó sentada cuando abrí la puerta. Estaba como ida, por su mente pasaban imágenes de cómo había abusado de ella en la cacería, y temía entrar en la casa, sabiendo que su escarmiento no había hecho mas que empezar. No me importó que se quedara, el estar sola le serviría para que asimilara lo ocurrido, asumiendo el papel que le tenía reservado.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">María, la criada, me abrió al ver que me dirigía a la entrada. Llevaba conmigo seis años y me conocía perfectamente, sabía por el brillo de mi mirada que algo había pasado en el campo. Sus sospechas quedaron confirmadas en cuanto vio que la muchacha no salía detrás de mi corriendo, por eso no le extrañó el oirme decir que se ocupara de ella, que la quería bañada y peinada en una hora.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Obedientemente, sacó a la mujer del coche, y ayudándola a caminar, la subió al cuarto de invitados, dejándola en la cama, mientras preparaba la bañera. Desde el baño, no paraba de escuchar los lamentos de la mujer que solo dos horas antes ya se creía la dueña de la finca. Aunque entonces le había caído mal, no pudo mas que apiadarse de su situación, ella también había pasado por ello, por lo que conocía en carne propia lo que significa el ser usada.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Comprobando que el agua estaba a la temperatura ideal, fue a por la muchacha, y tiernamente empezó a desnudarla, comprobando que estaba llenas de arañazos, como si se hubiera tropezado, y las zarzas tan comunes en esa zona, le hubieran ocasionado esos cortes, pero en su interior supo que eran producto de mi lujuria. La muchacha se dejó hacer, era una muñeca rota, la altanería con la que le había tratado anteriormente, había desaparecido totalmente, y solo se quejó cuando la sumergió en la bañera, al escocerle las heridas con el agua caliente.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia era una belleza, tuvo que reconocer al quitarle con una esponja los restos de tierra. Sus pechos, aun maltratados, seguían siendo imponentes, y las aureolas rosadas de sus pezones pedían a gritos ser besados. Pero lo que mas le impresionó fue la belleza de su monte, perfectamente depilado, en sintonía con la perfección de sus piernas. Se tuvo que contener cuando lavándole su entrepierna, la oyó gemir, al no saber si era de deseo o de dolor. María se había convertido en bisexual durante esos años de trabajo y placer en mi casa, y aunque me era fiel, esta hembra que estaba bañando le había excitado, por lo que solo el convencimiento de que iba a compartirla conmigo y el miedo a mi disgusto, evitó que ansiosamente se lanzara a devorar ese sexo, que estaba tan cerca, y que era tan apetecible. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/5/9/6/75961/1/6/I/o/16Ioi/072%20Met-Art%20-%202011-02-20%20-%20Melisa%20A%20%26%20Caprice%20A%20-%20More_096.jpg" alt="" width="424" height="636">La muchacha ajena a estos pensamientos, estaba disfrutando del baño, siempre había tenido la fantasía que una mujer la masturbara en el agua, pero el terror a su reacción evitó que se lo pidiera cuando como una descarga eléctrica sintió como la mano de ella recorría su sexo, al enjabonárselo. La temperatura del agua había conseguido calmarla, relajarla, pero el contacto de las manos de María había avivado su deseo, se volvía a sentir la mujer que había sido, con sus apetitos y sus deseos, una mujer que usaba y disfrutaba del sexo. En su imaginación la mujer se entretenía con sus pechos, antes de acomodarse entre sus piernas, pero María era distinta, mas sensual, bajo la profesionalidad con la que la bañaba, se escondía una sensualidad encubierta que solo lo erizado de sus pezones, dejaba entrever. Soportó como un suplicio, esconder su excitación mientras la secaba, la suavidad de la toalla al recorrer su piel, el aliento de la criada al agacharse entre sus piernas, hizo que la humedad inundara su cueva. Lejos quedaba la humillación sufrida, diluida por su deseo, por su necesidad de ser tocada, de ser amada por esos labios gruesos que la consolaban.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Las dos deseando el contacto, las dos temerosas de dar el primer paso, sin darse cuenta se estaban preparando para lo que les tenía reservado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con Patricia ya seca, María no podía prolongar el placer que sentía viéndola y acariciándola desnuda, por lo que cogiendo de un cajón un camisón de la muchacha, se lo empezó a poner. La muchacha levantó los brazos para facilitar su maniobra, pero sin querer su pecho golpeó la cara de la criada al hacerlo, que al sentirlo tuvo que cerrar sus piernas, para que su deseo siguiera siendo algo privado. La suavidad de sus senos sobre su mejilla era una prueba, no podía defraudarme, aunque lo que le pedía su cuerpo era abalanzarse sobre ella, y tumbándola en la cama, como loca, apoderarse de su sexo, venció la cordura, reservándose para lo que seguro se avecinaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Con el sudor recorriéndole la piel, la sentó en frente de un espejo, y empezó a peinarla. El cristal le devolvía la imagen de una mujer en celo, cuyo escote mostraba orgulloso la rotundidad de sus formas, transparentando el color oscuro de sus areolas que se marcaban indiscretas sobre el raso. Solo el escuchar su llanto, la devolvió a la realidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Por qué lloras?-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> le preguntó sin esperar respuesta, porqué sabía perfectamente que le ocurría, que provocaba su llanto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Le odio-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> contestó la muchacha, comparando el trato que había recibido de mí, y el que le estaba dando mi criada.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>No llores, mi jefe es estricto, pero es bueno. Le conozco y aunque sus maneras sean rudas, jamás se me ocurriría buscarme otro</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Debe de estar loca, Manuel es un verdadero hijo de puta, me ha tratado peor de lo que se trata a un perro, y encima le defiende”, pensó Patricia sin atreverse a exteriorizarlo. Pero haciendo honor a su género, le venció la curiosidad y no tuvo mas remedio que preguntar:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Desde cuando lo conoces?-</span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La pregunta encerraba trampa, pero María decidió ser honesta con la mujer, al fin y al cabo, ambas iban a compartir un destino común aunque ella no lo supiera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Si por conocerle te refieres a cuando empecé a trabajar con él, fue cuando tenía diecisiete años, pero si lo que quieres saber es cuando intimé con él, fue el día en que cumplí dieciocho</i>-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia, la miró desconcertada, era una pregunta retórica, para nada había sospechado que Manuel estaba con la criada, siempre le había conocido novias de la alta sociedad, pero fijándose bien en la mujer, comprendió la razón, Maria era una monada de veintitrés años, dulce, prudente y cariñosa. Sus movimientos recordaban los de una pantera al caminar, sus caderas estaban rematadas por un estrecha cintura que prologaban unos firmes senos, pero lo mejor era sus manos, pensó recordando el placer que había experimentado al sentir como recorría su cuerpo al bañarla. No lo pudo evitar y nuevamente la humedad invadió su hambriento sexo. Cortada, pero excitada le dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211;<i>Sé que es personal</i>-, bajando los ojos por la vergüenza,-<i>pero ¿me puedes contar como ocurrió?-.</i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></i></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¡Claro!, si no te lo cuento yo, te enterarás tarde o temprano</span></i><span lang="ES-TRAD">-, le contestó encantada, siempre le gustaba rememorar esa primera vez.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignleft" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/5/9/6/75961/1/6/I/o/16Ioj/072%20Met-Art%20-%202011-02-20%20-%20Melisa%20A%20%26%20Caprice%20A%20-%20More_100.jpg" alt="" width="424" height="636">“Por aquel entonces, yo no era mas que una niña de pueblo que tuvo la suerte de ser contratada para el servicio del caserío, y que compartía sus labores con Luciana, una señora muy mayor que había criado al señor. No debía llevar mas de tres meses en la casa cuando la viejecita se cayó en la cocina, rompiéndose la cadera, por lo que me quedé sola ayudando a Manuel”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La vida en la finca era muy agradable, de lunes a viernes la casa era para mi sola, solo teniendo trabajo los fines de semana que el señor venía a cazar. Te puedes imaginar lo que era sentirse la dueña de todo esto, para una cría cuya familia difícilmente llegaba a fin de mes, esto era el cielo. Manuel desde el primer momento fue muy agradable conmigo, otorgándome toda la confianza, el era el jefe y yo su empleada, nada mas pero eso cambió el fin de semana en que cumplí los dieciocho”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">“Ese viernes en contra de lo que era su costumbre, vino solo, sin los amigotes que normalmente le acompañaban, y durante la cena, le pedí si el domingo me podía ir temprano a casa de mis padres, por que me habían preparado una fiesta, para celebrar mi cumpleaños. Manuel me felicitó y me preguntó que quería de regalo, yo le dije que no hacía falta que me comprara nada, que en su casa estaba feliz y que con eso me bastaba. Pero él insistió preguntándome si tenía vestido para la fiesta, y yo que era bastante tímida le respondí que no. Ahí quedó la conversación, y al día siguiente, salió muy temprano y no volvió hasta bien entrada la tarde. Cuando llegó, lo primero que hizo fue decirme que preparara la mesa para dos, yo que seguía siendo tonta, pensé que iba a tener compañía. Estaba molesta por que no se había acordado de felicitarme, pero cual fue mi sorpresa cuando le pregunté que cuando iba a llegar su amigo, contestándome que no lo había, que era yo la invitada”.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“La cena fue estupenda, era la primera vez que me sentaba en el comedor principal, y Manuel se comportó como un maravilloso anfitrión, nos pasamos todo el tiempo charlando y riéndonos, aunque llevaba trabajando con él casi un año, realmente no lo conocía, es mas creo que nunca me había fijado en sus ojos, en lo varonil de sus maneras. Nada mas terminar, se levantó trayendo una enorme caja, que resulto ser mi regalo, al abrirlo descubrí un vestido rojo de fiesta. Nunca había tenido algo tan caro, por lo que cuando me pidió que me lo probara, me faltó tiempo para salir corriendo a ponérmelo. Era precioso, al verme en el espejo me encanto como el raso se pegaba a mi cuerpo y que el escote sin ser excesivo, me hacía un pecho muy bonito. Manuel, al verme, me dijo que era toda una mujer, piropo que hizo que me sonrojara. Poniendo música, me dijo que eso era una fiesta y que no había fiesta sin Champagne. Fue a la cocina, volviendo con una botella y dos copas. Nunca había lo probado, era una bebida de gente bien, pero me gustó el sentir las burbujas en el paladar y su sabor dulce que engancha”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“No tenía novio, y mi única experiencia con los hombres había sido un par de besos con un muchacho del pueblo, por eso cuando me sacó, me quedé cortada, pero al sentir su abrazo y oler su colonia, algo en mi cambió. No se si fue el alcohol, o la sensación de protección que sentí entre sus brazos, pero el caso es que apoyé mi cabeza contra su pecho, empezando a bailar. No paraba de decirme lo bella que estaba, mientras sus manos recorrían mi espalda, pero yo solo podía pensar en sus labios, por lo que levantando mi cara le besé. Manuel me respondió con pasión y en menos de cinco minutos estábamos en su cama”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Y que pasó?</span></i><span lang="ES-TRAD">-, preguntó Patricia,-<i>No me puedes dejar así</i>&#8211;</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-¿Quieres que te dé todos los detalles?-, </span></i><span lang="ES-TRAD">respondió María, encantada de ver como del camisón dos pequeños bultos resaltaban en la tela , traicionando a la muchacha.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><i><span lang="ES-TRAD">-Sí-,</span></i><span lang="ES-TRAD"> dijo Patricia, avergonzada por que la criada, se hubiese dado cuenta de su calentura pero ansiosa por saber como terminaba.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Al llegar a la habitación, Manuel me besó tiernamente, mientras con sus dedos me despojaba de los tirantes del vestido, esté cayó al suelo dejándome desnuda con mis braguitas como única vestimenta, y pude sentir como sus labios bajaban por mi cuello lentamente aproximándose cada vez mas a mis pechos mientras que con sus manos me acariciaba mi espalda. Al llegar a mi pecho, se entretuvo jugando con cada rugosidad de mis pezones, sentir su lengua en mis aureolas me excitó, y por primera vez, noté como mi sexo se licuaba dejando una mancha húmeda sobre mi tanga. No pudiendo mas, le pedí que me hiciera el amor, pero que tuviera cuidado ya que era virgen”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“En mis ojos descubrió mi miedo, pero me tranquilizó diciendo que no me preocupara, y tumbándome, se puso a mi lado sin dejarme de acariciar. Todo era una novedad para mí, era como si por mi piel miles de hormigas caminaran dándome un placer hasta entonces desconocido. Estaba fuera de mí, deseaba sentir que se sentía haciendo el amor, pero Manuel había decidido hacérmelo despacio. Su lengua era una tortura, no me podía creer lo que sentía al notar como bajaba por mi pecho, al bordear mi ombligo, con destino a mi sexo. Fue cruel, durante unos momentos que me parecieron horas, se acercaba a mis labios, retrocediendo sin tocarlos, por eso al apoderarse de mi clítoris, besándolo, chupándolo y mordisqueándole, me corrí como una loca, gritando que era suya, que lo amaba”.</span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“ Sonriendo se incorporó y abriéndome lentamente las piernas, colocó la cabeza de su glande en la entrada de mi cueva, jugando con el botón de mi placer, prolongó mi orgasmo, el placer me inundaba y rogando le pedí que me estrenara. No se hizo de rogar, y de un pequeño empujón, rompió mi virginidad, esperando mi reacción. Noté que me partía en dos, pero mi deseo era mayor que mi dolor, por lo que volví a pedirle que siguiera, que me hiciera mujer. Empezó a moverse a un ritmo lento, mis labios notaban como su extensión entraba y salía de mis entrañas, como si de un columpio se tratara. Poco a poco fue incrementando la velocidad y la profundidad de sus embestidas, mientras con su boca mamaba de mis pechos. Al sentirme llena, con la cabeza de su pene golpeando la pared, de mi vagina, me corrí por segunda vez”.</span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="alignright" src="http://ist1-4.filesor.com/pimpandhost.com/7/5/9/6/75961/1/6/I/o/16Ior/072%20Met-Art%20-%202011-02-20%20-%20Melisa%20A%20%26%20Caprice%20A%20-%20More_137.jpg" alt="" width="424" height="636"><span lang="ES-TRAD">“Manuel, ya era un amante experimentado, por lo que recibió la humedad en su sexo, no como una señal de que ya se podía correr, sino como la confirmación que había hallado en mi una hembra caliente. Siguió al mismo ritmo penetrándome, durante minutos que me parecieron eternos, fue tocándome aquí y allá en todos mis lugares de placer. El sudor de su pecho me excitaba, como posesa empecé a lamerle sus pezones, mientras mi cada vez mas mojada vulva era atacada. Ya para entonces su respiración se había acelerado, y anticipándome su venida, le abracé con mis piernas, violentamente obligué a su pene a profundizar en su asalto. Esto provocó que en breves oleadas de placer me inundara con su semen, y esté al mezclarse con el flujo del río que era mi entrepierna, aceleró mi propio climax. No me podía dejar así, y cambiando mi posición y antes que se relajara, subiéndome encima de él, me empalé de una solo golpe, corriéndome”.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“Estaba agotada, y me quedé dormida”.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Había terminado, y saliendo del ensimismamiento de sus recuerdos, vio como Patricia con su mano entre las piernas se masturbaba frenéticamente, afectada por el relato. Decidió ayudarla, sustituyéndola con sus manos, mientras introducía su lengua en la boca de la muchacha, ésta al sentir como jugaba con su clítoris se corrió de inmediato, dejando un reguero líquido en la silla, producto de su calentura.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">La muchacha agradecida se levantó tratando de besar a la criada, pero esta la rechazó suavemente, diciéndole que era hora de ir a verme, que ya debía estarlas esperando. Patricia, tuvo que reconocer no solo que tenía razón, sino que el relato de María le había hecho olvidar la humillación sufrida y que curiosamente, deseaba volver a sentir mis labios y mis manos sobre su piel.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://ist1-1.filesor.com/pimpandhost.com/7/5/9/6/75961/1/6/I/o/16Ioe/072%20Met-Art%20-%202011-02-20%20-%20Melisa%20A%20%26%20Caprice%20A%20-%20More_086.jpg" alt="" width="600" height="400"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&nbsp;</span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
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		<title>&#8220;TODO COMENZÓ POR UNA PARTIDA DE PÓKER&#8221; (POR GOLFO) Libro para descargar</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 14:42:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[SINOPSIS: Mi destino quedó sellado en una jodida partida de póker. En una mano en la que un pobre desgraciado se jugó lo único que tenía en la vida. Niño rico que creyó que el dinero heredado de sus padres no tenía fin y así malgastó su herencia en juergas y en putas. Esa noche al ver sus cartas, pensó que su suerte había cambiado. Sin nada con lo que avalar su apuesta, insistió a los presentes que aceptáramos como garantía a su mujer. Cómo amigó de ese insensato quise darle un escarmiento, acepté su puja sin saber que al [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01ITNAJ8M"><img decoding="async" width="1024" height="427" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/TODO-COMENZÓ-POR-UNA-PARTIDA2-1024x427.png" alt="" class="wp-image-18532" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/TODO-COMENZÓ-POR-UNA-PARTIDA2-1024x427.png 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/TODO-COMENZÓ-POR-UNA-PARTIDA2-300x125.png 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/TODO-COMENZÓ-POR-UNA-PARTIDA2-768x320.png 768w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/TODO-COMENZÓ-POR-UNA-PARTIDA2.png 1213w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>


<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>SINOPSIS: </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi destino quedó sellado en una jodida partida de póker. En una mano en la que un pobre desgraciado se jugó lo único que tenía en la vida. Niño rico que creyó que el dinero heredado de sus padres no tenía fin y así malgastó su herencia en juergas y en putas. Esa noche al ver sus cartas, pensó que su suerte había cambiado. Sin nada con lo que avalar su apuesta, insistió a los presentes que aceptáramos como garantía a su mujer.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cómo amigó de ese insensato quise darle un escarmiento, acepté su puja sin saber que al hacerlo mi vida quedaría irremediablemente unida a Laura&#8230;..</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">TOTALMENTE INÉDITA, NO PODRÁS LEERLA SI NO TE LA BAJAS.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">ALTO CONTENIDO ERÓTICO</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 18pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B01ITNAJ8M">https://www.amazon.es/dp/B01ITNAJ8M</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Para que podías echarle un vistazo, os anexo&nbsp;la introducción y el primer capítulo:</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Introducción</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi destino quedó sellado en una jodida partida de póker. En una mano en la que un pobre desgraciado se jugó lo único que tenía en la vida. Niño rico que creyó que el dinero heredado de sus padres no tenía fin y así malgastó su herencia en juergas y en putas. Esa noche al ver sus cartas, pensó que su suerte había cambiado. Sin nada con lo que avalar su apuesta, insistió a los presentes que aceptáramos como garantía a su mujer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No seas idiota!― exclamé cabreado e intenté hacerle cambiar de opinión porque una cosa es que no tuviera donde caerse muerto y otra cosa es que apostara a Laura, su esposa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desgraciadamente no pude convencer a Mariano y emperrado en sus cartas, insistió en que la aceptáramos incluso como pago.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Cómo pago?― pregunté viendo que en mi mano tenía una jugada ganadora.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Sí― contestó y dirigiéndose al resto, dijo: ―Me comprometo que si pierdo, mañana a las nueve haré entrega de mi mujer al que gane la apuesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> De haber sido un desconocido, jamás hubiese aceptado el trato pero deseando darle un escarmiento a ese infeliz para que nunca volviera a jugar con lo sagrado, di por buenas sus condiciones. ¡No en vano era su mejor amigo!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El resto de la mesa trató de hacernos entran en razón y viendo que ambos seguíamos firmes en nuestra decisión, renunciaron a seguir jugando y se quedaron mirando el resultado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Estás seguro?― pregunté metiendo todo el dinero que tenía sobre la mesa ― Si pierdes, ¡tendrás que cumplir!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El insensato no lo dudó un instante y levantando las cartas, mostró que llevaba un full. El silencio se adueñó de la habitación, la tensión se mascaba en el ambiente y como mi intención era darle un escarmiento, fui una a una bajando las mías. El semblante optimista de Mariano se fue diluyendo al ver cuando llevaba cuatro levantadas que era un proyecto de escalera de color.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Es un rey de corazones? – preguntó pálido por la quinta carta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Así es― repliqué mientras depositaba la última a la vista de todos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nadie se movió al ver que ese pirado había perdido. Os juro que se hubiese podido oír el sonido de una mosca por lo que tuve que ser yo el que rompiera ese mutismo al decirle mientras recogía mis ganancias:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Recuerda tu promesa, mañana a las nueve.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ahí estaré― contestó destrozado y huyendo como perro apaleado, se fue de la partida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Nada más desaparecer por la puerta, todos sin distinción se echaron sobre mí y me pidieron explicaciones por ser tan cerdo y haber aceptado que apostara a Laura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Quién coño creéis que soy?― respondí – Por supuesto que nunca ha sido mi intención quedarme con ella, solo lo he hecho para darle una lección. ¡Qué pase esta noche un mal rato! Mañana vendrá con el rabo entre las piernas buscando que me olvide de esta apuesta. Pienso hacerle sufrir antes de ceder― y alzando la voz, comenté: ―Pensad que hoy ha caído entre amigos pero ¿qué ocurriría si comete esta estupidez entre desconocidos?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al igual que todos había salido en manada contra mí, al escuchar de mis labios los motivos que me habían llevado a jugar, me dieron la razón y sirviéndome una copa, el más avispado de ellos me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Cabrón, ¡qué mal me lo has hecho pasar! Te veía tan serio que realmente pensaba que te querías quedar con Laura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, respondí de broma:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Por un momento lo pensé, porque hay que reconocer ¡qué está muy buena!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los cinco presentes rieron mi gracia y dejando a un lado lo que había pasado, repartí la siguiente mano…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>Capítulo 1</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El sonido del timbre de mi casa me despertó esa mañana. Con una resaca de mil demonios miré el reloj y al ver que marcaba las nueve y un minuto, recordé entre brumas la apuesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder con Mariano, podía haberme llamado», pensé creyendo que venía a disculparse una vez se le había pasado la borrachera. Sin ganas de bronca, me puse un albornoz y abrí la puerta. Imaginaros mi sorpresa al encontrarme a Laura de pie en el descansillo y con una maleta a cuestas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué narices haces aquí?― pregunté totalmente confundido.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La rubia, de muy malos modos, me empujó a un lado y mientras trataba de entrar a mi piso con todo su equipaje, me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Pagar la apuesta de mi marido!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni que decir tiene que me desperté de golpe al escuchar semejante insensatez. No queriendo discutir en mitad de la escalera, haciéndola pasar, la llevé a la cocina y me serví un café mientras intentaba acomodar mis ideas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Cómo le explico lo de anoche?», mascullé en mi mente buscando una solución al ver que la esposa de mi amigo se sentaba en una silla y me miraba con ojos de desprecio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Viendo que no quedaba otra, tras dar un sorbo a mi taza, entré al trapo diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ayer tu marido iba pedo y como sabes te apostó.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo sé― respondió con voz gélida – y perdió contigo, por eso estoy aquí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Os juro que hubiese deseado estar a mil kilómetros de esa airada mujer pero asumiendo que venía a por una explicación, tomando asiento junto a ella, le expliqué que mi intención era dar una lección a su marido pero que en absoluto quería hacer efectiva la apuesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Laura al oír que lo que quería era hacer recapacitar a Mariano para que se centrara, perdió la compostura y echándose a llorar, me contó la discusión que habían tenido la noche anterior. Por lo visto, mi “querido” amigo se fue directo a casa y despertándola, le había contado que había perdido todo el dinero que les quedaba. Si ya de por sí eso fue duro, lo que más le dolió a ella, fue que perdiendo los papeles, su marido me echaba en cara el haberle obligado a arriesgarla a ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Eso no es cierto! ¡Tengo testigos que intenté hacerle entrar en razón!― protesté indignado por la poca hombría que mostró al decírselo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ahora lo sé― sollozando contestó: ―Mi marido es un enfermo. Por el juego hemos perdido todo nuestro patrimonio. Llevo años aguantando pero se acabó. ¡No pienso volver con él!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comprendiendo el cabreo de Laura, dejé que se explayara a gusto y así me enteré del modo en que había despilfarrado tanto su herencia como el amor que ella le tenía. Pensando que era pasajero y que cuando se le pasase el enfado volvería con él, pregunté a esa mujer qué tenía pensado hacer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No lo sé, no tengo a donde ir y si lo tuviera, no podría pagarlo― respondió con amargura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Viendo su dolor y recordando los tiempos en que era únicamente la novia cañón que me presentó mi amigo, cometí el mayor error de mi vida al ofrecerle que se quedara en el cuarto de invitados mientras decidía su futuro.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Estás seguro?― secándose las lágrimas, susurró: ―Seré un estorbo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de quitar hierro al asunto y en plan de guasa, contesté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―De eso nada, imagina su cara cuando se entere que vives aquí, ¡tu marido pensará que me he cobrado la apuesta!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque era broma, le gustó la idea y cogiendo mis manos entre las suyas, me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me harías ese favor? ¿Me dejarías simular que he aceptado ser el pago?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Jamás debía de haber dicho que sí. Pero sabiendo que Mariano necesitaba un empujón para dejar la ludopatía y si su mujer creía que así él aprendería, como buen amigo debía de correr el riesgo. No supe cuánto me cambiaría la vida al decir:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―De acuerdo, tómate un café y acomódate en la habitación de la derecha mientras me ducho.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El chorro de la ducha me hizo reaccionar y fue entonces cuando me percaté que la presencia de Laura en mi casa despertaría no solo las suspicacias de su marido sino también la de todos nuestros conocidos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «La noticia que vive aquí va a correr como la pólvora», determiné francamente preocupado, «y lo peor es que todo el mundo va a pensar mal». La certeza que la reputación de ambos iba a correr peligro me hizo recapacitar; por eso al salir, me vestí rápidamente y fui en busca de mi invitada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El destino quiso que al entrar en su cuarto, no la encontrara pero que justo cuando iba a salir de allí, viera que la puerta del baño estaba entreabierta. Sin otra intención que hablar con ella, me acerqué y fue entonces cuando la vi entrando a la ducha.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que hice mal pero no pude dejar de observarla. Ajena a estar siendo espiada, Laura dejó caer su vestido, quedando desnuda sobre los azulejos mientras abría el agua caliente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Dios!», exclamé para mí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Era la primera vez que la veía en cueros y jamás me había imaginado que la esposa de Mariano tuviese un cuerpo tan espectacular. Todos sus conocidos sabíamos que estaba buena pero ni en mis sueños más calenturientos, hubiese supuesto que tras la ropa ancha que solía llevar se escondieran esos impresionantes pechos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Menudas tetas!», sentencié al disfrutar de la visión de esas maravillas. Grandes y bien colocadas, sus pechugas terminaban en punta y estaban adornadas por unas areolas rosas que invitaban a llevárselas a la boca.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba a punto de escabullirme cuando sus nalgas me dejaron anonadado. Os juro que jamás en mi vida había visto un culo tan impresionante y más excitado de lo que debería estar, me pregunté si el diablo había creado esos cachetes para tentar a los humanos. Y digo humanos porque viendo ese trasero no me quedó duda que hubiese dado igual que fuera un hombre o una mujer quien tuviese la suerte de contemplarlas, nadie en su sano juicio podía quedar indiferente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para colmo Laura, canturreando y creyendo que estaba sola, se metió en la ducha y empezó a enjabonarse. Ante tal sugerente escena no pude evitar que mi pene reaccionara y totalmente acalorado, seguí embobado cómo esparcía el jabón por su piel. Estaba intentando sacar fuerzas para dejar de espiarla cuando a través del resquicio de la puerta, observé a esa rubia jugueteando con sus pezones al aclararlos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras la razón me pedía salir de allí, mi bragueta me hizo permanecer inmóvil. Sé que fue un acto inmoral pero es que ver a esa mujer pellizcándose los pechos mientras se duchaba, fue superior a mis fuerzas y cayéndose mi baba, seguí mirando:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué buena está», reconocí al tratar de asimilar tanta belleza. Para que os hagáis una idea y sin que sea una exageración, os tengo que decir que en Laura hasta su coño perfectamente recortado es bello.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por suerte advertí que estaba a punto de terminar de ducharse y no queriendo que me pillara espiándola, tuve tiempo de salir huyendo con mi rabo erecto entre las piernas. Ya en mi habitación el recuerdo de su cuerpo desnudo, me hizo imaginar a Laura masturbándose. En mi cerebro, esa rubia comenzó a toquetear entre los pliegues de su sexo hasta encontrar un pequeño botón. Una vez localizado y mientras se pellizcaba con dureza las tetazas que me habían dejado sin respiración, comenzó lentamente a acariciarlo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Poco a poco sus dedos fueron incrementando el ritmo y lo que había empezado como un suave toqueteo, se convirtió en un arrebato de pasión. En mi cerebro, la esposa de Mariano se dejaba llevar y separando sus rodillas, torturó su ya henchido clítoris. De su garganta comenzaron a emerger unos suaves suspiros que fueron transmutándose en profundos gemidos mientras llevando mis manos entre mis piernas, cogía mi pene y me ponía a pajear.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Quién pudiera comerle el coño!», pensé mientras por primera vez sentía envidia de mi amigo, sin saber todavía que esa mujer se convertiría en mi obsesión.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa idílica y espectacular rubia estaba temblando de placer fruto del orgasmo que asolaba su cuerpo cuando sobre mi cama, me corrí soñando que era yo el que la tocaba…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¿Simulación o realidad?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La torpeza de Mariano no terminó con la apuesta porque, al no volver su mujer a casa, supuso que la ausencia de Laura era resultado de su ludopatía. Siendo eso parcialmente cierto, nunca se le ocurrió pensar en que su pareja y su amigo le estaban haciendo sufrir para que recapacitara y erróneamente asumió que estaba haciendo uso de mis derechos y me estaba cobrando en carne su error.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Este tío es un cretino», sentencié cuando a la hora de comer no había llamado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces, las paredes de mi hogar me parecían los muros de una celda al tener a Laura deambulando por ellas y no queriendo que a ella le ocurriese lo mismo, decidí invitarla a comer fuera. Al comentárselo, aceptó pero puso como salvedad que nadie nos acompañase y que fuéramos solos. Reconozco que me extrañó esa condición y por ello le pregunté el porqué.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si vamos con amigos, tendremos que explicarles qué tramamos y no quiero que Mariano se entere que todo es una pantomima.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus razones, aunque de peso, me ponían en una difícil situación, ya que si alguien nos veía, podría malinterpretarlo. No queriendo ser el causante y menos el protagonista de ese sabroso chisme, metí la pata por segunda vez en el día y llevé a esa rubia a un coqueto restaurante de las afueras donde no nos íbamos a encontrar con ningún conocido. Sabía a la perfección que era un lugar seguro porque era el garito al que acudía cuando mis conquistas o yo teníamos algo que perder si nos pillaban. En pocas palabras, era a donde llevaba a las casadas o con pareja.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Supe de lo desacertado de esa elección al verla salir de la casa y comprobar que Laura se había arreglado a conciencia:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Viene vestida para matar», mascullé entre dientes.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y no era para menos porque la pareja de Mariano apareció con un entallado vestido que lejos de ocultar las excelencias de su cuerpo las realzaba.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Ahora sí, ¡cómo nos vean van a pensar que hay algo entre nosotros!», murmuré de muy mala leche al darme cuenta que era incapaz de retirar mis ojos de su escote.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que Laura se percató del efecto que la poca ropa que llevaba causó en mí porque con una sonrisa de oreja a oreja, riendo, me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Te parece que voy un poco descocada?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Un poco― con una mezcla de vergüenza y excitación, reconocí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi respuesta satisfizo a esa rubia y dejando meridianamente claro que esas eran sus intenciones, comentó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Llevaba años sin ponerme este traje. Me parecía demasiado sexy para una mujer casada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡La madre que la parió!», exclamé mentalmente mientras encendía el automóvil, «¡parece una puta cara!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descompuesto, enfilé la Castellana rumbo a la carretera de Burgos. Os juro que mi corazón vio incrementado su ritmo exponencialmente cuando en un semáforo, descubrí que si giraba un poco la cara podía ver sus patorras en plenitud.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Joder, ¿qué se propone está tía?», me pregunté.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Laura debía saber que, en esa postura, podía ver el inicio de sus bragas pero no hizo nada por taparse y de buen humor, me interrogó sobre nuestro destino.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A un restaurant― fue mi lacónica respuesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Afortunadamente, no insistió porque no ve veía capaz de conversar con ella ya que al hacerlo, mi mirada irremediablemente se enfocaría entre sus muslos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comprendí que había sido un error el elegir ese lugar cuando al entrar, oí a José, el maître, decir con sorna:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Don Pedro, viene hoy muy bien acompañado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Puta madre! Ha supuesto que Laura es una de mis pilinguis», maldije para mí temiendo que lo hubiera oído y se diera por aludida. La suerte quiso que o bien no lo escuchó o bien no se lo tomó en cuenta porque nada más sentarse alegremente le pidió que le pusiera un tinto de verano.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El empleado aleccionado por mí otras tantas veces, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Señorita, iba a descorchar una botella de Dom Pérignon.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Poco habituada a esos excesos por la difícil situación económica a la que les había abocado la afición al juego de su marido, Laura me miró con picardía y contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Siempre me olvido de lo detallista que es mi Pedro― tras lo cual dirigiéndose a José, respondió: ―Ábrala.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No que decir tiene que ese “mi Pedro” hizo despertar todas mis suspicacias y preocupado por el rumbo que iba tomando esa comida, deseé nunca haberme ofrecido a sacarla a comer mientras el maître abría ese champagne.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A partir de ese momento, la situación se fue relajando al ritmo en que vaciábamos nuestras copas. Todavía hoy no sé si fue por el efecto del alcohol o por la natural simpatía de esa rubia pero lo cierto es que al poco tiempo, empecé a disfrutar de su compañía y a reírle las gracias.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por otra parte la fijación con la que los camareros rellenaban nuestras copas, avivaron el descaro de esa monada y susurrando en mi oído, preguntó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Me estás intentando emborrachar?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La dulzura de su tono hizo reaccionar al dormilón entre mis piernas y desperezándose se irguió bajo mi pantalón mientras le contestaba:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No entiendo, ¿con que fin lo haría?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa, entrecerró sus ojos al decirme:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No sé, se nota que traes aquí a tus amiguitas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de echar balones fuera, solté una carcajada y cogiéndole de la mano, quité importancia al hecho diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Jamás he venido con una mujer tan guapa― mi piropo tuvo un efecto imprevisto y ante mis ojos los pezones de la esposa de Mariano se fueron poniendo duros por momentos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alucinado por ello, no pude retraer mi mirada de esos dos montículos cuando siguiendo con la guasa, Laura insistió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y han sido muchas las incautas que han caído en tus brazos en este lugar?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Algunas― respondí un tanto incómodo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada por el mal rato que me estaba haciendo pasar, ese engendro del demonio incrementó mi turbación al contestar:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Eso es lo que pretendías al traerme aquí?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como comprenderéis, lo negué pero dando otra vuelta de tuerca, Laura me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿No me encuentras atractiva?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Viendo que me tenía contra la pared y que daría igual lo que contestara, contrataqué con una broma:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Eres preciosa pero no necesito seducirte, recuerda que te gané jugando a las cartas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi burrada consiguió ruborizarla al no esperársela pero reponiéndose al instante y de bastante mala leche, respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Si eso opinas, a lo mejor deberías intentar cobrar la apuesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El cabreo de Laura era tan evidente que traté de disculparme diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Para mí eres territorio vedado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese comentario inocente empeoró las cosas y con voz gélida, me rogó que la llevara a casa. Como no podía ser de otra forma, pedí la cuenta y en menos de cinco minutos, estábamos en el coche de vuelta a mi piso.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué he dicho para cabrearla así?», me pregunté mientras a mi lado, la rubia permanecía mirando por la ventana y sin dirigirme la palabra.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras mucho cavilar, llegué a la conclusión que su enfado venía al haberla hecho recordar el modo en que Mariano se había jugado no solo su patrimonio sino su relación en una timba de póker. Por ello decidí dejarlo pasar y no volver a mencionarlo. Al llegar a mi apartamento, Laura se encerró en su habitación y sintiéndome parcialmente culpable de su dolor, decidí ponerme una copa mientras intentaba buscar una solución satisfactoria para los tres. Y digo los tres porque con el whisky en mis manos, no pude dejar de pensar en que mi amigo también lo debería estar pasando fatal al no saber nada de la que había sido tantos años su pareja.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué le pasa a Mariano? ¡Son las cinco y todavía no ha llamado!», refunfuñé al no comprender que no hubiese hecho acto de presencia.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «De ser yo, estaría de rodillas, pidiéndole perdón», pensé para mí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando me di cuenta que sentía algo por esa mujer. Enojado conmigo mismo, vacié mi vaso y levantándome del asiento, fui a la barra a rellenarlo. Me parecía inconcebible el sentir algo por la esposa de un amigo y más que tuviera que haber ocurrido todo eso para darme percatarme de ello.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Estoy como una puta cabra», sentencié molesto, «Laura, después de lo que pasó con ese insensato, necesita espacio».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin pérdida de tiempo me bebí esa segunda copa y me puse una tercera, intentando quizás que el alcohol apaciguara los sentimientos recién descubiertos por esa mujer. Desgraciadamente, ese whisky me hizo rememorar su cuerpo desnudo al entrar a la ducha y comportándome como un cerdo, deseé que su marido nunca volviera por ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No se la merece!», murmuré afectado por el recuerdo mientras se enjabonaba sus pechos, ya que en mi mente como si fuera realidad, esa rubia se estaba acariciando las tetas mientras me sonreía.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba soñando con los ojos cerrados cuando de pronto, el sonido del timbre me despertó y por ello, me levanté a ver quién era. Tal y como me temía, me encontré a Mariano tras la puerta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Viene a disculparse», mascullé y mientras le hacía pasar, me fijé en sus ojeras, «se le nota arrepentido».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle opción a negarse, le puse un whisky. Tras lo cual, ambos tomamos asiento sin que ninguno de los dos tomara la iniciativa y rompiera el hielo, entrando al trapo. El silencio mutuo me permitió observarle con detenimiento. Además de venir sin afeitar, mi amigo parecía apesadumbrado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «No me extraña», medité, «yo estaría avergonzado».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante un par de minutos, solo nos miramos. Era tal la tensión que se mascaba en el ambiente que decidí cortar por lo sano y directamente, pregunté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿A qué has venido?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Incapaz de mirarme y mientras se frotaba las manos con nerviosismo, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―A negociar contigo que me devuelvas a Laura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía hoy desconozco que me cabreo más; que no mostrara un claro arrepentimiento o que hablara de su esposa como fuera un objeto. Disimulando mi ira, le di una segunda oportunidad al preguntarle que me ofrecía, pensando que quizás entonces se desmoronaría y prometería dejar el juego. Lo cierto es que nunca me imaginé que ese tonto de los cojones dijera que me pagaría con lo que ganara esa noche en otra partida y que encima me pidiera dos mil euros para invertir en ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba a punto de echarle de casa a empujones cuando escuché a Laura decir:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Dáselos pero que sepa que, gracias a él, he encontrado alguien que me mima y que nunca volveré a ser suya porque ya tengo dueño.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al girarme me quedé tan sorprendido como horrorizado porque esa mujer se había cambiado de ropa y se mostraba ante nosotros, vestida únicamente con un picardías negro totalmente transparente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Qué coño hace!», exclamé creyendo que se iba a montar la bronca. Durante unos segundos, no sabía si mirar la reacción de Mariano o por el contrario admirar las rosadas areolas de Laura que se conseguían adivinar a través de la tela.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Consciente del efecto que esa nada sutil entrada había producido, sonriendo, me pidió si podía ponerse una copa. No pude contestar porque temía que en cualquier momento, su marido me saltara al cuello. Laura no esperó mi respuesta y meneando su trasero, se acercó hasta la barra.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿De qué va esto?», medité perplejo mientras miraba de reojo tanto al que había sido su pareja tantos años, como a las impresionantes nalgas que con todo descaro estaba exhibiendo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mariano estaba al menos tan sorprendido cómo yo. Jamás había supuesto encontrar a su mujer casi desnuda en mi casa y enfocando su cabreo en ella, exclamó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡No llevas bragas!― y rojo de rabia, le ordenó que se tapara.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabiendo que solo podía empeorar si intervenía, me quedé callado. Era algo entre ellos dos y si decía algo, a buen seguro saldría escaldado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te recuerdo que ayer me vendiste y que ahora tengo un nuevo dueño― contestó su esposa y sin mostrar un ápice de cabreo, le dijo: ―Solo Pedro puede decirme cómo debo ir vestida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para colmo, luciéndose, Laura se acercó a mí y como si fuera algo pactado, se sentó en mis rodillas. Mariano al ver a su mujer abrazándome casi en pelotas, supuso que ya éramos amantes y demostrando su falta de hombría, me recordó que necesitaba esos dos mil euros.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Trae mi cartera― pedí a Laura― ¡la tengo en el cuarto!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dejando su copa, me besó en la mejilla y siguiendo estrictamente el papel de flamante sumisa, dejándonos solos, fue en busca de lo que le había pedido. Para entonces, os tengo que reconocer que estaba indignado con Mariano y por ello cuando su preciosa mujer me trajo la billetera, saqué la suma que me pedía y demostrando todo el desprecio que sentía por su persona, se la di diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Ya no eres bienvenido en esta casa. No vuelvas o tendré que echarte a patadas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El impresentable de mi conocido cogió los billetes de mi mano y enseñando nuevamente la clase de hombre que era, desde la puerta, me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Esta puta no vale tanto dinero. Cuando la uses, te darás cuenta que te he timado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sé que me extralimité pero era de tal magnitud mi cabreo, que cogiendo de la cintura a su esposa, respondí:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te equivocas, llevamos todo el día follando y te puedo asegurar que no tengo queja.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para dar mayor realismo a mis palabras, besé a la mujer, hundiendo mi lengua hasta el fondo de su garganta. Sorprendentemente mientras su marido salía de la casa pegando un portazo, Laura respondió con pasión a mi arrumaco pegando su pecho al mío.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si esa mañana, alguien me hubiese dicho que pocas horas más tarde estaría besando a esa mujer no le hubiese creído pero si llega a afirmar que estaría acariciando su impresionante culo, lo hubiese tildado de loco. La verdad es que en ese momento, yo tampoco me terminaba de creer el tener a mi disposición semejantes nalgas y no queriendo perder la oportunidad durante cerca de un minuto, dejé que mis dedos recorrieran sin limitación alguna ese trasero con forma de corazón.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo malo fue que eso provocó que mi pene reaccionara a ese desproporcionado estímulo, irguiéndose bajo mi pantalón. Laura recapacitó al notar la presión de mi entrepierna sobre ella y separándose, se sentó frente a mí diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Tenemos que hablar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía con la respiración entrecortada, traté de ordenar mis ideas pero la belleza de esa mujer casi desnuda me lo impidió. Para entonces mis hormonas eran dueñas de mi mente y en lo único que podía pensar era en hundir mi cara entre sus tetas pero la seriedad con la que me miraba, me devolvió a la realidad y la culpa me golpeó en la cara y me eché en mis hombros la responsabilidad de lo sucedido.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Lo siento― conseguí murmurar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi sorpresa se incrementó por mil cuando cogiendo su cubata, la esposa de mi amigo me sonrió y dijo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No tienes nada de que arrepentirte, gracias a ti me he librado de mi marido― y recalcando sus palabras, prosiguió diciendo: ―Tendría que haberlo hecho antes pero nunca me atreví a dar ese paso.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de estar de acuerdo con ella, sabía que a partir de ese momento, tanto ella como yo, estaríamos tachados socialmente porque todos nuestros conocidos supondrían erróneamente que éramos amantes desde antes. Al explicárselo, la rubia contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Te equivocas, Mariano me perdió en esa partida y hoy al escuchar tu ira, me ganaste a mí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―No entiendo― alucinado respondí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La chavala, soltando una carcajada, se explicó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Hasta esta tarde, seguía guardándote rencor por haberte prestado a jugar con mi futuro pero al ver como reaccionabas con mi ex, me di cuenta que tenía que hacer que cumplieras con tu obligación y exigirte que me aceptes como tu mujer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante unos pocos segundos, creí que estaba bromeando pero al ver la entereza de su mirada, me hizo comprender que iba en serio y aterrorizado por su significado, exclamé:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Estás loca!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su reacción a mi exabrupto fue insólita porque imprimiendo un tono duro a su voz, me soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Mi decisión es firme, ¡seré tuya!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de hacerla razonar, le expliqué que era inmoral, que me negaba y que ella no podía obligarme. Creí que al escuchar mis razones, Laura daría marcha atrás pero en vez de hacerlo, incrementó la presión diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Sé lo mucho que te gusta el juego por lo que te propongo una apuesta…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Qué apuesta?― casi gritando pregunté.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Descojonada, se levantó del asiento y dejando caer su ropa, se quedó completamente desnuda, mientras me decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Durante una semana me quedaré en esta casa, si en ese tiempo no consigo que te acuestes conmigo, buscaré otro sitio donde vivir.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Temblando al comprender lo duro que me resultarían esos siete días, contesté:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¿Y si pierdo?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Solemnemente, respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Nunca volverás a jugar a las cartas y te casarás conmigo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A regañadientes al saber que no podía dejarla en la estacada ya que no tenía donde caerse muerta, acepté su oferta creyendo que en cuanto recapacitara, ella misma anularía tamaña insensatez…</span></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;En mi finca de caza (1.-con la ex de mi amigo)&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 13:14:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sentado un viernes en mi oficina, enfrascado en mi trabajo, no me había dado cuenta que estaba sonando el teléfono. Al contestar la voz de la telefonista de mi empresa me informó: -Don Manuel, una señora pregunta por usted, dice que es personal-. Molesto por la interrupción, le pedí que me la pasara, esperaba que fuera importante y no la típica empleada de una empresa que utiliza esta estratagema con el objeto que le respondas. Era Patricia, la esposa de Miguel, mi mejor amigo. Nunca me había llamado, por lo que al oírla pensé que algo grave ocurría. -Pati, ¿en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sentado un viernes en mi oficina, enfrascado en mi trabajo, no me había dado cuenta que estaba sonando el teléfono. Al contestar la voz de la telefonista de mi empresa me informó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Don Manuel, una señora pregunta por usted, dice que es personal-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Molesto por la interrupción, le pedí que me la pasara, esperaba que fuera importante y no la típica empleada de una empresa que utiliza esta estratagema con el objeto que le respondas. Era Patricia, la esposa de Miguel, mi mejor amigo. Nunca me había llamado, por lo que al oírla pensé que algo grave ocurría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pati, ¿en qué te puedo ayudar?-, le pregunté extrañado por su tono preocupado.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Necesito hablar contigo-, en su voz había una mezcla de miedo y vergüenza, ¿me puedes recibir?-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Por supuesto, te noto rara, ¿ocurre algo?-, le dije tratando de sonsacarla algo, ya que su hermetismo era total.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me fue imposible descubrir que es lo que le rondaba por la cabeza, debía de ser algo muy íntimo y necesitaba decírmelo en persona. Viendo el tema, quizás lo mejor era el encontrarnos en algún lugar donde se sintiera cómoda, lejos de las miradas de mis empleados, en un sitio que se pudiera explayar sin que nadie la molestara. Le pregunté si no prefería que le invitara a comer, y así tendría tiempo para explicarme tranquilamente su problema, sin las interrupciones obligadas de mi trabajo. La idea le pareció bien, por lo que quedamos a comer ese mismo día en un restaurante cercano.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/235/50252151/50252151_002_d0ce.jpg" width="460" height="791">El resto de la mañana fue un desastre, no me pude concentrar en los temas, ya que continuamente recordaba su llamada, la tensión de sus palabras. Conocía a Pati desde los tiempos del colegio, siendo una niña empezó a salir con Miguel, todavía me es posible verla con el uniforme del Jesús Maestro, una camisa blanca con falda a cuadros que le quedaban estupendamente. En esa época, todos estábamos enamorados de ella, pero fue él quien después de un partido de futbol, quien tuvo el valor de pedirla salir, y desde entonces nunca habían terminado. Eran la pareja perfecta, él un alto ejecutivo de una firma italiana, ella la perfecta esposa que vive y se desvive por hacerle feliz. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué al restaurante con cinco minutos de adelanto, y como había realizado la reserva no tuve que esperar la larga cola que diariamente se formaba en la entrada. Tras sentarme en una mesa de fumadores, y previendo que tendría que esperar un rato, debido al intenso tráfico que esa mañana había en Madrid, pedí al camarero una cerveza. No tardó en llegar, como siempre venia espléndida, con un traje de chaqueta y falda de color beige, perfectamente conjuntada con una blusa marrón, bastante escotada y unas gafas de sol que le tapaban totalmente sus ojos.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me saludo con un beso en la mejilla, todo parecía normal, pero en cuanto se sentó se desmoronó, por lo que tuve que esperar que se calmara para enterarme que es lo que le ocurría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba un poco mas tranquila cuando me empezó a contar que es lo que le ocurría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/235/50252151/50252151_003_2170.jpg" width="460" height="791">-Manu, necesito tu ayuda-, me dijo entrando directamente al trapo, -Miguel lleva unos meses, bebiendo en exceso y cuando llega a casa, se pone violento y me pega-. No me lo podía creer hasta que quitándose las gafas, me mostró el enorme moratón que cubría sus ojos por entero. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nunca he aguantado el maltrato, y menos cuando este involucra a dos personas tan cercanas. Si Miguel era mi mejor amigo, su mujer no le iba a la zaga, eran muchos años compartiendo largas veladas y hasta vacaciones en común, les conocía a la perfección y por eso era mas duro para mí el aceptarlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Quieres que hable con él?, le indiqué sin saber que realmente que decir, esta situación me desbordaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-No, nada que haga me hará volver con él-, me dijo echándose a llorar, -no sé donde ir. Mis padres son unos ancianos y no puedo hacerles eso. ¡Está loco!, si voy con ellos, es capaz de hacerles algo, en cambio a ti te respeta-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-¿Me estas pidiendo venir a mi casa?-, supe lo que me iba a responder, en cuanto se lo pregunté.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Será solo unos días, hasta que se haga a la idea de que no voy a regresar a su lado-, en sus palabras no solo me estaba pidiendo cobijo, sino protección. Su marido siempre había sido un animal, con mas de un metro noventa, y cien kilos de peso, cuando se ponía agresivo era imposible de parar.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">No pude negarme, tenía todo el sentido. Miguel no se atrevería a hacerme nada, en cambio si se enfadaba con su suegro con solo soltarle una bofetada lo mandaba al hospital, pensé confiando en que la amistad que nos unía fuera suficiente, ya que no me apetecía el tener un enfrentamiento con él. Por eso y solo por eso, le di mis llaves, y pagando la cuenta le expliqué como desactivar la alarma de mi piso.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Salí frustrado del restaurante, con la imagen de mi amigo por los suelos, cabreado con la vida, y con ganas de pegar al primer idiota que se cruzara en mi camino. Tenía que hacer algo, no podía quedarme con las manos cruzadas, por lo que cogiendo mi coche me dirigí directamente a ver a Miguel, quería que fuera por mi, como se enterara de que lo sabía todo y que no iba a permitir que volviera a dar una paliza a su mujer.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Me recibió como siempre, con los brazos abiertos, charlando animadamente sin que nada me hiciera vislumbrar ni un atisbo de arrepentimiento. En cuanto cerró la puerta de su despacho, decidí ir al grano:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-He comido con Patricia, y me ha contado todo-, le dije esperando una reacción por su parte.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Se quedó a cuadros, no se esperaba que su mujer contara a nadie que su marido la había echado de su casa al descubrir que tenía un amante, y menos a mí. Sorprendido, al oír otra versión de lo ocurrido, le dije que no me podía creer que ella le hubiera puesto los cuernos y que en cambio si había visto las señales de la paliza en su cara. Sin inmutarse, abrió el cajón de su mesa y sacando un sobre me lo lanzó para que lo viera.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Eran fotos de Patricia con un tipo en la cama. Por lo visto, llevaba mas de un año sospechando sus infidelidades y queriendo salir de dudas contrató a un detective. El cual, en menos de una semana descubrió todo, con quien se acostaba y hasta el hotel donde lo hacían.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">“¡Que hija de puta!”, la muy perra, no solo se los había puesto sino que me había intentado manipular para que me cabreara con él. Hecho una furia, le conté a mi amigo como su mujer me había mentido, como me había pedido ayuda por miedo a que le diera una paliza, no podía aceptar que me hubiera intentado usar. Miguel me escuchó sin decir nada, por su actitud supe que no se había enfadado conmigo por haber dado crédito a sus mentiras, al contrario mientras yo hablaba el no dejaba de sonreir, como diciendo “fíjate con quien he estado casado”. Al terminar, con tranquilidad me contestó:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/235/50252151/50252151_005_92d7.jpg" width="460" height="791">-Esto te ocurre por ser buena persona-, mientras me acompañaba a la puerta,-pero ahora el problema es tuyo, lo que hagas con Patricia me da igual, pero lo que tengo claro es que no quiero saber nada de ella nunca mas-</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">Cuando me subí en el coche, todavía no sabía que carajo hacer, no estaba seguro de cómo actuar, lo que me pedía el cuerpo era volver a la casa y de una patada en el trasero echarla, pero por otra parte se me estaba ocurriendo el aprovechar que ella no tenía ni idea que su marido me había contado todo, por lo que podía diseñar un castigo a medida, no solo por mí sino también por Miguel. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegué a casa a la hora de costumbre, la mujer se había instalado en el cuarto de invitados, colocando en la mesilla una foto de su ex, al verla me hervía la sangre por su hipocresía, si necesitaba un empujón para mis planes, eso fue suficiente. Se iba a enterar. Me la encontré en la cocina, en plan niña buena estaba cocinando una cena espléndida, como intentando que pensase lo que había perdido mi amigo al maltratarla. Siguiéndole la corriente, tuve que soportar que haciéndose la victima, me contara lo infeliz que había sido en su matrimonio y como la situación llevaba degenerando los últimos tres años, yendo de mal en peor y que la paliza le había dado el valor de dejarle. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Pobrecita-, le dije cogiendo su mano,-no sé como pudiste soportarlo tanto tiempo. He pensado que para evitar que Miguel te encuentre lo mejor que podemos hacer es irnos unos días a mi finca en Extremadura-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su cara se iluminó al oírlo, ya que le daba el tiempo para lavarme el cerebro y que cuando me enterara de lo que realmente había ocurrido, ya estuviera convencido de su inocencia y no diera crédito a lo que me dijeran. Todo iba a según sus planes, lo que no se le pasó por la cabeza es que esos iban a ser los peores días de su vida. Esa noche llamó a sus padres, diciéndoles que no se preocuparan que se iba de viaje y que volvería en una semana.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Nada mas despertarnos, cogimos carretera y manta. Iba vestida con unos pantalones cortos y un top, parecía una colegiala, los largos años de gimnasio le habían conservado un cuerpo escultural, sus pechos parecían los de una adolescente, la gravedad no había hecho mella en ellos, se mantenían erguidos, duros como una piedra, y sus piernas seguían teniendo la elasticidad de antaño, perfectamente contorneadas. Era una mujer muy guapa, y lo sabía, durante todo el camino no paró de ser coqueta, provocándome finamente, sin que nada me hiciera suponer lo puta que era, pero a la vez buscando que me calentara. Sus movimientos eran para la galería, quería que me fijara en lo buena que estaba, que me encaprichara con ella. Nada mas salir se descalzó, poniendo sus pies en el parabrisas, con el único objetivo que mis ojos se hartaran de ver la perfección de sus formas. Poco después, se tiró la coca-cola encima, y pidiéndome un pañuelo se entretuvo secándose el pecho de forma que no me quedara mas remedio que mirar sus senos, que me percatara como sus pezones se habían erizado al tomar contacto con el hielo de su bebida. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Medio en broma le dije que parara, que me iba a poner bruto, a lo que ella me contestó que no fuera tonto, que yo solo podía mirarla como un hermano. Si lo que buscaba era ponerme a cien, lo había conseguido. Mi pene estaba gritando a los cuatros vientos que quería su libertad, ella era conocedora de mi estado, ya que la descubrí mirándome de reojo varias veces mi paquete.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Llegamos a “el averno”, la finca familiar que heredé de mi familia. La mañana era la típica de septiembre en Cáceres, calor seco, por lo que le pregunté si le apetecía darse un remojón en la piscina. Aceptó encantada yéndose a poner un traje de baño, mientras le daba las ordenes oportunas al servicio. Me quedé sin habla cuando volvió ataviada con un escasísimo bikini, que difícilmente lograba esconder sus aureolas, pero que ni siquiera intentaba tapar las rotundas curvas de sus pechos. Si la parte de arriba tenía poca tela, que decir del tanga rojo, que al caminar se escondía temeroso entre sus dos nalgas y que por delante tímidamente ocultaba lo que se imaginaba como bien rasurado sexo. Solo verla hizo que mi corazón empezara a bombear sangre hacia mi entrepierna, y que mi mente divagara acerca de que se sentiría teniendo encima.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Patricia sabiéndose observada se tiró a la piscina, manteniéndose unos minutos dando largos, pero al salir sus pezones se marcaban como pequeños volcanes en la tela. Viendo que me quedaba mirando, sonrió coquetamente, mientras me daba un besito en la mejilla. Tuve que meterme en el agua, intentando calmarme. El agua estaba gélida por lo que me contuvo momentáneamente el ardor que sentía, pero no sirvió de nada por que al salir, la muchacha me pidió que le echara crema en la espalda.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Estaba jugando conmigo, quería excitarme para que bebiera como un gatito de su mano, sabiéndolo de antemano me dejé llevar a la trampa, pero la presa que iba a caer en ella, no era yo. Comencé a extenderle la crema por los hombros, su piel era suave, y estaba todavía dorada por el verano. Al sentir que mis manos bajaban por su espalda, se desabrochó para que no lo manchara, dejando solo el hilo de su tanga como frontera a mis maniobras. Sabiendo que no se iba a oponer, recorrí su cuerpo enteramente, concentrándome en sus piernas, deteniéndome siempre en el comienzo de sus nalgas. Notando que no le echaba ahí, me dijo que no me cortara que si no le ponía crema en su trasero, se le iba a quemar. Fue la señal que esperaba, sin ningún pudor se lo masajeé sensualmente, quedándome a milímetros de su oscuro ojete, pero recorriendo el principio de sus pliegues. Mis toqueteos le empezaron a afectar, y abriendo sus piernas me dio entrada a su sexo. Suavemente me apoderé de ella, primero con timoratos acercamientos a sus labios, y viendo que estaba excitada, me puse a jugar con el botón de su clítoris, mientras le quitaba la poca tela que seguía teniendo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Su mojada cueva recibió a mi boca con las piernas abiertas, con mis dientes empecé a mordisquearle sus labios, metiéndole a la vez un dedo en su vagina. Debía de estar caliente desde que supo que nos íbamos de viaje por que no tardó en comportarse como posesa, y cogiéndome la cabeza, me exigió que profundizara en mis caricias. Mi lengua como si se tratara de un micropene se introdujo hasta el fondo de su vagina, lamiendo y mordiéndola mientras ella explotaba en un sonoro orgasmo.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignleft" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/235/50252151/50252151_007_1983.jpg" width="460" height="791">Me gritó su placer, derramándose en mi boca, ella estaba satisfecha, pero yo no, me urgía introducirme dentro de ella, y cogiendo mi pene, coloqué el glande en su entrada, poniéndole sus piernas en mis hombros. Despacio, sintiendo como cada uno de los pliegues de sus labios acogían toda mi extensión, me metí hasta la cocina, no paré hasta que la llené por completo. Ella al sentirlo, empezó a mover sus caderas en busca del placer mutuo, acelerando poco a poco sus movimientos. Era una perfecta maquina, una puta de las buenas, pero en ese momento era mía y no la iba a desperdiciar, por lo que poniéndola a cuatro patas, me agarré a sus pechos y violentamente recomencé mis embestidas. Ella seguía pidiéndome mas acción, por lo que sintiéndome un vaquero, agarré su pelo y dándole azotes en el trasero, emprendí mi cabalgada. Nunca la habían tratado así, pero le encantaba, y aullando me pidió que siguiera montándole pero que no parara de pegarle, que era una zorra y que se lo merecía. Su sumisión me excitó en gran manera, y clavándole cruelmente mis dientes en su cuello, la sembré con mi simiente. Eso desencadenó su propia uforia, y mezclando su flujo con mi semen en breves oleadas de placer se corrió por segunda vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Agotado me tumbé a su lado en la toalla, satisfecha mi necesidad de sexo, solo me quedaba mi venganza, sabiendo que me quedaba una semana, decidí dejarlo para mas tarde. Ella por su parte, tardó unos minutos en recuperarse del esfuerzo, pero en cuanto su respiración le permitió hablar, no paró, diciendo lo mucho que me había deseado esos años, pero que el respeto a su marido se lo había impedido, y que ahora que nos habíamos desenmascarado quería quedarse conmigo, no importándole en calidad de que. Le daba igual ser mi novia, mi amante o mi chacha, pero no quería abandonarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Mi falta de respuesta no le preocupó, supongo que pensaba que me estaba debatiendo entre mi amistad por Miguel y mi atracción por ella, y que al igual que yo, tenía una semana para hacerme suyo. Lo cierto es que se levantó de buen humor y riendo me dijo:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Menudo espectáculo le hemos dado al servicio-, y acomodándose el sujetador, me pidió que nos fuéramos a vestir, que no quería quedarse fría.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Entramos en el caserío, y ella al descubrir que nos habían preparado dos habitaciones, llamó en plan señora de la casa a la criada, para que cambiara su ropa a mi cuarto. María, mi muchacha, no dijo nada pero en sus ojos vi reflejada su indignación, mi cama era su cama, y bajo ningún concepto iba a permitir que una recién llegada se la robara. “Coño, esta celosa”, pensé sin sacarla de su error. Error de María y error de Patricia, mi colchón era mío y yo solo decidía quien podía dormir en él.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><img decoding="async" class="size-full alignright" src="https://cdni.pornpics.com/460/1/235/50252151/50252151_011_825b.jpg" width="460" height="791">Comimos en el comedor de diario, por que quería la cercanía de la cocina, permitiera a la muchacha el seguir nuestra conversación, y convencido que no se iba a peder palabra, estuve todo el tiempo piropeando a la esposa de mi amigo. Buscando un doble objetivo, el cabrear a mi empleada, y que Patricia se confiara. Nada mas terminar la comida, le propuse salir a cazar, me apetecía pegar un par de tiros de polvora, antes que en la noche mi escopeta tuviera faena. Aceptó encantada, nunca en su vida había estado en un rececho, por lo que recogiendo mis armas, nos subimos al land-rover. En el trayecto al comedero no dejaba de mirar por la ventana, comentando lo bonita que era la finca, creo que sintiéndose ya dueña de las encinas y los alcornoques que veía.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Durante todo el verano mis empleados habían alimentado a los guarros, en un pequeño claro justo detrás de una loma, por lo que sabía que a esa hora no tardarían en entrar o bien una piara, o bien un macho. No se hicieron esperar, apenas tuvimos tiempo de bajarnos cuando un enorme colmilludo, ajeno a nuestra presencia, salió de la espesura y tranquilamente empezó a comer del grano allí tirado. Tuve tiempo suficiente para encararme el rifle, y con la frialdad de un cazador experimentando, le apunté justo detrás de su pata delantera, rompiéndole el corazón de un disparo. En los ojos de Patricia descubrí la excitación del novato al ver su primera sangre, era el momento de empezar mi venganza y acercándome al cadáver del jabalí, saqué mi cuchillo de caza y dándoselo a la mujer, le exigí, que lo rematara. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Ella no sabía que había muerto en el acto, y temiendo que la atacara, se negó en rotundo. Cabreado la abofeteé, diciendo que no se debe hacer sufrir a un animal, por lo que recuperando el cuchillo, le abrí sus tripas sacándole el corazón. Patricia estaba horrorizada por mi salvajismo, por lo que no se pudo negar cuando le ordené que se acercara. Teniéndola a mi lado, le dije que como era su primera vez, tenia que hacerla novia, y agarrándole del pelo, le introduje su cara en las entrañas del bicho. Estaba asqueada por el olor y la sangre, pero la cosa no quedó ahí, y obligándola a abrir la boca le hice comer un trozo del corazón crudo que había cortado.</span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><span lang="ES-TRAD">La textura de la carne cruda le hizo vomitar, solo el sentir como se pegaba a su paladar le provocó las arcadas, pero cuando se tuvo que tragar la carne, todo su estomago se revolvió y echando por la boca todo el alimento que había ingerido. Yo solo observaba. Al terminar, se volvió hecha una furia, y alzando su mano, intentó pegarme. Me lo esperaba, por lo que no me fue complicado el detener su mano, e inmovilizándola la tiré al suelo. Patricia comenzó a insultarme, a exigirme que la llevara de vuelta a Madrid, que nunca había supuesto lo maldito que era. Esperé que se desfogara, y entonces me senté a horcajadas sobre ella, con una pierna a cada lado de su cuerpo, y dándole un tortazo le dije:</span></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Mira putita, nunca me creí que tu marido te maltratara-, mentira me lo había tragado por completo,- es mas, al ver las fotos tuyas retozando con tu amante, decidí convertirte en mi perrita-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Dejó de debatirse al sentir como con el cuchillo, botón a botón fui abriéndole la camisa, se paralizó de miedo al recordar como había destripado al guarro con la misma herramienta con la que le estaba desnudando. Realmente, estaba bien hecha medité mientras introducía el filo entre su sujetador y su piel, cortando el fino tirante que unía las dos partes. Su pecho temblaba por el terror cuando pellizqué sin compasión sus pezones erectos. Me excitaba verla desvalida, indefensa. Sin medir las consecuencias, le despojé de su pantalón y desgarrándole las bragas, terminé de desnudarla. Al ver que liberaba mi sexo de su prisión intentó huir, pero la diferencia de fuerza se lo impidió.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">-Patricia, hay muchos accidentes de caza-, le dije con una sonrisa en los labios,-no creo que te apetezca formar parte de uno de ellos, ahora te voy a soltar y tendrás dos posibilidades, escapar, lo que me permitiría demostrarte mi habilidad en el tiro, o ponerte a cuatro patas para que haga uso de ti-.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Tomó la decisión mas inteligente, no en vano había estado presente cuando de un solo disparo acabé con la bestia y con lagrimas en los ojos, apoyándose en una roca, esperó con el culo en pompa mi embestida. Me acerqué donde estaba, y con las dos manos le abrí las nalgas de forma que me pude deleitar en la visión de su rosado agujero. Metiéndole un dedo, mientras ella no paraba de llorar comprobé que no había sido usado aun, estaba demasiado cerrado para que alguna vez se lo hubieran roto, saber que todavía era virgen análmente, me encantó, pero necesitaba tiempo para hacerle los honores, por lo que dándole un azote le dije:</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">&#8211; Tu culito se merece un tratamiento especial, y la berrea no empieza hasta dentro de unos días-, me carcajeé en su cara, dejándole claro que no solo no iba a ser la dueña, sino que su papel era el de ser objeto de mi lujuria. </span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><!-- [if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--></span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES-TRAD" style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">El primer acto había acabado, por lo que nos subimos al todoterreno, volviendo a la casa. Esta vez fue un recorrido en silencio, nunca en su vida se había sentido tan denigrada, era tal su humillación que no se atrevía ni a mirarme a la cara. Yo por mi parte estaba rumiando la continuación de mi venganza.</span></div>
<div style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><img decoding="async" class="size-full aligncenter" src="https://cdni.pornpics.com/1280/1/235/50252151/50252151_014_faf0.jpg" width="1200" height="800"></div>
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		<title>&#8220;La guardaespaldas y el millonario&#8221; (POR LOUISE RIVERSIDE Y GOLFO) LIBRO PARA DESCARGAR</title>
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		<dc:creator><![CDATA[GOLFO]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jul 2026 08:12:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[LIBROS]]></category>
		<category><![CDATA[GOLFO]]></category>
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					<description><![CDATA[Sinopsis: Cuando el General Jackson contactó con Sara Moon para que se reincorporara al servicio activo, no sabía como esa misión iba a cambiar la vida de esa ex marine. Acostumbrada a la vida militar,no le gustó el tener que proteger la vida de un playboy pero sabiendo que era el único modo de volver a sentirse una soldado, aceptó como mal menor el convertirse en guardaespaldas de un sujeto que pensaba con y para su bragueta. Tal y como había previsto al conocer a su protegido, saltaron chispas porque no en vano David Carter III representaba todo lo que [&#8230;]]]></description>
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<figure class="wp-block-image"><a href="https://www.amazon.es/dp/B072YZ2FYC"><img decoding="async" width="1024" height="300" src="http://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/LA-GUARDAESPALDAS-2-1024x300.jpg" alt="" class="wp-image-18422" srcset="https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/LA-GUARDAESPALDAS-2-1024x300.jpg 1024w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/LA-GUARDAESPALDAS-2-300x88.jpg 300w, https://pornografoaficionado.com/wp-content/uploads/2019/02/LA-GUARDAESPALDAS-2-768x225.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>


<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 18pt;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">Sinopsis:</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Cuando el General Jackson contactó con Sara Moon para que se reincorporara al servicio activo, no sabía como esa misión iba a cambiar la vida de esa ex marine. Acostumbrada a la vida militar,no le gustó el tener que proteger la vida de un playboy pero sabiendo que era el único modo de volver a sentirse una soldado, aceptó como mal menor el convertirse en guardaespaldas de un sujeto que pensaba con y para su bragueta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como había previsto al conocer a su protegido, saltaron chispas porque no en vano David Carter III representaba todo lo que ella odiaba.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La opinión del millonario sobre ella tampoco era mejor porque el disfraz de muñequita oriental no le engañaba y la veía como un espía del gobierno&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Louise Riverside y Golfo se unen para daros a conocer este libro que sin duda os subirá la temperatura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial black,sans-serif; font-size: 24pt;">Bájatelo pinchando en el banner o en el siguiente enlace:</span></p>
<p><span style="font-size: 18pt;"><a href="https://www.amazon.es/dp/B072YZ2FYC">https://www.amazon.es/dp/B072YZ2FYC</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong><span style="font-family: georgia, palatino, serif;">PARA QUE PODÁIS HACEROS UNA IDEA OS INCLUYO LOS DOS PRIMEROS CAPÍTULOS:</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"><strong>CAPÍTULO</strong> 1.―</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Al despertar esa mañana, la Comandante retirada de los marines, Sara Moon abrió las cortinas de su habitación y descubrió que pese a las funestas predicciones del hombre del tiempo, esa mañana lucía un sol espléndido en Nueva York. Cómo quería aprovecharlo y no tenía nada qué hacer hasta el día siguiente, decidió ejercitar su cuerpo por el Central Park.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde que la habían invitado a abandonar voluntariamente su carrera militar, se había impuesto un régimen de ejercicio que haría palidecer a cualquier deportista de élite. Todas las mañanas corría diez kilómetros, nadaba otros dos y terminaba con una dura sesión en el gimnasio porque no quería perder la forma física que obtuvo por su paso en esa fuerza de la armada americana. No en vano durante esos años, su nombre siempre había estado asociado a las mejores marcas en la mayoría de las disciplinas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por eso, abriendo la ducha dejó caer el coqueto camisón de encaje que le había regalado un antiguo novio y mientras el agua se caldeaba, se quedó mirando en un espejo. Con satisfacción comprobó que pese a sus treinta años sus pechos conservaban la dureza de los quince sin que hubiese hecho mella en ellos la edad. Contenta se giró para comprobar que sus nalgas seguían siendo el objeto de deseo del género masculino y por eso no pudo más que sonreír al espejo cuando la imagen que este le devolvía era el de un trasero estupendo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Tengo que reconocer que para ser una vieja, estoy buenísima”, pensó recordando que tras el fracaso de su última acción de combate sus superiores la habían acusado que había perdido los reflejos y el instinto que la habían hecho famosa en esos círculos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Hijos de perra! La incursión estaba mal planteada desde el principio y fue gracias a mí que pudimos salir de ese infierno con pocas bajas», refunfuñó cabreada al rememorar el consejo de guerra del que había sido objeto y del que su porvenir en el ejército había quedado maltrecho aunque hubiera salido exonerada de todos los cargos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Bajo la regadera, se puso a pensar en los buenos momentos. Involuntariamente a su mente acudió el recuerdo del Capitán Stuart y deseó que se estuviera pudriendo en algún lugar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Ese cabrón me dijo que me amaba y tres meses después se casó con otra», masculló para sí mientras se enjabonaba.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aun despechada, dejó que su imaginación volara y fueron las manos de ese morenazo las que amasaran sus senos mientras distribuía el gel por su piel. Sin darse cuenta la calentura fue incrementándose en su interior y solo se percató de su estado cuando al pasar sus dedos por uno de sus pezones lo encontró duro y sensible.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asustada por lo excitada que estaba sin motivo, se aclaró y salió de la ducha. Ya de vuelta en su habitación y mientras elegía el top y las mallas que se iba a poner, se fue tranquilizando y por eso al salir a la calle, volvía a ser la mujer segura de la que estaba tan orgullosa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su diminuto apartamento estaba a cinco manzanas del parque Central y mientras corría hacía allí, las miradas y los cuchicheos que despertó a su paso, solo confirmaron su autoestima.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Qué les follen a esos gerifaltes! ¡Hay vida tras la Navy!», murmuró sin llegárselo a creer al entrar por la puerta que daba a Columbus Circle, más conocida por Merchants’ Gate.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de empezar a estirar cuando se fijó que un gigante de raza negra no le perdía ojo mientras disimulaba calentando a cincuenta metros escasos de ella. Nada más verlo comprendió que cincuentón tenía entrenamiento militar por el modo en que se movía.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Aunque se ponga un smoking, no puede disimular que es un soldado», sentenció mientras intentaba centrarse en el ejercicio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa idea le preocupó, temiendo que su pésimo balance afectivo se debiera a parecer una gladiadora en vez de una mujer Era consciente de tener un cuerpo atlético producto de entrenamiento pero siempre había pensado que no había perdido su femineidad sino todo lo contrario y que estaba dotada de un par de pechos de ensueño, de esos que nada más contemplarlos cualquier hombre desea hundir la cara en su canalillo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Menos mal», suspiró aliviada al mirar hacía su alrededor y comprobar que al menos media docena de corredores la miraban embelesados.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su lado coqueto la hizo exhibirse ante sus admiradores y aprovechando que estaba haciendo una serie de sentadillas, les lució la perfección de su trasero. Los tipos en cuestión se quedaron apabullados al contemplar los duros glúteos de la exmilitar, convencidos que pocas veces tendrían la oportunidad de admirar algo tan espectacular.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Babosos, me ven como una presa y sin saber que podría matarlos usando solo mi mano izquierda», ventiló justo cuando se daba cuenta que el enorme afroamericano miraba divertido la escena.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de olvidarlo pero sobretodo de liberarse de su examen, salió corriendo por una de las veredas. Inicialmente imprimió a su paso un trote lento, sabiendo que a cada zancada sus pechos rebotaban suavemente bajo su top, dando a su carrera una sensualidad sin límites.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Joder, las veces que pillé a un recluta mirándome las tetas», mientras incrementaba su velocidad, rememoró que gran parte de los problemas que había tenido en su unidad se debían a su belleza. Belleza de la que ni siquiera sus mandos habían sido inmunes. Aunque tenía muchas virtudes, era incapaz de reconocer que podían tener razón.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sabía que era políticamente incorrecto siquiera el mencionarlo pero también que no era menos cierto que en su presencia sus subalternos se esmeraban en impresionarla por la atracción física que sentían hacia ella. Solo hubo un superior que tuvo el suficiente valor para abordar el tema y su reacción fue mandarle al hospital con una nariz rota.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Se lo merecía el cretino», no dudó en sentenciar cabreada justo cuando se dio cuenta que el militar que la había estado observando seguía su estela.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese descubrimiento no le preocupó al creer que ese sujeto era un admirador con ganas de entablar contacto por lo que incrementó la cadencia de su marcha, convencida que no aguantaría el ritmo. Durante media hora, su acosador se mantuvo a escasos cincuenta metros de ella pero quizás por agotamiento o quizás porque se había ya aburrido de perseguirla, al dejar el camino principal y adentrarse en una senda secundaria le perdió de vista.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Otro inútil», murmuró más tranquila al verse corriendo sola.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mandando al negrazo al baúl de los recuerdos, durante hora y media, dejó salir su frustración bajo el amparo de los árboles hasta que ya sudada decidió que era suficiente y que se merecía un buen desayuno. Cumpliendo con su rutina diaria se acercó a un restaurante italiano que había en la calle 68. Una vez allí, pidió al camarero un café y un par de huevos con los que reponer fuerzas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera había podido siquiera probar lo que había pedido cuando de improviso vio entrar por la puerta al enorme militar que la había seguido por el parque. Su sorpresa se incrementó al comprobar que venía vestido de uniforme y que por sus galones no era el soldado raso que había supuesto sino un almirante.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Qué coño hace aquí!», exclamó mentalmente al darse cuenta que se dirigía hacia ella, luciendo una sonrisa. Su mal humor alcanzó cuotas insospechadas cuando sin pedir su permiso, ese sujeto se sentó en su mesa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Estoy esperando a mi marido― mintió molesta al ver invadido su espacio vital.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Nunca ha estado casada y su última relación conocida fue hace más de tres años― respondió el sujeto mientras acomodaba su trasero frente a ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La ex Comandante Moon comprendió que esa visita no tenía nada de casual y sin permitir que ese hombre pudiera darse cuenta de su nerviosismo, decidió tomar el toro por los cuernos y directamente le soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ya que ha decidido joderme la mañana, al menos podría tener la educación de presentarse.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su exabrupto no tuvo el efecto deseado y en vez de cabrear a su interlocutor, muerto de risa, este contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Soy el Almirante Jackson. Me habían avisado que no me dejara engañar por su fachada de niña buena porque en realidad era una impertinente pero he descubierto que se quedaban cortos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque esa respuesta la dejó desconcertada, rápidamente se recuperó y mostrando que quien se lo dijera se había quedado corto, dando a su voz un tono lleno de desprecio, comentó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ahora me va a decir que soy su dulce princesa y que está dispuesto a bajarme la luna.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El ataque desesperado de esa mujer le hizo gracia y soltando una sonora carcajada que enmudeció al resto de los presentes, respondió:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Por nada del mundo me pondría en peligro echándole los tejos porque a pesar de sacarle más de cincuenta kilos, me consta que en un enfrentamiento directo me haría papilla.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Entonces a qué ha venido?― preguntó más intranquila de lo que le gustaría reconocer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El gigantesco almirante sacó de su maletín unos papeles y poniéndoselos en la mesa, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― A sacarla del retiro…― y dándole unos papeles prosiguió diciendo: ―lea a qué se va a comprometer y si acepta la misión, volverá al servicio activo con el grado de capitán.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Volver a la Navy era lo que más deseaba en el mundo, pero aun así leyó el documento con recelo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No parece una broma», pensó ilusionada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cómo no era tonta, supo que tras esa oferta tenía que haber trampa. Aunque en un principio dudó si aceptar ese ofrecimiento, la franqueza que ese militar demostró cuando le interrogó sobre los motivos que le hacían a ella candidata a ese puesto, Jackson ahuyentó sus reticencias. Ya que sin andarse con lindezas ni otras florituras, ese alto funcionario le espetó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Necesitamos un arma letal, bajo el disfraz de una belleza indecente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Me está llamando indecente?― protestó la mujer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Para nada, usted ha demostrado siempre una lealtad inquebrantable a su país. Lo que es indecente son los pensamientos que provoca entre los que la ven― refutó tranquilamente e insistiendo en la idea, prosiguió sin cortarse: ―Señorita Moon, trabajará infiltrada en un ambiente lleno de mujeres bellísimas. Queremos que nadie se pueda imaginar que tras ese cuerpo se esconde una agente del gobierno.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que no tuviera reparos en hablar así de ella, le satisfizo al comprender que no se andaba por las ramas y que pese a ser hombre, no se veía afectado por ella. Por ello, antes de dar su brazo a torcer y enrolarse en esa locura, únicamente preguntó quién era el objetivo pensando que le estaban encomendando eliminar al alguien molesto para el gobierno.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Se equivoca― le corrigió el que ya se consideraba su superior al leerle los pensamientos― su misión no consiste en matar a nadie sino en proteger a dos sujetos cuyas vidas son vitales para los intereses de nuestro país.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque no se veía como guardaespaldas, esa novedad en su carrera le interesó y como eran dos, supuso que era un matrimonio las personas cuyo bienestar debía de salvaguardar. Por ello no esperó a que su interlocutor terminara para interrogarle por su identidad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Nuevamente se equivoca, uno es un potentado pero el otro es su hija, una preciosa niña de siete años.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si ya estaba alucinada por el tipo de misión que le estaba ofreciendo, su zozobra se incrementó cuando, en un papel que el almirante le pasó, leyó el nombre del magnate que necesitaba protección:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― David Carter III.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estuvo a punto de negarse al conocer que una de las personas a la que debía de cuidar era ese consumado Don Juan cuyas fotos llenaban los tabloides de medio mundo, pero entonces el avispado jefazo se anticipó a ella diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Antes que conteste, quiero que sepa que ese hombre no ha dudado en poner en peligro la vida de su hija y la de él, colaborando con el presidente para revelar una conspiración que quiere apropiarse de los secretos militares de nuestro país.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sara no esperaba que ese playboy se sacrificara por nada que no estuviera relacionado con su bragueta por lo que asumiendo que si un ser tan detestable como él era capaz de dar ese paso, decidió que ella dejaría al lado sus prejuicios y aceptaría el puesto. Por lo que haciendo caso omiso a la opinión que tenía de los de su especie, cerró el trato con el militar diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Quiero que antes de ser infiltrada, mi ascenso sea firme y cualquier mancha sea borrada de mi expediente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Así será― respondió dando por cerrada esa reunión.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Una semana había pasado desde que el almirante le había abordado en un restaurante para proponerle que entrara en una unidad secreta bajo su mando y que dependía jerárquicamente del secretario de defensa sin ningún otro intermediario. Semana que le resultó un infierno porque una vez había accedido a proteger a David Carter y antes siquiera de conocer a su protegido se había tenido que someter a un entrenamiento que dejaba en ridículo al régimen que tuvo que soportar para convertirse en marine.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque el propio Jackson le había anticipado que debía de aprender a comportarse como un miembro de la alta sociedad para que su presencia al lado de ese tipo pasara desapercibida, nada de su pasada formación le había preparado para soportar las exigencias de Emmanuel Valtierre, su maestro en esas lides.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía recordaba su llegada al estudio de ese modisto. Como la mayoría de los días, ese día al levantarse se puso un chándal y unas zapatillas. Ese fue su primer error porque el estilista al comprobar que su alumna había aparecido vestida así, puso el grito en el cielo, diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Me prometieron que me mandaban un diamante en bruto y me encuentro una mezcolanza de rollito de primavera con salsa teriyaki― si ya fue bastante bochornoso que aludiera sus orígenes orientales al criticarla, más lo fue escucharle decir: ― Por favor, desnúdese. Su indumentaria ofende mi vista.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aguantando las ganas de saltar sobre su cuello, la flamante capitán olvidó sus recién estrenados galones y sin gracia alguna se despojó de su indumentaria deportiva. El amanerado cuarentón teatralmente se tiró de sus escasos pelos al observar la lencería de su supuesta pupila y en plan histérico, le espetó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Nunca he visto algo tan basto, sus bragas parecen estar hechas de esparto. Señorita, ¿acaso compra su ropa interior en el mercado de segunda mano?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Indignada con el que se suponía que le iba a enseñar buenos modales, la militar se tuvo que morder la lengua para no mandarle a la mierda y con un tono sumiso que hasta ella le sorprendió, le prometió que al día siguiente vendría equipada con otro clase de lencería.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Emmanuel al oírla, abrió un cajón y sacando un conjunto de su interior, se lo dio diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― A partir de hoy, olvídese de lo que tiene en su armario. Soy un profesional y no puedo soportar que alguien que está bajo mi mando, lleve prendas que no se las pondría ni a mi perro.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante unos segundos, Sara no supo que decir. Para ella, ni una puta se pondría algo tan provocativo como el sujetador y el tanga que tenía en sus manos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿A qué espera?― la azuzó chillando histéricamente el modisto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con sus mejillas coloradas por la ira, la treintañera se despojó rápidamente del top deportivo que llevaba y eso en vez de complacer al histriónico sujeto, lo encolerizó y acercándose a su lado, le gritó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Parece un camionero. Una dama se desnuda siempre como si tuviera enfrente a un hombre que desea seducir, sin importar si está sola o frente a una multitud. Vuélvaselo a poner y ahora por favor, piense que soy alguien al que quiere llevarse a la cama.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Antes de acostarme con usted, me tiro a su perro― ya fuera de sí, le contestó: ―pero si quiere que me comporte como una stripper, sé hacerlo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin sentirse ofendido, el sujeto la contestó volviendo a hacer referencia a su raza:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― En eso me parecemos, yo me haría el harakiri antes de permitir que una paleta como usted, me pusiera la mano encima.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Mi apellido es chino, no japonés― refutó la mujer tratando de poner en cuestión la cultura de su mentor.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Todos los amarillos sois iguales, quitando a Miyake, no conozco a nadie de ojos rasgados que tenga el mínimo gusto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No queriendo que el racismo militante de ese capullo entorpeciera su misión, Sara se abstuvo de contestar y ante el escrutinio del homosexual, dejó caer los tirantes del sujetador mientras comenzaba a menear su trasero. Impávido a sus encantos, Emmanuel siguió con atención el modo en que se desabrochada por delante los corchetes de esa prenda. Pero una vez, la militar se había quedado desnuda de cintura para arriba, se atrevió a decir:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Mejor… ahora al menos, sé que es capaz de calentar a un agricultor.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual, le ordenó que se terminara de desvestir y que se pusiera el conjunto que él le había dado. Convencida que la razón de ese comportamiento era ponerla a prueba, casi bailando dejó caer sus bragas y tratando de dotar a sus movimientos de toda la sensualidad que pudo se engalanó con esa escandalosa ropa interior.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Va mejorando― indicó sin demasiado entusiasmo el estilista y cogiéndola del brazo, la llevó frente a un espejo – pero tiene mucho que aprender.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual y sin mediar una advertencia por su parte, Emmanuel metió sus manos dentro de su sujetador y le colocó los pechos mientras le decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ya que tiene una delantera aceptable es importante que aprenda a sacarle provecho. Para empezar, debe usar las copas para maximizar el canalillo entre sus miserias porque eso es lo primero que mira un hombre.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba a punto de protestar por ese manoseo cuando de pronto, ese cerdo le regaló sendos pellizcos sobre sus areolas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Qué coño hace! ¡Me ha hecho daño!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin perder la compostura, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Enseñarle un truco. Las modelos para estar más atractiva se aprietan los pezones o bien se echan un gel con efecto frio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Podía haber usado la crema en vez de pellizcarme las tetas― replicó encolerizada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Lo sé pero hubiera sido menos divertido― muerto de risa, el antipático sujeto contestó mientras descargaba un azote sobre una de sus nalgas: ―Ahora vamos con tu postura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soñando con descerrajarle un tiro entre los ojos, Sara no dijo nada al ver que ese tipejo se agachaba a sus pies y con ningún tipo de tacto, la obligaba a adelantar unos centímetros su pie derecho.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Porque es marica, si no pensaría que este malnacido está aprovechando para meterme mano», pensó al sentir como con las manos le rectificaba la postura separándoles las piernas, poniéndole la espalda recta e incluso forzando sus hombros hacia atrás para que sacara pecho.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Aunque eres un poco sosa, podré convertirte en una puta guapa― la espetó tras examinarla nuevamente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese insulto en vez de contrariarla, la alegró porque escondía un piropo. Si alguien tan perfeccionista como ese modisto creía que tenía suficiente materia prima para trabajar, de manera implícita estaba alabando su belleza. Aun así no se pudo contener y demostrando su proverbial mala leché, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Si quiero vender mi cuerpo, no creo que usted sea mi cliente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa andanada no surtió los efectos deseados porque alejándose un par de metros, Emmanuel contraatacó diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Evidentemente, lo último que haría sería gastar mi dinero contigo… sobre todo después de haber visto la selva que luces en la entrepierna. Para esta tarde, quiero verlo recortado casi por completo. Una pelambrera así puede estar bien vista en un cuartel pero no en mis círculos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Váyase a tomar por culo! ¡Gilipollas!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Lo haré, bonita, en cuanto consiga hacer que parezcas presentable.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sara, con gran disgusto por su parte, comprendió que el estilista había conseguido en media hora sacarle de las casillas:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No es posible que me haya dejado alterar así por este mamón», pensó mientras intentaba tranquilizarse. No entendía como habiendo soportado el durísimo adiestramiento de la base Pendleton sin perder el control, en apenas treinta minutos, había caído tan bajo de insultar a su instructor. « Si esto llega a ocurrirme allí, hubiese terminado con una mancha en mi expediente».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por ello, muerta de vergüenza, pidió perdón. Emmanuel Valtierre se tomó la disculpa con sorna y haciendo como si nada hubiese ocurrido, preguntó a la militar si sabía andar con tacones. Aleccionada por la pasada experiencia Sara respondió que creía que sí, al no estar segura que su manera de moverse gustara al tipo aquel.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ahora lo comprobaremos― contestó poniendo es sus manos unos impresionantes zapatos de aguja con más de diez centímetros de tacón.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si la primera fase había sido insoportable, esta segunda le resultó más complicada porque a la vergüenza de caminar sobre esos zancos casi desnuda, se incrementó al verse obligada a mostrar sutileza en cada paso.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Olvídese de su pasado, tiene que parecer delicada para diferenciarse de la plebe. Una dama es más peligrosa cuanto más indefensa parece.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esas ideas chocaban frontalmente con su adiestramiento y por ello le resultó en extremo complicado, aparentar lo que no era. Desde la adolescencia Sara había tenido que luchar para reprimir su faceta femenina para que le tomaran en cuenta y ahora el modisto le exigía que meneara su pandero como una furcia.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Coloca un pie delante del otro y camina dando pasos largos&#8230;imagina que estás caminando sobre una cuerda― le gritaba Emmanuel desde una silla― mantén un pie delante del otro para hacer que tus caderas se balanceen.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Le parece fácil al cretino», murmuró para sí al sentir que perdía el equilibrio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Muéstrate coqueta. Cuando la gente piense que eres una fulana inalcanzable, se lanzarán a tus pies. Mantén el cuerpo relajado y los hombros hacia atrás, ¡no es tan difícil!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para entonces, Sara había asumido que debía obedecer a su maestro y casi sin darse cuenta se empezó a percatar que se sentía más segura haciéndolo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Coño, funciona. Ya no parezco un pato mareado», se dijo incrementando el ritmo de las zancadas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Emmanuel debió de pensar lo mismo porque interrumpiendo esa etapa de la instrucción, hizo que la capitana le acompañara a una habitación anexa. Ante su sorpresa, la hizo pasar a una enorme estancia que parecía una tienda de prêt―à―porter por la barbaridad de vestidos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Estás viendo mis joyas, las prendas que llevo atesorando durante años y que solo presto a mis más íntimas amigas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No se había repuesto todavía de la impresión de ver toda esa ropa cuando el modisto comenzó a revisar las perchas para acto seguido lanzarle en los brazos todo tipo de vestidos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Y esto?― preguntó.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― William quiere que parezcas una modelo y viendo la ropa que has traído, la única forma que lo consigas es eligiendo personalmente tu vestuario.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A Sara le resultó inverosímil que ese tarado se refiera al almirante Jackson usando su nombre de pila pero se abstuvo de hacer ningún comentario y con creciente incredulidad fue sosteniendo el ajuar que tendría que lucir durante su misión…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">CAPÍTULO 2.―</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa mañana los rayos de sol matutino colándose por la ventana de su apartamento despertaron a Sara antes de tiempo. Era demasiado pronto para comenzarse a preparar por lo que intentó volver a conciliar el sueño. La importancia de la entrevista que tendría ese día no la dejaba dormir y por eso se dedicó a pensar en el tipo de instrucción que había tenido que soportar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Quieren que convertirme en una muñeca de porcelana», protestó para sí al recordar las enseñanzas de Valtierre.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Seguía indignada por la humillación que sufrió al negarle ese hombre cualquier tipo de atractivo. Hasta conocerle se sabía atractiva pero los menosprecios que había recibidos habían hecho tambalear su autoestima.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Ese desgraciado se equivoca, puedo seducir a cualquier hombre y ¡no solo a aldeanos!», murmuró mientras buscaba otra postura.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su irritación era mayúscula, le molestaba sobretodo la dureza con la que había valorado su femineidad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Una marimacho se esconde los pechos», sentenció al tiempo que a modo de auto confirmación llevaba sus manos hasta ellos, «yo estoy orgullosa de los míos».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Queriendo reafirmar sus pensamientos, introdujo sus dedos bajo el top del pijama y se los empezó a acariciar mientras se decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Todos mis amantes babeaban al verme desnuda».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin buscar voluntariamente que su mente empezara a divagar, se puso a rememorar una de tantas noches que había pasado con Anthony, otro capullo egoísta pero magnífico amante.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Él sí sabía valorar mis tetas», refunfuñó al recordar la capacidad amatoria de ese italoamericano y en las horas que se podía pasar mamando de ellas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su relación había sido corta pero intensa y aunque habían terminado mal, todavía echaba de menos el ansia con el que ese hombre mordisqueaba sus pezones. Los mismos pezones que en ese momento se estaba pellizcando sin darse cuenta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Me volvía loca la forma en la que usaba su lengua», rememoró.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al sentir que entre sus piernas comenzaba a sentir calor, por un momento su mente luchó contra la creciente excitación de la que ya era plenamente consciente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Estoy cachonda», sentenció al comprobar que su respiración se agitaba y que no podía dejar de acariciarse los pechos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su cerebro le mandaba órdenes contradictorias. La parte racional le impelía a levantarse mientras que el resto le suplicaba ceder y entregarse al placer. Sabiendo que al terminar se sentiría mal, comprendió que su cuerpo había optado por lo segundo al darse cuenta que involuntariamente había juntado sus piernas y decidiendo por ella, sus muslos habían empezado a rozarse uno contra otro.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Tengo que relajarme, estoy muy tensa», se justificó mientras dejaba que una de sus manos calmara el escozor que sentía en esa zona.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El mimar con sus dedos sus labios por encima de las bragas, lejos de ahuyentar su calentura, la incrementaron y a consecuencia de ello, surgió el primer gemido de su garganta. Lo que en un principio había sido un pequeño fuego se convirtió en un feraz incendio que amenazaba con carbonizar su cuerpo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Dios!― aulló descompuesta al saber que no había marcha atrás y que irremediablemente terminaría masturbándose.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante un instante pensó en darse una ducha pero comprendió que era tal su ardor que de nada serviría y que lo único que conseguiría sería usar el mango de la alcachofa para aliviar su deseo. Convencida que debía quedarse en la cama y darse prisa en correrse, se quitó la braguita que tanto le estorbaba para a continuación aumentar la presión de sus dedos sobre el erecto botón que emergía entre sus pliegues.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Anticipando el placer que iba a sentir, su espalda se arqueó mientras la mano que conservaba libre se aferraba al gurruño que ya eran sus sábanas, dando inicio a un lento baile en el que su cuerpo buscaba asimilar las sensaciones que le llegaban de sus neuronas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Tengo calor», sentenció al notar que le sobraba toda la ropa y a pesar que esa mañana hacía fresco en su habitación se quitó el pijama y ya desnuda reinició sus caricias.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Abriendo los ojos, se quedó impresionada con la dureza que mostraban sus pezones. Queriendo comprobar hasta donde estaban de excitados se dio un pequeño pellizco en el izquierdo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ummm― sollozó al experimentar entre sus piernas un hachazo de placer que la dejó todavía más insatisfecha.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mordiéndose los labio, incrementó la presión de sus dedos sobre la areola, sintiendo que en su interior se iba acumulando la tensión y que no tardaría en explotar. Mientras esa mano estrujaba su pecho sin piedad con la otra sometió a su sexo a una dulce pero intensa tortura que solo podía tener un final.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Me corro!― gritó al ver su cuerpo sacudido por unas virulentas descargas eléctricas que naciendo en su vulva se extendían hacia arriba convirtiendo su mente en un torbellino de placer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Saboreando cada una de esas andanadas, Sara siguió forzando la integridad de su sexo con sus yemas hasta que derrotada y satisfecha, su cuerpo le informó que no podía más.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entonces y solo entonces, con un leve sentimiento de culpa, la oriental se metió a duchar con el convencimiento que desgraciadamente una vez había abierto la espita, le resultaría difícil de cerrar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Necesito un hombre en mi vida, esto no puede continuar así», decidió abochornada mientras abría el grifo del agua caliente…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Frente al edificio donde Jackson le presentaría al magnate, la capitana Sara Moon se sentía fuera de lugar en el elegante traje de ejecutiva que Valtierre había seleccionado para la ocasión. Demasiado estrecho para su gusto, no podía negar que el tejido era primoroso ni que le sentaba como un guante. Lo que le jodía realmente era haber accedido a que el amanerado le eligiera también un tanga que se le clavaba entre las nalgas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No entiendo qué necesidad tengo de llevar algo tan incómodo», protestó en el ascensor que le llevaba a la oficina del almirante, recordando lo tentada que estuvo esa mañana de ponerse un culotte.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En la intimidad de ese cubículo y aprovechando que nadie podía verla, se acomodó la molesta prenda con la mano. Al hacerlo, sonrió al pensar en la bronca que el estilista le echaría si la hubiese pillado y de mejor humor, informó a la secretaria de ese mandamás que tenía una cita con su jefe.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Señorita, ¿a quién anuncio?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para Sara fue una novedad que esa sargento, más que acostumbrada a ver desfilar por su puerta a cientos de militares al día, no identificara en ella a un miembro de la armada, porque de haberlo supuesto jamás le hubiese llamado señorita sino señora.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Ha pensado que soy una civil», se dijo mientras la informaba que era la capitana Moon.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La asistente al darse cuenta que había metido la pata y que la mujer que tenía frente a ella tenía un rango superior al suyo, se cuadró al tiempo que le pedía disculpas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Descanse sargento― murmuró satisfecha porque una vez lo había asimilado, comprendió que su disfraz funcionaba y que si una experta había sido incapaz de reconocer a una colega, el resto de los mortales tampoco lo haría.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Constató que estaba en lo cierto al entrar en el despacho de gigante porque al contrario que la primera vez, su superior no pudo dejar de recorrer su anatomía con su mirada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Sara, está usted guapísima. ¡Me ha costado reconocerla!― comentó mientras disimuladamente le echaba una última ojeada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Impresionada porque alguien tan adusto como William Jackson se permitiera por unos segundos que el hombre que había en su interior sustituyera al funcionario, lo saludó marcialmente mientras en su mente achacaba ese comportamiento a las extensiones que el día anterior un carísimo peluquero había colocado sobre su corta melena. El modisto había sentenciado que llevaba un peinado anticuado y pensando que su obra estaba incompleta sin esa última pincelada, la había llevado al local donde trabajaba un artista, especializado en dotar a las estrellas de cine de espectaculares cabelleras.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Gracias, mi almirante― contestó lacónicamente no queriendo parecer complacida pero sin que le hubiese molestado ese piropo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llamándola a su mesa, Jackson olvidó esa momentánea flaqueza al ponerse a revisar con ella los detalles de la misión donde ella debía de aparentar ser una de las últimas conquistas del mujeriego para que su presencia pasara desapercibida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Esta noche se presentará con él en una fiesta y hará creer a todos que David la ha seducido porque a partir de mañana, será vox populi que vive con él en la mansión Carter― informó el gigantón poniendo fecha de inicio a su tarea: –Como no tenemos la seguridad de quién puede estar involucrado en el complot contra él y su hija, solo David sabrá de usted y de su función.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Almirante, me imagino que el sr. Carter debe de contar con personal de seguridad. De ser así, se enterarán que no soy una de sus pilinguis. Es imposible que no se den cuenta― discrepó la capitán.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Por eso no se preocupe, es lo suficientemente bella para qué cuando empiecen a sospechar ya hayamos detenido a los culpables― comentó mencionando nuevamente sus atributos― su deber es estar siempre a su lado para que si surgen problemas, pueda resolverlos sin poner en cuestión su tapadera.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Para que no se mosqueen, tendrían que verme dormir en su cama», masculló interiormente, sin decirlo de viva voz no fuera a ser que Jackson le obligara a hacerlo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Otra cuestión que le incomodó fue el tema del armamento que iba a disponer porque pese a que tendría en su habitación todo un arsenal, cuando saliera con el magnate, solo podría llevar una Glock 26.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Si eso es un juguete!― protestó conociendo perfectamente que era una pistola de diez tiros y medio kilo de peso― ¡necesito mayor potencia de tiro!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su superior se sacó su pistola reglamentaria, una Beretta M9A1 y poniéndosela en la mano, preguntó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Me puede explicar donde se escondería esta pistola en un traje de fiesta?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No pudo y por ello, no le quedó otra opción que aceptar las órdenes sin rechistar y guardarse el orgullo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Será insuficiente si algún día la saco», murmuró justo cuando la secretaria estaba informando a su jefe que la visita que esperaban, habían llegado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Qué pase!― replicó el gigantón.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Creyendo que su tiempo había terminado, Sara se levantó para irse cuando vio que el hombre que entraba era el sujeto al que iba a proteger.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Es Carter», dijo mentalmente mientras examinaba al recién llegado con interés. «No está mal», tuvo que reconocer al comprobar su atractivo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El recién llegado también la miró pero en su caso con auténtica lascivia, no dejando un centímetro de su piel sin auscultar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Será idiota», sentenció al sentirse violada por Carter.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cumpliendo con la idea que tenía preconcebida de él, el recién llegado no se cortó a la hora de recrear su mirada en el pecho de la capitana. El cabreo de Sara se incrementó exponencialmente cuando escuchó que Carter decía a su jefe:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― William, cacho mamón, ¿dónde te has agenciado a esta muñequita oriental?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El almirante soltó una carcajada al escuchar como se había referido a su subalterna y señalando a la aludida, contestó mientras se secaba las lágrimas de los ojos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― David, te presento a la capitana Moon, tu futura guardaespaldas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por primera vez en mucho tiempo, esa respuesta dejó sin palabras a David Carter, el cual durante un momento pensó que le estaba tomando el pelo porque la mujer que tenía enfrente parecía una modelo de lencería.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― No te creo. Es imposible que esta preciosidad sea lo que me has prometido.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sacando su expediente, Jackson empezó a leer:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Sara Moon, nacida el 23 de febrero de 1987. Misiones realizadas: 43. Bajas confirmadas: 25. Experta en kárate, kendo y taekwondo. Mejor disparo homologado: 2.633 metros. Idiomas…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Para! ¡Para! Ya es suficiente― interrumpió el magnate y mirando a la militar, dijo a su amigo: ―porque tú lo dices pero jamás hubiese supuesto que esta belleza era capaz de usar algo que no fuera el secador de pelo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Herida en su orgullo y rompiendo su silencio, Sara comentó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Señor Carter, he contado en esta habitación treinta y dos objetos mortales con los que podría matarlo sin tener que acercarme a usted.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La incredulidad que mostró al oír esa advertencia tuvo su justo castigo al momento, porque de pronto vio volar un objeto a escasa distancia para inmediatamente escuchar un ruido sordo muy cerca de su propia oreja. Al girarse para ver qué había ocurrido, horrorizado, descubrió uno de los zapatos de la mujer clavado en el respaldo de su silla.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― De haber apuntado a su frente, en este momento habría un imbécil menos sobre la tierra― murmuró mientras con una sonrisa lo recogía y se lo volvía a poner.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El almirante que desconocía las intenciones de Sara gritó hecho una furia:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Capitán, ¡modere su lenguaje!</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La oriental sabía que se había pasado dos pueblos y que su superior tenía toda la razón para reprimirla por su comportamiento. Cuando estaba a punto de reconocer su error y pedir perdón, el agredido se puso a reír a carcajadas mientras decía:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― No recuerdo cuantos años hace que una monada no consigue sorprenderme y no me avergüenza reconocer que me has cogido desprevenido― tras lo cual y dirigiéndose al marino, comentó descojonado: ― William, he estado a punto de cagarme en los pantalones.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que ese hombre se tomara ese altercado en plan de guasa, en vez de montar un escándalo, tranquilizó al militar pero aun así y clavó sus ojos en su subordinada, exigiendo una rectificación. La capitana decidió que su misión era proteger a ese individuo por lo que debía de disculparse y mostrando un arrepentimiento que no sentía, se excusó diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Señor Carter, mi intención no fue molestarle sino hacerle ver de una forma gráfica que estoy suficientemente preparada para responder ante cualquier ataque dirigido contra usted o contra su hija.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El magnate aceptó las razones esgrimidas con una sonrisa y dejando el tema aparcado, quiso saber cuándo Sara iba a empezar a hacerse cargo de su seguridad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Hemos pensado que se traslade hoy mismo a tu casa y para hacer creíble su presencia a tu lado, que te acompañe esta noche a la recepción del St. Regis como si fuera una de tus amigas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sonriendo y mientras recogía su maletín, David Carter contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Señorita, espero que si algún día quiere mostrarme algo, no sean sus cualidades en el combate sino otras…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ante semejante sandez, la capitana quedó con él que se verían directamente en su casa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Sara Moon traspasó las puertas de la finca donde se hallaba situada la mansión Carter a las cuatro de la tarde a bordo de una lujosa limusina. Mientras recorría el camino que daba acceso a la casa, iba haciéndose a una idea del lío en que se estaba metiendo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Es imposible garantizar la seguridad de este sitio con un bosque tan denso rodeándolo», se dijo impresionada por que alguien privado fuera el propietario de una superficie así a tan pocos kilómetros de Manhattan. La carrera de una familia de venados cruzando la carretera por delante del vehículo donde iba, confirmó sus temores por la dificultad extra que entrañaba el que hubiese animales salvajes en su cercanía: « Los sensores volumétricos no servirían de nada porque saltarían con esos bichos y se producirían falsas alarmas».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Este hecho despertó su interés y decidió que en cuanto pudiera, se pondría a estudiar el detallado informe de los sistemas de vigilancia que llevaba entre sus papeles y que no le había dado tiempo a revisar porque se lo habían hecho llegar dos horas antes.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pero fue al llegar al claro que daba entrada a la mansión propiamente dicha cuando se quedó anonadada al descubrir que todo lo que se había imaginado se quedaba corto y que el lugar donde iba a vivir esa temporada era un palacio.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No me extraña que esté siempre rodeado de jovencitas», pensó recordando la fama de playboy que tenía su protegido.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La certeza que gran parte de su atractivo se debía a su cuenta corriente se vio magnificada cuando el chófer paró a los pies de una gran escalinata.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Este lugar ofrece un tiro limpio», masculló colocándose el pelo y tal como requería su papel, cogió su bolso dejando que su supuesto empleado recogiera las seis maletas de su equipaje.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Los veintiún escalones afianzaron su primera impresión al comprobar que de ser ella el francotirador contratado para matar a Carter, sin lugar a dudas, elegiría ese punto para cometer el atentado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No sabríamos de donde disparan», resolvió anotando que debían evitar esa entrada.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía pensando en ello cuando desde el interior de la mansión vio salir a una joven con aspecto de alta ejecutiva que andaba hacía ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Debe ser Laura Michelle», pensó al recordar que la ayudante personal de ese sujeto iba a ser la encargada de recibirla.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con disgusto observó que esa rubia parecía sacada de un desfile de modas y que el Cannel azul que llevaba, debía superar con creces su salario mensual.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Además de su secretaria, esta zorrita debe cumplir otras funciones», supuso al advertir que tras esa sonrisa a esa mujer se le notaba que estaba disgustada por tener que ser ella su anfitrión.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Miss Aisin Gioro, supongo― fue su saludo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al oírla, Sara no pudo dejar de sonreír al recordar que entre el almirante y ese pedante habían elegido ese apellido porque teóricamente la enlazaba con la última dinastía china.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Kumiko, por favor― respondió la capitana dando el nombre de pila que usaría mientras viviera en ese lugar y que en realidad era como su madre la llamaba en casa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Como usted desee, Kumiko. El señor Carter me ha pedido que le sustituya y que le pida perdón por no ser él quien la reciba en su casa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Algo me comentó― respondió perdonándole la vida mientras entraba en la casa sin esperarla.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Según el modisto, se debía comportar como una arpía prepotente para que todos creyeran que era una caza fortunas que buscaba un marido millonario. Es más, Valtierre le había aconsejado que actuara como si el servicio fuera una molestia que los de su clase tenían que soportar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Para Sara fue evidente la mirada de odio que le dirigió esa veinteañera cuando ya en el hall de esa residencia, comentó en voz alta que la decoración era demasiado recargada para su gusto, tras lo cual y mientras veía el rencor en el rostro de la muchacha, le exigió que le mostrara donde estaba su habitación.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― David ha dispuesto que se aloje en la antigua habitación de su esposa― informó Laura mientras le abría paso por las rutilantes escaleras de mármol que daban acceso a la planta superior.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que tuteara a su jefe, sorprendió a la militar quizás por deformación profesional ya que a ella jamás se le pasaría por la cabeza referirse al almirante como William, pero se abstuvo de hacer ningún comentario fue tras ella. El lujo de las estancias por las que pasaban no fue óbice para que se fuera haciendo una idea preliminar de los puntos fuertes donde podría guarecerse ante un ataque y en cuales era mejor no parapetarse.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Joder, esto es un laberinto», juzgó sin tener claro todavía si eso era bueno para sus intereses.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al llegar al que se suponía era su cuarto, Sara se quedó sin saber qué decir al percatarse que las habitaciones que habían reservado para su uso eran en realidad un piso enorme.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Qué exceso! ¡Aquí podrían vivir dos familias!», meditó en su mente mientras exteriormente escudriñaba críticamente esos aposentos diciendo: ―No esta tan mal para ser diseño americano.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Que se metiera con su país cabreó a la asistente, la cual no queriendo chocar el primer día con la invitada de su jefe, se dirigió a uno de los armarios y abriendo sus puertas, enseñó a esa odiosa oriental que ocultaban la entrada al baño de la suite. Sin dignarse a entrar, le echó una rápida ojeada:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¡Parece una piscina!», exclamó para sí al ver el jacuzzi.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de terminar de mostrarle esa estancia cuando recibieron la visita del chófer y de dos criadas trayendo su equipaje. La señorita Michelle aprovechó su llegada para huir de allí y despidiéndose cordialmente desapareció rumbo a la salida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Menuda estúpida es la última conquista de David», dictaminó al verse libre de esa petarda.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entre tanto, el servicio había comenzado a sacar la ropa de las maletas y a distribuirla en los diferentes armarios siguiendo las indicaciones de la militar. Esta comprendió que debían estar habituadas a que las visitas del magnate trajeran gran cantidad de equipaje al verlas actuar con total naturalidad mientras distribuían el gigantesco ajuar que le había prestado el modisto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Si supieran que nada esto es mío. Hasta los perfumes que me pondré mientras dure esta misión han sido seleccionados para la ocasión», con disgusto recordó rememorando la extensa explicación sobre el uso de fragancias que había tenido que soportar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez habían acabado la mayor de ellas cayó en que a los pies de la cama quedaba un baúl y al preguntar si le ayudaba a vaciarlo, Sara contestó que no diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Ya lo hago yo, son mis cremas.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En cuanto la dejaron sola, la capitana abrió ese maletón y revisó que además de la pistola había un rifle de asalto y dos metralletas de mano, con toda la munición que necesitaría en caso de un enfrentamiento. Tras lo cual, lo escondió tras unos vestidos de fiesta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acababa de cerrar el armario cuando escuchó tras de sí:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Quién eres?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al girarse se encontró frente a frente con una niña rubia con rizos. Sara identificó a su interlocutora como Linda Carter, la hija del potentado y una de las dos personas que tenía que proteger. Sabiendo que era importante llevarse bien para facilitar su misión, se agachó a su altura y con la voz más dulce que pudo, murmuró:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Soy Kumiko, una amiga de tu papá.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La chavalita la miró con interés al enterarse que conocía a su padre y con la inconsciencia de la infancia, le soltó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Debe quererte mucho porque es la primera vez que invita a alguien a casa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esa confidencia cogió desprevenida a la oriental porque había supuesto que esa mansión había sido testigo de un desfile continuo de modelos, no en vano era raro el mes que su viejo no salía en las revistas con una nueva adquisición. Al pensar en ello, se percató que esa noche a buen seguro habría paparazis en la recepción a la que iba a ir y fue cuando se dio cuenta que no había avisado a su madre sobre la naturaleza de su nuevo trabajo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Mierda, no sabrá que decir a sus amigas», se dijo recordando lo aficionadas que eran a esas publicaciones.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No pudiendo hacer nada mientras esa niña estuviera ahí, decidió dejar apartado el tema y como quería revisar el resto de la casa, con una sonrisa, le preguntó a Linda si se la enseñaba. La cría se sintió importante y cogiendo su mano, contestó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Vamos a mi cuarto que es el más bonito…</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La visita con Linda no pudo ser más productiva porque a nadie le extrañó verla recorriendo los diversos pasillos de ese palacio de la mano de su diminuta propietaria. Junto a ella y durante casi una hora, la marine escudriñó las tres plantas del edificio sin despertar las suspicacias del personal e incluso se permitió el lujo de revisar la habitación personal del playboy.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Para qué quiere una cama tan grande si no le da uso», pensó al ver ese colchón de dos por dos y acordarse que según su hija, Carter no llevaba a sus conquistas a esa casa, «debe tener un picadero en el centro».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La menor se mostró tan encantada en su papel de Cicerone que no escatimó esfuerzos e incluso le enseñó, con gran disgusto de los guardas, la cámara acorazada desde la cual se vigilaba toda la casa mientras la militar iba anotando las fortalezas y debilidades que se encontraba a su paso.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Le debe haber costado millones», meditó al comprobar in situ el funcionamiento de las cámaras térmicas instaladas en el exterior de la mansión, «es la única forma de controlar la foresta que circunda la casa».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Más tranquila al saber que en teoría era difícil que un desconocido pudiera acercarse al edificio sin que el servicio de seguridad lo descubriera, pidió a la niña que le llevara de vuelta a sus aposentos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Te apetece que juguemos a la cocinitas?― inocentemente preguntó la nena una vez ahí y al ver la cara de asombro de Kumiko, su nueva amiga, insistió diciendo: ―Nunca tengo nadie con quién jugar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La petición de la chavalita enterneció a la adusta militar y sabiendo que todavía tenía mucho tiempo antes de tenerse que empezar a arreglar para la recepción, decidió que ya que entre sus responsabilidades estaba el cuidar de Linda, podía matar dos pájaros de un tiro: mientras cumplía sus deseos de jugar, estaría protegiéndola.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Me puedes preparar un pastel de fresa?― contestó la mujer mientras se sentaba en un sofá ante el alborozo de la mocosa…</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;">Esa tarde al salir de la oficina, David Carter recordó que su hogar había sido invadido por una agente del gobierno cuya función en teoría era protegerle a él y a su hija de un supuesto complot.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Sigo sin creer que alguien de mi empresa esté vendiendo nuestros secretos militares al extranjero», sentenció mientras trataba de calmarse, «y menos que quieran desembarazarse de mí».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba plenamente seguro que en realidad era el gobierno el que quería sonsacar información acerca de sus actividades.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No confían en mí», pensó apenado que, después de los múltiples servicios que había prestado a su país, todavía se dudara de su lealtad.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A pesar de saber que era una encerrona, cuando le llamó el secretario de defensa no pudo negarse por la cantidad de asuntos que podrían peligrar si rechazaba ese ofrecimiento.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Encima han seleccionado una Matahari para mí― murmuró mientras encendía su ferrari – deben creer que soy tan inepto de dejarme seducir por ella.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya de camino estaba tan furibundo que de habérsela encontrado en ese instante, la hubiera cogido de su melena y la hubiese lanzado fuera de su vida sin más contemplaciones. Afortunadamente, la media hora que tardó en llegar le sirvió para tranquilizarse y por eso al aparcar su coche, en lo único que pensaba era en el modo en que podría zafarse de su vigilancia durante la recepción.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Joder, Kim va a estar en el St. Regis pero, con esa rambo, no voy a poder ni echar un polvo», se quejó recordando el susto que le había dado esa misma mañana al usar un zapato como arma mortal.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La idea de estar bajo continua supervisión no le hacía gracia porque tendría que alterar su modo de actuar si quería tener vida privada. Estaba pensando en eso cuando al entrar en su casa escuchó unas risas que provenían del salón. Ese sonido tan normal por otros lares, le resultó raro dentro del mausoleo en el que se había convertido su hogar desde que su mujer falleció.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Es Linda, jugando», pensó al reconocer la risa de su hija.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Extrañado e incrédulo por igual, se acercó a ver la razón de tanta alegría. Al entrar en esa habitación, descubrió a la niña chillando de gusto y a la ruda oriental haciéndole cosquillas. Esa escena tan usual mientras vivía su madre pero que había desaparecido de su vida, en vez de enternecerle, le dejó paralizado al ser su guardiana la mujer que estaba jugando con la cría.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « No es posible», rumió entre dientes sin atreverse a intervenir en el juego y actuando como un auténtico voyeur, se quedó observando desde la puerta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su sentimiento era doble. Mientras una parte de él se alegraba que su pequeña fuera capaz de reír después de dos años, por otra le cabreaba que fuera una desconocida y no él quien consiguiera hacerla olvidar su soledad. Para terminarla de fastidiar, en un momento dado, la Comandante absorta en el juego se agachó sobre la alfombra poniendo su culo en pompa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Desde su ángulo de visión, el pegado pantalón de la mujer no solo magnificaba la belleza de sus duras nalgas sino que dejaba a la luz el coqueto tanga azul que llevaba puesto. Esa clase de prenda siempre había sido su perdición y al descubrirlo en ella, comprendió que de alguna forma el almirante Jackson se había enterado de su fetiche.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Ese cabrón conoce mis gustos», se quejó mientras babeaba admirando ese trasero.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ajena a lo que ocurría a su espalda, la capitana seguía jugando con su hija sin percatarse del extenso escrutinio al que estaba siendo sometida. Sabiendo que iba a terminar excitándose si seguía sin intervenir, alzando la voz, llamó a su hija:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Nadie me viene a dar un beso?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Linda al escuchar que su padre había llegado, se levantó del suelo y corriendo saltó sobre él. La marine decidió saludar también al recién llegado como si realmente fuera amiga suya y acercándose a donde estaba el padre con la hija, le dio un suave beso en la mejilla mientras le decía que la cría era un encanto.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Lo sé― contestó rojo de ira al verla de pie y descubrir que su camisa estaba semi abierta y que su tremendo escote dejaba ver sin disimulo un sujetador de encaje a juego con su tanga.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciendo verdaderos esfuerzos para no quedarse allí mirándole las tetas, cogió a su bebita y retomando camino hacia su habitación, le informó que llevaba la blusa desabrochada diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Aunque siempre es agradable que una mujer guapa me reciba casi desnuda, será mejor que te tapes un poco.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese comentario la dejó paralizada al comprobar que al menos eran dos los botones que tenía abiertos de más y con el rubor decorando sus mejillas, se giró para que no viera como se abrochaba.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Ese cerdo me estaba comiendo con los ojos y encima se ha creído que lo he hecho a posta», rumió para sí mientras lo hacía, ya que solo se entendía el cabreo del magnate si consideraba ese hecho fortuito como algo intencionado: «acostumbrado a las putillas que pululan a su alrededor, me ha tomado por una de ellas».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> David Carter, por su parte, estaba fuera de sí al darse cuenta que aunque no quisiera reconocerlo, la dudosa distracción de esa militar había conseguido excitarle como hacía tiempo que no le pasaba y achacando su calentura a un plan urdido desde las altas esferas para seducirle, decidió que debía andarse con cuidado.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Esa zorra es un peligro. No solo es letal en el combate, lo peor es que ha sido cuidadosamente escogida para satisfacer mis gustos sexuales y si no me ando con cuidado, terminará en mi cama», sentenció dando por sentado que ese era el objetivo marcado por sus superiores.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La ira del potentado se convirtió en rabia cuando su niña le comentó:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Papá, me gusta tu amiga. Ha estado jugando toda la tarde conmigo y me ha dicho que soy muy guapa.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de mantener el tipo y que Linda no se enterara de su disgusto, preguntó a su hijita qué es lo que habían hecho. Al responder que le había enseñado la casa, David confirmó sus temores al explicarle la cría que incluso habían entrado en su habitación.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Seguro que esa perra ha distribuido micrófonos y cámaras por toda la casa», murmuró mentalmente, « pediré a mi gente que haga un barrido. No quiero que en Washington sepan hasta el color de los calzoncillos que uso».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El dilema en el que estaba era muy difícil de resolver. Aunque se sentía traicionado por el gobierno, no podía rechazar esa ayuda porque los contratos firmados con el departamento de defensa eran vitales para su compañía. Pero tampoco podía soportar que le menospreciaran con una maniobra tan burda.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « ¿Me creerán tan idiota para suponer que no me daría cuenta?», se preguntó mientras dejaba a la niña en el suelo.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Pese a su fama Carter siempre había considerado que su afición por las damas era eso, una afición, y que esos tipos juzgaran que era adicto a las faldas, le jodía profundamente.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « La única mujer que fue capaz de controlarme ha sido Diana y está muerta», sentenció recordando lo enamorado que había estado de la madre de su nena.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ese doloroso recuerdo se hizo insoportable cuando desde la alfombra escuchó que Linda preguntaba:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― Papá, ¿te vas a casar con Kumiko?</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Alucinado por tamaña insensatez, se sentó a su lado y acogiéndola entre sus brazos, no dijo nada porque no quería ni podía explicarle la verdadera razón de la presencia de esa muchacha. El problema fue que malinterpretando su silencia, la chavalita prosiguió diciendo:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― A mí no me importa… así no seré la única huérfana de la clase.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Carter intuyó que esa pregunta era una llamada de auxilio. Con su ánimo destrozado, se dio cuenta por primera vez que no era suficiente el tiempo que la dedicaba, que su hija necesitaba alguien que se ocupara de ella y que no fuera una niñera.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « He estado tan cegado por mi dolor, que no me he dado cuenta que Linda también la echa de menos y ha tenido que venir esa arpía a restregármelo en la cara».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Limpiando con su mano unas lágrimas que escurrían por sus mejillas, David Carter tomó la decisión que una vez esa emergencia hubiese pasado y su vida volviera a la normalidad, tendría que buscar, más que una pareja para él, una madre para su hija. Para ello, lo primero que tenía es que liberarse de alguna forma de esa oriental.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « En solo un par de horas, esa puta ha engatusado a mi hija», amargamente concluyó, sumando eso a la lista de los agravios que voluntariamente iba confeccionando contra esa mujer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba enfrascado en buscar una solución a sus problemas cuando se dio cuenta que Linda no estaba en la habitación y que se había marchado sin decirle adiós.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Es extraño, siempre se despide. ¿Habré hecho algo mal?», se torturó momentáneamente pero al salir tras de su pista, escuchó unas risas provenientes del cuarto donde había alojado a la militar.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cuajado de celos, estuvo a punto de entrar y sacarla de allí, pero justo cuando ya tenía el picaporte en su mano, se lo pensó mejor y decidió no cometer ese error. Si ese engendro del demonio creía que se podía apoderar de sus tesoros sin luchar, estaba muy equivocada. Sabiendo del efecto que tenía en las mujeres resolvió que iba a hacer honor a su fama: la seduciría y cuando la tuviera comiendo de su mano, ¡la echaría de su lado! Fue al planear su venganza cuando se percató que enamorar a su guardaespaldas tenía otros efectos prácticos; por una parte Sara estaría pensando más en él que en espiarle y por otra con un poco de mano izquierda podría enterarse de los motivos por los cuales sus jefes la habían mandado allí.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Esta noche pondré las bases y en un par de días, esa putita caerá, yo también soy un especialista en el cuerpo a cuerpo», se dijo y mientras abría el grifo de la ducha decidió: «A la “Terminator” puede que le hayan enseñado muchas técnicas de exterminación pero nunca a defenderse del ataque de un hombre como yo».</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya debajo del chorro, la confianza en sí mismo le hizo imaginar a esa oriental llegando a su lado, a través de la espesa niebla que desbordando los límites de la ducha, llegaba a la puerta del baño. Lo primero en lo que se fijó fue en ojos. Negros, oscuros como el alma de una tigresa o el plumaje de un cuervo, le parecieron inusitadamente atractivos. Luego en su cuerpo, en sus sandalias, en sus pies, en sus piernas… todo en ella era peligrosamente fascinante.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¿Puedo pasar?― preguntó esa imaginaria mujer,</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sorprendido porque hasta en su sueño ella tomara la iniciativa, estuvo a punto de negarse.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― No quiero ser una muesca en su revólver― Carter exclamó en la soledad de su baño.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sara sin esperar su respuesta, le empujó con una suavidad contra la que no pudo actuar. La mano de la muchacha estaba helada, gélida, creando un seductor contraste con la temperatura de la ducha.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Esto es el colmo. Yo debo ser el depredador y ella mi trofeo», pensó pálido por su reacción al imaginarse su silueta.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El magnate intentó reconducir el discurrir de su mente pero se dio por vencido al seguir el vaivén de sus pechos mientras la camisa de esa oriental se empapaba en la ducha. Tras la delgada tela, visualizó unos pezones lascivos y se revolvió inquieto intentando abrir los ojos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El sueño de Carter se convirtió en pesadilla cuando esa idílica mujer se pegó a su cuerpo y sin importarle sus quejas, comenzó a restregarse contra él. Su propio brazo le traicionó y presionando sobre la espalda de Sara, la atrajo todavía más.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La arpía de su mente se dejó llevar mientras soltaba una carcajada. Su blanca dentadura y su sonrisa le parecieron perversas al playboy, ya que por efecto de la bruma, creyó entrever los largos colmillos de una vampiresa letal.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Se percató que estaba bajo un hechizo a y que esa bruja lo manejaba como a un pelele, al sentir las pechugas de esa belleza contra su pecho mientras con la mirada Sara le exigía que la tomara.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Esta vez es él quien la empuja contra la pared y con la lengua sus labios, fuerza su boca.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mas risas sacuden su cerebro mientras se imagina que los dedos de esa zorra recorren su entrepierna, exacerbando su excitación. Incapaz de contenerse, la levanta y sin esperar su beneplácito, la penetra usando los azulejos de la ducha como apoyo. La bella militar clava sus uñas en la espalda de su amante al sentir la invasión.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dolor, deseo. La boca de Carter se apodera de la de ella mientras con brutales embestidas, trata de someterla. El magnate no se puede creer lo bella que es esa inexistente mujer.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Gemidos, placer. Contra su voluntad, acelera al sentir el flujo de esa china templando sus muslos.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Excitación, rendición. Sara le abraza con sus piernas, incrementado la pasión que le domina y no contenta con ello, siente como esa tigresa se aferra con los dientes a su cuello mientras la cueva de la oriental se vuelve líquida.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Comunión, descarga. Explota dentro de ella, regándola con su simiente y con terror descubre que no está satisfecha y que quiere más, al verla arrodillarse a sus pies</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando toda su fuerza la rechaza:</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ― ¡Ya basta!― exclama abriendo los ojos y descubriendo que no está en el baño sino en su cama.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La realidad le consuela al saber que todo había sido un sueño.</span><br><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> « Menos mal que no ha sido verdad», suspira sonriendo, «nunca dejaría que esa zorra me domine»…</span></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Relato erótico: &#8220;Mi prima, mi amante, mi puta y ante todo mi mujer 2&#8221; (POR GOLFO)</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2026 07:08:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Capítulo 2 Mi prima se va recuperando mientras comienza un brutal acoso para ser mía. A pesar de mi rechazo, esa zorrita no disminuye la presión hasta llevarme entre sus piernas. A la mañana siguiente todo empeora. Después de una noche de pesadilla, el sonido del agua corriendo en mi bañera me despertó y extrañado por que alguien estuviera usándola, me levanté a ver qué ocurría. Ni en mis peores temores me imaginé encontrarme a Irene disfrutando de un relajante baño. Desde la puerta me la quedé mirando mientras alegremente se enjabonaba. Por lógica debía haberme cabreado pero curiosamente sentí [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Capítulo 2</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi prima se va recuperando mientras comienza un brutal acoso para ser mía. A pesar de mi rechazo, esa zorrita no disminuye la presión hasta llevarme entre sus piernas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> A la mañana siguiente todo empeora.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Después de una noche de pesadilla, el sonido del agua corriendo en mi bañera me despertó y extrañado por que alguien estuviera usándola, me levanté a ver qué ocurría. Ni en mis peores temores me imaginé encontrarme a Irene disfrutando de un relajante baño. Desde la puerta me la quedé mirando mientras alegremente se enjabonaba.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por lógica debía haberme cabreado pero curiosamente sentí una extraña quietud al verla tan tranquila y girándome sobre mis pasos, me fui a ponerme un café con la imagen de su cuerpo desnudo todavía en mi retina.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Es preciosa», sentencié luciendo una sonrisa olvidando por un instante su intromisión en mi parcela privada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Analizando mi serena actitud al tiempo que daba sorbos a esa droga matinal, me vi en una encrucijada al advertir la satisfacción que sentía al ver a esa rubia feliz después de su histerismo durante la fiesta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Solo necesita tiempo, nada más», esperanzado murmuré.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Estaba todavía terminado mi café cuando un ruido me hizo girar y comprobé que era mi prima la que envuelta en mi albornoz llegaba con el pelo todavía mojado a la cocina. Sentado como estaba, no pude dejar de disfrutar de la estampa que me estaba regalando y relamiendo mis labios mentalmente, me recreé en el profundo canalillo de sus tetas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Dios, ¡me encantaría hundir mi cara entre ellas!», pensé excitado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La recién llegada sonrió al notar el efecto que causaba sobre mí y sin darme tiempo a reaccionar, se sentó sobre mis rodillas mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Aprovechando que es sábado, he pensado que me lleves a la playa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de zafarme, le recordé que la playa más cercana estaba a casi doscientos kilómetros pero ella no dio su brazo a torcer por esa nimiedad y jugando conmigo, me susurró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pues nos quedamos a dormir allí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al hacerlo, mis ojos pudieron contemplar uno de sus hermosos pezones a través de la abertura de la tela e incapaz de mascullar una palabra, me quedé mirando semejante beldad de reojo. Irene fue consciente que mi pene crecía sin control bajo sus nalgas y provocando aún más mi embarazo, se dedicó a restregarlo contra su trasero mientras con un descaro increíble me robaba la taza y se terminaba de un sorbo mi bebida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ese era el mío- protesté al ver que lo hacía.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mi prima riendo a carcajadas, se levantó de mis piernas y acercándose a la cafetera la rellenó mientras decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No sabía que eras tan remilgado con tus cosas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al darme la taza, palidecí al comprobar que el albornoz se la había abierto dejándome ser testigo de la pulcritud con la que llevaba rasurado su coñito y sudando de deseo, supe que necesitaba hacerlo mío. Mi rápido examen no le pasó inadvertido y sin darle mayor importancia, se cerró la bata diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Dúchate mientras desayuno.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El tono de su orden me resultó un pelín dominante y defendiendo mi virilidad como gato panza arriba, le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No puedo, ¡llevas puesto mi albornoz!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de risa me miró y entornando sensualmente sus ojos, lo dejó caer al suelo diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Todo tuyo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tengo que confesar que no me esperaba eso y quizás por ello tardé unos segundos en recogerlo mientras ella permanecía inmóvil, completamente desnuda, sobre los azulejos de la cocina. Su exhibicionismo rayando la desfachatez provocó que como un resorte mi verga saliera de mi pijama tiesa como un palo y totalmente cortado, no me quedó otra que salir huyendo de esa habitación mientras escuchaba a mi espalda su carcajada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿De qué va esta tía?», abrumado pensé escaleras arriba. «Ayer se comportó como una histérica en cuanto un hombre intentó ligar con ella y hoy actúa como una zorra conmigo».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin llegar a comprender esa dualidad, me encerré con llave en el baño no fuera a ser que le diera por invadir mi privacidad mientras me duchaba. Ya bajo el chorro, seguí tratando de analizar su comportamiento pero por mucho que lo intenté, me resultó imposible el concentrarme porque no dejaba de venir a mi mente la expresión de deseo que creí leer en su rostro al ver mi erección.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Está loca! ¡Soy su primo!», hipócritamente le eché en cara que se sintiera atraída por mi cuando yo albergaba los mismos sentimientos hacia ella. Aun así, decidí que debía hablar con ella aprovechando que iba a pasar el día con ella y con una falsa seguridad, salí de la ducha y me preparé mentalmente para ese enfrentamiento. «¡Debe saber que no es correcto!», exclamé para mí a pesar que entre mis piernas mi pene todavía no había vuelto a la normalidad y se mantenía morcillón.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Al bajar ya vestido y con una bolsa de ropa, me encontré con que Irene había preparado una cesta con el almuerzo durante mi ausencia y revisando su contenido, comprobé que incluso había tenido el buen gusto de escoger uno de mis vinos preferidos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/accErSHD.jpg" alt="" width="424" height="636">«Está claro que tendré que soportar horas de sol antes de llegar al hotel», temí por la cantidad de comida que contenía al considerarla excesiva para el viaje.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras acomodaba las cosas en el coche, no paré de meditar sobre qué era lo que le iba a decir. Debía ser claro pero tierno, suficiente infierno había tenido que soportar durante su matrimonio para que llegara yo y le echara la bronca. El problema era que todos mis argumentos podían volverse en mi contra, al ser obvio que ante cualquier ataque por su parte me resultaría imposible no sucumbir entre sus brazos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Debo de ser firme! ¡Ella es la víctima!», me dije justo cuando la vi salir cargando una gran maleta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerto de risa por el volumen de su equipaje, le espeté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te vas de viaje durante seis meses?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Haciéndose la indignada, puso un puchero al contestar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Una dama siempre debe ir preparada cuando se va con su galán.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dejaron helado al catalogarme como su enamorado y queriendo dejar constancia de mi protesta, respondí mientras metía la maleta en el coche:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Como yo soy tu primo, ¿quién nos va a acompañar?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Irene sin perder un ápice de su alegría, me dio un suave beso, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres mucho más que eso, ¡eres mi caballero andante! ¡Solo contigo me siento segura!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La tersura de sus labios quemó la piel de la mejilla donde Irene depositó esa breve caricia y costándome respirar, no dije nada y me acomodé en mi asiento mientras mi prima hacía lo propio en el suyo. Las casi tres horas que tardamos en llegar a Playa de Manuel Antonio en la costa del Pacífico me resultaron un suplicio al tener que soportar el continuo coqueteo de la muchacha sin ser capaz de decir nada de lo que llevaba preparado porque seguía retumbando en mis oídos ese “solo contigo me siento segura”.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No sabía que era peor, si el haber certificado que Irene me veía como su salvador o saber que interiormente ese título tampoco me desagradaba. Lo quisiera aceptar o no, esa rubita se había hecho un hueco en mi corazón y quería asumir el roll de ser su protector de por vida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡No puede ser! ¡Por bien de los dos deberá irse cuando esté a salvo y recuperada!», murmuré agarrando el volante mientras soñaba que tardara años en hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ya en el hotel pedí dos habitaciones y al hacerlo percibí un gesto de desilusión en su cara, gesto que desapareció cuando el conserje nos informó que existía una puerta de comunicación entre los cuartos que podíamos abrir si quisiéramos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Pensaba qué íbamos a dormir en la misma cama- protestó con dulzura- pero me conformo con saber que te tengo al lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tratando de quitar hierro a esa confesión, riendo le solté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Si supieras las patadas que doy al dormir, nunca pensarías en hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Acercándose a mí, mesó delicadamente mis cabellos mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tú nunca me pegarías, recuerda que eres mi caballero andante.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sensualidad con la que lo dijo no pudo evitar que extrajera de su interior un doloroso significado:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Irene me veía como la antítesis de su marido».</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Aunque la comparación me favorecía a todas luces, no por ello me dejaba de joder que el fantasma del maltrato se inmiscuyera entre nosotros y por ello, con voz seria, le contesté mientras llamaba al ascensor:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No soy un cerdo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cariño, lo sé por eso quiero hacerte feliz- y rubricando sus palabras con hechos acercó su cara y me dio un ligero pico en mis labios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todas las defensas que había construido a mi alrededor cayeron hechas trizas con ese beso y cogiéndola de la cintura, prolongué esa caricia forzando su boca con mi lengua. Aunque interiormente sabía que estaba mal, la pasión con la que mi prima respondió me impidió parar y metiéndola en el elevador incrementé el ardor de mis acciones llevando mi mano hasta su culo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tal y como había supuesto, mis yemas se encontraron con unas nalgas duras que sin duda debían parte de su firmeza al ejercicio. Irene al sentir mi manoseo pegó su cuerpo al mío frotando sin disimulo su pubis contra mi pierna. Su ardiente respuesta azuzó mi lujuria. Si no llega a ser porque en ese momento se abrieron las puertas y entraron a ese estrecho habitáculo un matrimonio mayor, no sé si hubiese podido aguantar mis ganas de poseerla allí mismo. Ya con compañía, tuve que separarme de ella y permanecer quieto durante los cinco pisos que todavía quedaban hasta el nuestro.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Una vez fuera del ascensor la magia había desaparecido porque volvieron con mayor fuerza a mi mente los remordimientos. Os parecerá extraño pero no podía dejar de pensar que era un malnacido que se estaba aprovechando de una desvalida. Al entrar a la habitación y querer Irene reanudar las cosas donde las habíamos dejado, me aparté y con tono serio le pedí que se sentara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Asombrada por mi cambio de humor, buscó asiento en el borde del colchón mientras yo intentaba ordenar mis ideas:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tenemos que hablar- dije con tristeza- esto no está bien.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Por qué? ¿Por qué somos primos? ¡Eso a mí me da igual!- respondió todavía consciente de la naturaleza de mis reparos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Decidido a hacerle comprender que después de un maltrato como el que sufrió debía de darse un tiempo antes de entablar otra relación, se lo expliqué y le dije que además de dejarnos llevar por el momento algún día ella me echaría en cara haber abusado de su estado. La muchacha escuchó en silencio mis argumentos y cuando creía que se iba a echar a llorar, alegremente se levantó de la cama y acercándose a mí, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por eso te quiero tanto. ¡Eres un hombre bueno!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual me hizo una carantoña en la mejilla y canturreando se metió en el baño mientras me decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ésta es mi habitación y quiero cambiarme. Nos vemos en el hall.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con la cola entre las piernas y absolutamente desilusionado porque esa mujer no hubiese hecho ningún intento por convencerme, salí de su cuarto y entré en el mío. Sabiendo que había hecho lo correcto, el saber que quizás nunca tuviera otra oportunidad de estar con ella me puso de mala leche y dejando mi equipaje tirado en mitad de la habitación, me coloqué un bañador.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cabreado conmigo mismo me dirigí directamente al bar. Una vez allí, pedí una copa al camarero y con ella en la mano esperé que mi prima bajara para poder irnos a la playa. Media hora y dos copas mas tarde, Irene se dignó a aparecer y cuando lo hizo reconozco que no me importó la espera al verla enfundada en un impresionante bikini que magnificaba mas si cabe su belleza.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¡Está buena a rabiar!», murmuré dolido al valorar lo que me había perdido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/abjPN4F2.jpg" alt="" width="424" height="636">En cambio, la susodicha parecía feliz y sin hacer ningún comentario a su tardanza, me agarró del brazo y me llevó a la playa del hotel. Ya en la arena buscó un par de tumbonas libres para acomodar nuestras cosas. Tras lo cual se tumbó en la primera y antes que pudiera aposentar mi trasero en la otra, con voz tan tierna como sensual me preguntó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Tu conciencia te permite echarme crema o tendré que pedirle a otro que lo haga?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Debería haberle mandado a la mierda pero la mera idea que un desconocido pusiera sus manos sobre ella me produjo un escalofrío y destrozado al darme cuenta que eran celos, cogí el bote y comencé a extenderle el bronceador por la espalda. Irene, disfrutando de su victoria, se dedicó a gemir como si estuviera gozando al sentir mis dedos recorriendo su piel.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si ya estaba indignado por su desfachatez, mas me cabreé cuando al darse la vuelta, me pidió que siguiera por delante. Nuevamente debía de haberme negado pero la visión de sus pechos y la posibilidad de volver a sentir en mis yemas aunque solo fueran los bordes de esas dos maravillas, me obligó a continuar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no me esperaba fue que nada mas empezar a untar la crema por su escote sus pezones se marcaran bajo la tela del bikini demostrando que la calentura de la que hacía gala era real. Ese descubrimiento provocó que se me contagiara su excitación y olvidando mis buenos propósitos, me puse a disfrutar de su cuerpo con intenciones nada fraternales.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Usando mis dedos como pinceles y su piel como mi lienzo imprimí a mis caricias de una sensualidad que no le pasó inadvertida. Dejando de gemir, se mordió los labios al notar la lentitud de mis yemas al rodear sus pezones sin tocarlos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eres maravilloso- susurró en voz baja ya claramente excitada cuando un breve roce de mi palma acarició una de sus areolas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Dejando tirado al hombre sensato, la lujuria se apoderó de mí al oírla y sacando el Mr Hide que escondía en mi interior, con un dedo recorrí la raja de su sexo por encima de la tela. Irene no solo no puso ningún obstáculo a ese ataque sino que separando sus rodillas me dio a entender su disposición a que continuara.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «¿Qué coño estoy haciendo?», me pregunté cuándo como un zombi sin voluntad metí la mano bajo su bikini y comencé a pajearla sin importarme que a pocos metros hubiese otros huéspedes del hotel</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Inmerso en esa sinrazón, acaricié los pliegues de su sexo antes de apoderarme del ya erecto botón que se escondía entre ellos. Al hacerlo mi prima no pudo evitar que un sollozo brotara de su garganta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sigue, por favor- susurró entregada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin saber a ciencia cierta, cuál era de los dos quien había empezado, usé mis dedos para torturar su clítoris hasta que cerrando los ojos se corrió en silencio, dejando un pequeño charco como muestra de su orgasmo sobre la tumbona.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Ni siquiera había asimilado lo que acababa de hacer cuando sonriendo la muchacha me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias. Nunca olvidaré el placer me has regalado, sabiendo que lo necesitaba. Sé que no querías pero aun así, ¡lo has hecho!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sus palabras me dejaron helado. No solo no estaba enfadada por mi abusiva forma de actuar, sino que en su mente seguía viéndome como ese superhéroe que olvidando sus intereses se desvivía por hacerla feliz. De todo corazón os confieso que estuve a punto de sacarla de su error y explicarle que habían sido mis propias hormonas las que me habían espoleado a perpetrar tal felonía pero su cara de felicidad y el modo tan tierno con el que me miraba me lo impidieron.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> «Definitivamente, ¡soy un cerdo!», pensé avergonzado y con el peso de la culpa sobre mis hombros me fui al agua para calmarme…</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <strong>Un puñetero mono la lía.</strong></span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El océano pacífico no hizo gala de su nombre y lejos de apaciguar los remordimientos que sentía al haber masturbado a mi prima los incrementó. Todas las neuronas de mi cerebro estaban de acuerdo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Era un malnacido que se había aprovechado de una criatura indefensa!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> El que ella no lo viera así, era lo mismo. De haber sido conocido mi delito por una parte independiente, su sentencia hubiese sido inculpatoria porque como la parte equilibrada de los dos debería de haber aportado la cordura y nunca haber cedido a la influencia de mis hormonas.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Llevaba reconcomiéndome media hora en el agua cuando un chillido de terror me obligó a mirar hacia donde Irene permanecía tomando el sol. Al hacerlo comprendí que estaba en dificultades y retornando hacia las tumbonas, corrí en su ayuda. Acababa de llegar a su lado cuando el agresor viendo mi llegada, salió corriendo y se subió a una palmera mientras mi prima intentaba taparse los pechos con sus manos:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Se ha llevado mi bikini- protestó airadamente al escuchar mi carcajada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Incapaz de contener la risa, le cedí mi camisa para que se tapara mientras interiormente agradecía al mono que hubiese salido de la foresta para hurtar esa prenda.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila ya se ha ido- contesté todavía descojonado al percibir que se estaba poniendo nerviosa al ser el objeto de las miradas de todos los presentes a esa hora en la playa y adoptando una pose seria, le pregunté qué era lo que había pasado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Muerta de vergüenza, me explicó que aprovechando mi ausencia se había desabrochado el bikini para que no le quedaran marcas y que el desgraciado animal debió de pensar que era comestible y se lo había robado, tras lo cual se abrazó a mí diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Menos mal que has llegado. De no ser por ti, no sé que hubiese ocurrido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La presión que sus sueltos senos ejercieron sobre mi pecho me gustó pero no así sus palabras porque nuevamente me estaba otorgando un papel de salvador que no me correspondía en absoluto. Cansado de tanta hipocresía decidí dejar de fingir y desenmascararme, por eso la cogí de la mano y me la llevé al chiringuito de la playa a hablar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras pedir unas cervezas al camarero, le pedí que nos sentáramos y ya con ella frente a mí le dije:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -No soy tu caballero andante, ni siquiera soy un caballero. El beso que te di y la paja que te hice no fueron acciones nobles sino producto de lo cachondo que me pones. No creas que lleve a cabo esas acciones para complacerte, las hice porque lo que realmente me apetece es echarte un polvo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su rostro no expresó sorpresa alguna ante mi confesión y para colmo Irene esperó que terminara de hablar para decirme:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya lo sabía..- y cuando ya respiraba más tranquilo, esa adorable criatura prosiguió diciendo: -Eso no es lo importante, sino que creyendo que lo correcto era no acostarte conmigo, retuviste tus instintos y evitaste hacerlo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La muy ingenua había dado la vuelta a mis argumentos y con ello se había afianzado en ella la idea que yo era un ancla al que podía asir su barca sin miedo a que ninguna tempestad la echara a pique.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te equivocas- respondí y buscando una forma que realmente viera al cerdo que había en mí, le dije: -¿Qué puedo hacer para convencerte que no soy un santo?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Entornando los ojos y bajando coquetamente su mirada, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Hazme tuya.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Vete a la mierda! ¡Hablo en serio!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Fue entonces cuando mirando fijamente a mis ojos, me soltó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi marido me considera una fulana. Si quieres convencerme, ¡trátame como a una puta!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignright" src="http://i.imgbox.com/adfGMttq.jpg" alt="" width="424" height="636">Os juro que por un momento, pasó por mi mente la idea de hacerle caso y ni siquiera esperar al hotel para follármela pero en vez de agarrarla de los pelos y ponerla a cuatro patas, di un sorbo a la cerveza y con toda la tranquilidad del mundo, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Eso es lo que te gustaría.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, mi prima se subió a mis rodillas y sin darme tiempo a reaccionar comenzó a besarme, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Tanto se me nota? Desde niña he estado enamorada de ti y tras la última paliza, decidí que no podía esperar más y pedí a tu hermana que te convenciera que me acogieras a tu lado.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿De qué hablas?- pregunté indignado al no gustarme el cariz que estaba tomando el asunto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía riendo, pasó su lengua por mi oído antes de responder:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Soy una mujer bella, tú sigues soltero… era solo cuestión de tiempo que te metieras en mi cama- la erección que en ese momento tenía entre mis piernas confirmaron la veracidad de sus palabras.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ¡Irene me traía loco y para colmo lo sabía!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Increíblemente la certeza de haber sido manipulado me tranquilizó y con una serenidad que hasta mí me dejó impresionado, acariciando la rubia melena de esa arpía, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te propongo un trato, a todos los efectos te haré mi mujer. Vivirás conmigo, compartirás mi lecho y cuidaré de ti pero…. – hice un inciso al observar en su rostro una total satisfacción- …pero –repetí- como me has pedido: cuando no haya nadie que nos conozca y de puertas adentro de nuestra casa, ¡te tratare como si fueras una puta a mi servicio!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Si creía que semejante burrada iba a hacerla recapacitar, me equivoqué y con la felicidad reflejada en su rostro, mi prima, esa flacucha de mi infancia respondió:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Acepto.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Lo que no debía esperarse fue que en ese instante y ejerciendo el poder que ella voluntariamente me había otorgado, le preguntara:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Conoces a alguien en esta playa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Todavía con una sonrisa en su boca, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Sabes que no!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sin darle tiempo a hacerse la idea, pegando un suave pellizco a uno de sus pezones, susurré:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Me apetece que mi nueva putilla me haga una mamada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Por enésima vez, esa rubia me sorprendió porque con una celeridad que me dejó pasmado, se arrodilló a mis pies y con una picardía que hasta entonces desconocía que tuviera me contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Ya te estabas tardando, estoy tan caliente con ser tuya que lo hubiese hecho aunque no llegaras a pedírmelo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Tras lo cual y obviando que el camarero podía verla, me bajó el traje de baño y sacando de su interior mi miembro, comenzó a besarlo mientras le decía:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cariño, no sabes las ganas que tenía de conocerte. Te juro que si nuestro dueño me deja, te haré muy feliz.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Y demostrando que era verdad su aceptación del pacto, abrió su boca y lentamente se lo fue introduciendo mientras con sus manos me pajeaba. La parsimonia con la que devoró mi verga y la pericia que demostró al hacerlo me hicieron intuir lo mucho que iba a disfrutar con esa zorra pero sobre todo el que se refiriera a mí como su dueño fue lo que verdaderamente me calentó y queriendo ver los límites de su entrega, le ordené .</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Usa solo la boca.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No me respondió con más palabrería sino que sacando su lengua, se puso a embadurnar sensualmente toda mi extensión con su saliva. Ya bien empapado, forzó su garganta al introducírsela pene por completo en su interior y sin que yo le tuviera que decir nada se la sacó lentamente para acto seguido volvérsela a meter, repitiendo la operación tantas veces y con tal eficacia que consiguió hacerme sentir que la estaba penetrando en vez de estar recibiendo una mamada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Eres buena! ¡Mamona mía!- exclamé más que encantado con mi nueva adquisición.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Gracias- someramente respondió antes de volvérselo a incrustar hasta el fondo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Había aceptado ceder a sus caprichos por su belleza y aunque le suponía una cierta fogosidad, que fuera tan experta mamando fue una novedad pero sobre todo que supiera cerrar su garganta para que pareciera que era un coño. Totalmente concentrada en su labor, su cara era todo lujuria. Con los ojos cerrados, parecía estar concentrada en disfrutar de la sensación de ser usada oralmente.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Te gusta que mamármela?- pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sí- reconoció con satisfacción.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Su respuesta me hizo recapacitar sobre su verdadera personalidad. Aunque seguía siendo la víctima de un maltratador reconocí en ella una extraña vena sumisa que quizás siempre había estado presente en su vida y que por ella había buscado cobijo en alguien tan dominante y malvado como su ex. Sabiendo que mi dominio nunca iba a ser tan ruin como el de él, acariciándole la cabeza, dejé que incrementara el ritmo mientras permitía que usara una de mis piernas para masturbarse.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Irene, viendo que no ponía ningún pero a que lo hiciera, se dedicó a frotar su coño contra mi peroné mientras en ningún momento dejaba de mamármela. No sé si fue la excitación que llevaba acumulando durante su estancia en Costa Rica o el placer que sentía al saberse mía pero lo cierto fue que sin poderlo evitar esa rubia se corrió antes que yo lo hiciera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Sentir su flujo recorriendo mi pie fue la gota que faltaba para derramar mi vaso y explotando dentro de su boca, me uní a ella en su placer. Mi prima, al notar el semen chocando contra su paladar, profundizó su mamada mientras estimulaba mis ya no necesitados testículos con las manos para prolongar mi orgasmo. Para mi gozo, no cejó en sus maniobras hasta que consiguió ordeñar hasta la última gota de mis huevos y entonces y solo entonces, sacando mi maltrecho pene de su boca, se permitió preguntar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Está contento mi dueño con su puta?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, la levanté del suelo y regalándole un beso, jugueteé con mi lengua en la suya antes de contestar:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mucho- y dejándole claras mis intenciones, le ordené: -Recoge nuestras cosas, ¡Volvemos al hotel!&#8230;</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con una alegría desbordante fue por la cesta y ya de nuevo a mi lado, me abrazó para que fuéramos del brazo. Confieso que seguía en una nube y por ello no me percaté hasta llegar a mi habitación que esa rubia quería pedirme algo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué te pasa?- pregunté.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Con una ternura que abolió cualquier intento de contraataque, contestó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Creo que te he demostrado que puedo ser tu puta pero… ¿te importaría por hoy hacerme el amor? ¡Lo necesito!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Cogí al vuelo el verdadero significado de su pregunta, después de las experiencias pasadas, le urgía ser amada y no solo usada. Sabiendo que lo que realmente precisaba era una especie de catarsis donde ella tuviese la voz cantante, respondí:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Te propongo algo mejor, te prometí que serías mi mujer pero no lo hice adecuadamente…- tras lo cual abrí el servibar de la habitación y saqué una botella de champagne.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Mientras mi prima se mantenía expectante, le quité el alambre que sujetaba el corcho y toscamente fabriqué un anillo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¿Qué vas a hacer?- preguntó aterrorizada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Hincando mi rodilla frente a ella, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Sé que tendremos que esperar a tu divorcio y soportar la incomprensión de los nuestros pero ¿quieres ser mi esposa?</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Sí quiero!- saltando sobre mí respondió y sin darme siquiera una tregua comenzó a quitarme la ropa llorando de felicidad. Poniéndose a horcajadas sobre mí, me empezó a acariciar con premura. Sus manos resbalaban por mi cuerpo como temiendo que fuera un sueño y que al despertar hubiera desaparecido.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Tranquila, cariño. Tenemos toda una vida.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/adyCRgZc.jpg" alt="" width="424" height="636">Mis palabras consiguieron su propósito y su urgencia se fue transformando poco a poco en una danza de apareamiento. Era el día de su boda y ella quería tomar posesión de su hombre. Sus pechos, su vientre, sus piernas fueron las herramientas que usó para contagiarme su pasión como paso previo a hacerme suyo. Pude sentir cómo sus senos se restregaban contra mí, y cómo su cuerpo por entero se pegaba al mío mientras sus pantorrillas evitaban que me moviera.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> En ese momento, creí que era una forma de decirme que necesitaba que yo la tocara pero cuando con mi mano rocé sus muslos, ella me la retiró diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Déjame a mí hacerlo- tras lo cual, separó mis brazos obligando a que adoptara la postura de un Cristo crucificado al cual en vez de muerte, le esperaba placer. No tuvo que decirme lo que buscaba. Además de hacerme el amor, después de las humillaciones y degradaciones que había soportado en su matrimonio, necesitaba tal y como había supuesto ser ella quien hiciera y deshiciera a su antojo, ser la que dosificara el deseo y de esa forma que nuestra unión la liberara de sus demonios.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Quedándome quieto, me dejé amar. La boca de Irene se apoderó de mis labios y haciéndolos suyos, los mordisqueó y su lengua jugó con la mía mientras sus manos se entretejían con mis cabellos. Sabiendo que no era mi turno, me agarré a los barrotes de la cama dispuesto a disfrutar por completo de ella. Abandonó mi boca deslizándose sobre mi cuerpo. Sus besos recorrieron mi cuello, mis hombros, concentrándose en mi pecho. Mis pezones recibieron sus caricias como ofrenda mientras ella se reía al sentir la presión de mi pene sobre su estómago.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Mi maridín está bruto- murmuró dichosa.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No contenta con esa victoria siguió bajando por mi ombligo hacia su meta final. Ésta la recibió ya necesitada de sus labios. No tardé en sentir que una cálida humedad la envolvía. No pude dejar de mirarla cuando la rozó con la punta de su lengua. Hipnotizado, observé cómo su boca se abría haciendo desaparecer dentro de ella toda mi extensión. Sus movimientos lentos se fueron acelerando poco a poco con mi respiración entrecortada delatando mi deseo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> La sonrisa de su rostro y el brillo de sus ojos era la muestra que para entonces era una leona que había excitado a su macho. Con su espíritu depredador ya a flor de piel, necesitaba sentir mi total entrega y acercando su cara a la mía, me susurró:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―¡Dime qué me deseas! ¡Que me necesitas! ¡Qué eres mío!</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> ―Soy totalmente tuyo, ¡tómame!― imploré fuera de mí.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> No era una frase obligada por las circunstancias. Mi prima me había conquistado, subyugado. Era mi reina y yo su leal súbdito, y ahora lo sabía. Tomando posesión de su reino, separó sus piernas y cogiendo mi pene, se lo introdujo lentamente dentro de su cueva mientras yo sentía el roce de cada pliegue de sus labios como una dulce tortura.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Follame ya- chillé pero Irene no cambió su ritmo hasta que se sintió completa al sentir mi glande chocando contra la pared de su vagina. Entonces y solo entonces, me ofreció sus pechos como recompensa, diciendo:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Chúpamelos.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Como si fuera su esclavo obedeciendo, mi lengua recorrió el borde de sus aureolas antes de apresar entre mis dientes el botón de sus pezones. Fue la señal que esperaron sus caderas para empezar a moverse mientras en plan goloso querían disfrutar del prisionero que encerrado entre sus piernas suspiraba por su libertad.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Subiendo y bajando su cuerpo sobre mi verga se dedicó a empalarse mientras se iba contagiando de mi excitación haciendo cada vez más profundas las embestidas. El sudor que recubría su piel me avisó del placer que en momentos iba a asolar su cuerpo y desobedeciendo sus órdenes, llevé mis manos en un intento de acelerar sus movimientos mientras ella me montaba ya totalmente desbocada.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -¡Me encanta!- la oí gritar.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Yo mismo estaba a punto de correrme pero esa era su noche y no debía fallarle, por eso me concentré en evitarlo. Como el hombre con el que pasaría el resto de su vida, quise que saborear y disfrutara en esos instantes del placer y el amor que tanto tiempo había tenido vedados y prohibidos por la locura irracional de su ex marido. Los dedos de mi prima se aferraron a mí cuando sin poder aguantar más explotó entre mis piernas y un río de lava ardiente envolvió mi sexo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> <img decoding="async" class="alignleft" src="http://i.imgbox.com/abgaY4nk.jpg" alt="" width="424" height="636">-¡Me corro!- aulló presa de felicidad mientras sentía que yo descargaba mi simiente en su interior haciendo que nuestros flujos se mezclaran mientras nuestros cuerpos se fundían en uno solo.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Convulsionando sobre mí, disfrutó de un largo y placentero orgasmo que le hizo olvidar tanto sufrimiento mientras buscaba que mi semen llenara su fértil vientre porque aunque sabía que me amaba hasta ese momento no se había percatado de cuanto me necesitaba. Relajada y sin moverse se abrazó a mi pecho pensando en que más que hacerla el amor, la había desvirgado porque jamás en su vida pensó que se podía disfrutar tanto sin saber que a mí me ocurría lo mismo y que todas mis pasadas amantes solo eran un preludio a ella.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Durante largo rato, se dejó mimar manteniendo la misma posición hasta que levantando la mirada y con una sonrisa de oreja a oreja, me confesó:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Por primera vez me he sentido amada y por eso quiero darte una sorpresa. Mi culito nunca ha sido usado y quiero que sepas que disfrutaré como una perra cuando cumplas tu promesa y me trates como una puta.</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> Soltando una carcajada, al escuchar de sus labios tamaña sugerencia, contesté:</span><br />
<span style="font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 14pt;"> -Cariño, tú siempre serás MI PRIMA, MI AMANTE Y MI PUTA PERO ANTE TODO MI MUJER.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://i.imgbox.com/adehlXaM.jpg" alt="" width="600" height="400"></p>
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